13 de agosto de 2018

Action Tales 2 - Lo mejor del pulp hispano

Al igual que en Vol. 1, esta antología enmarca y representa todo tipo de sub-géneros y clases del pulp: Héroes enmascarados, héroes de la jungla, espada y brujería, detectives, pistoleros intrépidos, aventureros, y todo tipo de historias que uno pueda encontrar en el pulp moderno. Una muy buena muestra del neopulp actual y mucho más en una selección de autores de auténtico lujo: 

Luis Guillermo del Corral, Julio M. Freixa, Raúl Montesdeoca, Ana Morán, Joaquín Sanjuán, Miguel Ángel Naharro, Néstor Allende, Carlos J. Eguren, Alexis Brito, Pako Domínguez, Jerónimo Thompson, David Ruiz del Portal, Adolfo Rodríguez, Calaveradiablo, Juanma Aguilera, Daniel Medina, Cecilia GF, José Baixauli, Conrado Martín, Roberto Cruz, Angelito Bernuy, entre otros muchos. 

Esta nueva entrega, tendrá muchos y espectaculares relatos, acompañados de alucinantes ilustraciones. Repiten muchos personajes, con nuevas historias: El Agente Nº2, Pantera, Night-Fury, Ulrich Stark, Maverick la Mil Veces Maldita, Lady Dominus y otros, al tiempo que debutan nuevos personajes que se unen a los que ya habían: Rocky Atlas, Helga, Arcángel, Ugen Slater o un relato de un personaje como La Garra, que ya cuenta con dos novelas editadas. En este volumen volveréis a disfrutar de las mejores historias del pulp en Action Tales Vol. 2.



Dlorean Ediciones trae la segunda antología de Action Tales, la página web de fan fictions que en este 2018 anunciaba su despedida tras quince años de actividad. Una trayectoria paralela a la de la propia Internet, en la que se forjaron los escritores y escritoras que hoy representan el panorama del pulp hispano, bien escribiendo fictions de sus personajes preferidos del pulp clásico, de superhéroes de Marvel y DC, de StarTrek y otros fenómenos de la cultura popular, o bien dando vida a sus propias creaciones. 

Siempre bajo la batuta de Miguel Ángel «Doc Banner» Naharro, Action Tales se mantuvo activa y en forma hasta que la propia evolución de Internet ha forzado la decisión de clausurar el proyecto. Como recuerdo, nos quedarán estas dos antologías, un primer volumen de 2013, y este segundo volumen, en una edición especial limitada a 100 copias. Así que merece la pena correr al quiosco -on line- a reservar un ejemplar. 

La antología incluye un total de quince relatos originales, todos protagonizados por creaciones propias de sus autores, algunas con una dilatada trayectoria previa, y otras que dieron el salto a la novela, como La Garra, de Miguel Ángel Naharro, o Rocky Atlas, de Julio M. Freixa.





Estos son los quince relatos que componen la antología:


El terror de Chinatown - Ana Morán Infiesta 

Una aventura de justicieras nocturnas, sectas y seres sobrenaturales con regusto a Golpe en la pequeña china, de Carpenter. Se relaciona con el universo de la autora a través de Erthera, su deidad oscura omnipresente. 


Operación Kraken - Néstor Allende

Una historia de superespías escrita con mucho sentido del humor y muchas referencias a los clichés de personajes como James Bond, en plena Guerra Fría, con genios del mal, espías rusas seductoras y gadgets de alta tecnología.  


El espíritu de la jungla - Raúl Montesdeoca

Un personaje tarzánido, del tipo jungle girl, que como es habitual protege su selva y a su pueblo de las amenazas exteriores, aquí una malvada corporación internacional en busca de recursos naturales. Pantera, la protagonista, es una creación con muchas posibilidades. 


Asesinato en curso - Jerónimo Thomson 

Protagonizada por el Agente nº 2, procedente del futuro y capaz de viajar en el tiempo y entre dimensiones. Es una historia policíaca, con ambientación atompunk y un tono muy marcado de pulp clásico. 


El intermediarioAdolfo Rodríguez Taboada

Otra historia de fuerte inspiración clásica, protagonizada por Lady Dominus, una luchadora contra el crimen en la línea de La Fantasma Rubia, y ambientada en los años 30, con una aventura a bordo de un lujoso trasatlántico.


Rocky Atlas contra el dios del sado - Julio M. Freixa 

Un relato repleto de referencias a la cultura popular y que se recrea en su carácter pulp, presenta al personaje de Rocky Atlas y el escenario en el que transcurrirán sus historias. 


La banda del rey LoiueJoaquín Sanjuán

Una revisión perversa de El libro de la selva, en el que los personajes, que comparten nombre con los del clásico de Rudyard Kipling -y de la versión animada de Disney- se ven inmersos en asuntos más turbios y violentos.  


La rosa de fuego - Guillermo Moreno

La única historia de espada y brujería del volumen tiene un estilo poético y abunda en acción, intentando huir de tópicos y manejando personajes femeninos. 


