25 de mayo de 2015

Tiburón Blanco - Peter Benchley

Resumen: Un monstruo marino de apetito voraz causa el pánico en las costas de Nueva Inglaterra, donde varias personas han muerto o se han salvado por poco de los ataques de la bestia. Su presencia altera incluso a otros tiburones, haciéndolos más agresivos. Simon Chase, biológo marino, estudiará a la criatura, para descubrir en ella a un asesino inteligente y despiadado. 


Publicada en 1994, Tiburón Blanco (White Shark. Después de 1998 se retituló Creature) es obra de Peter Benchley. Escritor y periodista, colaboró en prestigiosas publicaciones como The New York TimesNational Geographic o Newsweek, de la que fue editor. Dedicó gran parte de su carrera al ecologismo y a la divulgación sobre los medios oceánicos, en especial sobre su gran pasión, los tiburones.

Principalmente es una obra de Terror, con algunos momentos cercanos al gore. Por su desarrollo y estilo narrativo es un Thriller, con una ambientación de Misterio. El origen antinatural de la criatura antagonista es un componente propio de la Ciencia-Ficción. Tiburón blanco fue la última novela de Peter Benchley, escrita veinte años después de su primer gran éxito mundial: Tiburón. Fue adaptada a la televisión por la cadena NBC, en una miniserie titulada Creature, cuya buena acogida motivó que la novela se reeditase con dicho título y aprovechar así el tirón.


Benchley fue un firme defensor de los tiburones, divulgando a través de conferencias y ensayos su importancia para los ecosistemas oceánicos, y denunciando la delicada situación en la que se encontraban varias especies de selacios, entre ellas el Gran Blanco, que en efecto llegó a estar en peligro de extinción, y que hoy se halla catalogada como vulnerable. Es innegable que gran parte del temor y del rechazo que inspira el Carcharodon carcharias procede, paradójicamente, de Jaws (Tiburón), la película que Steven Spielberg realizó a partir de la primera novela de Benchley. Por tanto, esta Tiburón blanco contiene una mirada ecologista, más justa y ecuánime con los escualos, traspasando la responsabilidad del terror y el peligro a un ser de creación humana. 

Por tanto, Tiburón blanco es una novela de Terror, pero también de Ciencia-Ficción, en la tradición iniciada por Frankenstein o el moderno Prometeo, en la que el horror procede de nosotros mismos y nuestro afán de emular al Creador, o la Naturaleza (a elegir), dando vida a una criatura monstruosa que termina volviéndose contra nosotros. 

Si en Tiburón el monstruo era un ser natural, un gigantesco escualo que representaba al Leviatán, al temor ancestral del ser humano al mar, al medio al que no pertenece y en el que se encuentra desvalido frente a sus enemigos, en Tiburón blanco es un ser creado en un laboratorio, mucho más temible si cabe como veremos, pues puede perseguirnos hasta nuestro santuario, nuestro lugar seguro: la tierra firme.  

Portada con el título "Creature" y nota
aclaratoria al pie con el título anterior

La novela, dividida en seis partes y en cincuenta y cinco capítulos breves, algunos de apenas dos páginas, comienza en 1945, cuando un científico nazi llamado Ernst Kruger se embarca en un submarino que ha de ponerlo a salvo en Sudamérica, mientras el Tercer Reich se derrumba. Le acompaña su experimento, protegido en un enorme cofre de bronce sellado. El submarino sufre un percance y queda varado a miles de metros de profundidad, en una fosa abisal. 

En 1996, una expedición de la National Geographic descubre el cofre y decide izarlo a la superficie. Un fotógrafo llamado David Webber abre el cofre y es devorado por el ser que contiene. En un golpe de mar, el cofre cae por la borda con su huésped mientras se dirigen rumbo a Nueva York. 

