10 de mayo de 2018

El culto secreto: una aventura de Damon Drake... ¡presentando a El Diablo!

Tijuana, año 1979. Damon Drake es un gringo expatriado que regentea un bar de poca monta, con un misterioso pasado a sus espaldas. El Diablo es el Enmascarado Escarlata, estrella máxima de la lucha libre, un héroe dentro y fuera del ring. ¿Qué podría hacer que los caminos de dos hombres tan distintos acaben por cruzarse? ¿Qué amenaza será tan terrible para convertirlos en aliados? Acompáñalos en esta novela cargada de acción, deudora del pulp, del cine de explotación de artes marciales y de la lucha libre mexicana, una carrera contrarreloj en la que se verán envueltos los cárteles del narcotráfico, la DEA y una nueva amenaza surgida del lejano pasado … ¡el culto secreto!

El culto secreto - Jorge del Río

Vuelve Jorge del Río a KindleGarten y con él vuelven Damon Drake y las artes marciales. Su nueva novela, El culto secreto, es una agradable sorpresa por varias razones. La primera, que las aventuras de Damon Drake, al que conocimos en Cacería humana en San Francisco, no se van a circunscribir a la urbe californiana, sino que va a ser un personaje itinerante, que va a vagabundear por los Estados Unidos de América ocultándose de La Orden y buscando su destino, lo que le permitirá, de paso, ir impartiendo justicia, reparando agravios y defendiendo a los desvalidos. En la línea de otros ilustres vagabundos como el Pequeño Saltamontes Kwai Chang Kaine, protagonista de la mítica serie televisiva Kung Fu, que mezclaba western y artes marciales. 

La segunda, emplear una ambientación siempre apasionante: la fronteriza, en particular la frontera entre los Estados Unidos y México, un lugar con una atmósfera de una intensidad única en el mundo y que autores como Cormac McCarthy o Don Winslow han revestido de una atmósfera casi mitológica. Jorge del Río va a ambientar El culto secreto en la ciudad de Tijuana, esa especie de nueva Babilonia cuya simple mención nos hace pensar a todos en narcotráfico, prostitución, tráfico de personas, muertes, desapariciones, cadáveres mutilados con ensañamiento hallados en cualquier parte, ajustes de cuentas entre cárteles de la droga, policías corruptos y un enorme patio de recreo al que los gringos de buena reputación y Dios, Familia, Trabajo, pueden ir a dar rienda suelta sus pasiones más bajas, correrse juergas descomunales y, tras cometer las mayores depravaciones imaginables, regresar a sus ordenadas vidas de moral intachable.  

La tercera, homenajear a la lucha libre mexicana y a sus luchadores, tal vez uno de los iconos más identificables que la cultura popular mexicana ha dado al mundo. Personalmente, me hizo recordar a mi niñez, allá por 1988, cuando la paupérrima televisión local de mi ciudad ─un proyecto de muy corta vida llamado Canal60─, a falta de programación propia, rellenaba su exigua parrilla pinchando la señal de la mexicana Galavisión. Así, los sábados por la tarde, entre El chavo del Ocho, El chapulín colorado y un bodrio titulado Chiquilladas, emitían la Lucha Libre. Mi primer contacto con este deporte-espectáculo había sido a través de la TVG, la televisión autonómica de Galicia, que emitía combates de la WWF ─antiguo nombre de la WWE─, pero aquello no tenía nada que ver, empequeñecía todo lo que había conocido hasta entonces. Tanto por la espectacularidad técnica ─las llaves, las acrobacias, los shuffles, los saltos─ como por el colorido ─las máscaras, las capas, los nombres de los luchadores─ como por el fervor del público y la forma en el que vivían el espectáculo de aquel México Arena en el que se enfrentaban rudos y técnicos.



Pronto tuve mis favoritos: Solar II y Mogur (siempre preferí a los técnicos que a los rudos) y no me perdía un combate. Pero Canal60 echó el cierre y con ella perdí el contacto con la Lucha Libre mexicana. No había Internet, recordemos. Algo después volvió el wrestling estadounidense a través de Tele5 y su Pressing Catch, y toda España se volvió loca con la aún WWF ─incluso hubo una recordada gala en Barcelona en la que Tito Santana, predilecto del público hispano, se enfrentó al Undertaker, verdadero heel de la época, derrotándolo para delirio del respetable─. Y disfruté de esa fiebre del wrestling como el que más, pero me faltaba algo. Las ligas estadounidenses eran un reflejo muy pálido del espectáculo mexicano, al que tan solo se acerca, por vistosidad, la lucha libre japonesa ─en la WWE hubo que esperar a Rey Misterio para encontrar a un luchador digno de equipararse a sus homólogos mexicanos─.

Pasó el tiempo y pude recuperar el contacto con la Lucha Libre mexicana, primero por algunos documentales y películas en televisión y después, gracias a Internet ─incluso, ya crecidito, disfrutar como un enano de aquella divertidísima serie de animación que era ¡Mucha Lucha!─ . Así, aprendí la importancia que tiene para los mexicanos y para su cultura popular, y que los luchadores son, más que ídolos de masas, héroes del pueblo que no se desprenden de su máscara jamás y que ya no se disocian su identidad dentro y fuera del cuadrilátero.

Los luchadores mexicanos y sus máscaras son uno de los iconos pop más exportados de la cultura mexicana, y gracias ─de nuevo─ a Internet fue conociendo a aquellos luchadores históricos que tanto citaban en las retransmisiones de Galavisión de mi infancia: Mil Máscaras, Black Shadow, el Huracán Ramírez... y por encima de todos ellos siempre dos: Blue Demon y El Santo ─por entonces estaban en activos sus descendientes, el Hijo del Santo y Blue Demon Jr.─. Tan grandes que protagonizaron cómics, series de televisión... y películas, juntos o por separado, en las que ejercían de justicieros enmascarados, se podría decir que unos superhéroes, enfrentándose al crimen y a amenazas sobrenaturales como momias, vampiros, hombres lobo o invasores extraterrestres.

Sus películas se vendieron a nivel internacional, dando lugar incluso a clones turcos ─indicador innegable de éxito─. En realidad eran subproductos de bajo presupuesto, a medio camino entre la serie B y la serie Z, pero funcionaban muy bien en taquilla y gustaban al público, convirtiendo a los dos luchadores, especialmente a El Santo, el enmascarado de plata, en una verdadera estrella mediática, que protagonizó 52 películas, permaneció 40 años en activo y reunió a más de diez mil personas en su entierro ─en el que Blue Demon, su eterno rival en el ring, llevó su féretro─.

El Santo y Blue Demon

Bien, pues tanto a la lucha libre mexicana como a las películas de El Santo quiere homenajear Jorge del Río con su novela El Culto Secreto. Por lo que nos reencontraremos con Damon Drake, regentando ahora un tugurio de Tijuana, y que se verá mezclado sin desearlo en un turbio asunto que implica a cárteles de narcotraficantes rivales, a la DEA estadounidense, a la Policía y a una misteriosa secta de enmascarados. Detrás de todo, un misterioso maletín, cotizado por Salinas, el narcotraficante más buscado de Tijuana.

