26 de noviembre de 2018

Fragmentos de ironía y muerte. R.R. López

¿Puede contarse una historia de terror en una sola frase? 

Los cuentos de terror que componen este volumen fueron escritos entre 1998 y 2018, y contienen narraciones breves y relatos que van del horror más puro a la comedia de terror.

Desde un paseo por el bosque de los suicidas de Aokigahara hasta la simple fiesta de una comunidad de vecinos, el terror puede acechar en el rincón más inesperado.

A fin de cuentas, ¿no es la vida una sucesión de momentos de felicidad y miedo? ¿No son la risa y el terror las emociones más intensas, las que mejor nos recuerdan que estamos vivos?

Esta antología se compone 40 relatos y microrrelatos de terror que a veces incurren en la sátira y el humor negro.

Fragmentos de ironía y muerte - R.R. López


Fragmentos de ironía y muerte. 39 relatos de terror cósmico y humor negro es el último libro de R.R. López, escritor autopublicado cuya combinación de terror y humor surrealista descubrimos en 2015 con Imposible pero incierto y recordamos más tarde con La lógica de lo absurdo. Su nuevo trabajo es una antología de relatos y microrrelatos escritos a lo largo de veinte años, y que se divide en tres partes: 

Fragmentos de muerte, con 19 relatos de terror en los que repasa diversos subgéneros.

Fragmentos lovecraftianos, con 17 relatos inspirados por el universo literario de los Mitos de Cthulhu creado por H.P. Lovecraft y su Círculo, ceñidos al canon pero con alguna reinterpretación personal. 

Fragmentos de ironía,  con 3 relatos satíricos y de humor negro.

Un volumen que incluye un prólogo del escritor Jaume Vicent, un experto en el género de terror, de quien ya vimos las novelas Blackwood: Piel y huesos y La mano del muerto

Lo siguiente que cabe destacar es, que pese a tratarse de textos escritos en tan amplio periodo de tiempo, el resultado es un conjunto muy regular, compacto, tal vez tras una labor de repaso y actualización de los relatos más antiguos. En cualquier caso el resultado es una lectura muy entretenida, rápida y amena, en la que los microrrelatos se alternan con los relatos más extensos, colaborando a la sensación de fluidez. 

Estos microrrelatos, como «¿Quién puede meterse en la mente de un bebé?», «Comprensión repentina» o «Enfermiza necesidad» —de Fragmentos de muerte— muestran que, en ocasiones, basta solo una frase para sobrecoger, para conectar con los miedos del lector y provocar inquietud. En Fragmentos lovecraftianos pasa algo semejante: «Lost in translation», «Tungusca» o «El viaje de Azrael» —por citar solo tres— enganchan al momento con el conocedor de los Mitos de Cthulhu, e introducen además el componente humorístico absurdo tan propio del estilo de R.R. López. 

En cuanto a los relatos más extensos —que aun así se caracterizan por la brevedad—, en Fragmentos de muerte vemos como el autor mezcla sin rubor influencias variopintas y se arriesga con muy diversas formas de terror. 

R.R. López

«La fiesta» emplea el horror macabro del Ero-Guro japonés y recupera a una creación del autor, Los Arcontes del Destino —citados en La lógica de lo absurdo— que provocan reminiscencias a los Cenobitas de Clive Barker. Influencia, este último, que se cuela en «Regreso de la oscuridad» o «El final del corredor» en particular en el segundo, con su relación entre sexo, dolor, placer y atmósfera BDSM. «Exceso de poder» es un splatterpunk al mejor estilo de Jack Ketchum, aderezado con el sentido del humor cáustico de hacer aparecer a cierto artista veraniego de voz estentórea y estilismos dudosos y a sus dos inseparables bailarinas. «El jarrón de la escalera»«La casa» son relatos de corte más clásico, cuentos de fantasmas con un cierto aire de leyenda urbana o creepypasta, de posibles sucesos reales imposibles de creer. 

Mientras que en Fragmentos lovecraftianos tenemos relatos como «Revelaciones» y «Una noche en la roca de las brujas», los más canónicos de la antología, los más ceñidos al estilo original de Lovecraft. Otros como «Diseño inteligente» y «En la guarida del gran dios Pan» añaden pinceladas de humor para aligerar el tono, si bien ambos concluyen de forma inquietante. El segundo, además, cuenta con el propio genio de Providence como protagonista. 

«El modelo Bacon» y «Aire aún más frío» dan una vuelta de tuerca a los originales «El modelo de Pickman» y «Aire frío». El primero aprovecha el estilo oscuro y truculento de Francis Bacon para construir la historia, y el segundo, aun con su desahogo humorístico, refleja la sensación de impotencia que producen los actuales servicios telefónicos de atención al cliente. «Un molesto despertar» es un relato que llama la atención por contar la historia desde el punto de vista de cierto Primigenio. 

Fragmentos de ironía se compone de «Limpieza dental», que satiriza sobre la figura del vampiro y tiene un desarrollo impredecible; «De la enternecedora historia de su Mami y Manolito» una historia de costumbrismo absurdo y tremendista, como una película de John Waters o de un Almodóvar primerizo sin ningún tipo de filtro; y «Tres lecciones de vida de un individuo socialmente inepto», donde la reducción al absurdo es absoluta. 

Pintura de perro - Francis Bacon
«Pintura de perro» (1952), de Francis Bacon

R.R. López, aficionado a lo paranormal, introduce en sus relatos gran cantidad de referencias, y algunas de ellas articulan la totalidad de un relato, como el bosque de los suicidas de Aokigahara (Japón) en «Una noche en el bosque de los suicidas» o el bólido de Tungusca (Siberia) de 1908 en el ya citado «Tungusca»

En conjunto, estos 39 relatos conforman una lectura amena, muy ágil y que combina con acierto el estremecimiento y la sonrisa. No importa lo retorcida que sea la historia o el componente gore que tenga, pues siempre está el golpe de humor negro que relaja la tensión narrativa, sino en ese relato, seguro que en el siguiente. Porque las historias de Fragmentos de ironía y muerte contienen escenas y situaciones chocantes, de horror explícito, en especial en su primer bloque: suicidios, cuerpos implosionando, torturas, cortes, sangre, vísceras, mutilaciones... R.R. López, como apunta Jaume Vicent en su prólogo, escribe sin censura propia o ajena.  
                                                                     
De manera que la antología consolida la carrera de R.R. López y lo confirma como una voz destacada en el terror español actual. Un estilo narrativo contemporáneo, que agradará por igual a los amantes de los Mitos de Cthulhu como a los que prefieren el weird y a los que gusten de un terror más físico, más sanguinolento. 

Fragmentos de ironía y muerte está disponible en Amazon

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19 de noviembre de 2018

DX. Eli Ríos

Ola. Son Andre. Sobrevivín á avaricia e ao capitalismo máis atroz.

Aquí, na Horta do Cura, chegou o momento de comezar a reconstruírnos.

Acompáñasme?

