19 de febrero de 2016

Autores: Diseccionando a Agatha Christie

Hoy es un día muy especial. En KindleGarten tenemos una firma invitada: Dúas Lúas, del blog especializado en literatura en femenino Maleducadas, nos ha regalado un extenso y documentado artículo sobre la escritora más popular de la historia de la literatura. La autora más leída, editada, traducida y vendida de la historia, la gran dama del crimen: la británica Agatha Christie.

La entrada es amplia y contiene numerosos enlaces a un montón de datos sobre la reina del misterio, con datos interesantes y curiosos sobre la vida y la obra de una escritora que sostiene récords (de ventas, de adaptaciones, de lectores...) muy difíciles de igualar e imposibles de superar. Sin más, os dejo con el texto de Dúas Lúas.

AGATHA CHRISTIE

La autora y sus montones de libros, literalmente [fuente]

El detective belga (y no francés), rechoncho y bajito, de extravagantes bigotes negros, maniático del orden y fascinado por las células grises Hércules Poirot (Hercule Poirot en algunas versiones) y su amigo, el capitán Arthur Hastings, inglés, imaginativo y enamoradizo, llegan a Cornualles a pasar unas vacaciones. Allí conocen a la encantadora y bella señorita Buckley, que parece haber sufrido recientemente una serie de accidentes que casi le cuestan la vida. Mas Poirot sospecha que detrás de ellos hay una mano criminal, y que sobre el idílico marco de Cornualles se cierne un peligro inminente.


Peligro inminente, de hecho, fue el primero de los libros de Agatha Christie que leí, y gracias al que descubrí que, tras el trazo de su pluma –o de su máquina de escribir, ya que compagina ambas-, nada es nunca lo que parece y casi nunca nadie es quien dice ser. Lo recuerdo como si fuera ayer y, no obstante, han debido transcurrir unos veinte años. Veinte años en los que, de vez en cuando, necesito revisitar a la escritora inglesa más popular de todos los tiempos, más popular incluso que Jane Austen, las hermanas Brontë o Virginia Woolf. Y no lo tengo difícil, porque es rara la casa donde no encontremos alguno de los libros de la “dama del crimen”, puesto que incluso se han vendido y siguen vendiéndose como series por fascículos en los quioscos. Pero, ¿qué tiene de especial para que, tras casi dos décadas, siga atrayéndome con unas historias que, en la mayoría de los casos, siguen un esquema bordado del anterior? Lo cual, teniendo en cuenta que escribió más de sesenta novelas policiacas que se acercan al centenar si se le suman otros géneros y temáticas, resulta comprensible.

En la biblioteca de su residencia de verano [fuente]

Para empezar, y siempre bajo mi perspectiva, tiene unos personajes sólidamente construidos, que actúan movidos por una personalidad propia y unas motivaciones particulares que se aclaran conforme avanzan las historias. Está también la familiaridad que ofrecen los elementos comunes a muchas de ellas, fundamentalmente los protagonistas (Poirot protagoniza unas 40 historias, y también repiten protagonismo habitualmente, por ejemplo, otros personajes como Juana Marple -Jane Marple en algunas versiones- y el matrimonio Beresford), y la intertextualidad entre las obras, ya que en alguna ocasión se recuerdan casos pasados al reflexionar sobre el presente. Maneja la Christie también con gallardía pizcas de romanticismo y pasiones escondidas bajo la rígida moralidad inglesa de la época, que dotan de interés y humanidad a los, de otro modo, distantes casos de asesinato planteados la mayoría de las veces. Además, el lenguaje –llano y directo, pero sin simplezas- y la extensión de los relatos –que pueden leerse normalmente en dos o tres horas- son accesibles a lectores de todo pelaje y condición. 

No obstante, estoy convencida de que no es nada de lo anterior lo que vuelve adictivos sus relatos, sino EL RETO. Christie pica nuestra humana curiosidad al plantearnos el crimen –con su lista de sospechosos incluida-, creándonos la ilusión de que tenemos en la mano todas las cartas de la baraja y que podemos ser capaces de descubrir al culpable antes que los protagonistas. Christie nos engaña tan bien al respecto que, pobres de nosotros, nos creemos los verdaderos detectives del cuento. Hasta que, finalmente, las dudas se despejan y descubres que, o bien acertaste porque has puesto en la diana a todos los personajes que se nos presentaban o, otra vez más, Agatha Christie ha acabado atrapándote al darle un giro inesperado a lo narrado. Raramente defrauda, casi siempre sorprende.


