23 de febrero de 2015

El mesías de Dune - Frank Herbert

Resumen: Han pasado doce años desde el ascenso de Paul Muad'Dib Atreides al trono imperial. En ese tiempo, una Jihad lanzada en su nombre ha conquistado gran parte del universo conocido, causando miles de millones de muertes y la destrucción de cientos de culturas y pueblos. Paul gobierna acosado por ominosas visiones de un futuro que no puede evitar, y solo desea desmitificar su figura y detener la matanza. Ahora, la Bene Gesserit, la Bene Tleilax, la princesa Irulan, la Cofradía, la CHOAM y una facción fremen conjuran para derrocar a Paul y apartarlo del trono. 


Título: El mesías de Dune (Dune Messiah)

Autor: Frank Herbert, el escritor de Ciencia-Ficción New Wave que conocimos en "Dune".

Año de publicación: 1969

Género literario: Al igual que su antecesora, es una novela de Ciencia-Ficción blanda y de Anticipación, que especula con un posible futuro lejano de la humanidad. Su inclusión en la corriente New Wave se refleja en el tratamiento de cuestiones filosóficas, religiosas, psicológicas y políticas. Posee una temática de Intriga, girando en torno a una conspiración magnicida, y ofrece una reflexión sobre las implicaciones personales del ejercicio de un poder absolutista. 

"El mesías de Dune" es la segunda parte de la saga "Dune", iniciada por la novela homónima. Originalmente se publicó por entregas en la revista Galaxy, a lo largo de 1969, y más tarde, en 1970, se editó como novela en su versión definitiva ampliada. 

Frank Herbert, en la nota introductoria de este volumen, afirma que buena parte de "El mesías de Dune" e "Hijos de Dune" ya estaban escritas cuando "Dune" vio la luz. Este segundo volumen que hoy vemos tiene una extensión bastante menor al anterior, y las opiniones son casi unánimes a un respecto: "El mesías de Dune" está considerado el libro más flojo y menos inspirado de la saga. Hay incluso quien afirma tajantemente que Frank Herbert debería haberse detenido en "Dune". Así todo, es una estación de paso obligatorio para entender el conjunto del universo del autor, y una etapa de lectura ineludible si se quiere continuar a la siguiente, "Hijos de Dune". Y tiene sus propios puntos de interés, que veremos.


La historia arranca doce años después de la conclusión de la entrega anterior, en la que Paul Muad'Dib Atreides deponía al emperador Padishah Shaddam IV, poniendo fin a la dinastía Corrino; derrotaba definitivamente a sus odiados rivales, los Harkonnen, y se erigía como nuevo emperador, desposando a Irulan, hija de Shaddam IV, pero manteniendo a su lado a Chani, su mujer fremen, como verdadera pareja, quedando Irulan como figurón. 

Ahora, Paul está asentado en el poder y, como le mostraban sus visiones premonitorias, su peor temor se volvió realidad: una Jihad en su nombre es arrojada por el universo por los fremen, ocupando numerosos mundos y extendiendo la fe en el Lisan Al Ghaib, el mesías, en el Madhi, el caudillo guerrero, y en el Kwitzaj Haderach, aquel que puede estar en muchos lugares al mismo tiempo, el que puede ver en el futuro y en el pasado. 

Las consecuencias de la Jihad son estremecedoras. Paul consulta los antiguos registros sobre Genghis Khan o Hitler, quienes palidecen ante las cifras de la oleada fremen:

"[...]según una estimación más bien conservadora, yo habré matado a sesenta y un mil millones de seres, esterilizado noventa planetas, desmoralizado completamente otros quinientos. He exterminado también a los seguidores de cuarenta religiones que habían existido desde…"


Más aún: las visiones de Paul le muestran que lo peor aún está por llegar, y que ni él mismo puede detener el fanatismo que despierta su figura. Por ello, su motivación principal es su propia des-deificación, la rehumanización y desmitificación de Muad'Dib.

Estamos entonces ante un Paul atormentado por la culpabilidad, y cansado de las conjuras que se tejen a su alrededor y cuya existencia no ignora. Todo transmite sensación de inexorabilidad: Paul puede ver el futuro, pero sabe que no puede cambiarlo, por cruel y desesperanzador que sea. 

