13 de marzo de 2017

El objetivo del crimen - Xulio Ricardo Trigo

Con doce años, y apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, Erika Ernemann, aprendiz en la fábrica de cámaras Contax, es secuestrada, con su madre y doscientas personas más, por el ejército ruso. Los soviéticos han decidido que sólo con los técnicos y operarios alemanes lograrán poner en marcha la fabricación de una réplica de las Contax, las Kiev.

Muchos años después, en 1961, mientras el mundo se estremece con las primeras noticias de la construcción del muro de Berlín, Erika viaja a Barcelona como miembro de la policía alemana. Los asesinatos de dos mujeres jóvenes le recuerdan demasiado los métodos de sus secuestradores, los momentos terribles que vivió en su adolescencia. Con la ayuda del comisario Casajoana, intentará averiguar la razón por la que todo ha vuelto a empezar.

La complejidad de lo que se esconde detrás de esos crímenes supera la imaginación más fértil, y a Erika le resulta muy difícil explicarse sin hacer una profunda inmersión en su pasado, sin volver a vivir unos hechos que siempre ha querido olvidar.

Una inspiradora novela policiaca basada en la historia de la fotógrafa Erika Ernemann y ambientada en el mundo de las cámaras fotográficas clásicas, cuando la tecnología aún se medía por la precisión mecánica y la belleza de las imágenes era el resultado de procesos químicos que parecen abocados a la desaparición.


El objetivo del crimen, escrita originalmente en catalán con el título de L'objectiu del crim y traducida al castellano por Francesc Reyes Camps, es la última novela de Xulio Ricardo Trigo, catalán nacido en Galicia (Betanzos, 1959). Además de escribir poesía y narrativa, de traducir del gallego y el portugués al catalán y de colaborar en medios como La Vanguardia o El Periódico de Cataluña, X.R. Trigo también se dedica a la fotografía, en especial a la realizada en blanco y negro.

El objetivo del crimen inaugura la serie Manual Lens, en la cual, en palabras del propio autor, desea homenajear a la Edad de Oro de la fotografía, tanto a sus cámaras (mecánicas y analógicas) como a sus fotógrafos, de los cuales se citarán nombres y escuelas determinantes para este arte.

Sirve de presentación también para su protagonista, Erika Ernemann, policía y fotógrafa alemana nacida en Dresde, superviviente de los bombardeos aliados, operaria en la fábrica de la histórica marca Contax, secuestrada junto con su madre y hermana (y el resto de trabajadores de la empresa) por el ejército soviético, llevada a Ucrania y obligada a trabajar en la fabricación de las Kiev, máquinas fotográficas soviéticas, réplicas exactas de las Contax originales. 

X.R. Trigo ©Coia Valls

En la fábrica padecerá un trato inhumano por parte de sus captores, que incluirá violaciones y sadismo, algo que marcará su carácter y sus relaciones con los demás para el resto de su vida. Los hechos de la novela transcurren en el año 1961, cuando Erika es inspectora de Policía en el Berlín Oeste pre-muro.

Erika Ernemann es el trasunto de una fotógrafa alemana que X.R. Trigo conoció en Girona, con quien trabó amistad y quien le relató su trayectoria vital, autorizándole a novelarla. Esta fotógrafa, real o recurso literario para dar verismo al personaje, firma una Nota Final en la novela, cuyo contenido está también resumido en la solapa trasera.

Esta primera novela de Manual Lens está narrada alternando dos puntos de vista diferentes: uno, extractos del diario personal de Erika, entre 1946 y 1953, en primera persona, con el texto impreso en cursiva. El otro, la trama principal, ambientada en 1961 entre Berlín y Barcelona, relatados en tercera persona en presente, por un narrador omnisciente. El uso del tiempo presente da dinamismo y agilidad a la narración, algo siempre deseable en el género negro.

Es una novela policíaca, que gira en torno a una investigación policial desarrollada en Barcelona por la citada Erika Ernemann y por miembros de la Policía española, como los inspectores Eusebio Casajoana (segundo personaje en importancia en la obra) y Tomeo Nazareth. El contraste entre las dos mentalidades y las dos realidades (la alemana, más moderna y abierta, y la de una España en los años duros del franquismo, en la que las mujeres no pudieron ser inspectoras de Policía hasta 1979) son uno de los atractivos de la novela. Como detalle curioso, Erika sabe hablar catalán (por una circunstancia explicada en el texto) lo que le permite interactuar cómodamente con los personajes locales.


El caso resulta interesante: dos mujeres jóvenes de nacionalidad alemana aparecen muertas en Barcelona, y el asesino ha tomado una foto de cada una de ellas. Un dato atrae la atención de Erika: el objetivo de la cámara tiene unas iniciales grabadas que le permiten reconocerla como la máquina de su padre, perdida en Kiev tras su paso por la fábrica.

En calidad de experta en fotografía, y con gestiones diplomáticas que lo hacen plausible, Erika se desplaza a Barcelona. Sus métodos chocan con los de la Policía española, pero finalmente encontrará en Eusebio Casajoana un aliado y un apoyo fundamental en la investigación, que destapa oscuros datos del pasado del entorno consular y de la comunidad alemana en Barcelona.

