31 de julio de 2016

Stranger Things: Dulce nostalgia, mucho Stephen King

La nostalgia es un arma poderosa. Un recurso infalible para cautivar el interés de aquellos niños de los ochenta que crecimos en un mundo analógico de quioscos, videoclubs, ordenadores de ocho bits, estrenos veraniegos en cines de barrio, álbumes de cromos y dos canales de televisión.

Por eso no podía sustraerme al fenómeno Stranger Things. Una serie de TV de que se leen críticas halagadoras casi unánimes y que el boca a boca ha convertido en la serie del momento. Frases como «Los Goonies escrita por Stephen King» convencen a cualquiera.

Stranger Things es, en efecto, un homenaje y una mirada nostálgica a las producciones infantojuveniles de los 80s como E.T., Los Goonies, Exploradores, Cuenta conmigo, El vuelo del navegante o Jóvenes ocultos. Películas con dos elementos comunes: uno, su tono fantástico. Y otro, estar protagonizada por niños y jóvenes, con los que era muy sencillo identificarse y sentir sus aventuras como propias. 



[Este texto revela detalles de la trama y el argumento de la serie]

Stranger Things transcurre en la localidad de Hawkins, Indiana, en 1983. En ella se encuentran las instalaciones de un organismo gubernamental conocido como Departamento de Energía. Hawkins es el hogar de cuatro jóvenes amigos: Will ByersMike WheelerLucas Sinclair y Dustin 'Toothless' Henderson. Una tarde, tras una partida de rol, Will desaparece en el camino de regreso a su casa.

Comienza así una búsqueda en la que intervienen tanto sus amigos, como la policía local, bajo el mando del expeditivo sheriff Hopper, como su hermano y su madre, a la que todos consideran trastornada mental, pues afirma que puede comunicarse con él a través de las luces y las paredes de su hogar.


Para complicar más las cosas, aparece en las inmediaciones de Hawkins una niña con la cabeza rapada, que parece extraviada y desorientada, que los protagonistas acogen y responde solo al nombre de Eleven (Once), número que tiene tatuado en el antebrazo.

A lo largo de los ocho capítulos de esta primera temporada descubriremos que Eleven posee poderes telequinéticos y que se ha fugado de las instalaciones del Departamento de Energía, tapadera de una agencia gubernamental que experimenta con sujetos con poderes mentales para usarlos como arma en la Guerra Fría.

Durante un experimento, Eleven abre un portal a otra dimensión, un reverso exacto de la nuestra, aunque fantasmal y habitada por una criatura monstruosa, que es quien ha capturado a Will (y a otras personas) para devorarlo. Pero Will se refugia en su «castillo», manteniéndose con vida pese a que el Departamento de Energía finja su muerte, cadaver incluido.


La idea no es nueva, con precedentes como Super 8 de J.J. Abrams (o, en otra escala mucho más modesta y residual, la española Héroes de Paul Freixas). Pero la nostalgia por sí sola no garantiza el éxito de un producto, si una vez probado se descubre que está vacío. Así pues, ¿cuál ha sido el acierto de The Duffer Brothers, padres de Stranger Things? En realidad son varios:

1) La envoltura

Detalles como la tipografía de la cabecera y los títulos de crédito, o cuestiones técnicas como la fotografía se inspiran claramente en los que se empleaban en las películas de la época.

2) La ambientación

Lograda sin necesidad de recordar todo el tiempo que estamos en los ochenta. Pósters de cine en las habitaciones de los niños: Tiburón, Cristal Oscuro o La Cosa de John Carpenter. La música, tanto la incidental como la diegética, con clásicos del momento como la omnipresente Should I stay or should I go de The Clash. La ropa, los peinados, la decoración, la tecnología... todo reproducido con cuidado y fidelidad.


3) Los guiños

Will Bryers vestido como Marty McFly en Regreso al futuro. El padre de Mike sintonizando El coche Fantástico en una tele con antena de cuernos. El cómic X-Men #134 (perteneciente a la saga de Fénix Oscura). Las figuras de Star Wars de Hasbro, incluido el cotizado Halcón Milenario. Las continuas referencias a la trilogía...

Todo lo que vemos nos suena de algo: Como en E.T., conocemos a los protagonistas jugando una partida de Dungeons and Dragons. Mike le enseña a Eleven sus figuras de Star Wars, como hacía Elliot con el extraterrestre. Perseguido por el monstruo, Will corre hacia su cobertizo, lugar en el que se escondía el extraterrestre en la película de Spielberg, en un plano calcado de aquella. Eleven descubriendo la televisión con idénticas reacciones a las que tenía E.T. Los niños moviéndose en sus bicicletas por Hawkins como los protagonistas de E.T. o Los Goonies. Planos que homenajean a Alien, Encuentros en la tercera fase, Ojos de fuego, La Cosa... podemos jugar a identificar estos planos con diferentes filmes de entonces, porque hay a montones. Es más: alguien ya lo ha hecho.

4) Los efectos especiales

Además del obligado CGI, hay muchos efectos tradicionales, realizados con técnicas propias de la era pre-digital. Que incluso se notan un poco, pero que se agradecen por su regusto ochentero.


5) Y Stephen King 

La impronta del Rey del Terror es tan notable en Stranger Things que puede decirse que la serie no se entendería sin su obra y las numerosas adaptaciones que tuvo al cine en aquella década mágica. Veamos algunos de los elementos referenciados a King y a su etapa más inspirada:

- Hawkins, Indiana, se puede equiparar perfectamente con Derry o Castle Rock, las localidades ficticias del Estado de Maine en el que transcurren gran cantidad de novelas de King, que tiene predilección por ambientar sus historias en pequeñas localidades rurales.

