15 de enero de 2015

El camino del alquimista - Sergio Willand

Resumen: Anxo Carballo es un joven pastor que lleva un vida comoda y tranquila en su hogar, la isla de Taxa, en la costa del Reino de Galina. Su feliz monotonía se ve rota por la muerte de su padre, supuestamente atacado por un oso en la Sierra Áncara. Esta versión oficial no convence a Anxo, que abandona la isla dispuesto a descubrir la verdad. Salvado de su propia muerte por el alquimista Marcel Melide, se convierte en su aprendiz y ayudante, iniciándose en el arte secreto de la alquimia, que le permitirá enfrentar las duras pruebas a las que le someterá su recorrido por los seis reinos de Astari, siempre en busca del alquimista que asesinó a su padre. 


Publicado inicialmente en 2014, El camino del alquimista es obra de Sergio Willand, autor gallego que conocimos con la reseña de su Pecado en los colmillos. Desde 2017 está disponible en formato físico, publicado por Ediciones Atlantis. 

Es una novela de Fantasía y Aventuras, ubicable dentro de la llamada Fantasía heroica, ambientada en un mundo imaginario llamado Astari, basado en la Penísula Ibérica, y que narra una historia de aprendizaje y viaje tanto físico como espiritual.  

Sergio Willand
[Fuente: FB del autor]

[Antes de continuar, os aclaro lo mismo que a todas las personas a las que les he comentado que estaba leyendo este libro: El camino del alquimista NO tiene nada que ver con El alquimista, la única novela decente de Paulo Coelho. El brasileño no tiene registrado el término «alquimista», y la historia que presenta Sergio Willand está en las antípodas de los aforismos metafísicos buenrollistas y new age del rey de los muros de Facebook.]

El camino del alquimista es una obra que supone cambios significativos con respecto a los trabajos precedentes del autor, Anfitriones de almas y Pecado en los colmillos, y que evidencia la maduración literaria y la evolución estilística del autor desde aquellos. En primer lugar, su extensión es exponencialmente mayor, pues Amazon estima unas 567 páginas frente a las 149 y 75 de las anteriores. Hablamos de noventa y tres capítulos intitulados, además de una introducción y un epílogo. En segundo lugar, abandona la narración en primera persona en favor de un relato en tercera persona, a cargo de un narrador omnisciente y no participante.  

En cuanto al género, Willand permanece en la Fantasía, pero esta vez se decanta por nuestra siempre bienamada Fantasía heroica, ambientando su historia en un mundo imaginario que, por su desarrollo, equivaldría a la Baja Edad Media o a los principios del Renacimiento. Este escenario, un conjunto de seis reinos llamado Astari, está basado, como expone el mapa adjunto al texto, es la Península Ibérica, y tanto los seis reinos que lo componen, como sus ciudades, son trasuntos de otras tantas regiones y ciudades españolas de nuestra realidad.

Mapa de Astari. Cada reino y cada ciudad tienen
su equivalente en nuestro mundo real

Literariamente, El camino del alquimista, como es común a la Fantasía heroica (y a la literatura en general, pero en este género es más notorio, por sus raíces en las leyendas populares) cumple el esquema teorizado por Joseph Campbell en El héroe de las mil caras, y resulta una novela de aprendizaje o bildungsroman, esto es, como vimos varias veces antes en este mismo blog, un viaje físico y espiritual en el que el protagonista abandona la infancia y alcanza la madurez, tras pasar una serie de pruebas con las que logra el crecimiento personal.

Nuestro héroe de las mil caras es en esta ocasión Anxo Carballo, un joven pastor de la fría y remota Isla de Taxa, en la costa del Reino de Galina, huérfano de madre, que vive plácidamente en su mundo ordinario, cuidando su ganado, asistiendo a la escuela, tocando la flauta de palo y esperando el regreso de su padre, Donui Carballo, que pasa la mayor parte del tiempo trabajando en la Península.

Anxo recibirá la llamada de la aventura a través de la muerte de su padre, un hombre amado y respetado en la isla, tras lo cual rechaza las ofertas de acogida por parte de una familia de la isla y abandona ésta, en dirección a la Península, con la idea de investigar la muerte de su padre, bastante luctuosa por cierto.

La Sierra de Os Ancares, frontera natural de Galicia, es la Sierra Áncara,
donde el padre de Anxo es asesinado, y éste conoce a Marcel Melide

