14 de abril de 2016

Jaime Molina Garcia - Días para morir en el paraíso

Nos encontramos en Antagón, en un futuro probable donde la contaminación ha vuelto tóxica la atmósfera. Las grandes compañías pelean por conseguir el monopolio de la comercialización del aire envasado. A la cabeza de ellas está el imperio construido por el misterioso magnate Volpi, pero su fallecimiento ha generado una tempestad de incertidumbre tanto para su empresa como para los consumidores. Por su parte, el agente Vidal acaba de ser reclutado por el Ministerio de Información. Su misión es desentrañar pequeños casos sin importancia, pero la soledad y el aburrimiento le llevarán a investigar más allá de lo debido. Un antiguo archivo le muestra una pista que no quiere dejar escapar: posiblemente el multimillonario Volpi siga vivo y esté preparando su próxima jugada en un lugar desconocido. Para localizarlo, Vidal deberá seguir las pistas que dejaron Renian –su predecesor en el cargo– y Antera, una ecoactivista que en el pasado fue confidente y amante de Renian. Para ayudarle, contará con la colaboración de Vanella, una androide enviada por sus superiores. Pronto Vidal descubrirá que todo cuanto creía real se construyó sobre una mentira y que para conocer la verdad tiene que estar dispuesto pagar un precio muy alto o renunciar, pero ¿es posible vivir dos vidas al mismo tiempo?


"Días para morir en el paraíso" es la quinta novela de Jaime Molina, autor que compagina su carrera literaria con la docencia en la Universidad de Granada, y está publicada por Ediciones Atlantis. Se enmarca dentro de la Ciencia-Ficción blanda, y se trata de obra de anticipación; una distopía postindustrial ambientada en un mundo de atmósfera postcyberpunk, que transita por senderos conocidos para los amantes del género, pues está referenciada a grandes clásicos como "1984" de George Orwell, "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury (y a muchos de sus relatos), "¡Hagan sitio, hagan sitio!" de Harry Harrison o a obras de J.G. Ballard como "El mundo sumergido", "La sequía" o "Rascacielos"

Así, encontramos los elementos recurrentes del subgénero: superpoblación, contaminación y agotamiento de los recursos naturales, una sociedad tecnócratica y deshumanizada, profundas desigualdades sociales, eugenesia socialmente aceptada y gigantescas corporaciones disputándose el dominio del mercado en una guerra abierta y encarnizada -como vimos en "Ubik" de Philip K. Dick o en la satírica "Los mercaderes del espacio" de Frederik Pohl-. El novum de Jaime Molina está relacionado con una frase que todos hemos dicho u oído alguna vez: "¡sólo les falta cobrarnos por respirar!". Pues esto es lo que ocurre en "Días para morir en el paraíso".

En una época en la que los think tanks neoliberales postulan que el agua no puede ser un producto gratuito, y en el que en grandes ciudades como México D.F. o Pekín el aire se vuelve irrespirable, Jaime Molina anticipa un futuro cercano en el que el medio ambiente ha sido totalmente destruido por el desarrollo tecnológico, y la atmósfera se ha vuelto tóxica, por lo que el aire se vende conservada en cilindros. Solo es posible vivir manteniéndose dentro de los edificios -a los que se suministra aire de manera gratuita- o con brevísimas salidas al exterior, siempre provisto de un cilindro de aire.



La trama transcurre en un país llamado Antagón, donde el mercado del aire está dominado por Airvol, empresa dirigida por un magnate llamado Volpi. Pero la muerte -o desaparición repentina- de Volpi deja un vacío de poder y compromete las reglas del mercado, creando la incertidumbre sobre el suministro gratuito de aire o el precio del mismo, pudiendo convertirse en un artículo de lujo al alcance de muy pocos.

El protagonista es Vidal, un simple funcionario con una tarea anodina, repetitiva y poco importante, quien descubrirá un asunto de gran envergadura al revisar los casos pendientes de Renian, su antecesor en el cargo. Sus superiores le asignan como compañera a una androide llamada Vanella,  quien le guiará y secundará en una investigación que se mueve entre el thriller y la novela negra.

