29 de junio de 2015

Ojos de fuego - Stephen King

Resumen: Charlie McGee tiene ocho años y poderes mentales que le permiten controlar el fuego, adquiridos de sus padres, participantes en un programa gubernamental secreto. Charlie ha prometido no usar su don, pero La Tienda, la agencia del Gobierno que se lo ha proporcionado, les busca a ella y a su padre, y tal vez sea su dominio del fuego lo único que pueda salvarles. 


Título: Ojos de fuego (Firestarter)

Autor: Stephen Edwing King, escritor estadounidense con casi cuarenta años de carrera, durante la cual ha vendido más de cuatrocientos millones de ejemplares. A día de hoy sigue diciendo de sí mismo que es a la literatura lo que la Big Mac con patatas fritas a la gastronomía.

Año de publicación: 1980

Género: Combina el Terror con un desarrollo propio de las novelas de Aventuras y Misterio. Por el origen científico de los poderes mentales de los protagonistas puede considerarse también una novela de Ciencia-Ficción

"Ojos de fuego" es la sexta novela de Stephen King, la octava si contamos otras dos publicadas bajo el pseudónimo Richard Bachman. Se editó primero en dos entregas en la revista de Ciencia-Ficción Omni (julio y agosto de 1980) y después como libro. Está dedicada a la memoria de la escritora estadounidense Shirley Jackson, cuya obra influyó profundamente en la de King.

Asimismo, fue la primera novela de King en publicarse en una edición especial limitada de 725 copias autografiadas. Si os sobran 1750 dólares, aquí podéis comprar un ejemplar.

La portada era de Bernie Wrightson

La traducción española del título resulta curiosa. Un firestarter es un artilugio, generalmente fabricado de pedernal, para encender fuego produciendo chispas sobre algún material inflamable, como yesca o virutas de madera. Vamos, lo que en castellano se llama chisquero, yesquero o chispero, según zonas. Quizá sean más apropiados los títulos italiano (L'Incendiaria) o portugués (A Incendiária). En cualquier caso, la palabra "fuego" en el título siempre es atrayente, y de acuerdo al argumento tampoco va desencaminada. Veamos la trama principal:

Charlie McGee es una niña de ocho años, de aspecto angelical, que tiene la capacidad extraordinaria de provocar fuego con su mente. Ha adquirido sus poderes de sus padres, que estando en la universidad se prestaron como cobayas para un experimento con drogas alucinógenas, en el que desarrollaron capacidades paranormales. Su madre Vicky obtuvo una forma leve de telequinesia; su padre Andy, el poder de controlar la mente de terceros, al que llama "empuje", si bien su uso le provoca postración entre fuertes dolores de cabeza. La agencia gubernamental encargada del experimento, llamada La Tienda, los ha mantenido desde entonces bajo vigilancia, hasta que un malentendido la lleva a matar a Vicky, la madre de Charlie, tras lo cual ella y su padre se convierten en fugitivos en perpetua huida.

La Tienda, dirigida por el capitán Cap Hollister, tiene un objetivo para Charlie y su padre, Andy McGee: sacarles todo el jugo posible y después eliminarlos. A decir verdad, su interés está centrado en la pequeña Charlie, mientras que su padre les servirá solo como catalizador de la colaboración de la niñita. Para capturarlos, Hollister moviliza a los mejores agentes de La Tienda, y en particular a John Rainbird, un enorme indio americano tuerto y con la cara surcada de cicatrices, que es el asesino más eficaz y despiadado de cuantos trabajan para el Gobierno.

King con Drew Barrymore, protagonista de la película
basada en el libro, que por entonces tenía nueve añitos

Rainbird es también un manipulador astuto, gran conocedor de las emociones y la psique humana, y terminará convirtiéndose en el confidente de Charlie, engañándola y abriéndola a los científicos de La Tienda. Pero su interés por la niña es en realidad obsesivo y malsano: en su continua búsqueda del sentido de una vida dedicada al asesinato y la ejecución, desea matarla con sus manos para intentar obtener una revelación que escudriña en la mirada agonizante de cada una de sus víctimas, y que hasta el momento le ha sido esquiva. 

Como podemos ver, King basa su novela en un fenómeno que apasiona a los norteamericanos (en la actualidad a toda la sociedad occidental) y que estaba en pleno auge en los años setenta: la Teoría de la Conspiración que mantiene que las agencias gubernamentales, estadounidenses, soviéticas o las que correspondan, realizaban y realizan experimentos de todo tipo con voluntarios engañados o contra la voluntad de los sujetos (usando personas sin hogar o presidiarios) para probar drogas, virus letales o cualquier otra cosa que se nos ocurra. En este caso, el "Lote Seis" que desarrolla La Tienda, y que experimenta en la universidad en la que estudian los padres de Charlie, está basado en un suceso real: el Proyecto MK Ultra, un programa secreto (e ilegal) de la CIA, en el que se experimentaron drogas de control mental en sujetos no debidamente informados, y que se desclasificó en 1975. 

Un detalle llamativo es que los padres de Charlie, que han nacido como personas corrientes y desarrollan sus poderes al serles inoculado el Lote Seis, transmitan a su hija esta naturaleza alterada. King lo compara con otras causantes de malformaciones congénitas, como la tristemente célebre talidomida, lo que daría lógica al argumento. Por ese origen científico-bioquímico, no esotérico o sobrenatural, de los poderes de los protagonistas, es por lo que muchos consideran que "Ojos de fuego" es una obra de Ciencia-Ficción. 


Literariamente, la novela es un thriller puro, que desborda acción y misterio por igual. Stephen King muestra lo que nadie le puede negar: su talento narrativo para enganchar al lector y mantenerlo devorando página tras página de una historia en la que el autor tiene perfectamente controlados los tiempos y el suspense.  Tal vez porque no sería muy creíble que una niña pequeñita se enfrentase sola al gobierno de los Estados Unidos y sus esbirros más peligrosos (aunque veinte años después escribirá "La chica que amaba a Tom Gordon", en la que otra niña, Trisha, sobrevive en la soledad de un bosque), King reparte la carga con el padre de ésta, Andy McGee, alternando el foco entre una y otro. 

Eso sí, pronto queda claro que la gran protagonista y el verdadero "premio gordo" de La Tienda es Charlie. Mientras que el poder telequinético de su madre se limitaba a poco más que cerrar las puertas de casa con la mente, y el "empuje" de su padre le permite modificar las decisiones y percepciones de las personas a un coste altísimo (dolores de cabeza, malestar y fatiga que duran días) y no siempre funciona (curiosamente, opera mejor cuanto más inteligente es la víctima), el poder piroquinético de Charlie tiene un potencial casi ilimitado, que muestra a lo largo de la novela con resultados prodigiosos. 

La novela se puede dividir en dos partes, y lamento si hago aquí un notable spoiler, pero hay un suceso que marca la separación: la primera parte narra la huida hacia adelante de Charlie y su padre, alternada con los recuerdos de Andy, en los que conocemos las circunstancias que rodearon al experimento con el Lote Seis, los resultados adversos en muchos de los estudiantes que participaron en él, y los motivos que llevaron a Andy McGee a tomar a su hija y huir de los agentes de La Tienda. 


La segunda parte, que comienza tras la captura de Charlie y su padre Andy por parte de La Tienda, transcurre en las instalaciones de esta agencia, ubicadas en Longmont, Virginia. Allí, ambos son separados durante meses, y mientras que Andy, al que mantienen siempre sedado con torazinas, pierde su atractivo para los científicos, éstos desarrollan en cambio un interés creciente por la pequeña Charlie, reacia al principio a someterse a la experimentación, pero a la que logran acceder gracias al hitman indio John Raindbird, que se gana la amistad de la niña haciéndose pasar por un simple ordenanza lisiado y de pocas luces, veterano de Vietnam, que trabaja limpiando las instalaciones.  

Y este aspecto de "Ojos de fuego" ejemplifica la otra gran capacidad literaria del rey del terror: la creación de personajes, arte huidizo en el que King es maestro. Andy McGee es un hombre superado por las circunstancias, al que un experimento (al que se presentó por necesidades económicas) ha destrozado la vida de manera injusta. Tanto el matrimonio Manders, ancianos granjeros yankees, como los vecinos del diminuto pueblo donde se esconden Andy y Charlie, permiten a King representar el carácter desconfiado, cerril ante los forasteros, pero a la vez noble y recto de los habitantes de su amada Nueva Inglaterra. Cap Hollister es un líder veterano que carga sobre sus hombros y su conciencia todas las acciones de La Tienda. Sus secretarias, Rachel primero y Gloria más tarde, todo amabilidad y diligencia, esconden en el cajón un arma de fuego, que manejan con la destreza de tiradoras de élite. Los agentes de La Tienda, por su parte, se regodean en la impunidad que les proporciona pertenecer a la agencia, lo que les permite portar armas de gran calibre y saltarse las leyes. 

