11 de febrero de 2015

Todos Muertos - Chester Himes

Resumen: Hace frío en Harlem. Un Cadillac de oro, un atropello y un robo violento implican a estafadores, ladrones, mujeres fatales, buscavidas y a un importante político. Una nueva investigación de los detectives Coffin Ed Johnson y Grave Digger Jones por las inclementes noches invernales de las calles de Harlem.  

Todos Muertos Chester Himes

Título: Todos muertos (All Shot Up)

Autor: Chester Himes. Escritor estadounidense que recondujo su vida de delincuencia juvenil a través de la literatura. Comenzó a escribir en prisión, y siguió haciéndolo hasta lograr fama mundial. Se trasladó a vivir a Francia y posteriormente a España, donde falleció y descansan sus restos. En KindleGarten lo conocimos con "Por amor a Imabelle" y "La banda de los musulmanes"

Año de publicación: 1960

Género literario: Una novela negra dentro del estilo hard-boiled estadounidense, con altos niveles de violencia, ciertos toques de erotismo y un tono crudo y directo. Tiene el ritmo narrativo propio de un thriller, y por su edición e intenciones literarias se enmarca dentro de la literatura pulp

"Todos muertos" es la quinta entrega de la serie Harlem Cycle o Harlem Detective, de la que ya hemos conocido las dos primeras: "Por amor a Imabelle" y "La banda de los musulmanes". Para ella, Himes vuelve a contar con sus principales protagonistas, la pareja de detectives negros más duros, brutales, expeditivos e incorruptibles de Harlem: Coffin Ed Johnson y Grave Digger Jones. En esta traducción responden a sus nombres originales, en detrimento de la castellanización de las primeras versiones: Ataúdes (o Ataúd) Johnson y Sepulturero Jones.


Chester Himes


"Todos Muertos" transcurre tres años después de la primera aventura de los policías, y recupera personajes, escenarios y situaciones de aquella, dándole consistencia y unidad al universo del autor. Pese a ello, puede leerse de forma independiente. La novela refleja la evolución de los protagonistas desde entonces, y vemos como Coffin Ed, tras sufrir el ataque con ácido que le deformó la cara, es mucho más impulsivo, irascible e irreflexivo, encargándose Grave Digger de calmarle y contenerle dentro de lo posible. De tal modo que Grave Digger es, de facto, quien ejerce de superior en la pareja, o al menos de "cabeza fría" ante el gatillo fácil de su compañero.

La trama se desarrolla a lo largo de dos días, y arranca el 2 de febrero, día de la Candelaria, que en la novela se cita como día de la Marmota, de acuerdo a la tradición estadounidense y haciendo un juego de palabras, pues "marmotas" sería el apodo de los vecinos de Harlem, que se recogen en sus casas ante la ola de frío que aflige al barrio durante esta historia.

No es el único doble sentido que maneja Himes. El título original, All Shot Up (Todos muertos, todos tiroteados) juega con la homofonía con All Shut Up (Todos callados, todos mudos), en referencia a la "ley del silencio" que impera en Harlem, barrio en el que nadie ve nada, nadie oye nada y nadie dice nada sobre cualquier delito o crimen, tanto por solidaridad racial y grupal como por miedo a las posibles consecuencias.

Por ello, Coffin Ed y Grave Digger se emplearán a fondo en su investigación, en la que aplican sus métodos más bestiales. Nada de sutilezas: la información se obtiene sonsacando a los testigos a guantazo limpio, recurriendo a informadores (chivatos) y amedentrando a los implicados. La escena en la que Coffin Ed entra en el bar de ambiente homosexual frente al que se cometió el crimen, y obtiene testimonios intimidando y golpeando a los parroquianos de uno en uno, es de una crudeza sobrecogedora.

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"Coffin Ed había matado a un hombre por echarse un pedo. Grave Digger le había reventado ambos ojos a un hombre que tenía en la mano una automática cargada. En Harlem, la historia decía que esos dos detectives negros eran capaces de matar a un hombre muerto en su ataúd si le veían moverse apenas."

