22 de septiembre de 2017

La isla en el fin del tiempo - Miguel Ángel Naharro

Miguel Ángel Naharro nos trae de nuevo al protagonista de La Maldición de la Diosa Araña en otra extraordinaria aventura.

A bordo del «Banshee», un viejo buque de carga, se encuentran Jonathan Baker, también conocido como «La Garra», con su fiel Morodo y la alemana Walkyria. El buque es perseguido por el “Kusanagi”, un crucero ligero del Imperio del Japón. El «Banshee» se verá atraído por una extraña y misteriosa isla, rodeada por potentes tormentas electromagnéticas, de donde es imposible escapar.

Baker y la tripulación descubrirán, nada más poner pie en la isla, que está repleta de terribles y mortales peligros. Dinosaurios, insectos gigantes y criaturas que parecen proceder más allá del tiempo y del espacio, conviven con humanos que asemejan provenir de épocas y tiempos muy dispares. Es allí donde hallarán a la hermosa, salvaje y misteriosa Vala.

La Garra tendrá que enfrentarse a todos los peligrosos residentes de la isla e intentar desentrañar sus misterios, si quiere tener la esperanza de regresar a su hogar. Pero los soldados del mayor Kaito Nogura y el temible comandante Suratai no piensan ponérselo fácil.

¿Podrá sobrevivir Jonathan Baker a su estancia en la Isla en el Fin del Tiempo?


Con La isla en el fin del tiempo, publicada en 2014, Miguel Ángel Naharro da continuidad a las aventuras de Jonathan Baker «La Garra» y a su universo literario, presentados en la anterior La maldición de la Diosa Araña, de 2012, ambas publicadas por Dlorean Ediciones en su colección Savage.

La nueva aventura de «La Garra» es más extensa que su predecesora: 328 páginas frente a 205. Esto permitirá al autor dar más espacio a los personajes secundarios y desarrollar varias líneas de acción paralelas, sin la necesidad de que el protagonista esté siempre en el foco de la narración. Con 28 capítulos breves, La isla en el fin del tiempo mantiene el desarrollo episódico de La maldición de la Diosa Araña, con los protagonistas en un territorio hostil, superando un peligro tras otro y enfrentándose a amenazas tanto humanas como sobrenaturales, para terminar con una emocionante batalla final.

Tras un inicio que parece homenajear a la secuencia inicial de Indiana Jones y tempo maldito, y que ya marca el ritmo vertiginoso al que se va a desenvolver toda la novela, Baker y sus amigos, la piloto alemana Walkyria y el guerrero africano Morodo -junto a su inseparable y aguerrida perra Zula- se ven lanzados a una aventura en la que una valiosísima piedra roja, que deben obtener por encargo del enigmático Zardi -que en esta ocasión no interviene en la historia, al igual que su gato tuerto Hades-, y que termina con ellos, junto a la tripulación del barco «Banshee» y a sus perseguidores, en una misteriosa isla en la que el tiempo parece haberse detenido.


Miguel Ángel Naharro emplea un escenario muy querido por los aficionados a las historias de aventuras: los lugares utópicos en los que perviven ecosistemas de épocas remotas, con especies animales y vegetales extintos, hombres de las cavernas y/o homínidos prehumanos. De modo que La isla en el fin del tiempo se inserta en la tradición de clásicos como El mundo perdido de Arthur Conan Doyle o Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne, que se perpetuarían en creaciones como la Tierra Salvaje de la Marvel Comics, la Dinotopía de James Gurney, series de animación como El valle de los Dinosaurios y Dinoboy, ambas de Hannah-Barbera, o videojuegos como Where Time Stood StillPrehistoric Isle in 1930.

Así, la isla de Arkaris, protegida por un misterioso campo de fuerza que la aparta del resto del mundo, aloja dinosaurios, mamuts, insectos mastodónticos, robustos hombres prehistóricos y todo tipo de peligros para los protagonistas. Baker, el avatar de Siruuk -cuyos poderes sobrenaturales se ven afectados por las fuerzas místicas de la isla- contará la ayuda de dos nuevos personajes, además de la de sus incondicionales Walkyria y Morodo: el primero, una joven llamada Vala, que vive en armonía con la naturaleza de la isla, lo que le permite solicitar el auxilio de los seres vivos y de los fenómenos metereológicos. El segundo, uno de los personajes más significativos y queridos del género de aventuras, del que sólo diremos que goza aquí de un papel más justo, más merecido y mucho más noble que el que le deparó Alan Moore en La liga de los hombres extraordinarios, a la que cita de pasada y a la que, en el universo de Naharro, nunca llega a unirse.