Como personaje, Erika Ernemann es poliédrico y resulta difícil empatizar con él. No pasa nada: esto es novela negra y sus protagonistas difícilmente logran esta empatía (que tampoco suele buscarse). Con una marcada desconfianza hacia los demás y un rencor amargo hacia el mundo en general, es manipuladora e individualista. Distante, reservada y glacial en el trato, muestra sin embargo una actitud desinhibida con respecto al sexo, que practica con naturalidad con diversos hombres a lo largo de la trama.

En cualquier caso, X.R. Trigo ha logrado construirla de forma sólida, creíble, salvando la enorme dificultad de entrar en la psique de una persona de otro sexo, de una procedencia y época diferentes, y marcada por unas circunstancias personales tan extraordinarias. De hecho, el diario personal de Erika explica y fundamenta el porqué de su forma de ser y los hechos traumáticos que han modelado su actual cáracter de forma irreversible.

Erika Ernemann, fotografiada por X.R. Trigo

La ambientación es uno de los puntos fuertes de El objetivo del crimen, y la ciudad de Barcelona de 1961 se muestra con un alto grado de detalle, resultando muy visual, casi cinematográfica. Tal vez por ser fotógrafo, X.R. Trigo se fija en multitud de pequeños detalles, tanto de los escenarios como de los personajes, que colaboran transmitiendo verismo. Es vívido el retrato de los tipos de la época, como los policías afines al régimen (El inspector Roca es un personaje excelente), las mujeres de la vida (como Mimí, refugio amoroso de Eusebio), los matones y buscavidas.

El autor refleja la vida en la España de la época, y su miseria tanto moral como material. Eusebio Casajoana es su retrato: un policía honrado que, al contrario que otros, se niega a extorsionar a los delincuentes de poca monta, y malvive de un sueldo exiguo en una humilde pensión, intentando que el pasado anarquista de su familia no salga a la luz.

Como novela negra, gana puntos extra de crudeza en el diario de Erika, y el relato sórdido y descarnado de su infierno en la fábrica, compartido su hermana Inge y por otras jóvenes. Es destacable por mostrar los padecimientos de la población civil alemana durante la Segunda Guerra Mundial y la subsiguiente invasión soviética. Supone un interesante cambio de punto de vista, que muestra que los horrores de la guerra no entienden de bandos ni nacionalidades, y aporta el personaje de Iván Gólubev, militar soviético al frente de la fábrica, orquestador de los abusos sobre las trabajadoras y responsable primero de la espiral de sadismo, vejaciones sexuales y control mental que trastorna a Erika, pero asimismo la vincula emocionalmente con él en una compleja relación de dependencia mutua.

Fotografías de Erika Ernemman [fuente: Twitter Ediciones B]

La fotografía, como dijimos, es un elemento central de la novela, como vía de escape para Erika en su cautiverio, como herramienta fundamental para capturar los momentos significativos de su periplo, y como palanca narrativa para el autor, que incorpora a su texto escuelas, corrientes y autores, además de datos técnicos (velocidades, exposición, planos), aunque los que desconocemos todo sobre este arte agrademos que lo haya hecho con contención, sin recrearse en detalles para expertos que tal vez hubiesen lastrado el texto.

Narrada con un estilo sencillo, práctico, al servicio de la trama, El objetivo del crimen incluye giros argumentales y unas cuantas sorpresas (hechos cometidos por personajes que no sospecharías) que la hacen una buena novela policíaca, en la que el ritmo, sin ser frenético, mantiene la tensión durante todo el texto.

Cabría acharcarle, si acaso, unos diálogos poco fluidos, que parecen dar vueltas sobre sí mismos, en ocasiones repitiendo datos ya expuestos al lector en la parte diegética.

X.R. Trigo ofrece, en resumen, un buen debut en la novela policíaca, y deja presentada a Erika Ernemann, que aún evolucionará y crecerá como personaje en las siguientes entregas de Manual Lens, junto a su némesis y al McGuffin de su antigua cámara fotográfica perdida. Deseémosle la mejor de las suertes para hacerse un hueco en el congestionado ecosistema de los detectives literarios.




El objetivo del crimen puede encontrarse en las librerías de todo el Estado. En Amazon está disponible la versión para Kindle. Como valor añadido, incluye una pequeña postal con una fotografía de Erika Ernemman, en una funda de acetato, que puede usarse como marcapáginas.

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2 comentarios:

  1. Querido Tomás... Muchas gracias por esta excelente reseña. Pienso que más allá de que ponga bién el libro se tiene que agradecer especialmente la voluntad y el esfuerzo por analizarla en profundidad y buscar sus puntos más importantes. En este sentido mereces un 10 por tu capacidad como lector. Espero trabajar en buena dirección para próximas novelas y continuar contando contigo.
    Por otra parte, te importaría cambiar mi nombre? És Xulio, no Xabier. Ya entiendo que mi forma de firmar puede dar lugar a estos equívocos.
    Felices lecturas.

    Un fuerte abrazo.

    Xulio Ricardo Trigo

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    1. Muchas gracias Xulio, por tu comentario y por visitar el blog, porque siempre es un placer hablar con los autores de las obras e intercambiar impresiones.

      Ya he modificado el nombre, en el título y en el texto. Fue un despiste importante, y lamento las molestias. Se me metió Xabier en la cabeza, y por mucho que revisé se acabó quedando ahí.

      Te deseo mucha suerte con esta serie, y espero que el personaje se haga sitio en en los gustos del público. ¡Un abrazo!

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