Pero, ¿quién era Agatha Christie para conseguir alcanzar el éxito de forma tan desmesurada?

Sin poder ser exhaustiva (porque de la autora británica se han escrito miles de páginas), me acercaré a los puntos sobre su vida y obra que más llaman la atención, además de traer a este espacio algunas de las adaptaciones de sus obras e influencias y referencias de obra y autora. 

CURIOSIDADES BIOGRÁFICAS

  • LA COTIDANEIDAD DEL ESOTERISMO

La escritora, en su niñez [fuente]

El 15 de septiembre de 1890, nace en Torquay (en el condado de Devon, al sur de Inglaterra) la niña Agatha Mary Clarissa Miller, en el seno de una familia acomodada. Aunque, como era de esperar, los Miller eran cristianos de forma nominal, sin embargo, en la intimidad profesaban unas ciertas creencias esotéricas, y la pequeña Agatha y sus hermanos mayores, Madge y Monty, creían que su madre poseía lo que se dice “percepciones extrasensoriales”, o sea, que tenía un sexto sentido o, según la Wikipedia en inglés, una “second sight” (segunda visión) que le haría experimentar la clarividencia o la precognición, lo que, personalmente, me recuerda al concepto esotérico del Tercer Ojo. Por eso no es de extrañar que a Agatha Christie le interesasen sumamente estos fenómenos supuestamente paranormales y los reflejase, apoyados en una visión racional, en alguna de sus novelas, como: El misterio de Sittaford, El misterio de Pale Horse o El Testigo Mudo, novela que fue reseñada en una revista científica para hablar del modo brillante en que se emplea un veneno como arma homicida cuyos efectos, hábilmente camuflados, hacen creer a los testigos del crimen en una experiencia sobrenatural. Todos creen que el vapor verde que exhala la víctima durante una sesión de espiritismo antes de caer enferma es ectoplasma o una premonición de muerte, cuando en realidad se trataba de una de las cualidades del veneno empleado.

  • FORMACIÓN EN CASA… Y EN PARÍS

Pero no sólo creció arropada por creencias cuando menos chocantes, sino que, además, su infancia estuvo repleta de “mujeres fuertes e independientes” -su madre, su abuela y sus tías- empeñadas en que Agatha recibiese una esmerada educación. Así, aprendió a tocar la mandolina y el piano, las operaciones aritméticas básicas y, por supuesto, a leer y escribir. De hecho, con cuatro años ya leía y se convirtió en una lectora voraz que, al tiempo que crecía fue ampliando su catálogo de autores y estilos preferidos, pasando de los libros infantiles escritos por la señora Molesworth o la obra maravillosa de Edith Nesbit hasta la poesía de Edward Lear o Lewis Carroll. También amaba a sus mascotas y llegó a hacer teatro con un grupo de amigas, pese a poseer un carácter introvertido. Una infancia feliz, en suma. No obstante, en 1901, cuando su padre, Frederick Alvah Miller, de origen estadounidense, fallece, ella solo tiene 11 años, y más tarde declarará que este hecho marcó el fin de su infancia. Al año siguiente, será enviada a distintos colegios de señoritas, primero en Torquay y luego en París, para recibir una educación formal, lo que acabará reflejado también en sus novelas, como, por ejemplo, Un gato en el palomar.

