7 de mayo de 2018

Gimrod - Miguel Ángel Naharro

Un veterano astronauta llamado Brad J. Gimrod, es transportado a años luz de distancia de nuestro sistema solar. Terminando en un extraño lugar al que sus habitantes conocen como Korudus.
Se trata de un mundo inhóspito y cruel, poblado por diversas y fascinantes razas, pueblos y facciones, que luchan entre sí. Acompañado de dos nativos del planeta alienígena con los que hará lazos de amistad; tratará de sobrevivir entre los mercaderes de esclavos, los señores de la guerra y las imponentes naves de color ébano que sobrevuelan sus cielos, sembrando a su paso la muerte y la destrucción. 
El australiano tendrá que intentar encontrar una forma de regresar a su mundo natal, con su instinto de supervivencia, inteligencia y sus habilidades de combate, como única garantía de salir airoso de semejante aventura.
Descubre una novela de aventuras, space opera y espada y planeta que no te dará tregua. 
Miguel Ángel Naharro (La Maldición de la Diosa Araña, La isla del fin del tiempo) nos trae una aventura de Sword & Planet a nuestros días.


Gimrod es una de novedades de Dlorean Ediciones para este 2018. Miguel Ángel Naharro (creador de La Garra, a quien conocimos en La maldición de la Diosa Araña y La isla en el fin del tiempo) recupera un subgénero de la Space Opera que gozó de gran popularidad en el pasado: el Espada y Planeta ─Sword & Planet─, con unos referentes muy claros: John Carter de Marte, de Edgar Rice Burroughs; Eric John  Stark, de Leigh Brackett, el Ciclo de Tschai de Jack Vance, Almuric de Robert E. Howard o el personaje de DC Comics The Warlord.

Por ello, su novela sigue el esquema habitual del género: un terrícola, militar, aviador u otro marcial ─en este caso, el astronauta australiano Brad Gimrod─ se ve arrancado de su mundo natal y arrojado a un planeta desconocido, trasunto de nuestra Edad del Bronce, de tecnología rudimentaria ─o avanzada pero combinada con armas de filo─, donde varias especies de seres humanoides se enfrentan en conflictos inveterados, en los que se verá obligado a tomar partido, decantando la balanza en favor de uno de ellos, haciendo valiosos aliados, ganándose la mortal enemistad de algún notable rey o emperador local y normalmente enamorando a una nativa ─princesa, sacerdotisa o guerrera─ de gran belleza.

Aquí, Gimrod ─que, como detalle original, no es un joven que medie la veintena, sino un veterano cincuentón, aunque esté en una envidiable buena forma─  se verá transportado al planeta Korudus por mediación de unos cristales místicos. Capturado y reducido a la esclavitud, entrará en contacto con los que serán sus amigos y leales aliados: Torak, un Montroc ─un humanoide acorazado de baja estatura al que llamará cariñosamente «armadillo»─ y Sekaya, una Arsah Bredell, esto es, una sacerdotisa guerrera temible en el combate. Tras fugarse de su reclusión, comienza las aventuras del trío, que se sucederán a ritmo endiablado y sin pausa hasta la última página.

Gimrod es una colección de guiños al Sword & Planet, con referencias que disfrutarán especialmente los conocedores del género ─cuando el protagonista se viste con sus atavíos y su casco, dice tener el aspecto de «un pirata espacial de alguna novela de ciencia ficción de las que leía cuando apenas era un muchacho»─ y personajes, escenas y situaciones que provocan reminiscencias de obras ya conocidas. Al leer Gimrod todo nos suena de algo, todo nos resulta conocido, aunque no acabemos de saber de qué. Naharro incluso resuelve la eterna cuestión del idioma ─en el Sword & Planet todo el mundo habla y entiende inglés, sea del planeta que sea─ con una versión truculenta y gamberra del pez babel de La guía del autoestopista galáctico.

Esto se acentúa porque Miguel Ángel Naharro ambienta su obra, como es habitual en él, en un universo compartido, y no sólo se hace mención al Tex Hardigan de Julio M. Freixa o una pequeña broma con el Doctor Zarkov de Alex Raymond, sino que hace su aparición un personaje conocido por los lectores de La Garra. Nos referimos al enigmático El ojo, lo cual nos permitirá saber más sobre su raza, su naturaleza y sus poderes.

El punto más fuerte de Gimrod es su ritmo narrativo. Todo transcurre a una velocidad endiablada, y los acontecimientos se agolpan más que sucederse. Las batallas, luchas y persecuciones son continuas, y pese a que estemos ante una historia violenta, se trata de una violencia blanca, limpia, que ahorra en detalles explícitos.

Otro punto a destacar es el colorido del planeta Korudus y del mosaico de especies que lo habitan. La influencia del John Carter de Rice Burroughs es evidente, y Naharro sirve un buen número de razas humanoides, descritas con toda la riqueza y detalle que permite la limitada extensión del texto. De igual modo, la novela de Naharro no carece del erotismo que siempre fue parejo al Sword & Planet, y que solía ser muy velado y apenas sugerido para sortear la censura. Aquí, libres de esa limitación, disponemos de escenas de sexo y de toda la sugerencia que siempre han ofrecido los ropajes mínimos, los físicos sugerentes y las tensiones sexuales entre personajes.

