14 de marzo de 2016

Muñecas para matar - Jorge R. del Río

Macao, 1986. Miranda Moore desaparece misteriosamente tras participar en un combate de kickboxing. Todos los esfuerzos de su prometido y entrenador Tommy Reynolds son en vano, y el rastro de Mindy desaparece por completo.

Cuatro años después, en Bangkok, el general corrupto Phong es asesinado por una prostituta de lujo. Tommy Reynolds intenta seguir con su vida en la ciudad de Los Ángeles cuando recibe una inquietante llamada. Una voz distorsionada al otro lado del auricular le promete que Mindy sigue viva, y que recibirá más instrucciones a su llegada a Bangkok.

Sin más equipaje que sus esperanzas, sus gafas de sol y una sencilla mochila sobre el hombro, el americano viaja a Tailandia. Pronto tendrá que depender de todo su karate para encontrar a Mindy y rescatarla de una oscura organización que capta a las mejores guerreras marciales y les lava el cerebro hasta convertirlas en las asesinas perfectas… un conjunto de implacables muñecas creadas para matar.


Antes de comenzar, debo decir que no soy ningún entendido en artes marciales, y que nunca me gustó demasiado el cine de este género, fuera de las producciones chinas de la Golden Harvest y afines, como las cintas de Bruce Lee -y su ejército de clones- y las comedias acrobáticas de Jackie Chan o Sammo Hung. Comento esto porque "Muñecas para matar" es un homenaje al cine de artes marciales que proliferó en los años 90, en producciones de bajo presupuesto, de explotation o Serie B, que por norma general en España se editaban directamente a vídeo. 

Un cine de entretenimiento que servía de escaparate a artes marciales como el Kick Boxing, el Muay Thai o el Savate, y cuyos protagonistas procedían del mundo de la lucha, sin importar demasiado sus dotes actorales. Todo comenzó con la Cannon Films y su saturación del mercado con las películas de Michael Dudikoff (aunque el que de verdad nos enrollaba era su sidekick Steve James, que se comía la pantalla) y el debut de Jean-Claude Van Damme. Luego vinieron nombres como Gary DanielsMarc Dacascos, Tony Jaa, Don The Dragon Wilson u Olivier Gruner, que pasearon sus -salvo excepciones- inexpresivos rostros por cientos de producciones baratas pero entretenidas, cintas palomiteras para deleite de los aficionados al cine de acción y de los lectores fieles de revistas como Dojo o Décimo Dan

Jorge del Río [fuente: Ronin Literario]

El autor de "Muñecas para matar", el argentino Jorge R. del Río, podría perfectamente ponerse en la piel de sus personajes, pues es practicante de artes marciales desde los ocho años. Pero además de ser cinturón negro de Karate y profesor de Kick Boxing, es un viejo conocido de KindleGarten: participó en dos antologías de la editorial Pulpture, "Conjura" y "El corazón hace pulp pulp"

Y el pulp, la literatura popular, es el lugar perfecto para una historia de artes marciales, ya que la lucha estuvo presente en la "literatura de géneros" desde sus inicios, fuese en las "Boxing Stories" de Robert E. Howard o, en el caso español, en las series de bolsilibros "Doble Juego" de Editorial Ceres o la más célebre "¡Kiai!", de Bruguera, por la que pasaron primeras firmas de la casa como Curtis Garland, Clark Carrados o Ralph Barby. 

"Muñecas para matar" llega de mano de una nueva iniciativa editorial, que viene a afianzar el dulce resurgir del pulp hispano: los responsables del blog Ronin Literarios han creado su propio sello, que estrenan con cuatro Series Literarias con el que recuperan la publicación por entregas semanales. Disponibles en formato digital, las series tienen cuatro entregas, siendo la primera gratuita, y las tres siguientes a un precio de 0,99€.

¡Kiai!, una colección de gran popularidad
en la España de los 70s [fuente]

El planteamiento y el desarrollo de la novela de Jorge R. del Río son fieles a su orientación popular: es una historia sencilla y divertida, sin más pretensiones que entretener, y ofrece un ritmo narrativo muy elevado, en el que no existen tiempos muertos y donde los acontecimientos se suceden sin apenas transiciones. Por supuesto las artes marciales son las protagonistas principales, y destacan las escenas de combates, que el autor ha cuidado para que reflejen las técnicas de los diferentes estilos de lucha que emplea cada personaje. 

De acuerdo a su ajustada extensión, el texto no puede detenerse en descripciones ni largos diálogos, sino que ofrece apenas bosquejos de escenarios y personajes, lo mínimo imprescindible. De igual modo, la trama y sus protagonistas se nos presentan de forma sucinta, y en seguida estaremos asistiendo a una escena de acción tras otra. 

La acción se sitúa entre los años 1986 y 1990 en la ciudad de Bangkok, capital mundial del Muay Thai y escenario rápidamente reconocible para los aficionados al cine de artes marciales de la época, pues en ella transcurren infinidad de películas. Por ello Jorge R. del Río no se recrea en describirla, aunque aparecen elementos definitorios como sus prostíbulos, sus sórdidas casas de citas o sus taxis tuk tuk.