Allí conocerá a su mentor, Marcel Melide, un alquimista afincando en la ciudad de Lucu, quien lo iniciará en el arte de la alquimia. Atención porque aquí llega la principal fuente de Fantasía heroica de la novela y la aportación más innovadora de Sergio Willand a la misma. La alquimia se presenta como un conocimiento oculto, reservado a unos pocos iniciados, que permite a sus practicantes alterar la materia vinculándola con su propia sangre, mediante pequeños cortes que se hacen en sus dedos usando unos peculiares anillos de plata en los pulgares. Un alquimista experimentado es capaz de lanzar sus gotas de sangre sobre una persona u objeto alejado varios metros, y crear unos puntos de unión o vínculos con los que puede desde romper madera, provocar fuego, fundir metal, derretir hielo o levantar cortinas de agua, hasta inmovilizar, herir o matar a una persona. Por ello, los alquimistas se rigen por un severo código de honor, firmado con su propia sangre, por el que se comprometen a dar un uso correcto a su magia. Existe un censo de alquimistas (también llamados artífices) y se identifican por una capa, que luce el emblema personal de cada uno y tres símbolos con significados diversos (familia, fortaleza, libertad, perseverancia, fidelidad, esfuerzo, lealtad...) Anxo escogerá un roble como su símbolo. El roble es el árbol autóctono de Galicia (Galina en la novela), tierra originaria de Anxo, cuyo apellido, Carballo, es la palabra gallega para roble, árbol que era, por otra parte, sagrado para los antiguos celtas. 

Portada original

El resto de la novela mantiene el esquema del viaje del héroe, pero atesora dos elementos diferenciadores: 

El primero, la dureza de las pruebas por las que el autor hace pasar al protagonista, convirtiendo su periplo en toda una odisea, que incluye su particular descenso a los infiernos, en forma de una injusta pena en una cruel prisión subterránea, así como toda una suerte de desventuras que remiten a la tragedia griega, centradas en la caída del héroe, lo que implicaba la muerte repentina de seres amados o la pérdida de todo lo que posee, sin poder hallar nunca la calma. Por supuesto, como toda tragedia, tiene su mímesis (como lectores, empatizamos con el sufrimiento de Anxo) y debe terminar en catarsis. Pero no vamos a desvelar el final ahora. 

El segundo, su capacidad para sorprender y su trama impredecible, con giros argumentales drásticos e inesperados que impiden anticipar qué pasará después. Los continuos cambios de suerte y los citados golpes del destino que experimenta Anxo, sus caídas y sus auges, su viaje por los diversos reinos, cada uno con sus costumbres y peculiaridades, las diversas ocupaciones que desempeña (boticario, estibador, cocinero, músico, palafrenero) y la nómina de personajes que se cruzan en su vida, entrando y saliendo, muchas veces de manera calamitosa, hacen que "El camino del alquimista" sea una novela muy entretenida y que ofrece novedades a cada capítulo. Proporciona incluso un último giro que descolocará al lector que ya esté anticipando una conclusión más convencional. 

Así, en conjunto, vemos cómo todo el recorrido vital del protagonista, todas las adversidades que debe superar, todos los obstáculos y todo aquello que afronta, es lo que le fortalece y lo que conforma su personalidad, lo que le "curte", le fuerza a madurar y le permite desarrollar todos sus talentos y potencialidades, a la par que le proporciona experiencia, juicio y sabiduría, muchas veces en forma de revelaciones o epifanías. Y así debe ser una novela de aprendizaje. 

La ciudad autónoma de Melilla es la ciudadela de Melina, donde el destino
de Anxo Carballo y sus acompañantes vuelve a torcerse una vez más

Esta amplitud de la historia justifica la extensión de la novela, de la que también se benefician las largas descripciones, tanto de escenarios como de personajes (rasgos, cabellos, gestos y ropas) y el detalle que Sergio Willand dedica a los sabores, colores y aromas de multitud de especias, condimentos y licores de todo tipo, con lo que el texto transmite sensaciones muy vívidas, algo destacable por infrecuente en el género. El mismo grado de detalle se le otorga a la música, el lenguaje, la forma de ser y las costumbres propias de cada reino, que en ocasiones reflejan la de su equivalente real, como la de los habitantes del reino de Lusa, que en verdad hablan como los portugueses:
«Su fonética era cerrada, y se hablaba a una velocidad que a menudo hacía a los principiantes confundir términos u expresiones...»
Es necesario destacar también cómo Willand imprime su personalidad al texto y, como ya vimos en sus libros anteriores, se trasluce la importancia que el autor concede a la amistad, al respeto por la naturaleza, o el papel que las mujeres tienen en la vida de Anxo, desde su mundo ordinario en la isla de Taxa y a lo largo de toda la novela, como amigas, confidentes, cómplices y, ocasionalmente, amantes.

La isla de A Toxa, municipio de O Grove (Pontevedra), inspira
la isla de Taxa, hogar y mundo ordinario de Anxo Carballo

Y, de igual modo, Anxo Carballo deja su impronta allá por donde pasa, y son varios los lugares que, tras su presencia, no vuelven a ser los mismos, como el reino de Lunyo y su severo código penal, o las ciudadelas de Cetía y Melina, con sus vendettas seculares que, cual Sicilia fantástica, se extienden por generaciones, hasta carecer completamente de sentido, y que con Anxo aprenden finalmente que «La muerte se cobra todas las deudas».