Agatha Christie en los años 20 [fuente]

  • PRIMERA NOVELA… Y AMOR Y VENENO EN TIEMPOS DE GUERRA

Al acabar sus estudios en el extranjero, en 1910, Agatha acompaña a su madre al cálido Egipto mientras ésta convalece de una enfermedad, y pasa tres meses en su capital, El Cairo, al tiempo que visita las pirámides y conocidos templos egipcios; si bien, todavía no se despierta su futuro interés por la egiptología, esa estancia le inspira una primera novela toda vez que regresan a Inglaterra, Snow Upon the Desert –Nieve en la superficie del desierto-, escrita alrededor de 1911 ó 1912 según el sitio web FreelanceWriting y que será rechazada por varias editoriales, lo que la desanimará, aunque varias personas la alientan a que no deje de escribir. El español Mariano Fernández Urresti, en su novela de misterio Agatha escribía con sangre, con la que busca homenajear a la autora, apunta que pocos saben de esa novela, y menos aún que la propia Agatha “la cita en una de sus obras más famosas asegurando que es un proyecto en el que trabaja uno de sus personajes, una famosa escritora”. Se trataría de la señorita Otterbourne, en Poirot en Egipto (o, lo que es lo mismo, Muerte en el Nilo). Acercándome a la estantería, compruebo el dato y encuentro el párrafo donde habla la señorita Otterbourne:

<<—No me importa anunciarle, monsieur Poirot, que estoy aquí en busca de ambiente y color local para mi nueva novela, que titularé: Nieve en la superficie del desierto. Poderoso, sugestivo. Nieve en el desierto... fundida por el primer soplo ardoroso de la pasión.>>

Tras este acercamiento fallido al mundo editorial, y durante los años siguientes, continúa escribiendo por puro entretenimiento, y consigue publicar alguna historia sin afán profesional, mientras ayuda a sus amigas a divertirse con actividades teatrales a un nivel amateur, y se prodiga en actos sociales. Será en un baile a finales de 1912, organizado por lord y lady Clifford (el detalle es irrelevante pero recuerda el ambiente de muchas de las novelas de la autora), donde conozca al que será su primer marido y de quien recibe el apellido con que será mundialmente conocida: Archibald Christie. En palabras de Agatha, Archie es “a tall, fair young man, with crisp curly hair, a rather interesting nose, turned up not down, and a great deal of careless confidence about him” (algó así como un joven alto y encantador, con el pelo encaracolado, una nariz bastante interesante, que se presentó sin timidez y con una gran dosis de confianza en sí mismo). El joven encantador había nacido en la India de colonias, donde su padre era juez y, al presente, formaba parte de la Fuerza Aérea Británica, el Royal Flying Corps, lo cual era de esperar, teniendo en cuenta que el baile había sido organizado para esparcimiento de los jóvenes reclutas de Exeter. No pasa mucho tiempo antes de que contraigan matrimonio, en la Nochebuena de 1914, durante un permiso del aviador ya que, debido al estallido de la I Guerra Mundial, el joven se había incorporado a filas en agosto y combatía en Francia contra el ejército alemán. Mientras su marido lucha en el frente, Agatha se presta voluntaria para atender a los heridos en el hospital de Torquay. Además de atender heridos, dispensará medicamentos en la farmacia. Será ahí donde, por primera vez, entra en contacto con los venenos, que serán su arma favorita de asesinato en sus novelas –y presentes hasta en el título de alguna, como Cianuro espumoso- y que fascinan a los expertos por la precisión con la que son descritos sus efectos. 

La autora, en su época como enfermera [fuente]

  • CONOCIENDO A POIROT Y APRENDIENDO A SURFEAR

Al finalizar la guerra, Archie y Agatha son padres de una niña, Rosalind, y pasan una temporada de felicidad marital, como el viaje de 1924 alrededor del mundo que le ofrecen a Archibald para promocionar el Imperio Británico, donde Agatha y su marido llegan incluso a Hawaii, convirtiéndose en la primera mujer británica que aprende a surfear. Será en esta etapa donde Agatha Christie comienza a tomar más en serio la escritura, que la atrae de modo irremisible, y decide probar suerte con la literatura policiaca, de la que era una lectora voraz junto con su hermana Madge. Leyendo las aventuras de Sherlock Holmes, las novelas de Wilkie Collins o El misterio del cuarto amarillo de Leroux, Agatha sucumbe al reto de crear su propio detective y, en 1920, ve la luz Poirot, un exoficial de la policía belga que se había refugiado en Gran Bretaña después de la invasión alemana en Bélgica y se ve implicado casi por casualidad en El misterioso caso de Styles. Varias editoriales rechazan la obra, pero, luego de proponerle algunas sugerencias, una casa acepta publicarlo tras hacerle firmar un contrato que más tarde recordará como abusivo. Los inicios nunca son fáciles, pero las críticas son amables y se venden un par de miles de ejemplares de la novela. Animada tras el modesto éxito, en 1922 crea a Tommy y Tuppence Beresford, un matrimonio de espías y, más tarde, detectives que forman una especial y duradera “pareja en el crimen” (en detenerlo, claro) que deben revelar la identidad de El misterioso señor Brown. La huella de la Gran Guerra vuelve a estar presente, y es que el tema era todavía reciente. Será con su tercera incursión en la novela policiaca, Asesinato en el campo de golf, la segunda con Poirot como protagonista, cuando la critica comience a destacar la maestría de aquella joven inglesa para sorprender a los lectores.

