19 de noviembre de 2015

La muñeca de Kokoschka - Afonso Cruz

Sinopsis: A los cuarenta y dos años Bonifaz Vogel empezó a oír una voz. La voz que venía de la tierra.

Isaac Dresner corría, desviándose del destino que silbaba a su lado. Dobló varias esquinas, dejando atrás al soldado, y entró en la tienda de pájaros de Bonifaz Vogel. Su padre, unos años antes, había construido un sótano en la tienda. Isaac lo había acompañado y había visto crecer aquel espacio oscuro debajo de la tierra. Jadeante, entró —sin que se percatara Bonifaz Vogel— como el agua en un colador.

Bonifaz Vogel, sentado en su silla de rejilla, afinó el oído. Oía voces. Fue en ese momento cuando empezó a oír voces.

Y aquí empieza la historia de Isaac Dresner y Bonifaz Vogel, y de las personas que encontraron, de las vidas que tuvieron y de las que dejaron atrás.



"La muñeca de Kokoschka" ("A boneca de Kokoschka"), del portugués Afonso Cruz, escrita en 2010 y publicada en castellano en 2015 por Rayo Verde Editorial, es una novela difícil de etiquetar. Caleidoscopio, muñeca Matroska, mosaico, trampantojo, telaraña, tornasol... cualquier idea que evoque imágenes que encierran otras imágenes, que cambian y se transforman según la perspectiva desde las que se miren. Para mí, "La muñeca de Kokoschka" es como una banda de jazz improvisando. Al principio transmite la sensación de que cada miembro va por libre, pero poco a poco se descubre la conexión entre ellos, cuando cambian de ritmo o tonalidad con una complicidad casi telepática. Las sospechas se despejan cuando la formación al completo inicia un unísono inesperado, y los músicos retoman fraseos y melodías propuestas por sus compañeros, aparentemente olvidadas muchos compases atrás, dándoles una nueva interpretación que permite comprender no sólo el significado de aquellas, sino de todo el conjunto. 

Y, en verdad, la novela de Afonso Cruz debe mucho a la música como fuente de inspiración, tanto como a literatura y a la pintura. La atmósfera que logra el autor tiene una plástica que evoca las vanguardias pictóricas del siglo XX, sea el expresionismo (como el del propio Kokoschka) como el dadaísmo, el naïf o el ultraísmo, corrientes que trataban de plasmar las emociones y los sentimientos, construyendo un lenguaje nuevo a partir de subvertir y reinventar las convenciones existentes. 

Sirva como ejemplo la estructura de la novela: "La muñeca de Kokoschka" se divide en tres partes, pero son realmente atípicas. La segunda parte, en un ejercicio de metaliteratura, contiene una selección de capítulos (del 1 al 75025) de una novela titulada "La muñeca de Kokoschka", libro que se cita dentro de la propia novela principal homónima, que escribe Mathias Popa (uno de los personajes) y que protagonizan varios de los otros personajes, algunos de los cuales no habían nacido cuando la novela fue escrita. El resto de la obra se divide en pasajes, cuyo título es literario en sí mismo, e incluso alguno de estos pasajes o capítulos es tan breve que se trata en realidad de un microrelato. Por ejemplo: "Buscó un hotel, pero todo lo que encontró fue una pensión. Nevaba." En ocasiones parece poder leerse en el orden que uno desee, pues el conjunto cobrará sentido al unir todas las diversas historias que la componen, y que no se exponen en orden cronológico, siendo normal que un mismo personaje o una misma situación sean presentados varias veces, desde diferentes puntos de vista. 

Afonso Cruz. Fotografía: Paulo Sousa Coelho (copyright)

Afonso Cruz tiene un talento extraordinario para los juegos de palabras, y practica un conceptismo preciosista, que le permite crear imágenes evocadoras, líricas y expresivas, que tienen mucho de realismo mágico, como cuando nos describe que Isaac Dresner, siendo niño, ve como un soldado alemán mata a Pearlman, su mejor amigo, cuya cabeza va a quedar sobre su pie "con sonido casi inaudible, de ésos ensordecedores", tras lo cual Dresner cojeará toda su vida, sintiendo cincuenta años después el peso de aquella cabeza sobre su pie, "presa por la cadena de hierro que une a una persona con otra". 