DX - Eli Ríos

DX —pronunciado Di.Eks, coma se indica no texto— é a primeira novela de Eli Ríos con Urco Editora —antes publicara o caderno sobre María Victoria Moreno na colección Mulleres bravas da nosa historia—, e edítase dentro do selo de produción propia Alcaián. Por prantexamento narrativo, temática e extensión —só 166 páxinas— faise un produto axeitado para o público xuvenil, mesmo como lectura escolar. 

Eli Ríos está cómoda no xénero fantástico —xa escribira os infantís Bicha e Marta e a píntega, ademáis de participar cun relato no volume El vigilante de las estrellas y otros cuentos, de Cazador de ratas—, e agora incursiona na ficción científica cunha novela ambientada no futuro inmediato, nunha Coruña que aparece retratada na capa, por medio dunha fotografía panorámica tirada dende o campus universitario de Elviña —o encadre amosa un fragmento da Facultade de Arquitectura—, lugar que concentra a meirande parte dos acontecementos.  

Os feitos ubícanse na noitevella de 2029 a 2030, e céntranse na existencia dunha empresa de biotecnoloxía e investigación médica chamada DX, punteira no seu eido e cuxo dono encabeza a lista Forbes. A primeira boa nova é que A Coruña desbotou o téxtil e o turismo como caseque únicas industrias. En DX traballan Morgan e Andre, con funcións moi distintas: Morgan ten un posto técnico cualificado e Andre encárgase das tarefas de limpeza. Ambos involúcranse afectivamente e pasan xuntos a noitevella. Á mañá seguinte a trama dá un xiro radical e inesperado e comeza unha carreira na que os protagonistas tentarán tanto sobrevivir como entender o ocorrido. 

Mais o feito diferencial de DX non é ser unha historia de survival horror, senón a deconstrución dos seus personaxes. Eli Ríos creou a Morgan e a Andre sen marcas de xénero. Dende os seus nomes, non hai nada que permita identificalos como home ou muller. Nin os diálogos nin a diéxese —cunha ausencia de descripcións que colabora á brevidade do texto— dan sinal algún, ao longo de toda a narración, do xénero de Morgan e Andre, co cal tampouco da súa orientación sexual —agás de que son alosexuais, pois manteñen un encontro físico—. Escena narrada cun salientable sentido do erotismo, mais referíndose sempre ás partes de corpo comúns, evitando traizoar a idea deconstrutiva.

Eli Ríos

A narración emprega o presente, co cal aumenta a sensación de inmediatez, e alterna a terceira persoa por un narrador externo e a primeira persona dende o punto de vista de Morgan. Dividido en capítulos moi breves, a novela crea moitos puntos onde repousar a lectura e tamén proporciona o ritmo urxente, apremante que require unha historia deste tipo. 

A lectura, por tanto, faise a un ritmo moi alto e o libro remátase ben axiña. De feito a súa única eiva é a sensación de facerse curto, de que disfrutariamos dunha maior extensión para explicar algo máis polo miúdo as motivacións do personaxe que desencadea os acontecementos. Se ben a intención de Eli Ríos semella ser a de que todo quede suxerido, bosquexado, de non darlle todo mastigado ao lector. 

DX é unha historia de emocións e de sentimentos, na que o trasfondo de ficción científica resulta plausible —inclúense dúas fotografías macro das que transforman unha bacteria nun arrepiante monstro alieníxena— máis debemos poñer o obxectivo sobre a relación entre Morgan e Andre e a súa evolución persoal forzosa, acelerada polas circunstancias. Comportándose como persoas deconstruidas, desaparecen os roles de xénero propios das historias de supervivencia: non hai cabaleiros de brillante armadura nin doncelas en apuros. Só dúas persoas axudándose, desenvolvendo empatía mutua —e por terceiros, en particular cando aparece en escena a pequena Lis— e facendo sacrificios polo outro. 

É tamén unha alegoría do capitalismo, unha parábola intencional sobre a situación na que un sistema cobizoso, cada vez inhumano, deixa ás persoas, despoxándoas de todo, mesmo da súa liberdade. A intención de Eli Ríos é, en calquera caso, mover á reflexión, como debe facer sempre a ficción científica. 


DX está dispoñible en librarías e na páxina de Urco Editora

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12 de noviembre de 2018

Combustible Lovecraft. Revisionismo lovecraftiano para las masas

Combustible Lovecraft, publicado por la editorial Orciny Press, es una de las tres obras finalistas de los Premios Guillermo de Baskerville 2018 —convocados por Libros Prohibidos— en la categoría de Mejor libro de relatos. Esta reseña de Combustible Lovecraft. Revisionismo lovecraftiano para las masas forma parte de mi valoración como miembro del jurado en dicha categoría.

Combustible Lovecraft

SINOPSIS


Admirado y denostado a partes iguales, H.P. Lovecraft es una de las fuerzas motrices del género de terror, en especial cuando este discurre por los extraños caminos del horror cósmico. Así como en la industria se sigue utilizando el petróleo a pesar de la aparición de las energías renovables, el escritor de Providence sigue siendo el combustible con el que las nuevas generaciones de creadores alimentan sus motores, muy a su pesar. O no.

En Combustible Lovecraft hemos querido reunir a una serie de escritores que ayuden a contaminar el imperio de lo supuestamente lovecraftiano con su visión única del género de terror tentacular y nos obliguen a mirar directamente al vacío insondable que se cierne sobre nuestra existencia.

"El verdadero terror cósmico lovecraftiano ha mutado. Ya no necesita ciudades sumergidas, casoplones coloniales ni escenas sobreadjetivadas para infundirte temor reverencial. Está en el aquí y el ahora. En la España profunda y en la España perroflauta. Y se te va a aparecer tanto si invocas su nombre en misa como si lo haces en un concierto de dubstep en el Sónar. Ha mutado, pero sigue estando más allá de tu comprensión. ¿Por qué elegir el mal menor?" Juanma Santiago

LA IDEA


Los editores Yolanda Espiñeira y Félix García han reunido a una serie de autores españoles contemporáneos para revisar y actualizar la impronta de H.P. Lovecraft en la cultura popular, pues su influencia ultrapasa lo meramente literario, extendiéndose al cine, los cómics, los videojuegos y, últimamente, a Internet, convirtiéndose el propio H.P. en un meme, en una figura que la posmodernidad ha asimilado como icono pop. 

Por ello, Orciny Press ha buscado una visión de Lovecraft que vaya a la esencia de su obra, al núcleo central de su mitología, renunciando a los lugares comunes de su canon: tentáculos, escenarios propios del horror gótico —mansiones y casonas rurales, remotos pueblos costeros—, personajes solitarios que se desmayan ante horrores cuya visión no pueden soportar, larguísimas descripciones y textos sin diálogos llenos de vocablos como inenarrable, indescriptible, insondablepavoroso o abismal

Este intento de desvincular a Lovecraft del pulp y de la reproducción canónica de sus Mitos de Chutlhu distingue a Combustible Lovecraft de otras antologías en cuanto se focaliza en el fondo, no en la forma. De manera que los nueve relatos que la componen desean ser una renovación, incluso una deconstrucción, de este canon. El grado de acierto, como siempre, será subjetivo y dependerá sobre todo de los gustos del lector.

