jueves, 2 de julio de 2020

Thelma - Cuidado con lo que deseas

De vez en cuando, o mejor muy a menudo, conviene salirse de la producción cultural estadounidense, hegemónica ella, y asomarse a otras denominaciones de origen, minoritarias pero que tratan sus productos con cariño. 

En 2008, los suecos dieron un golpe de efecto con Déjame entrar, que apenas dos años después ya tenía su correspondiente remake estadounidense. Algo parecido a lo que ocurriera en su día con nuestra Abre los ojos.


Thelma - KindleGarten


Y si citamos Déjame entrar es porque Thelma (Joachim Trier, 2017) es su vecina noruega. Con ella comparte sobriedad, corrección técnica, contención formal y economía de medios. Parece una constante del cine nórdico (común al fantástico y al noir, que se les da bastante bien) ese estilo sencillo, sin artificios, que está a un pasito del telefilme pero se salva por la parte actoral y por la fotografía, muy cuidada y con un puntito artesanal y lo-fi. Refleja muy bien los escenarios fríos y nevados del norte de Europa, la sensación de soledad y el carácter circunspecto de los escandinavos. Siempre correctos, siempre prudentes, siempre educados y, para nosotros, que hablamos a gritos y gesticulamos como si tuviésemos el baile de San Vito, algo inexpresivos. 


La Carrie noruega



Es imposible que la historia de Thelma no recuerde a cada momento a la Carrie de Stephen King, aunque la protagonista de Thelma sea más lista que la pobre Carrietta White. Veamos:

Thelma (Eili Harboe, a quien ya vimos en la inquietante —por actual— La Ola) es una joven procedente de una familia cristiana de la Noruega rural, que va a la universidad. Allí conoce a Anja (Kaya Wilkins), de quien se hace amiga y por la que, poco a poco, va desarrollando una atracción que deriva en una relación amorosa tratada con acierto y sensibilidad por director (Joachim Trier) y guionista (Eskil Vogt).


Thelma - KindleGarten


Pero la rígida educación fundamentalista cristiana de Thelma, y el peso de sus hiperpadres (tan controladores y posesivos como la mamá de Carrie, pero sin su histrionismo) provocan un conflicto emocional en la protagonista, que la lleva a sufrir ataques psicogénicos similares a la epilepsia. 

Ahora viene lo bueno


Thelma es una película de género fantástico, con momentos de terror de distinta intensidad. 

En la primera escena, una Thelma aún niña pasea con su padre por un lago helado. Sin motivo aparente, su padre le apunta con su rifle de caza durante varios segundos. Parece tener intención de disparar, aunque duda y y finalmente desiste. Empezamos a sospechar. En el presente, cuando Thelma sufre el primer ataque en la biblioteca de la universidad, varios pájaros de una bandada que sobrevuela el edificio se arrojan como kamikazes contra la ventana, hacia ella.  

Una serpiente (ah, el viejo y entrañable símbolo del demonio y el pecado) se desliza sobre la nieve, entra en un edificio y se pasea sobre una mujer anciana que no conocemos, rozándola con su cuerpo. Luego lo entenderemos. 


Thelma - KindleGarten


Poco a poco, dosificando bastante bien el suspense, la historia nos va desvelando detalles sobre el pasado de Thelma, y de la relación entre sus ataques, los poderes mentales que descubriremos que posee y los papeles de sus padres por una parte, como inhibidores, y el de Anja por otro, como catalizador y precipitadora involuntaria del caos. 

El pasado oscuro que regresa


Los padres de Thelma lo han pasado mal, cierto, pero son verdaderamente chungos. Su padre en especial. El actor Henrik Rafaelsen consigue, precisamente con una actuación muy contenida, transmitir inquietud y mucho mal rollo. El control que ejerce sobre su hija a lo largo de toda la película es asfixiante (Thelma debe hablar por teléfono a todas horas con sus padres y contarles hasta el mínimo detalle de lo que hace), y en el último tramo de la cinta, manteniendo a su hija drogada y encerrada, se convierte en un psicópata de manual.  

Como decíamos, dato a dato, el guión va revelando acontecimientos del pasado, y también mentiras. Sabremos quién era la anciana del comienzo, por qué su madre está ahora en silla de ruedas, y descubriremos que Thelma tenía un hermano pequeño, del cual sentía celos y que sufre un destino horrible, en la escena más impactante de la cinta. 


Thelma - KindleGarten


Así que la trama bascula entre tres pilares: 
1) Asunción y toma de control de sus poderes por parte de Thelma
2) La relación con sus padres, actual y a lo largo del tiempo
3) Su relación afectiva con Anja, condicionada por sus creencias religiosas y los prejuicios que le inculcaron a lo largo de su vida sobre la afectividad. 

Amor y poderes mentales


La cuestión sobrenatural daba para más, pero el director pasó de pirotecnias y los dosifica bastante, dejando escenas aisladas pero impactantes, que van dándonos a entender la magnitud de los poderes mentales de Thelma, hasta un final que congracia con el personaje y deja claro que, al fin, es la verdadera dueña de vida y de sus actos. 