El argumento mantiene la línea habitual del Harlem Cycle, e implica a los tipos recurrentes del universo literario de Himes. Veamos: todo comienza el 2 de febrero, día de la marmota, durante una ola de frío glacial. Un vulgar ladrón de neumáticos presencia una escena surrealista: un Cadillac de oro, en el que viaja un grupo pintoresco que incluye a su novia, atropella a una anciana y se da a la fuga. La mujer se levanta pero es embestida por otro vehículo sin luces, tripulado por lo que parecen policías. En la huida a pie de los viajeros del Cadillac resulta herido Casper Holmes, un importante político de raza negra, a quien se le roba además una gran suma de dinero.

El caso se le asigna a los rocosos Coffin Ed y Grave Digger, a quienes encontramos comiendo guiso de pollo en el cochambroso restaurante de Mammy Louise, cuyos manteles de color bilioso ilustran el tono desabrido, estomacante, sórdido y desangelado que Chester Himes imprime a sus escenarios, ese Harlem repleto de basura, escombros y casas en ruinas. Un lugar sucio, frío y violento, cuya ausencia de perspectivas de futuro conduce a las personas a la desesperanza, y hace aflorar lo peor de la condición humana.

Su aventura, dividida en veinte capítulos numerados y narrada en tercera persona por un narrador omnisciente, se lee a velocidad de vértigo y mantiene a lo largo de todo el texto un ritmo endiablado, fruto del estilo sencillo y limpio de Himes, y de la emocionante sucesión de acontecimientos que constituye la investigación de los dos detectives. En apenas una noche y un día se concentra tal cantidad de acción que la lectura no tiene un momento de respiro y la diversión está garantizada.

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Cuatro son, a mi juicio, los componentes que conforman la historia: violencia, intriga, erotismo y crítica social.

La violencia, además del propio ambiente, la proporcionan tiroteos, peleas, asesinatos y persecuciones de automóviles a toda velocidad sobre las heladas calles de Harlem, llenas de choques y disparos, que concluyen con Grave Digger con dos dientes partidos, con su auto para el desguace y con un motociclista decapitado.

La intriga, de una trama que Himes enrevesa con maestría, pues lo que comienza siendo un simple intento de estafa termina extendiéndose a una doble traición y a un caso de corrupción política, que implica sobornos, prostitución masculina homosexual y a la Agencia de detectives Pinkerton.

El erotismo viene de mano de las imprescindibles mujeres fatales, en este de dos: Sassafras, que se trae un doble juego con Roman Hill, el primo comprador del Cadillac, y con el ladrón de neumáticos que presencia el atropello; y la señora Holmes, mujer de Casper Holmes, que también tiene sus manejos turbios y que resulta una tentación incluso para el pétreo Grave Digger.

Y la crítica social es una constante en las obras de Chester Himes, mostrada tanto a través de las penosas condiciones de vida de los vecinos de Harlem, como del tratamiento que reciben Coffin Ed y Grave Digger dentro del Cuerpo de Policía. Condenados a un eterno turno de noche, soportando comentarios despectivos sobre las personas de raza negra y con su jefe, el teniente Anderson, como único amigo en la institución. Situación doblemente discriminatoria la de los policías negros, pues aún deben enfrentar el desprecio de las personas de su raza, a los que solo pueden imponer respeto mediante el miedo y la fuerza. Por ello, como ya vimos en reseñas anteriores, los dos detectives emplean anticuadas armas con larguísimos cañones, de aspecto imponente.

"—¿Has visto ese cañón? —le preguntó a su auxiliar.
—Esto es Harlem —le respondió el auxiliar—. Es un sitio de locos, hombre."

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Y Harlem. Harlem con sus timadores, prostitutas (y prostitutos), travestidos, borrachos, matones y rateros. Harlem con sus mil y una iglesias de otros tantos credos y congregaciones. Donde hasta los más honrados lo tienen difícil para evitar los problemas. Un lugar en el que un Cadillac es la quimera y el dinero ganado honestamente puede perderse en un instante en manos de una banda de estafadores. El barrio en el que una boca cerrada es la primera norma para seguir con vida un día más. Donde "La centralita de la jefatura de policía no daba abasto" y el crimen es tan común que un hombre puede pasearse por la calle con un cuchillo atravesándole la cabeza sin que nadie se extrañe.