La fortaleza del Dr. Radian - Luis Guillermo del Corral

Mezcla superespías y ciencia ficción de forma acertada, resultando una historia muy entretenida con un ritmo de lectura elevado, en la que destaca la facilidad del autor para crear un trasfondo en tan poca extensión. 


El horror de la mina - Miguel Ángel Naharro 

Una nueva historia de La Garra, escrita tras sus novelas La maldición de la diosa araña y La isla en el fin del tiempo, en la que aparece junto a sus secundarios más reconocibles y recupera su atmósfera de aventuras clásicas a lo Indiana Jones. 


El crepúsculo de los mil reinosCarlos J. Eguren

Relato que sirve para narrar el origen de Maverick, la mil veces maldita, personaje creado por el autor y que ha aparecido en su obra como villana. Tiene un estilo culteranista y onírico que recuerda al de Lord Dunsany en Cuentos de un soñador, siendo un texto complejo y muy expresivo.  


Canción de sangre - Alexis Brito Delgado

Un relato de acción naval que narra una batalla y persecución entre dos navíos de guerra del siglo XVIII. El autor muestra un conocimiento asombroso de los conceptos y la terminología náuticos, con un estilo comparable a Patrick O'Brian y escritores afines.


Él es Ugen SlaterDavid Ruiz del Porta

Una historia de terror con un nivel de violencia alto, en la que se detalla el origen del personaje Ugen Slater, el licántropo al que el autor dedicó una larga serie de relatos. La narración está desarrollada casi integramente a base de diálogos. 


El ruido en la bodegaIván Landa

Otra narración de justicieros enmascarados, protagonizado por Night Fury, creación del autor, en la que este debe lidiar con su doble vida además de contra el crimen. 


El misterio de la Hormiga AtómicaPako Domínguez

Un relato cómico, narrado con un notable humor negro, desmitifica a los justicieros superheroicos, parodia los lugares comunes del género y se ceba en particular con el Hombre Hormiga de Marvel Comics. Pese al nombre, no tiene relación con el personaje homónimo de dibujos animados.



De modo que Action Tales 2 es una buena forma de leer relatos variados y de diferentes estilos, a la manera clásica de las viejas revistas pulp, y de conocer el origen de los autores y autoras que hoy están consolidados. Cabe señalar que el nivel de los textos, gustos aparte, es parejo, resultando un volumen muy compacto que se lee sin altibajos. 

Dlorean Ediciones: Página web, Twitter, Facebook


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2 de agosto de 2018

Alucina - Vuelve el giallo con Jorge del Río y Wave Books

La historia de la adolescente Jennifer Santini, justo cuando es internada en un exclusivo colegio para señoritas, el Instituto Uroboros. Jennifer tendrá que luchar por asegurarse de qué es real y qué producto de su imaginación, puesto que las alucinaciones llevan años persiguiéndola.

Es el año 1986. Se acerca el cometa Halley. Un culto pagano busca despertar a un Dios dormido... y el propio pasado de Jennifer y su difunta madre están a punto de ser desenterrados.

Alucina - Wave Books


Con Alucina coinciden un viejo conocido de KindleGarten, Jorge del Río, autor del que hemos reseñado varias obras, y una novedad en este blog: la editorial española Wave Books la cual, recién cumplido su primer año de vida, ya ha publicado 21 títulos. El que aquí vemos se engloba en su colección Wave Black, dedicada al terror.

Como con el resto de títulos de Jorge del Río, es más sencillo encontrarle a Alucina referencias cinematográficas que literarias. La novela es un giallo que bebe directamente de las películas de terror de Darío Argento, Lucio Fulci, Mario Bava o el más ochentero Joe D'Amato, aunque se filtran también Roger Corman, un primer John Carpenter y hasta el fantaterror español.

El resultado, una novela de 124 páginas que se lee en dos horas, encajaría perfectamente en aquella mítica Selección Terror de bolsilibros Bruguera, o en una edición de Vidorama/Ágata, con sus añejas portadas a lo cinta de serie B.

El escenario y la ambientación de Alucina, un elitista internado femenino de Inglaterra durante los años 80, tiene un fuerte aire victoriano, de terror clásico, además de permitir jugar con la convivencia de las alumnas como herramienta narrativa, con todos sus tópicos ─amistades y enemistades, la disciplina del centro, el profesorado─, como una visión malvada de las series de internados de Enid Blyton ─Torres de Malory o Las gemelas de Santa Clara─. A los más televisivos, Alucina podrá recordarles a la serie española El Internado ─en sus inicios, antes de que perdiera el rumbo─.

Pero el giallo de Jorge del Río es también una obra de terror cósmico, lovecraftiano, con una sensación ominosa durante toda la trama, en la que funciona bien la premisa de un dios primigenio con entidad física, tangible, heredera del de Providence y su círculo. Mas también, por atmósfera y escenario, lo es de sus maestros, el William Hope Hodgson de La casa en el confín de la Tierra o el Lord Dunsany de Cuentos de un soñador ─autor y obra que aparecen en el texto de forma metarreferencial─.