Para complicarlo todo aún más, el sicario de Salinas es El Titán, un antiguo luchador caído en desgracia. La aparición del cadáver de El Titán, cruelmente asesinado con el corazón arrancado, llamará la atención de El Diablo, el gran campeón de Lucha Libre, que ejerce como justiciero y pone sus habilidades al servicio de la ley, quien viajará a Tijuana a investigar la muerte de su antiguo amigo. El pobre Drake, por su parte, descubrirá con amargura la corrupción y la incompetencia de la que hace gala la policía mexicana, y su buena fe y sus intentos de ayudar a esclarecer un crimen solo le traerán complicaciones.

El culto secreto muestra una evolución en el estilo de Jorge del Río en cuanto al planteamiento narrativo. Sin dejar de ser una obra pulp, gana en complejidad con respecto a sus precedentes, con una trama más elaborada, más ramificada, con más elementos en juego. Del mismo modo, Damon Drake reparte el protagonismo con el nuevo personaje de El Diablo, formando un Tag team perfecto en el que combinan sus técnicas de lucha para enfrentarse con éxito a sus enemigos: el hombrecillo estadounidense con su Kung-Fu y el grandullón mexicano con sus presas y llaves.

El Diablo es, en esta línea, un personaje construido con mimo, y trasluce el cariño de Jorge del Río por la Lucha Libre mexicana y su respecto por sus luchadores. Porque, como espectáculo que en su mayor parte es fingido, no quita el mérito que atesoran sus practicantes, atletas que deben estar muy en forma para evitar lesionarse y lesionar a sus rivales, además de practicar y entrenar muy duro cada día y coregrafiar las llaves y caídas, más aún en la lucha aérea mexicana. Así El Diablo se nos presenta como un coloso de físico formidable, con músculos de acero y asombrosamente rápido para su corpulencia.

El Santo

Como ya hizo en La noche del Jaguar, Jorge del Río vuelve a la temática mesoamericana, con una secta de inspiración azteca, jugando con muchos elementos de esa civilización: su religión, sus sacrificios rituales, sus guerras floridas, sus armas de obsidiana, su iconografia... algo que refuerza el carácter mexicano de la historia, y que, jugando con el elemento estético de las máscaras, traza una línea continuista muy acertada con la Lucha Libre y con el componente sobrenatural de las películas de El Santo a las que homenajea, en particular a la más referencial: El Santo y Blue Demon contra las momias de Guanajato.

Siendo una novela pulp, El culto secreto no carece de sus tópicos y de sus personajes recurrentes ─el policía corrupto, el narcotraficante, la chica del sicario, la camarera, el borracho...─, pero ya sabemos que se trata de una historia escrita para entretener, y lo cierto es que lo logra sin esfuerzo, incluso con momentos de humor, como la broma recurrente a costa del pobre Drake y su incapacidad para comprender la costumbre de los luchadores mexicanos de no quitarse nunca la máscara, aun a costa de su incógnito, zanjada siempre con un lapidario «como se nota que eres gringo».

El culto secreto vuelva a abundar en escenas de acción, narradas con la claridad que ya conocemos en el autor, y esta vez tenemos un giro argumental inesperado, una sorpresa de guión que nos hace dudar por primera vez de la integridad moral de Damon Drake. Por contraste, de hecho, con El Diablo ─trasunto de El Santo─, un bueno, un justiciero en toda regla. Personaje que queda presentado y que, con toda probabilidad, el autor retomará para futuras novelas. Pues, tras un comienzo algo difícil, debe decirse que Drake y el mexicano se hacen grandes amigos y son un equipo magnífico que, de alguna manera, por el físico y las técnicas de lucha de cada uno, recuerda a aquellos Héroes de alquiler de la Marvel que formaban Iron Fist y Power Man.

Pero, tras estas dos primeras novelas, nos ha quedado claro que Damon Drake es un nómada, y que sus andanzas no se van a detener mucho tiempo en ningún lugar. Así que el mayor aliciente de la serie dedicada a este personaje será siempre esperar qué nueva ciudad, qué nuevos compañeros y qué nuevos desafíos le esperan en su siguiente aventura.

El culto secreto puede comprarse en Amazon.

Compártelo:

7 de mayo de 2018

Gimrod - Miguel Ángel Naharro

Un veterano astronauta llamado Brad J. Gimrod, es transportado a años luz de distancia de nuestro sistema solar. Terminando en un extraño lugar al que sus habitantes conocen como Korudus.
Se trata de un mundo inhóspito y cruel, poblado por diversas y fascinantes razas, pueblos y facciones, que luchan entre sí. Acompañado de dos nativos del planeta alienígena con los que hará lazos de amistad; tratará de sobrevivir entre los mercaderes de esclavos, los señores de la guerra y las imponentes naves de color ébano que sobrevuelan sus cielos, sembrando a su paso la muerte y la destrucción. 
El australiano tendrá que intentar encontrar una forma de regresar a su mundo natal, con su instinto de supervivencia, inteligencia y sus habilidades de combate, como única garantía de salir airoso de semejante aventura.
Descubre una novela de aventuras, space opera y espada y planeta que no te dará tregua. 
Miguel Ángel Naharro (La Maldición de la Diosa Araña, La isla del fin del tiempo) nos trae una aventura de Sword & Planet a nuestros días.


Gimrod es una de novedades de Dlorean Ediciones para este 2018. Miguel Ángel Naharro (creador de La Garra, a quien conocimos en La maldición de la Diosa Araña y La isla en el fin del tiempo) recupera un subgénero de la Space Opera que gozó de gran popularidad en el pasado: el Espada y Planeta ─Sword & Planet─, con unos referentes muy claros: John Carter de Marte, de Edgar Rice Burroughs; Eric John  Stark, de Leigh Brackett, el Ciclo de Tschai de Jack Vance, Almuric de Robert E. Howard o el personaje de DC Comics The Warlord.

Por ello, su novela sigue el esquema habitual del género: un terrícola, militar, aviador u otro marcial ─en este caso, el astronauta australiano Brad Gimrod─ se ve arrancado de su mundo natal y arrojado a un planeta desconocido, trasunto de nuestra Edad del Bronce, de tecnología rudimentaria ─o avanzada pero combinada con armas de filo─, donde varias especies de seres humanoides se enfrentan en conflictos inveterados, en los que se verá obligado a tomar partido, decantando la balanza en favor de uno de ellos, haciendo valiosos aliados, ganándose la mortal enemistad de algún notable rey o emperador local y normalmente enamorando a una nativa ─princesa, sacerdotisa o guerrera─ de gran belleza.

Aquí, Gimrod ─que, como detalle original, no es un joven que medie la veintena, sino un veterano cincuentón, aunque esté en una envidiable buena forma─  se verá transportado al planeta Korudus por mediación de unos cristales místicos. Capturado y reducido a la esclavitud, entrará en contacto con los que serán sus amigos y leales aliados: Torak, un Montroc ─un humanoide acorazado de baja estatura al que llamará cariñosamente «armadillo»─ y Sekaya, una Arsah Bredell, esto es, una sacerdotisa guerrera temible en el combate. Tras fugarse de su reclusión, comienza las aventuras del trío, que se sucederán a ritmo endiablado y sin pausa hasta la última página.