Pero por encima de todos ellos brilla John Rainbird, el ejecutor de raza india y gran envergadura física que es capaz de matar sin remordimientos, mantiene un doble juego espiando a aquellos que le contratan, es frío, impertérrito y totalmente inescrutable, e invierte sus ingresos en una mansión, que apenas usa, repleta de pares de lujosos zapatos de grandes marcas, que matarían de envidia a Imelda Marcos. 


Si hubiese que definir "Ojos de fuego" en tres palabras, serían atmósfera, suspense y ritmo. Es el perfecto thriller en el que Stephen King gestiona con pulso el tempo narrativo y mantiene la intriga durante todo el texto, consiguiendo que el lector tema por el destino de Andy, la pequeña y candorosa Charlie o esos buenos samaritanos que son los Manders, que encarnan a los ciudadanos estadounidenses respetuosos de la ley que son amenazados, y no protegidos, por el Gobierno de su nación, por sus maquinaciones ocultas y por sus agencias no siempre eficientes, capaces de las mayores chapuzas. 


La película: En 1984, y producida por Dino de Laurentiis, se estrenó la versión cinematográfica de la novela, dirigida por Mark L. Lester, con David Keith como Andy McGee, Heather Locklear como su esposa Vicky, Martin Sheen (que ya había dado vida a otro villano de King, el demente Greg Stillson, en "La Zona Muerta") como Cap Hollister, el veteranísimo George C. Scott ("Patton") como John Raindbird y Drew Barrymore, con nueve años de edad, como Charlie McGee. 

[fuente: Cinéfagos muertos]

La anécdota cuenta que la madre de Drew Barrymore vio la portada de la novela en un comercio y le comentó a la pequeña el gran parecido existente entre ella y aquella niña de la cubierta. Más tarde Barrymore, que en 1982 ya había participado en "E.T. el extraterrestre", sería la elegida para el papel. Un año después repetiría con otra película de Stephen King: "Cat's eye" ("Los ojos del gato")

Se dice también que Mark L. Lester no estuvo cómodo con el rodaje, y que no llevó bien la presión del productor Dino de Laurentiis, todo lo cual repercutió en el resultado final de la cinta. Personalmente opino que no está a la altura de la novela original, si bien es una película amena, con buenas dosis de suspense. Hubiese preferido también que Rainbird fuese un verdadero indio americano (para mí tiene el rostro y el físico de Will Sampson, el inolvidable Jefe Escoba de "Alguien voló sobre el nido del cuco"), pero George C. Scott está bastante digno, al igual que Martin Sheen en el papel de malo envarado y glacial. Drew Barrymore da bien en pantalla, si pensamos en las limitadas dotes interpretativas que se tienen en la infancia.

Tiene algún momento de terror impactante (la escena del experimento, en la que uno de los participantes se saca los ojos, es especialmente truculenta), y en resumen es un producto correcto, que a mi parecer no posee el ritmo y la tensión del original, pero que entretiene y muestra respeto la novela de King, aunque no vaya a entrar en la historia del cine, pues algunos aspectos envejecen bastante mal, como la banda sonora plagada de sintetizadores, obra de los alemanes Tangerine Dream, ciertas escenas de acción rodadas con poca fuerza o detalles como que la doble de Drew Barrymore sea mucho más corpulenta que ella y en un par de planos se note el cambiazo. 


En el 2002 se estrenó una secuela, un telefilme que en España salió también directamente para el mercado doméstico, titulada "Firestarter 2: Unkindled", en castellano "Ojos de fuego 2". Dirigida por Robert Iscove, cuenta con Malcom McDowell como John Rainbird, Dennis Hopper como James Richardson y Marguerite Moreau como Charlie McGee ya adulta. 

Esta cinta no cuenta con la intervención de Stephen King, y no respeta la continuidad oficial de la novela, entre otras cosas por aparecer un personaje fallecido en la original. El argumento tiene algún detalle interesante: John Rainbird ha perfeccionado el Lote Seis, obteniendo seis jóvenes con un poder sobrenatural cada uno, y estos son la sugestión, la posibilidad de distinguir la verdad y la mentira, la telequinesia, una voz destructiva y la capacidad de extraer la energía vital de las personas. Rainbird los emplea para robar un banco y para perseguir a Charlie, que será ayudada por James Richardson, un superviviente del experimento original del Lote Seis, el mismo en el que participaron sus padres, Andy y Vicky McGee. 


Como telefilme que es, no goza de grandes medios de producción, y no pasa de entretenido, sin mayores pretensiones. Sería recomendable para completistas del autor de Maine o para distraerse durante un rato. 


Otros datos de interés: La Tienda (The Shop) toma su nombre, a decir de King, de la novela de E.A. Van Votg "The Weapon Shops of Isher" ("Las armerías de Isher"), y tiene presencia en otras obras del autor de Maine, que como sabemos gusta de interrelacionar todas sus historias para crear un universo de ficción consistente. En "Apocalipsis" ("The Stand") se encuentra detrás del virus mortal que termina con el 99% de la población de la Tierra, e intenta detener su propagación sin demasiado éxito. En la película "The Lawnmover Man" ("El cortador de césped") es la responsable del experimento sobre el que gira el argumento principal. Aparece también en la novela "The Tommyknockers" y en la teleserie "Stephen King's Golden Years". Si bien no se explicita, podría ser la causante de los fenómenos paranormales de "La Niebla" ("The Mist").

Con esto hemos visto una novela de la primera época de Stephen King y su correspondiente adaptación al celuloide, originarias de una era en la que el rey del terror ya se había ganado el favor de público e industria. Nos leemos!

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22 de junio de 2015

El Retroceso - Javier Beltrán

Resumen: La posibilidad de viajar en el tiempo y cambiar el pasado es una de las fantasías más recurrentes de la humanidad. El protagonista de esta historia es capaz de hacerlo, lo que le permitirá evitar graves acontecimientos y vivir experiencias fascinantes, pero también cometer errores y hacer daño a otras personas, por lo que tendrá que afrontar fuertes sentimientos de culpa y aprender a usar su don con prudencia y responsabilidad.  


Título: El retroceso

Autor: Javier Beltrán Martínez. Escritor y bloguero español, ingeniero de profesión, afincado en Múnich.

Año de publicación: 2014

Género literario: Es una novela de Ciencia-Ficción blanda, que cuenta una historia dramática combinando una trama de cierta intriga con la especulación sobre las implicaciones derivadas del viaje temporal. 

"El retroceso" es una novela corta, en la que destacan, por una parte, la capacidad de condensación de Javier Beltrán, para narrar en tan poco espacio una historia tan llena de significaciones; y por otra, el ejercicio de especulación sobre el viaje en el tiempo y su influencia en los acontecimientos vitales del viajero y del resto de personas. 

El autor, presentando su novela en el Instituto Cervantes de Múnich.

"El retroceso" está narrada en primera persona por su protagonista, y dividida en un prólogo, catorce capítulos intitulados sin numerar y un epílogo. En tan solo sesenta y nueve páginas, el protagonista/narrador, que presenta la novela en el prólogo como la crónica de una historia real vivida por él, tendrá tiempo suficiente para relatar todo su periplo vital desde que descubre su don hasta que comprende todo lo que el mismo supone y las consecuencias de su empleo. 

El viajero del tiempo, que nunca dirá su nombre, relata su historia a través de un texto de gran pureza formal, con un estilo literario sencillo pero muy cuidado y limpio de imperfecciones. Como veremos, en ella caben el drama y las emociones, como la duda, los remordimientos, la culpa, el arrepentimiento, el amor o el perdón. Como relato de Ciencia-Ficción, no se centra en cuestiones científico-técnicas, de modo que Javier Beltrán ha optado por que el viaje en el tiempo sea una suerte de don, de capacidad extraordinaria del protagonista, sin un respaldo científico o místico. No habrá máquinas, amuletos ni objeto alguno como vehículo para el viaje, que el protagonista puede iniciar por sí mismo, de forma descontrolada al principio, y a voluntad cuando ya domine su poder. 

Como veremos, "El retroceso" es un ejercicio de especulación sobre el "Efecto Mariposa", siendo el viaje en el tiempo un generador de caos de consecuencias no siempre predecibles, y sobre la vigencia del Efecto Coriolis, en cuanto el alcance de las acciones del viajero temporal se aceleran y magnifican a medida que viaja.