Las muñecas para matar del título son luchadoras convertidas en asesinas.

Todo comienza cuando la estadounidense Mindy, una luchadora de Kick Boxing, desaparece tras un combate en un torneo. Cuatro años después, Tommy, su entrenador y pareja, recibe una llamada que le notifica que Mindy sigue viva y lo emplaza a viajar a Bangkok. Allí se encontrará con Asano, un japonés que le servirá de aliado. Mientras Mindy, ahora perteneciente a una misteriosa organización que utiliza hermosas mujeres jóvenes como eficientes asesinas -liderada por un oscuro personaje llamado simplemente El Jefe-, debe huir de sus compañeras enviadas para matarla. 

Como vemos, "Muñecas para matar" maneja pocos personajes, sin profundizar en su aspecto psicológico o en su personalidad.  Esto va en línea con el género cinematográfico que homenajea: es una novela para leer con complicidad, disfrutando de sus clichés y estereotipos, totalmente intencionales, como lo son sus diálogos durante los combates: intercambios de amenazas, bravuconadas y frases ingeniosas para menoscabar al rival.

Cabe decir que Jorge R. del Río se ha inspirado en diversos actores y actrices de la época para caracterizar a sus personajes, y ofrece un divertimento extra para los conocedores del género: ponerles cara a los protagonistas.

Mi cásting para la novela: Gary Daniels como Tommy Reynolds,
Tony Jaa como Asano, Bolo Yeung como Kam y Brigitte Nielsen como 9

Decir por último que es una novela bastante violenta -qué duda cabe tratándose de una historia de artes marciales- en la que abundan los muertos y la sangre, pero en la que el autor ha buscado la plausibilidad en lo referido a los golpes, patadas y técnicas de luchas varias y sus consecuencias. Insisto que no entiendo nada del tema, pero los expertos encontrarán que cada personaje usa un arte marcial determinado (o combinación de varias, como la mezcla de Karate y Kick Boxing de Tommy o la de Karate y Judo de Asano) y se recrearán más en las escenas -que no son pocas- que enfrentan a unos y otros.

Podemos decir que "Muñecas para matar" es un entretenimiento sano, una lectura de evasión para disfrutar sin prejuicios de su planteamiento pulp y su sentido del humor a la hora de homenajear al cine de artes marciales chusquero. La novela por entregas de Jorge R. del Río no es literatura culta ni lo quiere ser, sino que está pensada para distraer y divertir. Como debe ser la buena literatura de quiosco.

Dónde conseguirlo:


La serie puede adquirirse en la página de Ronin Literario, a un precio de 0,99€ por entrega salvo la primera, que es gratuita. 

Enlaces de interés:


Entrevista con el autor en Ronin Literario

Blog Ronin Literarios

Página de la editorial y perfil del autor en  Facebook.

Novela weird-west por entregas de Jorge R. del Río en Dlorean: "Caminante de la piel".



[Una nota personal: cuando Tommy Reynolds recibe la llamada telefónica que lo emplaza a ir a Bangkok, no pude evitar recordar una escena recurrente de las viejas películas de ninjas de serie Z de los años 80, en la que el bueno de Richard Harrison hablaba por un teléfono con forma de Garfield. Escena que rodó una vez y que repitieron sin su permiso en docenas de cintas, doblándole la voz por encima, sin pagarle un céntimo y arruinándole la poca reputación que le quedaba: 


Probablemente no estaba en las intenciones del autor homenajear al pobre Harrison, pero supongo que nunca se sabe las reminiscencias que vas a provocar en los lectores con tu obra cuando la escribes]. 

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4 comentarios:

  1. Hola, soy David Tourón, el director editorial de Ronin Literario.

    Muchas gracias por haber hecho una reseña tan cuidada y por mencionarnos. Me alegra mucho saber que logró entretenerte, Jorge es un especialista narrando las escenas de acción.
    Me gusta mucho el casting de actores que has elegido para una posible película.

    Un saludo.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, David. En verdad es una novela entretenida, y que se lee a una velocidad trepidante. He tenido la suerte de leerla de un tirón, pero me imagino la ansiedad de esperar toda la semana a la siguiente entrega. Me recordó a los viejos tiempos de lector de cómics y pasaba un mes hasta el siguiente número. En ese aspecto, creo que vuestra idea de las Series Literarias es un gran acierto, y espero que funcione bien.

      Gracias de nuevo, ¡saludos!

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  2. Una buena reseña. Yo leí la serie entrega a entrega y ciertamente el autor sabe crear tensión y expectación por la siguiente parte. Un estilo fluido y enérgico que engancha desde la primera. Recomendable para todo aquel que quiera disfrutar de una historia de acción.

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    1. Muchas gracias, Andrés. Ciertamente es recomendable, creo que he sido afortunado de poder leerla toda de un tirón, pues creo que la terminé en dos horas, de adictiva y trepidante que resulta la historia.

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