30 de diciembre de 2014

El planeta Errante - Fritz Leiber

La Tierra y sus habitantes se ven trastornados por la repentina aparición de un planeta desconocido en la órbita de la Luna. Su presencia provoca un caos de catástrofes naturales, a la que diversos personajes, en distintos lugares del mundo, intentan sobreponerse, mientras descubrimos el sorprendente misterio que encierra el planeta errante.

El planeta errante Fritz Leiber


Publicado en 1964, El planeta errante (The Wanderer) es obra de Fritz Leiber. Prolífico escritor tanto de relatos como de novelas, que dedicó toda su carrera a la Fantasía, el Terror y la Ciencia-Ficción. Fue también actor y vio varios de sus textos adaptados al cine. Competente esgrimista, su obra más célebre es la saga de fantasía heroica Fafhrd y el ratonero gris, los mejores espadachines de Lankhmar. Era un amante de los gatos, que aparecen habitualmente en sus obras, como la que hoy analizamos. 

Es una novela de Ciencia-Ficción blanda, con elementos fantásticos que, combinados con su poco rigor científico, la acercan al terreno de la Space Opera. Es una novela coral, en la que el autor intenta profundizar en el componente humano de los personajes. Podría entenderse también como una historia del subgénero de catástrofes, y tiene un punto metaliterario, con continuas referencias a la propia Ciencia-Ficción. 


Fritz Leiber


El planeta errante recibió el Premio Hugo a la mejor novela en la edición de 1964, y se incluye en la lista de David Pringle como una de las cien mejores novelas de Ciencia-Ficción hasta 1985. Pese a ello, gran parte del público considera que su mejor obra en ese género es su recopilación de relatos El gran Tiempo (The Big Time). que ya había ganado el Hugo en 1958. En castellano hubo que esperar hasta 1967 para la primera edición, y hasta 1988 para la segunda (y última), ambas de la editorial Nebulae

El planeta errante no es un libro que recomiende para conocer a Fritz Leiber, ni una novela que sugiera para iniciarse en la Ciencia-Ficción a los neófitos en el género, pues posee aciertos y errores por igual, y pese a ser una idea original y muy sugerente, queda un poco deslucida por un par de problemillas que veremos. 

Transcurre durante apenas tres días, y los acontecimientos se inician coincidiendo con un eclipse lunar. Durante el mismo, aparece repentinamente, en la órbita de la Luna, un planeta púrpura y dorado, cuya superficie muestra dibujos que varían según pasan las horas. Su masa y su atracción gravitatoria destruyen la Luna, y provocan catástrofes en la Tierra, como terremotos o gigantescas mareas, que causan millones de muertos por todo el mundo. Avanzada la trama, descubrimos que el planeta Errante (pues así es bautizado por los ufólogos; la novela nos recuerda que planeta en griego significa errante, por lo que el título castellano es redundante) no es único en la galaxia, y que forma parte de un colosal conglomerado de mundos inteligentes, dividido en dos facciones rivales.

El planeta errante Fritz Leiber

La historia se ambienta en la Tierra, en nuestra realidad, en la época en la que fue publicada la novela. Es de corte coral, intercalando varias historias de otros tantos personajes, repartidos por distintos lugares del mundo, con lo que Leiber intenta mostrar la catástrofe de la aparición del Errante desde diversas ópticas. La propuesta es interesante, y hace que la narración sea variada, aunque, como es lógico, no puede proporcionar a todos los personajes la misma importancia, y algunas líneas están apenas bosquejadas, y no tienen importancia en la trama. 

Las historias principales son:  

- Un grupo de aficionados a los platillos volantes, que acuden a una convención en California, donde esperan avistar ovnis, pero en su lugar les sorprende la aparición del errante. Entre ellos se encuentran Paul Hagbolt, periodista que participa en un proyecto gubernamental, Margo Gelhorn, novia del astronauta Don Merriam, y su gata Miau.

- Don Merriam, miembro de la base estadounidense en la Luna, que debe huir del satélite cuando éste es destruido, a bordo de un pequeño vehículo llamado Baba Yaga (por la criatura del folclore ruso), y entra en contacto con el planeta errante. 

Y las secundarias son:

- El poeta galés Dai Davies y el escritor inglés Richard Hillary, en Somerset, Reino Unido. 

- Wolf Loner, un marino solitario que navega en su pequeña embarcación por el Atlántico Norte.

- Arab Jones, High Bundy y Pepe Martínez, tres fumetas de Harlem.

- Sally Harris y Jake Lesher, una pareja de novios en Nueva York. 

- Don Guillermo Walker, un mercenario que intenta matar al presidente de Nicaragua.

- Barbara Katz, una joven que se cuela en la casa de Knolls Kettering III, un anciano acomodado, y que terminará huyendo de la catástrofe con él y con su servicio doméstico. 

- Bagong Bung, un contrabandista malayo, capitán de la embarcación Machan Lumpur.

- El barco Prince Charles, secuestrado en el Atlántico Sur por revolucionarios brasileiros.

- y Fritz Scher, en el Instituto de Mareas, en Hamburgo.

El planeta errante Fritz Leiber


La trama puede seguirse perfectamente a través de los hilos argumentales que conciernen a Paul, Margo, Don, y a los estudiosos de los platillos volantes, en su periplo por el sur de California. El resto de subargumentos aportan información en mayor o menor medida. Por ejemplo, el de Barbara Katz y el anciano Knolls Kettering ilustra los tumultos y el descontrol en el que cae la población civil, pero otros son totalmente prescindibles, e incluso pueden causar un poco de confusión, al ir saltando Leiber entre ellos dentro del mismo capítulo, intercalando párrafos de unos y otros. 

Dentro del mosaico de géneros que ofrece Fritz Leiber, todos estos personajes le permiten, como ya comentamos, mostrar los aspectos humanos de distintas maneras, y su modo de reaccionar y comportarse ante una situación extrema, que cambia radicalmente su realidad. Si ponemos El planeta errante en su contexto histórico, vemos que se encuentra en una era de cambios dentro de la Ciencia-Ficción, en la que las cuestiones científicas iban perdiendo peso en favor de la dimensión psicológica de los personajes, con la New Wave a la vuelta de la esquina. De nuevo, no todos los protagonistas están detallados por igual, y algunos secundarios son poco más que un esbozo.

El planeta errante Fritz Leiber


Por la misma razón, es un libro extenso (en la edición de 1967, Nebulae la dividió en dos tomos), 538 páginas, bastante más de lo acostumbrado entonces en el género. A algunos lectores se les hará algo largo, y cabe decir que abunda en diálogos y descripciones.

