26 de octubre de 2016

La realidad aparente - Eugenia Navajas

Desde antaño, Sir Loren Schneider es soberano de su pueblo gracias a los bienes cosechados a través del juego sucio. Su hijo, Adrián Schneider, el cual tiene cualidades especiales, cambiará para siempre la vida de Florencia, su amiga de la infancia.  

Ella se adentrará en una realidad muy diferente, y se involucrará en el enfrentamiento entre dos clanes: los Schneider y La Guardia, motivo que además le obligará a desarrollar sus instintos y sus nuevas habilidades con la ayuda de Raphaelo.

¿Vencerá el amor o la razón?


La realidad aparente es la primera novela de Eugenia Navajas, una joven malagueña que compagina la carrera de Biología con la escritura y su trabajo como pintora en RN Studio, una empresa dedicada a la creación y pintado de figuras para juegos de tablero. 

Publicada por Procompal Narrativa, se enmarca en la literatura dirigida a los llamados «jóvenes adultos» y, concretamente, en el subgénero etiquetado como romántica paranormal juvenil. Si bien se mueve por los caminos propios del género, con los elementos característicos, e incluso tópicos, que los amantes del mismo esperan encontrar, la autora ha sabido introducir también algunos detalles rupturistas, que veremos. 

Como es frecuente en las primeras obras de un autor novel, La realidad aparente es un bildungsroman o novela de aprendizaje, y lo es en dos sentidos: para la protagonista, la joven Florencia, y para la autora. 


Eugenia Navajas cumple la primera norma («escribe sobre lo que conoces»), y ubica la trama en la provincia de Málaga, a caballo entre la capital y la localidad de Antikaria, nombre romano de Antequera, pero que ante la duda sobre la correspondencia consideraremos una población ficticia. 

La novela, dividida en doce capítulos intitulados y encabezados por sentencias o aforismos, está narrada en primera persona por su personaje principal, Florencia, a excepción del prólogo y el epílogo, narrados en tercera. El prólogo, fechado en 1560, explica el origen y naturaleza de los seres sobrenaturales que protagonizan la novela, y muestra un manejo solvente, por parte de la autora, de un estilo narrativo propio de la novela histórica. 

El registro cambia drásticamente cuando la acción se traslada a nuestro aquí y ahora, y La realidad aparente se convierte en una historia de aprendizaje, donde la protagonista debe aprender a manejar los poderes y habilidades sobrehumanos que adquiere, a la vez que intenta llevar una vida normal, propia de una joven de su edad, y decidirse entre dos amores mientras se ve en el medio de una lucha entre dos facciones enemigas, enfrentadas durante siglos. 


En resumen, Florencia es una joven estudiante, natural de Antikaria, que conocemos cuando va a comenzar la universidad en Málaga. Por ello, y aunque la acompañe su amiga Mónica, va a separarse de otros amigos de la infancia: Benjamín y Adrián. En la universidad hará nuevos amigos, como Alexa, Rico y Tomás. A lo largo del curso la relación con Benjamín y Adrián se enfría, y este último parece incluso evitarla. 

La sorpresa mayúscula para Florencia será descubrir que varios de ellos son Pirógenos: unas criaturas con dones suprahumanos (como el control mental o el dominio de la voluntad ajena, fuerza, resistencia y agilidad aumentadas y la capacidad de sanar las heridas más graves casi al instante), pero que deben alimentarse de sangre para calmar el ardor de la suya propia. El pirógeno puede serlo de nacimiento o por contagio, estableciéndose complejas relaciones de poder y servidumbre entre maestros, discípulos y súbditos, existiendo, como ya dijimos, dos bandos de pirógenos enfrentados de forma secular: los Schneider y la Guardia, en cuya guerra soterrada se verán implicados Florencia y sus amigos. 

La figura del pirógeno no está muy lejos de la del vampiro clásico (uno de ellos incluso refiere que «vampiro» es el nombre con el que se les conoce popularmente), si bien Eugenia Navajas ha optado por un origen biológico, explicable de forma científica, frente al elemento místico y fabuloso tradicional. Un acierto vincular su origen a la industria vitivinícola, de tanta tradición en la provincia malagueña y tan enraizada en su cultura y su paisaje. 