Todo comienza cuando el protagonista tiene treinta y dos años de edad y lleva una vida corriente y moliente: Trabaja de contable en una empresa de baldosas, tiene una buena relación con sus padres, personas humildes de clase obrera, comparte piso con su amigo David y lleva dos años de apacible relación con una chica llamada Virginia.  Una noche, tras una fiesta en la que bebe más de la cuenta, pierde el control de su automóvil, chocando contra un árbol y provocándole a Virginia una tetraplejia que la postrara en una cama de por vida. 

Entonces, de manera involuntaria, tiene su primer viaje en el tiempo, que Javier Beltrán plasma como un discurrir de los hechos de manera inversa, como si rebobinásemos una película y todo sucediese hacia atrás, por lo que el viaje no es instantáneo, sino que dura tanto como el tiempo que el viajero retrocede, lapso durante el cual asiste a todo nuevamente, pero en sentido inverso. Un detalle de implicación emocional, pues el viajero debe presenciar las experiencias traumáticas que le motivaron a retroceder en el tiempo. 

Evitado el accidente, el protagonista continúa con su vida, que va teniendo hitos como la de cualquiera: se va a vivir con Virginia, pero su relación termina rompiéndose. Así que viaja al pasado para evitarle a su pareja el dolor de una ruptura hostil, cambiándola por una separación cordial. A partir de ahí, investiga el proceso y el detonante de sus viajes temporales, llegando a una conclusión:

"Esa era la clave. Pequeños actos que conllevaran cortos retrocesos en el tiempo."

La novela se rige por el efecto mariposa: pequeñas acciones
provocan grandes consecuencias, a menudo imprevisibles

Tras lo cual entrena hasta dominar su poder. Como dijimos, los retrocesos temporales del protagonista se rigen por el efecto coriolis (o algo semejante, reconozco mi ignorancia), de manera que empieza a abusar de ellos, siendo cada vez más frecuentes, más largos y modificando más la realidad: abusa de las drogas, lleva una vida disoluta entregada al placer, mantiene conductas temerarias e incluso comete crímenes y provoca muertes. 

Llegamos a la mitad de la novela, y en un capítulo titulado, muy acertadamente, "Inflexión", el protagonista dará un giro radical a su actitud al descubrir, a través de la muerte de un ser querido, que no siempre puede modificar los acontecimientos con sus retrocesos, y debe aplicar lo que hoy se llama "pensamiento lateral". Comienza así una odisea por todo el planeta, viviendo las experiencias más fascinantes y conociendo todo aquello con lo que los demás solo podemos soñar:

"Dormí en acogedores campamentos bereberes; me empapé de la espiritualidad de la India; devoré los condimentados platos de la gastronomía mexicana; me divertí bailando danzas maorís en la Polinesia; viví la complejidad religiosa de Oriente Medio; admiré los museos de París; contemplé las inmensas plantaciones de China; jugué con niños de sonrisa eterna en  Sudáfrica;  recorrí Argentina,  desde  los glaciares  del sur a los desiertos del Norte; salté en paracaídas en Abu Dabi; atravesé los territorios más inhóspitos de Canadá; caminé  por  las  calles  de  neón  de  Tokio;  corrí  desnudo  sobre la nieve en las saunas noruegas; ayudé en unas graves  inundaciones  en  Nicaragua;  admiré  vastos paisajes desde el transiberiano; compartí mi comida con animales desconocidos en Australia; buceé entre tiburones en Costa  Rica;  sobrevolé  con  un  helicóptero  las  Cataratas Victoria; aprendí de los artesanos de Perú; me relajé en las  costas  bañadas  por  el  Mediterráneo;  me  acosté  con mujeres de los cinco continentes; reí con gente de todas las etnias; y me ayudaron personas de cada país."

Como en una tormenta, el efecto coriolis provoca que los efectos de
los viajes en el tiempo ganen cada vez en rapidez y en alcance 

Pero cuando el viajero ha logrado la estabilidad y la paz interior, y se ha reconciliado con el mundo a través de una vida familiar y de una profesión deseada, la novela entra en su tercera parte, con un capítulo titulado "Pérdida": El viajero es consciente como nunca antes de lo que suponen para los demás sus retrocesos, y de la sensación de pérdida al ver escaparse los momentos felices y los logros de una vida, por los actos de un tercero. Lo ya comentado sobre el efecto mariposa y los grandes efectos de pequeños actos en apariencia insignificantes llevan a un viajero ya maduro a una reflexión última sobre el viaje temporal y a unas conclusiones que se plasman en la escritura de sus memorias, en forma de la novela que el lector tiene entre manos. 

De esta forma, Javier Beltrán ha escrito una buena novela de ese subgénero de la Ciencia-Ficción tan delicado como es el de los viajes en el tiempo, en el que los autores deben andar con pies de plomo para evitar errores de continuidad, anacolutos y paradojas. "El retroceso" no tiene el carácter hard de "El fin de la Eternidad" de Isaac Asimov, la mirada evocadora de "22/11/63" de Stephen King, el tono aventurero de "Rescate en el tiempo" de Michael Crichton o la lisergia de "Criptozoico!" de Brian Aldiss, sino que se centra más en las sensaciones y los pensamientos del viajero temporal que en el medio de transporte o en los grandes acontecimientos históricos, dedicándose a la intrahistoria personal del protagonista, y el proceso de adaptación a su poder, que parece resumir la ontogenia del hombre y tres de sus edades: infancia, juventud y madurez. 

El portadista Diego Burdío elaboró diversas alternativas
para la cubierta. Ésta tiene un agradable aspecto de añeja
editorial de Ciencia-Ficción [fuente: blog del autor]

En resumen, "El retroceso" es una nueva mirada al subgénero de viajes temporales que aporta una perspectiva interesante, y que prepondera los aspectos personales, psicológicos y morales del viaje en el tiempo frente a las cuestiones técnicas, sin perder por ello el rigor y el sentido. Beltrán beneficia a su novela, como dijimos, con un estilo pulcro, sin mácula, que demuestra el oficio habitual de escribir, y que resulta en una novela que se lee con fruición en un par de horas, y que ofrece a un personaje humano y creíble por sus dudas, tribulaciones, defectos y virtudes.


Dónde conseguirla: "El retroceso" puede adquirirse, entre otros lugares, en Amazon.es por 0,78€ en digital y por 9,66 € en papel; en Amazon.com por 0,89$ en digital y 13,07$ en papel. En este listado disponéis de todas las opciones de compra y lectura. 

Enlaces de interés:

"El retroceso" dispone de un perfil en Twitter y de una página de Facebook.

Y en Amazon podéis leer las opiniones de los lectores.

Javier Beltrán administra el blog "La Nube de Coleto"

Con esto terminamos estas líneas generales de una novela de Ciencia-Ficción distinta y sugerente, una novela recomendable para este verano, y que apunta maneras para un autor, Javier Beltrán, que puede ofrecernos más satisfacciones a los amantes de la ficción científica. Nos leemos!

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16 de junio de 2015

El susurro de las cadenas - Frank Calviño

Resumen: La Guerra de Secesión ha concluido en tablas, dejando a los Estados Unidos divididos en dos naciones separadas. Matthew Craig, Marshall de la Unión, debe atravesar la frontera y adentrarse en Texas, en busca de un esclavo negro sospechoso de asesinato que ha regresado a su plantación. Craig desea llevarlo al Norte y que sea juzgado como hombre libre, pero en el Sur, donde los esclavos son propiedad de sus amos, la justicia es muy diferente. 



Título: El susurro de las cadenas. La bala perdida nº 1

Autor: Frank Calviño. Escritor, periodista, asesor de comunicación y crítico literario venezolano afincado en España. 

Año de publicación: 2015

Género literario: Principalmente es un Western, por su ambientación en la época histórica conocida como Far-West, lo que se conoce en España como "novelas de vaqueros", "vaqueradas" o "novelas del Oeste". Es también una novela de trasfondo Bélico, con un argumento de Intriga. Y, por encima de todo, es una Ucronía, en cuanto transcurre en una realidad paralela a la nuestra.

"El susurro de las cadenas" es el primer número de la serie "La bala perdida", un universo paralelo en el que la Guerra de Secesión finaliza en un tratado de paz sin un vencedor claro, impidiendo la consolidación de los Estados Unidos de América, y que toma su nombre de un curioso punto de inflexión: en nuestra realidad, el general confederado Thomas Stonewall Jackson, uno de los más brillantes y capaces del ejército sudista, murió por las complicaciones derivadas de una herida de bala en el brazo, disparada por error por sus propios hombres durante la batalla de Chancellorsville. En la ucronía de Calviño, la bala no alcanza al general por escasos milímetros, lo que le permite sobrevivir y participar en la batalla de Gettysburg, decantando ésta en favor de la Confederación y cambiando así todo el curso de la Historia.