Y llegamos al nudo. La acción transcurre en la costa de Nueva Inglaterra, en el estado de Conneticut, en la ficticia localidad de Waterboro, situada al este, desde la que se alcanza a ver Rhode Island. En protagonista, Simon Chase, es un biólogo marino que ha fundado su propio instituto oceanográfico en la diminuta isla de Osprey. Su amigo y único empleado es Tall Man, un corpulento nativo americano, de físico portentoso. Chase está divorciado, y en la historia le acompañará su hijo Max, de doce años de edad, que está pasando un mes con él. A ellos se unirá la bióloga Amanda Macy, experta en cetáceos, que posee cuatro morsas entrenadas para portar cámaras subacuáticas, llamadas como los hermanos Marx: Groucho, Chico, Harpo y Zeppo

Fotograma de "Creature". La descripción del monstruo varía en libro y filme

Chase y Tall Man estudian los tiburones, y siguen a una hembra de Gran Blanco, preñada, para intentar determinar sus conductas de territorialismo. Como dije arriba, la postura de Benchley será ecologista, y a lo largo del texto irá explicando las escasas probabilidades de que un Blanco ataque a un hombre (para resumir, es más fácil que te caiga un rayo), y datos como que los tiburones temen a las personas o que un Blanco puede pasarse un mes sin comer, en oposición a su mala fama de voraces. Incluso una referencia curiosa: la cantidad de veces que los bañistas de Nueva Inglaterra han nadado sobre selacios sin saberlo, pues éstos les ignoran. En una escena significativa, dos jóvenes están pescando a la hembra de tiburón, y Chase, tras aleccionarlos sobre el daño que están causando al ecosistema, se sumerge a pulmón para liberarla de los sedales enredados, sin que ésta le ataque. Un «riesgo calculado». 

Pero aquí llega el motor de la trama: los tiburones y otras criaturas marinas, como el pescado azul o las gaviotas, comienzan a comportarse de manera errática, impredecible y hasta violenta. Hay algo que las perturba con su presencia. Algunos animales aparecen decapitados o con miembros arrancados, y otros (como delfines) muestran curiosas heridas en forma de cinco profundos arañazos paralelos. 

Mientras, asistimos a ataques a seres humanos por parte de nuestro monstruo. Unos exitosos, otros fracasados, con sus víctimas salvándose por muy poco. Una cosa a destacar del estilo de Benchley, como ya vimos en Tiburón, es su hábil manejo del suspense y su capacidad para crear una atmósfera de tensión y de misterio. Con su lenguaje sencillo pero efectivo, va alternando el foco narrativo entre los protagonistas humanos y la criatura, de manera que en ocasiones vemos la misma situación desde los dos puntos de vista, metiéndonos el autor en la mente del monstruo. 

El monstruo, realizado con efectos tradicionales, tiene un innegable encanto de Serie B

La psicología de la criatura nos muestra una mente simple pero astuta, angustiada por una insaciable necesidad de alimentarse, y la reveladora sensación de ir despertando sus recuerdos hasta recuperar incluso la conciencia de su nombre: Der Weisse Hai, el Tiburón blanco, un hombre modificado en laboratorio para crear un arma perfecta al servicio de la maquinaria bélica nazi. 

Para hacerle frente, personas comunes llamadas a ser héroes a la fuerza. Simon Chase, un biólogo acuciado por problemas financieros que intenta llevar adelante investigaciones sobre el sistema inmunitario de los escualos (inmunes al cáncer, entre otras dolencias) mientras mantiene a flote su instituto. Tall Man, leal y noble, trabajador infatigable sin horarios ni quejas cuando la nómina no llega. Amanda, que esperaba un cómodo estudio de las ballenas jorobadas con sus morsas, pero se encuentra en medio de la lucha entre humanos y bestia. Y Max, un adolescente que redescubre a su padre, al que aprende a querer y admirar mientras vive el despertar del amor a través de Elisabeth, una veraneante de Waterboro que padece sordera total. 

A estos héroes a su pesar se suma una ayuda inesperada: Jacob Franks, un anciano judío, gravemente enfermo, antiguo colaborador forzoso de Ernst Kruger y partícipe del proyecto Der Weisse Hai, que redime su papel dando caza a la bestia, y que permite al autor introducir el siempre apasionante tema de los cazadores de nazis. 