Alucina - Wave Books

Bien, Alucina recurre a tópicos y su desenlace resulta fácilmente predecible ─igual que La Caída de la casa Usher no podía terminar de otra manera─, pero eso es lo que la convierte en un buen giallo: ofrece lo que estamos esperando encontrar, y tiene el nudo y el desenlace que debe tener. Es decir, se ciñe a los cánones del género.

La escasa extensión del texto no permite un desarrollo fuerte de los personajes, aunque Jorge del Río logra armarlos con unas cuantas pinceladas de físico y carácter, lo suficiente para que cumplan su función. Destacan la figura inquietante del conserje Talbot, por su patetismo, y Hallie, la amiga y sidekick de la protagonista.

Así, con su brevedad, su ritmo de lectura y su atmósfera envolvente, Alucina es una novela de terror efectiva, muy entretenida y, como todas las del autor, honesta. Podríamos buscarle paralelismos, por estilo narrativo, escenario y tema, con el terror cinematográfico de los 70 y 80 de autores como Richard Matheson, Sheri S. Tepper, Jack Ketchum o Robert McCammon. A eso saben sus dosis medidas de slasher, sus puntos gore, su par de personajes engañosos y sus escenas recurrentes fuera de lógica ─como las niñas cuasifantasmales que juegan en el patio a toda hora, siempre a lo mismo, siempre en el mismo lugar─.


Alucina está disponible en papel, mobi y epub

Más información sobre Wave Books: Web, Facebook, Twitter


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5 de julio de 2018

Hasta luego, y gracias por el pescado


Sin preámbulos: han transcurrido más de cinco años desde que abrí este blog, y todo ha cambiado mucho desde entonces. Han pasado muchas etapas y, como no se puede estar toda la vida haciendo lo mismo, ya va tocando buscar nuevos desafíos y proyectos.

¿Estoy cerrando KindleGarten? Ni de lejos. Simplemente es que, hasta nuevo aviso, ESTE BLOG SE ACTUALIZARÁ POCO, MUY POCO O NADA.

Hasta luego, hlog, slow blogging

Cuando nació, KindleGarten tuvo una finalidad curativa para mí. Me ayudó a superar una depresión bastante gorda y una notable misantropía ─apenas salía de casa y no quería ver a nadie, ni a mis amigos─. Después me puso en un contacto con un montón de gente maravillosa, me permitió enrolarme en sus proyectos y acabar haciendo cosas que nunca imaginaría: colaborar en radio, escribir en revistas, publicar mis relatos, acompañar a autores en presentaciones, entrevistar y ser entrevistado...

Ahora mismo el blog apenas me produce retorno: las visitas no dejan de caer, ya no se qué contenidos resultan interesantes ─o cómo hacerlos interesantes─ y creo que he perdido la conexión con el público. En una Internet cada vez más audiovisual donde toda la atención está las redes sociales ─los vídeos de Youtube y Twich, los «hilos» de Twitter y las «historias» de Instagram o Facebook─, cada vez tiene menos sentido dedicarle horas y horas a un blog que ya no es tan divertido de escribir como era antes. 

Me pasaré por aquí a revisar los comentarios, actualizaré las entradas ya publicadas y publicaré alguna entrada nueva de vez en cuando si tengo algún contenido valioso, pero en principio estaré haciendo otras cosas. Ahora me apetece más: 

─Leer. Mucho
─Escribir relatos
─Ver un montón de películas del Oeste que tengo pendientes
─Pasear
─Comer helados
─Tomar té
─Sentarme frente al mar a mirarlo sin hacer otra cosa
─Planear el viaje al Monument Valley que nunca haré
─Mirar vídeos de perros Corgi

Mientras decido cómo y cuándo retomar la actividad de KindleGarten -entradas muy breves, impulsar las secciones nuevas que anuncié en su día, contenidos nuevos, cambio de formato, lo que sea-, y si deseáis seguirme la pista, podéis hacerlo en mis otras actividades:

─El Podcast El Sótano de Radio Belgrado
─La revista Tantrum
─La revista Windumanoth
─La revista HyperSpace
─El periódico digital en galego Adiante.gal
─La revista Areal, si sois de la comarca de As Mariñas
─Mi Twitter, también

Además, y aunque hemos paralizado el proyecto ─por causa de la entrada en vigor del nuevo RGPD de la Unión Europea, que no entendemos muy bien y que nos obliga a un gasto en abogados y asesores que no podemos ni estamos dispuestos a afrontar─, recordad que en Inicia Literaria podéis leer algunos de mis relatos, además de las obras de otros autores, por supuesto. Entre ellas, mis vaqueradas escritas con mi heterónimo Kenneth James en la colección Leyendas del Colt, con las aventuras de Ned Cassidy, el diablo irlandés, acompañado últimamente de Rosario Monléon, el mexicano mestizo.

Y si preferís leer otra cosa, siempre tenéis a disposición la lista de blogs muy recomendables, que actualizo con cierta frecuencia.




Y sobre todo, recordad que ESTO NO ES UN ADIÓS. ES UN HASTA LUEGO. Y GRACIAS POR EL PESCADO. 

