13 de mayo de 2017

Repensar para poder continuar

Bueno, pues con esta van 438 entradas en los cuatro años de vida del blog. Y la dedicaré a explicar que voy a reformular KindleGarten para poder continuar adelante con él. Porque se trata de equilibrar costes y beneficios, replantear objetivos y redefinir principios. Vamos, hacerse las famosas Seis Preguntas


Hace menos de tres meses del cuarto aniversario, y no merece la pena repetir cosas que ya están dichas, así que haré un resumen sucinto:

El blog está en una relativa buena forma. Recibe entre 33.000 y 35.000 visitas mensuales, tiene bastante visibilidad y, dentro de su alcance, incluso un cierto prestigio. No puede competir en las grandes ligas pero tampoco es un perfecto desconocido. He visto entradas compartidas y enlazadas por distintos lugares de Internet, y párrafos copiados (o transliterados) con garbo y salero. Digamos que es cabeza de ratón y le faltan un par de grandes pasos para ser cola de león. 

Peeeeeero...

Tiene un porcentaje de rebote altísimo. Ahora mismo, un 86%. El blog produce rechazo a los lectores.

Y casi todas las visitas se concentran en unas pocas entradas. Que, como ya expliqué alguna vez, coinciden con lecturas escolares obligatorias. 

Conclusión: los contenidos del blog no son interesantes / no son atractivos / no son de calidad / una combinación de las anteriores. 

Lo cual no me importaría si no fuese porque...

Escribir y mantener KindleGarten supone mucha dedicación y un esfuerzo considerable. Con el tiempo que le he dedicado durante estos cuatro años me podía haber preparado una oposición, estudiado un máster o un postgrado, o ejercido cualquier tarea remunerada que pagase facturas. 

Y ese esfuerzo no se refleja, en muchos casos, en la receptividad del público. Siempre he intentado que las reseñas de libros fuesen amplias y completas, sobre todo cuando son envíos editoriales, y no pocas veces empleo varias horas en escribir una reseña que después tiene cincuenta o sesenta visitas durante las primeras tres semanas, y que ni la propia editorial ayuda a difundir. 

Que es otro tema interesante. He llegado a juntar ocho libros encima de la mesa para reseñar, y sacado tiempo de donde se podía para leerlos y tenerlos reseñados cuanto antes, en unos plazos -autoimpuestos, no responsabilizo a nadie más- que contravenían mi manifiesto Slow Blogging y que llegaron a provocarme ansiedad. Más ansiedad de la que ya tengo por mí mismo, quiero decir.

Que lo que era una afición y una diversión se convirtió en otra fuente más de estrés. Pues vaya.

Y todo con beneficio económico cero. Debí sospechar que algo estaba haciendo mal cuando una persona del mundo editorial, durante una presentación, tras comentarme que le gustaba mi blog y preguntarme a cuánto cobraba las reseñas, levantó una ceja (o las dos, me falla la memoria) cuando le respondí que no cobraba nada.

Cobras el libro gratis, diréis. Vale, pero los libros gratis no lo son tanto si calculas las horas-persona que implica leerlos y reseñarlos. No sale a cuenta. A menos que tu reseña sea la sinopsis del libro, uno o dos párrafos de "Opinión personal" y una puntuación del 1 al 5. O ni te leas el libro. Pero eso es otra guerra.

Que beneficios de otro tipo me ha dejado muchos, no me entendáis mal. Enumero: Amigos, contactos, oportunidades de colaborar en otros medios, networking, conocimiento del mundo editorial...

De todo esto hay un único responsable: Yo. Por puro desconocimiento del medio, ignoraba que a la mayor parte del público no le interesan ni lo más mínimo las reseñas, sino los libros. Los libros como objeto físico, para ver y admirar. Y, sencillamente, en un mundo de bookstagrammers y vídeos de unpackings no hay sitio para mí.

En resumen: KindleGarten es el resultado de la inexperiencia y de la falta de planificación. De no establecer unos objetivos desde el principio ni una estrategia para conseguirlos. De no tener claro desde el inicio si iba a evolucionar a un proyecto profesional que pudiese monetizarse, ni de qué manera se haría, ni en qué plazo. De ir improvisando y haciendo cambios de rumbo sobre la marcha. De no haberse hecho, en su debido momento, las Seis Preguntas. Y ahora es tarde.

Cabe, eso sí, repensar y reflexionar. Algo en lo que llevo un par de meses, y que implica:

- Dedicarle menos tiempo y atención al blog, reduciéndolos al mínimo necesario para que la relación coste/beneficio -entendida en términos de horas/persona invertidas en él- sea más alta y rentable que en la actualidad.