Mrs. Christie rides the waves [fuente]

  • EL AÑO MALDITO QUE DESEMBOCA EN SU DESAPARICIÓN… Y SU OBRA CUMBRE

Tras la vuelta de su viaje alrededor del mundo, la relación de Agatha y Archibald comienza a deteriorarse, en parte por el golf, paradójicamente protagonista de esa tercera novela de 1923, afición que absorbe muchas de las horas libres de su marido alejándolo de su familia. La situación se irá volviendo insostenible hasta que estalla en 1926.

1926 es un año especialmente duro para la escritora, y la suma de acontecimientos horríbilis la conducirá a ser protagonista de un misterio digno de sus novelas: su propia desaparición.

El matrimonio comienza a vivir en una crisis perenne, y se dice –atendiendo a un controvertido artículo publicado por El Mundo en 2009- que Archibald menosprecia la aptitud de su mujer para la escritura, considerándola un simple pasatiempo rentable. En medio de esa tensa situación, fallece la madre de la escritora, que no se siente arropada por su marido en tan doloroso momento. Según Wikipedia –los detalles varían según la fuente consultada-, para completar el cuadro, el 3 de diciembre de 1926, Archibald Christie, que ya le había confesado a su mujer estar enamorado de Nancy Neele, la secretaria del Major Belcher –quien les había ofrecido el viaje por los confines del Imperio que había fascinado a la escritora-, tras una fallida reconciliación con Agatha le solicita el divorcio definitivamente, lo que origina una fuerte discusión que termina con el hombre abandonando la casa de Berkshire para ir a pasar el fin de semana con su amante en Surrey decidido a no volver más. Al caer la noche, Agatha deja la mansión junto con una nota a su secretaria informándola de que partía para Yorkshire. Aunque, según Hercule Poirot Central, Agatha encontró la casa vacía ese 3 de diciembre al llegar y le habría escrito a su cuñado –no a su secretaria- para informarlo de podría encontrarla en Yorkshire. Poco después, su coche (¿tal vez el mismo que había comprado ilusionada con los primeros ingresos como escritora?) aparece abandonado junto a un lago de Newlands Corner, cerca de Guildford, condado de Surrey, y dentro aparecen ropa vieja y documentos caducados (atendiendo a Wikipedia) o maletas y restos de sangre (según apuntan en Culturamas), pero ni rastro de la escritora. Los medios rápidamente se hacen eco de la noticia en primera plana, y el mismísimo Arthur Conan Doyle intenta saber qué fue de ella con ayuda de médiums. A pesar del cuidadoso despliegue policial y la notoriedad del caso, la búsqueda es infructuosa y ciertas sospechas recaen sobre Archibald Christie hasta que, finalmente, alguien la reconoce como una de los huéspedes de un balneario de Harrogate. Su todavía marido debe desplazarse hasta allí para traerla a casa mientras la autora, que se había registrado bajo el nombre de Teresa Neele –apellido de la amante-, de Sudáfrica, niega saber quién es. Si finge o realmente sufre un grave episodio amnésico motivado por un shock psicológico, nadie puede asegurarlo, ni entonces ni ahora, como no sea el profesional de Harley Street que la trató o ella misma, aunque el caso le creó detractores que la consideraron una oportunista en busca de publicidad o clamaron que con su desaparición voluntaria pretendiera damnificar a su marido y que fuera enjuiciado. Personalmente, me inclino por creer con que, siendo esto posible, la autora habría actuado movida por una crisis nerviosa sin calibrar las dimensiones que acarrearía su actuación. De lo que no se puede dudar –y sigue siendo mi opinión- fue que lo ocurrido se debió a una fuerte depresión, y no a afán publicitario.