Thelma - KindleGarten


Thelma juega con la confusión entre realidad y fábula, con escenas que fomentan la duda y con prolepsis y analepsis que requieren atención. Vamos, que no es una película para ver mirando el móvil de reojo. Esta misma confusión deliberada también permite al director jugar con el público y meter todo el simbolismo judeocristiano posible. 

Sobre la cuestión LGTB y su tratamiento, se busca siempre la normalidad, y no cabe quejarse de queerbaiting, porque la cinta da lo que promete en la sinopsis y en algunos de los carteles (tiene varios). 

Factura correcta para una buena historia


Toda la parte formal es más que correcta, y el presupuesto está bien exprimido. Destacan la fotografía, con muchos exteriores, y los encuadres, que le dan mucha variedad al montaje. Una escena que muestra esta solvencia formal sería la de Thelma sentada en su cama, reproduciendo el cuadro «Habitación de hotel» de Edward Hooper.  


Thelma - KindleGarten


Con el aliciente de retratar la diversidad afectiva (no solo entre Thelma y Anja, a lo largo del metraje se pueden ver parejas homosexuales tratadas con normalidad, como dos hombres en un restaurante) sin dramas y sin estridencia, y de mostrarnos la vida cotidiana en Noruega, Thelma se convierte en una buena opción para cuando nos apetezca un fantástico sencillo pero efectivo y no demasiado largo. 

Por cierto, en México y otros países de Latinoamerica se tituló La maldición de Thelma, que queda más de cinta de videoclub. 


martes, 23 de junio de 2020

Tiburón - Vamos a necesitar un barco más grande

Publicada en 1973, Tiburón (Jaws) es obra de Peter Benchley. Escritor, periodista y divulgador ecologista especializado en el hábitat oceánico, y más particularmente en los tiburones. Fue editor de la prestigiosa revista Newsweek, y trabajó en The Washington Post y National Geographic.


Tiburón - KindleGarten


Además de ficción (siempre relacionada con el océano, con novelas como Tiburón blanco), escribió varias obras divulgativas sobre los tiburones, con en fin de desmitificarlos y hacer que el público tomase conciencia de su importante papel en el ecosistema marino.

Es una novela de terror sin paliativos, que se adentra en el terreno del gore explícito. Es también un thriller, por su atmósfera y su ritmo narrativo. Y se puede considerar una novela de aventuras y acción, en especial en su tercera parte, la que relata la caza del tiburón.

Para definir Tiburón, lo más acertado es mencionar que es un best-seller.

O lo que es lo mismo, es una novela escrita sin complicaciones. De esas que entran fácilmente y consiguen captar la atención del lector de principio a fin, sin que el interés decaiga.

Y ciertamente fue un best-seller, un éxito inmediato y fulminante de crítica y público. Catapultó a Benchley a la fama y propició la adaptación cinematográfica que inmortalizaría la historia.


Tiburón - KindleGarten


El éxito se ve favorecido por el estilo asequible y sencillo del que Benchley se vale para su relato. Aderezado por otros ingredientes, que conviene enumerar, porque no están presentes en la versión fílmica. Veamos:


Elementos destacables de la novela


– En primer lugar, tenemos un componente costumbrista. Que los lectores constantes de Stephen King localizarán al momento, por ser una premisa central de su obra. El choque entre los lugareños de las pequeñas localidades estadounidenses (más en particular, la de los celosos yankees de Nueva Inglaterra) y los forasteros. Que emana de un sentimiento de pertenencia legítima a una comunidad, frente a aquellos que están «de prestado». A quienes se ve como una fuente de ingresos, un mal necesario que se debe soportar, pero siempre gente de fuera a la que se guarda reserva y recelo.

Por ello, el ictiólogo Matt Hooper, pese a su buena intención y disposición de ayudar, es considerado un sabiondo de ciudad. Y sus acertadas teorías sobre el escualo son desacreditadas. 


Tiburón - KindleGarten


– Derivado de ello, Amity como lugar donde todo el mundo se conoce y todos son conscientes de la importancia de que la comunidad permanezca unida y recurra al apoyo mutuo, para sobrevivir a los duros inviernos donde muchas familias terminan acudiendo a los servicios sociales para poder subsistir.

Por ello, el protagonista, el jefe Brody, es un local hero, se debe a los ciudadanos de Amity y se enfrenta a los oligarcas locales, porque…

Tiburón muestra también el caciquismo y la plutocracia en los que caen los pueblos pequeños. Representado por los jerifaltes de Amity, que prefieren encomendarse a la suerte y abrir las playas, pese a la amenaza del escualo, a escuchar a Brody y cerrarlas, en aras de salvar la temporada y con ello «hacer el agosto». Y cuya actitud provoca el desastre.

– Y, en la misma línea, la corrupción de los cargos públicos. Con un alcalde, Larry Vaughan, implicado en negocios inmobiliarios turbios, con socios «misteriosos», que condicionan sus decisiones.

Vemos también como el modesto diario local, el Leader, dirigido por un periodista con un olfato increíble para la noticia llamado Harry Meadows, se supedita a los intereses de estos jerarcas, manteniendo ocultas sus averiguaciones más relevantes.

Aunque finalmente la ética periodística y la integridad profesional tendrán también algo que decir, y Meadows se redima con un acto de honor.