- Filtrar los libros para reseñar y quedarse con las editoriales implicadas que cuidan a los blogueros.

- Siempre que el contenido no lo exija, textos más breves y sencillos. La mayor parte de las visitas ya vienen de dispositivos móviles en los que no resulta cómodo leer ladrillos.


Hay una última razón para este rethinking: cierto problema de salud. Nada grave, solo una cuestión de espalda. Pero requiere atención, cuidados y tiempo para hacer ejercicio. Y estar sentado muchas horas no ayuda.

Y esta es, en conclusión, la reflexión con la que espero abrir una nueva etapa del blog, superada la tentación -que la tuve- de cerrarlo, y considerando todo lo vivido hasta ahora como una bonita etapa de aprendizaje a base de ensayo y error. Muchos errores, pero algún acierto también. Menos, pero alguno.
  
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8 comentarios:

  1. ¡Buenas!
    Lo cierto es que sin conocerte de nada, pero leyéndote a menudo, se te nota desanimado con el blog. Espero que te mejores de tus problemas de espalda y que el ánimo mejore también, pero centrándome en el tema que comentas...

    No me queda demasiado claro qué quieres hacer, la verdad. En tu entrada sobre el slow blogging me dio la sensación de que querías ceñirte a tus principios, hacer las cosas a tu manera. Aquí hablas de ganar dinero y aunque es sólo mi opinión, viendo cómo haces las cosas cuando decides por tu cuenta, dudo que "a tu manera" y "monetizar" sean buenos amigos.

    Efectivamente, aunque haya alguna excepción, lo que se lleva en internet es el contenido rápido, sólo hay que ver cómo hemos pasado de blogs y foros a Twitter e Instagram. Sinceramente, cada vez me gusta menos este mundo, se está convirtiendo en una televisión 2.0 y aunque entiendo que uno no trabaja por amor al arte, parece que cada vez quedan menos bloggers que lo tengan como afición. No os culpo, entiendo que es mucho trabajo que podría dedicarse a algo más productivo (económicamente, sobre todo; supongo que la falta de trabajo también hace mucha mella en esta actitud de "todo lo que hago tiene que dar dinero" tan presente hoy en día), pero se nota. Se nota MUCHO cuando alguien hace algo siguiendo tendencias y al señor Don Dinero.

    Como digo, al final cada uno hace lo que quiere y todo es respetable. Yo seguiré visitando el blog mientras me siga pareciendo interesante, obviamente :]


    ¡Abrazotes! ♪

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    1. Hola de nuevo,

      El de hoy es un tema complejo y difícil de explicar. Internet es una extensión de la sociedad capitalista: puedes intentar ir por libre y ser fiel a tus principios, pero siempre vas a tener la presión de la productividad, de los resultados, de los objetivos, de la monetización de las actividades...

      Mi idea de la monetización va más en lo que hoy se ha dado en llamar "salario emocional" que en el dinero propiamente dicho. Y creo que, en relación al esfuerzo que he venido dedicando al blog, el retorno es bajo, si lo comparamos con la repercusión que tienen otros blogs con contenidos que, a mi modo de ver, son más frívolos y superficiales.

      Esa es una realidad que no podemos cambiar: Internet, y la sociedad en general, son cada vez más frívolas. Los contenidos más banales, sin espacio para el análisis y la reflexión. No es que mi blog sea crítica literaria profunda, si lo comparamos con joyas como "Rescepto Indablog" o "La realidad estupefaciente", pero lo que me frustra bastante es que lo que hoy prime sean vídeos de Booktubers que se reducen a mostrar los libros que les envían las editoriales y decir cuatro levedades de cada uno, o cuentas de Instagram con fotos de libros más o menos artísticas.

      Después en los blogs de esos Youtubers/Instagrammers ves las "zonas de intercambio" y meses después tienen los libros que les han enviado y reconocen que no se los han leído. Eso para mí es desleal para con la editorial que te lo ha enviado. Pero a la editorial no le importa lo más mínimo, porque a la editorial no le importan las reseñas. Y no le importan porque una parte muy importante del público no lee reseñas.

      Yo seguiré haciendo reseñas de las editoriales que confían en mí y que me cuidan como bloguero, pero buscaré también otros contenidos que me resulten satisfactorios, porque tampoco tiene sentido predicar en el desierto.

      Muchas gracias, como siempre, por comentar. ¡Saludos!