Gimrod es una colección de guiños al Sword & Planet, con referencias que disfrutarán especialmente los conocedores del género ─cuando el protagonista se viste con sus atavíos y su casco, dice tener el aspecto de «un pirata espacial de alguna novela de ciencia ficción de las que leía cuando apenas era un muchacho»─ y personajes, escenas y situaciones que provocan reminiscencias de obras ya conocidas. Al leer Gimrod todo nos suena de algo, todo nos resulta conocido, aunque no acabemos de saber de qué. Naharro incluso resuelve la eterna cuestión del idioma ─en el Sword & Planet todo el mundo habla y entiende inglés, sea del planeta que sea─ con una versión truculenta y gamberra del pez babel de La guía del autoestopista galáctico.

Esto se acentúa porque Miguel Ángel Naharro ambienta su obra, como es habitual en él, en un universo compartido, y no sólo se hace mención al Tex Hardigan de Julio M. Freixa o una pequeña broma con el Doctor Zarkov de Alex Raymond, sino que hace su aparición un personaje conocido por los lectores de La Garra. Nos referimos al enigmático El ojo, lo cual nos permitirá saber más sobre su raza, su naturaleza y sus poderes.

El punto más fuerte de Gimrod es su ritmo narrativo. Todo transcurre a una velocidad endiablada, y los acontecimientos se agolpan más que sucederse. Las batallas, luchas y persecuciones son continuas, y pese a que estemos ante una historia violenta, se trata de una violencia blanca, limpia, que ahorra en detalles explícitos.

Otro punto a destacar es el colorido del planeta Korudus y del mosaico de especies que lo habitan. La influencia del John Carter de Rice Burroughs es evidente, y Naharro sirve un buen número de razas humanoides, descritas con toda la riqueza y detalle que permite la limitada extensión del texto. De igual modo, la novela de Naharro no carece del erotismo que siempre fue parejo al Sword & Planet, y que solía ser muy velado y apenas sugerido para sortear la censura. Aquí, libres de esa limitación, disponemos de escenas de sexo y de toda la sugerencia que siempre han ofrecido los ropajes mínimos, los físicos sugerentes y las tensiones sexuales entre personajes.

Los personajes, estereotípicos del género ─recordemos que estamos ante una obra de intención pulp─ están definidos con unas cuantas pinceladas, lo suficiente para que tengan entidad distinguible y puedan desarrollarse en posibles posteriores entregas. El villano, Zarko Haro, que será a Gimrod lo que Ming a Flash Gordon, es retratado como cruel, calculador e implacable, y resulta una némesis muy atractiva para el héroe, en caso de que Miguel Ángel Naharro y Dlorean planeen nuevas aventuras del mismo.

Gimrod es un neopulp honesto y muy divertido, una lectura ligera que busca ─y logra─ entretener, rindiendo homenaje sincero al Espada y Planeta por parte de un autor, Miguel Ángel Naharro, que demuestra conocerlo muy bien, y consigue contagiar su sentimiento al lector. Un buen comienzo de 2018 para el autor y para la editorial, Dlorean Ediciones, que certifica con cada nuevo libro su compromiso con la literatura popular.

Compártelo:

4 de mayo de 2018

Ciudad de Rabia - Luis Guillermo del Corral

Perseguido por la Ley, temido por el Inframundo del crimen, Dark Spider deja su terrible sello en aquellos que hacen de los indefensos y desamparados sus presas. 
Harry Page, respetable miembro de la alta sociedad de Nueva York es en secreto la Némesis del Inframundo, librando una solitaria guerra contra aquellos que hacen del crimen su modo de vida y del hampa su hogar. Sus únicos aliados son Rita, su prometida, Neil Cuervo, su sirviente navajo y Noah, su chofer.
Cuando una ola de brutales ataques deja un rastro de sangre y muerte a lo largo y ancho de la ciudad, Dark Spider deja que los criminales conozcan el único lenguaje que son capaces de entender. ¡El lenguaje de la muerte!

Luis Guillermo del Corral (Vindius el Guerrero del Norte, Vindius el Indómito) escribe una historia de acción frenética y plomo ardiente en la tradición de autores como Norvell W. Page y Walter Gibson.


Dlorean Ediciones comienza con fuerza este 2018. Sword & Planet, SteamPunk, Weird West... y también una incursión en el subgénero pulp de Mistery Men, de mano de un gran conocedor del mismo: Luis Guillermo del Corral, que ya había escrito más de veinticinco fan-fictions de The Spider en la longeva y ahora clausurada Action Tales

El protagonista de Ciudad de Rabia, Dark Spider es, de hecho, una reescritura de The Spider, un personaje pulp clásico creado en 1933 por Harry Steeger y lanzado para competir con otro popular héroe de los quioscos: La Sombra (The Shadow). Y Luis Guillermo del Corral se muestra como un gran conocedor de la obra de Norwell W. Page, autor que, bajo el seudónimo de Grant Stockbridge, escribió unos ochenta relatos de The Spider entre 1933 y 1943. 

Fiction, trasunto u homenaje es lo de menos. Lo importante es la elevada capacidad de diversión que encierra Ciudad de Rabia. Volvemos a los tiempos de los justicieros enmascarados que combatían el crimen de la manera más expeditiva: a tiros y sin dudas morales, con un sencillo e inamovible sentido de la justicia.

La novela de Luis Guillermo del Corral se puede disfrutar de dos formas. La primera, identificando los paralelismos de Dark Spider con The Spider y apreciando cada uno de ellos: la correspondencia de cada uno de sus aliados con uno de los originales (Rita - Nita, Ram Singh - Neil Cuervo, etc.), los disfraces, las armas, el mechero de platino, el sello con el que marca a sus víctimas, el rasgo de nunca disparar a policías... La segunda, olvidándose de todo eso y dejándose sorprender. Mi recomendación es optar por esta última, porque lo que leemos es un producto cuidado con mimo hasta el último detalle para disfrute de los amantes del pulp, y trasluce la diversión que experimentó el propio autor al escribirlo.

Ciudad de Rabia es la primera aventura de Dark Spider que leemos, pero no la primera que vive el personaje. Veremos que tiene una larga trayectoria, y que ya es un viejo conocido de los criminales, que le temen de manera reverencial, y de la Policía, que le busca para apresarlo, porque no aprueba sus métodos y lo considera un asesino. Desde la primera página, Dark Spider ─o Harry Page, su verdadera identidad tras el disfraz que deforma sus rasgos─, quien comienza su periplo en Chicago antes de regresar a Nueva York, ciudad en la que transcurre el grueso de la trama, no cesará de huir de las fuerzas del orden, encabezadas por el comisario Edward Keeler ─quien sospecha la identidad de Dark Spider, aunque nunca pueda probarla─, mientras que persigue la pista de una misteriosa banda de violentos criminales.