Por tanto, "El susurro de las cadenas" transcurre en una línea temporal alternativa a la nuestra, en la que la Guerra Civil Americana no finalizó con una victoria incontestable de la Unión, sino en un tratado de paz que no satisfizo a nadie y que dejó lo que hoy conocemos como Estados Unidos de América dividido en dos naciones: la Unión, al Norte, y la Confederación, al Sur, con la frontera marcada por el Estado de Texas y los territorios libres del pueblo comanche, la llamada Comanchería. 

Los hechos arrancan varios años después del armisticio, con las dos naciones en proceso de reconstrucción. En el Sur la esclavitud sigue siendo legal y los esclavos no se consideran personas sino propiedades.

La novela está narrada en primera persona por el Marshall Matthew Craig, agente de la ley en Harkon Cutty, en la Unión, y veterano de la guerra. Lo que resulta muy interesante es que Calviño alterna dos narraciones por parte de Craig: los hechos de la novela propiamente dichos, es decir la intrahistoria de unos personajes y un suceso particulares, y la experiencia de Craig durante la guerra, que éste evoca en forma de recuerdos, tratando así los grandes hechos históricos, lo que permite ubicar mejor la trama y conocer el cómo y el pórque se llegó a la situación ucrónica imaginada por el autor. Por otra parte, un narrador omnisciente en tercera persona relata aquellas escenas en las que Craig no está presente. El resultado será una novela muy variada, que siendo además breve resulta en una lectura muy cómoda como veremos.

El general Thomas Stonewall Jackson, cuya no-muerte
marca el punto de inflexión de esta ucronía

El argumento principal es el siguiente: Un esclavo negro, con el físico de un titán y la inteligencia de un niño, llamado Big Boo, se escapa de su plantación en Hooker, un pueblo de Texas, atraviesa la frontera, llega a Harkon Cutty y mata a Mary Grace Lee, una niña de trece años, de una manera atroz e inhumana, tras lo cual regresa a su cautiverio. Matthew Craig, el Marshall de la localidad, va en su busca, atravesando la frontera, con la intención de llevarlo al Norte y de juzgarlo y condenarlo como hombre libre. Pero la sociedad confederada, representada por los habitantes de Hooker, por Henry Luckett, el despótico hacendado propietario de Big Boo, y por el Sheriff Edward Sullivan, coronel retirado y auténtico caballero sureño, intentarán impedírselo, y hacer valer la ley del Sur, por la cual el castigo de Big Boo corresponde en exclusiva a su amo.

Big Boo es un coloso: mide 2'20 metros y pesa 200 kilos. Tiene la fuerza de un gorila y una resistencia sobrehumana al castigo físico. Para hacernos una idea de su magnitud corporal, pensemos que el actor Michael Clarke Duncan, un verdadero portento físico, medía 1'96 metros y pesaba 145 kilos. El baloncestista retirado Shaquille O'Neal mide 2'16 metros y pesa 147 kilos. Ahora imaginemos a una persona aún más impresionante, capaz de arrancar árboles de cuajo, soportar picaduras de serpientes venenosas, tirar de un arado para mulas, romper las cadenas de acero que lo mantenían cautivo y atravesar cientos de kilómetros a pie, pero con una mente simple incapaz de distinguir el bien del mal, con una palpable discapacidad intelectual, y al que una vida de castigos brutales y humillaciones incesantes ha llevado a la locura. 

Michael Clarke Duncan en "La milla verde". Big Boo, como se indica en la novela,
sería más alto sentado que una persona de estatura normal situada de pie a su lado

La novela de Calviño huye de maniqueísmos, y destaca por la profundidad y los claroscuros de los que ha dotado a sus actores. Big Boo mueve a compasión por su sufrimiento y por las injusticias que padece, al igual que el resto de los esclavos de la plantación de Luckett, pero es un psicópata peligroso. Fruto de las circunstancias, cierto, pero los castigos y los abusos de su amo lo convierten en un ser oscuro al que todos temen, capaz de empalar y torturar primero animalitos y después a personas, tanto a las esclavas que viola como a la malograda Mary Grace Lee. Por su parte, Matthew Gray es un hombre recto, devoto de la justicia y del sentido del deber, pero es también de gatillo fácil. Edward Sullivan, pese a ser de familia esclavista y haber cometido actos de crueldad en la guerra, se muestra como un hombre de honor, que desea enterrar su pasado militar (todos le llaman Coronel Sullivan, y el siempre los corrige: Sheriff Sullivan) y solo recurre a la violencia como último recurso. Henry Luckett es la encarnación de la cosmogonía sureña: esclavista convencido, dueño de la vida de sus esclavos, defensor de que ese sistema es "el orden natural de las cosas", cruel, sanguinario y desmedido en sus castigos (recurre al empalamiento de forma habitual), termina sin embargo con su destino ligado al de Big Boo, quien llega a obsesionarlo de manera monomaníaca.

La narración alterna capítulos (intitulados) dedicados a los hechos presentes con otros en los que Gray relata, de manera detallada y explícita, su experiencia en diversas batallas de la guerra, como la de Gettysburgh y el posterior asedio de Washington, en los que Calviño logra transmitir al lector el encarnizamiento de una batalla, la desesperación de los combatientes en el fragor de las cargas con bayoneta o en las retiradas entre andanadas de artillería que desmembran cuerpos y van diezmando a amigos y compañeros. Asimismo, consigue una transmisión muy vívida de los pensamientos y sentimientos de Gray a medida que la Unión pierde un enfrentamiento tras otro y se va replegando hacia Washington para ofrecer una última resistencia desesperada, mientras que la moral desfallece y los hombres mueren o desertan por miles.

Los revólveres Le Mat, como los usados por el Sheriff Sullivan, eran el
arma reglamentaria de los oficiales confederados. De gran calibre, poseían
un segundo cañón que disparaba metralla [fuente: FB del libro]

La narración, por parte de Gray, de su viaje a la Confederación y de su búsqueda de Big Boo, así como toda su aventura (casi morir a manos de los comanches, tiroteos y peleas en el Saloon) y sus interacciones con los demás personajes, no carece tampoco de emoción, y resulta una novela del Oeste interesante por la mentada riqueza de personalidad de los secundarios, como la entrañable Zaphir, la jovencísima prostituta incapaz de sustraerse ya a su condición, o el padre Tanner, el sacerdote irlandés que hará de particular Bartolomé de las Casas para los esclavos negros. Destacar que las descripciones son muy explícitas, lo que se traduce en escenas algo fuertes cuando hablamos de las heridas de armas de fuego, los latigazos a los esclavos, las infrahumanas condiciones en las que se hacinan y subsisten, y situaciones como los empalamientos o los intentos de Henry Luckett de usar a Big Boo como semental y montar un negocio de cría de esclavos, haciéndole violar a las esclavas de la plantación, con los capataces como mamporreros.

"El susurro de las cadenas" abunda en frases significativas, y su propio titulo está tomado de un discurso que Abraham Lincoln recita en la novela, ante unos ciudadanos de Washington famélicos, harapientos y descorazonados:

"Esa es la desgracia de la esclavitud, que es tan prisionero el siervo como el amo: ambos están unidos por los mismos e inexorables grilletes de la vergüenza, por el vergonzoso susurro de las cadenas."

Las cargas de infantería fueron comunes en la Guerra de Secesión, sobre todo
por su efecto psicológico. Los confederados la acompañaban de su grito de batalla,
el "Rebel Yell". La artillería y los fusiles las convertían en puras escabechinas

Y que se repite en una emotiva escena final, que resume bien lo que transmite el retrato que Calviño hace de la esclavitud y la vida en una típica plantación del Sur:

"Un susurro que era la mezcla de la sangre que se le agolpaba en la boca y la ira contenida de años de cautiverio y tortura. Un susurro que silbaba escapando entre sus dientes apretados del dolor, en jirones de saliva y burbujas de odio. Y salpicaba mi rostro y empapaba mi alma. Era el sonido del que había hablado Lincoln esa tarde de lluvia en Washington. Era el llanto de la humillación, la plegaria del que había perdido todo, del que no era dueño ni de su propia vida. Era el susurro de un pueblo atormentado, forzado y ultrajado. Era el susurro de las cadenas. Y cuando lo entendí se me heló el cuerpo de pavor y de tristeza."

Vemos asimismo como hubo unos claros derrotados en el conflicto:

"Luego de la guerra, las cosas no eran sencillas para los negros en ningún de los dos lados de la línea. En el Sur seguían siendo tratados como animales. En el Norte eran los chivos expiatorios de todas las desgracias"

Como bien dice Craig, "La guerra nos cambió a todos". 