Tiburón - KindleGarten


La novela se divide en tres partes.

En la primera, Benchley narra los primeros ataques del tiburón a bañistas, y presenta la localidad de Amity, destino vacacional de neoyorquinos acomodados. Y a sus protagonistas, en especial al jefe Martin Brody y a su esposa Ellen. Una venidera de origen burgués que terminó enamorándose y casándose con el policía, añorando ahora su perdida vida social de partidos de tenis, clubes de campo, fiestas de sociedad y amistades interesantes.

La segunda parte se centra en los conflictos entre Brody y el consejo municipal por mantener o no las playas abiertas. Así como una subtrama romántica entre Matt Hopper y Ellen, la mentada esposa de Brody. Algo que se omite en el filme.

La acción continúa de todos modos con nuevas muertes.

Y una tercera parte que relata la cacería del tiburón por parte de Quint, Hooper y Brody a bordo del Orca, el barco de Quint. Este último acto es un thriller de acción desenfrenada, que nos remite por su viveza y su tono trepidante a clásicos como Moby Dick.


Tiburón - KindleGarten
Peter Benchley hace un cameo en la película


Porque, subtramas arriba enumeradas aparte, Tiburón trata un tema universal, que hemos visto y leído con anterioridad: la lucha del hombre contra la Naturaleza. Que gana en interés cuando el ser humano parte con desventaja frente a un enemigo portentoso, un fenómeno que «juega en casa».

En un medio, el mar, cuyas profundidades representan desde tiempos inmemoriales uno de los mayores temores de la humanidad. Que en su imaginación la pobló de seres fantásticos y temibles como el kraken, las serpientes marinas o los cachalotes capaces de devorar o destrozar una embarcación.

El tiburón de Benchley es el Leviatán, el epónimo de todas las bestias marinas devoradores de hombres. Y que para la tradición judeocristiana representa al demonio.

Ya en la Biblia encontramos diversas referencias a monstruos marinos:

 

Los precedentes


Génesis, 1:21 «Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.»

Isaías, 27:1 «Aquel día, el Señor castigará con su espada bien templada, grande y fuerte, a Leviatán, la Serpiente huidiza, a Leviatán, la Serpiente tortuosa, y matará al Dragón que está en el mar.»

Salmos, 74:13-14 «deshiciste el Mar con tu poder y quebraste las cabezas del dragón marino; aplastaste las cabezas de Leviatán y lo diste como alimento a las fieras del desierto.»

Job, 40: 25 – 40 y ss. «Y a Leviatán, ¿podrás pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda?», a partir de ahí, toda una descripción del Leviatán.

Y por supuesto Jonás, 2:1 y ss. «El Señor hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y este permaneció en el vientre el pez tres días y tres noches.»

O asistimos a leyendas como la del viaje de San Brandán, que arribó a una isla con sus acompañantes. E incluso celebró la misa de Pascua en ella, antes de descubrir que en realidad era una ballena llamada Jaconius.

Por todo ello, el formidable ejemplar de Carchadoron Carcharias que protagoniza este libro, un titán de más de siete metros y dos toneladas y media de peso, con un apetito insaciable, y al que el autor dota de una sagacidad, una astucia y una inteligencia desusadas en sus congéneres, entronca directamente con este ideal de Leviatán que sembrará el pánico entre los humanos. Intrusos en un mundo en el que él está en su elemento.

Y que obligará a Quint, Brody y Hooper a jugar al límite y emplearse a fondo para imponerse en la lucha. Conviene señala que el destino de Hooper es distinto y más trágico que en la película.


Tiburón - KindleGarten


Volviendo a lo literario, por lo que respecta a Tiburón como novela de terror, advertir a los más sensibles de que Benchley se recrea en los ataques del escualo a los infortunados humanos. Con descripciones bastante gráficas de cuerpos desmembrándose, sangre, vísceras y lo que se tercie.

Destacar también que el autor juega una baza muy interesante. Que muestra su conocimiento de estos animales, haciéndonos partícipes de las percepciones y estímulos (no podemos llamarlos pensamientos, no sería correcto) del pez. Pues así se refiere a él. De manera que entendemos cómo se comporta un tiburón, qué lo hace atacar, qué lo impulsa a acercarse a la costa…

Para acabar la parte dedicada al libro, sólo resta comentar que, pese a su tono de best-seller o literatura de consumo, Benchley muestra buenos mimbres de escritor.


Tiburón, la película


En 1975, apenas dos años después de la publicación de la novela, llegaría su adaptación al cine, y lo haría a lo grande.


Tiburón - KindleGarten


Tras desechar a John Sturges y a Dick Richards (de este se dice que los productores empezaron a mosquearse cuando, reunidos con él, no paraba de decir «la ballena esto», «la ballena hará aquello», «entonces la ballena tal», «y luego la ballena cual»), la Universal Pictures confía en un joven director judío, que venía de dirigir capítulos de Colombo y el telefilme Duel (en España, El diablo sobre ruedas).

Se llamaba Steven Spielberg. Pero a partir de esta película comienza una carrera meteórica de éxito tras éxito, que hará que empiece a conocérsele como El rey Midas de Hollywood.