Bien formado en el pulp clásico, Luis Guillermo del Corral reproduce el estilo clásico de los antiguos relatos de Norwell W. Page o Walter Gibson (autor de La Sombra), lo que incluye referirse al personajes por sus apelativos (el más habitual, «la Némesis del Inframundo», pero también «la némesis del crimen», «el enemigo del crimen», «el verdugo del crimen» y otros), el uso continuado de frases entre exclamaciones y la finalización de casi todos los capítulos en suspenso. Por suerte nosotros tenemos todo el volumen para leer de un tirón, pero imaginemos a los sufridos lectores de antaño, soportando la intriga una semana entera para seguir las aventuras de su héroe favorito.

Aventuras que, no podía ser de otra manera, están marcadas por un elevado nivel de violencia. El killcount es de dos dígitos, y no se ahorra en tiroteos, armas blancas, heridas sangrantes, cuerpos descuartizados, cabezas destrozadas a balazos y sangre a cubos. La ausencia de censura vuelve a jugar a favor de los autores de neopulp, y los lectores podemos disfrutar del enfrentamiento de un justiciero armado con dos pistolones del .45 con una banda de mafiosos berserkers vikingos que siembra el terror en Nueva York con sus hachas a dos manos.

La novela gana enteros con el tono actualizado que le imprime el autor, tanto por el carácter multicultural del grupo protagonista ─los aliados de Dark Spider son Neil Cuervo, un indio navajo, y Noah, un enorme ex-boxeador negro─, como por el papel activo en la historia que tiene su prometida, Rita, como por los detalles curiosos, por ejemplo la breve aparición de otro celebérrimo justiciero enmascarado. Ha conseguido además una ambientación y una atmósfera muy creíbles, lejos de resultar impostadas, fortalecidas por la voz narrativa que ya comentamos, tan asociada a la Edad de Oro del pulp, cuyo efectismo y búsqueda del impacto comienzan con los propios títulos de los capítulos, escogidos con intencionalidad.

Resulta de interés que Luis Guillermo del Corral mantenga, a través de la persecución policial a Dark Spider y de la tensa relación entre el justiciero y el comisario Keeler, un cierto debate moral sobre el vigilantismo, ausente en muchas historias de Mistery Men o vigilantes enmascarados, y sobre los riesgos de que los ciudadanos sin autoridad legal se tomen la justicia por su mano. En cualquier caso, recordemos, esto es pulp y aquí hemos venido a divertirnos.

En lo formal, se beneficia de un estilo muy depurado, con mucha atención a las formas, el mismo que ya habíamos visto en Las aventuras de Valentina la Roja. El ritmo narrativo es frenético, con los momentos de distensión justos para relanzar la acción, normalmente para que Dark Spider pase de perseguido a perseguidor, o al revés, pues entre la Ley y el Crimen, el protagonista no tiene un momento de respiro. Igual que los lectores de Ciudad de Rabia.

Tras la novela principal, se incluye un relato complementario, Primera plana, que transcurre en el mismo universo de Dark Spider, unido con la historia principal a través de un elemento narrativo que aparece en ambos textos, pero con el justiciero en un papel secundario. Este relato supone un homenaje más a los títulos clásicos del pulp, pues era práctica habitual, en las novelas de The Spider y otros personajes, la inclusión de un relato de estas características acompañando a la historia principal.

Podemos afirmar ya, para concluir, que la iniciativa de micromecenazgo de Dlorean, que ha traído El dirigible, Gimrod y Ciudad de Rabia ─además de una antología de relatos de Action Tales─ ha sido todo un acierto, y ha mostrado el interés que despierta el neopulp entre el público, que la han apoyado sin dudarlo. Ahora, con el personaje y su universo ya presentados, esperamos que sus aventuras tengan continuidad, y podamos disfrutar de más Dark Spider y de más sanguinolenta lucha contra el crimen en los bajos fondos de la Nueva York de entreguerras.

Compártelo:

6 de abril de 2018

Coraline: Neil Gaiman en Galego con Urco Editora

Cando Coraline chegou a aquela nova casa, non podía imaxinar o que agardaba por ela detrás da porta cegada da sala.

Calquera cativa podía imaxinar un cuarto oculto, un rocho cheo de misterios e cousas vellas, mais outro edificio idéntico ao dela? Non, iso estaba alén da súa imaxinación.

Así e todo, non era idéntico de todo. Nese outro mundo alén da porta fechada da sala había algo raro e excéntrico, especialmente se se tiña en conta que o gato negro do xardín falaba e todos os seus habitantes humanos tiñan botóns cosidos no lugar onde deberan de estar os seus ollos.

Coraline, de Neil Gaiman, Urco Editora

A edición de Coraline por parte de Urco Editora supón un fito salientable: a publicación, por vez primeira en lingua galega, da obra dunha das voces máis senlleiras do xénero fantástico contemporáneo. Escritor, guionista de banda deseñada, cine e televisión, o británico Neil Gaiman xa se pode ler en galego, co esforzo de Urco e cunha tradución de Tomás González Ahola. A capa desta edición, de 150 páxinas ─Coraline é unha novela curta, que se le nunhas poucas horas─ é un deseño de Xosé María Picón

Coraline é unha historia de fantasía, protagonizada por unha nena, Coraline Jones ─non Caroline, malia que moitos teñan a teima de lle chamar así─, que non é feliz coa súa nova vida. Ven de mudarse cos seus pais a un novo predio de apartamentos, onde viven uns inquilinos ben estraños: o señor Bobo, un inmigrante do leste de Europa que supostamente adestra en segredo un circo de ratos, e as señoritas Spink e Forcible, dúas anciáns gordechiñas, antigas actrices que agora viven rodeadas dunha manda de cans Terrier escoceses. 

A Coraline non lle gusta a súa nova casa, nin que os seus pais estean todo o día a traballar cos seus ordenadores e non teñan tempo para ela, nin os xantares vexetarianos que cociña o seu pai, nin o uniforme cincento do seu novo colexio, nin non acadar nunca o que quere. As súas exploracións lévanna unha e outra vez á unica porta da casa que está sempre pechada. Unha porta que polo día está cerrada con tixolos, pero que á noite se abre a un mundo fantástico onde ten outra familia e outra casa. Onde a súa Outra Nai cociña todo o que lle gusta, o seu Outro Pai ten todo o tempo para xogar con ela e onde pode ter todo canto lle pete. Claro que na vida non cómpre acadar sempre o que un quere, e as cousas ás veces non son tan marabillosas como semellaban ao principio.

Coraline, de Neil Gaiman, Urco Editora

Coraline é unha nova viaxe do heroe, con todas as súas fases e todos os seus elementos. Pero, coma sempre ocorre na fantasía, o que importa non é a estructura subxacente á historia, que sempre é a mesma, senón como está contada. Gaiman toma reminiscencias de Alicia no país das Marabillas, do Pinoccio de Collodi ─en tanto, como aquel, a súa novela ten un aquel monitorio─ e de tantos antecedentes semellantes para conformar unha nova aventura na que Coraline, guiada e acompañada por un gato capaz de viaxar entre os mundos, non só terá que regresar a casa, senón tamén restablecer a orde e rescatar aos seus pais do Mal que espertou coa súa ousadía. 