Puntos de interés de la novela son, otrosí, su confrontación entre Ley y Justicia, que a los ojos de su protagonista no son lo mismo, y su oposición de las sociedades del Norte y del Sur, y de sus diferentes motivos para ir a la guerra. Más allá de la abolición de la esclavitud, Calviño refleja la teoría más aceptada: el enfrentamiento de dos modelos económicos distintos, el Norte industrial frente al Sur agrícola, necesitado de abundante mano de obra esclava para la recogida del algodón. Como dije, "El susurro de las cadenas" no es una historia de buenos y malos, y en los dos bandos hay personas nobles y mezquinas, honor y miseria, personas que cargan con muertes y fantasmas que les persiguen desde la guerra, y dos mundos que buscan recuperar la dignidad y los valores perdidos en un conflicto que en nuestra realidad se cobró cerca de ochocientos mil muertos, pero que en la ucronía de Frank Calviño se elevan a dos millones solo en el bando de la Unión.

La batalla de Gettysburg , que marcó un antes y despúes en el conflicto, fue una
carnicería  que dejó más de 50.000 muertos en tres días de duración. Los oficiales,
como muestra la imagen, clavaban su sombrero en su sable y cargaban al frente
de sus hombres para insuflarles valor y desapego por sus vidas. 

Como área de mejora, alguna errata y unas cuantas faltas de ortografía, en particular en los diálogos, en los que se echa en falta un uso de la coma y de la acentuación más acertados, pues en ocasiones las frases pierden su sentido. Algo que puede revisarse de cara a una futura reedición.

Fuera de eso, la narración tiene pulso y su tono de intriga la hace muy adictiva, lo que unido a la lectura cómoda que cite arriba, consigue que, al igual que las viejas y buenas novelitas del oeste, se devore en unas pocas horas. "El susurro de las cadenas" tiene el valor añadido de conseguir que te intereses por el tema de la Guerra de Secesión Americana, y resulta divertido ir leyendo los hechos que el autor cita en la ficción y comparándolos con cómo sucedieron en realidad: las revueltas de esclavos a cargo de John Brown, el desarrollo de la batalla de Gettysburgh, con hechos destacados como la célebre carga de los veteranos del 20º de Maine, las distintas decisiones de los oficiales... o detalles como que Craig salve la vida de un joven miembro de la familia Remington, que le obsequia después con un revolver de trece tiros y calibre 50, que el Marshall siempre lleva encima.

En resumen, una novela recomendable, y un curioso ejercicio de especulación sobre qué habría ocurrido en un conflicto bélico en el que el Sur hubiese hecho valer lo único que podía contrarrestar la aplastante superioridad numérica y el insultante poderío armamentístico del Norte: la excelencia de sus oficiales.

El coronel Chamberlain, al frente de la carga del 20º de Maine, durante la
batalla de Gettysburg. Habría por allí algún antepasado de Stephen King?

Dónde conseguirlo: "El susurro de las cadenas" está a la venta en Amazon.es por 3,18€, en Amazon.com, por 3,47$ (dólares) y en Amazon.mx por 53,82$ (pesos).


Enlaces de interés:

Frank Calviño ha escrito también "La trilogía de los Hijos del Mar", disponible en Amazon.

El autor tiene perfil en Twitter. "El susurro de las cadenas" tiene página en Facebook.

Una entrevista al autor en el diario venezolazo "El nacional".

Y otra reseña de la novela.

Si deseáis saber como sonaba el "Rebel Yell" que los dixies gritaban como posesos en sus cargas, buscando envalentonarse ellos y desquiciar los nervios de los soldados yanquis, en el primer tercio del siglo XX se grabó a veteranos confederados recordando sus gritos de batalla: 




No debería extenderme más para no desvelaros otros detalles de la novela, así que aquí lo dejamos. Me despido, esperando ya las nuevas correrías de Matthew Craig y su más que probable nuevo encuentro con el Coronel Sheriff Edward Sullivan, en un mundo en el que una simple bala cambió el curso de toda la Historia. Nos leemos!


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8 de junio de 2015

Entrada 267: Recargando

Saludos. Hoy toca una entrada de esas de parada y fonda, para detener un poco la inercia del blog y dedicar un rato a la reflexión.

Parece que fue ayer cuando publiqué la entrada 202, y ya han pasado casi ocho meses. Lo que sale a una publicación cada tres días y medio, y ese es el primer punto del día: estoy publicando entre dos y tres entradas por semana, lo cual creo que es un ritmo demasiado alto, por lo que he pensado en contenerme un poco e intentar publicar solo una entrada semanal.

Cara de reflexionar

Ya hablamos en el pasado de la infoxicación, de la sobrecarga de información y de material de lectura que conlleva Internet, y de las nefastas consecuencias que tiene para todos nosotros, que somos a la vez creadores y consumidores de contenidos: lectores, internautas, blogueros y escritores.

Por otra parte, en España (y en el resto del hemisferio norte, por supuesto) está al caer el verano, lo que implica el fin del curso escolar, las ansiadas vacaciones para muchos y, en general, un cambio de mentalidad que supone el descenso de la actividad en Internet en favor de la vida extramuros: playa, piscina, terrazas, parque, jardines, paseos, bicicleta, helados, siestas de dos horas, la comilona de los domingos, romerías, festivales, excursiones, eventos al aire libre, fiestas patronales, reuniones familiares y de amigos, visitas al pueblo... creo que lo lógico es que la puesta a disposición de contenidos del blog se ajuste a que el público tiene menos tiempo -y menos ganas- que dedicarles.




Otra cuestión es la de los contenidos del blog en sí mismos. De las 267 entradas publicadas hasta el momento, 184 son reseñas. Hasta aquí todo correcto, pues desde el primer momento tuve claro que el contenido principal del blog serían las reseñas de obras literarias. Ahora bien, desde hace unas semanas vengo reflexionando sobre esto, a raíz de varios sucesos aislados que he presenciado en la blogosfera y redes sociales recientemente, y que contaré al estilo Cruz y Raya, es decir, "alguien ha hecho algo en algún sitio":

Uno, la polémica surgida entre un/a bloguero/a y un/a editor/a, a propósito de la reseña negativa, por parte de el/la primero/a, de una novela publicada por la editorial de el/la segundo/a. Ambos tenían su parte de razón, y la diatriba iba a más cuando dejé de seguirla por evitar el morbo, aunque supongo que a estas alturas ya habrán sellado las paces.

Otro, un comentario a propósito de una reseña escrita por mí, en la que de buena fe, sin ningún tipo de animosidad y sin mala intención alguna (eso quede claro) el/la comentarista refería que yo ignoraba la influencia de un segundo escritor (sin duda alguna determinante, reconozco mi laguna de conocimiento) en la obra y el estilo del autor reseñado.


Y un tercero, que cierto medio digital serio (léase profesional) realizase la reseña de una novela que yo había reseñado hace meses, siendo su crítica bastante negativa y menos complaciente que la mía, y refiriéndose en su texto a cuestiones de estilo y de construcción del escenario y la ambientación que yo había pasado por alto.

En resumen, que me han entrado muchas dudas sobre la importancia de las reseñas literarias realizadas por aficionados como yo, y sobre el peso específico y la calidad que puedan tener.

En lo que a mí respecta, no tengo ni titulación superior en humanidades o filología, ni formación específica (cursos, seminarios, másters o similares) en crítica o análisis de obras literarias. No estoy facultado para esas tareas más allá que por buenas calificaciones en mi época escolar en las asignaturas de Lengua, Literatura e Historia, en las que el comentario de texto tenía un papel primordial. Así lo he querido hacer constar editando la sección "Sobre el blog". Otrosí, KindleGarten es un blog aficionado, un divertimento, y como tal no puedo ofrecer (ni lo pretendo) resultados profesionales.


La duda viene ahora. ¿Se puede considerar que los aficionados cometemos intrusismo? ¿Podemos perjudicar a autores, editoriales y lectores con nuestras críticas? ¿Valen lo mismo todas las opiniones? ¿Carece la blogosfera literaria de credibilidad? Aquellos que deseamos dedicarnos a la recensión literaria de manera diletante ¿deberíamos antes cualificarnos y formarnos de algún modo? ¿Debería existir una "licencia de crítico literario"? ¿Es más fiable la sección de Cultura de un diario, que pertenece a un grupo editorial, con sus consiguientes y lógicos intereses económicos, que un simple blog amateur sin ánimo de lucro?

