20 de diciembre de 2016

El Sótano: The Warriors, los amos de la noche

Ya está disponible, para descargar en mp3 y para escuchar en streaming, el podcast del programa "El Sótano" de OMC Radio que se emitió el 17 de diciembre de 2016.




En esta edición hemos hablado durante casi dos horas sobre la novela "The Warriors, los amos de la noche" de Sol Yurick, publicada en 1965, y de su adaptación al cine, la película homónima de Walter Hill estrenada en 1979. 

Para comenzar, conocimos la historia que inspiró a Sol Yurick para su libro: la Anábasis de Jenofonte, escrita -se cree- en el 369 a.c. 

Narra un hecho histórico real y fascinante: la Odisea de los Diez Mil, en la que participó el propio Jenofonte, que se refiere a sí mismo en tercera persona como un personaje más: 

En el año 401 a.c. unos doce mil mercenarios griegos -atenienses, espartanos, aqueos y arcadios- fueron contratados por el sátrapa persa Ciro el Joven, para formar un ejército -dirigido por el estratego Clearco- con el que derrocar a su hermano, el rey del Imperio Persa Atarjerjes II

Ciro y sus hombres partieron de Grecia y llegaron hasta Babilonia, donde se enfrentaron a las fuerzas de Atarjerjes en la Batalla de Cunaxa, que se puede decir que ganaron, aunque Ciro resultó muerto. Así, los griegos se encontraron aislados, perdidos y rodeados en el corazón del Imperio más poderoso del momento y enemigo natural de su pueblo.

Para complicar aún más la situación, el rey persa les ofrece una tregua y un salvoconducto para volver a su patria, pero los engaña y, a traición, hace decapitar a Clearco y a los otros estrategos de mayor rango, dejando a los Diez Mil sin liderazgo. 

Trayecto seguido por la expedición

Pero los griegos eran duros y resueltos y, organizados por el propio Jenofonte y otros estrategos supervivientes, se lanzaron a una marcha de casi cuatro mil kilómetros a lo largo del territorio enemigo, atravesando el desierto de Siria y las montañas nevadas de Armenia hasta llegar al Mar Negro.

Por el camino superaron rigores climáticos extremos, enfermedades, intoxicaciones alimentarias, hambre, sed y continuas emboscadas y enfrentamientos con los pueblos hostiles cuyos territorios atravesaban. 

Tras numerosos enfrentamientos y divisiones internas, motivadas por las diferencias irreconciliables entre los diversos pueblos que formaban los Diez Mil, que se saldaron incluso con la escisión de los cinco mil espartanos del grupo, los supervivientes alcanzaron su patria, año y medio después de haber partido de ella. El momento más emotivo, que después se reproducirá en novela y película, es la primera ocasión en que los griegos ven lo que para ellos representaba su casa: el Mar

Los Diez Mil demostraron que el Imperio Persa, el leviatán de su época, no era tan invencible ni tan invulnerable como se creía, cambiando así la historia del mundo antiguo, cuando Alejandro Magno se guiase por ella para la campaña militar en la que derrocó al rey Darío, conquistando y asimilando a los persas en el titán omnímodo que fue su Imperio Macedonio. 


A continuación pasamos a comentar la novela de Sol Yurick, un autor neoyorquino, judío y marxista, no demasiado reconocido fuera de los círculos intelectuales de izquierdas de su país -de sus siete novelas, solo "The Warriors" ha sido traducida al español, y fue en 1979, a raíz del éxito de la película-.

Yurick trasladó la Anábasis a la Nueva York de 1965. En su versión, que transcurre en la noche del 4 de julio, los griegos son los Dominadores de Coney Island, una banda juvenil que es convocada a una reunión en el Bronx, durante una tregua junto al resto de bandas de la ciudad.

