4 de mayo de 2015

Babel-17 - Samuel R. Delany

La Alianza terrestre vive en permanente conflicto contra la Invasión. La balanza puede decantarse a favor de la Humanidad si se consigue descifrar un código inexpugnable conocido como Babel-17, misión que se le encomienda a la poetisa políglota Rydra Wong, quien secundada por una pintoresca tripulación, se lanza en busca del origen del código, sobre el que hará una serie de sorprendentes descubrimientos. 


Publicada en 1966, Babel-17 (Babel-17) es obra de  Samuel Ray Delany, alias Chip. Escritor estadounidense de Ciencia-Ficción al que conocimos con Nova. Ganador de dos Hugo y cuatro Nebula, ejerció también la crítica literaria y la docencia universitaria, pese a no poseer estudios superiores propios. 


Es una novela de Ciencia-Ficción blanda, enmarcada claramente dentro de la Space Opera, y de anticipación. Por su desarrollo, es una novela de aventuras, y su trama gira en torno a los conceptos del lenguaje y del habla y su influencia en la percepción del mundo por parte del ser humano. Como es habitual en la obra de Delany, anticipa elementos propios del Ciberpunk y se perciben referencias poco veladas a las relaciones pansexuales.

Babel-17 es la primera novela de Samuel Delany, y se alzó con el Premio Nebula a la mejor novela de Ciencia-Ficción, ex aequo con Flores para Algernon de Daniel Keyes. Fue también finalista del Premio Hugo de ese año. Fue publicada en 1966 por Ace Books, y aquí vemos la edición española de Ultramar, de 1989. 


Samuel R. Delany supone, como ya vimos en Nova, un punto de ruptura entre la Ciencia-Ficción clásica de la Edad de Oro y el movimiento renovador conocido como New Wave, en el que se le puede incluir con ciertos matices. Veremos también otra constante en su obra: trasladar el peso protagónico de los clásicos héroes de estereotipo varón-blanco-anglosajón a personas de otros grupos étnicos, con un cierto cariz contracultural y dotados de características que pueden ser motivo de discriminación y exclusión social. De este modo, Delany volcaba su propia realidad, marcada por el hecho de ser de raza negra (lo que le supuso el rechazo de editores de peso como John W. Cambell) y homosexual.  

Babel-17 es una novela de aventuras, una Space Opera de desarrollo clásico, pero cuyo novum gira en torno al lenguaje, en concreto a la hipótesis de Sapir-Whorf, cuyos autores postulaban que el lenguaje determina el modo en el que una persona comprende y conceptualiza la realidad que le rodea, el mundo en el que vive. Idea similar a la que mucho después aplicó a la educación el pedagogo brasileño Paulo Freire con su alfabetización liberadora

Veamos. La historia se sitúa en un futuro a medio plazo, en el que la humanidad se ha extendido a cinco galaxias, y sus mundos forman una federación llamada la Alianza. Dicha federación vive bajo el continuo asedio de los Invasores, un enemigo con el que mantiene una guerra prolongada, con momentos de gran crudeza, que afectan a la vida y al desarrollo de los mundos humanos. La cúpula militar de la Alianza ha detectado la existencia de un código indescifrable usado por los invasores, llamado Babel-17, que puede estar detrás de unos sabotajes cada vez más frecuentes y osados en territorio de la Alianza. Ante la imposibilidad de decodificarlo, acuden a Rydra Wong, la poetisa de su generación, la voz de su época, poseedora de un talento sobrehumano para la traducción, y que atesora también habilidades telepáticas vinculadas al habla, entonación vocal perfecta y rememoración verbal absoluta. Además de ser notablemente hermosa (su fenotipo incluye piel, ojos y cabellos oscuros) tiene habilidades como capitana de astronave. 

Edición española, de Ultramar (Emecé)

Esta heroína es un trasunto de Marilyn Hacker, la poetisa con la que Delany estuvo casado y tuvo una hija en común, pese a que más tarde se declarase homosexual, y su matrimonio fuese una relación abierta en la que ambos consentían y mantenían relaciones pansexuales con terceros. 

La novela está dividida en cinco partes de extensión desigual, y cada una de ellas se abre con fragmentos de poemas firmados por M.H. indicándose el título del poema del cual están extraídos. 

Narrada en tercera persona por un narrador omnisciente, Babel-17 destaca por su estilo literario, con el que Delany muestra una capacidad lírica desusada en la Ciencia-Ficción, más aún en la de su época, reforzando el carácter rupturista y renovador del que hablábamos. Cuando describe el viaje por el hiperespacio, lo hace así:

«Deje caer una gema en aceite denso. El brillo se amarillea lentamente, después se vuelve ámbar, luego enrojece. Eso era un salto en el espacio hiperestático. [...] Arroje una joya en una plétora de joyas. Ése es el salto para salir de la hiperestasis[...]»

Siendo una historia que podría transcurrir en cualquier otra ambientación, Delany se sirve de la Ciencia-Ficción para aumentar la expresividad de su texto, y nos muestra una era en la que la cosmetocirugía es habitual, dotando a muchas personas de piezas estéticas como joyas engastadas en la piel o rasgos animales, como alas membranosas, pico, piel gruesa o escamosa, garras, cola... o los enormes colmillos que impiden a Brass, el piloto de la nave, pronunciar el fonema /P/



La mentada nave, llamada la Rimbaud, continúa en esa línea, y como en la posterior Nova, anticipa elementos del ciberpunk, como el hecho de que el piloto esté conectado a la nave físicamente, manejándola mediante impulsos nerviosos y mentales; y que la tripulación esté compuesta por personas vivas y por otras muertas, conocidas como descorporizados, pues la navegación espacial es una labor de intuición sensorial compleja, en la que las almas descorporizadas acceden a estímulos que un viviente no puede percibir.  