La historia del hombre corriente que descubre el pastel y se convierte en héroe accidental -viéndose inmerso en conspiraciones y juegos de traiciones y lealtades que le vienen grandes- no es innovadora, pero Jaime Molina le ha dado un giro propio de Philip K. Dick, hacia la confusión entre lo real y lo ilusorio, entre lo auténtico y lo falso, entre los recuerdos ciertos y los implantados. La incerteza sobre la propia identidad de Vidal, su relación con Renian y el papel de ambos en conjuras ecologistas y en la búsqueda de Volpi serán el motor y el interés de "Días para morir en el paraíso", cuya trama de intriga, complots y falsas identidades con tintes de novela negra provocan también reminiscencias del gran clásico "El mundo de los No-A" del precursor de Dick, A. E. Van Vogt.

Nivel de contaminación atmosférica en Pekín [fuente]

Pero a diferencia de Dick, que solía dejar sus ambientaciones apenas esbozadas, Jaime Molina desarrolla con amplitud los detalles de su universo y los acontecimientos que llevaron a Antagón y al resto del mundo a su situación actual. De igual modo ofrece amplias descripciones y detalles de las costumbres de Antagón y su sociedad, algo meritorio teniendo en cuenta su extensión de 251 páginas.

Este nivel de detalle favorece el tono visual de la novela, que evoca a la atmósfera postindustrial de películas distópicas varias, desde "Hasta que el destino nos alcance" o "Hijos de los hombres" hasta las más futuristas como "Dark City", pero también, por planteamiento y por estética, al clásico de Ciencia ficción lo-fi de Jean-Luc Godard "Lemmy Caution contra Alphaville", con una Vanella que bien podría ser encarnada por Anna Karina.

Conviene destacar la postura crítica y la llamada a la reflexión por parte del autor, tanto sobre la progresiva deshumanización de la sociedad, que se retrata formada por sujetos completamente individualistas e indolentes ante las necesidades y los sufrimientos ajenos, como a la burocracia y a la Administración pública (la iniciativa se considera una infracción, realizar trabajo extra es sospechoso de abandono de las tareas propias, se castiga la cultura del esfuerzo) y a las políticas medioambientales de los Estados, con un cuestionamiento frontal del sistema de cuotas de emisiones contaminantes y la posibilidad de comprar y vender las mismas, además de las actuaciones de los países ricos e industrializados sobre la población y los recursos naturales de las naciones en vías de desarrollo.

Por otra parte, Jaime Molina contribuye a su proyección anticipativa con elementos propios del subgénero postcyberpunk, como la biotecnología, las computadoras neuronales, la existencia de inteligencias artificiales y de entornos virtuales indistinguibles de la realidad o la presencia de androides como Vanella, todo lo que contribuye al difuminado de los límites entre lo biológico y lo tecnológico y al juego de confusión entre realidad y ficción que supone uno de los ejes de "Días para morir en el paraíso".

Las mascarillas, un artículo de uso cotidiano en las ciudades chinas

En lo formal, la obra se beneficia del estilo depurado de Jaime Molina, una narración limpia, que transmite con claridad. Con una distribución adecuada de las pausas, el ritmo de lectura es alto pero sin llegar al desenfreno del thriller de acción. Por su distribución en capítulos breves, su extensión contenida y su ritmo cómodo, se lee con bastante rapidez.

En total se divide en 47 capítulos, que alternan dos líneas temporales: la centrada en Vidal, narrada por éste en primera persona, y la referida a Renian, narrada en tercera persona. Los dos puntos de vista conviven sin estridencias, y permiten una fácil comprensión de la trama, habida cuenta de que ésta se complica y retuerce a medida que la trama avanza y se despliegan las dobleces de lealtades, las intenciones ocultas y se va descubriendo, por una parte, lo que esconde la muerte de Volpi, y por otra, la relación existente entre Vidal y Renian.

Por todo lo expuesto, "Días para morir en el paraíso" es una interesante propuesta de Ciencia-Ficción blanda, y una anticipación acertada por parte de Jaime Molina, para reflexionar sobre una realidad que resulta plausible y cercana de una manera demasiado perturbadora. 

DÓNDE CONSEGUIRLO:

"Días para morir en el paraíso" puede adquirirse en la página web de Ediciones Atlantis, o en librerías como La Casa del Libro, a un precio de 17€. 

Ciudad de México, un día cualquiera [fuente]

ENLACES DE INTERÉS: 

Ficha del libro en la web de Ediciones Atlantis.

Jaime Molina: página web y página en Facebook.

Entrevistas al autor en Universo La Maga y Ediciones Atlantis.

Reseñas en Universo La Maga, La lectura de Ramón, Ya lo leo yo por ti y Cicuta Dry.

La empresa canadiense Vitality Air ya vende aire embotellado, y China es su mejor cliente. "La venta de aire embotellado va en aumento en Pekín".


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