La primera parte de la novela se centra precisamente en la historia de Isaac Dresner y Bonifaz Vogel, y su supervivencia al bombardeo de Dresden, en el que la pajarería del señor Vogel (y los clientes que siguen comprando canarios e isabelitas del Japón mientras cuatro mil toneladas de bombas caen sobre la ciudad) son una metáfora de la belleza y la inocencia sobreponiéndose a la barbarie de la guerra. La tercera gira en torno a la figura de Miro Korda, un guitarrista de jazz portugués que clasifica a la gente como acordes musicales, y en ella se cierran los relatos de cada personaje, confluyendo para reflejar la que creo es la idea principal que Afonso Cruz quiere transmitir: nuestra identidad se construye a partir de los otros, no somos si no es desde los demás. 

Y sí, el pintor Oskar Kokoschka y su muñeca (aquella en la que quiso inmortalizar a su amada Alma Malher y con la que convivió largo tiempo) aparecen en la historia, pero compartiendo espacio con Thomas Mann, Rilke, Platón, Dylan Thomas, Sócrates, Chesterton, Django Reindhart, Herman Hesse, Duchamp, Mondrian y un océano de referencias culturales y filosóficas que proporcionan a la novela un sabor a vieja Europa en la que conviven aristócratas húngaros de prole innumerable, un detective sin atractivo llamado Filip Marlov (que permite a Afonso Cruz escribir imitando el estilo de la novela negra), escritores malditos de obras espurias y ruinosas editoriales de sonoros nombres como «¡Eurídice, Eurídice!» o «Kenoma et Pleroma, Lda.» El carácter metaliterario de la novela es más que notorio. 

"Autoretrato con muñeca", Oskar Kokoschka, 1922

La belleza y la expresividad de "La muñeca de Kokoschka" es realmente difícil de transmitir con palabras, como lo es la capacidad de Afonso Cruz para jugar con el lenguaje, experimentar con las técnicas narrativas y cautivar al lector con una prosodia deliciosa, carente de aristas, en una novela para leer despacio y subrayar cientos de frases, escritas cada una de ellas con cuidado y minuciosidad de orfebre. Algo a lo que colabora la traducción de Teresa Matarranz, cuyo nombre consta en portada bajo el del autor, como es habitual en las ediciones de Rayo Verde. 

El apartado gráfico complementa al literario, con doce ilustraciones y fotografías que refuerzan la vinculación del texto de Afonso Cruz con las vanguardias pictóricas europeas y su intención estética, entre las que se cuenta la portada de la novela enmarcada en el relato principal. Perfecto para un autor que experimenta con la narrativa como un pintor expresionista con los colores y las formas. 


Enlaces de interés: 

La ficha del libro en la página de Rayo Verde Editorial incluye enlace a críticas y reseñas en diversos medios y entrevistas con el autor, y permite leer un fragmento y descargar un dossier de prensa. 

La novela puede adquirirse en LaCentral y en Laie, en formato papel, en Kobo, en formato epub, sin DRM, y en Amazon, en formato .mobi. 

Perfil de Afonso Cruz en la página de Rayo Verde y en Facebook.

Rayo Verde en Facebook y Twitter.

La historia de Oskar Kokoschka y su muñeca.



Ficha técnica: 

La muñeca de Kokoschka
Autor: Afonso Cruz
Editorial: Rayo Verde
Colección: Rayos Globulares, nº 16
ISBN: 978-84-15539-90-2
Traducción: Teresa Matarranz
Ilustración: Elisa Ancori
Páginas: 304
Precio: 8.49€ epub / 20€ papel

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