Buscándole el lado positivo a esto, Fritz Leiber goza de un estilo literario cuidado, con algunos pasajes muy líricos, y la técnica narrativa del autor es una de las mejores bazas de El planeta errante, en concreto en lo referido al propio planeta y a sus habitantes, de los que pasamos a hablar.

Dijimos que Leiber era un amante de los gatos, y aquí aparecen en forma de una especie inteligente, antropoide pero de características y rasgos felinos. Dos de sus integrantes están al mando del planeta errante. Tigeriskha, una mujer, o hembra, desciende a la Tierra en un pequeño vehículo (una réplica a escala del propio errante), y captura a Paul Hagbolt y a la gata Miau. Tigeriskha tiene capacidades mentales superiores a las humanas, como telepatía, presciencia y memoria eidética, y cuando capta los pensamientos de Paul se los atribuye a la gatita Miau, pues en su escala de valores, los humanos son una especie inferior, refiriéndose en los sucesivo a Paul como «mono».

El planeta errante Fritz Leiber


El planeta errante gana en intensidad cuando Tigeriskha revele a Paul la verdadera entidad del Errante y su papel en el Universo. De igual modo, Leiber juega con la idea de la existencia del hiperespacio, que permite salvar las distancias cósmicas a velocidades no relativistas, y que explica la súbita aparición del Errante en las proximidades de la Tierra. El rigor científico es escaso, aunque se agradece el esfuerzo de Leiber por calcular la influencia de la masa y el diámetro del Errante en las mareas de los océanos terrestres y en los otros desastres que causa su presencia. También me ha llamado la atención el modo de obtener combustible para el planeta-astronave.

Uno de los aspectos más interesantes del libro de Fritz Leiber es, como ya comentamos, un cierto cariz metaliterario, con continuas referencias a la propia Ciencia-Ficción, además de a cuestiones mitológicas, religiosas y culturales.


Como sí funciona muy bien El planeta errante es como novela de catástrofes, con sus descripciones de cataclismos y sus consecuencias: corrimientos de tierras, mareas oceánicas de docenas de metros de alto, y los disturbios producidos por el caos consiguiente. Hay escenas memorables, como la inundación del metro de Nueva York por una trompa incontenible de agua de mar, y tanto la huida de Barbara Katz y sus acompañantes, como el recorrido del variopinto grupo de aficionados a los platillos por California, en un convoy de vehículos diversos, ofrecen llamativas imágenes de supervivencia, en un momento en que los propios congéneres se convierten en el peor enemigo posible.

Curiosamente, al finalizar la novela, veremos que Leiber no refleja ninguna conclusión, ningún mensaje, ninguna reflexión evidente (salvo que su autor era un Cat-holic sin remedio). Es decir, que El planeta errante no es una novela de tesis, y los juicios de valor sobre la actitud y el comportamiento de la raza felina, y su papel, y el de la Humanidad, en el orden cósmico presentado por la historia, queda reservado a cada lector, pues Leiber no trasluce una postura clara.

El planeta errante Fritz Leiber

Podríamos concebir, entonces, El planeta errante como un libro cuyo fallo fue intentar abarcar demasiado, o relatar una historia desde demasiados puntos de vista y englobando muy distintos conceptos. Pero que, a cambio, ofrece una historia original y curiosa, enfocada de un modo ocurrente, no carente de humor, como muestra el retrato caricaturesco que hace de los ufólogos, y con espacio para la sorpresa y lo imprevisto (por ejemplo, cómo resuelve el triángulo amoroso Paul-Margo-Don).

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25 de diciembre de 2014

Hostal Norte - Xosé Duncan

Brais, un mozo de dezanove anos, escapa da casa dos seus pais a unha cidade afastada, onde lle agarda o seu amigo Xoel, quen lle acadou traballo canda el e acubillo no Hostal Norte. Mais á súa chegada todos os seus plans torcen, e o Hostal e os seus estraños hóspedes mergullan a Brais nunha vertixe onde a realidade e os pesadelos mestúranse para impedirlle deixar atrás as lembranzas das que tentaba fuxir. 

Hostal Norte Xosé Duncan Portada

Publicado en 2014, Hostal Norte (ou Hostal N\orte) é obra de  Xosé Duncan. De Taragoña, Rianxo, mais vive en A Coruña. Autor da triloxía de Fantasía heroica As crónicas de Bran, publicou tamén relatos na antoloxía Contos no nicho, nas escolmas dixitais Sombras no berce e Tebras na alma (nas que tamén ilustra varias historias) e na revista pulp galega Contos Estraños.

A cuberta e as ilustracións interiores son de José María Picón, compostelano. Fotógrafo, deseñador e ilustrador, é colaborador habitual de Duncan. Deseña principalmente cubertas para libros e discos. Coma escritor, publicou un relato en Contos Estraños e outro en Tebras na alma.
É unha novela curta de terror psicolóxico, con elementos do xénero fantástico, cunha atmósfera de misterio e cun argumento de suspense e máis intriga. 

Xosé Duncan

Hostal Norte está editado por Urco Editora, no seu selo Alcaián, destinado á publicación de autores propios, e especializado no terror, a fantasía, o misterio e a Ciencia-Ficción. É un volume de 138 páxinas, dividido en trece capítulos, catro dos cales van acompañados por unha ilustración e posúen unha folla de título con tipografía manuscrita. A edición amosa a calidad a cal nos ten acostumados Urco, con papel groso, pastas fornecidas, tamaño de fonte grande e maquetación con marxes amplos, o que permite, dunha banda, que a leitura sexa cómoda, e da outra que o libro teña un lombo o bastante largo para que fique ben no andel.

Xosé Duncan recoñece que a principal referencia para concebir o seu Hostal Norte foi o estadounidense Edward Bryant, e en particular a súa novela Entre los muertos. Mais compre ir alén, pois Hostal Norte chanta os seus alicerces nunha tradición literaria vencellada a O Golem de Gustav Meyrink; ás enganosas Historias de lo oculto de D.H. Lawrence e a Henry James coa súa Otra vuelta de tuerca; aos contos oníricos de Lord Dunsany e ao horror cósmico de William Hope Hodgson; e que na Ciencia-Ficción acadarían a mestría nas mans de Philip K. Dick. Falamos da literatura na que as experiencias mentais e imaxinarias do protagonista mestúranse coas reais ata o ponto de se faceren indiscerníbeis, e os mundos exterior e interior fúndense nun, levando tanto aos personaxes como ao leitor á dubida e a inquedanza de non distinguir o real do falso, o vívido do imaxinado. Como pasa en Hostal Norte, esta incertidume pode levar ao protagonista ata os limiares da tolemia. 