Hay una reminiscencia evidente también del origen gallego del autor, pues en el mentado trasunto que Astari es de España, o de la Península Ibérica, en la que cada lugar tiene su correspondencia (Galina - Galicia, Lunyo - Catalunya, Turia - Asturias, Balio - Baleares, Xixén - Gijón, Taxa - A Toxa, Lucu - Lugo, Ciudad Canyamal - Canyamel...), la trama se inicia en Galina, varios personajes y lugares llevan por nombre topónimos gallegos (Anxo Carballo, Marcel Melide, Botica Narón, Posada Vilanova, Finca Trevinca); otros nombres son términos gallegos también, como el caballo Diaño (en castellano, Diablo) o constan pequeños "huevos de pascua" que Willand dedica, probablemente, a amigos. Así, los autores de dos frescos del dios Visfrén (deidad principal y canónica de Astari) son «N.Costas» y «M.Fuertes».

Cabría decir que uno de los mayores méritos de Sergio Willand con su nueva novela, ha sido plasmar la evolución de un personaje, y la repercusión de sus actos y sus vivencias en su carácter, su personalidad y su sabiduría, de manera que el bildungsroman cobra todo su sentido. Del mismo modo, es apreciable la ósmosis del cambio vital de Anxo con el de su mundo, pues éste se verá también transformado a través de los actos del joven artífice, de manera que, tal como muestra el sorprendente final, el destino de ambos estaba imbricado desde el principio, con un fuerte sentido determinista. 

No quisiera terminar la reseña sin pasar por alto un curioso detalle, y es que El camino del alquimista es, en realidad, un relato enmarcado, en cuanto que al principio de la novela sabemos que el rey Faurian «El Decente» les narra la historia a sus hijos, y que ésta se conserva con celo en la biblioteca real. De la misma manera, Anxo Carballo leía, en su infancia, los cuentos del alquimista Fran Po, un héroe legendario capaz de las más asombrosas proezas. Y aún un nuevo relato, una historia que Donui contó a Anxo cuando éste era niño, aparece enmarcado en el tramo final de la novela. De modo que el universo de Sergio Willand se ve incrementado por su propia referencia metaliteraria, en la que conocemos la era de concordia y prosperidad que espera a los seis reinos de Astari años después de las andanzas de Anxo por ellos, adquiriendo la historia de Anxo Carballo carácter de mito fundacional. 

El roble (o carballo), uno de los elementos centrales de la
cosmogonía y mitología celtas, vinculado a la magia druídica

Como aspecto a mejorar, apenas algún desliz ortográfico, alguna errata y un poco de lío con un tiempo verbal. Nada que lastre o desluzca en demasía el conjunto final del libro. 

En resumen, El camino del alquimista es un paso adelante en la carrera literaria de Sergio Willand, y una novela entretenida, que garantiza lectura para varios días, dada su extensión; que trasluce trabajo y dedicación, de manera que la trama queda cosida sin hilos sueltos, y que como ya dijimos permite comprobar la evolución de su autor en el año transcurrido desde la publicación de sus libros anteriores. Cualquier aportación a la Fantasía es bienvenida, sobre todo si supone una mirada innovadora. Porque nunca tendremos demasiada Fantasía. 


Dónde conseguirlo: 

El camino del alquimista puede adquirirse:

En Amazon en formato digital por 2,99€ o por 0€ con Kindle Unlimited, o en papel por 19€.
En la web de Ediciones Atlantis, en papel por 20€. 

ISBN: 978-84-944960-1-1

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7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. A mí personalmente me ha gustado, porque me gusta la fantasía heroica. Además, este se sale un poco del esquema habitual, y contiene un final impredecible que me agradó.

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  2. Me gusto mucho lo que se dice en la resena. Donde podria conseguir el libro? Hay alguna pagina de ventas online que ya lo tenga?

    Saludos

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    1. Hola, Iván. Puedes conseguir este libro en Amazon.es:

      http://www.amazon.es/camino-del-alquimista-Sergio-Willand-ebook/dp/B00RKQILIK/

      y en Amazon.com:

      http://www.amazon.com/El-camino-del-alquimista-Spanish/dp/1326137700/

      Muchas gracias por tu interés. Saludos!

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    2. Perfecto, lo buscare de inmediato. El precio me lo dara en dollares o euros? saludos

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  3. Estás todo un experto en leer a autores autopublicados y principiantes, que además veo estos saben de tu experticia y solicitan tu opinión sobre sus trabajos. Pues una vez más me ha interesado el libro respectivamente reseñado por ti, que se ve bien interesante, aun cuando su portada la encuentro horrible (pero como dice el dicho, no debes juzgar un libro por su tapa). Por cierto...a mí sí me gusta Paulo Coelho, je.

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    Respuestas
    1. Podría decirte que la novela está teniendo buena acogida, y para mí fue una satisfacción constatar la evolución de Sergio Willand como escritor, desde aquel primer "Anfitriones de almas" hasta esta novela, mucho más compleja y elaborada. Creo que te gustaría, si bien no es fantasía heroica pura.

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