LOS RELATOS


El volumen se abre con un prólogo extenso y sesudo del propio editor Felix García, que supone una declaración de intenciones y explica concienzudamente la motivación de la antología. Cada relato, asimismo, incluye un perfil de su autor.


Tras el horror - Colectivo Juan de Madre


Entre la metaficción y la autoficción, relata la misteriosa desaparición del cineasta Diego Vázquez en la ciudad de Toronto durante catorce semanas. Girando en torno a la película El horror de la dama del lago, una cinta de bajo presupuesto en el estilo del fantaterror español y el giallo italiano a la que Vázquez dedico siete años, los autores del colectivo crean una performance artística que combina relato, fotografías, vídeos —incluye dos enlaces a Youtube— y capturas de pantalla de Google Maps.

Combustible Lovecraft

Maneja referencias cultas que algunos considerarán pretenciosas —lo que despectivamente se llama culturetas— y está muy enfocado hacia la cinematografía. Con todo, tiene dos aspectos que lo vinculan con el corpus lovecraftiano: su estilo desapasionado, de crónica periodística, y su manejo del misterio, de la angustia a través de la omisión, de la falta de concreción sobre la experiencia de Diego en el subsuelo de Toronto, con personajes esbozados, como el vagabundo anciano.


El síndrome de Capgras - Tony Fuentes


Una historia de estructura más clásica, con un narrador que ejerce a dos niveles, literario y autorreferencial —emplea formas como «Aunque con el paso del tiempo nuestro protagonista había terminado por olvidarlo...»—, va creciendo en intensidad para terminar con un giro final donde se precipita todo el horror que venía acumulándose a lo largo del relato.

Ambientado en el mundo rural, es la historia de dos hermanos distanciados por la muerte de su padre, de la que uno de ellos se culpa. Se basa, como el título indica, en el síndrome de Capgras —que ya inspiró grandes historias en el pasado, como Ladrones de cuerpos— y la angustia que produce a quien lo padece.


Investigación de la escena de un crimen - Javier Avilés


Un relato con una estructura compleja, construido a través de fragmentos inconexos, cuya atmósfera de horror cósmico es tanto heredera de Lovecraft como de su precursos William Hope Hodgson. Con referencias metaliterarias a varios de los célebres grimorios de los Mitos de Chutlhu, muestra el conocimiento, por parte del autor, del corpus literario de Lovecraft y de su Círculo, y crea una historia en la que la falta de definición sobre el horror garantiza una sensación inquietante. La escatología —sangre, vísceras, excrementos— refuerza el tono pavoroso del cuento.


Terror en Villa Alvarado - Roberto Bartual 


En esta historia, con ambientación propia del slasher o del cine de terror noventero —un campus universitario estadounidense—, la trama va retorciéndose y volviéndose cada vez más cruel, más oscura. Con un tratamiento de la brujería clásico, luce un sentido del humor fino, negro, con el que alivia la tensión narrativa y, de paso, ridiculiza los productos de terror descafeinados para adolescentes, como la mentada Buffy Cazavampiros. Con brujas frías y calculadoras, muestra las caras más agresivas del bullying y de las novatadas, y dosifica correctamente las referencias lovecraftianas hasta desembocar en un final inesperado.

Combustible Lovecraft


La sinfonía y el retablo - Albert Kadmon


Uno de los relatos más cautivadores de la antología, por su narración inquietante y por su empleo de la bruja clásica —previa al lavado de imagen revisionista actual—, de la Circe que seduce a los hombres y los somete a su voluntad. La historia es una espiral de horror de intensidad creciente, que incluye deformidades físicas —las manos de cerdo de Zenda, la bruja en torno a la que gira la trama—, pérdida paulatina de la cordura, rituales pavorosos y el punto gore de escarificaciones supurantes, mutilaciones y heridas autoinfligidas.


El caso del hermano Miller - Santi Pagés


Junto al anterior, conforman el punto álgido del volumen. Su ambientación postapocalíptica y en torno a una orden religiosa conventual, provoca reminiscencias al Cántico por Leibowitz de Walter M. Miller Jr. —¿Será un homenaje explícito el nombre del protagonista?— o a la humorística Galiza Ceibe, Poder Nuclear! de Tomás González Ahola. El autor vincula, de una forma muy creativa, los Mitos de Chutlhu con un mundo postatómico, en el que un rito religioso garantiza la conservación de lo que parece un reactor nuclear —algo que recuerda, de forma afectuosa, a la bomba sin explosionar de Regreso al planeta de los simios—. El detalle del rito y su papel transmisor de las creencias recuerdan también a La tierra permanece, de George R. Stewart —tanto como el martillo del hermano Zelote y el personaje llamado Stewart, quizás otro homenaje—.

El autor ha creado un mundo muy sugestivo, mediante una narración que propone gran cantidad de elementos y los deja deliberadamente velados. Un escenario válido para retornar a él y ambientar nuevas historias, incluso una novela extensa.


Nadadoras - Tamara Romero


El relato más alejado del canon lovecraftiano y, en mi opinión, el más flojo del volumen. Su tono y su ambientación son más propios del creepypasta, entorno en el que funcionaría muy bien. Los Mitos están introducidos mediante un elemento argumental, una máquina de millón llamada Nyarlathotep, en cuyo interior podría estar el propio dios, siendo como es de todos ellos el más engañoso y el más cercano a los humanos.

Combustible Lovecraft

Como decíamos, Nadadoras tiene un planteamiento de terror contemporáneo, cinematográfico y perfecto para un corto de terror creepypasta que sin duda querría ver, aunque su aspecto más próximo al estilo de Lovecraft sea el hermetismo sobre las motivaciones del villano, nuestra incapacidad para explicarnos sus actos.


Cero Zen / Trapezoedro - Francisco Jota-Pérez


De nuevo disfrutamos del estilo desapasionado, un tanto frío, recetario incluso, que esperamos encontrar en un relato inspirado en H.P. Lovecraft. Varios son los méritos de Francisco Jota-Pérez, incluido el de acercarnos, a los ajenos al tema, al mundo de la música electrónica —aquí, el subgénero dubstep— y a sus procesos creativos. El mayor de estos logros es mantener en vilo durante toda la narración, otra vez con ese planteamiento espiral en el que la intensidad no deja de aumentar, y otra vez esa sensación de tragedia consumada en la que solo queda intentar reconstruir los hechos.

Deja, además, momentos chocantes, desconcertantes con toda la intención, como la escena de la Puta y el Payaso, o los diálogos y sentencias incomprensibles repartidos a lo largo de la narración.

Una reminiscencia, quizás personal por mi parte, que provoca el relato por la aparición de un elemento particular, el dado de ocho caras, ha sido también el juego de rol La llamada de Chulthu, al que tantas tardes dedicamos.


Podéis ir en paz - Weldon Penderton


Un relato que se podría enmarcar dentro del subgénero de terror rural que en Galicia se denomina agroterror —termino acuñado en la revista Contos Estraños— y que en España se bautizó recientemente como cachava y boina. Ambientado en una localidad ficticia del campo granadino —trasunto de la posible localidad de nacimiento del autor, según su biografía historiada—, contiene una importante carga de costumbrismo, reflejando con respeto el modo de vida de las pequeñas poblaciones rurales andaluzas.