Siete miembros de los Dominadores (Papá Arnold, Héctor el tío, Lunkface, Bimbo, Dewey, Hinton y El Peque), vestidos con sus uniformes e identificados con sus insignias, acuden a la asamblea donde Ismael Rivera, el líder de los Tronos de Delaney, expone a todos los pandilleros su plan de unirse en una única fuerza que supera en cinco a uno a la Policía y revolucionar las relaciones de poder en la Sociedad.

Pero Ismael Rivera es asesinado, la tregua se rompe y los Dominadores se encuentran, como los Diez Mil de Jenofonte, perdidos y aislados en territorio hostil, muy lejos de su hogar. Y, al igual que ellos, se quedan descabezados por la desaparición de su líder, Papá Arnold.

Los Dominadores restantes emprenden así su propia Odisea, en la que se enfrentarán a otras bandas y que incluye violaciones en grupo (una consumada y otra frustrada), un asesinato coral, relaciones sexuales con prostitutas y un retrato de toda la miseria, la cochambre y la marginalidad de la Nueva York subterránea.


La novela es deliberadamente sórdida, cruda y llena de asperezas, tanto en su atmósfera y ambientación (calles cubiertas de basura, viviendas miserables, estaciones de metro habitadas por prostitutas, proxenetas, mendigos y camorristas) como en su estilo narrativo, sucio y descuidado -Yurick la escribió en menos de quince días, y nunca la consideró un buena novela-.

Los paralelismos con la Anábasis son abundantes, y el personaje de El Peque lee continuamente un cómic que narra la historia de los Diez Mil. Así todo, Sol Yurick quiso reflexionar sobre los motivos que conducen a la delincuencia juvenil, e intenta comprender cómo se origina la contraposición entre los pandilleros y el mundo de El Otro: la sociedad normalizada, los adultos, la Justicia, la Policía, la Administración... En el fondo, Ismael Rivera es un visionario y un verdadero líder revolucionario, aunque para Yurick los pandilleros son unos fracasados congénitos, incapaces de entender el mensaje y de organizarse sin comenzar a luchar entre sí, porque su naturaleza es irracional y se mueven por impulsos.

Cabe tener en cuenta también el realismo del retrato social de Yurick, en el que todos los miembros de las bandas juveniles son de raza negra o de origen puertorriqueño, y el marcado contraste entre su entorno social y el de El Otro, que aparecen como dos mundos aislados, que solo entran en contacto a través de la violencia y el conflicto.

Es, en cualquier caso, una excelente historia que muchos comparan con "La naranja mecánica" de Anthony Burguess en mensaje y estilo literario, en el que destaca también el papel sustituto de la familia que representa la banda juvenil para sus miembros.


Pasamos después a hablar de "The Warriors", la tercera película de Walter Hill, estrenada en 1979 y convertida casi de inmediato en un filme de culto y un icono de la cultura popular.

La versión de Hill transcurre en una Nueva York alternativa, en algún momento del futuro inmediato, y en ella observamos a unos pandilleros más mayores que en la novela (si en aquella los Dominadores tenían entre 14 y 16 años, aquí casi todos actores rondaban los 30) y donde conviven distintas razas: de los nueve protagonistas, cinco son blancos, tres negros y uno puertorriqueño.

Los protagonistas son los Warriors, la banda de Coney Island, y sus miembros escogidos para el viaje a la reunión con Cyrus (el Ismael Rivera del libro) son Cleon, Swan, Snow, Ajax, Cowboy, Fox, Vermin, Rembrandt y Cochise.

Como en la novela, Cyrus es asesinado, pero aquí todas las culpas caerán sobre los Warriors, cuya huida -con el líder Cleon caído en combate- a Coney Island les hará pasar por los territorios de bandas como los Turnbull ACs, los Orphans, los Baseball Furies, las Lizzies o los Punks, perdiendo miembros (muertos o arrestados) y luchando por su vida a cada instante. En su periplo se unirá a ellos Mercy, una joven que desea cambiar de vida y que representa la posibilidad de la redención.