Edward Bryant Entre los muertos
A inspiración para o autor [fonte: Facebook]

A narración comeza coa chegada de Brais, en autobús, a unha cidade innomeada, fuxindo da súa casa cunha bolsa con algo de roupa e cento cinco euros no peto. Aló agárdao o seu amigo Xoel, que lle procurou aloxamento no Hostal Norte e un posto na empresa na que él traballa. Xa no hostal, coñece á Abuína, a dona, e aos poucos ao resto dos hóspedes: Lara, a moza que traballa nun supermercado; Agustín, un home que vive co seu can; os Moure, unha familia cuxa filla Lúa xoga nas escadas... porén, Xoel non aparece por ningures. Acode á empresa onde traballa, pero alí non coñecen a Xoel ningún nin hai postos vacantes. Segundo pasan os días, Brais vai descubrindo que nada no Hostal é o que semella, comeza a sofrer pesadelos, enfebrece e remata por non ser quén de distinguir se o que transcorre ao seu redor é real ou froito da súa imaxinación. Non será ata o final que todas as pezas encaixen, e os acontecementos da novela, e mesmo os pesadelos de Brais, gañen todo o sentido e a historia de Hostal Norte se comprenda con todas as súas implicacións.

Porque a novela de Xosé Duncan ten varios níveis de leitura que poderiamos chamar concéntricos. Dentro do ton xeral fantástico, hai catro capítulos exclusivamente oníricos, os catro que van acompañados de ilustración. Pero, a súa vez, os pesadelos de Brais perante os devanditos capítulos posúen un simbolismo que os vencella coa súa vida previa á chegada ao Hostal, e representan os feitos que desembocaron na súa fuxida da casa, intepretando a realidade mediante imaxes e símbolos dun xeito freudiano. 

Hostal Norte
Escadas do Hostal Norte [fonte: Facebook]

O Hostal, coma esceario, ten tamén o seu simbolismo e as súas connotacións. Comezando polo rótulo, raiado de tal xeito que amosa o nome Hostal N\orte, todo nel ten de certo reminiscencias da morte: a súa decrepitude, a decoración vella e decadente (o papel pintado con flores de lis, os baños amarelados, as escadas ruíns), a enigmática vida dos seus habitantes, todos persoas á marxe da sociedade en maior ou menor grao; a súa anciá propietaria, a Abuína; a contorna, cun bar tamén esmendrellado, coa vidrieira escurecida pola suxedade, e un estanco pechado pola morte de Agustín, o seu dono.

Este esceario asfixiante e incómodo propicia os pesadelos de Brais, no que Xosé Duncan pode ofrecer os parágrafos máis impactantes do libro, chegando por intres ao gore

Teimo en que estes capítulos gañan toda a súa significación cando se coñece o final da historia, e vanse ligando cabos co contido dos mesmos: a presenza de dúas persoas ou dous animais, o sangue, a incapacidade de Brais para dominar a situación, e a súa perda de control. Especialmente significativos son, en O gato que quería comer queixo, o simbolismo dos gatiños e o trato que reciben da súa nai, e o anaco de queixo como obxecto de desexo e discordia; e en As ratas e a crisálide, tanto as frases «Ti... non debías estar aquí» e «Por qué? Por qué vós?» como a identificación das ratas coa traizón. 

Hostal Norte
Ilustración interior de José María Picón para
o capítulo O coello e o ovo de Pascua podre

Nembargantes, a escea máis dura e impactante da novela non procede destas pasaxes oníricas, senón do mundo real, cando Brais acode, convidado, a cear ao cuarto dos Moure, e presencia acontecementos dunha grande violencia, e que rematan cun feito que novamente nos fará dudar entre a realidade ou a falsedade do que vimos de ler. Pero esta violencia non é illada: todo en Hostal Norte é violento, fríxido, desacougante. Os ambientes son sórdidos, moitos personaxes reciben a Brais con hostilidade, e mesmo aqueles que son amábeis con el non terminan de transmitir confianza. 

Nunha cidade descoñecida, sen amigos, sen cartos, só e sen perspectivas de futuro, desorientado e illado nun hostal do que semella no poder saíren, Brais súmese nunha existencia de pesadelo, o que convirte Hostal Norte nunha novela de terror psicolóxico puro, pois transcorre dun xeito mental, interior, e cada pensamento e cada percepción do protagonista e do leitor están condicionados negativamente pola atmósfera impresa por Xosé Duncan. 

Xosé Duncan José María Picón
Xosé Duncan e José María Picón [fonte: Facebook]

No literario, é unha novela breve, e pódese ler en dúas ou tres horas, tanto pola súa pouca extensión coma polo seu estilo sinxelo, pois posúe un ritmo alto e moi áxil. Porén, compre ir levando conta dos feitos e establecendo ligazóns entre eles, pois é coma unha miniatura chea de detalles, como unha alfaia que hai que contemplar amodo para apreciar todos os seus matices. 

O seu autor aconsella lela dúas veces, e eu de feito fixen tal para preparar esta recensión. Sei que perdín algunha liña, pero achei que o maior pracer da leitura de Hostal Norte (ou N\orte) e o suspense que mantén, a sensación de intriga e de devezo por chegar ao final, e que o misterio do Hostal e o destino de Brais se descubran. Malia evidencia de que hai algo sobrenatural, de que algo non está ben, é difícil adiviñar o secreto da historia, ata a revelación final, que para min foi imprevisíbel. 

Xosé Duncan José María Picón
Autor e ilustrador traballan a parte gráfica de Hostal Norte [fonte: Facebook]

Persoalmente, destacaría como pistas principais a figura de Agustín, co seu inseparábel can, e a de Blas, o vello seareiro do bar a carón do Hostal, vencellado con Brais (xa no nome) e que leva a novela cara a recurrencia e, como habemos ver, cara o eterno retorno e o mito da pedra de Sísifo. Acharedes tamén unha abafante sensación de encerro, de ausencia de saídas e de inexorabilidade, que supoñen una metáfora sobre a culpa, o pasado do que non se pode fuxir e o purgatorio no que se converte a existencia do protagonista. 


Hostal Norte pode adquirirse na web de Urco ou nas librarías do país.

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21 de diciembre de 2014

Cine y literatura - Ilustres cameos de escritores y directores

Cameo: Aparición breve de una persona conocida en una película o vídeo, normalmente representándose a sí mismo o a un personaje sin nombre que puede no tener importancia para la trama. Normalmente, el actor ni siquiera aparece en los créditos. En sentido amplio, el término también se refiere a elementos inanimados que aparecen de forma reiterada en una película o una serie de películas.