Los personajes, estereotípicos del género ─recordemos que estamos ante una obra de intención pulp─ están definidos con unas cuantas pinceladas, lo suficiente para que tengan entidad distinguible y puedan desarrollarse en posibles posteriores entregas. El villano, Zarko Haro, que será a Gimrod lo que Ming a Flash Gordon, es retratado como cruel, calculador e implacable, y resulta una némesis muy atractiva para el héroe, en caso de que Miguel Ángel Naharro y Dlorean planeen nuevas aventuras del mismo.

Gimrod es un neopulp honesto y muy divertido, una lectura ligera que busca ─y logra─ entretener, rindiendo homenaje sincero al Espada y Planeta por parte de un autor, Miguel Ángel Naharro, que demuestra conocerlo muy bien, y consigue contagiar su sentimiento al lector. Un buen comienzo de 2018 para el autor y para la editorial, Dlorean Ediciones, que certifica con cada nuevo libro su compromiso con la literatura popular.

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6 comentarios:

  1. A mí, Tomás, el género de la ciencia ficción y de las distopías no es algo que me atraiga mucho. Hay excepciones. claro, como "El cuento de la criada" que me encantó, pero estas aventuras de ritmo narrativo endiablado que se acercan más al cómic que a otra cosa no son muy de mi gusto. Pero eso no quita para que me guste enterarme de qué van los tiros en estas tendencias narrativas.
    Muchas gracias, Tomás, por tu reseña.
    Un abrazo

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    1. Es lo bueno que tiene la ciencia ficción: que, como género, se ha expandido y se ha ramificado ya tanto que tiene espacio para todo tipo de historias. Normalmente las distopías (salvo las distopías juveniles actuales, que para mi criterio carecen de trasfondo) son ejercicios de reflexión muy interesantes, como el ejemplo que citas, o "La carretera" de Cormac McCarthy, por citar solo dos. En cambio aquí estamos viendo otra vertiente del género, totalmente lúdica y desenfadada, sin pretensiones morales, de evasión.
      Muchas gracias a ti, como siempre, por visitar y comentar. ¡Un abrazo!

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  2. Muchas gracias! me alegro que la hayas disfrutado. Tenía ganas de meter mano el sub-género de sword and planet, y espero que guste y que sobretodo entretenga, que es mi única meta, que la gente se lo pase bien leyendo mis historias. Más adelante ya veré si habrá más aventuras de Gimrod, quien sabe. Un saludo!

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    1. De nada, gracias a ti. Me ha parecido un Espada y Planeta muy ortodoxo, muy divertido y muy ceñido a los cánones del subgénero, en línea con los grandes clásicos y a la vez con alguna sorpresa, como transcurrir en el universo compartido con La Garra. Espero que haya más aventuras de Gimrod, o al menos que el personaje se asome por alguna otra historia. ¡Saludos!

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  3. Saludos Tomas, aquí murinus2009.

    Suena muy entretenida esta historia, creo que salvo:
    -Flash Gordon.
    Animacion de Filmation que vi en 1983 de la que me gusto la primera temporada, después como que afloja.
    -Black Star.
    Otra historia de Filmation sobre un astronauta de la tierra que se estrella en un planeta ajeno y ahí combate al Mal y...
    -He-Man y los Amos del Universo.
    Aunque ahí no es el protagonista, sino su madre, la reina de Eternia, la que se estrella en un viaje desde la Tierra.
    Decía No he tenido mucho contacto con historias como estas, todavía me falta conocer: las historias de:
    -John Carter de Marte.
    -Eric John Stark.
    -El Ciclo de Tschai de Jack Vance.
    -Almuric, apenas escuche este año de el.
    -The Warlord, de DC Comics, primera vez que escucho

    Muy notable es que este Gimrod sea un aventurero en sus 50 años, lo común son los veiteañeros, alguien de 35 o 30 es ya el abuelito del hombre de acción, mas ahora con la plaga de historias de adolescentes en la distopia.

    Gracias a @Doc por traernos estas historias, aunque no me queda claro si Doc es el autor o el editor, en cualquier caso es un gran esfuerzo crear nuevo entretenimiento.

    Gracias por la recomendación Tomas.

    Hasta pronto.

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    1. Hola de nuevo,

      Doc, en este caso, es el autor. Aunque además de escribir, también ejerce de editor en su propia editorial, Wave Books.

      Por mi parte, no conocía la historia de He-Man, y eso que de pequeño coleccionaba las figuras y tenía un montón de ellas (aún las conservo, junto con los vehículos y una de las fortalezas). En los pequeños cómics que adjuntaban, que lamentablemente no conservo, no hacían referencia al origen de He-Man. Tal vez en la serie de animación, pero nunca llegué a seguirla.

      Sin duda, para iniciarse en el Espada y Planeta, o Sword and Planet, yo recomendaría comenzar por John Carter de Marte. Pues, si no me equivoco, es el germen de todo el subgénero. La película de Disney, siendo entretenida y teniendo una buena factura técnica, se llevó un buen batacazo en taquilla, aunque se habla de un "reboot". Veremos en que termina.

      Y por supuesto Flash Gordon, en sus cómics, en cualquiera de sus épocas. La película de 1980 es una anécdota divertida, donde lo más destacable es la banda sonora de Queen, y la serie de TV de 2007, en mi opinión, es bastante prescindible. En cualquier caso, es uno de los universos de ciencia-ficción más importantes.

      Gracias y saludos.

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