Combustible Lovecraft

Además de retratar los tipos, costumbres y lenguaje —los diálogos reproducen la pronunciación del dialecto andaluz—, el relato de Weldon Penderton es una historia de terror con una fuerte carga atmosférica y que sabe demorar el desenlace manteniendo la tensión narrativa, transmitiendo la sensación ominosa, de desastre inminente.


CONCLUSIÓN


Combustible Lovecraft confirma dos cosas: una, que la obra de Lovecraft está tan imbricada en el terror contemporáneo que ya no se puede disociar de él. La otra, que el modo no ortodoxo de tratar los Mitos de Chutlhu es tan válido como el más canónico, el que se mantiene ceñido al pulp y a los patrones más estricos. Como ya comentamos, el acierto o la adecuación de este volumen se va a encontrar más en los gustos del lector que en la propia propuesta de autores y editores.

Todo evoluciona —debe evolucionar— y tanto Lovecraft como su Círculo —Clark Ashton Smith, Robert E. Howard, Robert Bloch...— están sujetos a revisión y a revisionismo, como indica el subtítulo de la antología. Tal vez las referencias cultistas de algunos relatos —Tras el horrorLa sinfonía y el retablo, Cero Cen/Trapezoedro— lo aparten un poco de ser «para las masas». Podría ser también que los aficionados al canon más acérrimos vean estos relatos como una desviación esteticista y demasiado postmoderna —cuando lo que se busca, paradójicamente, es rescatar a Lovecraft de la postmodernidad—. A fin de cuentas, y aquí queda demostrado, no hay un único Lovecraft. Por eso los autores reinventan un corpus que a nosotros ya nos ha llegado tamizado por las manos de Ramsey Campbell y de Richard Matheson, de Clive Barker o Jack Ketchum.

Lo que es innegable es que, con las diferencias de gusto de cada uno y con un nivel algo irregular como toda antología, Combustible Lovecraft deja nueve buenos relatos de terror, y que la labor de edición de Orciny Press, de Yolanda Espiñeira y Félix Arias, es esforzada y meritoria.


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7 de noviembre de 2018

El toque de la muerte. Jorge del Río

Mi historia no es breve, ni sencilla.
Fui abducido siendo un niño, escogido por una secta ancestral dedicada al asesinato desde los tiempos de las primeras dinastías imperiales, entrenado para convertirme en uno de ellos.
Muchos de los detalles de aquellos años —por efecto de las extrañas drogas que me hicieron consumir, o de las técnicas de hipnosis y lavado de cerebro de las que fui víctima— escapan por completo a mi memoria. De las monstruosidades que estando bajo su yugo cometí, muchas tampoco consigo recordar del todo, aunque siempre regresan a mí como pesadillas.
Ahora soy un fugitivo de esta secta, de esta Orden cuyo nombre voy a ahorraros, pues es dicho que basta con conocerlo para convertirse en posible víctima. El brazo de la Orden llega lejos y sus ojos, todavía más, por lo que siempre debo permanecer alerta, listo para desaparecer. Como una sombra en
la noche.
Mi nombre es Damon Drake.

Damon Drake


Con este texto comienza cada aventura de Damon Drake, el misterioso luchador de Kung-Fu creado por Jorge R. del Río para homenajear a los grandes personajes de los años 70, época dorada de este arte marcial en cine, televisión, cómics y revistas. En particular a Shang-Chi, protagonista de la serie de Marvel Comics Master of Kug Fu.

Texto que podríamos escuchar, como voz en off, durante los créditos iniciales de la serie de televisión de Damon Drake, con una imagen de la silueta del héroe en penumbra que diese paso a la sintonía mientras nos presentan al reparto con sus nombres sobreimpresionados en pantalla. Porque Damon Drake, al igual que la otra serie de Jorge del Río, Sangre bajo la luna, tiene un componente visual muy claro, y a estas alturas ya sabemos que sus andanzas serían una serie de televisión de las de antes, una procedimental de tal vez no mucho presupuesto, producida por alguna network estadounidense para los canales de cable, de las que a España se emitían primero en La2 y más tarde en algún canal privado los sábados a media tarde o los domingos por la mañana, para un público pequeño pero leal. 

Si ya hemos visto los dos primeros episodios, Cacería humana en San Francisco y El culto secreto, ahora es el turno del episodio piloto. El toque de la muerte es una novelette publicada originalmente en la página web Historias Pulp, que puede descargarse libremente en formatos epub y PDF. 

El toque de la muerte transcurre un año antes de Cacería humana en San Francisco, que recordemos lo hacía en 1976. Así tenemos una ambientación de cabellos largos, camisas con cuellos de pico y policías con mostachos poblados y anchas corbatas a rayas. Por entonces, el Chinatown de San Francisco aún no era la atracción turística que es hoy, sino un lugar peligroso, refugio de mafiosos y criminales, donde los blancos no eran bienvenidos, donde la Policía lo tenía muy difícil para hacer cumplir la ley y donde los ciudadanos asiáticos preferían solucionar sus problemas entre ellos. 

Este es el escenario donde aparece Damon Drake, el único gweilo que tiene su hogar en Chinatown y al que los chinos aceptan como uno de ellos. Y en El toque de la muerte hará su presentación, donde Jorge R. del Río va asentando los detalles tanto del protagonista, como de su universo, como de los secundarios recurrentes que le darán la réplica en el futuro. 

Así aparecen ya El tío Wong, el mafioso más letal del barrio, su nieta Mei Lin, contacto telefónico y confidente de Drake, y el corpulento de detective de homicidios Nick Bukoswki, enlace de Drake con el cuerpo de Policía de San Francisco, para el que trabajará en calidad de colaborador externo. 

Damon Drake
Los Beastie Boys en Sabotage, posible crossover para Damon Drake

Siendo una novelette de treinta folios, El toque de la muerte tiene una historia sencilla: en Chinatown se producen una serie de misteriosos asesinatos, en los que las víctimas, siempre del entorno de la mafia china, aparecen sin muestras visibles de violencia, ni golpes ni heridas. El detective Buckowski acude a Damon Drake para que investigue, pues el hermetismo de los vecinos del barrio hace que la labor de  la Policía de San Francisco sea inútil. Drake debe investigar a contrarreloj, pues el Tío Wong, que sospecha de Zhang, su competidor, está dispuesto a lanzar una guerra de bandas que convertirá el barrio en un baño de sangre. 

Jorge del Río proporciona al relato lo que estamos esperando encontrar: varias buenas escenas de lucha, persecuciones por las estrechas casuchas y los callejones de Chinatown y una misteriosa y ancestral técnica de combate, que añade además el componente weird. Una historia que, por extensión, planteamiento e intención pulp encajaría perfectamente en la añeja colección ¡Kiai! de Bruguera. 

La serie de Damon Drake funciona por esto, porque el autor consigue que la acción no se pare y tengamos varios combates de Kung Fu en solo ocho mil palabras: Damon Drake pateándole el culo a un matón de bar que lo infravalora por su apariencia poco amenazadora, Damon contra dos sicarios del Tío Wong; un par de muertes a cargo del villano y, por supuesto, el gran combate final, donde el ingrediente sobrenatural brilla con todo su fulgor.

