4 de marzo de 2015

La Nave - Tomás Salvador

Resumen: Tras setecientos años viajando por el espacio, los tripulantes de una enorme Nave espacial han olvidado sus orígenes y el cometido de su misión. La nueva sociedad nacida en la Nave va degenerando hacia la barbarie, y las dos razas en las que se divide están cada vez más cerca de una guerra civil. Shim, el Hombre de Letras, el Guardián del Libro, es el único que conocerá la verdad e intentará devolver a sus congéneres a la senda de la humanidad.



Título: La Nave

Autor: Tomás Salvador Espeso. Fue escritor y periodista, pese a no tener titulaciones académicas ni estudios superiores. Formó parte de la División Azul y fue inspector de Policía en Barcelona, donde intercedió por muchos intelectuales, librándolos de la represión franquista. Comenzó a escribir en 1950, y a partir de 1970 dirigió la Editorial Marte, con la que se arruinó por completo. Practicó muy diversos géneros literarios, como el bélico, el humorístico, la novela histórica, la novela negra y lo que aquí nos ocupa: la Ciencia-Ficción. Recibió, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura y el Premio Planeta. Hoy es una figura un tanto olvidada de las letras españolas: según el escritor Marcos Ordoñez, pariente suyo, su última ocupación fue la de humilde quiosquero en la plaza Cataluña, en Barcelona. 

Año de publicación: 1958

Género literario: Es una novela de Ciencia-Ficción blanda. y una historia de Anticipación, pues transcurre en un posible futuro. Tiene un tono dramático y, por su planteamiento, puede considerarse una Utopía, al versar sobre una sociedad cerrada, ajena al resto del mundo, con sus propias leyes, usos y ordenamiento. 

"La Nave" es un libro singular, por varios aspectos. Por una parte, es un gran desconocido para muchos, al igual que el resto de la obra de su autor, que gozó de gran popularidad en su tiempo, pero que hoy es un ilustre olvidado para el grueso del público. Por otra, es un hito de la Ciencia-Ficción española. En una época en la que, en palabras del autor, se consideraba que la ficción científica era "literatura de quiosco, de historietas infantiles", Tomás Salvador se atrevió no solo a escribir Ciencia-Ficción en España (el clasificó su novela como Fantasía-Científica), sino también a hacerlo desde una perspectiva culta, fundamentada y con trascendencia literaria. A día de hoy, crítica y público consideran que "La Nave" es una de las más importantes obras del género en lengua castellana.

"La Nave" está dividida en tres partes, con técnicas narrativas y enfoques completamente distintos. La primera está narrada en primera persona por su protagonista, Shim, el Hombre de Letras de la Nave. La segunda se relata en tercera persona, por un narrador omnisciente. Y la tercera es nada menos que poema épico, en verso libre no rimado.




Tomás Salvador comienza su libro con una Introducción dividida en dos partes: "Antecedentes generales" y "Antecedentes Particulares". Este preámbulo es bastante extenso, y está escrito con un tono docto y academicista, que puede resultar árido e incluso desanimar de la lectura de la novela a la que antecede. En él, el autor explica su proceso de asunción de los postulados de la Ficción Científica, y su entrada en materia (documentación, técnica y estilo...) a la hora de escribir esta obra.

Y ya vemos la novela propiamente dicha. Su nóvum se puede resumir, en líneas generales, de la siguiente manera:

La humanidad envió al espacio una enorme Nave espacial, dotada de los mayores avances científicos de su época, y tripulada por diez mil colonos, con el fin de encontrar un mundo habitable y asentarse en él. La idea era que, debido a la larga duración de los viajes espaciales, fuesen los descendientes de los tripulantes originales quienes alcanzasen el destino. La Nave, escenario de la novela, es un "arca" de dos kilómetros de longitud, con forma de Delta, y está preparada para una travesía de cientos de años, disponiendo de granjas hidropónicas, un generador de una sustancia proteínica, sistemas de renovación de aire...

