24 de marzo de 2015

La Colonia - Alejandro Gamen

Los habitantes de la Colonia han vivido durante cincuenta y cuatro generaciones de acuerdo a las leyes y a los tabús dejados por los Primeros. Una serie de acontecimientos llevará a que Arlan, uno de los jóvenes, cuestione y transforme, con dramáticas consecuencias, la estructura social que fue legada a la Colonia por los Primeros, y a que los colonos descubran una sensación nueva: el miedo a sus semejantes. 


Publicado en 2010, La Colonia es obra de Alejandro Gamen. Escritor autopublicado argentino centrado en la Ciencia-Ficción y el género fantástico. Hay más información sobre sus otras facetas en su ficha de Linkedin.

Se inscribe en la Ciencia-Ficción blanda, que prepondera las cuestiones personales y sociales de la trama frente a los aspectos científico-técnicos. Pertenece al subgénero de la Ciencia-Ficción social, por su enfoque propio de las ciencias sociales o blandas (sociología, psicología, antropología). Por estar ambientada en un futuro posible, es una novela de Anticipación. Y por versar sobre una sociedad hipotética e inexistente, vamos a considerarla una Utopía.

Con La Colonia Alejandro Gamen sirve una historia muy sugerente, que revisa una subdivisión de la Ciencia-Ficción que podemos llamar generacional. Esto es, que muestra una sociedad que, por circunstancias, ha derivado de otra anterior, y se ha desarrollado aislada de aquella, desconociendo u olvidando sus orígenes que, tras sucesivas generaciones, derivan en la leyenda. Este tipo de historias entran dentro de la Utopía, por tratarse de sociedades ficticias, que permiten a los autores un ejercicio de especulación.

El autor reconoce sin ambages la influencia de Isaac Asimov y Ursula K. LeGuin a la hora de dar forma a La Colonia, y la verdad se percibe la impronta de ambos. De Asimov, su estilo narrativo directo, sencillo, limpio, un poco desabrido incluso, muy centrado en la acción principal. De LeGuin, su capacidad para la construcción de todo un entorno social y para fabular y experimentar con él. 


Porque el novum de La Colonia es la existencia de un pueblo humano, una pequeña cultura primitiva (con un nivel de desarrollo equivalente al de la Edad de los Metales), únicos hombres de su planeta, sin contacto ni relación con otros pueblos, que cuenta sus anales por generaciones, y que se rige por el Dogma, un estricto sistema de leyes y prohibiciones dejados por los Primeros, antepasados de los que se ignora prácticamente todo y que se han convertido en su mito fundacional. La rígida organización social, y la presencia de tabúes relativos a la posesión de armas, la propiedad privada, la ausencia de clases o la acumulación de poder, han propiciado que la Colonia haya prosperado inalterable y sin conflictos durante cincuenta y cuatro generaciones, momento en el que los lectores llegamos a la trama.

El elemento que rompe la cotidianeidad de la Colonia, y que da pie a la novela, es la desaparición de cabezas de ganado, que parecen evaporarse sin dejar rastro, a un ritmo muy elevado. Conoceremos al protagonista, Arlan, y sus amigos Seto y Nara, en un comienzo in media res, mientras intentan controlar la estampida de la manada a su cargo, y cuando acto seguido son llamados a capítulo a la sala comunal, donde se intenta aclarar qué llevó a los animales al pánico. 

El componente fantástico irrumpe con la causante de las desapariciones: una criatura de gran tamaño, aspecto monstruoso y extrema ferocidad, que provocará numerosas bajas entre los hombres y cuya búsqueda lleva a Arlan a romper el mayor tabú de la Colonia: entrar en las montañas vetadas por los Primeros, donde accede también a objetos de alta tecnología, como generadores de luz artificial, y a los registros históricos de los Primeros, obteniendo revelaciones trascendentales sobre ellos, un conocimiento que (como ha sido siempre) se traduce en poder.