El resto de los personajes han evolucionado también. Dama Jessica está en Caladan, planeta natal de la Casa Atreides, y no hará aparición en la trama, salvo fuera de plano. Chani sigue siendo la Sayyadina y la pareja de Paul, su concubina y su vínculo con el pueblo fremen, y sufre el hecho de no poder darle un heredero, ignorante de que Irulan le administra contraceptivos a escondidas. Alia se ha convertido en Santa Alia del Cuchillo, una suerte de sacerdotisa del culto a su hermano, venerada por los fieles, que le ruegan su mediación y su consejo ante sus distintas tribulaciones. Es la virgen-prostituta, encarnación de la fertilidad, de la concupiscencia, y a la vez de la virtud y la pureza, además de simbolizar la antigua cultura fremen y la sabiduría del desierto. 


La Reverenda Madre Gaius Helen Mohian y la princesa Irulan representarán a la Bene Gesserit, y hacen su aparición nuevos actores: los Tleilaxu, procedentes del planeta Ix (noveno planeta de su sistema solar), conocidos como Danzarines rostro, que pueden modificar su aspecto a voluntad. Forman la Bene Tleilax, escuela consagrada al dominio del cuerpo, tanto de la carne como de la modificación mediante prótesis mecánicas. A través de la Bene Tleilax, Herbert recuperará al personaje de Duncan Idaho, el maestro de armas de los Atreides, muerto en la caída de Arrakeen y convertido ahora en un Ghola, un ser creado a partir del cuerpo muerto de Idaho y al que se convierte en un mentat y filósofo Zensunni. La trama jugará con la posibilidad de que un Ghola (lo más parecido a un robot que el universo de Herbert puede ofrecer) recuerde su esencia original, o si solo puede ser una forma física sin relación con la persona primigenia.

Si los conflictos de Paul son uno de los motores de la trama, el otro es la conjura que se teje en torno a él, formada por la Bene Gesserit, la Bene Tleilax, la Cofradía, la CHOAM y una facción fremen descontenta con los cambios que Paul Muad'Dib está suponiendo para Arrakis. Por ello, "El mesías de Dune" puede concebirse como una novela de intriga política, de conspiraciones palaciegas, en la que diversas fuerzas económicas, políticas, militares y religiosas, se alían para derrocar al régimen que les priva de sus posiciones privilegiadas y que no favorece sus intereses. 


Este contubernio incluye a la princesa Irulan, en su triple condición de Bene Gesserit, de hija del depuesto emperador, ahora confinado al planeta Salusa Secundus, y de esposa legítima de Paul, que sin embargo la desprecia, le niega la descendencia y la posterga en beneficio de Chani, oficialmente una simple concubina, pero en realidad compañera y amada de Paul Muad'Dib.

Por su parte, y si bien la mayoría del pueblo fremen es leal hasta el fanatismo más irracional hacia su Madhi y Lisan al Gaib, existe un grupúsculo disconforme con la transformación que el mismo está suponiendo para Arrakis, lo que pasa por la paulatina desaparición de la cultura del agua y del modo de vida tradicional fremen, que se va reduciendo a los sietch del desierto profundo, mientras las ciudades van enriqueciéndose en fuentes, plantas, jardines y hasta ya se considera normal bañarse o lavar la ropa.

Del mismo modo, se observan conductas decadentes en algunos fremen, como el consumo de drogas como la semuta, algo con lo que Herbert parece establecer paralelismos con la corrupción del modo de vida de las culturas tradicionales por el contacto con los vicios del mundo civilizado. Una inquietud propia de la época en que la novela fue escrita, que entronca con el mito del buen salvaje, y una preocupación particular del propio Herbert (quien siempre vivió en contacto con la naturaleza, incluso en un barco con Jack Vance, o en una granja ecológica con su familia).


"El mesías de Dune" es una historia que no destaca ni por su acción ni por su ritmo narrativo. Al contrario, transcurre en gran parte a través de diálogos, algunos muy extensos. El primer tercio del libro se compone íntegramente de diálogos, y estos abundan a lo largo de todo el texto. Las escenas de acción son escasas y aisladas, siendo las más significativas el atentado que sufre Paul, en el que se usan las temidas atómicas, y la tensa situación en la que la vida de los hijos recién nacidos de Paul y Chani corre grave peligro a manos de un Danzarín rostro.