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10 de mayo de 2018

El culto secreto: una aventura de Damon Drake... ¡presentando a El Diablo!

Tijuana, año 1979. Damon Drake es un gringo expatriado que regentea un bar de poca monta, con un misterioso pasado a sus espaldas. El Diablo es el Enmascarado Escarlata, estrella máxima de la lucha libre, un héroe dentro y fuera del ring. ¿Qué podría hacer que los caminos de dos hombres tan distintos acaben por cruzarse? ¿Qué amenaza será tan terrible para convertirlos en aliados? Acompáñalos en esta novela cargada de acción, deudora del pulp, del cine de explotación de artes marciales y de la lucha libre mexicana, una carrera contrarreloj en la que se verán envueltos los cárteles del narcotráfico, la DEA y una nueva amenaza surgida del lejano pasado … ¡el culto secreto!

El culto secreto - Jorge del Río

Vuelve Jorge del Río a KindleGarten y con él vuelven Damon Drake y las artes marciales. Su nueva novela, El culto secreto, es una agradable sorpresa por varias razones. La primera, que las aventuras de Damon Drake, al que conocimos en Cacería humana en San Francisco, no se van a circunscribir a la urbe californiana, sino que va a ser un personaje itinerante, que va a vagabundear por los Estados Unidos de América ocultándose de La Orden y buscando su destino, lo que le permitirá, de paso, ir impartiendo justicia, reparando agravios y defendiendo a los desvalidos. En la línea de otros ilustres vagabundos como el Pequeño Saltamontes Kwai Chang Kaine, protagonista de la mítica serie televisiva Kung Fu, que mezclaba western y artes marciales. 

La segunda, emplear una ambientación siempre apasionante: la fronteriza, en particular la frontera entre los Estados Unidos y México, un lugar con una atmósfera de una intensidad única en el mundo y que autores como Cormac McCarthy o Don Winslow han revestido de una atmósfera casi mitológica. Jorge del Río va a ambientar El culto secreto en la ciudad de Tijuana, esa especie de nueva Babilonia cuya simple mención nos hace pensar a todos en narcotráfico, prostitución, tráfico de personas, muertes, desapariciones, cadáveres mutilados con ensañamiento hallados en cualquier parte, ajustes de cuentas entre cárteles de la droga, policías corruptos y un enorme patio de recreo al que los gringos de buena reputación y Dios, Familia, Trabajo, pueden ir a dar rienda suelta sus pasiones más bajas, correrse juergas descomunales y, tras cometer las mayores depravaciones imaginables, regresar a sus ordenadas vidas de moral intachable.  

La tercera, homenajear a la lucha libre mexicana y a sus luchadores, tal vez uno de los iconos más identificables que la cultura popular mexicana ha dado al mundo. Personalmente, me hizo recordar a mi niñez, allá por 1988, cuando la paupérrima televisión local de mi ciudad ─un proyecto de muy corta vida llamado Canal60─, a falta de programación propia, rellenaba su exigua parrilla pinchando la señal de la mexicana Galavisión. Así, los sábados por la tarde, entre El chavo del Ocho, El chapulín colorado y un bodrio titulado Chiquilladas, emitían la Lucha Libre. Mi primer contacto con este deporte-espectáculo había sido a través de la TVG, la televisión autonómica de Galicia, que emitía combates de la WWF ─antiguo nombre de la WWE─, pero aquello no tenía nada que ver, empequeñecía todo lo que había conocido hasta entonces. Tanto por la espectacularidad técnica ─las llaves, las acrobacias, los shuffles, los saltos─ como por el colorido ─las máscaras, las capas, los nombres de los luchadores─ como por el fervor del público y la forma en el que vivían el espectáculo de aquel México Arena en el que se enfrentaban rudos y técnicos.



Pronto tuve mis favoritos: Solar II y Mogur (siempre preferí a los técnicos que a los rudos) y no me perdía un combate. Pero Canal60 echó el cierre y con ella perdí el contacto con la Lucha Libre mexicana. No había Internet, recordemos. Algo después volvió el wrestling estadounidense a través de Tele5 y su Pressing Catch, y toda España se volvió loca con la aún WWF ─incluso hubo una recordada gala en Barcelona en la que Tito Santana, predilecto del público hispano, se enfrentó al Undertaker, verdadero heel de la época, derrotándolo para delirio del respetable─. Y disfruté de esa fiebre del wrestling como el que más, pero me faltaba algo. Las ligas estadounidenses eran un reflejo muy pálido del espectáculo mexicano, al que tan solo se acerca, por vistosidad, la lucha libre japonesa ─en la WWE hubo que esperar a Rey Misterio para encontrar a un luchador digno de equipararse a sus homólogos mexicanos─.

Pasó el tiempo y pude recuperar el contacto con la Lucha Libre mexicana, primero por algunos documentales y películas en televisión y después, gracias a Internet ─incluso, ya crecidito, disfrutar como un enano de aquella divertidísima serie de animación que era ¡Mucha Lucha!─ . Así, aprendí la importancia que tiene para los mexicanos y para su cultura popular, y que los luchadores son, más que ídolos de masas, héroes del pueblo que no se desprenden de su máscara jamás y que ya no se disocian su identidad dentro y fuera del cuadrilátero.