Tomo la definición de la Wikipedia, puesto que Cameo, hoy por hoy, es un término no recogido por la RAE [En inglés significa piedra labrada en relieve, como la palabra castellana camafeo]. Es un concepto muy amplio, pues no siempre se hacen sin acreditar, unos son más extensos que otros, en algunos el protagonista se interpreta a sí mismo y en otros a un personaje anónimo... es decir, que no hay un criterio único para definir qué es un cameo y qué no lo es. A veces son tan discretos como fotos, cuadros, apariciones en una tv... y en otras ocasiones el autor tiene varios minutos de protagonismo. Es virtualmente imposible reconocerlos todos, tan comunes como son.

Alfred Hitchcock cameo Frenzy Frenético
Alfred Hitchcock, entre la multitud en Frenético (Frenzy) [fuente]

No he podido, o no he sabido, rastrear el origen de esta práctica, ni he encontrado una fuente fiable sobre quién fue el pionero o cuándo comenzó a generalizarse. Así que me atrevo a atribuirle el honor (y si me equivoco lo siento) de popularizar este arte a Sir Alfred Hitchcock, que además de ser un genio del suspense y uno de los grandes maestros del cine, tomó por costumbre interpretar pequeñísimos papeles en todas y cada una de sus películas. En Youtube, como no, disponéis de un montón de vídeos que los recogen:




En cualquier caso, los cameos siempre resultan un aliciente añadido a las películas, y también a las series de televisión. Aparecer en The Simpsons o Family Guy, es motivo de orgullo y un símbolo de reconocimiento, aunque en tu intervención seas ridiculizado o recibas un retrato poco favorable, cosa que probablemente ocurra. Por The Simpsons han pasado Gore Vidal, Tom Wolfe, J.K. Rowling, John Updike, Ray Bradbury, Tom Clancy, Neil Gaiman, Alan Moore, H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe... este blog recopila muchos ejemplos.

Stephen King cameo The Simpsons

Algunas productoras, como Disney o Pixar [que ahora también es Disney :D] hacen aparecer a los protagonistas de unas de películas en otras, y encontrarlos se convierte en una diversión más para sus fans. Martin ScorseseFrancis Ford Coppola son grandes aficionados a los cameos, para los que recurren a menudo a sus familiares y amigos. En este enlace tenéis un montón pertenecientes a la saga El Padrino (The Godfather)Stan Lee no puede faltar en las cintas de superhéroes de la Marvel. Kevin Smith da vida a uno de sus personajes más célebres, Silent Bob (Bob el silencioso en castellano), que solo dice un par de frases en cada peli.

El Padrino 3 cameo
Mamá Scorsese en El Padrino III, La señora Scorsese era una habitual
en las películas de su hijo Martin (Casino, Uno de los nuestros...)

Hoy hablaremos de pequeñas apariciones en cine y televisión protagonizadas por escritores y por directores de cine. Pues la relación entre la literatura y el cine siempre ha sido estrecha, y no han sido poco los literatos y cineastas que se han prestado a aparecer fugazmente en películas basadas en libros escritos por ellos, o en cintas de su autoría, o en trabajos de amigos.

Stan Lee TBBT The Big Bang Theory
Stan 'the man' Lee, con el reparto de The Big Bang Theory. Excelsior!

Debo reconocer, antes de continuar, que soy un copión, y cuando veo una idea que me gusta me la apropio sin dudarlo. Así que es de justicia que reconozca la inspiración para esta entrada en el magnífico blog de David Sánchez, Las lecturas de Mr. Davidmore, en el que acostumbra a hacer listas de cuestiones relacionadas con la literatura (libros favoritos de escritores, poemas musicados, libros ambientados en determinados lugares, mejores libros según diversos criterios...). Como me parece algo ameno, divertido y que puede resultar de interés, me permitiré emularle con este listado de cameos. 

Veremos unos cuantos, y me gustaría dejaros abierta la puerta para que aportéis otros casos que conozcáis, de manera que la lista se pueda ir ampliando:

1. Stephen King, el rey del cameo


Si hay un escritor que se ha prodigado en la pantalla, sin duda es de Maine y se llama Stephen King. Ha intervenido en tantas series y películas que haría falta una entrada para él solo. Pero ya la han escrito otros :)  Salvo un par de excepciones, hace cameos en cintas basadas en obras suyas, y ha sido, entre otros, sacerdote en Pet Sematary (Cementerio de animales), guardián de cementerio en Sleepwalkers (Sonámbulos), camionero en Creepshow 2, farmacéutico en Thinner (Maleficio), abogado en un anuncio televisivo en Storm of the Century (La tormenta del siglo) o un hombre que intenta usar un cajero automático en Maximum Overdrive (La rebelión de las máquinas).

Stephen King Knightriders
Stephen King y su mujer Tabitha, entre el público de Knightriders,
de George A. Romero, basada parcialmente en un relato suyo.

En la televisión lo hemos visto como conductor de autobús en Stephen King's Golden Years, como lugareño que toma un café en Under the dome (en la segunda temporada vuelve a salir), como un motorista llamado Bachman en Sons of Anarchy o como Teddy Weizak en The Stand (Apocalipsis).

Stephen King Under the Dome La cúpula cameo
El rey del terror se toma un café en Under the Dome

Ha aparecido en Family Guy, y por supuesto en The Simpsons, serie en la que sus novelas y relatos han inspirado numerosos argumentos y bromas, en particular en los Especiales de Halloween («sin tele ni cerveza Homer pierde la cabeza»).

Stephen King The Simpsons cameo
En The Simpsons, King está escribiendo una truculenta biografía de Benjamin Franklin.

En alguna ocasión ha ido más allá del simple cameo, como en Creepshow, en la que protagonizaba la historia titulada The lonesome death of Jordy Verrill, interpretando a un granjero con pocas luces que encuentra un meteorito. 

2. Joe Hill


Y del tal palo, tal astilla. Aunque, siendo justos, Joe Hillstrom King aún no era escritor por entonces, podemos verlo en la ya mentada Creepshow, en la que su papá se encargó del guión, interpretando al niño cuyo padre le requisa el ejemplar de la revista que da título a la película, en la historia que sirve de hilo conductor a las demás.

Creepshow Joe Hill
El angelito no deja que su padre se salga con la suya tan fácilmente. 

3. Kurt Wonegurt


El escritor de Ciencia-Ficción que puedes reconocer que lees sin tener que justificarte, autor de Matadero cinco o Las sirenas de Titán, se autointerpreta en la comedia de 1986 Back to School (Regreso a la escuela). En ella, Rodney Dangerfield da vida a Thorton Mellon, un millonario que decide regresar a la universidad para acompañar a su hijo. Una vez allí, y acostumbrado a que el dinero lo compra todo, no da palo al agua, y sus trabajos se los hacen otras personas. Cuando su hijo le pregunta cómo piensa hacer el trabajo sobre Kurt Wonegurt, si ni tan solo se ha leído un libro suyo, la respuesta es sencilla:



Pero lo más gracioso es que la profesora piense que, quien quiera que haya hecho el trabajo, «no sabe absolutamente nada sobre Kurt Wonegurt»... Por cierto, en la cinta podéis ver también a un joven Robert Downey Jr. mucho antes de Iron Man.