- El grupo protagonista nos recuerda al momento a otras pandillas de niños como El club de los perdedores de It (Eso), los cuatro amigos de El cuerpo (The Body), o los otros cuatro de El cazador de Sueños. Como todos ellos, deberán vérselas con abusones y acosadores escolares.

- De hecho, el «combate» entre los cuatro chicos y el monstruo, en el que Lucas le lanza piedras con su wrist rocket, recuerda bastante al que El club de los perdedores mantenía con el hombre lobo adolescente en It, en el que Beverly Marsh disparaba al licántropo con un tirachinas.


- El sheriff Hopper, más sagaz, competente e implicado de lo que cabría esperar del típico poli rural, guarda notables paralelismos con George Bannerman, el sheriff de Castle Rock que interviene en La Zona Muerta y Cujo.


- El capítulo 4 se titula The Body, al igual que la novela corta de S. King que forma parte del volumen Las cuatro estaciones (Different Seasons). En el siguiente capítulo, los cuatro niños protagonistas recorren la vía del ferrocarril, del mismo modo que los personajes de The Body y su adaptación al cine Stand by Me (Cuenta conmigo).  


- La agencia gubernamental secreta (el Departamento de Energía) que se encuentra tras los experimentos de los que huye Eleven recuerda poderosamente a La Tienda, la oscura agencia del universo King. La Tienda es la responsable de los experimentos que sirven de argumento a Ojos de Fuego (Firestarter), y se cree que proyectos fallidos suyos se hallan también detrás del virus que causa el exterminio de la humanidad en Apocalipsis (The Stand) y de la niebla ominosa de La Niebla (The Mist).

- El origen de los poderes de Eleven es idéntico a los de la pequeña Charlie McGee, la protagonista de Ojos de fuego: los padres de ambas fueron sujetos de experimentación del proyecto de la CIA MK Ultra, en el que se les administraron drogas para desarrollar poderes paranormales. Usar estas capacidades paranormales provoca dolor y fatiga: Eleven sangra por la nariz y los oídos al usarlos por el esfuerzo, igual que el padre de Charlie McGee en Ojos de Fuego.

- Eleven posee elementos de los personajes de Charlie McGee y de Carrie White (Carrie), con la que comparte poderes telequinéticos, dificultades para relacionarse con los demás y un casi total desconocimiento del mundo exterior al Departamento de Energía.


- Como ocurre en La Niebla (con el proyecto Punta de Flecha) un experimento científico tiene como consecuencia no deseada la apertura de un portal a una dimensión poblada por monstruos. Estos portales aparecen en otras novelas como Buick 8, un coche perverso.

- Y la idea de las realidades paralelas, de la existencia de múltiples planos de existencia alternativos al nuestro, es uno de los pilares del universo literario de King. El Talismán postula una realidad alternativa, los Territorios, que son una imagen especular de la nuestra, idea similar (aunque mucho menos tétrica y horripilante) a la de The Vale of Shadows que ofrece Stranger Things. Esta temática ocupará el centro de la narrativa del Rey del Terror a través de su saga La Torre Oscura («Ve entonces, hay otros mundos además de este»)

- Y como homenaje y elemento de ambientación cronológica, en el capítulo 4 podemos ver a un policía estatal leyendo un libro de bolsillo de Stephen King:



En resumen: ¿Merece la pena Stranger Things

La respuesta es sí. Aunque le sobre algo de metraje (ocho capítulos con una duración media de 50-55 minutos). Pese a la interpretación histriónica y sobreactuada de Winona Ryder, la única que desentona en un conjunto en el que todos van de lo correcto a lo soberbio. Por ahora ya han dejado abierto el camino para una segunda temporada que ya se ha anunciado y que esperemos no haga decaer la calidad y el interés logrados hasta ahora.

Con la política de Netflix de distribuir las series completas, Stranger Things está disponible íntegra desde el 15 de Julio, en inglés y en castellano. ¿Es la obra maestra de la ciencia-ficción que algunos afirman? Eso queda al criterio de cada uno, pero es indudable que proporciona una deliciosa historia de género fantástico, mucho suspense, buenas interpretaciones y personajes carismáticos (el sheriff Hopper aún tiene mucho que desvelar, y Toothless es el nuevo Gordi).


 Por supuesto la disfrutará más quien tenga las referencias con las que juegan The Duffer Brothers. Al menos a Stephen King le ha encantado. Pero lo dicho: no es solo nostalgia.

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4 comentarios:

  1. La gran serie del verano, para mí es una oda a los abrazos, a abrazar nuestro niño interior y no dejarlo ir. Muy buena reseña, saludos.

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  2. Yo, como buen hijo de los 80s, disfruté terriblemente con esta serie. Me divertí, me reí, me emocioné, me asusté y hasta lloré. Excelente reseña, en un todo de acuerdo.

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  3. Excelente el post tuyo, que me has hecho rememorar esta serie que ya está entre mis favoritas ya las de muchos de mis amigos de nuestra misma generación. Me encantó en especial de tu texto, el repaso exhaustivo que has hecho de las referencias ochenteras/frikis de este show y lo que concierne a nuestro querido Stephen King.

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    Respuestas
    1. Y parece, Elwin, que se ha confirmado la segunda temporada para 2017, dirigida también por los hermanos Duffer. Por Internet ronda el rumor de que el propio King podría encargarse del guión, pero sobre esto último me parece más un deseo de la gente que una realidad, y prefiero esperar la confirmación o el desmentido.

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