29 de julio de 2015

Tomás Rivera

¿Quién no ha buscado su propio nombre en Google? Todos (a menos que seamos protagonistas del drama onomástico de llamarnos Berenjena Maturana, como cierto personaje del gran Hernán Rivera Letelier), tenemos uno o varios tocayos repartidos por el mundo adelante, con quienes compartimos nombre y apellido.

En mi caso, mis otros yo incluyen a un célebre músico puertorriqueño, a un skater chileno y a un cantante de copla andaluz, además de a un ejército de anónimos Tomás Rivera con perfil en Facebook. Pero la confusión más habitual procede de mi homonimia con un eminente pedagogo y escritor estadounidense de origen mexicano, autor de una novela de lectura habitual en centros escolares de su país: "...y no se lo tragó la tierra".

Tomás Rivera lee "...y no se lo tragó la tierra", de Tomás Rivera

El hecho de que ambos escribamos (a diferente escala y con diferente repercusión) provocó alguna situación graciosa, como que Goodreads le atribuyese mis cuentitos, agrupándolos con sus obras. Ahora mi nombre de autor allí es Tomás Rivera R. Tiempo atrás me interesé por la figura de este escritor, pedagogo, profesor y poeta, y reseñé su obra principal, convirtiéndose esa entrada en la más popular de KindleGarten.

Hace poco, un lector de este blog me exhortaba, a través de un comentario en dicha entrada, a que la próxima vez que reseñe (curioso, pues no he dejado de hacerlo en ningún momento) me identifique correctamente, porque le llevé a confundirme con el hijo del autor, que estuviese hablando sobre su padre. Mi sorpresa fue mayúscula, dado que me he identificado ampliamente a lo largo de los años de vida del blog, con entradas como esta, con numerosas fotografías y referencias a mi vida personal, y con enlaces a mis perfiles en las redes sociales.

Así que, y por si queda algún despistado, desde aquí comunico oficialmente que no tengo relación alguna con el doctor Tomás Rivera, autor de "... y no se lo tragó la tierra", ni tan siquiera soy estadounidense ni resido en aquel país. Yo recibí mi nombre y mi apellido de mi padre, aragonés, empleado de banca y gran persona, ya fallecido. Por supuesto, siendo español, tengo un segundo apellido que desharía cualquier confusión, pero no es un dato que desee utilizar en Internet.

En cualquier caso, y aclarada la confusión, creo que es buena idea hablar un poco sobre este autor que es, al menos por mis sondeos personales, un gran desconocido en España.


Tomás Rivera nació en Crystal City, Texas, en 1935, y falleció en Fontana, California, en 1984. Es una figura central de la cultura chicana en los Estados Unidos, que dedicó su vida a luchar por la integración social de los estadounidenses de origen mexicano, los llamados chicanos o mexicano-americanos. Sus padres, que no hablaban inglés, eran trabajadores agrícolas (lo que se conoce como temporeros, jornaleros, aparceros o braceros) y el pequeño Tomás ayudaba a su familia trabajando durante las vacaciones escolares de verano (en la recogida de fruta o lo que procediese), incorporándose tarde a la escuela cada año, con el curso ya comenzado, lo que le obligaba a un esfuerzo extra para ponerse al día con sus compañeros.

Su primera incursión en la literatura vino motivada por un accidente de tráfico que sufrió a los once años, tras lo cual escribió su primer relato, "El accidente", y decidió que deseaba ser escritor, pese a la escasa comprensión que recibía de su entorno. Solo su abuelo le dio su apoyo y ánimos para que se convirtiese en aquello que deseaba ser.

Rivera pronto descubrió que el racismo y la exclusión que padecía como hijo de inmigrantes y trabajadores temporeros se extendía al mundo literario, donde encontró graves dificultades para publicar su obra, acrecentadas por el hecho de escribir en español. Terminó por desarrollar la conciencia de que la única salida que los mexicano-americanos tenían para abrirse camino en la sociedad estadounidense era el sistema educativo.