Esta precuela se consume en menos de media hora y se lee sin pausa, pues se beneficia del estilo cinemático del autor, que ya comentamos en varias ocasiones. Es una dosis concentrada de pulp, básica y directa.

El toque del muerte, como los otros dos libros de Damon Drake, recupera el espíritu de la mezcla de género policíaco y Kung Fu que tan bien funcionaba en los años 70, en productos como la serie clásica de Power Man —Luke Cage— y Puño de Hierro, perdido en las modernas versiones televisivas de Netflix. Diversión sin complicaciones, técnicas secretas de artes marciales, policías gordinflones y rudos, bajos fondos y negocios sucios, crimen organizado y delincuencia callejera en un barrio icónico —el Chinatown de Damon Drake puede ser el Harlem de Cage o el Hell's Kitchen de Daredevil— y un luchador justiciero para defender a sus vecinos de todo ello.

Damon Drake - El toque de la muerte

El toque de la muerte puede descargarse gratuitamente de la web de Historias Pulp.

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5 de noviembre de 2018

Jaulas de aire. Arantxa Rochet. Premios Guillermos de Baskerville 2018

Jaulas de aire, publicado por Editorial Torremozas, es una de las tres obras finalistas de los Premios Guillermo de Baskerville 2018 —convocados por Libros Prohibidos— en la categoría de Mejor libro de relatos. Esta reseña de Jaulas de aire forma parte de mi valoración como miembro del jurado en dicha categoría.

Jaulas de Aire. Arantxa Rochet

SINOPSIS


Siguiendo la mejor tradición de la ciencia-ficción y la distopía futurista, Arantxa Rochet despliega en Jaulas de aire todo un arsenal de historias originales y plenas de significado, que van dibujando la pugna continua entre la libertad individual y las imposiciones sociales que configura el destino de cada uno de nosotros. Optar por la libertad no es fácil y, muchas veces, es simplemente imposible, viene a decirnos Arantxa, y desmenuza este presupuesto en diez historias soberbias, diez relatos que nos conmueven y nos hacen daño. Ahí fuera está la luz del sol pero, ¿de verdad queremos alcanzarla? Escritos con una prosa eficaz y capaz de generar atmósferas líricas que, en ocasiones, recuerdan a Ray Bradbury, estos diez relatos forman un caleidoscopio de miradas y universos, de ideas y emociones en las que nos reconocemos. Un libro espléndido que nos habla de todo eso que el mundo de hoy quiere negar y, sin embargo, no hace más que confirmar un poco más cada día.

Javier Sanarga


LA AUTORA


Arantxa Rochet es periodista y hasta el momento había publicado poemas y microrrelatos en diversas revistas literarias y antologías. Jaulas de aire, el proyecto final de su máster de Narrativa, es su primera obra extensa de ficción, y se trata de un volumen de diez relatos de ciencia-ficción prospectiva que mantienen un nexo común, una marcada unicidad tanto temática, de ambientación y de tono como formal. 

Elegir la ciencia-ficción para sus propósitos ha sido un acierto por parte de Rochet. Su intención era reflexionar, con una postura bastante crítica y pesimista, sobre nuestra sociedad actual y sus muchos problemas: el consumismo, la competitividad laboral, la frivolidad de los convencionalismos sociales, el sacrificio de la libertad en aras de una presunta seguridad, la instrumentalización de las relaciones interpersonales, la explotación irracional de los recursos naturales y la vida urbana de espaldas a los ciclos de la Naturaleza... 



JAULAS DE AIRE


Ya dijimos muchas veces —y no se trata de repetirse— que la ficción científica es un escenario privilegiado para la sociología, para observarnos y cuestionarnos, y la autora se sirve de tres recursos apropiados: el extrañamiento, la hipérbole y la reducción al absurdo. Además de ubicar sus historias en un futuro próximo, ajeno a nosotros pese a sus evidentes paralelismos con nuestro presente, toma el tema central de cada relato y lo lleva hasta su extremo más exagerado, hasta el surrealismo incluso, de manera que resulta sencillo llegar a la premisa mayor y extraer la conclusión. 

Comenzando por el propio título, está cargado de intencionalidad. ¿Existe una cárcel mayor o más efectiva que aquella en la que el recluso permanece por voluntad propia? Una cárcel sin muros ni rejas, una sociedad entera, un mundo al completo convertido en una gigantesca prisión en la que sus habitantes reclaman cada vez más y más seguridad y comodidad, y sacrifican alegremente su libertad personal a cambio. Y donde la voz discordante, por mínima que sea, es rápidamente acallada por la propia multitud, como en el experimento —real o no— de los monos y la escalera. 


Jaulas de Aire. Arantxa Rochet


LOS RELATOS


Los diez relatos son relativamente breves (unas doce páginas de media) y tienen una estructura similar de introducción-nudo-desenlace, donde la conclusión parece precipitarse, a veces de forma brusca, pero donde las historias no quedan cerradas de forma lapidaria, sino que son el punto de partida para la duda y la reflexión. 

«Cinco milésimas»

La primera historia resulta impactante y prepara al lector para el tono general que mantendrá todo el volumen. En un mundo en el que los androides han reemplazado a los humanos, B-656 llega cinco milésimas de segundo tarde a trabajar, por lo que es sancionado con el peor de los castigos: convertirse en humano durante 24 horas. El ser humano es falible, lento, torpe, débil en su cuerpo orgánico, está limitado a los trabajos menos cualificados. Sin embargo, conocer a Dorothy le hará dudar sobre las ventajas de la condición robótica y los teóricos inconvenientes de la naturaleza humana. Un relato que por temática recuerda al Stanilaw Lem de Ciberíada o Fábulas de robots, pero cuyo tono y estilo narrativos se acercan mucho más a los de Ray Bradbury. 

«Chimenea»

Otra dura mirada a la competitividad laboral, acompañada aquí por el clasismo y la frivolidad de nuestra forma de vida urbana. La protagonista relata en primera persona cómo, por llegar tarde al trabajo, sufre la humillación de ser sustituida durante una jornada por un aspirante. Esto la obliga a convivir con personas a las que desprecia por considerarlas inferiores a ella, y a vivir situaciones inconcebibles como usar transportes públicos. La importancia desmesurada que damos a la ropa aquí se muestra surreal al reducirla al absurdo. La autora comienza también a introducir su particular lenguaje futurista.

«Hogar, seguro hogar»

El relato que mejor ilustra nuestra actual obsesión con la seguridad, y cómo somos capaces de sacrificar nuestra libertad y nuestra felicidad a cambio de sentirnos protegidos. Tot vive, como el resto de sus vecinos, encerrado en su edificio, construido a prueba de luz solar. Habita un mundo devastado por el sol, un páramo postapocalíptico del que solo le protegen las paredes de su edificio. Ahora, su trabajo de vigilante del inmueble le obliga a salir de su casa una vez al día, pero pronto se jubilará y recibirá el premio, el privilegio de no tener que salir nunca más. El final, inesperado y con un giro de 180º, sitúa tanto al protagonista como al lector ante el viejo mito de la caverna.