La desaparición de la escritora conmocionó al país
 y ocupó las portadas de los periódicos [fuente]

Y, aunque nadie ha sabido nunca lo que ocurrió exactamente entre que se le pierde la pista a Agatha Christie el 3 de diciembre de 1926 y se la localiza indemne y, al parecer, desmemoriada, el 14, se ha especulado y/o fantaseado desde entonces con ello en reportajes, libros, películas y series de televisión. Así, por ejemplo, el libro biográfico Agatha Christie and the eleven missing days (Agatha Christie y los once días perdida), de Jared Cade, recopila entrevistas a testigos y familiares de la autora; la película Agatha (1979), del director Michael Apted y protagonizada por Vanessa Redgrave como Agatha Christie, apuesta por la desaparición orquestada por la escritora para perjudicar la reputación de su marido, etc. Más imaginativa es la explicación que ofrece la serie de ciencia-ficción Doctor Who a sus seguidores en el capítulo El unicornio y la avispa, de 2008, donde se sugiere que la amnesia es auténtica y no se debe a la traición de su marido sino a hechos fabulosos y extraordinarios que vive la escritora en primera persona junto a los protagonistas de la serie, y que le inspirarán inconscientemente la idea de su novela Muerte en las nubes

Y, a pesar de lo malo que la arrastra a la oscuridad en esa época, o tal vez por ello, será en 1926 cuando se publique una de las obras cumbres de su carrera, El asesinato de Roger Ackroyd, considerada en 2013 por la Asociación de Escritores de Crimen de Reino Unido como la mejor novela negra británica de todos los tiempos. En esta novela consigue dar una vuelta de tuerca al género con lo original de su final.

  • CAMADERÍA LITERARIA, ARQUEOLOGÍA… Y UN NUEVO AMOR ENTRE RUÍNAS

No hay mal que cien años dure, dice el refrán, y la vida de Agatha, tras la atención mediática que desencadena su desaparición, vuelve a encontrar la paz… en las Islas Canarias, donde se refugia durante dos semanas de 1927 junto a su hija para alejarse de todo lo ocurrido.

Al volver de las islas, sigue publicando –en 1928 aparece Miss Marple por primera vez- , acude a actos sociales… y formará parte de la fundación del Detection Club en 1929 o 1930 –las Wikipedias en inglés y español no se ponen de acuerdo-, un estrambótico y selecto colectivo de escritores de novelas de misterio que llegarán a publicar obras firmadas bajo el nombre del grupo y que le resultará terapéutico para olvidar las penurias domésticas vividas. Además, antes de eso, en uno de los actos sociales en los que se hace ver, se le sugiera hacer un viaje por el exótico Oriente Medio. Actos sociales que, por cierto, no acababan de convencerle si hacemos suya la opinión de su personaje Ariadne Oliver en La señora McGinty ha muerto:

<<La señora Oliver abrió bruscamente los ojos. Había estado absorta en un sueño nostálgico de su propio hogar. Paredes cubiertas de pájaros exóticos y follaje. Una mesa de pino, su máquina de escribir, café negro, manzanas por todas partes… ¡Qué felicidad! ¡Qué gloriosa y solitaria felicidad! ¡Qué equivocación que una autora saliese de su ciudadela secreta! Los escritores eran seres tímidos, pero gregarios, que compensaban su falta de aptitudes sociales creando sus propios compañeros y sus propias conversaciones.>>
Agatha Christie y su marido, Max Mallowan, durante
una expedición arqueológica a Egipto [fuente]