Escuela de primaria Tomás Rivera, en Denton, Texas

Por ello, continúo sus estudios tras la enseñanza secundaria y se graduó en Lengua Inglesa en la Texas State University (entonces se llamaba  Southwest Texas State University) y más tarde se doctoró (PhD.) en Lenguas Romances y Literatura por la University of Oklahoma.

Tomás Rivera ejerció la docencia, tanto en la enseñanza secundaria como en la superior. Fue profesor asociado en la Sam Houston State University y después profesor titular en la University of Texas at San Antonio, en la que fue decano asociado y más tarde vicepresidente. Luego fue vicepresidente de la University of Texas at El Paso y desde 1979 hasta su fallecimiento en 1984 fue rector de la University of California Riverside, convirtiéndose en el primer rector universitario de origen mexicano en la historia de los Estados Unidos de América.

Como literato, se le recuerda por su novela corta "...y no se lo tragó la tierra" ("...And The Earth Did Not Devour Him"), que tuvo su reseña en KindleGarten. En 1971 ganó la primera edición del Premio Quinto Sol de literatura chicana, organizado por la University of California Berkeley.


Es una lectura fundamental en centros educativos de su país, especialmente en los estados con más presencia de personas chicanas, como Texas o California. Es un conjunto de catorce viñetas o cuentos breves, que combina diversos puntos de vista narrativos, incluido el monólogo interior que muestra una clara influencia del gran cronista de la caída de América, William Faulkner.

"...y no se lo tragó la tierra" relata las duras vivencias de los trabajadores agrícolas de origen mexicano durante los años cuarenta y cincuenta en los Estados Unidos, y refleja tanto las crueles condiciones laborales como el precario modo de vida de estos jornaleros, que asumían graves riesgos en el desempeño de sus labores y en los desplazamientos a lo ancho del país, yendo de una campaña agrícola a otra, siempre mal pagados, explotados y discriminados. El fracaso escolar, el racismo, la exclusión social y, por encima de todo, la búsqueda de la propia identidad individual y colectiva son los temas centrales del libro.

Ni qué decir tiene que "...y no se lo tragó la tierra" posee muchos elementos autobiográficos, y que el doctor Rivera plasmó muchas de sus vivencias personales y de sus experiencias de infancia y juventud. Tomás Rivera habría escrito otra novela, "La casa grande", pero se dice que era un poco desordenado con sus papeles, y desgraciadamente el texto jamás se halló.

La Tomas Rivera Drive te lleva al aparcamiento de
la Texas State University, en San Marcos, Texas

La preocupación de Tomás Rivera por los más pequeños es evidente. De la lectura de "...y no se lo tragó la tierra" se infiere que el absentismo escolar y el trabajo infantil eran la tónica habitual en la comunidad de aparceros chicanos. Son reveladoras frases como que a cierto niño "ya le pagaban como grande", lo cual significa que los niños cobraban todavía menos que los adultos. Y sin embargo seguían sin acceder a una escuela a la que no se podían adaptar y en la que sufrían humillaciones por parte del sistema, como ser desnudados y examinados en busca de piojos, además del racismo y el rechazo de los compañeros ("I don't like mexicans because they steal"). La carrera académica del profesor Rivera fue ejemplar para muchos jóvenes mexicano-americanos, e ilustrativa de que el techo de cristal que esta comunidad padecía se podía romper.

El profesor Rivera creía firmemente en la educación como vehículo para la integración social del colectivo mexicano-americano, y trabajó de manera infatigable en los campos educativo y social, formando parte de numerosos comités, iniciativas e instituciones para la mejora de la práctica pedagógica y para la intervención en las políticas sociales en favor de la inclusión y los derechos cívicos de las minorías desfavorecidas. Hoy día son varios los organismos que llevan su nombre, como el Tomás Rivera Policy Institute, el Tomás Rivera Center de la University of Texas at San Antonio o el Tomás Rivera Archive de la University of California Riverside, que renombró su biblioteca como Tomás Rivera Library cuando el doctor falleció y su viuda, Concepción Rivera, donó a la universidad todos los documentos de su marido.