Pero la Nave, por un accidente imprevisto, se pierde y se desvía de su rumbo. Setecientos años después, sus ocupantes han conformado una nueva sociedad, dividida en dos razas: los Kros y los Wit. Ambas han olvidado sus orígenes y su misión original. Veintitrés generaciones tras su lanzamiento, la Nave se ha convertido en todo lo que conocen, en todo su mundo. Fuera solo hay negrura. La Nave es una divinidad, hogar y dadora de vida.

La raza dominante, los Kros, se rigen por un caudillaje hereditario, gobernados por El Señor de la Nave, y sus leyes son simples y expeditivas. Viven en las cubiertas superiores de la Nave, en las zonas iluminadas, y tienen una estricta política de control poblacional. Los Wit, en cambio, viven en las zonas inferiores, a oscuras, y viven sometidos por los Kros, que les vetan el acceso a sus dominios y los emplean como mano de obra servil.

El protagonista, Shim, es el Hombre de Letras, el Guardián del Libro de su generación, la XXIIIª. Es decir, es el responsable de escribir en El Libro, un cuaderno de bitácora donde se registra la historia de la Nave. Shim pertenece a los Kros, y es el único que tiene acceso al libro, y con ello al conocimiento de los hechos que derivaron en la situación en la que comienza la historia.

La primera parte, titulada "El libro", está narrada por Shim, como ya dijimos. Tiene dieciocho capítulos, con el detalle de que el último está escrito por el sucesor de Shim. Los capítulos se titulan "G-XXIII:" y a continuación el número de cada uno, pero escrito en código binario. Es decir, "G-XXIII: 01", que es el valor binario para 1, "G-XXIII: 10", que es valor para 2, etc. El último se titula "G-XXIV: 01", pues supone el fin de la labor de Shim como Guardián del Libro y el comienzo de una nueva generación para La Nave.


Que levante la mano el que no haya tenido
en casa libros "de los del ciervo".

Resulta interesante descubrir la medida del tiempo para una cultura en la que no existen el día y la noche (viven en una perenne luz artificial, que ha terminado por impedirles distinguir los colores), y que desconocen el concepto de año, mes o semana, pues no han conocido el Sol, la Luna o la Tierra, ni sus ciclos de rotación. Por ello calculan el paso del tiempo en sueños y en ciclos femeninos (la duración del ciclo menstrual de las mujeres). Del mismo modo, términos como "Lago", "Río", o "Montaña" o "Ángel" son símbolos mágicos, amuletos, conceptos etéreos y arcanos cuyo verdadero significado se ignora.

En esta primera parte asistiremos al proceso por el cual Shim va conociendo la verdadera historia de la Nave, y accede a un conjunto de revelaciones que trastorna su mundo por completo: Descubre la existencia de la Tierra, que la especie vivió en el planeta y no fue creada en la Nave ni por la Nave, toma conciencia del tiempo que ha durado el viaje, de su objetivo inicial, y aprende los hechos puntuales que llevaron a su sociedad a lo que es en ese momento: "el Día del Desengaño", "el Día de la Ira" y "la Tercera Revolución".

A la vez que Shim, los lectores descubrimos que las dos razas toman su nombre de la lengua anglohispánica (fusión de español e inglés en el siglo XXII). Kros, de necros, o negros. Wit, de white. Los Kros son, en efecto, de piel negra y lampiños, mientras que los wit son de piel blanca, y poseen largos cabellos y barbas.

Shim es testigo de la progresiva degeneración de su raza, los Kros, visible por la paulatina pérdida de vocabulario y simplificación de su léxico (hablan con monosílabos), y por el hecho de que nadie sabe ya realmente hacer funcionar los sistemas más complejos de la Nave, usando los básicos por rutina e ignorando por completo la finalidad de la mayor parte de las instalaciones de la misma.

La narración de Shim terminará de forma luctuosa, pues presenciaremos cómo su conocimiento y su sabiduría terminan incomodando al Mei-Lum-Faro, el Señor de la Nave. Sus afirmaciones de que ambas razas son iguales, de que los wit merecen una vida mejor, y su intento de mediación entre razas supondrán al Guardián del Libro la amputación de sus manos y su exilio a las oscuras galerías de los wit.



