18 de noviembre de 2016

Rabia - Stephen King

Charles Decker es un adolescente de 18 años que sufre de esquizofrenia, al que quieren internar en un correccional por agredir a un profesor con una llave inglesa, provocándole un grave traumatismo craneal. Pistola en mano, y para que no lo encierren, secuestra a su clase toda una mañana. Para que la situación sea más llevadera Charles les cuenta parte de su infancia y su adolescencia; mientras, el ambiente empieza a caldearse entre los alumnos, y pronto comienzan a atacarse verbal y físicamente, contagiados de la demencia de Charles.


Rabia (Rage) es la primera de las cinco novelas (de un total de siete) que Stephen King publicó bajo el pseudónimo de Richard Bachman entre 1977 y 1984, y que conforman el volumen recopilatorio The Bachman Books. Titulada en un primer momento Gettin It On, se basa en un primer borrador que King escribió en 1966, con 19 años de edad. 

Por desgracia, el propio King tuvo que pedir a sus editores que la novela fuese retirada del mercado, y no se ha vuelto a reeditar desde 1997. De igual modo, prohibió cualquier adaptación televisiva o cinematográfica. En España tuvo tres ediciones, que aún pueden encontrarse fácilmente de segunda mano, pero el veto a la reimpresión se extiende también a nuestro idioma.

¿Cuál es el motivo de que Rabia sea «la novela maldita de Stephen King»? ¿Por qué el propio autor se arrepiente de haberla escrito, tal como reconoció publicamente? 

Pues el efecto imitación. Cinco jóvenes estudiantes estadounidenses reprodujeron, en sus respectivos centros educativos, los sucesos narrados en la novela, y los cinco poseían ejemplares de la misma. Uno de ellos, diagnosticado esquizofrénico, afirmaba haberla leído cien veces. Veamos:

- El 26 de abril de 1988, Jeffrey Line Cox, de San Gabriel, California, acudió al Instituto armado con un rifle semi-automático y secuestró a su clase de álgebra durante más de media hora, hasta que fue desarmado por uno de sus compañeros. 

- El 18 de septiembre de 1989, Dustin L. Pierce, de Mckee, Kentucky, armado con una escopeta y dos armas cortas, secuestró a sus compañeros de clase durante nueve horas, teniendo que ser reducido por la Policía.


- El 18 de enero de 1993, Gary Scott, de Grayson, Kentucky, disparó a un profesor y a un conserje, y posteriormente tomó a sus compañeros de clase como rehenes. Scott afirmó no haber leído la novela hasta después de los hechos, y que su propósito era matar a dos personas para ser condenado a muerte. 

- El 2 de febrero de 1996, Barry Loukaitis, de Moses Lake, Washington, entró a su Instituto llevando un rifle de caza y dos armas cortas. Secuestró a su clase de álgebra y mató a su profesor y a dos compañeros. Supuestamente, recitó frases de la novela durante los hechos. 

- El 1 de diciembre de 1997, Michael Carneal, de Paducah, Kentucky, consiguió colar en su centro educativo un rifle y una escopeta, además de una pistola del calibre 22. Se taponó los oídos y disparó ocho veces contra un grupo de oración, hiriendo a ocho compañeros, de los cuales tres murieron en el hospital. Tras ello tiró el arma y se entregó. Tenía 14 años. 

El incidente Carneal fue demasiado para el Rey del Terror. Rabia salía del mercado y comenzaba su leyenda negra. De la relación (o no-relación) entre los crímenes y el libro se han encargado otros blogs con reseñas excelentes, como Léase a plena nocheEl especialista MikeEl lector empedernido o Las autopsias literarias del Dr. Motosierra, así que ahora nos centraremos en lo literario. 

Rabia es una novela corta, que se puede leer en una tarde. Narrada en primera persona y en retrospectiva por su protagonista, Charlie Decker, se divide en 35 capítulos numerados, de extensión variable. Uno de sus aspectos más interesantes es que, por primera vez, King (bajo el pseudónimo Richard Bachman, recordemos) publica una novela de terror despojada de elementos fantásticos y/o sobrenaturales, sirviendo una historia de horror psicológico, relatada con un oscuro sentido del humor negro y con un sarcasmo cáustico y resentido, con la que se permite también realizar un ejercicio de crítica social.



Así, conocemos a Charlie Decker, alumno del Instituto de Secundaria de Placerville, Maine, quien una mañana, tras ser sancionado y expulsado por golpear a un profesor en la cabeza con una llave inglesa, acude al centro educativo armado con una pistola y, tras matar de un tiro a su profesora de álgebra, retiene a sus compañeros en el aula. Mientras la Policía rodea el centro, Charlie mantiene negociaciones y luchas verbales con diferentes adultos, derrotándolos a todos, y entretiene a sus compañeros contándoles situaciones de su infancia, a través de las que King justifica los derroteros que ha tomado el protagonista. 

