24 de julio de 2017

Lobo contra Perro: llega el chambara con Ronin Literario

El Japón feudal es una sociedad regida por la obediencia ciega. Un lugar cruel que puede serlo mucho más dependiendo de a quién debas obediencia.

El shogun se ha vuelto loco, pero Somekawa Renka no está dispuesto a cuestionar sus órdenes. Al fin y al cabo, los samuráis del clan del Perro no se han granjeado su fama de implacables eludiendo el deber.

Sin embargo, los caprichos de un demente tendrán consecuencias inesperadas para el clan Somekawa. Dado por muerto y guardián de un oscuro secreto sobrenatural, Haku el Lobo está dispuesto a dejarse la piel en contra de los designios del shogun.

Ha vuelto a empezar la ancestral batalla entre el que ha nacido para obedecer y el que lo ha hecho para castigar al arrogante. El combate entre el Perro y el Lobo; solo puede quedar uno.

Lobo contra perro portada

Lobo contra Perro fue una de las primeras Series Literarias publicadas por Ronin Literario, (ya vimos otra de ellas, Muñecas para matar de Jorge del Río) y la primera de ellas en ser publicada en papel, en un volumen en rústica de 196 páginas. Actualmente cuenta con una segunda edición, que incluye un rediseño de portada a manos de la propia autora. 

La editorial la cataloga como Chambara. Y, ¿qué es un Chambara? Pues una «Ficción samurái», un término que nació para designar las películas de samuráis, un subgénero cinematográfico que tuvo su auge entre los años 50 y 70 (aunque en los 80 llegarían las cintas más épicas y manieristas), y con el que directores como Akira Kurosawa o Hiroshi Inagaki, entre muchos otros, dieron al cine obras maestras como Los siete samuráis, Yojimbo, Rashomon o Harakiri.

El Chambara (o Chanbara) tiene una gran fuerza visual, resulta impactante y su violencia es expresiva, llena de plasticidad, con su propia belleza, favorecida por las técnicas interpretativas del teatro Kabuki, la presencia de actores como Toshiro Mifune, y la influencia de géneros occidentales como el western de la era dorada (Kurosawa era un gran admirador de John Ford). Influencia que después regresó a occidente, en especial a través del Spaghetti-western, que tomó sus largos planos congelados, su tensión narrativa y su alto grado de violencia. Esta permeabilidad entre culturas tuvo un claro beneficiario: el público de ambos mundos. Por ejemplo, Por un puñado de dólares es una versión no autorizada de Yojimbo, pero Yojimbo es una adaptación solapada de la novela Cosecha roja de Dashiell Hammett. 

Los siete samurais
"Los siete samuráis", de Akira Kurosawa (1954)

Como curiosidad, la autora de Lobo contra Perro, Raquel Mayorga Baños, procede de la literatura infantil, y muestra su versatilidad con una obra de ritmo vertiginoso, para leer deprisa y divertirse sin complejos. El planteamiento de la autora se inspira tanto en la novela popular como en el manga, y la historia, sencilla pero trazada con un montón de pequeños detalles, se termina en un par de horas, que se pasan volando.   

Lobo contra Perro, ambientada en el Japón feudal, tiene carácter histórico, pero no es una novela histórica, pues su argumento no se centra en los grandes acontecimientos del pasado nipón, ni en hitos destacados de la gran guerra que se atisba en el trasfondo, sino que relata una escaramuza, un hecho aislado que implica a un escaso número de personajes. Por otra parte, Raquel Mayorga le imprime también un tono fantástico, entre el terror y el misterio, con la inclusión de un místico objeto de poder y con la aparición de un Yokai (una criatura fantasmal y/o demoníaca propia del folclore japonés) que jugará un papel crucial en la novela. 

El Lobo y el Perro del título designan a los dos bandos enfrentados en esta novela, y caracterizan las cualidades de ambos: 

- El Perro es Somekawa Renka, perteneciente al poderoso y prestigiado clan de los Inu (cuyo símbolo es, precisamente, el perro Akita Inu), leales al Shogun. Renka posee las virtudes del perro: honor, fidelidad a su amo, valor y nobleza. Pero también sus defectos: siempre a la sombra de su padre, el legendario Somekawa Fudo, es orgulloso, arrogante, temerario, amoral y mantiene una obediencia ciega a su señor, ejecutando sus órdenes sin cuestionarse que impliquen la muerte injustificada de inocentes o el sacrificio inútil de sus propios hombres. 

- El Lobo es Haku, un veterano ninja solitario que representa la justicia silenciosa y la redención del mal, pero también el regreso de los fantasmas del pasado y el sufrimiento de volver a convertirse en aquello que se expió durante largos años. 