La trama está bien estructurada y la nómina de personajes no es demasiado extensa, por lo que la narración resulta clara y se sigue con facilidad. Pueden distinguirse fácilmente las partes clásicas -introducción, nudo y desenlace- con un peso equilibrado en el conjunto. 

Dada su extensión comedida (187 páginas), no es posible desarrollar los personajes con detalle, y se ahorra también en descripciones, algo que no va en detrimento del texto, pues le proporciona un ritmo más vivo y ligero. Con un léxico sencillo, abundancia de diálogos, adjetivación muy moderada y un correcto uso de las pausas, es una lectura cómoda, perfecta para el tipo de lector al que se orienta. 

Comentamos que Eugenia Navajas introduce algunos elementos destacables en su obra, y cabe llamar la atención sobre la actitud de firmeza de Florencia ante lo que podemos llamar «amor mal entendido» o «amor a la fuerza», y de su rechazo frontal a los manejos posesivos de uno de sus pretendientes. Cuando hablamos de transmitir valores a través de la lectura, no es raro encontrarse, en especial en la literatura romántica, a personajes femeninos sumisos, que se anulan como persona y renuncian a su propia iniciativa por su amado (podemos citar a la amilanada Bella de Crepúsculo), figuras que normalizan la dependencia emocional y las relaciones tóxicas. Por ello se agradece una visión más realista y adecuada, que no supongan un ejemplo dañino para el lector.


Dijimos también que La realidad aparente es una novela de aprendizaje, y como tal tiene margen de mejora en algunos aspectos. Existen ciertos errores ortográficos y gramaticales, así como varios fallos de sintaxis. Algo que sin duda se puede subsanar fácilmente en siguientes ediciones, con una revisión del texto. 

Se puede llamar la atención también sobre los diálogos, que se notan impostados, poco naturales, y quizás requiriesen un registro más coloquial. 

Supone, en cualquier caso, un debut meritorio para Eugenia Navajas, que ha mostrado valentía al enfocar su historia a un público, el de los jóvenes adultos, que hoy día dispone de una oferta de lectura muy nutrida, y en el que resulta difícil abrirse hueco. Siendo una autora tan joven, si continúa progresando su estilo ofrecerá, sin duda, muchas buenas historias en el futuro. 



La realidad aparente puede adquirirse en la página web de la autora

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6 de octubre de 2016

Bosquexos para unha distopía - Alberte Momán Noval

Estos bosquexos son a miña propia banda sonora. Relatan as horas que dediquei a pasar por diante de bares abertos aos que rara vez accedín para acalmar a sede, ou se cada para escorrentar a friaxe da noite. Estes textos falan dese Lugo que apenas se aprecia, por próximo. Falan de calquera cidade na que exista un bar, unha festa popular ou a dor inmensa da violación continuada. Son tanto dese tempo que mancan cunha angustia que xa non se percibe. [...] Aquí móstrase, en moitos casos, a dor que normalizan as estatísticas do Ministerio do Interior. A violencia e o acoso como feridas do subconsciente, no tempo no que a educación e a xustiza miran de semellar ausentes.



Bosquexos para unha distopía é o novo libro de Alberte Momán Noval, autor da Triloxía Extraterreste que vimos a través das súas novelas Vattene! e El legado extraterrestre. Nesta ocasión publica a través de Redelibros un volume que, se ben versa sobre distopías, non se enmarca na Ficción Científica -xénero que case monopoliza a temática- nin analiza as problemáticas e imperfeccións da nosa sociedade en trazos globais, senón que se interesa pola intrahistoria, polas vivenzas individuais, pola dor e o sufrimento de cada persoa, a cotío agochados baixo unha fachada de aparente normalidade. Momán fálanos dunha distopía do aquí e do agora, onde a disfuncionalidade transcorre por lugares coñecidos, correntes, sen exercizos de estrañamento. 

