21 de julio de 2015

¿Dónde están las naves espaciales? - Víctor Guisado Muñoz

Sinopsis: ¿Dónde están las naves espaciales? es una novela que invita a soñar y que llama a la lucha interior, a la resistencia frente a las adversidades, y ofrece una visión lúcida del futuro que puede que nos engulla a todos los humanos dentro de unos años. Pero para el protagonista no es la revolución tecnológica que ha cambiado el mundo lo que le oprime, sino el absurdo humano que sigue en el futuro tan presente como lo está hoy en día.

K. es un niño que mira las estrellas y en sus viajes por el Sistema Solar conoce a Valentina... una maravillosa ingrávida a quien escribe mensajes de socorro para que le rescate del tedio abrumador que es su vida.

¿Dónde están las naves espaciales? no es una novela de derrota, no es un lamento ni una ausencia del ser, sino un paso al frente cuando la vida pide voluntarios, una apuesta por los sueños como generadores de fuerza vital, un grito seco en medio del silencio del espacio, un grito fuerte y rebelde que clama: ¡Sacadme de aquí!


Título: ¿Dónde están las naves espaciales?

Autor: Víctor Guisado Muñoz. Escritor y divulgador científico, es licenciado en ciencias físicas por la Universidad de Barcelona y máster en Astrofísica y Cosmología. Ejerció la docencia en diversos colegios, impartiendo Física, Matemáticas y Ciencias. Es un apasionado de la fotografía, campo en el que ganó diversos premios. Como escritor de Ciencia-Ficción fue finalista del premio Alberto Magno en 2013 con su relato "¿Podemos celebrar ya la victoria?"

Año de publicación: 2015

Género literario: Ciencia-Ficción dura, Anticipación.

"¿Dónde están las naves espaciales?" es la primera publicación de La mirada de Bérénice, una nueva editorial catalana que toma su nombre de la protagonista de "El valle de los avasallados", de Réjean Ducharme, y que está comenzando a desplegar su actividad con valentía, auspiciando una novela de Ciencia-Ficción dura, que no es precisamente el género predilecto del gran público.


Lo primero que cabe decir de "¿Dónde están las naves espaciales?" es que no es una novela hard al uso. Lo es por su rigor, sin duda, y porque su trama gira en torno a las cuestiones científico-técnicas. Pero toda su extensión es un largo monólogo interior, en el que el protagonista desgrana sus pensamientos, emociones, sentimientos y anhelos. 

Veamos antes el nóvum de la obra: "¿Dónde están las naves espaciales?" se ambienta en un futuro cercano, avanzado el siglo XXI, en el que la Humanidad ha logrado expandirse por todo el Sistema Solar y más allá del Cinturón de Kuiper, hasta Eris y la Nube de Oort. Para ello ha desarrollado no solo robots, sino también una nueva especie, los ingrávidos u Homo Stelaris, modificados genéticamente para adaptarse a la vida en entornos sin gravedad. Los países rezagados en la carrera especial (Argentina, China, Brasil, Corea del Sur, India, Indonesia) fueron los menos escrupulosos a la hora de crear a los ingrávidos, adelantando así a las antiguas potencias espaciales. La astronáutica ha experimentado un avance colosal gracias a los impulsores Marcelo y a las antenas Aleph, que permiten respectivamente los viajes especiales a gran velocidad (tres semanas de la Tierra a Mercurio) y las comunicaciones en tiempo casi real (al estilo del ansible de Ursula K. LeGuin y sus prestatarios como Orson Scott Card). Internet, llamada ahora holo-red, es una experiencia sensorial a la que se accede mediante cascos de inmersión virtual, y que se extiende a todos los mundos colonizados por el Hombre. Paradójicamente, las naves espaciales no tienen presencia en la vida diaria de los terrestres (ahora Homo Sapiens, para distinguirse de los Homo Stelaris), que viven ajenos a todo lo referida a ellas y a cuanto sucede en el espacio exterior. 

El Valle Marineris marciano, que el protagonista visita
con frecuencia gracias a la holo-red [fuente]

En este escenario conocemos a nuestro protagonista, un niño anónimo, un preadolescente cuya obsesión son las naves espaciales, el cosmos, las estrellas y la posibilidad de viajar al espacio, que se siente atrapado y anclado en una sociedad terrestre con la que no comparte la visión del mundo ni la actitud vital. Coleccionista de modelos de naves espaciales, no comprende ni a sus padres, ni a sus compañeros de clase, ni a sus profesores, ni el sistema educativo, ni en conjunto la organización social y sus valores. Ni es comprendido a su vez. 