Yojimbo
Toshiro Mifune en "Yojimbo", de Akira Kurosawa (1962)

Lobo y Perro representan dos formas distintas de entender el honor (tan caro a la cultura nipona tradicional), la vida y la guerra. El Perro lucha de frente, en manada, se hace ver y acude a la batalla mostrándose a su enemigo, con ropajes de colores llamativos y armas vistosas. El Lobo lucha en solitario, aliado con las sombras y la oscuridad, ataca y se retira sin ser visto. Samurái y Shinobi llevados a la destrucción mutua por los delirios de un loco, un espejo de terroríficos poderes y sus propios demonios interiores. El resultado es una delicioso tono crepuscular y de decadencia. 

Todo ello narrado por Raquel Mayorga en un texto en el que la acción no se detiene apenas para dejar respirar un poco al lector, y los combates a katana se suceden a ritmo frenético. ¿Violencia? Sí. Mucha, y explícita. Muertes, miembros cercenados, decapitaciones (una de ellas por la mitad de la cabeza, con lluvia de sesos incluida) y sangre a borbotones. La naturaleza se alía con el acero, y tanto animales hambrientos como traicioneros pasos de montaña contribuyen a la matanza. 

Pero ya dijimos que el Chambara es violento, y a eso hemos venido. Si te gusta el cine de Sam Peckinpah, los Spaghetti-Western de Sergio Leone, mangas como El puño de la estrella del Norte o la novela negra hard-boiled, te encantará Lobo contra Perro

La ambientación es inmersiva, tanto en lo referido a la japonesidad de personajes y escenario (empleando abundante léxico nipón e incluso antiguas unidades de medida como el ken, equivalente a unos 1,8m.) como en el uso de los factores ambientales (el frío palpable, la oscuridad de la noche, la nieve, la niebla...) para crear una atmósfera brumosa, donde los enemigos muchas veces apenas se intuyen y luchan a ciegas. 

Kagemusha
La épica "Kagemusha", de Akira Kurosawa (1980)

Podríamos decir que el estilo narrativo escogido por Raquel Mayorga recuerda al arte nipón: sencillez y armonía, sin estridencias, pero con pequeños detalles de color que crean hermosos contrastes. Dentro de la poca compleja historia, el lenguaje es cuidado, escogido, y la rapidez imprimida al texto no va en detrimento de una construcción sólida -las escenas de luchas y combates están relatadas con claridad, algo indispensable en obras de este tipo- y de descripciones concisas, pero lo bastante expresivas para que el resultado sea muy visual, y resulte fácil para el lector dar forma en su mente a personajes, escenarios y situaciones. 

Ya empapados de espíritu samurái, afirmaremos que Lobo contra Perro de Raquel Mayorga es una novela escrita con honor y con humildad, sin más pretensiones que entretener, pero con calidad. Sin duda, es una buena noticia para los aficionados a literatura de géneros que la novela popular y nuestro amado bolsilibro resurjan con fuerza y que adopten nuevas formas y temáticas, como el siempre apasionante Japón feudal. Ronin Literario traerá más Chambara (publicó también Oni, de Sergio Vega), que de mantener el nivel marcado por Raquel Mayorga, nos garantizará no pocas satisfacciones. 

DÓNDE CONSEGUIRLO: 

Lobo contra Perro puede adquirirse en la web de Ronin Literario y en la plataforma Lektu, en dos formatos:

- Electrónico, por 2,99 euros. Ronin, Lektu

- Papel, por 10 euros. Ronin, Lektu

ENLACES DE INTERÉS:

Entrevista con Raquel Mayorga en la web de Ronin Literario

16/07/17: Raquel Mayorga se incorpora a Ronin Literario como directora artística

Ficha de Lobo contra Perro en Goodreads


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Ronin Literario logo


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2 comentarios:

  1. No conocía este género. Tampoco sabía de la autora de este relato. Los asuntos nipones ubicados en su época feudal con todos lois tópicos y aditamento que suelen acompañarlos no son precisamente muy de mi gusto, no sé si por haber leído poca literatura japonesa (una novela de Kawabata y borra de Mishima, y creo que nada más) o por atenazarme los prejuicios culturales, no sé. Pero si, como dices, es literatura popular en la línea de los hard-boiled o el spaghetti western..., entonces, pienso, que habrá que dar una oportunidad a este "Chambara' de Raquel Mayorga.
    Muchas gracias, Tomás, por dármelo a conocer. Un abrazo

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    Respuestas
    1. De nada, Juan Carlos, muchas gracias a ti por leer la reseña y comentar. En efecto la novela tiene mucho de spaghetti-western, aunque con una ambientación en el Japón del período Edo. El Chambara tiene mucho de western, pues Akira Kurosawa era un apasionado del género y lo trasladó a su país llevándolo a su historia clásica. Curiosamente, la influencia regresó a Occidente. Abrazos!

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