10 de diciembre de 2017

Le salvé el culo a mi chico: pulp por una buena causa

Héroe o Bestia es un juego virtual de inmensión cognitiva donde la mente del jugador es transferida a un personaje de un mundo brutal donde hombres y bestias luchan a muerte por la supremacía. Es el videojuego de moda en el mundo entero, todos quieren jugar su propia partida de este salvaje juego de guerra. Sus seguidores lo llaman HOB.

En este episodio Andrea postea en Internet su experiencia con HOB para demostrar la veracidad de su teoría: el lazo de una mujer enamorada transciende planos para proteger la vida de su amado.


Javier Sermanz es un prolífico autor de literatura de géneros en todas sus formas, mostrando una particular predilección por la Espada y Brujería. Ha escrito numerosos relatos y novelas, que ha publicado en diversas revistas y páginas web. Gran parte de su obra está disponible de forma gratuita en Lektu, en formato digital. Pero Le salvé el culo a mi chico -una novela independiente y autoconclusiva de la serie Héroe o Bestia- es una excepción, y lo es por una buena razón:

El autor colabora con la asociación Un lazo en movimiento, una organización independiente, sin ánimo de lucro, laica y apolítica que presta ayuda psicológica y emocional a mujeres que padecen cáncer de mama. Javier Sermanz destina la recaudación íntegra de su novela a Un lazo en movimiento y Lektu renuncia también a su margen de beneficios, por lo que el 100% del importe que pagues por Le salvé el culo a mi chico irá destinado a esta iniciativa solidaria. 


La serie Héroe o Bestia nació en la página web Proyecto Pulp, y en la actualidad consta de siete novelas que gozan de una cálida acogida del público, a juzgar por las opioniones de los lectores. Se basa en la existencia de un MMO de extraordinario realismo llamado Héroe o Bestia (o simplemente HOB), que se ha consolidado en la principal actividad de ocio del mundo, desplazando al cine y otros medios y convirtiéndose en un fenómeno de masas de tal magnitud que para algunos es semejante a una nueva religión, y que ocupa espacios de debate y opinión sobre sus riesgos y su excesiva repercusión social.

Los jugadores de HoB eligen encarnar a un Héroe (humano) o a una Bestia en un enfrentamiento bélico en una tierra moribunda en la que las bestias se erigen sobre las ruinas de la Primera Humanidad, y los héroes de la Segunda Humanidad resisten encarnizadamente y en clara desventaja para sobrevivir como especie. Los recintos donde se juega a HoB son concurridos locales sociales donde los jugadores se sumergen en la realidad virtual y el público sigue las partidas en enormes pantallas, emocionándose con la acción y jaleando a sus favoritos.

En este transfondo transcurre Le salvé el culo a mi chico, cuya narración alterna entre tres puntos de vista y entre los dos mundos, el real y el virtual.

La protagonista y narradora participante es Andrea, una joven poco interesada en HoB y ajena a sus entresijos, que acude a un local de juego a buscar a su novio Marcos, jugador asiduo y entregado. Allí se implicará en la partida de Marcos (y de Yisra, su alter ego en el juego), ayudándole a salir vencedor y contagiándose de su pasión por HoB.

Le salvé el culo a mi chico emplea tres puntos de vista narrativos: La narración de Andrea toma la forma de un post que la joven escribe en el foro de HoB, en primera persona y en retrospectiva. Esto se alterna con la narración de Marcos/Yisra desde dentro del juego, también intradiegética, y con una narración en tercera persona heterodiegética, que relata aquellos acontecimientos en los que no participa Marcos y que incluye pasajes de carácter descriptivo, que explican los elementos y características del mundo virtual de HoB, de forma pormenorizada pero si caer en el infodumping, por lo que no cortan la acción ni lastran demasiado el desarrollo narrativo. 

En este aspecto, el gran atractivo del universo Héroe o Bestia es estar asentado en un concienzudo trabajo de worldbuilding, que nos permite imaginarnos un MMO al estilo de World Of Warcraft, pero con un grado de verismo y espectacularidad infinitamente mayor, en el que la tecnología militar se basa en la magia negra, y del que Javier Sermanz detalla las numerosas especies bestiales, la geografía, la religión, el armamento, la arquitectura de la ciudad de Yerosh (escenario de los acontecimientos)... 

Javier Sermanz [fuente: Twitter]

La trama de Le salvé el culo a mi chico va aumentando de intensidad, y lo que comienza con una escaramuza de contrabando de armas termina por convertirse en un asedio a gran escala a Yerosh por parte de un ejército de bestias, que los humanos deberán repeler, brindando al lector (y al espectador de HoB) momentos de heroismo y sacrificio épicos.

Así, la obra de Javier Sermanz se mueve entre la fantasía heroica, la novela bélica, la Espada y Brujería y el GrimDark, por la atmósfera oscura del mundo de HoB, la crueldad absoluta de las bestias y por la crudeza de los combates, con innumerables bajas por ambos bandos y con muestras explícitas de decapitaciones, desmembramientos, cuerpos calcinados, hemorragias masivas y órganos internos reventados y diseminados.

Le salvé el culo a mi chico es, ante todo, una obra pulp, y eso significa aceptar una serie de convencionalismos, como unos personajes no elaborados en exceso y unas motivaciones simples, maniqueas incluso. Una historia de buenos y malos que aprueba con nota su asignatura principal: la lectura de evasión, para divertirse sin reparos y sin intenciones de trascendencia literaria.

Para ello, Javier Sermanz se vale de un estilo narrativo muy vivo, y de un texto en el que la acción es constante, con diálogos breves y concisos, en el que los párrafos descriptivos intercalados sirven de reposo antes de que el ritmo vuelva a dispararse.

En lo que respecta al reparto del peso protagónico, la pareja Andrea/Marcos disfruta de una presencia bastante equitativa, si bien el título invitaba a esperar un papel más activo para Andrea. Ciertamente su papel es crucial y le salva el culo a su chico, pero todo hacía pensar que se involucraría de otro modo. Así todo es el personaje que más evoluciona, con un proceso de quijotización de Sancho en el que le picará el gusanillo por el mundo de HoB.

Los secundarios, trazados con cuatro líneas generales como es propio del pulp, enriquecen la novela, sean héroes o bestias. Destacan los villanos como el ogro Skullies o los puercoespines gemelos Riffy y Raffe, todos crueles, maquinadores y malos hasta la médula, aunque el autor no nos desvela si, siendo HoB un MMO, son personajes interpretados por un jugador o si son manejados por la máquina.

Los diversos tipos de bestia, a cada cual más pintoresco y brutal, dan colorido al conjunto y muestran el esfuerzo dedicado al worldbuilding que ya comentamos. Mientras que el contraste entre mundo virtual y real, con los héroes luchando por su vida  y los espectadores siguiendo la partida como si fuese un espectáculo deportivo, con una orgullosa Andrea animando a su niño, aporta el desahogo cómico necesario para rebajar la truculencia que, como dijimos, lleva la narración a los terrenos del GrimDark.

En resumen, Le salvé el culo a mi chico es una buena forma de adentrarse en la serie Héroe o Bestia de Javier Sermanz, y una novela pulp muy divertida para leérsela a velocidad endiablada y evadirse durante un rato.


Puedes colaborar con Un lazo en movimiento comprando Le salvé el culo a mi chico en Lektu.

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