Spielberg se muestra como un genio del cine, con un talento insuperable para jugar con las emociones del público y un dominio magistral del lenguaje cinematográfico.  


Tiburón - KindleGarten


Jaws, título homónimo al de la novela, es rebautizada en España como Tiburón, en vez de Mandíbulas, que sería la traducción literal.

Será una de las películas más taquilleras de la historia de este medio, y define un nuevo concepto de la industria. La Superproducción respaldada por una fuerte e intensa campaña publicitaria. Y acompañada por una linea de productos derivados (camisetas, juguetes, cromos, pósters, tazas, gorras, luncheras…) que se denominará merchandise (en castellano, mercadotecnia).

Esta mercadotecnica supondrá una fuente de recaudación casi tan importante como el taquillaje, incluso más. George Lucas sorprendía poco después a propios y extraños. Cuando, para dirigir Star Wars, renuncia a honorarios directos y porcentajes de recaudación en taquilla en favor de los derechos de merchandising. Los productores lo toman por loco y firman encantados…

Se puede echar un vistazo a la espectacular web de este fanático de Jaws, que nos muestra orgulloso su colección.


Tiburón - KindleGarten


Jaws inaugura también otra tradición de las superproducciones: estrenarse en verano, lo que garantiza una mayor afluencia de público.

La jugada salió redonda. Cuesta 9 millones de dólares y recauda 470, más los ingresos por mercadotecnia, y los que derivarán de sus ediciones en vídeo, DVD, Blu-Ray y pases televisivos.

Los papeles principales están encarnados por Roy Scheider (jefe Martin Brody), Richard Dreyfuss (Matt Hooper) y Robert Shaw (Quint).

En una era donde el CGI y los efectos digitales eran Ciencia-Ficción, el tiburón era un animatronic llamado cariñosamente Bruce. Que fue el responsable de que la película tuviese un cariz muy diferente al previsto.

Bruce, como actor, era una auténtico desastre. Se averiaba todo el tiempo, y el agua salada estropeaba sus mecanismos.

El rodaje se complicó y alargó muchísimo, porque Bruce arruinaba las escenas un montón de veces, fallando en el momento más inoportuno.

Así que, como no hay mal que por bien no venga, Spielberg reformuló la película. Y tal vez por acierto, tal vez por suerte, esta salió ganando.


Tiburón - KindleGarten


En vez de planos del tiburón atacando a sus víctimas, Spielberg optó por vistas subjetivas de los bañistas, contemplando las escenas desde los ojos del tiburón. Creando una sensación de terror psicológico, angustioso, que supuso una innovación total en el género.

Bruce no aparece en pantalla hasta transcurrida una hora de película (si exceptuamos su aleta dorsal), de un total de dos de duración.

Además, es el causante también de que el personaje de Hooper salve su vida. Como no había forma de rodar bien la escena en la que el tiburón destroza la jaula anti-tiburones donde se encuentra el biólogo, matándolo y devorándolo, se optó por dejarlo con vida.

Incluso se fueron a Australia a intentar rodarla con tiburones blancos reales, usando un muñeco. Pero estos no estaban por la labor. Cuando finalmente un ejemplar rompió la jaula (preparada a tal efecto, las reales son irrompibles para estos animales) los del equipo no estaban listos para rodar y se perdió la oportunidad.

En realidad, la película usa imágenes de tiburones auténticos varias veces, rodadas por Ron y Valerie Taylor. De hecho, siempre que aparece un tiburón que nada de una manera muy natural, muy «lograda», no es Bruce, sino uno de sus «dobles».  


Tiburón - KindleGarten
Atracción de Jaws en el Parque Universal Pictures


Esta sólo es una de las muchas anécdotas que circulan por Internet sobre la película. Como que la famosa frase de Brody cuando ve al tiburón por primera vez: «You’re gonna need a bigger boat», no estaba en el guión y fue una improvisación de Roy Scheider.

O que la escena en la que Quint (cuya descripción física, dicho sea de paso, difiere por completo de la del libro) relata a sus compañeros su estancia en el barco USS Indianapolis y el trágico destino que corrieron sus tripulantes (escena que en el libro no existe) fue ideada y escrita por el propio Robert Shaw, que enriqueció así su personaje.

Otros cambios argumentales importantes son que Amity pasa de ser una población de Long Island a ser una isla, Amity Island. Y que Martin Brody no es nativo de Amity y veterano jefe de policía. Sino que es de Nueva York y ese es su primer año en el cargo.

El affaire romántico entre Ellen (la esposa de Brody) y Hopper no aparece. Y otros aspectos como las corruptelas del alcalde también se pasan por alto.


Tiburón - KindleGarten


Además, el desenlace de la lucha entre el escualo y sus perseguidores (¿quién persigue a quién?) es diferente. Siendo menos espectacular en la novela.

Y no podemos dejar de hablar de uno de los puntos fuertes de esta película, algo que reforzó los escalofríos que provocan los planos subjetivos desde la perspectiva del tiburón, y que acompaña a las escenas como un guante: la banda sonora de John Williams.

Escuchar en Spotify

Si la novela nos recordaba a grandes clásicos como Moby Dick, la película le da la réplica. Y recupera también el espíritu de las grandes aventuras.