A fantasía é, á vez, a orixe e a solución dos problemas de Coraline. Gaiman crea así unha historia redonda, ateigada de elementos simbólicos ─a chave que abre a porta entre mundos, e cuxa posesión garante o acceso entre eles; a porta, o pozo, os botóns coma ollos, como teñen os ursiños de peluxe e as bonecas de farrapo...─ que coma toda viaxe do heroe ten un compoñente iniciático e de maduración. Coraline aprende que a verdadeira felicidade non consiste en ter todo o que se desexa, e podese dicir que a novela de Neil Gaiman agocha así una certa intención moralizante. 

O texto non carece de humor, negro e ácedo moitas veces, con figuras bufonescas como o Señor Bobo ou outras máis elegantes coma o Gato, verdadeiro Virxilio da historia ─un papel semellante para este animal, o de misterioso e autosuficiente viaxeiro entre mundos, podémolo ver dende o Gato de Cheshire da Alicia de Lewis Carroll ata o Jim-Jim da serie xuvenil O mundo secreto de Basilius Hoffman, de Fernando Cimadevila─.

Coraline é unha novela divertida, lixeira e cun doble nível de lectura que permite o seu desfrute por lectores de calquera idade. A influencia doutro ilustre británico, Roald Dahl, é moi notable no texto, tanto pola complicidade do autor coa protagonista e co mundo da infancia en xeral, como pola crítica social cara os adultos e a súa obsesión co traballo, que os leva a desantender ás súas crianzas. De tal xeito que Coraline pode convertirse nunha novela perfecta para ler e partillar en familia.


Coraline, de Neil Gaiman, Urco Editora

Coraline foi adaptada ao cinema no ano 2009, no filme homónimo, titulado en España Los mundos de Coraline. O filme emprega varias técnicas de animación, tanto por ordenador como stop-motion, e foi un éxito de crítica e público, acadando unha grande recadación e o nomeamento á mellor película de animación para os premios Óscar e Globo de Ouro.

A cinta introduce moitos e moi sustanciais cambios con respecto á novela, como a figura de Wibie, o neno amigo de Coraline, que na novela apenas está suxerido, e aquí é un personaxe importante. Ou a presenza dunha boneca que reproduce a figura de Coraline, que a Outra Nai emprega para espiar á cativa, e que na novela non existe. Mesmo o tamaño da porta, que na novela é unha porta normal, e que na película é unha portela pequena, o que fornece a súa semellanza con Alicia no país das Marabillas. O director, Henry Selick, xa se encargara antes doutras produccións como The Nightmare Before Christmas o James And The Giant Peach, e fixo un bo traballo adaptando a obra de Gaiman, encargándose tamén do guión. 



Coraline pode atoparse na páxina de Urco Editora ou nas librarías do país.

ISBN 978-84-16121-91-5
Data de publicación: 01/12/2017
Prezo: 12,50€

Compártelo:

5 de abril de 2018

Cine y literatura - Ilustres cameos de escritores y directores

Cameo: 

Aparición breve de una persona conocida en una película o vídeo, normalmente representándose a sí mismo o a un personaje sin nombre que puede no tener importancia para la trama. Normalmente, el actor ni siquiera aparece en los créditos. En sentido amplio, el término también se refiere a elementos inanimados que aparecen de forma reiterada en una película o una serie de películas.

Tomo la definición de la Wikipedia, puesto que Cameo, hoy por hoy, es un término no recogido por la RAE [En inglés significa piedra labrada en relieve, como la palabra castellana camafeo]. Es un concepto muy amplio, pues no siempre se hacen sin acreditar, unos son más extensos que otros, en algunos el protagonista se interpreta a sí mismo y en otros a un personaje anónimo... es decir, que no hay un criterio único para definir qué es un cameo y qué no lo es. A veces son tan discretos como fotos, cuadros, apariciones en una tv... y en otras ocasiones el autor tiene varios minutos de protagonismo. Es virtualmente imposible reconocerlos todos, tan comunes como son.

Alfred Hitchcock cameo Frenzy Frenético
Alfred Hitchcock, entre la multitud en Frenético (Frenzy) [fuente]

No he podido, o no he sabido, rastrear el origen de esta práctica, ni he encontrado una fuente fiable sobre quién fue el pionero o cuándo comenzó a generalizarse. Así que me atrevo a atribuirle el honor (y si me equivoco lo siento) de popularizar este arte a Sir Alfred Hitchcock, que además de ser un genio del suspense y uno de los grandes maestros del cine, tomó por costumbre interpretar pequeñísimos papeles en todas y cada una de sus películas. En Youtube, como no, disponéis de un montón de vídeos que los recogen:




En cualquier caso, los cameos siempre resultan un aliciente añadido a las películas, y también a las series de televisión. Aparecer en The Simpsons o Family Guy, es motivo de orgullo y un símbolo de reconocimiento, aunque en tu intervención seas ridiculizado o recibas un retrato poco favorable, cosa que probablemente ocurra. Por The Simpsons han pasado Gore Vidal, Tom Wolfe, J.K. Rowling, John Updike, Ray Bradbury, Tom Clancy, Neil Gaiman, Alan Moore, H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe... este blog recopila muchos ejemplos.

Stephen King cameo The Simpsons

Algunas productoras, como Disney o Pixar [que ahora también es Disney :D] hacen aparecer a los protagonistas de unas de películas en otras, y encontrarlos se convierte en una diversión más para sus fans. Martin ScorseseFrancis Ford Coppola son grandes aficionados a los cameos, para los que recurren a menudo a sus familiares y amigos. En este enlace tenéis un montón pertenecientes a la saga El Padrino (The Godfather)Stan Lee no puede faltar en las cintas de superhéroes de la Marvel. Kevin Smith da vida a uno de sus personajes más célebres, Silent Bob (Bob el silencioso en castellano), que solo dice un par de frases en cada peli.

El Padrino 3 cameo
Mamá Scorsese en El Padrino III, La señora Scorsese era una habitual
en las películas de su hijo Martin (Casino, Uno de los nuestros...)

Hoy hablaremos de pequeñas apariciones en cine y televisión protagonizadas por escritores y por directores de cine. Pues la relación entre la literatura y el cine siempre ha sido estrecha, y no han sido poco los literatos y cineastas que se han prestado a aparecer fugazmente en películas basadas en libros escritos por ellos, o en cintas de su autoría, o en trabajos de amigos.

Stan Lee TBBT The Big Bang Theory
Stan 'the man' Lee, con el reparto de The Big Bang Theory. Excelsior!

Debo reconocer, antes de continuar, que soy un copión, y cuando veo una idea que me gusta me la apropio sin dudarlo. Así que es de justicia que reconozca la inspiración para esta entrada en el magnífico blog de David Sánchez, Las lecturas de Mr. Davidmore, en el que acostumbra a hacer listas de cuestiones relacionadas con la literatura (libros favoritos de escritores, poemas musicados, libros ambientados en determinados lugares, mejores libros según diversos criterios...). Como me parece algo ameno, divertido y que puede resultar de interés, me permitiré emularle con este listado de cameos. 