En la actualidad, el Tomás Rivera Award reconoce libros infantiles ambientados y centrados en la experiencia mexicano-americana.

Tomás Rivera" es un conocido libro infantil de la autora Jane Medina

El profesor Rivera ha dado su nombre también a doctorados honorarios, centros de tutorías, distinciones de alumnos y otros reconocimientos académicos en diversas universidades, y ha sido homenajeado con calles y plazas, como la Tomás Rivera Drive en San Marcos, Texas. Ha nombrado escuelas primarias en Texas (una en Denton y otra en su natal Crystal City) y California (Riverside) y secundarias, como la Tomás Rivera Middle School en Perris, California.

La entrada en inglés de la Wikipedia, de la que he extraído casi toda la información para esta entrada, es mucho más extensa y completa que la versión en castellano. Entre otros datos sobre su vida personal, cuenta que el único hijo varón del profesor Rivera se llamaba Javier, lo que descarta cualquier posible relación paterno-filial conmigo.

Go, Go, Roadrunners!

En lo puramente literario, dejando a un lado los muchos méritos de Tomás Rivera en los campos académico y cívico, "...y no se lo tragó la tierra" es una lectura muy recomendable. Es una historia triste y cruel, que refleja las muchas injusticias y penurias que los trabajadores chicanos tenían que soportar en su vida diaria: enfermedades, hambre, condiciones de trabajo cercanas a la esclavitud, sueldos de miseria, falta de salubridad y seguridad, racismo, inadaptación... pero también es una historia hermosa, con un mensaje de esperanza y de resiliencia que ha contribuido desde su publicación en 1971 a la toma de conciencia de infinidad de jóvenes mexicano-americanos sobre su identidad como personas y como miembros de un colectivo, con un papel que jugar en el conjunto de la sociedad estadounidense, a la pertenecen de pleno derecho y pueden contribuir desde su cultura y sus hechos diferenciales.

Quedaría hablar del Tomás Rivera poeta, pero no puedo profundizar en ese tema por puro desconocimiento. De todos modos, están disponibles en Internet poemas suyos como estos, estos o los previsualizables en sus Complete Works en Google Books.


Aún así, creo que es suficiente información para conocer un poco a mi ilustre otro yo, una persona admirable y todo un ejemplo de esfuerzo y superación, a quien por desgracia su tremendo ritmo de trabajo quitó la vida con tan solo cuarenta y nueve años a través de un ataque al corazón, privándonos de más creaciones literarias como la que aquí nos ocupó, la inestimable "...y no se lo tragó la tierra". Nos leemos!

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5 comentarios:

  1. Hola Tomás
    ¡qué divertida entrada! Esto de Goodreads es desopilante, ni qué decir de tu foto de "Tomás Rivera lee "...y no se lo tragó la tierra", de Tomás Rivera". Hasta ahora hay dos Tomás Riveras a los que no he leído, pero eso pronto va a a cambiar; he descargado Nómada y Cuentos de San Andrés. Saludos Diego.

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    1. Hola Diego! muchas gracias por tus palabras y por interesarte por mis obritas. Espero que te gusten, sobre todo "Nómada" que es mi primera escrito de Ciencia-Ficción.

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  2. Una entrada bastante interesante surgida de una pregunta tan trivial como común en una persona con inquietudes. Enhorabuena por el post.

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    1. Muchas gracias! La verdad es que fue una suerte que mi homónimo fuese escritor y además autor de una obra interesante.

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  3. Muy emotivo todo lo que cuentas sobre este escritor que solo gracias a ti supe de su existencia. Por cierto, parece que estás ligado a Chile, mi querido amigo y colega bloguero gallego, pues cada vez me doy cuenta cuánto te gusta la obra de nuestro querido Hernán Rivera Letelier (creo que me colgarás por no haber aprovechado de pedir que me autografiara algún libro suyo, todas las veces que pude hacerlo en la Feria Internacional del Libro de acá), además de la existencia de tu tocayo chileno.

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