4. Peter Benchley


En la reseña de Jaws (Tiburón) ya vimos que la exitosa película de Steven Spielberg se basa en una novela homónima de este escritor. En la cinta, el escritor aparece interpretando a un reportero de televisión, que cubre la noticia de los ataques del escualo en las playas de la hasta entonces tranquila Amity Island.

Peter Benchley Tiburón Jaws

Que en el libro es Amity Beach y no es una isla, pero eso no viene a cuento ahora.

[Actualizado a 28/05/15] En la reseña de Tiburón blanco hablamos de su adaptación a miniserie televisiva, titulada Creature (La Criatura). En ella, Peter Benchley vuelve a aparecer, en esta ocasión interpretando a un turista adinerado que participa en la pesca de una hembra de tiburón, y cuyo barco de alquiler es atacado por la criatura, que mata al capitán del mismo. 



5. Dan Brown


El creador del fenómeno superventas The Da Vinci Code (El código Da Vinci) tiene su cameo en la adaptación al cine de su best-seller. Tan modesta y tan breve que pasa completamente desapercibida si uno no está ojo avizor.

Dan Brown Código da Vinci cameo

En la firma de ejemplares posterior a la conferencia en la que hace su primera aparición el protagonista, el profesor Robert Langdon (Tom Hanks), Dan Brown puede verse al fondo, portando el libro de Langdon en la mano, con su atuendo característico: americana de tweed y jersey de cuello vuelto. Un simple extra sin línea de diálogo. [La resolución de la imagen no ayuda a reconocerlo, lo lamento]

6. Arthur C. Clarke


De nuevo un autor que interviene en una cinta adaptada de una de sus novelas. En 2010: The year we make contact (2010: Odisea Dos), podemos ver a Sir Arthur C. Clarke en dos ocasiones.

En la primera de ellas, como ya comentamos en la reseña de su libro, Sir Arthur está sentado plácidamente en un banco ante la Casa Blanca, a la izquierda del plano, dando de comer a las palomas, mientras los personajes principales hablan de cuestiones importantes para la trama.


Arthur C. Clarke 2010 cameo


En la segunda, comparte con Stanley Kubrick, director de 2001: A Space Odissey (2001: Odisea en el espacio), la portada de la revista Time, en la que están caracterizados como los presidentes de los Estados Unidos de América y de la Unión Soviética.


Arthur C. Clarke Stanley Kubrick 2010 cameo


7. Stephenie Meyer


La responsable de la saga Crepúsculo tiene también pequeñas apariciones en los filmes basados en sus libros de vampiros. En la primera entrega, Twightlight (Crepúsculo), figura escribiendo en un portátil en la barra de un café. Según la wikia de la saga, realmente estaba escribiendo, en concreto la última entrega, Breaking Dawn

Stephenie Meyer Crepúsculo cameo
[fuente: Twightlight wikia]

Y en la citada Breaking Dawn (Amanecer), vuelve a salir, esta vez asistiendo a la boda de los protagonistas.

Stephenie Meyer Amanecer cameo
[fuente: German Twightlighters]

8. Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Luis Buñuel


La pelicula mexicana En este pueblo no hay ladrones, dirigido por Alberto Isaac en 1965, es una adaptación del relato homónimo de Gabriel García Márquez. Y cuenta con tres cameos de lujo:

El propio Gabo, que hace de taquillero de cine.



El mexicano Juan Rulfo, que juega al dominó en el café.

Juan Rulfo En este pueblo no hay ladrones
[fuente: Crear en Salamanca]

Y el cineasta español Luis Buñuel (que desarrolló gran parte de su carrera en México, pues su estilo era inconcebible en una España bajo la dictadura franquista y sometida a una férrea censura), que interpreta al sacerdote del pueblo.



La cinta cuenta además con la participación de los realizadores Alfonso Arau y Arturo Ripstein, de los dibujantes Ernesto García Cabral y Abel Quezada, o del crítico de cine Emilio García Riera.

9. Tim Burton


El excéntrico y personalísimo director interpreta a otro realizador en la comedia romántica Singles (Solteros), dirigida por Cameron Crowe en 1992, ambientada en Seattle en la efervescencia del movimiento Grunge, y en la que también tienen un hueco las bandas Pearl Jam y SoundGarden.

Tim Burton Solteros Singles


Y aunque el cineasta que encarna Burton está llamado a ser «el nuevo Martin Scorsese», en realidad se encarga de rodar vídeos de presentación para agencias matrimoniales (para los jóvenes, una cosa que existía antes de Meetic o eDarling).



No os perdáis su vídeo: un batiburrillo sin sentido con escenas de diversas películas famosas.

10. Francis Ford Coppola


Antes ya dijimos que Coppola es aficionado a los cameos. En su controvertida y hoy reconocida como obra maestra Apocalypse Now, podemos verle dar vida a un realizador televisivo con pocos escrúpulos, más preocupado de que los soldados americanos queden bien en pantalla que de reflejar la realidad. 

Coppola Apocalypse Now cameo

11. David Lynch


Ya hablamos en la reseña de Dune, de Frank Herbert, de la versión fílmica que firmó Lynch, y del resultado final, con el que el director nunca estuvo satisfecho, lo que le llevó a desentenderse de ella. Como sea, en esta controvertida cinta, con categoría de película de culto pese a su fracaso comercial, Lynch se reserva una pequeña aparición, como trabajador de una cosechadora de especia, que habla por radio con el ornitóptero en el que viajan el Duque Leto Atreides y su hijo Paul.



Y para terminar la lista, por ahora:


12. Camilo José Cela


El último premio Nobel español, creador del tremendismo y mala persona en términos generales, aparece como el personaje Matías Martín en la versión fílmica de su novela coral La colmena. Dicho personaje, un «inventor de palabras», no existe en el original.




[ACTUALIZADO 22/12/14: El escritor Joshua BedwyR (En un mundo azul oscuro, La mente perversa), nos regala dos aportaciones, y hasta nos adjuntó los vídeos. Muchas gracias!]

13. Ken Follet


El best-seller man británico aparece en la serie televisiva que adaptó su obra más popular, Los pilares de la Tierra (The Pillars of Earth). Podemos verle con su pelo blanco y hablando con su perfecto inglés de University College, interpretando a un amigo de la familia del protagonista, Jack Builder.