Como dije, atraída por la idea del viaje, toma el Orient Express en el otoño de 1928 –me la imagino imaginando, precisamente y valga la redundancia, su novela Asesinato en el Orient Express, publicada en 1934- y acaba visitando las excavaciones arqueológicas de la ciudad de Ur, que consiguen fascinarla, y, durante un segundo viaje atraída por el olor de la historia enterrada e invitada por los amigos que había hecho allí, conoce a un arqueólogo “delgado, moreno, joven y muy tranquilo”, Max Mallowan, mucho más joven que la autora y con quien contrae matrimonio en 1930. Leemos en Culturamas que Christie le preguntó a su marido por qué se casara con una vieja como ella, y que él contestó: “Soy arqueólogo, querida. Cuanto más vieja seas, más te querré”. No se separarán ya más hasta la muerte de ella, acaecida en 1976. Con él compartirá la pasión por la arqueología, lo que los llevará a viajar a menudo y se verá reflejado en novelas como Muerte en el Nilo, Intriga en Bagdad, Cita con la muerte o Asesinato en Mesopotamia… que debe seguir publicando a su pesar con el apellido Christie por imposición de sus editores.

  • EXPERTA EN TOXICOLOGÍA Y PELIGRO PARA LA SEGURIDAD NACIONAL EN LA II GUERRA MUNDIAL

El matrimonio Mallowan se separa, geográficamente hablando, a causa de la Guerra. Su marido trabaja en El Cairo y ella permanece en Londres, donde atiende la farmacia del University College Hospital de la capital, aumentando sus conocimientos sobre la farmacopea; eran tan exactos, como ya comenté al hablar de la I Guerra, que alguna de sus novelas ayudó a resolver algún enigma al respecto. En los libros de Connie Willis El apagón y Cese de alerta, donde unos historiadores de 2060 viajan en el tiempo hasta el Londres de la II Guerra Mundial, los personajes mencionan a menudo a Christie y a sus obras, llegando a imaginar que podrían toparse con ella en sus viajes en el metro aunque no durmiendo en los refugios antiaéreos, ya que, como explica uno de los personajes en Cese de alerta, la autora “tenía un miedo irracional a quedar sepultada con vida”. Curiosamente, uno de esos personajes se desplaza hasta la localidad de Bletchley, donde se reunieron en aquella época algunas de las mejores cabezas pensantes de la época para trabajar en secretos análisis de criptografía, como Alan Turing y Dilly Knox. Este último era amigo de Agatha Christie, razón por la que los servicios de inteligencia la investigaron cuando sale a la luz el libro El misterio de Sans Souci, donde el intrépido matrimonio Beresford se desplaza a la costa inglesa para desenmascarar al más peligroso agente secreto nazi en suelo británico, nombre clave “N or M”, y donde uno de los sospechosos se llama… major Bletchley, razón de que el MI5 entrara en pánico. Ante las dudas de que revelara información confidencial, en Estados Unidos se demoró la publicación de la novela.

En su estudio, con su marido [fuente]

  • DISFRUTANDO LAS MIELES DEL ÉXITO EN SU MADUREZ

Sin duda, fueron cambios muy hondos los que vive Agatha Christie a lo largo de su vida, acompasada con la rápida evolución de la sociedad, así que, tras la II Guerra Mundial, decide tomarse las cosas con calma y publica a un ritmo menor (¿una visionaria del movimiento slow?), dedicándose a la producción teatral –en esta época se estrena La ratonera, que ostenta el récord Guinness de obra teatral que ha permanecido más tiempo ininterrumpido en escena- y a disfrutar de la vida familiar. Tal vez por eso, pocos años después, en 1955, fundará una organización encargada de velar por los derechos de sus obras, la Agatha Christie Limited, y poder despreocuparse de ello. A partir de 1971, tras haber recibido diferentes honores por su extensa carrera, el mayor de todos, de manos de su Graciosa Majestad, el título de Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico, su salud se va deteriorando hasta que, en 1974, realiza su última aparición pública, para asistir al estreno de la versión cinematográfica de su novela Asesinato en el Orient Express protagonizada por Albert Finney. El 12 de enero de 1976 fallece en su casa de Wallingford, condado de Oxfordshire, por causas naturales, aunque algunos investigadores hacen referencia, además, a algún tipo de deterioro mental en los últimos años.

A pesar de haber apuntado aspectos de su biografía siguiendo distintas páginas, especialmente la Wikipedia en español, es de reseñar una crónica del periódico El mundo del año 2009 que refleja otro punto de vista, modificando de forma interesante algunos detalles e intentando desmitificar a la escritora: Agatha nunca dormía a oscuras.