Los luchadores mexicanos y sus máscaras son uno de los iconos pop más exportados de la cultura mexicana, y gracias ─de nuevo─ a Internet fue conociendo a aquellos luchadores históricos que tanto citaban en las retransmisiones de Galavisión de mi infancia: Mil Máscaras, Black Shadow, el Huracán Ramírez... y por encima de todos ellos siempre dos: Blue Demon y El Santo ─por entonces estaban en activos sus descendientes, el Hijo del Santo y Blue Demon Jr.─. Tan grandes que protagonizaron cómics, series de televisión... y películas, juntos o por separado, en las que ejercían de justicieros enmascarados, se podría decir que unos superhéroes, enfrentándose al crimen y a amenazas sobrenaturales como momias, vampiros, hombres lobo o invasores extraterrestres.

Sus películas se vendieron a nivel internacional, dando lugar incluso a clones turcos ─indicador innegable de éxito─. En realidad eran subproductos de bajo presupuesto, a medio camino entre la serie B y la serie Z, pero funcionaban muy bien en taquilla y gustaban al público, convirtiendo a los dos luchadores, especialmente a El Santo, el enmascarado de plata, en una verdadera estrella mediática, que protagonizó 52 películas, permaneció 40 años en activo y reunió a más de diez mil personas en su entierro ─en el que Blue Demon, su eterno rival en el ring, llevó su féretro─.

El Santo y Blue Demon

Bien, pues tanto a la lucha libre mexicana como a las películas de El Santo quiere homenajear Jorge del Río con su novela El Culto Secreto. Por lo que nos reencontraremos con Damon Drake, regentando ahora un tugurio de Tijuana, y que se verá mezclado sin desearlo en un turbio asunto que implica a cárteles de narcotraficantes rivales, a la DEA estadounidense, a la Policía y a una misteriosa secta de enmascarados. Detrás de todo, un misterioso maletín, cotizado por Salinas, el narcotraficante más buscado de Tijuana.

Para complicarlo todo aún más, el sicario de Salinas es El Titán, un antiguo luchador caído en desgracia. La aparición del cadáver de El Titán, cruelmente asesinado con el corazón arrancado, llamará la atención de El Diablo, el gran campeón de Lucha Libre, que ejerce como justiciero y pone sus habilidades al servicio de la ley, quien viajará a Tijuana a investigar la muerte de su antiguo amigo. El pobre Drake, por su parte, descubrirá con amargura la corrupción y la incompetencia de la que hace gala la policía mexicana, y su buena fe y sus intentos de ayudar a esclarecer un crimen solo le traerán complicaciones.

El culto secreto muestra una evolución en el estilo de Jorge del Río en cuanto al planteamiento narrativo. Sin dejar de ser una obra pulp, gana en complejidad con respecto a sus precedentes, con una trama más elaborada, más ramificada, con más elementos en juego. Del mismo modo, Damon Drake reparte el protagonismo con el nuevo personaje de El Diablo, formando un Tag team perfecto en el que combinan sus técnicas de lucha para enfrentarse con éxito a sus enemigos: el hombrecillo estadounidense con su Kung-Fu y el grandullón mexicano con sus presas y llaves.

El Diablo es, en esta línea, un personaje construido con mimo, y trasluce el cariño de Jorge del Río por la Lucha Libre mexicana y su respecto por sus luchadores. Porque, como espectáculo que en su mayor parte es fingido, no quita el mérito que atesoran sus practicantes, atletas que deben estar muy en forma para evitar lesionarse y lesionar a sus rivales, además de practicar y entrenar muy duro cada día y coregrafiar las llaves y caídas, más aún en la lucha aérea mexicana. Así El Diablo se nos presenta como un coloso de físico formidable, con músculos de acero y asombrosamente rápido para su corpulencia.

El Santo

Como ya hizo en La noche del Jaguar, Jorge del Río vuelve a la temática mesoamericana, con una secta de inspiración azteca, jugando con muchos elementos de esa civilización: su religión, sus sacrificios rituales, sus guerras floridas, sus armas de obsidiana, su iconografia... algo que refuerza el carácter mexicano de la historia, y que, jugando con el elemento estético de las máscaras, traza una línea continuista muy acertada con la Lucha Libre y con el componente sobrenatural de las películas de El Santo a las que homenajea, en particular a la más referencial: El Santo y Blue Demon contra las momias de Guanajato.

Siendo una novela pulp, El culto secreto no carece de sus tópicos y de sus personajes recurrentes ─el policía corrupto, el narcotraficante, la chica del sicario, la camarera, el borracho...─, pero ya sabemos que se trata de una historia escrita para entretener, y lo cierto es que lo logra sin esfuerzo, incluso con momentos de humor, como la broma recurrente a costa del pobre Drake y su incapacidad para comprender la costumbre de los luchadores mexicanos de no quitarse nunca la máscara, aun a costa de su incógnito, zanjada siempre con un lapidario «como se nota que eres gringo».