Así que he llegado a un serie de consideraciones generales, que por supuesto son mi opinión personal y que deseo compartir con vosotros. Veamos:


1- El público no es tonto

No es lo mismo un partido de fútbol de Primera División que uno de Tercera Autonómica y eso lo sabe cualquiera. Que no puedes tener el mismo nivel de exigencia con los dos, y que puedes disfrutar por igual de ambos, supongo que también. "Público" somos todos, y sabemos, o deberíamos saber, qué esperar de cada medio que visitamos. Vamos, que podemos tener una disposición hacia medios profesionales como Leer o Babelia, por ejemplo, y otra bien distinta hacia medios aficionados como los chopocientos blogs de este directorio. Lo que nos lleva al siguiente punto:


2- El público se segmenta solo

Gracias a los buscadores y a la manera en la que éstos organizan la información, cada uno llega, normalmente, a dónde quiere llegar. Vamos, que si buscas opiniones sobre Thomas Pynchon o Dom DeLillo, difícilmente acabarás en un blog especializado en literatura romántica juvenil, y si buscas quien te recomiende una buena novela de chick-lit, será complicado que Google te mande al The New Yorker.

Además, nuestra experiencia como público es acumulativa: poco a poco vamos creando nuestra lista de medios favoritos, condicionados por nuestras preferencias, intereses, afinidades, valores, exigencias y expectativas. Porque, como veremos:


3- Internet es muuuuuy grande

Y cabe todo. La cuestión sobre la que quería reflexionar, la critica literaria, se puede extrapolar a casi cualquier área. Moda y cosmética, motor, deporte, pintura, cocina, teatro, cine, música, manualidades, aeromodelismo... Y el panorama es equiparable. Millones (literalmente) de sitios web consagrados a tal o cual ámbito de la actividad humana, con presencia de aficionados, semi-profesionales, profesionales, noveles y veteranos dispuestos a aportar su opinión y sus conocimientos, y a discutir o comentar los ajenos. Si tenemos en cuenta todas las plataformas disponibles (webs, blogs, foros, Youtube...) las opciones son infinitas. Recordáis lo que dijimos de la infoxicación? Por eso....


4- Nadie lo sabe todo

Nadie, ni el profesional remunerado que dedica días o semanas a redactar un artículo, ni el aficionado que vive por y para un género determinado, ni el veterano que se ha leído cientos de libros y ha estado en docenas de conferencias, absolutamente nadie puede conocerlo todo. Nadie puede captar todas las referencias de una obra, ni reconocer todas las influencias de un escritor, ni enumerar todas las reminiscencias que le produce su novela, ni entroncarlo con cada una de las corrientes literarias anteriores y posteriores, ni entender todas las intenciones del autor ni relacionar su novela con todo el conjunto de su obra. No hablamos de monográficos ni ensayos ni tesis doctorales, sino de recensiones que un medio tan exigente con el espacio como es Internet obliga a condensar al máximo. Lo que nos lleva a que...


5- No existe la crítica perfecta

Seamos profesionales o diletantes, lo que escribimos en Internet está condicionado por muchos factores como el espacio, las fechas de entrega, el estilo de cada uno o incluso los intereses comerciales. Si una web de crítica literaria pertenece a (o tiene vinculación con) un grupo editorial, es evidente que sus reseñas de los libros publicados por su empresa matriz serán particularmente benévolas. Cualquiera, redactor remunerado o bloguero amateur, puede ser más condescendiente con un libro por amistad o por trato de favor hacia autor o editorial, o por el contrario ensañarse con él por animadversión, por rencillas personales o simplemente por tener un mal día. Ante todo somos personas, y las personas somos falibles. Por esa misma razón, debemos recordar que...


6- Todas las personas merecen respeto

Detrás de un libro, de un sello editorial o de cualquier cosa que critiquemos y analicemos hay personas. Y las personas acostumbran a tener sentimientos, orgullo y amor propio. Cuando, como autores, ponemos algo a disposición del público, tenemos que estar preparados para recibir malas críticas y comentarios despectivos. Un buen escritor tiene que "hacerse de cuero", aceptar las críticas negativas, aprender de ellas y usarlas para mejorar y progresar. Pero eso no debería ser una invitación a ridiculizar ni a cebarse con los autores cuya obra consideramos de baja calidad, aún menos si son principiantes y/o autopublicados. Por supuesto que puedes convertir el humor y la ironía en tu seña de estilo, pero personalmente creo que la crueldad es innecesaria. Se pueden hacer críticas constructivas sin herir los sentimientos de una persona. Nadie merece que le digan que escribe peor que un chimpancé amaestrado o que leer su libro da ganas de arrancarse los ojos. No tenemos por qué vivir en un mundo así.


Tendría más puntos para considerar, pero de esta reflexión me quedaré, por ahora (y habida cuenta de que no voy a gastarme trescientos euros -que no tengo- en un curso de crítica literaria para administrar un blog que, después de todo, es un hobby que no me da de comer), con dos conclusiones:

- Intentar que mis reseñas sean, dentro del carácter aficionado inherente al blog, de la mayor calidad posible, aunque no analice cosas como el flujo de secuencia narrativa, la intertextualidad, la narratología o el cumplimiento del contrato de ficcionalidad.

- Respetar siempre a autores, editoriales, a otros blogueros y medios, independientemente de su naturaleza, y por supuesto al público por encima de todo.

Me gustaría hablar de muchas más cosas, pero para no prolongar mucho más esta entrada voy a finalizar con esta pequeña declaración de buenas intenciones, y espero vuestras opiniones y comentarios. Nos leemos!


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4 de junio de 2015

El señor de la rueda - Gabriel Bermúdez Castillo

Resumen: Imaginemos una sociedad medieval en la que sus miembros viajan continuamente y detenerse es el único tabú. En la que el honor es lo primero, y las justas, los banquetes y el amor carnal son toda la ocupación de caballeros y damas. Ahora imaginemos que todo transcurre a bordo de enormes vehículos llamados castillocares y que el mundo es una infinita sucesión de carreteras, donde no existen poblaciones. Este es el escenario que Sir Pertinax le Percutens, un joven caballero recién armado, acompañado de su fiel mecanoservus Mágico, recorre en busca de fama, gloria, riquezas y aventuras. 


Título: El señor de la rueda

Autor: Gabriel Bermúdez Castillo, uno de los principales escritores de Fantasía y Ciencia-Ficción españoles. Notario de profesión, ya está jubilado, pero sigue en activo como literato, escribiendo, prologando obras y colaborando con editoriales. Tiene su propia web. 

Año de publicación: 1979

Género literario: Es una historia de Ciencia-Ficción y Fantasía, con el desarrollo propio de una novela de Aventuras, y el tono de una novela de Humor, que la convierte en una obra satírica.

"El señor de la rueda", considerada un clásico imprescindible de la Ciencia-Ficción española, ha tenido, hasta el momento, cuatro ediciones. La primera, en Albia Ficción, cuya portada ilustra la reseña. La segunda, en 1986, en la "Biblioteca de Ciencia-Ficción" de Ediciones Orbis. La tercera, en 2003, en Gotas de Pulp. Y la cuarta, en 2014, en Ediciones Epicismo, que financió la edición mediante micromecenazgo y la publicó conjuntamente con un juego de rol, del que hablaremos. 


Para comenzar, diremos que, como novela de Ciencia-Ficción, "El señor de la rueda" resulta atípica, pero no por ello menos sólida, pues la coherencia y la cohesión internas del mundo creado por Bermúdez Castillo son notorias. El autor nos presenta un mundo anónimo que se basa en los usos y costumbres de la época medieval, tal y como se ven reflejados en las novelas de caballerías, si bien llevadas a un extremo surrealista. Porque hay caballeros, damas, siervos y castillos, pero de una forma bastante particular.

En primer lugar, es un mundo sin poblaciones, pues la vida se desarrolla a bordo de enormes vehículos llamados castillocares, castillos feudales motorizados en los que damas y caballeros se consagran a las justas, los banquetes, la bebida y los encuentros amatorios, todo ello de manera desmesurada y voluptuosa. Todo es exagerado, excesivo, hiperbólico: Comilonas pantagruélicas, borracheras descomunales, y modales y cortesía afectados hasta el extremo, en una sociedad en la que las damas llevan la iniciativa en el amor y se considera de mala educación no lanzarles miradas lascivas o no mostrar deseo por ellas con procacidades y comentarios obscenos, que en ese mundo son el colmo del buen gusto y los modales para con el señor del castillo, que puede ofenderse si sus damas, incluso la suya propia, no son debidamente acosadas por el caballero visitante. 

Los castillocares, que van creciendo y aumentando su complejidad en número de motores, dependencias, decoración y ajuar a medida que su señor gana justas y con ello notoriedad y puntos, tienen por única obligación la de no detenerse jamás. Incluso cuando acuden a un asteroide (un área de servicio donde canjear los puntos por combustible, ropas, comida, recambios...) circulan alrededor de él a baja velocidad. Todo transcurre en la infinita red de carreteras y autopistas, bautizadas como constelaciones (Andrómeda, Orión), donde damas y caballeros ignoran el paisaje y cuanto ocurra más allá de ellas, y que se encuentran bajo el auspicio y las leyes del rey Arturo Pendragón, señor y árbitro último de cuantas justas y querellas surjan entre caballeros, que vive en su castillo del Norte y se comunica con todos mediante radio. 