14. Terry Pratchett


Que interviene en la adaptación, en forma de serie televisiva, de una novela suya, Going Postal, perteneciente al longevo ciclo Mundodisco. En ella, interpreta a un cartero, compartiendo plano con Charles Dance (Tywin Lannister en Game of Thrones).





ACTUALIZADO 15/04/15


15. Michael Ende


El alemán se interpreta a sí mismo en la adaptación de su novela Momo, en la película homónima dirigida por Johannes Schaaf en 1985. En el epílogo de su libro, Ende narra cómo un desconocido le contó, en un tren, la historia que él convirtió en novela, y cómo nunca más volvió a verle. En la cinta, el desconocido es el Maestro Hora, y está interpretado nada menos que por John Huston.



ACTUALIZADO 28/06/15

16. Susan E. Hinton

Rebeldes (Outsiders) fue un éxito tanto como novela como en su adaptación cinematográfica, en la Francis Ford Coppola dio al cine una nueva hornada de actores que se conoció como la generación Rebeldes. Tom Cruise, Patrick Swayze, Rob Lowe, Matt Dillon, Ralph Maccio, Emilio Estévez y C. Thomas Howell encarnaron a los jóvenes protagonistas en una versión bastante fiel al original. Versión que dicen entusiasmó a la escritora, quien no dudó en participar en la cinta encarnando a la enfermera que atiende al convaleciente Dallas (Matt Dillon) en el hospital.



Por el momento lo dejaremos aquí. Googleando un poco hay otras listas similares. Por ejemplo, de escritores tenéis a disposición:




Espero vuestras sugerencias para ir ampliando nuestra lista. Nos leemos!



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16 de diciembre de 2014

Invernaculo - Brian W. Aldiss

Millones de años en el futuro, la Tierra y la Luna han detenido su rotación, mostrando siempre el mismo hemisferio al Sol, que está cercano a convertirse en una Nova. Esto ha provocado un crecimiento desmesurado de las especies vegetales, nuevas dueñas del planeta. Mientras, los humanos han quedado reducido a unos pequeños homínidos verdes que viven en estado primitivo, expuestos a constantes peligros, e intentando eludir a plantas hostiles e insectos depredadores.

Portada Invernáculo ed. Minotauro


Publicada en 1962, Invernáculo (Hothouse) es obra de Brian W. Aldiss. Escritor británico de Ciencia-Ficción, una de las principales figuras del movimiento New Wave originado en su país. Fue librero, editor, antólogo y pintor abstracto. Miembro de la Royal Society of Literature, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Liverpool, y Gran Maestro de la SFWA desde el 2000. En KindleGarten ya hemos visto otras obras suyas.

Es una novela de Ciencia-Ficción blanda especialmente fantasiosa, en la que las cuestiones científicas están tratadas con poco rigor. Se puede considerar, con ciertos matices, una novela de Anticipación, por situarse en un futuro lejano, y contiene elementos literarios y argumentales propios de la Fantasía. 

"Invernáculo" se editó inicialmente en 1961, como cinco novelas cortas publicadas en cinco números (enero, febrero, abril, septiembre y diciembre) de la revista  Magazine of Fantasy & Science Fiction, con los títulos originales de Hothouse, Nomansland, Undergrowth, Timberline y Evergreen. El conjunto de las cinco novelas cortas recibió el Premio Hugo del año 1962 en la categoría de Narración Breve, y se incluye en la lista de David Pringle (las cien mejores novelas de la Ciencia-Ficción). En los Estados Unidos se editó una versión resumida retitulada como The Long Afternoon of Earth, y no se publicó la versión íntegra hasta 1976.


Brian Aldiss

La edición española (Ed. Minotauro) que veremos aquí divide el texto en tres partes sin titular, de extensión bastante pareja, con un total de veintiséis capítulos numerados. 

Lo más destacable de Invernáculo es el escenario que presenta y la capacidad evocadora que tiene, la visualidad lograda por Aldiss, la imagen que transmite de un mundo futuro dominado por las plantas, que provoca en el lector una cierta sensación de inquietud. Veamos:

En un futuro muy lejano (millones de años, sin concretar), la Tierra y la Luna han detenido su movimiento de rotación, de manera que siempre tienen la misma cara orientada hacia el Sol. Éste está próximo a convertirse en una Nova, por lo que su calor y radiación es mayor que nunca. Estas circunstancias han provocado un desarrollo colosal (en tamaño y número) de las especies vegetales y la extinción de la práctica totalidad de los animales vertebrados. Vamos, que las plantas y los insectos son los nuevos amos de la Tierra. Mientras que los humanos se han convertido en unos hombrecillos de piel verde, corta estatura, que sobreviven en un estado primitivo y sin organización social. Su vida es precaria, son un blanco fácil para todo tipo de depredadores y su número decrece rápidamente, lo que los llevará, más tarde o más pronto, a la extinción. 

Portada Invernáculo - Brian Aldiss

Es importante tener en cuenta (y aquí se observa el papel de la New Wave, que primaba el aspecto psicológico y social de los personajes frente a las cuestiones científico-técnicas, en el conjunto de la Ciencia-Ficción) que los postulados científicos de Invernáculo deben ser tomados con pinzas. Por mi parte, que soy un completo ignorante en ciencias duras, destacaría dos datos:

- El Sol está a punto de convertirse en una nova. No me he documentado sobre los conocimientos que se tenían en 1962 acerca del Sol en particular y las estrellas en general, pero hoy día sabemos que el Sol no podría convertirse en una Nova, para lo cual se requiere un sistema binario con una enana blanca y una masa mucho mayor que la que tiene nuestra estrella.

- La evolución de las especies. Aldiss parte de una postura lamarckista, no darwinista. En Invernáculo, los seres evolucionan PARA adaptarse al medio y en función de éste (la función hace el órgano) en vez de evolucionar mediante mutaciones y que aquellos rasgos que supongan una ventaja adaptativa al medio favorezcan a los más aptos (el órgano hace la función). Las teorías de Lamarck estaban totalmente desacreditadas ya en la época en la que el libro fue escrito.

Sobre otras cuestiones, como la posibilidad de que la Tierra deje de rotar, y las consecuencias de ello, no me atrevo a pronunciarme. En cualquier caso, nos quedaremos con lo importante, que es la fortaleza visual y las implicaciones emocionales que transmite la novela de Aldiss. 

Maticemos: El Hugo a la mejor novela fue para
Forastero en tierra extraña de Robert A. Heinlein.
Invernáculo ganó como narración breve. 