Como es su antecesora, una parte considerable de la trama se desarrolla de manera interior, a través de los pensamientos de los personajes, y Frank Herbert hace que cada diálogo esté lleno de implicaciones y que cada frase tenga intención, y que normalmente posea dobles significaciones ocultas. 

La parte positiva de este estilo narrativo es que todos los personajes tienen voz, y que disponemos de diversos puntos de vista, incluido el de los antagonistas de Paul, lo que nos facilita comprender sus motivaciones a la hora de oponerse al emperador. De hecho, Paul no estará siempre en el centro de la acción, y la novela contiene muchas escenas en las que no está presente. 


Aún con su falta de intensidad, "El mesías de Dune" ofrece, como ya comenté, una historia interesante sobre política y religión, y da un giro a la figura de Paul Muad'Dib. Si "Dune" narraba su ascenso, su advenimiento como mesías y su conversión en una figura cuasidivina, ahora asistimos al proceso contrario: su "caída del pedestal", su deseo de volver a ser humano, de frenar la marea de muerte y aniquilación desatada en su nombre, y de desmitificar su figura, de la que ha derivado una religión, con clero institucionalizado y de gran intransigencia, que aplasta a las demás tildándolas de herejía.

Herbert imprime a su libro un cierto tono de tragedia griega, al versar sobre la caída de un héroe, Paul Muad'Dib, y de la inevitabilidad de su destino, que puede prever pero no alterar.  Curiosamente, es el propio Paul quien desea caer y que se cumpla en él todo aquello que ha vaticinado.

El aspecto religioso-mesiánico tiene su culminación en la salida de escena de Paul Muad'Dib, que ofrece reminiscencias de figuras como Moisés, y que lo humaniza en cuanto asume las leyes y las costumbres de su pueblo adoptivo, los fremen, y no se muestra por encima de ellas. 


El texto se divide en un prólogo, un interludio en forma de entrevista, veinticuatro capítulos numerados y un epílogo. La narración es bastante convencional, en tercera persona, y no muestra cambios notorios con respecto a su predecesora en cuanto a técnica o estilo narrativos, pues mantiene la sencillez e incluso la parquedad de léxico que se achacaba a "Dune"

En resumen, " El mesías de Dune" no está a la altura del primer libro de la saga, un listón muy difícil de igualar, y no es una lectura especialmente divertida, aunque su brevedad impide que se haga pesada. Por otra parte, deja el terreno preparado para la siguiente entrega, e introduce personajes y entes que tendrán papeles clave en sucesos posteriores de la saga.

Por ello, sin ser una lectura que recomiende con fervor, sí es una obra ineludible para quienes deseen seguir adelante con la saga de Frank Herbert. Nos leemos!

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2 comentarios:

  1. La verdad es que cuando leí esta novela hace muchos años atrás, me gustó demasiado y al recordarla ahora gracias a tu post, me provocas nostalgia. A mi humilde parecer este libro no deja de ser brillante y era obvio que al ser más corto que su predecesor, también una narración menos compleja, fuese considerada la obra menor de la primera trilogía; no obstante en mi caso, recomiendo mucho esta novela.

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    1. Ya estoy aquí, Elwin, perdona el retraso, pero como te comentaba en el otro post sobre "Hijos de Dune" apenas he parado en casa esta semana. Mi opinión coincide con la tuya en cuanto a que este "El mesías de Dune" es sin duda un buen libro, más oscuro que el anterior, sin la épica y el tono de Space Opera de aquel, más centrado en los entresijos del poder y la parte más material de la política, con todas esas intrigas palaciegas, intereses y facciones dispuestas a deponer a Paul.

      La opìnión general, como reflejo en la entrada, es que es muy flojo con respecto al anterior, o incluso que es prescindible. Siempre intento citar las opiniones globales, si bien yo no soy tan duro con el autor en este caso, y creo que era muy difícil igualar el nivel de "Dune", pero que es una lectura interesante (no tanto divertida o amena) y sin duda alguna necesaria para continuar con la saga.

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