De nuevo con la colaboración de la música de Williams, que es algo tramposillo (dicen que a Spielberg no le gustaba la banda sonora, pero luego reconoció su papel crucial en el éxito del filme). Pero al que no se le puede negar que es efectista, y su partitura para la escena épica de la persecución se ajusta como anillo al dedo.

Recuerda también a otra gran versión de Moby Dick: la inmensa película de John Huston, con Gregory Peck como capitán Achab.

Comentar también que Jaws inició una tetralogía, que fue perdiendo en calidad y repercusión con cada entrega.


Las secuelas, cada vez peor


Para Jaws 2 (en España Tiburón 2), de 1978, aún contaron con Roy Scheider. Pero Spielberg se desentendió definitivamente del proyecto, centrado como estaba en su Encuentros en la tercera fase.


Tiburón - KindleGarten


En 1983 vendría Jaws 3. En dos versiones, normal y Jaws 3-D. Que se aprovechó del auge, por aquella época, del 3-D. Una tecnología no muy desarrollada, la verdad, que después caería en el olvido hasta el boom de Avatar. Básicamente se usaban unas gafas de cartón con lentes de celofán, una roja y una azul o verde.

Como curiosidad, en España tuvieron que llamarla El gran tiburón. Porque, tiempo antes, un avispado distribuidor había solapado una paupérrima producción italiana titulada L’ultimo squalo como Tiburón 3 para rebañar algo de público aprovechando la confusión.


Tiburón - KindleGarten


Y aún falta Jaws 4, The revenge (en España, Tiburón, la venganza, sin el 4). Del año 1987, está considerada la peor de la saga con diferencia. Por muchos, también una de las peores películas de la historia del cine.

En cualquier caso, es la de menor recaudación. Y atesora tres Razzies, con siete nominaciones.


Tiburón - KindleGarten


Para no extendernos hasta el infinito, citar la existencia de una interminable serie de «clones de combate» o explotations de Jaws.

Casi todas de una calidad ínfima. Muchas de ellas de origen italiano, auténticos maestros en dar gato por liebre (como ya vimos en el caso Tiburón 3). Algunas con la desfachatez de colar planos robados directamente de la película de Spielberg. 


Tiburón - KindleGarten


Y otras, como la entrañable obra de Serie B Tintorera! (1977) del mexicano René Cardona Jr., reaprovechando imágenes reales de tiburones y otras escenas «tomadas prestadas» de documentales.


Los videojuegos de Tiburón


Tiburón tuvo varias conversiones al mundo de los videojuegos.

La primera de ellas, del año 1987, llegó simultáneamente a dos plataformas de 8 bits. La videoconsola NES de Nintendo, y los ordenadores personales Sinclair Spectrum, Amstrad y Commodore 64.

El juego para ordenador recibió en su día bastantes palos. Pues se estimó que no tenía nada que ver con la película. Y que la licencia estaba metida a calzador para beneficiarse del tirón de la misma.


Tiburón - KindleGarten


Su desarrollo combinaba aventura, puzzles y plataformas. Dirigiendo el jugador un pequeño batiscafo a lo largo de un mapa en el que debía encontrar una serie de piezas. Mientras el tiburón iba devorando bañistas en la superficie si nos retrasábamos.

La versión para NES se aprovecha de los mayores recursos de esta frente a los pequeños ordenadores domésticos de la época. Y logra un resultado más decente, pero la recepción del público fue igual de tibia.


Tiburón - KindleGarten


Y treinta años después del estreno de la película, llegó para la plataforma Playstation, en sus versiones PS2, PS3 y PSP, Jaws Unleashed.

En el que la novedad es que nos meteremos en la piel del mismísimo tiburón. Causaremos estragos devorando humanos y atacando a otras criaturas marinas como delfines u orcas.


Tiburón - KindleGarten


Pese a su originalidad (es obra de Apallosa Studios, los autores de Echo the Dolphin, con guión del escritor David Brin, en el que manejábamos a un delfín), recibió malas críticas por su complicado manejo del tiburón y por sus confusos movimientos de cámara.


Los tiburones molan y esa es la verdad


Decir, por último, que para muchos no hay animal más fascinante ni más cautivador que el tiburón. Y sobre todas las especies de tiburones, no hay ninguno más impresionante que el Gran Blanco.


Tiburón - KindleGarten


El tiburón es una criatura perfecta. Una joya de la evolución, presente en los océanos desde la era de los dinosaurios. Es una maquina afinada con maestría, compuesta básicamente de dos grupos de músculos que impulsan a casi 70 km/h (es el sexto pez más rápido, tras el atún o el pez vela) unas mandíbulas gigantescas, grotescamente desproporcionadas, hacia su desafortunada víctima.  

Un tiburón se dedica a poco más que a vagar y a comer. No sabemos cuántos años viven. Pueden ser cincuenta, pueden ser trescientos. Tampoco sabemos cómo de grandes pueden llegar a ser. Y son muchos más los misterios que todavía encierran para nosotros.