Dándole unos retoques a la Criatura

La inclusión de subargumentos, como el romance de Max y Elisabeth o las cuestiones financieras de Simon, permite a Peter Benchley realizar un ejercicio de costumbrimos paralelo a la trama principal, y acercarnos un poco al modo de vida de una pequeña localidad costera de Nueva Inglaterra, y a las personas que la pueblan. El cáracter yankee que tan bien conocemos ya los lectores de Stephen King aparece con plenitud en esta "Tiburón blanco", y por momentos será un aliado para la criatura, por los impedimentos que le pondrán las autoridades a Chase y su grupo para enfrentarse al monstruo, cuando se trate de no espantar a los turistas y no interrumpir la aguardada ceremonia de Bendición de la Flota, día grande de Waterboro.

En lo formal, Benchley emplea un lenguaje sencillo, sin un exceso de descripciones, y tanto la extensión de la obra (doscientas noventa y dos páginas) como sus capítulos breves hacen que sea una lectura muy ágil, cuyo ritmo parece aumentar gracias a la tensión narrativa y la sensación general de suspense que logra su autor. Todo un best-seller para leer si no de un tirón, si en dos o tres tardes. 

Se agradece, por último, que Peter Benchley no ofreciese «más de lo mismo» ni escribir otra Tiburón, dando un giro hacia la Ficción científica para ofrecer una criatura pavorosa, humanoide pero dotada de garras y de dos hileras de dientes de acero inoxidable, provista de una gruesa piel blanquecina, carente de vello y capaz de sobrevivir en el agua y en el aire. Dotada además de astucia y de un cierto raciocinio, para convertirse en toda una pesadilla y en un símbolo del uso inapropiado de la ciencia y de las consecuencias de la acción humana para el medio ambiente.



La adaptación televisiva: 

En 1998, la cadena NBC estrenó una miniserie de dos capítulos basada en la novela y titulada Creature (en España, La Criatura). A partir de entonces el libro cambió su titulo al de la serie (esta reseña es sobre la edición de Planeta de 1995).

El reparto está formado por caras conocidas y de larga trayectoria en cine y televisión: Craig T. Nelson (Entrenador) como Simon Chase, Kim Cattrall como Amanda Macy, Cress Williams como Tall Man, o Giancarlo Esposito como Werewolf.  

Hay cambios significativos entre novela y teleserie, aunque la esencia de la historia se conserva. El principal es el origen de la criatura: Si en la novela era obra de los nazis y se trataba de un hombre adulto modificado, en la serie pasa a ser un proyecto de la marina estadounidense, y una criatura desarrollada desde el embrión. El preludio pasa de 1945 a 1972, pues la criatura estaría concebida para ser utilizada como arma en Vietnam.

La acción se traslada de Nueva Inglaterra a una isla del Caribe (está rodada en la isla de Santa Lucía), y el instituto oceanográfico de Chase no está en una isla particular, sino en la misma que albergaba el experimento de la marina, conocida como Shark Tooth Island, por su peculiar forma: 


Chase se ve más mayor que en el libro (en el que tiene treinta y cuatro años), y la doctora Amanda Macy pasa a ser su ex-mujer, en vez de una desconocida. Su hijo en común, Max, es mayor que en el libro: tiene quince años, aunque Matthew Carey, actor que le dio vida, tenía dieciocho durante el rodaje. Todos los lugareños son, lógicamente, de rasgos caribeños, y Tall Man se transforma de un nativo americano en un hombre de raza negra, que está casado, mientras que en el libro es soltero. Elisabeth no es sorda en el filme, y se convierte en la hija del jefe de policía Gibson. 

La cinta introduce un personaje nuevo: Werewolf, antiguo implicado en el experimento que dio lugar a la criatura. Era militar, de rango alférez y su nombre era Peninton, pero ahora deambula medio enloquecido por la isla y vive en la indigencia. El apodo procede de su aspecto salvaje y de su costumbre de aullar y murmurar incoherencias.  