Las gafas peculiares y el collar del perlas, una
 imagen icónica de la escritora en su vejez [fuente]

CURIOSIDADES SOBRE SU OBRA

  • ESCRITORA DE RÉCORDS

La popularidad de la obra de Agatha Christie, con la que ya alcanzó el éxito en vida, no puede ponerse en duda: Según el Libro Guinnes de los Récords, es la novelista más vendida de la historia, sumando sus títulos, y sus libros siguen siendo los más publicados sólo por detrás de Shakespeare y la Biblia. También es la más traducida, y pueden encontrarse sus obras en 103 idiomas distintos, encabezando las estadísticas del Top de Autores más traducidos según el Index Translationum de la UNESCO. Su novela Diez Negritos, publicada en 1939, forma parte la pequeña selección de obras que han vendido más de 100 millones de ejemplares en todo el mundo desde que se llevan cuentas, y ya he mencionado que El asesinato de Roger Ackroyd se consideró la mejor novela policial de todos los tiempos y que La ratonera es la obra de teatro que lleva más tiempo ininterrumpido en escena desde su estreno, en 1952. Según Wikipedia, en 2012 llevaba a sus espaldas más de 25000 representaciones.

  • OBRA PROLÍFICA

Sus números marean: Publicó a un ritmo medio de novela policiaca por año, desde 1920 hasta 1976, alcanzando las 66, a lo que hay que sumar, atendiendo a Wikipedia, más de 150 relatos recopilados en diversos volúmenes, 17 obras de teatro, 4 dramas radiofónicos, dos libros autobiográficos –uno de ellos, en colaboración con su segundo marido, Max Mallowan-, y un libro de cuentos de temática navideña para niños. Además, cultivó la poesía y la novela romántica, de la que llegó a publicar seis historias bajo el seudónimo de Mary Westmacott entre 1930 y 1956. A todo ello falta añadir, todavía, las tres obras del Detection Club en las que colaboró. Se ha calculado que es posible leer un libro de Agatha Christie al mes durante siete años seguidos.

En las excavaciones de la antigua ciudad
asiria de Nínive, hoy en Iraq [fuente]

  • PERSONAJES QUE DEJAN HUELLA

Fue la artífice de detectives inolvidables como Poirot –único personaje de ficción con obituario en un periódico-, Jane Marple, Tommy y Tuppence Beresford que, sin embargo, no llegan a conocerse entre ellos (la propia Christie opinaba, preguntada al respecto de tal posibilidad, que Poirot no aceptaría las sugerencias de una vieja solterona). Junto a ellos, son personajes recurrentes el superintendente Battle o el inspector Japp, el capitán Hastings, el mayordomo de Poirot –Georges- y su secretaria –Miss Lemon-, el ayudante de los Beresford –Albert- y, la que a mí siempre me ha fascinado, Ariadne Oliver, escritora de novelas policiacas y apasionada de las manzanas, auto-parodia de la propia Christie. Ariadne Oliver se queja en muchas de las novelas en las que aparece de haber inventado al detective finlandés Sven Hjerson, dado que desconoce muchas cosas sobre Finlandia.

  • GOD SAVE THE QUEEN

Sus novelas reflejan el ecosistema de la sociedad inglesa tradicional: el reverendo y su mujer, la vieja solterona, el abogado, la institutriz, el coronel retirado, el inspector de Scotland Yard, el extranjero… y el papel casi invisible del servicio doméstico, con el mayordomo y la cocinera y el jardinero y las doncellas que apenas suelen influir en el desarrollo de las tramas, más que como testigos toscos y para nada fiables, salvo algunas excepciones. Uno de los mayores aciertos de Agatha Christie fue crear un lugar imaginario, St Mary Mead, un pueblo de la campiña inglesa que explota como caldo de cultivo ideal y controlado de muchos de sus crímenes literarios.

  • ESAS INOCENTES RIMAS INFANTILES

Aspectos recurrentes en sus novelas son inocentes rimas infantiles que marcan el engranaje del argumento en obras como Diez Negritos o Cinco Cerditos, y una colección de libros para infantes resultan de vital importancia en El misterio de Sans Souci, por ejemplo.