Tiburón - KindleGarten


Pero «la muerte blanca» o «el devorador de hombres» arrastra una mala fama algo excesiva y bastante injustificada. En parte debido a la novela y la película Tiburón. Pese a que su autor era un enamorado de estas criaturas, y dedicó gran parte de su vida a intentar limpiar su reputación. A que el gran público entienda la delicada situación en la que se encuentran. Y la importancia de preservarlos y conservarlos, si queremos que el ecosistema marino perviva.


domingo, 21 de junio de 2020

The Warriors, los amos de la noche - Del imperio persa a las calles de Nueva York

Existe una película que casi todo el mundo ha visto, aunque no recuerde el título. Porque es un clásico con el que las televisiones, tiempo atrás, cubrían la parrilla siempre que podían.

Es «esa de las bandas que llevan uniformes de colores y se pasan todo el rato escapando y peleándose». Un fenómeno de masas en su país de origen, los Estados Unidos, y muy popular también en España. 

Hablamos de The Warriors, de Walter Hill. Un producto de su época, con una estética y un componente visual muy personales.

The Warriors - KindleGarten


Un dato no tan conocido por el gran público es que adapta una novela. The Warriors, de Sol Yurick, publicada en 1965.

Novela que a su vez se inspira en un acontecimiento histórico muy singular: la Anábasis de Jenofonte.


La Anábasis con la que comenzó todo


Escrita -se cree- en el 369 a.c., la Anábasis narra un hecho histórico real y fascinante: la Odisea de los Diez Mil, en la que participó el propio Jenofonte, que se refiere a sí mismo en tercera persona como un personaje más.

En el año 401 a.c. unos doce mil mercenarios griegos —atenienses, espartanos, aqueos y arcadios—fueron contratados por el sátrapa persa Ciro el Joven, para formar un ejército —dirigido por el estratego Clearco— con el que derrocar a su hermano, el rey del Imperio Persa Atarjerjes II.

Ciro y sus hombres partieron de Grecia y llegaron hasta Babilonia. Allí se enfrentaron a las fuerzas de Atarjerjes en la Batalla de Cunaxa, que se puede decir que ganaron, aunque Ciro resultó muerto.


The Warriors - KindleGarten


Así, los griegos se encontraron aislados, perdidos y rodeados en el corazón del Imperio más poderoso del momento y enemigo natural de su pueblo.

Para complicar aún más la situación, el rey persa les ofrece una tregua y un salvoconducto para volver a su patria. Pero los engaña y, a traición, hace decapitar a Clearco y a los otros estrategos de mayor rango, dejando a los Diez Mil sin liderazgo.  

Pero los griegos eran duros y resueltos. Con el propio Jenofonte y otros estrategos supervivientes al mando, se lanzaron a una marcha de casi cuatro mil kilómetros a lo largo del territorio enemigo, atravesando el desierto de Siria y las montañas nevadas de Armenia hasta llegar al Mar Negro.

Por el camino superaron rigores climáticos extremos, enfermedades, intoxicaciones alimentarias, hambre, sed y continuas emboscadas y escaramuzas con los pueblos hostiles cuyos territorios atravesaban.

Tras numerosos enfrentamientos y divisiones internas, motivadas por las diferencias irreconciliables entre los diversos pueblos que formaban los Diez Mil, que se saldaron incluso con la escisión de los cinco mil espartanos del grupo, los supervivientes alcanzaron su patria, año y medio después de haber partido de ella.

El momento más emotivo, que después se reproducirá en novela y película, es la primera ocasión en que los griegos ven lo que para ellos representaba su casa: el Mar.

Los Diez Mil demostraron que el Imperio Persa, el leviatán de su época, no era tan invencible ni tan invulnerable como se creía. Cambiaron así la historia del mundo antiguo, cuando Alejandro Magno se guiase por ella para la campaña militar en la que derrocó al rey Darío. Conquistando y asimilando a los persas en el titán omnímodo que fue su Imperio Macedonio.


The Warriors era una novela


La novela The Warriors es obra de Sol Yurick. Un autor neoyorquino, judío y marxista, no demasiado reconocido fuera de los círculos intelectuales de izquierdas de su país. De sus siete novelas, solo esta The Warriors ha sido traducida al español. Fue en 1979, a raíz del éxito de la película.


The Warriors - KindleGarten


Yurick trasladó la Anábasis a la Nueva York de 1965. En su versión, que transcurre en la noche del 4 de julio, los griegos son los Dominadores de Coney Island, una banda juvenil que es convocada a una reunión en el Bronx, durante una tregua junto al resto de bandas de la ciudad.  

Siete miembros de los Dominadores (Papá Arnold, Héctor el tío, Lunkface, Bimbo, Dewey, Hinton y El Peque), vestidos con sus uniformes e identificados con sus insignias, acuden a la asamblea donde Ismael Rivera, el líder de los Tronos de Delaney, expone a todos los pandilleros su plan de unirse en una única fuerza que supera en cinco a uno a la Policía y revolucionar las relaciones de poder en la Sociedad.

Pero Ismael Rivera es asesinado. La tregua se rompe y los Dominadores se encuentran, como los Diez Mil de Jenofonte, perdidos y aislados en territorio hostil, muy lejos de su hogar. Y, al igual que ellos, quedan descabezados por la desaparición de su líder, Papá Arnold.