Una baqueteada edición de Orbis (1986) 

En este mundo tan particular, asistimos a una historia de aprendizaje, un bildungsroman clásico: El joven Peter es armado caballero, tomando el nombre de Sir Pertinax de Percutens, abandonando el castillocar de su padre y saliendo a la carretera en su patito (nombre que toman los pequeños vehículos de los caballeros que aún inician su andadura, poco más que una cabina de camión con un solo cubículo) acompañado de Mágico, su fiel y ya vetusto mecanoservus. Estos mecanoservus son robots humanoides que hacen la función de siervos o lacayos de los humanos, encargándose de conducir sus castillocares y servirles en cuanto sea menester. 

En este aprendizaje y viaje físico y espiritual de Sir Pertinax, asistimos a sus visitas a otros castillocares, recibiendo la hospitalidad ineludible de otros señores, entregándose a los placeres lúbricos de la comida, la bebida, el sexo y al robo de motores y joyas (todo lo cual es debidamente elogiado por sus anfitriones), y justando con unos y otros, lo que le permite ganas puntos y ampliar su castillocar mientras gana renombre y gloria, convirtiéndose en un caballero célebre, temido y respetado.

"Se trataba de una pista gris oscuro, apenas capaz para dos castillocar, totalmente solitaria. Normalmente los vehículos preferían recorrer los cientos de avenidas disponibles, o incluso reunirse para girar jubilosamente en el Circo Máximo Norte, o en el Circo Máximo Sur, y hasta recorrer asombradamente la avenida mayor, la Autopista de la Galaxia, donde mayor número de encuentros se celebraban, y donde las ocasiones de amar y justar superaban a todo lo imaginable."

Castillocar. Ilustración para el juego de rol de Ediciones Epicismo

En segundo lugar, cabe destacar el trabajo de documentación de Bermúdez Castillo en todo lo referido a la heráldica (castillocares y patitos lucen los escudos de armas de caballeros y los losanges de las damas, que el autor describe con profusión de términos de dicho arte), y a las armas y armaduras medievales, así como al empleo, durante toda la obra, del lenguaje ampuloso, engolado y rimbombante que se atribuye al medievo y en concreto a las novelas de caballerías. 

"Los mecanoservus de las familias visitantes acudían a recoger los borrachos y los residuos del banquete. A Lady Rowena, que también había acabado bebiendo demasiada cerveza y que estaba intentando arrancarle las ropas a Sir Danimor de Irande, tuvieron que sacarla entre dos de los mecanoservus, gritando y entonando a voz en grito delicadas canciones obscenas. Sir Flemontan, muy sereno, ya que sólo se tambaleaba un poco, estrechó la mano del nuevo caballero, y le hizo don de una letrilla báquica que había escrito aquella misma mañana."

Edición de Gotas de Pulp, del 2003

El punto de inflexión de la obra, y el momento en el que los lectores iremos teniendo constancia de qué ocurre realmente en el planeta donde transcurre la acción, es la aparición en escena de Jane Smith, una dama vestida con vaqueros y sudadera de algodón, con un indecoroso pelo corto, y que para mayor escándalo se halla detenida cuando Sir Pertinax la encuentra. Jane, Lady Jane en lo sucesivo, habla de una manera totalmente distinta a la propia de ese mundo (habla con nuestro registro, para entendernos) y procede de fuera de él. A partir de ahí, los lectores iremos conociendo la realidad sobre Arturo Pendragón, sobre la sociedad que protagoniza la novela y sobre el porqué de su existencia y de sus peculiaridades, lanzando Bermúdez Castillo la narración hacia una conclusión propia de la Space Opera, que convierte la novela, en cierta manera y con matices, en una historia de nave generacional.

Pero, por encima de todo, "El señor de la rueda" es una obra satírica, de humor, si bien el objeto de la sátira y la crítica social de Bermúdez Castillo no resulta unívoco, y hay tantas interpretaciones como lectores. Para unos, critica la obsesión por el vehículo privado que ya se instauraba en España por entonces. Para otros, parodia la novela de caballerías y el concreto el ciclo artúrico. Algunos la ven como una crítica a la sociedad hedonista, sin perspectiva de futuro más allá del ocio y la diversión en el momento. Otros no le buscan tres pies al gato y dicen que simplemente es una gigantesca broma, una novela humorística, y que como tal debe tomarse.  

Edición de Epicismo, del 2014. La portada se combina
con la del juego de rol, creando una única imagen

En cualquier caso, es una novela muy divertida, escrita con ritmo y con oficio, con unas buenas secuencias de acción, narradas con pulso y con claridad; siendo una obra no demasiado extensa y original, con su lenguaje pomposo (pero no por ello difícil), su sociedad lasciva, su curioso sentido del honor y su modo de vida sencillo pero intenso, donde circular, justar y los placeres sin mesura son cuanto caballeros y damas precisan para ser felices, sin otra pretensión, sin planes ni más perspectivas que seguir haciéndolo hasta el infinito y, por supuesto, sin detenerse jamás, en el nombre de Arturo Pendragón. 


El juego de rol: Como comentamos, Ediciones Epicismo, que financió su edición mediante la plataforma Verkami, realizó la edición simultánea de la novela y de un juego de rol basado en el universo creado por Gabriel Bermúdez. La edición, que contó con un prólogo del propio autor, combina ambas portadas, libro y juego, para crear una única imagen.


Existe un blog oficial, que si bien no se actualiza desde el 2014, tiene más información sobre el juego. Existen reseñas en internet, como esta, y un unboxing. Se comercializa en papel y en formato PDF con 304 páginas en blanco y negro. Y para los que sepan del tema (mis años de rol quedaron muy, pero que muy atrás) utiliza el Sistema de juego FATE

Mecanoservus. Ilustración para el juego de rol

Esto sería todo sobre este gran clásico de la Ciencia-Ficción española, una deuda pendiente que tenía con el señor Bermúdez Castillo, de quien espero leer más obras en el futuro. Nos leemos!

[Actualización: Con motivo de la publicación del juego de rol, Gabriel Bermúdez escribió un capítulo de 73 páginas titulado "Antes de la partida", que finalmente no se incluyó en la edición, pero que puede descargarse libremente (formato .doc) en este enlace]

Escúchalo en El Sótano:




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2 de junio de 2015

Homo homini lupus - Robert Shearman

Resumen: Un hombre que se hace amigo del perro de Hitler. Un secuestro atípico. Una niña de dos años embarazada. Una pareja accidentada en su vehículo rodeado de querubines. Un Papá Noel que firma crueles contratos con los niños. Ocho relatos grotescos que unen el terror, el fantástico, el humor negro y el surrealismo, y que siempre concluyen de forma imprevisible. Inquietantes, incómodos, desconcertantes y siempre divertidísimos, los relatos de Shearman le confirman como uno de los autores más grandes de la Fantasía contemporánea. 


Título: Homo homini lupus: cuentos oscuros de lo humano

Autor: Robert Rob Shearman. Escritor británico especializado en relato breve, dramaturgo, crítico y guionista. Ha escrito casi veinte obras de teatro y numerosos guiones de televisión, siendo los más celebrados los que hizo para la serie Doctor Who (reincorporando a los Daleks a la serie). Ha ganado un Hugo, el Shirley Jackson Award y el World Fantasy. 

Año de publicación: 2015

Género literario: Es difícil hacer una clasificación unívoca. Son sin duda relatos Fantásticos y de Terror, si bien escritos con un sentido del humor negro que provoca un efecto grotesco y chocante, planteando situaciones surrealistas que subvierten y cuestionan los convencionalismos temáticos y narrativos, moviéndose entre el existencialismo y lo contracultural

Todo un acierto, y todo un reto por delante, supone la filosofía vital de la editorial independiente Fata Libelli, responsable de la traducción y publicación de este "Homo Homini Lupus", que hoy vemos gracias a su cortesía: poner a disposición de los amantes de la Fantasía un catálogo de obras diferentes, arriesgadas y sin cabida en otras editoriales más conservadoras. Todo a un precio entre 4,90 y 6,90 euros en formato electrónico sin DRM y con propiedad plena sobre el libro que has comprado. 

Fata Libelli es el ejemplo de que son cada vez más las editoriales que han entendido las nuevas reglas del juego editorial, y que se van haciendo su hueco en el mercado con las herramientas a su alcance: especialización, oferta propia y original, entendimiento de las demandas del lector y sencillez en el proceso de compra. Bienvenidas sean iniciativas así.