El hecho principal es, para mí, el cambio de situación que ha sufrido el ser humano: de ser la especie dominante en el planeta a ser su criatura más insignificante. De estar en la cúspide de la pirámide alimentaria, ha pasado a estar en su base. El humano es un ser mal adaptado al medio, que no puede competir con las demás especies en ningún ámbito. Ni tan solo conserva sus grandes armas del pasado: la inteligencia racional y la capacidad de organización social.

Los humanos, ahora de corta estatura y envergadura (un quinto de nuestro tamaño actual), piel verdosa y esperanza de vida muy breve, se organizan en pequeños grupos sin contacto entre sí, con una estructura social muy primaria. Las mujeres ostentan el poder (hay una líder del grupo, de carácter indiscutible) y los hombres son sagrados, intocables salvo para la reproducción, por lo que son protegidos (por las mujeres) de todo riesgo. Carecen por completo de industria, viviendo en cáscaras vaciadas de unas enormes nueces. Su mortandad violenta es altísima, por medio de depredadores y accidentes de toda clase, y se resignan a ella con una simple frase: «Así va la vida». Sus creencias también son muy ramplonas y primitivas, portando cada persona un alma, una figura tallada con su forma, que en caso de muerte debe ser llevada a la cima del bosque. No existe tampoco un culto organizado.

Portada Invernáculo ed. Four Square

El escenario es grandioso: Una Tierra dividida en dos. Una parte en oscuridad, y otra totalmente invadida por la vegetación, cuya base es un único árbol, un baniano (Aldiss los conoció seguramente en sus viajes por Asia) que ha crecido y multiplicado sus troncos y ramas hasta ocupar por completo la superficie del continente, y en cuyo seno proliferan infinitas especies de vegetales e insectos; una Tierra de Nadie que separa la selva de los océanos, y éstos últimos también dominados por las plantas, lo que ha forzado a diversas especies animales, como los pulpos, a refugiarse en la arena de las playas. Es preciso resaltar que las plantas han ganado movilidad y autonomía, pudiendo muchas de ellas desplazarse y atacar a sus presas. Incluso hay seres que podemos caracterizar como híbridos de vegetal e insecto, como el travesero, una especie de arácnido vegetal, de una milla de largo, que ha salido al espacio, moviéndose cotidianamente entre la Tierra y la Luna usando una suerte de telarañas.

El listado de criaturas es amplio y de gran variedad, reflejando la exuberancia y la riqueza que Aldiss atribuye a esa Tierra del futuro, y resultan curiosos los nombres que les proporciona (así como su correspondiente traducción): torpones, silbocardos, termitones, moscatigres, bricatrepas, ostrabuches, aveveges, ajabazos, saucesinos, pelusetas, papelalas, espinaserras, chuparracos, treparrastras, olmobuches, trapacarráceos...

La ambientación resulta fantasiosa, tan imaginativa y alejada de nuestra realidad, que se adentra en el terreno de la Fantasía, y de no ser por un recurso empleado por el autor (el hallazgo, en un momento de la novela, de unos restos de nuestra civilización, que muestran que se llegó a dominar el viaje intergaláctico y que los humanos alcanzaron a usar a los simios como mano de obra barata) se podría extrapolar a cualquier mundo extraterrestre. 

Portada Invernáculo ed. BH

La historia en sí misma es la aventura de un humano llamado Gren, un niño-hombre al comienzo de la novela, cuyo grupo se disuelve, pues los adultos deben Subir (en su religión, ascender a la cima de las copas del bosque para morir) y los niños deben formar su propio grupo. Gren se disputa el liderato con una niña llamada Toy y termina expulsado del grupo por ésta. Entra en contacto con otra comunidad, en la que conoce a una joven llamada Yattmur, que le acompañará en su periplo, junto con treinta guatapanzas, unos hombres que viven esclavizados por una planta y que, una vez separados de ella, se vuelven estúpidos y pusilánimes. Gren se unirá a un hongo parásito llamado morilla, que se conecta a su cerebro y se comunica con él, aumentando su intelecto y su racionalidad. Pero poco a poco se va mostrando más posesiva y manipuladora. La iniciativa de morilla termina llevando al grupo al lado oscuro de la Tierra, donde toman contacto con otras razas humanas y cobran conciencia, por boca de un pez inteligente y arrogante llamado Sodal Ye, de la trayectoria (bastante desvirtuada y simplificada) de la raza humana, y de la inminente destrucción de su mundo. Durante todo su camino, afrontan adversidades temibles, en forma de homínidos, plantas o insectos, acrecentados por el control que la morilla va tomando de la mente de Gren, y los maquiavélicos planes de ésta. 

Como novela, Invernáculo es algo irregular, y a partir de la Segunda Parte comienza a resultar un tanto monocorde. Esta monotonía se acrecienta por la presencia de los guatapanzas, pues Aldiss logra su objetivo de hacerlos irritantes y cansinos, con su continua autocompasión y su evidente idiotez; y por el papel preponderante de la morilla, por la que el lector acaba sintiendo verdadera antipatía. 

Portada Invernáculo Estados Unidos
Portada estadounidense, con el título cambiado

Porque ya dijimos que Invernáculo transmite emociones, y Aldiss compensa su escaso rigor científico con un cuidado tratamiento de los personajes, que tienen matices y van evolucionando y madurando a lo largo de la historia. Y consigue que desarrollemos sentimientos por ellos. La morilla va desvelando poco a poco su verdadera naturaleza maquinadora, calculadora y egoísta, logrando que sintamos lástima por Gren, que le sirve de anfitrión, y que estemos deseando que se deshaga de ella. La sufrida Yattmur, su leal pareja, valiente e íntegra, soporta el mal trato que le dispensa Gren, sabiendo que no es dueño de sus actos ni sus decisiones. Los guatapanzas son simplemente insoportables, pero aún así indigna que Gren los golpee y espolee, condicionado por la aviesa morilla. 

Otra de las sensaciones que más vívidamente transmite la novela es la de desasosiego e inquietud, mostrando un mundo peligroso, hostil, poco acogedor, en la que los humanos están expuestos a peligro constante, y todo lo que los rodea es mortal para ellos. De igual modo, no existe unión ni alianza entre los grupúsculos humanos, que viven circunscritos a pequeñas áreas de terreno (la más común, las ramas medias de la selva, lejos del suelo y de las copas), lo que aumenta su debilidad.  Si bien no sentimos miedo en ningún momento, sí lo padecen los personajes, y terminan moviendo a conmiseración, pues todo posee garras, pinchos, espinas, frutos explosivos, ramas para golpear, lianas para atar, veneno, urticante... un mundo desaprensivo y cruel, donde las plantas se mueven, algunas muy rápidamente, y muchos vegetales e insectos son carnívoros o carroñeros.  