La segunda parte se titula "Los Wit", está narrada en tercera persona, como ya vimos, y se divide en ocho capítulos. En ella, Shim se integrará en la sociedad de los wit, entrando en contacto con las siete familias que la componen y con sus respectivos "Padres". Estará acompañado por Abul, otro kros que fue cegado y expulsado por el delito de amar a una mujer wit. A través del periplo de Shim, asistimos, con un tono que por momentos recuerda a un documental sobre alguna cultura primitiva, a la vida cotidiana, la organización social y las peculiaridades de los wit, durante el cual Shim reparará también en el relativismo existente entre ambas razas, y en que las dos poseen cosmogonías y mitos fundacionales diferentes, pero comparten la creencia errónea de que la Nave es todo el mundo existente y de que la vida fue creada en ella. Shim será una figura mesiánica, un guía y líder para los wit, pero no en una revuelta contra los kros, sino en un proceso pacífico de acercamiento en busca del entendimiento mutuo. En esta parte entrará en escena el poeta Natto, encargado de escribir y recitar la tercera.

[Esto es una apreciación personal, pero la idea de un mesías al que le faltan ambas manos (depende de terceros para comer y beber) me produjo reminiscencias tanto de la figura artúrica del Rey Pescador o Rey Tullido, protector del Grial que no puede valerse por sí mismo, como del mesías/rey lesionado de la novela "Rey Jesús" de Robert Graves, de 1946].

La tercera parte, titulada "El Navarca", es un extenso poema épico escrito por Natto, el poeta wit. Consta de dieciséis epígrafes titulados, y debo decir que, si bien al principio tuve mis dudas sobre lo que esta parte iba a depararme, la lectura del poema es sencilla y muy cómoda, con un estilo que tiene más relación con los Salmos bíblicos que con los grandes poemas épicos como la Odisea o la Ilíada.

En ella, presenciamos la transformación de Shim en El Navarca, y su aceptación como tal tanto por wits como por kros. El final del libro desagradará a muchos, aunque personalmente pienso que guarda coherencia con la idea central de Tomás Salvador y, sin ser un final que me haya gustado, entiendo que es el procedente para la historia.


A mi juicio, la grandeza de "La Nave" es la creación, por parte de su autor, de una Utopía (en el sentido etimológico, es decir una u-topos, un lugar inexistente e irrealizable, no en el sentido de sociedad perfecta), complemente libre de influencias y contaminaciones externas, una sociedad pura con la que experimentar y reflexionar sobre la condición humana. Puedo equivocarme, pero en la figura de Mei-Lum-Faro, en sus fuerzas de seguridad, en su gobierno represor y personalisímo, y en el recelo y la incomodidad que provocan en él las revelaciones de Shim, creo ver una clara denuncia de los regímenes dictatoriales, como el de Francisco Franco, y de la represión del pueblo y la persecución de los librepensadores (Tomás Salvador fue Policía y miembro de la Dirección General de Seguridad, pero también progresista, y se cuenta que salvó el pellejo a no pocos escritores de izquierdas). Podría ser que la Nave sea la autárquica sociedad española de la época, aislada del resto del mundo, y kros y wits representen a "las dos Españas", y a los vencedores y vencidos de la Guerra Civil: nacionales y rojos.

Como podéis imaginar, en esta simple reseña no es posible abarcar la amplitud y profundidad que Tomás Salvador le dio a su sociedad nauta, pero puedo afirmar que es un ejercicio de fabulación encomiable, digno de reconocimiento. Sobre todo si tenemos en cuenta dos factores:


[fuente: Negritas y Cursivas]

El año de su publicación, 1958, con una carrera espacial en pañales (hacia apenas un año que se había lanzado el Sputnik). Si bien la idea no era plenamente original (el mismo año se publicaba en inglés "La nave estelar" de Brian Aldiss, con un nóvum muy similar, y Robert A. Heinlein ya había escrito dos cuentos sobre el tema en 1941: "Sentido común" y "Universo"), sí lo era para el panorama literario español. 