"Homo homini lupus" recopila ocho relatos de Robert Shearman inéditos en nuestra lengua, traducidos por Silvia Schettin. De extensión desigual, están narrados (salvo dos de ellos que indicaremos) en tercera persona, y van precedidos por un breve perfil del autor y por una Nota de los Editores sobre lo grotesco en la literatura. Vamos a verlos uno a uno:


1. "Alicia a través del plástico" (Alice Through the Plastic Sheet) 

El primer texto marca el tono general de la antología y supone ya un impacto para el lector por su argumento grotesco y su desarrollo imprevisible, que va retorciendo más y más la historia hasta una conclusión delirante. Alan y Alice son un típico matrimonio de suburbio, con su hijo, su perro, y su vida ordenada y desapasionada. El traslado a su casa contigua de unos nuevos vecinos trastorna su rutina y finalmente su vida entera, a medida que el relato se torna más y más surrealista. Tiene alguna escena escatológica, con un par de detalles estomacantes, y no deja de abrigar una clara crítica social. 

El título, que juega con el del clásico de Lewis Carroll Alice Through the Looking-Glass, cobra su sentido cuando los vecinos hagan su aparición, y el plástico, omnipresente en el relato como metáfora de la aséptica vida moderna, vaya ganando relevancia hasta hacerse con el foco narrativo. 


2. "Hagas lo que hagas" (Damned If You Don't)

Mi relato preferido. Un hombre, Martin, está en el infierno, un lugar con burocracia, centros comerciales cerrados, boleras y cines de reestreno. Allí le asignan un compañero de habitación: un perro. El perro de Hitler. Woofie, pues así se llama, y Martin, terminan siendo grandes amigos, aunque su amistad se enfría un poco cuando ambos se distancian, pero que retomarán cuando el infierno deba dejarles salir por un error administrativo "menor". Surrealismo puro, con unos diálogos hilarantes y una intención claramente subversiva de lo convencional. 


3. "Rotulador azul, rotulador amarillo" (Blue Crayon, Yellow Crayon)

Un ejecutivo escocés llamado Andrew Kaplan, que trabaja en Boston, regresa a Edimburgo por Navidad, ansioso por ver a su mujer y a su hija, y desazonado por el deterioro de su matrimonio y vida familiar que supone tal distanciamiento. La cancelación del vuelo Londres-Edimburgo le obliga a tomar un tren, donde una revoltosa niña viaja con su madre. La pequeña, su madre y Andrew son los únicos pasajeros despiertos del vagón. Es un relato profundamente atmosférico, que juega con la sensación de extrañamiento que nos producen los viajes largos, más aún si son nocturnos, en los que acabamos reduciendo nuestro mundo al vagón o autobús en el que estamos. El protagonista (y nosotros lectores) dudaremos sobre la realidad de lo ocurrido, llegando a temer sobre la situación de la familia de Andrew.

Robert Shearman con uno de sus queridos Dalek, que le valieron el premio Hugo

4. "Peso pluma" (Featherweight)

Un relato especialmente truculento. Un matrimonio joven y enamorado celebra su primer aniversario de boda con un viaje en automóvil por Escocia, visitando mansiones y durmiendo en pequeños hoteles. Una noche tienen un accidente, saliéndose su vehículo de la carretera y quedando malheridos en el fondo de un hondo terraplén. Malheridos, cubiertos de sangre e inmovilizados, mantienen conversaciones mientras a la mujer comienzan a brotarle alas de la espalda y el auto se ve rodeado de querubines con dientes afilados y aspecto siniestro. Resulta inquietante por el contraste entre la macabra situación y la naturalidad con la que los protagonistas se comportan, así como por la tensión creciente a medida que la historia avanza. 


5. "Un maldito milagro tras otro" (One Bloody Miracle after another)

A mi parecer, el relato más grotesco y chocante del compedio. Un matrimonio descubre que su hijita de dos años está embarazada, algo que la mujer, de carácter maternal hasta lo enfermizo, acoge con alborozo y una alegría febril que termina por obsesionarla. En su brevedad, es un cuento incómodo por las descripciones de los sufrimientos de la pequeña y las connotaciones religiosas que va tomando en su transcurso. Bastante crítica social, por otra parte. 


6. "El bigote de George Clooney" (George Clooney's Moustache)

Narrado a modo de diario, en primera persona, cuenta el desarrollo de un secuestro de una mujer por parte de un hombre que, según ella, se parece a George Clooney, salvo por el bigote, que el actor no luce. Según van pasando los días, la protagonista se va viendo atraída por su captor, hasta enamorarse de él, de acuerdo al conocido como Síndrome de Estocolmo. Pero Robert Shearman le da una vuelta de tuerca más, incorporando elementos propios del gore y llevándonos otra vez a la duda sobre la verdadera situación de la secuestrada, de su familia (un padre, un marido y una hija) y del propio secuestro, su motivo original y su conclusión. 



7. "El espacio oscuro de la casa dentro de la casa del jardín en el centro del mundo" (The Dark Space in the House in the House in the Garden at the Centre of the World)

Dividido en varias partes, alterna la narración en primera y en tercera persona. El narrador en primera es el propio Dios, que crea un Edén atípico para Cindy y Steve, unos Adán y Eva igualmente atípicos. Es una historia planteada en capas concéntricas, como una muñeca matroska, que los protagonistas van atravesando hacia adentro. Robert Shearman muestra a un Dios de intenciones veladas, que parece incitar a la pareja al pecado, prohibiéndoles buscar aquello que desea que encuentren, y que introduce enfermedades como el cáncer o el ébola en su Creación solo para "divertirse un poco". Como es propio del autor a lo largo del libro, utiliza localizaciones convencionales (barriadas, viviendas) para esta historia de fantasía, en la que Dios habla con un lenguaje coloquial, vulgar incluso.  


8. "Ola de frío" (Cold Wave)

Este cuento es profundamente desmitificador y subvierte por completo las tradicionales historias sobre milagros navideños, Navidades blancas, y aquellas en las que "todo es posible en Navidad". Ben es un niño pequeño que conoce a Papá Noel. Para Shearman, éste es una figura alejada de la imagen clásica que tenemos de él, siendo un viejo cansado, torpe, desmañado y de aspecto siniestro y mortecino. 

Ben (cuyos padres están divorciados) recibe una flamante nueva bicicleta, firmando con Papá Noel un contrato, algo que su padre intenta evitar, sin éxito, pues dicho acuerdo, que su padre suscribió en la pasado, incluye cláusulas estremecedoras. La historia no concluye con la infancia de Ben, sino que se extiende hasta su adultez, relatando Shearman la vida tanto del protagonista como de sus padres, y el progresivo distanciamiento entre ellos, que resulta triste y descorazonador (y que tan raro nos resulta a los españoles, dada la importancia que tiene para nosotros la familia). 


Si tengo que condensar las líneas maestras del estilo de Robert Shearman, lo que caracteriza a sus relatos en forma y estilo, me quedo tanto con su forma de narrar visual, "televisiva", pues cada relato sería perfectamente trasladable (con matices) a un episodio de espacios como "Twilight zone" o "Tales of the unexpected", con su prosa sencilla pero escogida; como con su sentido del humor ácido, cáustico, y que esconde una acerada crítica a la sociedad moderna, llevando al lector a la reflexión de una manera inteligente a través de subvertir y retorcer estereotipos e ideas preconcebidas. Digamos que Shearman busca que el lector se enfrente a su realidad mediante la reducción de ésta al absurdo, al estilo de esos otros grandes maestros ingleses del humor negro que fueron los Monty Python. 

"Homo homini lupus" contiene historias diferentes, ejercicios de fabulación superlativa que toman la Fantasía actual, postulada por autores como Joe Hill o Christopher Moore, y llevan lo grotesco, el absurdo, la deconstrucción y el postmodernismo un paso más lejos. Me atrevería a decir que podrán gustar o disgustar, pero los relatos de Robert Shearman, si duda alguna, no dejarán indiferente a nadie. 





Dónde conseguirlo: Puede adquirirse en la propia tienda de la editorial, en .epub o en .mobi, a un precio de 4,90€ sin DRM. 

Enlaces de interés:

En primer lugar cabe destacar un original valor añadido que Fata Libelli incluye en cada uno de sus libros: una lista de reproducción en Spotify, enlazada desde el propio libro, para escuchar mientras se lee, a modo de banda sonora. Para "Homo homini lupus" es esta

Robert Shearman tiene página web y perfil en Twitter, dónde es muy activo.

Fata libelli tiene página web,  perfil en Twitter, en Facebook y en Spotify.


Esto, en principio sería todo sobre esta novedad total, que acaba de salir a la venta el 1 de junio del 2015, es decir ayer mismo en el momento de publicar esta reseña. Nos leemos!


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