La película carece del trasfondo social de la novela y de su ejercicio de crítica y reflexión, pues nada sabemos de los protagonistas antes de los acontecimientos, ni de lo que ocurrirá con ellos después. En su lugar es una historia de gran fuerza visual, con el ritmo narrativo y el dominio del montaje que atesora Walter Hill (renovador del cine de acción), que ha dejado para la posteridad los coloristas y llamativos uniformes de las diferentes bandas que aparecen (los Boppers, los Hi-Hats, los Saracens, los Electric Eliminators, los Baseball Furies, los Savage Huns, los Rogues...), escenas de acción rodadas con pulso y coreografiadas con un realismo increíble (la pelea en los baños contra los Punks se rodó durante cinco días en sesiones de once horas diarias) y frases para la historia del cine como el «Can you dig it?» de Cyrus o el «Warriors, come out to pla-a-a-y» de Luther, líder de los Rogues y némesis de la banda protagonista.

Comentamos anécdotas del accidentado rodaje, la trayectoria del director y los actores, notas sobre la realización, aciertos y fallos (que los tiene) de la película, escenas eliminadas, fenómeno fan, impronta en la cultura popular...

Y recordamos nuestra infancia en aquella España de la democracia temprana, en la que la transformación social del país, la emigración interior masiva y el crecimiento urbanístico descontrolado crearon barrios periféricos y marginales, donde nacieron también bandas juveniles -hijas del desarraigo, la falta de oportunidades y la búsqueda de la autoafirmación y de la identidad-, en enfrentamiento constante, en ocasiones con auténticas batallas en los descampados que separaban -y aislaban- nuestras barriadas. 




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2 comentarios:

  1. ¡Buenas!
    Soy perezosa para los podcasts, pero este parece interesante; tu entrada, desde luego, lo ha sido y eso lo dice alguien que siempre que oye eso de "la peor película que has visto" piensa inmediatamente en "The Warriors" {- y he visto muchos bodrios, mira que veo terror XD Seguramente no sea para tanto, pero me quedó esa impresión después de verla hace unos años.

    Me gustó la idea de las diferentes bandas, pero no pude con los diálogos, una historia a la que no le encontraba sentido y Mercy, por el amor de Dios, mira que de ellos tampoco salvaba a ninguno y que he visto ñoñas a mogollón, pero es que esa tía me superaba :']

    En fin, no sabía que era una adaptación y lo que cuentas de la novela hace que tenga un poco más de sentido, porque de verdad que yo a la película no le encontré ninguno, me dio la sensación de que igual podría haber sido "los dueños de perros y los de gatos se dan de tortas en un Berlín subterráneo apocalíptico" o cualquier otra cosa sacada de la manga para dar tortazos y tal), además los protagonistas siendo adolescentes me pegan más que los señores hechos y derechos que cogieron para la peli X'D

    No descarto animarme con el libro, pues, aunque tengo que decir que me ha parecido más interesante la batalla de la que nos hablas que "The Warriors"...


    ¡Abrazotes!

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    Respuestas
    1. ¡Hola!

      Supongo que va en los gustos. A mí la película me gusta, y vuelvo a verla de vez en cuando. Por películas malas, antes que con "The Warriors" me quedo con su italo-exploitation: la trilogía del Bronx de Enzo Castellari ("Guerreros del Bronx", "Fuga del Bronx" y "Bronx: Batalla final").

      La novela, por su parte, es mucho más sórdida que la película, muy sucia y oscura, con una atmósfera que recuerda a las de Chester Himes. Por ejemplo, el personaje de Mercy es totalmente distinto, pues se reduce a poco más que sufrir una violación colectiva por parte de los protagonistas. Además, como el resto de las mujeres, aparece siempre como elemento de conflicto entre los hombres.

      Digamos que está más contextualizada, y tiene una intención de estudio social que la película no tiene, pues se centra en las peleas entre bandas y en la estética colorista de los uniformes. Si "The Warriors" reflejase la novela tal cual, sería una película de cine quinqui español o de cine social italiano, y la pasarían en cineclubes :)

      Muchas gracias por venir, como siempre. ¡Saludos!

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