Mrs. Christie, en una expedición arqueológica
en la ciudad de Nimrud, en la actual Iraq [fuente]

  • MISTERIOS DEL ANTIGUO EGIPTO

Que escribió historias ambientadas en Oriente Medio y Egipto ya quedó dicho. Pero, además, una de sus novelas de misterio está ambientada en el Antiguo Egipto, civilización que llega a apasionarla. Se trata de La venganza de Nofret.


ADAPTACIONES Y REFERENCIAS A AGATHA CHRISTIE Y SU OBRA EN DISTINTOS MEDIOS


La influencia de Agatha Christie en la novela negra llega hasta nuestros días, como reconocen reputadas escritoras; por ejemplo, Alicia Giménez-Bartlett.

Muchas han sido las adaptaciones y referencias posteriores a las obras de Agatha Christie. La mayoría de sus novelas se han llevado a la pantalla y unas pocas a los teatros: más de 10 de sus historias policiacas se han dramatizado y se han representado en los teatros, algunas ya en vida de su autora. De hecho, ahora mismo en España está siendo representada la adaptación de Diez Negritos, con diálogos de la propia autora, que ha tenido hasta 24 versiones en cine y televisión, por no hablar de las veces que el argumento de esta obra, en el original ingles Ten Little Niggers, que pasa a denominarse en Estados Unidos a And then there were none por eso de la corrección política, se ha visto reescrita.



Pueden encontrarse mil ejemplos de ellos, si pensamos en un escenario cerrado donde los protagonistas van siendo asesinados uno a uno. Recuerdo, así sin pensarlo demasiado, un capítulo del anime Detective Conan donde sus protagonistas quedan encerrados en una casa de montaña durante un temporal de nieve o el capítulo de la serie española Los misterios de Laura donde se homenajea sin rubor esta obra. Tampoco peca de ruborosa la novela juvenil Diez, de Gretchen McNeil, que calca punto por punto el argumento. Y casi hasta el título.

Además, algunas de sus obras de teatro se han trasvasado al papel como novelas, por ejemplo Café solo, La telaraña o Una visita inesperada.

Hoy en día, gracias a las series de televisión sobre los libros protagonizados por Hércules Poirot, la mayoría de la gente es incapaz de imaginar al personaje sin el rostro de David Suchet, o a la señorita Marple sin la mirada sagaz de Joan Hickson. También se han rodado las historias del matrimonio Beresford, y se ha producido un anime entre 2004 y 2005 protagonizado por los detectives de la escritora, Agatha Christie's Great Detectives Poirot and Marple. ¿Quién se lo hubiera dicho en 1920, cuando imaginó a aquel detective de cabeza de huevo para demostrar que era capaz de crear una historia policial al estilo de las de Sherlock Holmes?

Mil y una versiones en cine y televisión, como digo, han saltado a la pantalla de diversas formas, pero también la banda diseñada le ha prestado atención a la escritora, recreando tanto sus relatos como su vida, e incluso los videojuegos se han interesado por ellas. Ahí está, por ejemplo, Agatha Christie: The ABC Murders, que desarrolla la trama de El misterio de la guía de ferrocarriles, para entretenimiento de sus fans y de los fans de los juegos de enigmas.

Sin duda, más allá de las referencias evidentes, de forma más sutil su estilo inspiró a escritoras ficticias de misterio como Jessica Fletcher de Se ha escrito un crimen, e incluso puede que juegos de mesa. ¿Por qué, sino, se llama Agatha la tía rica a la que matan por su fortuna una y otra vez quienes juegan a La herencia de tía Agatha?

¡Kuapianaha! [fuente]


Autoría del texto: Dúas Lúas. 
Licencia:  CC - Compartir, reproducir y utilizar libremente, con Atribución de Autoría y sin fines comerciales.


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2 comentarios:

  1. Informaciones muy interesantes las que ofrece Dúas Lúas sobre la dama del suspense.
    Muchas gracias a ti, Tomás, por habernos ofrecido este enlace.
    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Nada, gracias a ti, Juan Carlos, y a Dúas Lúas, que escribió el artículo. Yo sólo he puesto el espacio :)
      Un abrazo.

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