Vala -que tal vez haga referencia al personaje de William Blake, en cuanto aquella era una representación de la Naturaleza- se convierte en uno de los pilares de la narración, recordando a otras mujeres fuertes y selváticas como Shanna la Diablesa o Jana de la Selva. Por otra parte, junto a otros personajes femeninos de la novela, aporta dosificados momentos de erotismo ligero, tan propio de la literatura popular.

Ilustración interior, obra de Néstor Allende


Como enemigos, además de los propios peligros de la isla, Baker y sus amigos deberán enfrentarse esta vez a un batallón de soldados japoneses, que toman el relevo de sus aliados alemanes de La maldición de la Diosa Araña. A su frente estarán el comandante Suratai, una llamativa creación sacada del serie B más desquiciado (es un cerebro sumergido en un tanque de líquido preservador y que posee un cuerpo mecánico de aspecto arácnido, provisto de cuatro patas insectoides y tentáculos prénsiles), y el mayor Nogura, un violento samurái armado con una katana demoníaca, que parece un trasunto de la Stormbringer de Michael Moorcock (y que podría serlo, si ésta no estuviese en la tienda de Zardi, como se veía en la novela anterior).

Los japoneses se convierten en unos malos fascinantes, que unen la dureza y la determinación de Nogura, que parece salido de un chambara de Kurosawa, con la presencia de científico loco de Suratai quienes, junto a la masa anónima de soldados, son los villanos que esperamos encontrar en una historia pulp, al estilo de los que deben enfrentar en sus aventuras Indiana Jones o Doc Savage, las dos grandes influencias del autor a la hora de crear a Jonathan Baker.

Indiana Jones, por otra parte, recibe un guiño en la novela, dando a entender que existe en el universo de «La Garra». Aunque no es la única complicidad de Miguel Ángel Naharro, que practica la tuckerización y convierte en personajes a escritores amigos suyos como Jerónimo Thomson y Toluuuu.

Ilustración interior, obra de Néstor Allende

En su desarrollo narrativo, La isla en el fin del tiempo mantiene el tono ligero y desenfadado de La maldición de la Diosa Araña y las intenciones son las mismas: divertir y entretener, todo ello sin más pretensiones. Miguel Ángel Naharro no se toma las cosas demasiado en serio, sabe lo que le gusta al público y a él mismo, y esto se refleja en la atmósfera de la novela. Todo un ejercicio de honestidad.

El ritmo, siendo elevado, es menor que el de la anterior, habida cuenta de su mayor extensión, lo que permite, por una parte, más tiempos de distensión para que la acción repose y, por otra, engrosar la nómina de secundarios y darles más peso en la trama, en particular a la tripulación del «Banshee», entre los que destacan el capitan Kearan O’Connell y el marinero Andrew el Gigante.

Según gustos, esta abundancia de secundarios puede lastrar un poco la narración, en cuanto el autor debe repartir la atención entre todos, y además resta escenas a viejos amigos como Walkyria y Morodo, que esta vez ceden protagonismo a Vala como principal sidekick de Jonathan Baker. Pero seguramente habrá nuevas oportunidades para que la alemana y el africano se luzcan en futuras historias de «La Garra».

La isla en el fin del tiempo demuestra amor por el pulp y por la novela de aventuras clásica, y amplía el universo de «La Garra», que crece y evoluciona desde su presentación en La maldición de la Diosa Araña. Miguel Ángel Naharro conoce la fórmula de la literatura de géneros, y esperemos que nos traiga nuevas aventuras del avatar de Siruuk y de sus leales amigos.
Dónde conseguirlo: 

La isla en el fin del tiempo está disponible en formato físico por 15,95€, y puede comprarse en la tienda online de Dlorean o en sus puntos de venta


Enlaces de interés: 

Dlorean: Página webblogFacebookTwitter
Miguel Ángel Navarro: BlogFacebookTwitterWattpad

Compártelo:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Y tú, ¿Qué opinas?

SUSCRIBIRSE POR CORREO

Recibe las actualizaciones en tu e-mail

Archivo

Seguir en las redes