El culto secreto vuelva a abundar en escenas de acción, narradas con la claridad que ya conocemos en el autor, y esta vez tenemos un giro argumental inesperado, una sorpresa de guión que nos hace dudar por primera vez de la integridad moral de Damon Drake. Por contraste, de hecho, con El Diablo ─trasunto de El Santo─, un bueno, un justiciero en toda regla. Personaje que queda presentado y que, con toda probabilidad, el autor retomará para futuras novelas. Pues, tras un comienzo algo difícil, debe decirse que Drake y el mexicano se hacen grandes amigos y son un equipo magnífico que, de alguna manera, por el físico y las técnicas de lucha de cada uno, recuerda a aquellos Héroes de alquiler de la Marvel que formaban Iron Fist y Power Man.

Pero, tras estas dos primeras novelas, nos ha quedado claro que Damon Drake es un nómada, y que sus andanzas no se van a detener mucho tiempo en ningún lugar. Así que el mayor aliciente de la serie dedicada a este personaje será siempre esperar qué nueva ciudad, qué nuevos compañeros y qué nuevos desafíos le esperan en su siguiente aventura.

El culto secreto puede comprarse en Amazon.

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7 de mayo de 2018

Gimrod - Miguel Ángel Naharro

Un veterano astronauta llamado Brad J. Gimrod, es transportado a años luz de distancia de nuestro sistema solar. Terminando en un extraño lugar al que sus habitantes conocen como Korudus.
Se trata de un mundo inhóspito y cruel, poblado por diversas y fascinantes razas, pueblos y facciones, que luchan entre sí. Acompañado de dos nativos del planeta alienígena con los que hará lazos de amistad; tratará de sobrevivir entre los mercaderes de esclavos, los señores de la guerra y las imponentes naves de color ébano que sobrevuelan sus cielos, sembrando a su paso la muerte y la destrucción. 
El australiano tendrá que intentar encontrar una forma de regresar a su mundo natal, con su instinto de supervivencia, inteligencia y sus habilidades de combate, como única garantía de salir airoso de semejante aventura.
Descubre una novela de aventuras, space opera y espada y planeta que no te dará tregua. 
Miguel Ángel Naharro (La Maldición de la Diosa Araña, La isla del fin del tiempo) nos trae una aventura de Sword & Planet a nuestros días.


Gimrod es una de novedades de Dlorean Ediciones para este 2018. Miguel Ángel Naharro (creador de La Garra, a quien conocimos en La maldición de la Diosa Araña y La isla en el fin del tiempo) recupera un subgénero de la Space Opera que gozó de gran popularidad en el pasado: el Espada y Planeta ─Sword & Planet─, con unos referentes muy claros: John Carter de Marte, de Edgar Rice Burroughs; Eric John  Stark, de Leigh Brackett, el Ciclo de Tschai de Jack Vance, Almuric de Robert E. Howard o el personaje de DC Comics The Warlord.

Por ello, su novela sigue el esquema habitual del género: un terrícola, militar, aviador u otro marcial ─en este caso, el astronauta australiano Brad Gimrod─ se ve arrancado de su mundo natal y arrojado a un planeta desconocido, trasunto de nuestra Edad del Bronce, de tecnología rudimentaria ─o avanzada pero combinada con armas de filo─, donde varias especies de seres humanoides se enfrentan en conflictos inveterados, en los que se verá obligado a tomar partido, decantando la balanza en favor de uno de ellos, haciendo valiosos aliados, ganándose la mortal enemistad de algún notable rey o emperador local y normalmente enamorando a una nativa ─princesa, sacerdotisa o guerrera─ de gran belleza.

Aquí, Gimrod ─que, como detalle original, no es un joven que medie la veintena, sino un veterano cincuentón, aunque esté en una envidiable buena forma─  se verá transportado al planeta Korudus por mediación de unos cristales místicos. Capturado y reducido a la esclavitud, entrará en contacto con los que serán sus amigos y leales aliados: Torak, un Montroc ─un humanoide acorazado de baja estatura al que llamará cariñosamente «armadillo»─ y Sekaya, una Arsah Bredell, esto es, una sacerdotisa guerrera temible en el combate. Tras fugarse de su reclusión, comienza las aventuras del trío, que se sucederán a ritmo endiablado y sin pausa hasta la última página.

Gimrod es una colección de guiños al Sword & Planet, con referencias que disfrutarán especialmente los conocedores del género ─cuando el protagonista se viste con sus atavíos y su casco, dice tener el aspecto de «un pirata espacial de alguna novela de ciencia ficción de las que leía cuando apenas era un muchacho»─ y personajes, escenas y situaciones que provocan reminiscencias de obras ya conocidas. Al leer Gimrod todo nos suena de algo, todo nos resulta conocido, aunque no acabemos de saber de qué. Naharro incluso resuelve la eterna cuestión del idioma ─en el Sword & Planet todo el mundo habla y entiende inglés, sea del planeta que sea─ con una versión truculenta y gamberra del pez babel de La guía del autoestopista galáctico.