Otros cambios sustanciales son la inclusión del vudú, aprovechando la ambientación caribeña, y la aparición de la marina estadounidense, en concreto de un comando de los Navy Seals, que tienen por misión eliminar a la criatura. Para simplificar un poco algunas escenas, las cuatro morsas de Amanda dejan paso a una sola foca, llamada Robin Hood

Peter Benchley, a la izquierda, tiene un pequeño papel al comienzo de la serie

La motivación de Simon Chase para investigar la curación del cáncer a través de los escualos se introduce con un hermano suyo, Brian, muerto de dicha enfermedad, lo que varía también el motivo de su divorcio de Amanda. Un subargumento de la serie será la recomposición del matrimonio de ambos al afrontar juntos la lucha contra la criatura y el cuidado de su hijo Max. 

Como muestran las imágenes, la criatura de la versión televisiva tiene más de tiburón que de hombre, con cola de tiburón blanco, aleta dorsal y cabeza cónica con boca en forma de media luna. Los dientes y garras son de cartílago, no de acero inoxidable. En cualquier caso está realizado con efectos especiales clásicos, combinando animatronics y un traje, en cuyo interior se encontraba el veterano especialista Brian Steele. Aunque en algunos planos se nota bastante el látex, en general está logrado y es un monstruo muy digno, con una labor meritoria de sus responsables. 

Parte del encanto de la serie es que las escenas de acción se desarrollan en su mayor parte en el laboratorio bajo la isla, un escenario cerrado, con el agua por los muslos y una iluminación mortecina que juega mucho con las sombras, lo cual provoca una atmósfera de Serie B y disimula las carencias técnicas. Existe algo de CGI, limitado pero muy visible, usado sobre todo para planos de la Shark Tooth Island, su embarcadero y alguna escena más, como la batalla final contra el monstruo. 

En el filme, la criatura no es un humano adulto modificado, sino
un  ser creado desde el embrión mediante ingeniería genética

Es una película entretenida, aunque por su metraje de tres horas es recomendable visionarla como fue concebida: en dos capítulos de hora y media, o puede hacerse un poco larga, más aún si pensamos que la acción no es continua, sino que hay muchas escenas de diálogo, que el guión desarrolla varios subargumentos y que el monstruo no es omnipresente. Tiene algún error, como que Chase y Amanda se encuentren dos veces el feto de criatura y se sorprendan ambas. Pero es un complemento recomendable para la novela, aunque en España no está disponible en DVD o BluRay. Fue emitida en castellano por televisión al menos dos veces, pero no es la típica película que pasen a la que descuidas, y para verla debe recurrirse a copias no licenciadas en Internet o a la importación (en este caso, sin doblaje ni subtítulos en castellano). 


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4 comentarios:

  1. Me da bastante miedo los tiburones jaja ya sea por películas o por libros, etc.. me sentiria como agobiada... es raro jaja
    Acabo de descubrir tu blog y me quedo por aquí,
    que tengas muuy buena semana.
    Un beso~

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    Respuestas
    1. Hola! Cuando yo era pequeño y vi "Tiburón" les tuve miedo durante años, pero después me aficioné a ellos y no me pierdo un documental o película sobre ellos. Este es especialmente terrorífico, porque el monstruo puede perseguirte por la tierra también :D

      Gracias por comentar y quedarte en el blog. Es un honor. Saludos!

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  2. Hace años un muy querido amigo me regaló este libro con una preciosa portada tipo pulp, de la extinta editorial argentina Emecé y que lo sacó con el nombre de "Criatura". Había olvidado que tenía esta novela, hasta que leí este post. A ver si me decido a darle una oportunidad, que en su momento mi amigo me dijo que era muy entretenido.

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    Respuestas
    1. Cierto que es muy entretenido, Elwin. Al igual que en "Tiburón", se percibe que el autor sabe mantener la atención del lector.

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