Veremos unos cuantos, y me gustaría dejaros abierta la puerta para que aportéis otros casos que conozcáis, de manera que la lista se pueda ir ampliando:

1. Stephen King, el rey del cameo


Si hay un escritor que se ha prodigado en la pantalla, sin duda es de Maine y se llama Stephen King. Ha intervenido en tantas series y películas que haría falta una entrada para él solo. Pero ya la han escrito otros :)  Salvo un par de excepciones, hace cameos en cintas basadas en obras suyas, y ha sido, entre otros, sacerdote en Pet Sematary (Cementerio de animales), guardián de cementerio en Sleepwalkers (Sonámbulos), camionero en Creepshow 2, farmacéutico en Thinner (Maleficio), abogado en un anuncio televisivo en Storm of the Century (La tormenta del siglo) o un hombre que intenta usar un cajero automático en Maximum Overdrive (La rebelión de las máquinas).

Stephen King Knightriders
Stephen King y su mujer Tabitha, entre el público de Knightriders,
de George A. Romero, basada parcialmente en un relato suyo.

En la televisión lo hemos visto como conductor de autobús en Stephen King's Golden Years, como lugareño que toma un café en Under the dome (en la segunda temporada vuelve a salir), como un motorista llamado Bachman en Sons of Anarchy o como Teddy Weizak en The Stand (Apocalipsis).

Stephen King Under the Dome La cúpula cameo
El rey del terror se toma un café en Under the Dome

Ha aparecido en Family Guy, y por supuesto en The Simpsons, serie en la que sus novelas y relatos han inspirado numerosos argumentos y bromas, en particular en los Especiales de Halloween («sin tele ni cerveza Homer pierde la cabeza»).

Stephen King The Simpsons cameo
En The Simpsons, King está escribiendo una truculenta biografía de Benjamin Franklin.

En alguna ocasión ha ido más allá del simple cameo, como en Creepshow, en la que protagonizaba la historia titulada The lonesome death of Jordy Verrill, interpretando a un granjero con pocas luces que encuentra un meteorito. 

2. Joe Hill


Y del tal palo, tal astilla. Aunque, siendo justos, Joe Hillstrom King aún no era escritor por entonces, podemos verlo en la ya mentada Creepshow, en la que su papá se encargó del guión, interpretando al niño cuyo padre le requisa el ejemplar de la revista que da título a la película, en la historia que sirve de hilo conductor a las demás.

Creepshow Joe Hill
El angelito no deja que su padre se salga con la suya tan fácilmente. 

3. Kurt Wonegurt


El escritor de Ciencia-Ficción que puedes reconocer que lees sin tener que justificarte, autor de Matadero cinco o Las sirenas de Titán, se autointerpreta en la comedia de 1986 Back to School (Regreso a la escuela). En ella, Rodney Dangerfield da vida a Thorton Mellon, un millonario que decide regresar a la universidad para acompañar a su hijo. Una vez allí, y acostumbrado a que el dinero lo compra todo, no da palo al agua, y sus trabajos se los hacen otras personas. Cuando su hijo le pregunta cómo piensa hacer el trabajo sobre Kurt Wonegurt, si ni tan solo se ha leído un libro suyo, la respuesta es sencilla:



Pero lo más gracioso es que la profesora piense que, quien quiera que haya hecho el trabajo, «no sabe absolutamente nada sobre Kurt Wonegurt»... Por cierto, en la cinta podéis ver también a un joven Robert Downey Jr. mucho antes de Iron Man.

4. Peter Benchley


En la reseña de Jaws (Tiburón) ya vimos que la exitosa película de Steven Spielberg se basa en una novela homónima de este escritor. En la cinta, el escritor aparece interpretando a un reportero de televisión, que cubre la noticia de los ataques del escualo en las playas de la hasta entonces tranquila Amity Island.

Peter Benchley Tiburón Jaws

Que en el libro es Amity Beach y no es una isla, pero eso no viene a cuento ahora.

[Actualizado a 28/05/15] En la reseña de Tiburón blanco hablamos de su adaptación a miniserie televisiva, titulada Creature (La Criatura). En ella, Peter Benchley vuelve a aparecer, en esta ocasión interpretando a un turista adinerado que participa en la pesca de una hembra de tiburón, y cuyo barco de alquiler es atacado por la criatura, que mata al capitán del mismo. 



5. Dan Brown


El creador del fenómeno superventas The Da Vinci Code (El código Da Vinci) tiene su cameo en la adaptación al cine de su best-seller. Tan modesta y tan breve que pasa completamente desapercibida si uno no está ojo avizor.

Dan Brown Código da Vinci cameo

En la firma de ejemplares posterior a la conferencia en la que hace su primera aparición el protagonista, el profesor Robert Langdon (Tom Hanks), Dan Brown puede verse al fondo, portando el libro de Langdon en la mano, con su atuendo característico: americana de tweed y jersey de cuello vuelto. Un simple extra sin línea de diálogo. [La resolución de la imagen no ayuda a reconocerlo, lo lamento]

6. Arthur C. Clarke


De nuevo un autor que interviene en una cinta adaptada de una de sus novelas. En 2010: The year we make contact (2010: Odisea Dos), podemos ver a Sir Arthur C. Clarke en dos ocasiones.

En la primera de ellas, como ya comentamos en la reseña de su libro, Sir Arthur está sentado plácidamente en un banco ante la Casa Blanca, a la izquierda del plano, dando de comer a las palomas, mientras los personajes principales hablan de cuestiones importantes para la trama.


Arthur C. Clarke 2010 cameo


En la segunda, comparte con Stanley Kubrick, director de 2001: A Space Odissey (2001: Odisea en el espacio), la portada de la revista Time, en la que están caracterizados como los presidentes de los Estados Unidos de América y de la Unión Soviética.


Arthur C. Clarke Stanley Kubrick 2010 cameo


7. Stephenie Meyer


La responsable de la saga Crepúsculo tiene también pequeñas apariciones en los filmes basados en sus libros de vampiros. En la primera entrega, Twightlight (Crepúsculo), figura escribiendo en un portátil en la barra de un café. Según la wikia de la saga, realmente estaba escribiendo, en concreto la última entrega, Breaking Dawn

Stephenie Meyer Crepúsculo cameo
[fuente: Twightlight wikia]

Y en la citada Breaking Dawn (Amanecer), vuelve a salir, esta vez asistiendo a la boda de los protagonistas.

Stephenie Meyer Amanecer cameo
[fuente: German Twightlighters]

8. Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Luis Buñuel


La pelicula mexicana En este pueblo no hay ladrones, dirigido por Alberto Isaac en 1965, es una adaptación del relato homónimo de Gabriel García Márquez. Y cuenta con tres cameos de lujo:

El propio Gabo, que hace de taquillero de cine.



El mexicano Juan Rulfo, que juega al dominó en el café.