Los Dominadores restantes emprenden así su propia Anábasis, en la que se enfrentarán a otras bandas y que incluye violaciones en grupo (una consumada y otra frustrada), un asesinato coral y relaciones sexuales con prostitutas.

Y, sobre todo, un retrato de toda la miseria, la cochambre y la marginalidad de la Nueva York subterránea.

La novela es deliberadamente sórdida, cruda y llena de asperezas. Tanto en su atmósfera y ambientación (calles cubiertas de basura, viviendas miserables, estaciones de metro concurridas por prostitutas, proxenetas, mendigos, camellos, buscavidas y camorristas) como en su estilo narrativo, sucio y descuidado.

Yurick la escribió en menos de quince días, y nunca la consideró un buena novela. Los paralelismos con la Anábasis son abundantes. Por ejemplo, El Peque lee continuamente un cómic que narra la historia de los Diez Mil.  

Así todo, Sol Yurick quiso reflexionar sobre los motivos que conducen a la delincuencia juvenil. Intenta comprender cómo se origina la contraposición entre los pandilleros y el mundo de El Otro: la sociedad normalizada, los adultos, la Justicia, la Policía, la Administración…  


The Warriors - KindleGarten


En el fondo, Ismael Rivera es un visionario y un verdadero líder revolucionario. Pero para Yurick los pandilleros son unos fracasados congénitos, incapaces de entender el mensaje y de organizarse sin comenzar a luchar entre sí. Porque su naturaleza es irracional y se mueven por impulsos.  

Cabe tener en cuenta también el realismo del retrato social de Yurick, en el que todos los miembros de las bandas juveniles son de raza negra o de origen puertorriqueño. Y el marcado contraste entre su entorno social y el de El Otro, que aparecen como dos mundos aislados, que solo entran en contacto a través de la violencia y el conflicto.

Es, en cualquier caso, una excelente historia que muchos comparan con La naranja mecánica de Anthony Burguess en mensaje y estilo literario. Y en donde destaca también el papel sustituto de la familia que representa la banda juvenil para sus miembros.


La película, el fenómeno que eclipsó al libro


Su adaptación, The Warriors, es la tercera película de Walter Hill. Estrenada en 1979, se convirtió de inmediato en un filme de culto y un icono de la cultura popular.  


The Warriors - KindleGarten

La versión de Hill transcurre en una Nueva York alternativa, en algún momento del futuro inmediato. En ella observamos a unos pandilleros más mayores que en la novela (si en aquella los Dominadores tenían entre 14 y 16 años, aquí casi todos actores rondaban los 30). Donde conviven distintas razas: de los nueve protagonistas, cinco son blancos, tres negros y uno puertorriqueño.

Los protagonistas son los Warriors, la banda de Coney Island. Sus miembros escogidos para el viaje a la reunión con Cyrus (el Ismael Rivera del libro) son Cleon, Swan, Snow, Ajax, Cowboy, Fox, Vermin, Rembrandt y Cochise.

Como en la novela, asesinan a Cyrus. Pero aquí todas las culpas caerán sobre los Warriors. Los Rogues, enemigos de los Warriors, se encargan de acusarlos. La huida —sin el líder Cleon, caído en combate— a Coney Island les hará pasar por los territorios de bandas como los Turnbull ACs, los Orphans, los Baseball Furies, las Lizzies o los Punks. La banda de Coney Island perderá miembros (muertos o arrestados) y luchará por su vida a cada instante.

En su periplo se unirá a ellos Mercy, una joven que desea cambiar de vida y que representa la posibilidad de la redención.


Una fuente inagotable de anécdotas


The Warriors tiene un notable legado fan: cortometrajes fanart, bares temáticos, convenciones, mercadotecnia...


The Warriors - KindleGarten


En 2005, RockStar Games lanzó The Warriors, un videojuego para PS2 y XBOX (más tarde también para PSP). De dinámica beat'em'up, reproduce los acontecimientos de la película y hechos previos a la misma. Contó con las voces originales de varios actores de la película. 

En 2012, Dyinamite Comics publicó The Warriors Jailbreak, una miniserie de cómic de cuatro números en la que los miembros de la banda se alían con los Riffs para sacar a Ajax de la cárcel. Con guión de Erik Henriksen y dibujos de Herb Apon y Todd Herman, profundiza en la vida de los personajes tiempo después de los hechos de la película.

En 2015, varios miembros de la banda se reunieron para rodar The Warriors: Last Subway Ride Home, un cortometraje en el que recorren los escenarios de la película, hablan con los fans y recuerdan el rodaje.

Existen dos montajes de la película: el estrenado en cines y un montaje del director, lanzado en 2005, que incorpora viñetas de cómic como transiciones entre escenas. Este montaje muestra la frase inicial «Érase una vez en el futuro...» que la Paramount no permitió usar a Hill en la versión para salas porque recordaba mucho a Star Wars

La edición doméstica (DVD y BluRay) incluye escenas eliminadas. Como una de Cleon hablando con su novia y otra donde la banda está reunida antes de partir, y Cleon asigna un papel a cada miembro. Estas escenas transcurren de día, y fueron omitidas porque la intención era que la película transcurriese íntegramente de noche.