«Disfraz»

La intención de este relato es muy similar a la de El peatón, de Bradbury, aunque su tono es ritmo es más vertiginoso, más desquiciado, para transmitir la sensación de vorágine que relata. La protagonista se halla en un centro comercial en el que el consumo es obligatorio. Las mercancías compradas son efímeras, duran apenas unos minutos. La compra es compulsiva, el aspecto debe cambiar continuamente con tintes para pelo y piel y nuevas ropas. De nuevo la hipérbole y la redución al absurdo sirven para para mostrar cuán ridículo es nuestro modo de vida si, como la protagonista, lo observamos desde fuera y nos detenemos a pensarlo. Y también lo difícil que resulta sustraerse a él, no dejarse llevar por la marea. 


Jaulas de Aire. Arantxa Rochet
La Città NuovaAntonio Sant'Elia (1914)

«Amistad»

Un relato cruel tanto por su desenlace como por su doble crítica: de la hipermercantilización de la sociedad y de la negación de la infancia en la sociedad occidental, esa carrera de sexualización prematura y de competitividad impuesta por los adultos, que padecen en especial las niñas y que es patente en aberraciones como los concursos de belleza infantiles. 

La protagonista, Pepsia, es una niña patrocinada. Recibe su nombre de una multinacional, viste siempre con los colores corporativos (azul y blanco) y solo desayuna refresco y galletas de la marca que la patrocina. Un día llega a su colegio Eva, una niña no patrocinada que viste extrañas ropas y se comporta de un modo aún más extraño: es generosa, paciente, amable y no le preocupa el dinero, ni siquiera sabe jugar a la compraventa. El final es un mazazo, subvierte todo lo que se esperaba del relato y lo vuelve aún más amargo.

«Sombra»

La idea tras esta historia es la deshumanización de las ciudades y su transformación en no-lugares, en sitios desabridos, sin personalidad, clónicos, que no se prestan ya a las relaciones interpersonales ni a la convivencia. El narrador es el Constructor Oficial de la Calle 13. Un día encuentra en su calle una casa que no ha sido construida por él y cuyo diseño contradice todos los principios aceptables. 

El relato tiene un tono lírico y ligeramente melancólico, en el que hay espacio también para llamar la atención sobre el exceso de medicación que consumimos y la rapidez con la que acudimos a los fármacos (aquí, la felizaína) en busca de felicidad, calma o equilibrio. 

«Biointegrada»

Una historia que se asoma a la cara menos esperanzadora del poshumanismo, una mirada a la biotecnología que, sin llegar al grado de sordidez de las naves-mundo tecno-orgánicas de Kameron Hurley en Las estrellas son Legión o a la «nueva carne» de David Cronenberg en Videodrome o eXistenX, se fija en el exceso de integración e interconexión hacia el que camina la domótica. La protagonista diluye la diferencia entre humano y robot adquiriendo una casa orgánica, El Nido, con la que se integrará mediante neurogénesis, un proceso inducido por pastillas.


Jaulas de Aire. Arantxa Rochet
Cityscape. Tullio Crali (1939)

«Animales»

Un relato que insiste en la desnaturalización de nuestra vida urbana, de la creciente disociación ciudad-naturaleza, de los dos mundos cada vez más ajenos. Aquí vemos un mundo en el que ya no existen animales, de un modo similar al de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. La aparición de un gato desencadena la acción, que lleva a un tropo clásico de la ciencia-ficción, el citado mito de la caverna, explorado en historias como La fuga de Logan de William F. Nolan o La ciudad subterránea de Suzanne Martel.

«Tierra»

Un tema interesante, tratado antes en historias como la película In Time (Andrew Niccol, 2011), es el de el propio tiempo vital o el propio cuerpo como activo, como moneda de cambio. Una metáfora del capitalismo en su máxima expresión. Aquí, la protagonista invierte toda su renta vital en productos financieros, en una arriesgada operación. El desenlace mueve a la reflexión sobre lo que de verdad resulta importante en la vida, y es una reivindicación de lo orgánico, de lo natural, frente a lo artificioso.

«Respira»

El volumen se cierra con una historia algo más optimista que el resto, en la que se vuelve a tratar la cuestión del consumismo, ahora con la desesperación de que el aire es un bien de consumo, y además excepcionalmente caro. De un modo similar al expuesto en Días para morir en el paraíso, de Jaime Molina García, existe un mercado del aire fuertemente intervenido por la banca y las grandes corporaciones, si bien aquí el final se inclina más por la denuncia de la privatización de los recursos naturales y de las campañas para concienciar al gran público de la legitimidad del espolio. Volvemos, por otra parte, una vez más al mito de la caverna, y esto permite a la autora reconciliarse un poco con el lector, tras un libro tan descorazonador.


CONCLUSIÓN


Jaulas de aire explora muchos de los temas que preocupan a la ciencia-ficción social, y lo hace con acierto. Personalmente me gusta la ciencia-ficción pesimista, la que se recrea en lo peor de la condición humana, las distopías que proyectan en el futuro una versión amplificada de nuestras problemáticas contemporáneas. En este aspecto Jaulas de aire es un libro redondo, si bien esto se puede matizar en otros apartados.

Jaulas de Aire. Arantxa Rochet
 Simultaneità metropolitane. Fortunato Depero (1946)

Por una parte, no existe un novum, sino que todas las historias son revisiones de tropos ya tratados por la ficción científica de forma recurrente, en particular el mito de la caverna, que se repite en tres —«Hogar, seguro hogar», «Animales» y «Respira»—. Esto no es negativo: sabemos que existe un número limitado de historias y lo importante es el modo de contarlas. La colección provoca tantas reminiscencias que es imposible listarlas. Hay mucho del Ray Bradbury más cenizo, el del Farenheith 451 o el de relatos como El peatón o El basurero. En el tono general parece colarse tanto el Michael Ende de El espejo en el espejo, por su surrealismo y sus momentos de atmósfera kafkiana, como Philip K. Dick o la cáustica ironía de Fredric Brown. La feroz crítica al consumismo nos retrotrae al Frederick Pohl de Mercaderes del espacio, la deconstrucción de la competitividad y el clasismo va en línea con el J.G. Ballard de Rascacielos.

Por otra, su mayor capacidad de sorpresa se concentra en su primera mitad, en los primeros cinco relatos. A partir de «Sombra» el sentido de la maravilla se apaga ligeramente. Lo cual no quiere decir que Jaulas de aire sea un volumen irregular, pues tanto la únidad temática como los aspectos literario y formal le confieren un carácter muy compacto.

Rochet logra una gran unicidad estética usando un lenguaje propio, que parece propio del futurismo italiano: masstren, rotobus, nicotino, velocina, visiófono, muestrarate, felizaína, eleguía, asfio, áureos... de forma que todos los relatos, con sus diferencias, se reconocen como ambientados en el mismo universo, la misma ciudad —o no-ciudad—, ese no-lugar carente de humanidad, sórdido, frígido, construido de espaldas a la naturaleza, que encierra en vez de albergar, en la que sus habitantes parecen vivir vidas ajenas en vez de su propia existencia.