El protagonista es un soñador que se abstrae de la realidad a través de la holo-red, que comenzó a explorar acompañado de su abuelo, y que ahora recorre en solitario, visitando el espacio exterior, admirando la solitaria inmensidad del Valle Marineris marciano o los panoramas de la Luna o Titán. En uno de sus viajes conocerá a Valentina, una niña ingrávida que se convertirá en su primera amiga de verdad, su primer amor (un amor infantil aún) y un estímulo para su intelecto y sus inquietudes, pues a través de Valentina accede al fin a los conocimientos sobre el cosmos y la astronáutica que en su vida diaria le eran esquivos. 

Eso sí, "¿Dónde están las naves espaciales?" no es una típica historia sobre un adolescente inadaptado e incomprendido ("qué duro es ser yo, qué única es mi situación"), sino que, a través de su protagonista, Víctor Guisado realiza una crítica de ciertos aspectos de nuestra sociedad, y en particular de nuestro desinterés por la investigación científica y de nuestro sistema educativo. A finales del siglo XXI, una humanidad que ha podido colonizar el espacio no ha logrado, en cambio, erradicar las enfermedades (la hermana del protagonista es diabética), no ha aprendido de sus errores (España, que sigue teniendo una conexión a Internet deficitaria, sufre "su nonagésima burbuja inmobiliaria"), se ha quedado anquilosada en mentalidades anacrónicas (los padres del protagonista parecen trasplantados del tardofranquismo, y aún usan la colleja como herramienta didáctica) y mantiene un sistema educativo que no ha podido, o no ha querido, erradicar el acoso escolar, basado en la memorización y en la transmisión unidireccional de contenidos en vez de buscar la comprensión y el aprendizaje activo, y que fomenta la pasividad de los alumnos (buscando adultos dóciles y acríticos) en vez de potenciar el interés por el conocimiento y la motivación por saber y aprender. 

La colonización de la Humanidad se extendería hasta
el planeta enano Eris, en la Nube de Oort [fuente]

De modo que la novela de Víctor Guisado es un canto a los sueños y a la ilusión, a la rebeldía entendida como la capacidad de romper con un sistema absurdo y buscar los cambios que deseamos. A la valentía y a no temer a la diferencia (el protagonista supera a través de Valentina todos los prejuicios y temores a los ingrávidos que la sociedad le ha inculcado).

Literariamente, el autor ha optado por un estilo sencillo pero que ofrece momentos de lirismo, y que por su pulcritud y léxico poco complejo resulta adecuado para el público juvenil. El texto no se halla dividido en capítulos, sino que es un único bloque, un monólogo interior de principio a fin, en el que el narrador-protagonista alterna pasado y presente para su relato. Su brevedad (equivalente a unas sesenta páginas) y su ritmo narrativo consiguen que sea una lectura muy rápida, que puede hacerse sin problemas en un par de horas. Es una historia agradecida, que por momentos emociona, y es posible empatizar con el protagonista, Me parece creíble, real, con inquietudes normales, no un niño mimado con rabietas de adolescente que cree que sus problemas son únicos y especiales. 

Mención aparte merecen los aspectos más relacionados con la Ciencia-Ficción, tanto los más especulativos (la colonización espacial, los impulsores Marcelo, las antenas Aleph, la holo-red) como los propiamente científicos, tratados con el rigor propio de la Ciencia-Ficción dura. Como novela de Anticipación, "¿Dónde están las naves espaciales?" resulta deliciosa, con su optimismo en cuanto a los avances en astronáutica y en la carrera espacial (desearía vivir para ver las ciudades orbitales en torno a cada planeta de nuestro sistema solar, los astilleros de naves espaciales construidas y lanzadas desde el espacio, o los observatorios astronómicos situados más allá de Plutón). 