Y el lugar: una España de postguerra, que aún no se había sacudido lo más duro del franquismo, y donde escribir Ciencia-Ficción de estas características era un suicidio artístico y comercial. Pensemos que en España, la idea que se tenía del género era la Space Opera de los seriales radiofónicos y tebeos de Diego Valor o las novelas de la Saga de los Aznar de George H. White. Sin desmerecer en absoluto de ellos, deliciosos, reivindicables y meritorios productos de entretenimiento, creo que Tomás Salvador tenía una intención de mayor trascendencia y calado, que inquietase y moviese a la reflexión, y el resultado bien merece una lectura y un lugar en la historia de la Ciencia-Ficción.


Más datos de interés: Existe un pequeño desliz en la novela por parte del autor. Durante la primera parte, Shim se presenta a sí mismo numerosas veces como "Yo, Shim, hijo de Kanti y Torna". Sin embargo, para ilustrar la progresiva pérdida de vocabulario y simplificación de la lengua de los kros, en un momento del texto dice: "Incluso nuestros nombres están abreviados. El padre de Saú se llamaba Saúl; el mío, Shimp. La deducción es fácil: estamos perdiendo el idioma. Dentro de algunas generaciones hablaremos con gruñidos o nos entenderemos con signos." 

En la edición digital del diario El País, en el blog Bulevares Periféricos, a fecha 15 de febrero de 2012, Marcos Ordóñez publicó un artículo titulado "Me acuerdo de Tomás Salvador", de gran interés sobre la figura de este autor. No puedo poner el enlace por ser un medio AEDE, pero está fácilmente localizable en Google. 


A modo de conclusión, solo decir que creo que "La Nave" es una novela que vale la pena conocer y leer, y que no hay que desalentarse por la sesuda Introducción (saltadla si es necesario) ni por el poema épico, porque el conjunto es mayor que la suma de las partes y el resultado final es una lectura que creo merece estar en el haber de cualquier aficionado a la Ciencia-Ficción, sobre todo en el de los de habla hispana. Nos leemos!

Escúchalo en El Sótano:




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6 comentarios:

  1. no lo conocia y no se si me llama la atencion! :/
    besos

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  2. Tomás:

    No conocía el libro ni el autor. Me ha llamado mucho la atención que Marcos Ordóñez sea pariente suyo. La temática y género de la novela no me apasionan, pero me quedo con ganas de echarle una ojeada más que nada por el momento en que lo escribió y también por comprobar la interpretación que tú das en la reseña que me ha parecido muy sugerente.

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Hola, Juan Carlos, yo desconocía también todo sobre este autor. Es muy interesante el artículo "Me acuerdo de Tomás Salvador", publicado por Marcos Ordoñez en Babelia. No lo enlacé por causa del canon AEDE, pero es el primer resultado en Google. En él, Ordoñez explica que su padre y Tomás Salvador eran primos carnales, y él le llamó siempre " Tío Tomás".

      Tienes también otros títulos del mismo autor, de otros géneros, como "División 250", una novela bélica sobre su experiencia en la División Azul. Un abrazo.

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  3. Qué interesante descubrimiento he hecho gracias a esta entrada tuya. En realidad me encantaría leer este libro. Por cierto, lamento el triste final de este escritor que mencionas (que de un cargo tan "importante" y un proyecto editorial como el que mencionas, haya pasado a quedarse con lo de su solitario kiosco); de seguro tu blog ya le está haciendo honor y permitiendo que más gente se interese en su obra.

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    1. Ciertamente triste, Elwin, sobre todo teniendo en cuenta que fue un autor que ganó el Premio Planeta y que está reconocido en otros géneros como la novela histórica o la policíaca. Pero al menos queda su legado, y espero que esta entrada tenga el suficiente alcance para, como dices, ayudar un poco a que nuevos lectores lean sus libros, en particular esta incursión suya en la ficción científica.

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