A medida que el secuestro se prolonga, la tensión va en aumento, y los compañeros comienzan a zaherirse y discutir, llegando en algunos casos a agredirse físicamente. También, poco a poco, Charlie se gana la confianza de sus compañeros, que confiesan sus secretos y sus temores, desarrollando Síndrome de Estocolmo hacia su captor. 

Rabia no está entre lo mejor de Stephen King, ni siquiera entre lo mejor de Richard Bachman. A diferencia de sus otras novelas, no logra la suspensión de incredulidad, no consigue que los hechos relatados resulten verosímiles, algo curioso siendo una historia sin componente preternatural. Charlie Decker es un chico listo, eso queda claro, pero chirría que pueda vencer con tanta facilidad en sus pulsos dialécticos a todos los adultos con los que se enfrenta, incluidos el psicólogo escolar y el jefe de la Policía del Estado. Tampoco contribuye a hacerla creíble la suerte que parece acompañar al protagonista, al que todo le sale bien, salvando incluso su vida con un recurso que al principio de la trama parecía un simple McGuffin. 


Resulta también poco plausible que un adolescente acuda al Instituto portando una llave inglesa, y que golpee a su profesor con ella. Más inverosímil aún que lo haga con una pistola tomada del despacho de su padre, y que dispare a dos profesores a quemarropa y a sangre fría. Pero sobre este particular no conviene sentenciar, dados los numerosos casos que conocemos cada día, incluidos los cuatro que citamos al comienzo del texto. 

En cuanto al aspecto moral de la novela, sin duda Stephen King carga las tintas contra el sistema educativo de su país, con el que parece tener alguna cuestión personal (recordemos que ejerció como profesor de literatura). Si bien la moral expuesta es algo simplista, maniquea incluso, pues puede resumirse en las manidas frases «la Sociedad es la culpable» o «la culpa es de los padres». 

Todos los episodios narrados por Charlie nos remiten a sucesos traumáticos causados por sus padres, en particular por su padre, adiestrador militar de profesión, Vemos cómo éste es un modelo paternal ineficaz, lejano, que arrastra problemas con la bebida y con el que Charlie no empatiza, y que le exige una maduración precoz y el desarrollo de un modelo de masculinidad clásico, rudo y viril (son muy significativas las escenas como la excursión de caza con los amigotes, incluida la conversación procaz, plagada de obsecenidades). 

De hecho, se convierte casi en un chiste recurrente, culpar a los padres de toda o disfunción que presenten Charlie y sus compañeros:

«—Es por tus padres —intervino de pronto Susan Brooks—. Debe de haber sido por tus padres.»
« —En tal caso podrás echar la culpa a tus padres—observé con una sonrisa—. ¿No sería un alivio?»


En cualquier caso, lo que sin duda logra King es crear personajes llenos de vida (uno de sus puntos fuertes como escritor), y que Charlie Decker no te deje indiferente como lector. Te cae mal, te parece odioso, estás deseando que tropiece, que algo le salga mal al fin, y sin embargo al poco sientes lástima por él, al descubrir un nuevo episodio lesivo de su pasado.

Lo mismo ocurre con sus compañeros, a los que dota de humanidad con apenas unas pinceladas de cada uno. El autor logra que los lectores les tengamos afinidad, y gracias a la oralidad del estilo, que nos sintamos como uno más de ellos, sentados en el aula, viendo y escuchando a Charlie, hablándonos de su infancia y de sus padres, con la pistola sobre el regazo. Otro tanto pasa con los adultos, caracterizados con claridad a través de su forma de hablar, de su manera de tratar a Charlie y del concepto que tienen de él. Con todo, como dijimos, no transmite verismo que se derrumben ante los manejos de Charlie, y menos en un país como los Estados Unidos y una época como los años 70, en los que la autoridad de los adultos sobre los jóvenes era mucho mayor que hoy día. 

La atmósfera es, así, el punto más fuerte del libro, que tiene un desarrollo muy teatral, transcurriendo casi por entero en el aula(salvo las escenas retrospectivas, pues casi puede entenderse como una serie de relatos enmarcados) . Resulta curiosa la nítidez con la que nos parece ver este escenario principal de los hechos (también los secundarios), dada la escasa adjetivación y las mínimas descripciones que hace King/Bachman, que van en beneficio de un ritmo narrativo vertiginoso y de un mayor espacio para los diálogos. 