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  2. Es inevitable llegar al replanteamiento del blog, más si te sucede como dices... No te desanimes y reinventa lo qué tú sientes que necesita reinvención, pero sobre todo hazlo por ti y por estar contento con tus contenidos. Si te ofrecen cosas gracias a ellos, lo habrás ganado por ser tú mismo, no por copiar lo que triunfa (y que muy probablemente lo hace de manera transitoria).
    Yo llevo mucho tiempo pasándome por aquí y prometo seguir (aunque mis números puede que no te lleguen al leerte por feedly... ¡intentaré entrar para que cuente!
    ¡Ánimo y besiños!

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    1. Muchas gracias, en primer lugar, por los ánimos y por pasar a comentar. No te preocupes por el número de visitas: continúa siguiendo el blog como hasta ahora a través de Feedly, pues la diferencia de números por el uso de agregadores de RSS es muy pequeña, aunque te agradezco igualmente el detalle.

      En principio la reinvención será a nivel de contenidos, artículos más ligeros y menos reseñas y, por encima de todo, establecer unos objetivos claros para el blog, para que siga teniendo su propio estilo pero a la vez me resulte satisfactorio mantenerlo.

      Muchas gracias de nuevo. Un abrazo, ¡bicos!

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  3. Querido Tomás, a lo largo de estos poco más de cuatro años de Kindlegarten, te he visto cambiar una y otra vez el perfil de tu blog (que, ojo, no en cuanto a su temática y calidad, si no que a otro tipo de detalles como su estética). Me pareces un espíritu inquieto, que no es malo, pero sí me preocupa que te tomes tan a pecho algo que no debe por qué ser causa de ansiedad, sino que solo de satisfacciones. Como bloguero que te entiende, te digo que solo te dediques a aquellos que te hace feliz, que hay un dicho muy sabio que no sé si lo conocen en España: "El que mucho abarca poco aprieta" ¿Lo entiendes?
    Por otro lado, te cuento que he comenzado una nueva serie de posts, que consisten en entrevistas a los creadores de las páginas que sigo y admiro. Es así que me gustaría contar con tu participación al respecto ¿Te animas?

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    1. Elwin, entiendo lo que me quieres decir, y te agradezco tus palabras. Ha sido un problema de incongruencia entre lo que intentaba hacer (Slow Blogging) y lo que hice (ceder a la presión de la carrera que impone Internet por las audiencias y la productividad). La solución va a pasar por hacer todo a un ritmo más artesanal.

      En cuanto a los cambios de estética, siempre he buscado mejorar el aspecto de la página y su funcionamiento en el mayor número posible de navegadores. Hoy día, la mayor parte de las visitas se hacen desde dispositivos móviles, e intento que el blog sea cómodo y atractivo para leer desde ellos.

      Sobre lo referido a tu nueva serie de posts, me gustaría participar. Ya me comentarás. Un saludo Elwin.

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  4. Hola.

    Yo también entiendo lo que dices. Hace años tuve un blog en profeblog (un hosting pensado para blogs de temática educativa) y, después de pasar por diversas fases de entusiasmo-hartazgo-abandono, decidí cerrarlo. Claro que, en aquel entonces, no conocía el manifiesto slow blogging, con el que simpatizo completamente. También comparto ese concepto tan interesante del "salario emocional". Supongo, sin embargo, que todas estas son ideas minoritarias, de modo que, en el estado actual de internet, es difícil encontrar la fórmula para combinar palabras como "disfrutar" y "monetizar" en la misma frase.

    Yo llegué hace poco a tu blog, medio por casualidad y medio interesadamente. Desde entonces, me gusta echar un vistazo a todas las entradas, y me quedo a leer muchas de ellas. No sé si existe un movimiento de "slow reading" o algo parecido en internet, pero, si lo hay, también me lo pido. Ahora soy muy selectivo con las cosas en las que invierto mi tiempo en la red, y tu blog me resulta lo bastante interesante como para que merezca la pena dedicarle un rato a cada entrada.

    Así que, modestamente, ánimo en esta nueva etapa y ojalá que encuentres el camino que buscas. Por mi parte, seguiré dejándome caer por aquí cada vez que publiques algo, y no me importará si lo haces cada semana o cada mes.

    Saludos.

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    1. Hola, Alfredo

      Si no existe el concepto Slow Reading, debería existir y vamos a acuñarlo ahora mismo. Leer con espacio para la reflexión y dedicando tiempo a los contenidos.

      Alguna vez hablé de la infoxicación: un neologismo para designar el exceso de información al que estamos expuestos en la actualidad, que acaba convirtiéndose en un foco de estrés y ansiedad.

      Como bien dices, nuestro tiempo es finito, así que seleccionemos los contenidos a los vamos a asignárselo, teniendo en cuenta que la mayoría de la información disponible hoy en Internet es frívola e insustancial. Y me alegra y satisface saber que le dedicas parte del tuyo a mi blog. Muchas gracias por todo.

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