6 de diciembre de 2016

Sin criterio - Áurea L. Lamela

La directora general de la Función Pública, Verónica Soto, es asesinada en el portal de su casa. Con su sangre, el asesino deja una nota: «Por indecente». Por otra parte, la viuda de un activista reconoce en el mensaje unas amenazas que recibió su marido antes de morir en un accidente hace unos años; aunque nada parece vincular ambas muertes. La investigación del asesinato recae en el inspector Zalo Alonso y en la forense experta en perfiles psicológicos Carmela Archer. También Sara, la mujer del inspector y aficionada a la novela policiaca, tendrá algo que opinar. A medida que avanza la investigación, afloran fanatismos, pasiones y rivalidades. En el fondo, la pregunta es una: indecente, ¿por qué?


Sin criterio, publicada por Éride Ediciones, es la tercera novela de Áurea L. Lamela, tras Nadie sabía (2012) y Buena gente (2014). Como las anteriores, está protagonizada por Zalo Alonso, inspector de la Policía Nacional, y Carmela Archer, medico forense y especialista en perfiles psicológicos. Se encuentra ambientada en la época actual en Lugo, Galicia, ciudad de residencia de la autora, donde ejerce la Psiquiatría, disciplina en la que es doctora. 

Con una extensión de 438 páginas divididas en treinta capítulos numerados con guarismos romanos, Sin criterio es una novela negra de tono contemporáneo, con un estilo marcado por el de autoras como Donna Leon o Ruth Rendell -citadas en la novela-, en la que prima el realismo en la construcción de los personajes y en los procedimientos de la investigación policial, por lo que resulta más ligera y asequible para el gran público que el hard-boiled y otras expresiones más crudas del género noir

Así, narra la investigación, por parte del comisario Zalo Alonso y de la forense Carmela Archer, ayudados por los consejos y aportaciones de Sara, mujer de Zalo y apasionada de la novela policíaca, del asesinato de Verónica Soto, directora de la Función Pública (esto es, un alto cargo de la Xunta de Galicia, de la que depende todo lo relacionado con el empleo público: funcionarios, personal laboral, oposiciones...). Pronto hallarán la relación con un oscuro asunto de corrupción urbanística, lo que llevará también a recuperar un caso cerrado años antes: la muerte en extrañas circunstancias de Ernesto, miembro de una asociación ecologista cuyo criterio reivindicativo resulta como mínimo confuso. 


Como los Erica Falck y Patrik Hedström de Camilla Läckberg, o el comisario Brunetti de Donna Leon, los Zalo Alonso, Carmela Archer y Sara de Áurea L. Lamela son ejemplo de una corriente renovadora en la novela negra, que intenta normalizar a sus protagonistas, huyendo del estereotipo clásico de detective solitario, misántropo y normalmente alcohólico, con una vida personal desastrosa o inexistente. Son personajes con una vida cotidiana más allá de los casos que investigan, familia, un hogar y turnos de trabajo. Con hipoteca, amigos y mascotas (en el caso de Zalo Alonso, un cachorro de pastor alemán llamado Simmel).

Otrosí, Áurea L. Lamela ubica su trama en un lugar cercano y familiar para el lector, la ciudad gallega de Lugo, citándose también A Coruña y Santiago de Compostela. El texto está salpicado de términos en galego, tanto cargos y departamentos públicos -directora xeral, conselleiro, Facenda, Xunta...-  como expresiones y frases coloquiales. Existen lugares y empresas ficticias, como el concello de Viladouro y las urbanizaciones de As Beiras o Ribaprado, algo que la autora ya aclara al comienzo del volumen.

El argumento orbita en torno a la corrupción política y urbanística (que tantas veces van de la mano), que en "Sin criterio" no se circunscribe a los políticos y cargos de confianza de la Administración, sino que salpica a colectivos y asociaciones ciudadanas, aquí las ficticias Urbanismo Sostenible y Transparencia ya. De este modo, la autora mantiene una postura ecuánime, crítica con la hipersensibilidad actual de la sociedad española frente a la corrupción, con una novela en la que no existen buenos y malos, y en la que en todos los estamentos existen por igual personas corruptas y personas honradas.