«La luz del indicador parpadeó en asentimiento. Cada observador descorporizado percibía los detalles del flujo gravitacional y electromagnético de las corrientes de estasis en una cierta frecuencia con todos sus sentidos, cada uno en un campo separado. Esos detalles eran miles…, y el piloto conducía a la nave a través de esas corrientes tal como los barcos utilizaban los vientos para navegar por los océanos líquidos. Pero el casco hacía una condensación a la que el capitán podía recurrir cuando necesitaba una visión general, reducida a términos que no alteraran la salud mental de un observador corpóreo.»

Asimismo, la tripulación comprende un subgrupo de exploradores sensoriales conocido como Triple, cuyos tres miembros, hombres y mujeres, trabajan en un grado de comunión, intimidad y entendimiento mutuos tan estrecho que sugiere sin medias tintas una relación emocional y sexual, de tal modo que la pérdida de un miembro del Triple afecta profundamente a los otros dos, a los que les supone una gran dificultad volver a triplarse, es decir, integrarse en un nuevo Triple.   


Las cinco partes que componen Babel-17 nos llevan desde el momento en el que a Rydra Wong se le encomienda su propósito; a lo largo del proceso de reclutamiento de su pintoresca tripulación, en el que Delany aprovecha para mostrar las características principales de su Universo; de ahí a los Depósitos Bélicos de la Alianza, siguiendo las pistas de Babel-17, y más tarde, siempre a bordo de la Rimbaud, al borde de los territorios de la Alianza, donde se encontrará con Jebel, capitán de la colosal astronave Montaña de Jebel, que lucha contra los invasores con patente de corso de la Alianza. 

Por ello, abunda la acción, y son muchas las escenas de combates y enfrentamientos (particularmente batallas navales en las partes III y IV, pese a que están narradas de forma poco clara y no demasiado vibrante), aunque esto no va en detrimento del novum de la novela, el mentado Babel-17, un idioma que carece del concepto YO, y a través de cuyo descifrado puede Rydra Wong (quien como detalle curioso también emplea el idioma vasco en ocasiones) localizar y detener los sabotajes de los invasores. 

Las cuestiones lingüísticas y cómo condicionan otros conceptos como la identidad o las idea de YO y TÚ, están muy presentes en el texto, y Delany dedica, por mediación de Rydra y sus investigaciones, muchos pasajes al lenguaje y a su influencia en nuestra cosmogonía, de acuerdo a la citada hipótesis Sapir-Whorf. Por mi parte me ha resultado de interés, por ser un tema que me atrae, aunque puede que a otros lectores les resulte un poco árido:

«El cuarto azul era redondo y cálido y terso. Ningún modo de decir cálido en francés. Sólo existen caliente y tibio. Si no hay ninguna palabra para designarlo, ¿cómo se piensa en eso? Y, si no existe la forma adecuada, ni siquiera existe el “cómo”, aunque se tengan las palabras. Piensen: en español hay que asignar sexo a todos los objetos: perro, árbol, mesa, abrelatas. Piensen, en húngaro no se puede asignarle sexo a nada: él, ella, eso, todo la misma palabra. Vos sois mi amigo pero tú eres mi rey; esas eran las distinciones del inglés de Elizabeth I. Pero en algunos lenguajes orientales, que no se eximen para nada de la cuestión de género y número, tú eres mi amigo, tú eres mi padre, y TÚ eres mi sacerdote, y TÚ eres mi rey[...]»



A mi juicio, sería mejorable el desenlace, que se hace un poco precipitado, como si el autor desease darle carpetazo. Por lo demás, es una novela interesante por cómo Delany toma un argumento y un escenario de Space Opera y lo viste con un estilo cuidado, elegante, salpicado con momentos de lirismo, para crear una historia en la que destacan, y aún más para su época, el protagonismo de personas de diversas razas y procedencias (rompiendo con los parámetros establecidos en el género) y la sexualidad que impregna toda la obra. 


La música: 

Existe una formación musical llamada Babel-17, en activo desde 1988, que toma su nombre de esta novela. Esta es su web oficial

Su estilo está entre el after-punk, el gothic rock, el EBM, el avantgarde... en casi treinta años han publicado cuatro discos de estudio y parece que han experimentado todo lo posible con su sonido.

Escúchalo en El Sótano:




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2 comentarios:

  1. ¡Qué atractivas las premisas de esta obra! Delany es un caballero de la ciencia ficción al que he leído bien poco (algún que otro cuento, supongo, en antologías). Lo que cuentas sobre el racismo de Campbell, me decepciona harto, pues lo encuentro aberrante y más en alguien con tanto amor por un tipo de literatura, que aboga por una mentalidad más abierta.

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    1. La cuestión de Campbell es curiosa. No es mi intención justificarlo, pero comprendo que era un hombre de su tiempo y tenía una mentalidad de su tiempo, aunque es muy posible que el racismo y la creencia en la supremacía estadounidense que se le atribuyen hayan condenado al anonimato a buenos escritores de Ciencia-Ficción. Aunque también rechazó a otros escritores como Ray Bradbury, por otros criterios, como no considerarlos rigurosos en los aspectos científicos de sus escritos.

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