Cuestiones morales aparte, y dejando también de lado todo el morbo de los incidentes posteriores y el malditismo que arrastra la novela desde entonces, Rabia es una lectura recomendable, al menos para los Lectores Constantes de King. El sentido del humor negro, ácido y biliar de Charlie Decker deja frases estupendas, y King/Bachman hace que su habitual retrato social sea más amargado y lacerante que nunca. La situación extrema que se vive en el aula hace que, bajo la pátina de buenos chicos de suburbios de clase media, salgan a la superficie todos los vicios y toda la miseria moral de la América bienpensante.

Personalmente, la leí en dos ocasiones, y debo decir que, con la segunda lectura, la novela creció un poco más, encontrándole nuevos aspectos interesantes. Tal vez no se encuentre entre las imprescindibles del Rey del Terror, pero tampoco deja indiferente. Y, te caiga mejor o peor o te resulte más o menos odioso, el cabroncete de Charlie Decker es un personaje para recordar.


Escúchalo en El Sótano:




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6 comentarios:

  1. Como fan de King siempre tuve curiosidad por leer esta novela, pero aún no tuve la oportunidad :S

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    1. Cuando tengas la oportunidad no lo dudes. Se lee enseguida y como Lectora Constante de S. King no te puede faltar, aunque solo sea por completismo.

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  2. ¡Buenas!
    Me ha hecho gracia que justo publiques esta entrada ahora, porque ha sido mi última lectura. Además, creo que puedo resumir mi opinión con una frase de tu reseña: ""Rabia" no está, a mi parecer, entre lo mejor de Stephen King, ni siquiera entre lo mejor de Richard Bachman.". Opino exactamente lo mismo; como dices, no me resultaron verosímiles la situación ni la buena suerte de Charlie y tampoco me llegó demasiado la crítica social que era, de hecho, lo que me interesaba de la novela (la tenía en mis pendientes desde hacía mucho por eso, fue hace relativamente poco que, buscándola, me enteré de lo de la retirada y demás).

    Personalmente me pareció demasiado veloz, como inconexa, pero lo atribuí a estar narrada por Charlie que, como bien dices, es un cabroncete para recordar. Eso sí, tengo que admitir que esperaba algo más psicológico, cuando estaba leyendo sobre lo que pasaba en la clase, empecé a sospechar que todo estaba en la cabeza de Charlie, porque por metafórica que fuese, la actitud de sus compañeros me parecía de lo más rara.

    En conclusión: me gustó leerla, pero no me encantó. No descarto echarle otro vistazo en el futuro y ver si, como a ti, me dice algo más en la relectura, porque sí es cierto que creo que se me escaparon varias cosas, sobre todo en cuanto a Ted y su papel para con los demás (leerla en inglés fue mala idea...).


    ¡Saludillos de otra Lectora Constante! ♪

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    1. ¡Hola! Yo diría que es una obra primeriza, y se nota que el autor aún tenía que construir más su estilo. A fin de cuentas hablamos de un primer borrador escrito con solo 19 años. Tal vez era una revulsión de King contra un sistema educativo que no le trataba demasiado bien.

      Por mi parte recomiendo una relectura pasado un tiempo desde la primera, al redescubrirla se le encuentran aspectos interesantes que no estaban la primera vez, aunque no sea una novela que crezca con cada lectura. ¡Saludos!

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  3. Como la mayoría de los textos clásicos de King, leí esta novela hace años y la recuerdo con cariño. Me entretuvo bastante la verdad y me pareció bien armada, además de que me encantó su sentido crítico social.
    De los cinco libros "originales" publicados bajo pseudónimo, no me parece la menos lograda, pues ese título se lo doy a "Carretera Maldita" (que tampoco me parece mala).
    Lamento que King la haya sacado de circulación y por eso me alegro que haya alcanzado a comprarla (si bien hubiese deseado tener la preciosa edición de MR). Igual creo que esta decisión fue más bien una estrategia editorial suya, para que cuando le quite el veto el texto se venda como pan caliente.

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    1. Difícil me lo pones para elegir la menos lograda, Elwin. Creo que coincido contigo en "Carretera Maldita", si bien tiene algunos elementos muy interesantes, como la presencia de la cadena de lavanderías Blue Ribbon, la misma en la que trabajaba la madre de Carrie White, y que ambienta el relato "La trituradora".

      Por mi parte no tengo el libro, pero se puede conseguir de segunda mano, aunque no me urge comprarlo porque no pienso pagar el sobrecoste que algunos avispados intentan obtener por él, basándose en su condición de "maldito".

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