La ciudad de Lugo, con su icónica muralla romana

De este modo, asistimos a dos asesinatos, dos líneas argumentales que terminan confluyendo. Una de ellas de plena actualidad, por tratarse de un alto cargo de la Xunta de Galicia, y otra olvidada, de menor repercusión, la de Ernesto, un hombre idealista que trataba de luchar contra el crecimiento urbanístico descontrolado desde una asociación en la que no todos los miembros compartían su honestidad.

Sin criterio expone tanto el alcance de la corrupción y el entramado de partidos políticos, cargos públicos, empresas, constructoras, medios de comunicación, asociaciones y administraciones públicas que se hallan detrás de la entrega de licencias de construcción, como los beneficios económicos que pueden suponer para unos y otros. En este caso, la de dos promociones inmobiliarias: As Beiras y Ribaprado, así como el enorme coste político que puede tener para un cargo público la concesión -o no- de una licencia o la recalificación de unos terrenos. En este caso, incluso la muerte.

Para ello, Áurea L. Lamela se mantiene dentro de la cotidianidad que ya hemos comentado, huyendo de escenarios tópicos -bajos fondos, locales nocturnos de baja estofa...- y la acción transcurre en el mismo Lugo en el que miles de personas viven y trabajan cada día, a plena luz, en lugares reconocibles y transitados.

Con esa misma normalidad se desarrolla la investigación de Zalo Alonso y Carmela Archer, apoyados por la intuición de Sara: dentro de los procedimientos policiales y judiciales, incluso con la potente y controvertida herramienta SITEL -que despierta los escrúpulos morales de Sara-. En este aspecto, la novela negra de Áurea L. Lamela busca la verosimilitud, ilustrando las muchas limitaciones legales a las que se ciñen las Fuerzas de Seguridad españolas, y el garantismo del sistema jurídico, ejemplificado por las muchas trabas y condiciones que la jueza pone a Zalo a la hora de concederle órdenes de registro y de intervención de teléfonos.

Las murallas romanas de Lugo, Patrimonio de la Humanidad

Para narrar su argumento, complejo y plagado de ramificaciones, Áurea L. Lamela emplea un estilo muy sencillo, funcional -incluso funcionarial por momentos- que facilita la comprensión de la trama y que no desvía la atención de lo que la autora considera más importante: la propia historia que está contando, frente a cualquier intención lírica.

El volumen posee alguna errata de imprenta, nada fuera de lo común. El texto tiene una distribución cómoda, un uso correcto de los signos de puntuación, y abunda en diálogos que aportan mucha información sobre la trama y la hacen avanzar sin entorpecerla.

Con una voz narrativa simple -tercera persona en retrospectiva- y las descripciones mínimas necesarias para caracterizar personajes y escenarios, Sin criterio resulta una novela negra muy fácil de leer, apta para un segmento amplio de lectores.

En resumen, una correcta novela policíaca contemporánea, con un cierto carácter de novela de tesis, por su reflexión sobre la actitud actual ante la corrupción -frente a la permisividad de nuestro pasado reciente- y con el valor añadido de ambientarse en nuestro entorno inmediato, ofreciendo una historia creíble con personajes vivos y cercanos.

El puente romano sobre el río Miño, recientemente restaurado

Sin criterio puede adquirirse en libritienda (Éride Ediciones). 

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2 comentarios:

  1. Opino que me ha gustado la reseña. Que has captado perfectamente el tono y la crítica social que subyace. Muchas gracias por tu excelente reseña.

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    1. Muchas gracias a ti, Áurea, por visitar el blog y dejar tu comentario. Espero leer más obras tuyas en el futuro. Un saludo.

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