En lo puramente formal, el estilo es tan depurado que no hay objeción posible —con o sin máster en narrativa, los periodistas acostumbran a superar este apartado sin despeinarse—.  Y aunque el volumen vaya perdiendo algo del mordente inicial a medida que transcurre, atenuado el factor sorpresa, mantiene hasta el final la capacidad evocadora, de crear imágenes potentes.

Por lo cual, en conjunto, Jaulas de aire supone un buen debut de Arantxa Rochet en la ficción larga, y muestra un buen conocimiento de la ciencia-ficción social, con un libro que aporta diez buenos relatos al corpus de la ciencia-ficción española. 


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26 de octubre de 2018

Poshumanas. Premios Guillermos de Baskerville 2018

Poshumanas, publicado por Libros de la ballena, es una de las tres obras finalistas de los Premios Guillermo de Baskerville 2018 —convocados por Libros Prohibidos— en la categoría de Mejor libro de relatos. Esta reseña de Poshumanas forma parte de mi valoración como miembro del jurado en dicha categoría.



La antología



Poshumanas, Antología de escritoras españolas de ciencia ficción, editada en paralelo a otro volumen, Distópicas, es una panorámica de las escritoras nacionales del género desde los comienzos del mismo hasta la actualidad. Sus antólogas son dos auténticas autoridades en la materia: Lola Robles y Teresa López-Pellisa, responsables de sendas obras de referencia como En regiones extrañas: un mapa de la ciencia ficción, lo fantástico y lo maravillosoHistoria en la ciencia-ficción de la cultura española respectivamente

El prólogo, de López-Pellisa, nos informa de que la iniciativa partió de la escritora Sofía Rhei (Róndola), que figura acreditada como colaboradora, y pormenoriza detalles tanto sobre el proceso de edición —con sus muchas dificultades— como sobre las autoras incluidas. Cabe decir que es un volumen muy rico en información, pues de cada autora se incluye un perfil muy completo, con su bibliografía, profesión, premios recibidos... y se nos indica también qué relatos fueron escritos originalmente en catalán (las traducciones son de la propia López-Pellisa), así como de dónde y cuándo fueron publicados cada uno de los doce que componen en volumen.  

El denominador común de los relatos, procedentes de épocas tan diversas y autoras tan dispares, es uno de los pilares de la ciencia-ficción, el que responde a la pregunta «¿A dónde vamos?». Así, como deja entrever su título, se centra en la potencialidad del ser humano, en el futuro que puede llegar a alcanzar, en ese sentido de la maravilla que persigue la ciencia-ficción desde siempre. Y también, a mi parecer el aspecto más importante, en las implicaciones éticas, las nuevas identidades y los nuevos desafíos que conlleva el desarrollo tecnológico y la difuminación de los límites entre lo humano y lo artificial, la distinción cada vez más imprecisa entre humano y robot. 

El gran valor de Poshumanas, como el de Distópicas, es doble: por una parte, ser una antología expresamente femenina, que visibiliza y reivindica la presencia activa de las mujeres en la ficción científica, género con el sesgo — hablamos del gran público, del que no tiene a 300 escritoras de fantasía y ci-fi en su muro de eco en las RRSS— de ser tradicionalmente masculino salvo «simpáticas excepciones» como Ursula K. LeGuin o Connie Willis. Por otra, ser una antología de autoras españolas, pues España es un país donde la ciencia-ficción es un género considerado menor por un amplio sector de crítica y público, y que todavía hoy arrastra un fuerte estigma de literatura de baja estofa, por lo que podemos afirmar que las escritoras españolas del género sufren una doble invisibilización.




Los doce relatos de Poshumanas confirman lo que sabemos desde siempre los lectores habituales de ciencia-ficción: que es un género privilegiado para analizar nuestra realidad, para verla desde fuera y comprenderla mejor. El feminismo, la diversidad, la sociedad de consumo o la naturaleza humana en su propia esencia son algunos de los temas que se tratan en la antología. Vemos los relatos uno a uno:


«El error» - Rosa Montero 

La autora ambienta su relato en el universo de su —ya— trilogía de Bruna Husky, un mundo postcyberpunk fuertemente influido por Philip K. Dick y su ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Al igual que Dick, Montero maneja con maestría la confusión entre lo real y lo ficticio, lo auténtico y lo falso, el humano y el replicante. Partiendo de una historia en apariencia sencilla —Alma, la protagonista, se encuentra que su identificación personal no funciona y descubre la exclusión que padecen los desposeídos en la sociedad fuertemente estratificada en la que vive— conduce a un final amargo, desesperanzador, aunque no exento de lirismo. El conjunto se beneficia del estilo narrativo de la autora, totalmente depurado. 


«Casas rojas» - Nieves Delgado

Uno de los relatos más interesantes de la antología, en cuanto al modo de abordar la ética de la robótica. Independientemente de su fuerte carga erótica, lo importante del relato es la reflexión sobre cómo nuestra postura moral ante la robótica depende de la humanización de la misma. ¿Es menos robot un humanoide —o una ginoide— que el brazo mecánico de una cadena de montaje? ¿Por qué humanizamos a los robots destinados a la interacción con humanos y no, por ejemplo, a una roomba o a un robot de cocina? En una historia sobre ginoides programadas como esclavas sexuales, y en palabras del dueño de la empresa que las fabrica ¿qué diferencia a una ginoide de una simple caja con vagina? Nieves Delgado opta por las leyes asimovianas —la resolución de un conflicto entre leyes es aquí más espectacular que el simple fundido de los circuitos positrónicos que usaba el buen doctor— y mueve a la reflexión sobre algo que nos tendrá que preocupar muy pronto, cuando convivamos con la IA fuerte. Un complemento recomendable para este relato sería el visionado del filme Ex Machina (Alex Garland, 2015)


«Hombres Por Correo Lohmann» - Laura Fernández

Relato divertido y de tono desenfadado, con un estilo que homenajea directamente al de Douglas Adams (y a su Restaurante del Fin del Mundo) pero que con su combinación de enredo y de crítica a la sociedad consumista —que parece salida de los Estados Unidos en los años 50— produce una atmósfera que recuerda también a las novelas de Clifford D. Simak, al Kurt Vonnegut de Las sirenas de Titán o al Alfred Bester de El orinal florido.  


«La vida sin cáncer» - María Zaragoza

Relato inédito que muestra una visión hondamente pesimista de la naturaleza humana. Narrado en retrospectiva con un estilo aséptico, propio de un funcionario o un cronista —lo cual es deliberado—, describe el proceso por el cual una doctora japonesa, Ryoko Mihashi, logra una cura efectiva y definitiva para el cáncer, que hace extensible a toda la Humanidad de manera desinteresada. Pasado cierto tiempo, las consecuencias resultan de todo imprevistas. La reacción visceral e irracional de las masas contra la ciencia que narra Zaragoza despiertan la misma tristeza que las relatadas por Walter M. Miller Jr. en Cántico por Leibowitz. Otrosí, es una advertencia sobre los líderes de masas demagogos que encumbra la falta de pensamiento crítico en los momentos de crisis e incertidumbre.