Juan Rulfo En este pueblo no hay ladrones
[fuente: Crear en Salamanca]

Y el cineasta español Luis Buñuel (que desarrolló gran parte de su carrera en México, pues su estilo era inconcebible en una España bajo la dictadura franquista y sometida a una férrea censura), que interpreta al sacerdote del pueblo.



La cinta cuenta además con la participación de los realizadores Alfonso Arau y Arturo Ripstein, de los dibujantes Ernesto García Cabral y Abel Quezada, o del crítico de cine Emilio García Riera.

9. Camilo José Cela


El último premio Nobel español, creador del tremendismo y mala persona en términos generales, aparece como el personaje Matías Martín en la versión fílmica de su novela coral La colmena. Dicho personaje, un «inventor de palabras», no existe en el original. Por cierto, el escritor fue doblado por un actor profesional, pues parece ser que su dicción no era la mejor de las posibles.




[El escritor Joshua BedwyR (En un mundo azul oscuro, La mente perversa), nos regala dos aportaciones, y hasta nos adjuntó los vídeos. Muchas gracias!]

10. Ken Follet


El best-seller man británico aparece en la serie televisiva que adaptó su obra más popular, Los pilares de la Tierra (The Pillars of Earth). Podemos verle con su pelo blanco y hablando con su perfecto inglés de University College, interpretando a un amigo de la familia del protagonista, Jack Builder.




11. Terry Pratchett


Que interviene en la adaptación, en forma de serie televisiva, de una novela suya, Going Postal, perteneciente al longevo ciclo Mundodisco. En ella, interpreta a un cartero, compartiendo plano con Charles Dance (Tywin Lannister en Game of Thrones).





12. Michael Ende


El alemán se interpreta a sí mismo en la adaptación de su novela Momo, en la película homónima dirigida por Johannes Schaaf en 1985. En el epílogo de su libro, Ende narra cómo un desconocido le contó, en un tren, la historia que él convirtió en novela, y cómo nunca más volvió a verle. En la cinta, el desconocido es el Maestro Hora, y está interpretado nada menos que por John Huston.




13. Susan E. Hinton



Rebeldes (Outsiders) fue un éxito tanto como novela como en su adaptación cinematográfica, en la Francis Ford Coppola dio al cine una nueva hornada de actores que se conoció como la generación Rebeldes. Tom Cruise, Patrick Swayze, Rob Lowe, Matt Dillon, Ralph Maccio, Emilio Estévez y C. Thomas Howell encarnaron a los jóvenes protagonistas en una versión bastante fiel al original. Versión que dicen entusiasmó a la escritora, quien no dudó en participar en la cinta encarnando a la enfermera que atiende al convaleciente Dallas (Matt Dillon) en el hospital.



14. Elvira Lindo


La escritora española, además de convertirse en su propia creación más popular, el niño Manolito Gafotas, al que interpretó durante muchos años en la radio, ha tenido apariciones en varias películas y series de televisión, luciendo siempre la locuacidad por la que es conocida.

Elvira Lindo Año Mariano

En la cinta Año Mariano, dirigida en el 2000 por Juanjo Landa, se interpreta a sí misma, siendo entrevistada por una unidad móvil de televisión, como «Escritora fiel» captada por la surrealista secta mariana en torno a la cual gira el argumento de la película.

Elvira Lindo Planta Cuarta

En Planta 4ª, de Antonio Mercero, interpreta a una enfermera de la unidad de oncología infantil en la que transcurre la acción.

Y en la recordada sitcom española Siete Vidas, emitida por Tele5, participó en el episodio 8x05, titulado «Regreso de Benidorm», interpretando a la propietaria de una cafetería recién inaugurada en el barrio que suponía una dura competencia al Casi ke no, el local de uno de los personajes de la serie.


Eso en cuanto a los escritores. Ahora vamos con los cineastas, siempre dispuestos a colarse en las producciones propias y ajenas:

1. Tim Burton


El excéntrico y personalísimo director interpreta a otro realizador en la comedia romántica Singles (Solteros), dirigida por Cameron Crowe en 1992, ambientada en Seattle en la efervescencia del movimiento Grunge, y en la que también tienen un hueco las bandas Pearl Jam y SoundGarden.

Tim Burton Solteros Singles


Y aunque el cineasta que encarna Burton está llamado a ser «el nuevo Martin Scorsese», en realidad se encarga de rodar vídeos de presentación para agencias matrimoniales (para los jóvenes, una cosa que existía antes de Meetic o eDarling).



No os perdáis su vídeo: un batiburrillo sin sentido con escenas de diversas películas famosas.

2. Francis Ford Coppola


Antes ya dijimos que Coppola es aficionado a los cameos. En su controvertida y hoy reconocida como obra maestra Apocalypse Now, podemos verle dar vida a un realizador televisivo con pocos escrúpulos, más preocupado de que los soldados americanos queden bien en pantalla que de reflejar la realidad. 

Coppola Apocalypse Now cameo

3. David Lynch


Ya hablamos en la reseña de Dune, de Frank Herbert, de la versión fílmica que firmó Lynch, y del resultado final, con el que el director nunca estuvo satisfecho, lo que le llevó a desentenderse de ella. Como sea, en esta controvertida cinta, con categoría de película de culto pese a su fracaso comercial, Lynch se reserva una pequeña aparición, como trabajador de una cosechadora de especia, que habla por radio con el ornitóptero en el que viajan el Duque Leto Atreides y su hijo Paul.




4. Steven Spielberg


Al rey Midas le gusta divertirse y aparecer en las películas de sus amigos. Por ejemplo, hemos podido verlo, casi irreconocible, en Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers), de John Landis, interpretando a un pobre funcionario al que Jake y Elwood interrumpen en su pausa para el almuerzo. Claro que después irrumpen en la oficina un tropel de policías y soldados persiguiendo a los dos hermanos Blues.

Steven Spielberg The Blues Brothers cameo

En Gremlins, de su gran amigo Joe Dante, lo vemos en una convención de inventores, montado en una especie de cuadriciclo, compartiendo escena con Robbie, el robot de Forbidden Planet, con la mítica máquina del tiempo de El tiempo en sus manos de George Pal, y con el compositor Jerry Goldsmith ─responsable de la banda sonora de la película─ vestido de cowboy.

Steven Spielberg Gremlings cameo

Además de hacer de sí mismo ─y de autoparodiarse─ en la secuencia inicial de Austin Powers 3: Goldmember:

Steven Spielberg Austin Powers 3 cameo


5. Joe Dante


Ya que hablábamos de este director, todo un especialista en cine fantástico, responsable de algunas de las producciones más exitosas de los 80 y respaldado habitualmente por su amigo Spielberg, vamos a verlo en Gremlins 2, dirigida por él mismo...

Joe Dante Gremlins 2 cameo

...y en Superdetective en Hollwywood 3 (Beverly Hills Cop 3), una verdadera mina de cameos.