No seu día  referenciamos o estilo de Alberte Momán a autores como William S. Burroughs ou Albert Camus. Sendo unha literatura culta e experimental, cada un pode trazar liñas cara as súas propias referencias: o existencialismo de Boris Vian, o surrealismo de Burroughs ou Ken Kesey, pero tamén o weird de Robert Aickman ou o erotismo escuro de Bukowski. É, en calquera caso, unha voz discordante e orixinal no panorama das nosas letras.

Alberte Momán [fonte: Google+ do autor]


Bosquexos para unha distopía componse de tres historias independentes:


Novembro


Unha historia coral, dividida en vinte capítulos ou escenas numeradas, que achega ao lector á intrahistoria da cidade de Lugo, onde mora o autor, a través das vidas de diversos personaxes que xiran arredor dun bar, o noso lugar básico de socialización. Persoas comúns das que descubrimos as circunstancias ocultas que agochan as súas fachadas exteriores, e que reflicten as doenzas da nosa sociedade: o desemprego, os desafiuzamentos, o maltrato, os matrimonios infelices, a precariedade e a explotación laborais, a miseria... O suicidio -guindándose á rúa dende unha fiestra- dun home con obesidade mórbida proporciona ao relato un ton tremendista e o emparenta co neorrealismo, reflexionando sobre a insensibilidade e a indiferenza á dor allea da sociedade actual.   



Eufemismo un e dous


Este relato, dividido en catro escenas, contrasta co anterior pola irrupción do surrealismo e do ton estraño (weird, se gostamos de anglicismos) propio da obra de Alberte Momán. Nunha Galiza dividida en dous hemisferios (Norte e Sur) transcorren dúas historias paralelas e relacionadas. A aparición, no campo da festa dunha verbena popular calquera, dunha muller espida e calzada con botas, anticipa unha narración que inclúe asasinatos, canibalismo e necrofilia.

O máis curto do volume, ofrece unha ollada crítica aos convencionalismos sociais, e novamente ubica situacións surreais en lugares cotiás e prosaicos, como o bochinche dunha festa patronal ou un simple bar de estrada, convertidos en escenarios inquedantes. 


Alicia


Unha versión perversa e sórdida da obra de Lewis Carroll, na que os personaxes de Alicia, o coello branco, o sombreireiro tolo e a raíña de corazóns teñen papeis moi diferentes aos da orixinal. Dividida en doce capítulos ou escenas numeradas, amosa a unha Alicia adulta, con fortes problemas emocionais, traumatizada polos abusos sexuais padecidos na nenez, e amante de Ivonne, un interesante personaxe  que permite ao autor reflexionar sobre a ética da dominación dunha persoa por outra, incluida a súa verquente sexual. 

O tobo do coello e o outro lado do espello aparecen como metáforas, nunha historia que compila os elementos propios do universo literario de Alberte Momán: o surrealismo, a truculencia, o erotismo, a sexualidade menos convencional -tamén as parafilias-, a escatoloxía e a violencia estética.

Novembro representa un cambio de rexistro salientable ao respecto da Triloxía Extraterrestre, despoxado de elementos fantásticos e surreais -sen renunciar ao chocante- e máis centrado no drama, cunha perspectiva neorrealista como xa dixemos, que semella inspirada polo cine social.  

Namentres, Alicia continúa a intención desmitificadora dos mitos populares de O legado extraterrestre. Se naquela eran os superheroes, aquí é a figura da Alicia -e os outros personaxes de Carroll-, á vez que se repiten a figura da dominatriz -Penelope entón, Ivonne agora- e a atmósfera sórdida e desacougante. 


Así, Bosquexos para unha distopía permite a Alberte Momán afondar na súa concepción da literatura como eido experimental, e sérvelle para evoluir e fornecer un estilo que non colle en etiquetas, e no que a linguaxe elaborada e os cultismos non son incompatibles cunha capacidade de síntese conceptista que lle permite condensar as súas historias en textos breves, malia súa densidade argumental.

Bosquexos para unha distopía pode mercarse na páxina web do Consorcio Editorial Galego ou nas librarías do país.

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