El estreno cinematográfico de The Warriors fue un éxito total. Su alto nivel de violencia provocó un efecto imitación y hubo peleas multitudinarias en varios cines, incluso con fallecidos. Todo lo que obligó a retirarla de muchas salas y a suspender toda la promoción por parte de la distribuidora. 

El rodaje fue bastante accidentado. Desde recibir al equipo de rodaje a ladrillazos en algún barrio de Nueva York, hasta suspender tomas porque se produjeran peleas de bandas con tiroteos y asesinatos en las inmediaciones. 

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El bajo presupuesto (cuatro millones de dólares) no ayudó. Para muchas escenas no se contó con dobles de acción, y para otras hubo que recurrir a verdaderos pandilleros, lo que provocaba momentos delicados cuando coincidían miembros de bandas rivales. Como en la escena de la asamblea con Cyrus, que requirió de presencia policial.

 

Hubo más de un encontronazo entre director y actores


El personaje de Fox no iba a morir en la película, pero el actor Thomas G. Waites fue despedido tras discutir con Walter Hill. La escena de su muerte está rodada por un doble, pues el actor quiso abandonar el rodaje de inmediato. Waites pidió además no aparecer en los créditos, decisión que se respetó.

El supuesto motivo de las desavenencias entre actor y director fue que el personaje de Mercy iba a emparejarse con el de Fox, pero la química entre Deborah Van Valkenburgh (Mercy) y Michael Beck (Swan) llevó a modificar el guión para que se enamorase de este y no de Fox. 

Se rumorea que Cowboy iba a estar interpretado por Robert De Niro. Y que el personaje iba a morir en la pelea contra los Baseball Furies, y su cadáver arrojado por estos al río. Finalmente no fue así.

También se dice que uno de los Baseball Furies es Steve James, el gran secundario del cine de acción de los 80. Aunque no aparece acreditado. Esta banda, con miembros ataviados como jugadores de béisbol y con las caras pintadas, nace de unir dos aficiones de Walter Hill: el béisbol y la banda de rock Kiss

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Vermin iba a morir de un balazo en la pelea contra las Lizzies. Pero el carisma y el buen carácter del actor Terry Michos durante el rodaje hizo que se decidiese cambiar el guión y mantenerlo hasta el final. 

No fue el único cambio: Swan iba a ser apresado por los Dingos, una banda compuesta por homosexuales, teniendo que escapar de ellos. Secuencia que se eliminó del montaje final. 

Deborah Van Valkenburgh se rompió un brazo durante el rodaje, cuando la alcanzó un bate de béisbol lanzado por Michael Beck en la escena de la persecución policial en el metro. Por eso en el resto de la película viste una cazadora vaquera (que «robó por ahí») con el brazo pegado al cuerpo. 

David Patrick Kelly (Luther, el líder de los Rogues) se inspiró en un matón que lo aterrorizaba cuando era niño para improvisar el famoso «Warriors, come out to pla-a-a-y». En vez de entrechocar botellas de cristal, la primera idea es que utilizase unas palomas muertas. Cuando Luther muere a manos de los Riffs fuera de plano, emite un grito de pavor que no se escucha en el doblaje español.

Para la última escena, en la que los personajes se alejan caminando por la playa durante el amanecer, Hill pidió a los actores que siguiesen caminando hasta que los avisasen. Tras muchos minutos caminando, cuando ya se encontraban fuera del plano de las cámaras, Deborah Van Valkenburgh se enfadó muchísimo. Al regresar descubrió que el equipo la esperaba con un ramo de flores. 


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La banda juvenil real que tenía su territorio en Coney Island causó algunos problemas durante el rodaje. Finalmente los apaciguaron contratándolos para vigilar el equipo y las instalaciones. Los actores tenían orden de no abandonar las instalaciones vistiendo los uniformes de la banda para evitar malentendidos y peleas con los verdaderos pandilleros. 


The Warriors, una buena y entretenida película de acción 


The Warriors carece del trasfondo social de la novela y de su ejercicio de crítica y reflexión. Pues nada sabemos de los protagonistas antes de los acontecimientos, ni de lo que ocurrirá con ellos después.  

En su lugar es una historia de gran fuerza visual, con el ritmo narrativo y el dominio del montaje que atesora Walter Hill (renovador del cine de acción). 

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Y deja para la posteridad los coloristas y llamativos uniformes de las diferentes bandas que aparecen (los Boppers, los Hi-Hats, los Saracens, los Electric Eliminators, los Baseball Furies, los Savage Huns, los Rogues, los Riffs, los Hurricanes, los Turnbulls AC…).  

También las escenas de acción rodadas con pulso y coreografiadas con un realismo increíble (la pelea en los baños contra los Punks se rodó durante cinco días en sesiones de once horas diarias).

Y frases para la historia del cine como el «Can you dig it?» de Cyrus o el «Warriors, come out to pla-a-a-y» de Luther, líder de los Rogues y némesis de la banda protagonista.


En este enlace hay una buena cantidad de fotos del rodaje y de detrás de las cámaras

En este artículo se enumeran las 21 bandas que aparecen en la película.