«El hijo de la ciencia» - Alicia Araujo

Una historia de «científico loco» o de «criaturas de laboratorio», con una marcada atmósfera de género fantástico, que adaptada al cine o a la TV tendría un indudable —y delicioso— aire de serie B. Narrativamente va desinflándose a medida que avanza, quizás por un exceso de longitud, la autora trata el tropo del Moderno Prometeo con gran acierto y abriendo vías para el debate, y la cuestión de si nuestra escala moral es válida para nuestras creaciones artificiales —que, superándonos en capacidades, parecen llamadas a sucedernos—, está a la altura de clásicos como Mutante de Henry Kuttner o Más que humano de Theodore Sturgeon. 

«La vita e-terna» - Carme Torras

Escrito originalmente en catalán y narrado en primera persona, bascula entre el humor negro y lo grotesco —o weird— para cuestionar la ética del mercado de órganos y las posibilidades que abre la tecnología de cara al futuro, como la fabricación de órganos artificiales. El estilo es un tanto atropellado y no deja clara la postura de la autora, pero es un acercamiento interesante al debate de la tecnociencia y su mercantilización.


«Electroamor» - María Laffitte, condesa de Campo Alange

Relatada en primera persona, versa sobre la hipermedicalización de nuestra sociedad y el exceso de dependencia de los fármacos que padecemos. Escrito con un tono intencional de desafecto, la protagonista desgrana su historia en la que se mezclan un romance complejo y el descontento vital, en una sociedad de corte atompunk —la ambientación recuerda a la Alphaville de Godard—donde cualquier desazón, cualquier zozobra, son tratadas con píldoras. Resulta una lectura muy agradable, y si se retira el componente de ciencia-ficción podría encuadrarse perfectamente en el neorrealismo español de la época.


«Mares que cambian» - Lola Robles

La aportación de Lola Robles trae enseguida reminiscencias de La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. LeGuin, Venus más X de Theodore Sturgeon o El hijo del hombre de Robert Silverberg. Es una historia sobre diversidad sexual y de género, ubicada en Jalawdri, un mundo donde las personas pueden fluir, a lo largo de su vida, entre diferentes géneros y orientaciones sexuales, lo que incluye la asexualidad o diversas formas de hermafroditismo. Escrito en forma de diario, posee una narración muy suave, con algunos pasajes de lirismo notorio. Solo se ve algo lastrada cuando la voz narradora se detiene a explicar las cuestiones epistemológicas de la diversidad de sexos y géneros de Jalawdri, lo que incluye el léxico para nombrar a cada una. A nivel personal me gustó la conclusión, resolviendo la trama sin recurrir a la violencia.



«La droga» - Roser Cardús

Publicado originalmente en catalán, es un relato simple pero muy efectivo. Al igual que La vida sin cáncer, reflexiona sobre la incapacidad del ser humano para adaptarse a un mundo libre de infelicidad y sufrimiento, como si la naturaleza humana, por imperfecta, necesitase de violencia y bajas pasiones para funcionar correctamente. Siendo una autora que apenas incursionó en el fantástico, maneja con gran tino un tropo habitual de la ficción científica —ya en Things to Come H.G. Wells planteaba un gas que docilitaba a los beligerantes, y es fácil recordar el «soma» de Un mundo Feliz— como es la sedación social, bien por las drogas, bien por los medios de comunicación, y sus posibles efectos si esta desapareciese.


«Eternidad» - María Angulo

Un relato doblemente interesante, por su tono y por su tema. Además de tratar la posibilidad de lograr la inmortalidad experimentando con medusas —como sugeriría también José Luis Gordillo en Respira—, rompe con el estereotipo de la mujer científica sin dimensión personal, incapaz de conciliar su trabajo con una vida familiar, que tan habitual resulta en la ficción —oh, la glacial doctora Susan Calvin de Isaac Asimov—. Aquí vemos a una protagonista, Nadia, que ha perdido a su hijo Víctor, y esto la lleva a obsesionarse con la creación de híbridos de humano y medusa, que poseyesen la capacidad de regeneración celular de estas, y por tanto la vida eterna. Es una historia hermosa, poética, y un precioso modo de abordar el Eterno Prometeo sin caer en el estereotipo del «científico loco» víctima de su propia creación.


«La cabeza a componer» - Emilia Pardo Bazán

Personalmente me parece el relato más flojo de la antología, si bien es evidente que su valor es ante todo histórico y referencial, pues es el más antiguo del conjunto —1894—. Al igual que en otras incursiones breves en el fantástico —Vampiro o El conjuro—, los relatos de Pardo Bazán siempre dejan la sensación de transmitir buenas ideas, pero ser meros esbozos en lo formal, como escritos con una cierta dejadez. Como sea, anticipa un tropo fascinante que después trataría la ciencia-ficción en obras como Flores para Algernon de Daniel Keyes y que los filósofos conocen desde la antigüedad: la ignorancia es la felicidad, y el conocimiento, el pensamiento crítico y la actividad mental traen desasosiego y sufrimiento.


«El pastor de naves» - Felicidad Martínez

La antología culmina en alto con este relato, una space opera que busca provocar el sentido de la maravilla con una historia de colonias espaciales en guerra permanente y de fusión entre hombre y máquina, que tanto bebe de El juego de Ender de Orson Scott Card como del proto-cyberpunk de Samuel R. Delany en Nova o Babel-19. Está desarrollado de forma que el comienzo no permite anticipar en modo alguno la conclusión, y proporciona una forma lúdica de reflexionar sobre los límites del poshumanismo, de ese «¿A dónde vamos?» que comentábamos arriba. Es una historia cruel, desabrida, áspera, y asimismo una mirada crítica al utilitarismo de las sociedades tecnocráticas y a su tratamiento de las personas diferentes.




Conclusión


Poshumanas es un trabajo bien hecho, una labor muy meritoria de Lola Robles y Teresa López-Pellisa (y de Sofía Rhei como promotora de la iniciativa) que capitanean el barco con firmeza. En lo extraliterario, la promoción del proyecto ha sido un éxito, logrando una gran repercusión en los medios, lo que incluye la televisión y los periódicos generalistas. El trabajo de antología y documentación se refleja en el resultado final, y no es exagerar decir que, con el tiempo, el valor de Poshumanas y Distópicas se mostrará histórico.

Como en toda antología, el valor de los relatos va a depender de los gustos y preferencias personales de cada lector, por lo que es difícil hablar de un nivel regular o irregular. En este caso, la dificultad se incrementa si tenemos en cuenta de que se trata de una panorámica de unos ciento veinte años de historia de la ciencia-ficción, con estilos muy diferentes y autoras de características, épocas y experiencias vitales muy distintas. Que es, precisamente, el gran valor del volumen.

Esperemos que, con este tipo de obras, se visibilice y normalice a las autoras españolas del género, y que el gran público supere el síndrome de la pitufina que, como bien indica López-Pellisa en el prólogo, con tanta frecuencia lleva a incluir únicamente a Elia Barceló —grande y talentosa autora, que aparece en Distópicas— en las antologías de autores españoles de ciencia-ficción.

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