Nuestro Sistema Solar, al completo [fuente]

Como margen de mejora, apuntaría las cuestiones que rodean a la novela en si, como la parte gráfica, con una portada no demasiado atractiva (la tipografía es Times New Roman) y poco material de apoyo en la web de la editorial. Detalles no literarios pero que hoy día tienen gran peso para el público. Pero por otra parte el trabajo de La mirada de Bérénice en lo referido a maquetación y edición es notable, de manera que el texto se halla libre de erratas u otras máculas. 

Es, ante todo, una novela positiva, marcada por el entusiasmo que caracteriza a los divulgadores científicos (es evidente la influencia del gran optimista Carl Sagan) y que puede ser una experiencia grata con la Ciencia-Ficción dura para el público más reacio a ella. 



Dónde adquirirlo: 

"¿Dónde están las naves espaciales?" puede encontrarse en Amazon, en formato .mobi, y en Google Books, en formato .epub, en ambos casos por solo 0,94€. La web de la editorial enlaza a ambos servicios. 

Enlaces de interés:

La mirada de Bérénice tiene página web  y perfil en Websta (cliente web de Instagram)

Victor Guisado tiene perfiles en Facebook, Twitter, Google+, Linkedin, Flickr, Photo.net, Websta (Instagram) y Autorgraph

En el portal de divulgación científica Naukas podéis leer un artículo de Victor Guisado sobre Edwin Hubble y astrofísica en general.

El relato "¿Podemos celebrar ya la victoria?" está disponible íntegro en este enlace


Ficha técnica: 

Víctor Guisado Muñoz
Editorial: La mirada de Bérénice
Formato: electrónico (MOBI, EPUB)
Fecha de publicación: abril de 2015
Precio: 0.99€ (0,94€ con oferta 5%)
Páginas: 60 (aprox.)
ISBN: 978-84-606-77-90-1 (MOBI) / 978-84-606-77-92-5 (EPUB)


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2 comentarios:

  1. Tomás, te agradezco muchísimo tu reseña y quiero que sepas que aprecio profundamente el tiempo y la atención que has dedicado a mi obra. Además, creo que has sabido captar perfectamente la esencia de la novela. Me ha emocionado especialmente que reconocieras la influencia en ella de Carl Sagan, de quien, efectivamente, soy deudor desde que vi la serie Cosmos y leí artículos suyos en la revista Muy interesante, cuando aún era yo un niño y faltaban todavía muchos años para poder disfrutar de internet. Sin embargo, hay un honor que no creo merecer, y es que califiques mi novela como ciencia-ficción dura. Sí es cierto que procuro tratar con rigor ciertos aspectos, como es la descripción de la superficie de lunas y planetas, por ejemplo, pero ni el desarrollo ni la resolución de la trama dependen de forma fundamental de detalles científicos ni tecnológicos. Son más bien cuestiones a tener en cuenta para construir un escenario lo más creíble posible, pero no son necesarias para entender la novela ni lo que el protagonista siente, piensa o decide. En mi opinión, ciencia ficción dura es lo que escribe Arthur C. Clarke (Claro de Luna, El martillo de Dios, y su serie 2001), Peter Watts (Visión ciega, Ad astra) o, incluso, Carl Sagan en su novela Contacto. En cualquier caso, siempre es interesante conocer la percepción de otros lectores. Reitero mi agradecimiento y... ¡nos seguimos leyendo!

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    Respuestas
    1. Hola, Víctor, soy yo quien debe agradecerte tu visita. Me alegra saber que la reseña ha sido de tu agrado y que he podido captar tu idea al escribir esta novela, pues es habitual que la interpretación que el lector hace de una obra no sea la que el autor tenía en mente cuando la escribió.

      Sobre lo relativo a la rama de la Ciencia-Ficción en la que encuadrarla, es un tema complejo, pues la taxonomía dura-blanda es bastante permeable en este caso. Si bien, como comentas, la trama no gira en torno a los propios aspectos científico-técnicos, sino que estos son una cuestión de fondo, no debería considerarse C-F dura, yo me quedo con el rigor con el que los tratas, y con el tono divulgativo que tiene tu texto.

      La verdad que siempre es difícil categorizar, más aún para mí, pues verdaderos expertos en la Ciencia-Ficción no admiten que una obra sea etiquetada como C-F dura si es muy rigurosa en un campo científico, la astronomía o la física por ejemplo, pero muy laxo en otros, como la genética o la biología.

      En cualquier caso, gracias de nuevo por tu visita y por tus palabras, y saludos!!

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