Esto se acentúa porque Miguel Ángel Naharro ambienta su obra, como es habitual en él, en un universo compartido, y no sólo se hace mención al Tex Hardigan de Julio M. Freixa o una pequeña broma con el Doctor Zarkov de Alex Raymond, sino que hace su aparición un personaje conocido por los lectores de La Garra. Nos referimos al enigmático El ojo, lo cual nos permitirá saber más sobre su raza, su naturaleza y sus poderes.

El punto más fuerte de Gimrod es su ritmo narrativo. Todo transcurre a una velocidad endiablada, y los acontecimientos se agolpan más que sucederse. Las batallas, luchas y persecuciones son continuas, y pese a que estemos ante una historia violenta, se trata de una violencia blanca, limpia, que ahorra en detalles explícitos.

Otro punto a destacar es el colorido del planeta Korudus y del mosaico de especies que lo habitan. La influencia del John Carter de Rice Burroughs es evidente, y Naharro sirve un buen número de razas humanoides, descritas con toda la riqueza y detalle que permite la limitada extensión del texto. De igual modo, la novela de Naharro no carece del erotismo que siempre fue parejo al Sword & Planet, y que solía ser muy velado y apenas sugerido para sortear la censura. Aquí, libres de esa limitación, disponemos de escenas de sexo y de toda la sugerencia que siempre han ofrecido los ropajes mínimos, los físicos sugerentes y las tensiones sexuales entre personajes.

Los personajes, estereotípicos del género ─recordemos que estamos ante una obra de intención pulp─ están definidos con unas cuantas pinceladas, lo suficiente para que tengan entidad distinguible y puedan desarrollarse en posibles posteriores entregas. El villano, Zarko Haro, que será a Gimrod lo que Ming a Flash Gordon, es retratado como cruel, calculador e implacable, y resulta una némesis muy atractiva para el héroe, en caso de que Miguel Ángel Naharro y Dlorean planeen nuevas aventuras del mismo.

Gimrod es un neopulp honesto y muy divertido, una lectura ligera que busca ─y logra─ entretener, rindiendo homenaje sincero al Espada y Planeta por parte de un autor, Miguel Ángel Naharro, que demuestra conocerlo muy bien, y consigue contagiar su sentimiento al lector. Un buen comienzo de 2018 para el autor y para la editorial, Dlorean Ediciones, que certifica con cada nuevo libro su compromiso con la literatura popular.

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4 de mayo de 2018

Ciudad de Rabia - Luis Guillermo del Corral

Perseguido por la Ley, temido por el Inframundo del crimen, Dark Spider deja su terrible sello en aquellos que hacen de los indefensos y desamparados sus presas. 
Harry Page, respetable miembro de la alta sociedad de Nueva York es en secreto la Némesis del Inframundo, librando una solitaria guerra contra aquellos que hacen del crimen su modo de vida y del hampa su hogar. Sus únicos aliados son Rita, su prometida, Neil Cuervo, su sirviente navajo y Noah, su chofer.
Cuando una ola de brutales ataques deja un rastro de sangre y muerte a lo largo y ancho de la ciudad, Dark Spider deja que los criminales conozcan el único lenguaje que son capaces de entender. ¡El lenguaje de la muerte!

Luis Guillermo del Corral (Vindius el Guerrero del Norte, Vindius el Indómito) escribe una historia de acción frenética y plomo ardiente en la tradición de autores como Norvell W. Page y Walter Gibson.


Dlorean Ediciones comienza con fuerza este 2018. Sword & Planet, SteamPunk, Weird West... y también una incursión en el subgénero pulp de Mistery Men, de mano de un gran conocedor del mismo: Luis Guillermo del Corral, que ya había escrito más de veinticinco fan-fictions de The Spider en la longeva y ahora clausurada Action Tales

El protagonista de Ciudad de Rabia, Dark Spider es, de hecho, una reescritura de The Spider, un personaje pulp clásico creado en 1933 por Harry Steeger y lanzado para competir con otro popular héroe de los quioscos: La Sombra (The Shadow). Y Luis Guillermo del Corral se muestra como un gran conocedor de la obra de Norwell W. Page, autor que, bajo el seudónimo de Grant Stockbridge, escribió unos ochenta relatos de The Spider entre 1933 y 1943. 

Fiction, trasunto u homenaje es lo de menos. Lo importante es la elevada capacidad de diversión que encierra Ciudad de Rabia. Volvemos a los tiempos de los justicieros enmascarados que combatían el crimen de la manera más expeditiva: a tiros y sin dudas morales, con un sencillo e inamovible sentido de la justicia.

La novela de Luis Guillermo del Corral se puede disfrutar de dos formas. La primera, identificando los paralelismos de Dark Spider con The Spider y apreciando cada uno de ellos: la correspondencia de cada uno de sus aliados con uno de los originales (Rita - Nita, Ram Singh - Neil Cuervo, etc.), los disfraces, las armas, el mechero de platino, el sello con el que marca a sus víctimas, el rasgo de nunca disparar a policías... La segunda, olvidándose de todo eso y dejándose sorprender. Mi recomendación es optar por esta última, porque lo que leemos es un producto cuidado con mimo hasta el último detalle para disfrute de los amantes del pulp, y trasluce la diversión que experimentó el propio autor al escribirlo.