Es necesario hacer un spoiler, y contar que Arlan da muerte a la bestia y se adueña de su cráneo, porque esto supondrá un elemento disruptor crucial para la trama, que cuestiona y trastorna la estructura social, las ideas y todos los principios rectores de la Colonia.

Gamen ilustra con su novela la transición de una sociedad protohistórica a una sociedad histórica. Arlan se erige como líder, por la fuerza y a través del miedo infundido a los demás: existe un peligro externo, y solo él es capaz de defenderlos de él. Nace un estamento militar, improductivo la mayor parte del tiempo, pero poseedor de privilegios, vinculantes para los demás, que deben garantizar su sustento. Las artes se perfeccionan y refinan al servicio del nuevo estamento dominante. Aparecen la desigualdad, la acumulación de excedentes y la división social del trabajo. El cráneo de la bestia se convierte asimismo en un símbolo de la autoridad legítima de Arlan: surge la ceremonia aparatosa, el bastón de mando, la reliquia como fuente de la que emana el poder.

La situación, lógicamente, produce un conflicto y una fractura social entre los beneficiados y perjudicados por ella. Alejandro Gamen resolverá el desenlace de una forma original y acertada, en cuanto vincula a la Colonia y a su planeta, escenario de la novela, con un universo amplio (que permitirá a Gamen ubicar nuevas historias, como el Ekumen de Ursula K. LeGuin o el Imperio Galáctico de Asimov), ofreciendo también una interesante reflexión sobre las Leyes y su adecuación a la realidad, además de una sorpresa, un fin de fiesta que por supuesto no os revelaré.


La Colonia está dividida en cuatro partes, de extensión desigual. La  segunda, y parte de la tercera, están dedicadas a los anales de los Primeros, a los que accede Arlan, y explican, por una parte, cómo se llegó a la creación de la Colonia, y cómo, con qué fin y con qué criterios se elaboró el Dogma, el conjunto de férreas leyes y tabús que articulan la sociedad y rigen la vida de la misma, y con qué objetivo se decidió mantener a la Colonia en el primitivismo. 

Por mi parte, me resultaron llamativas, en particular, las fobias que los Primeros inculcaron a los sujetos de su sociedad, como el miedo a las montañas, al agua o a la oscuridad. Condicionar a la población, para circunscribirla a un determinado área del terreno y para que no comprometa el orden social, es una idea que me invitó a la reflexión sobre el papel del miedo (y la gestión de ese miedo por parte de Gobiernos y Administraciones) en nuestra sociedad. 

Alejandro Gamen otorga a su texto un ritmo de lectura muy cómodo, y un estilo claro, directo, en el que prima los acontecimientos, con descripciones sucintas de personajes y escenarios. Como voz narrativa, Gamen es un narrador con autoridad, y relata de modo omnisciente, pero dejando al lector un margen muy amplio de interpretación de la historia, exponiendo los hechos sin juzgarlos.

En resumen, La Colonia es una excelente novela de Ciencia-Ficción social, que articula un escenario libre de interferencias externas, un entorno de laboratorio, y proyecta en él una realidad con la que Gamen puede experimentar, reflexionando sobre nuestra propia sociedad, en la misma línea, por ejemplo, de Ursula K. LeGuin en Los Desposeídos.



La colonia vería una continuación en el 2014, Forjando la Colonia, de la cual se incluye un fragmento al final del volumen, y cuya portada acabamos de ver.

La Colonia está disponible en Amazon.

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2 comentarios:

  1. Otro libro de un autor autopublicado o de editoriales independientes que comentas y ha logrado interesarme. En realidad se ve como una obra de ciencia ficción muy atractiva.

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    1. Lo es, sobre todo por su carácter de Ciencia-Ficción social. Ahora tengo pendiente leer su segunda entrega, "Forjando la colonia", aunque me temo que debe esperar un poco.

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