"Big Six seguía arrastrándose con paso tardo hacia la Séptima Avenida con el cuchillo atravesado en su cráneo. Pasó junto a una joven pareja. La mujer jadeó y se puso pálida.
—Es una broma —le explicó el hombre con aire de conocedor—. Esas cosas se compran en las tiendas de juguetes. Equipos para magos. Te pegas uno a cada lado de la cabeza.
La mujer se estremeció.
—Pues no tiene gracia —dijo—. Un hombre mayor como ése jugando con esas cosas de cuchillos."

En "Todos muertos", Himes nos ofrece más datos sobre sus personajes. Sabremos que estuvieron en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, que sus buenos expedientes favorecieron su acceso al cuerpo de Policía de Nueva York, y que obtuvieron altas notas en sus exámenes de ingreso. Hablarán algo más de sus familias (de Coffin Ed ya conocimos a su hija en "La Banda de los Musulmanes"; aquí Grave Digger afirmará tener un hogar y un matrimonio felices, permitiéndose incluso rememorar sus bailes de juventud con su mujer en el Savoy).

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A cada nueva entrega del Harlem Cycle, Chester Himes humaniza más a sus dos detectives, profundiza en ellos y enriquece el mundo en el que se mueven. Además de su simple sistema de moral y de sentido de la justicia, ahora podemos verlos como ejemplo de funcionario honrado e inquebrantable. Fuera de su rudeza y de su violento proceder, Coffin Ed y Grave Digger son dos hombres buenos que, enfrentados a un ambiente brutal, se ven obligados a ser más brutales que aquellos a quienes combaten. Y, como muestra el final de la novela, inasequibles a la corrupción.

La humanidad de Grave Digger y Coffin Ed se trasluce, entre otras cosas, en los errores que cometen, las pérdidas de control que les llevan incluso a agredir a compañeros del cuerpo, y a una perspectiva racial a la que no pueden sustraerse. Pero también en los golpes que reciben y las cicatrices que les va dejando su lucha contra el crimen. Las más evidentes, las que surcan la cara de Coffin Ed, a retazos de dos colores, por los injertos de su propia piel con los que intentan recomponerla.

Además de a los personajes, el autor cuida también el escenario, y Harlem termina convirtiéndose en un enorme protagonista colectivo, un mosaico que es la suma de los distintos tipos que lo conforman. Algo favorecido por el estilo narrativo, porque en "Todos Muertos" Himes combina su lenguaje sencillo con frases llenas de lirismo, y deja algunas escenas memorables. Los pasajes de la pesquisa en el bar y de la persecución en automóvil son puro hard-boiled y están narradas con una claridad y un vigor magistrales. Personalmente, de las mejores escenas de acción que he leído.

Todos Muertos Chester Himes
La siempre entrañable edición de Bruguera

El resultado final es una lectura divertidísima, rápida hasta el frenesí, con una trama de intriga con momentos de humor ácido propios de la comedia de enredo, muchas escenas de acción, situaciones tensas y emocionantes, violencia explícita, puntos de erotismo y, por encima de todo, un amargo retrato social de la situación de la ciudadanía de raza negra en los Estados Unidos de su época, que sitúan a Chester Himes como precursor del movimiento Blackexplotation que cuajaría años después y como auténtico maestro del pulp. Nos leemos!


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4 comentarios:

  1. No conocía a este autor, Me mata el nombre de "sepulturero Jones"
    Me viene genial para esta semana que viene, lo leo y te cuento.
    Un saludo muy cordial.
    PD: Tus reseñas como siempre completísimas y divertidas! Muchas gracias!

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    1. Para mi era un perfecto desconocido también, pero me conquistó rápidamente. Sus novelas se leen rápido y sus personajes, Ataúd y Sepulturero, son el prototipo de "tipos duros" del mejor hard-boiled. Gracias por tu comentario. Saludos!

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  2. Estuve casi un mes inactivo con mi propio blog y los que sigo y me encuentro con un nuevo cambio de imagen para tu página. Así que ahora sigo me lectura cronológica de tus antiguos posteos. Por lo que me doy cuenta, este autor bien merece ser leído.

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    1. Hola Elwin, en efecto he vuelto a cambiar el diseño del blog, y de hecho cuando vuelvas a entrar estará cambiado de nuevo, pues tuve un problema con la plantilla que finalmente he podido subsanar. En cuanto al autor, comentarte que para mí fue un descubrimiento sorprendente, similar al que tuve con el cine de Sam Peckinpah: hace que la violencia tenga su propia belleza.

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