Joe Dante cameos


6. George Lucas


Seguimos en la misma cinta, y con otro amigo de Spielberg, el creador de la sagas Star Wars e Indiana Jones. Aquí interpreta a un visitante a un parque de atracciones que se queda con un palmo de narices cuando Axel Foley (Eddie Murphy) se cuela delante de él y de la chica que le acompaña en la cola de una de las atracciones, para perseguir a los villanos.

George Lucas cameos

Superdetective en Hollywood 3, que no alcanzó el éxito de las dos entregas anteriores, debió de ser, sin embargo una verdadera fiesta en el rodaje, pues también hacen pequeños papeles otras personalidades del cine, como el experto en animación stop-motion Ray Harryhausen.



7. Frank Oz


Este director y marionetista ─trabajó mucho con Jim Henson y su currículum incluye la marioneta del Maestro Yoda en El Imperio Contraataca─ ha intervenido en un montón de películas con pequeños papeles.

Para comenzar, volvemos a Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers), para verlo como el funcionario de prisiones que le entrega a Jake Blues sus efectos personales cuando sale de prisión, lo que incluye un preservativo sin usar y uno usado.

Frank Oz cameos

Otra comedia del mismo director, John Landis, es Entre pillos anda el juego (Trading Places), de 1983, en la que Oz interpreta al oficial de policía que incauta a Louis Winthorpe III (Dan Aykroyd), la droga que le han colocado encima para incriminarlo. Su frase es memorable: «Esto es PCP, polvo de ángel. ¿Sabes lo que le hace a los niños?»

Frank Oz cameos

Y totalmente irreconocible, en Dentro del Laberinto (Labyrinth), película en la que trabajó como marionetista, e interpretó además al Hombre Sabio.

Frank Oz cameos


8. Alejandro Amenábar (y Mateo Gil)


El director español ─y el guionista que colaboró con él en cuatro películas─ han homenajeado a su gran referencia, Alfred Hitchcock, emulándole en muchos aspectos. También en el de los cameos.

En su primer largometraje, Tesis, su aparición era muy sutil. Simplemente sus nombres aparecían en el listado de personas que habían usado la cámara con la que se habían grabado los asesinatos que estaban en el centro de la trama, y que eran, por tanto, sospechosas.

Para su segunda cinta, Abre los ojos, hacían una aparición fugaz, entrando en los baños de una discoteca y burlándose del aspecto del protagonista, encarnado por Eduardo Noriega, que se hallaba desfigurado por un accidente de automóvil.

Amenábar cameos


[fuente de las imágenes: blog Películas de culto]


En la tercera, Los otros, ambos aparecen como difuntos, en una fotografía post mortem (práctica muy habitual hasta bien entrado el siglo XX, para mucha gente era la única foto que se tomaba en su vida), junto a un amigo no identificado.

Amenábar cameos

Amenábar haría un cameo en la comedia bufa Spanish Movie, como imagen reflejada en un espejo del humorista Carlos Areces, que interpreta a su vez a una versión paródica de Anton Chigurh (el personaje de Javier Bardem en No es país para viejos, de Joel y Ethan Cohen).


Por el momento lo dejaremos aquí. Googleando un poco hay otras listas similares. Por ejemplo, de escritores tenéis a disposición:




Espero vuestras sugerencias para ir ampliando nuestra lista.


Compártelo:

16 de marzo de 2018

Séptimo de burrería 2: Leyendas del Colt sigue creciendo

En mayo de 2017, en Inicia Literaria quisimos recuperar las viejas y leales novelas del Oeste españolas, las novelas de a duro que Bruguera y otras editoriales publicaron por miles en formato bolsillo, que inundaron los quioscos españoles durante más de cuarenta años y que tanto gustaban al público en una época en la que el western era el género estrella del entretenimiento popular. Y así nació Leyendas del Colt

Leyendas del Colt Inicia Literaria

En mayo del 2017, comencé a escribir novelas del Oeste con el seudónimo de Kenneth James. Desde ese momento, hablé de él como si fuera otra persona, e incluso le hice una entrevista en este mismo blog. Cuatro novelas ─o novelettes─ y casi un año más tarde, ya puedo valorar lo que ha supuesto para mí ser Kenneth James. 

Leyendas del Colt consta, hasta el momento, de cuatro títulos: Acaba con ellos, Cassidy, ...Y el Infierno le seguía, Luna Comanche y Mientras queden balas. Todos con ilustraciones de cubierta de SamCube, portadista de la colección, cuya aportación al proyecto es inestimable. Cada una de ellas es más extensa que la anterior. La primera es poco más que un relato largo en cinco escenas, supera por poco las diez mil palabras. La cuarta pasa de las veinticinco mil.

Esto quiere decir que Leyendas del Colt ─o Cassidy, para abreviar, pues el diablo irlandés está, por el momento, monopolizando la colección, que en principio está destinada a todos los autores de western, no solo a Kenneth James y a su creación─  me está ayudando a desarrollar «músculo» como escritor, pues uno de mis problemas es darle extensión al texto, darle consistencia. Mis escritos siempre son muy breves, muy escasitos. Y a base de trabajar y de escribir como Kenneth estoy complementando la tarea de escribir como Tomás Rivera.

Me ha permitido también escribir un género que no habría practicado de otro modo. Mi «carrera» como escritor es bastante errática y no demasiado prolífica: algunos relatos y dos novelas cortas de géneros dispares: realismo mágico, costumbrismo, ciencia-ficción... la mayor parte no la publiqué porque pienso que no tiene la calidad suficiente. Bien, pues siendo Kenneth James puedo publicar vaqueradas, que por otra parte me gusta firmar con seudónimo, como ya comenté más veces, para homenajear a los grandes autores de este subgénero: Silver Kane, Curtis Garland, Keith Luger, Clark Carrados... incluso Marcial Lafuente Estefanía, que usó su verdadero nombre, aunque después lo emplearan sus sucesores para seguir firmando sus propios libros.

Leyendas del Colt Inicia Literaria

El western me ha servido, en un ámbito personal, para sentirme más cerca de mi padre, que falleció hará pronto cinco años y que era un gran aficionado a las películas del Oeste y a las novelas de a duro de Estefanía. No era un gran lector y, salvo manuales de fotografía ─su otra gran pasión─, la prensa y bolsilibros, nunca le vi leer otra cosa. Pero pienso que, como Kenneth James, estoy escribiendo novelas que a mi padre le gustaría leer, y que lo haría si tuviese ocasión. Puesto que el western era algo que nos unía ─de niño, como ya conté en la entrevista, vi docenas de películas con él, sentado en en suelo con mi rifle de plástico, mi sombrero y mi placa de sheriff─, escribir y publicar Leyendas del Colt me ayuda a recordar buenos momentos para mí, como ver Los siete magníficos o Raíces profundas en la tele con mi padre tantas veces como las repusieran, o la ilusión que le hacía vernos abrir los regalos de Reyes y descubrir el Madelman trampero o el Fuerte de Comansi.

La serie Leyendas del Colt está disponible gratuitamente o en pago social ─esto va en los días─ en Lektu. Por mi parte, espero que sigamos creciendo juntos. 

Compártelo:

SUSCRIBIRSE POR CORREO

Recibe las actualizaciones en tu e-mail

Archivo