Ciudad de Rabia es la primera aventura de Dark Spider que leemos, pero no la primera que vive el personaje. Veremos que tiene una larga trayectoria, y que ya es un viejo conocido de los criminales, que le temen de manera reverencial, y de la Policía, que le busca para apresarlo, porque no aprueba sus métodos y lo considera un asesino. Desde la primera página, Dark Spider ─o Harry Page, su verdadera identidad tras el disfraz que deforma sus rasgos─, quien comienza su periplo en Chicago antes de regresar a Nueva York, ciudad en la que transcurre el grueso de la trama, no cesará de huir de las fuerzas del orden, encabezadas por el comisario Edward Keeler ─quien sospecha la identidad de Dark Spider, aunque nunca pueda probarla─, mientras que persigue la pista de una misteriosa banda de violentos criminales.

Bien formado en el pulp clásico, Luis Guillermo del Corral reproduce el estilo clásico de los antiguos relatos de Norwell W. Page o Walter Gibson (autor de La Sombra), lo que incluye referirse al personajes por sus apelativos (el más habitual, «la Némesis del Inframundo», pero también «la némesis del crimen», «el enemigo del crimen», «el verdugo del crimen» y otros), el uso continuado de frases entre exclamaciones y la finalización de casi todos los capítulos en suspenso. Por suerte nosotros tenemos todo el volumen para leer de un tirón, pero imaginemos a los sufridos lectores de antaño, soportando la intriga una semana entera para seguir las aventuras de su héroe favorito.

Aventuras que, no podía ser de otra manera, están marcadas por un elevado nivel de violencia. El killcount es de dos dígitos, y no se ahorra en tiroteos, armas blancas, heridas sangrantes, cuerpos descuartizados, cabezas destrozadas a balazos y sangre a cubos. La ausencia de censura vuelve a jugar a favor de los autores de neopulp, y los lectores podemos disfrutar del enfrentamiento de un justiciero armado con dos pistolones del .45 con una banda de mafiosos berserkers vikingos que siembra el terror en Nueva York con sus hachas a dos manos.

La novela gana enteros con el tono actualizado que le imprime el autor, tanto por el carácter multicultural del grupo protagonista ─los aliados de Dark Spider son Neil Cuervo, un indio navajo, y Noah, un enorme ex-boxeador negro─, como por el papel activo en la historia que tiene su prometida, Rita, como por los detalles curiosos, por ejemplo la breve aparición de otro celebérrimo justiciero enmascarado. Ha conseguido además una ambientación y una atmósfera muy creíbles, lejos de resultar impostadas, fortalecidas por la voz narrativa que ya comentamos, tan asociada a la Edad de Oro del pulp, cuyo efectismo y búsqueda del impacto comienzan con los propios títulos de los capítulos, escogidos con intencionalidad.

Resulta de interés que Luis Guillermo del Corral mantenga, a través de la persecución policial a Dark Spider y de la tensa relación entre el justiciero y el comisario Keeler, un cierto debate moral sobre el vigilantismo, ausente en muchas historias de Mistery Men o vigilantes enmascarados, y sobre los riesgos de que los ciudadanos sin autoridad legal se tomen la justicia por su mano. En cualquier caso, recordemos, esto es pulp y aquí hemos venido a divertirnos.

En lo formal, se beneficia de un estilo muy depurado, con mucha atención a las formas, el mismo que ya habíamos visto en Las aventuras de Valentina la Roja. El ritmo narrativo es frenético, con los momentos de distensión justos para relanzar la acción, normalmente para que Dark Spider pase de perseguido a perseguidor, o al revés, pues entre la Ley y el Crimen, el protagonista no tiene un momento de respiro. Igual que los lectores de Ciudad de Rabia.

Tras la novela principal, se incluye un relato complementario, Primera plana, que transcurre en el mismo universo de Dark Spider, unido con la historia principal a través de un elemento narrativo que aparece en ambos textos, pero con el justiciero en un papel secundario. Este relato supone un homenaje más a los títulos clásicos del pulp, pues era práctica habitual, en las novelas de The Spider y otros personajes, la inclusión de un relato de estas características acompañando a la historia principal.

Podemos afirmar ya, para concluir, que la iniciativa de micromecenazgo de Dlorean, que ha traído El dirigible, Gimrod y Ciudad de Rabia ─además de una antología de relatos de Action Tales─ ha sido todo un acierto, y ha mostrado el interés que despierta el neopulp entre el público, que la han apoyado sin dudarlo. Ahora, con el personaje y su universo ya presentados, esperamos que sus aventuras tengan continuidad, y podamos disfrutar de más Dark Spider y de más sanguinolenta lucha contra el crimen en los bajos fondos de la Nueva York de entreguerras.

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