La desazón viene de mano del patético papel que juegan los humanos en el medio ambiente, donde incluso los insectos los han superado en importancia. En un pasaje, se puede ver que los termitones han elaborado su hogar de un modo que recuerda a nuestros rascacielos, teniendo hasta ventanales de mica transparente y elevadores, en los que viven con gatos como mascotas. 

Portada Invernáculo ed. Sigmet

Y lo más curioso es que, a mi juicio, al terminar la novela, no hay una conclusión, una tesis. O lo que es lo mismo, que Brian W. Aldiss no expresa una premisa clara con respecto a las decisiones de sus personajes una vez les es revelado el final de su mundo. De hecho, los protagonistas tomaran decisiones antitéticas, y el autor no hace juicios de valor sobre ninguna de las dos elecciones. 

Como apreciación personal, quiero destacar la potencia visual que tiene el texto, su expresividad. No voy a decir que Aldiss experimentase con drogas alucinógenas, pero muchos de los pasajes y de las descripciones que incluye Invernáculo parecen inspirados por visiones ocasionadas por psicotrópicos.

Ilustración de Holly Mills sobre Invernáculo
Ilustración de Holly Mills basada en "Invernáculo" [aquí toda la galería]

Del párrafo anterior puede inferirse también que la novela abunda en acción, con gran número de escenas de luchas, escaramuzas y huidas, bien resueltas por el autor, narradas de manera clara, y que tienen el aliciente de estar protagonizadas por todas esas especies vegetales de aspecto y conducta tan amenazadoras.

Como conclusión, Invernáculo es una novela recomendable, pese a su laxitud en lo científico, su tono irregular y su sensación de estar hecha a retales (a medida que transcurre la trama se van incorporando nuevas especies de homínidos, como los pieles ásperas, un clan de lobos antropomorfos). Merece la pena aunque solo sea por su originalidad, por el cuidado estilo de su autor, por la fuerza que le imprime al texto, por su ejercicio de imaginación, y por ser un ejemplo de cómo comenzó a desarrollarse ese movimiento que fue la New Wave británica.

Escúchalo en El Sótano:




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7 de diciembre de 2014

Almuric - Robert E. Howard

Esau Cairn es un hombre de físico portentoso, pero que no tiene lugar en la sociedad humana de su época. Con ayuda de un científico, viaja al planeta Almuric, similar a la Tierra, pero mucho más hostil y peligroso. Allí vivirá aventuras que lo enfrentarán a los bárbaros habitantes del planeta, primero a los rudos guras y después a los abyectos y demoníacos yagas, hasta verse cara a cara con su malvada reina Yasmeena. 

Almuric portada

Publicada en 1939, Almuric (Almuric) es obra de Robert Ervin Howard. Escritor cuyo nombre va unido a la literatura pulp, y de manera particular a la revista Weird Tales. Universalmente conocido por sus personajes: Conan el Bárbaro, Solomon Kane, Kull el Conquistador, Bran Mak Morn el Picto o Red Sonya. Practicó la musculación hasta la vigorexia, y llevó una vida solitaria, sin más amigos que los miembros del Círculo de Lovecraft, con quienes solo trataba por carta. De carácter depresivo, se suicidó de un disparo en la cabeza con apenas treinta años, truncando así su prometedora carrera literaria. Se le reconoce como uno de los padres de la fantasía moderna, en su subgénero de la Fantasía heroica o Espada y brujería.

Es una novela de Fantasía y Aventuras, etiquetable como Espada y Planeta, un subgénero del Space Opera, sin rigor científico alguno pero con un fuerte contenido de acción y emociones. 

Robert E. Howard


Almuric es una novela corta, y como tal fue concebida por Howard, pero vio la luz por entregas, en tres números (el primero, el de mayo de 1939) de la revista Weird Tales, y no fue hasta 1964 que se publicó como novela, por la editorial Ace Books. Hubo que esperar hasta 1987 a que Miraguano ediciones la publicase en castellano, en un volumen que hoy se considera una pequeña joya.

Tiene poco más de 130 páginas, divididos en un prefacio y doce capítulos. Está narrada en primera persona por el propio Esau, salvo el prefacio, que está narrado en primera persona por el científico que lo envía a Almuric. En la traducción se usa el nombre original Esau, y no su forma castellana Esaú, así que en esta reseña la conservaremos igual. 

Almuric portada
Portada de la edición de 1964 de Ace Books. 60 centavos.

Almuric es, sin duda alguna, deudora de una obra de casi idéntico planteamiento: la saga de John Carter de Marte (o Ciclo de Barsoom) de Edgar Rice Burroughs, pero también es un compendio de todos los elementos definitorios y característicos de la literatura de Robert E. Howard. A saber:

Esau Cairn es un hombre con unas capacidades físicas extraordinarias, con una fortaleza y una constitución sobrehumanas, posiblemente el más fuerte de la Tierra. Su vigor se extiende a su carácter, apasionado e inflamado, pero marcado por una bondad innata. Debe abandonar la práctica del fútbol americano, pues sus actuaciones se saldan con rivales lesionados de gravedad. Se pasa al boxeo, pero sin desearlo mata a un sparring, y le retiran la licencia. Más tarde, un político corrupto intenta usarlo para extorsionar a sus enemigos, pero Esau lo mata de un puñetazo. Perseguido y acorralado por "la mafia política", se refugia en casa de un científico, al que no desea comprometer. Pero éste le ofrece ser enviado a Almuric, un planeta que ha descubierto, mediante una máquina cuyo funcionamiento no se describe. Todo esto transcurre en unas pocas páginas. 

Acto seguido, Esau ya está en Almuric, desnudo (como luego ocurrirá en el filme Terminator, la materia inorgánica no viaja con su portador) y nada más poner un pie en el planeta se encuentra con uno de sus habitantes, al que vence en una pelea, tomando su puñal y su ropa (un taparrabos de seda, un cinturón y unas sandalias). Salva a otro hombre de ser muerto y devorado por un gigantesco carnívoro, y tras ello lleva una vida primitiva, refugiándose de las muchas fieras de Almuric, recolectando frutos para comer y endureciéndose todavía más. 

Almuric portada
Primera versión castellana, de Miraguano Ediciones

Las rigurosas condiciones de vida de Almuric llevan la fuerza y la resistencia de Esau hasta la hipérbole:

«Mi piel, bronceada por el sol y curtida por los elementos, se volvió insensible al calor y al frío, algo que no creí que fuese posible. Músculos que hasta entonces había ignorado poseer se hicieron evidentes. Adquirí una fuerza como ningún terrestre había conocido desde hacía siglos.»

Cansado de la soledad y de la vida errante, decide buscar a sus semejantes. Así llega a la ciudad de Koth, donde es apresado, pero más tarde aceptado como un igual tras vencer en singular combate a Ghor el Oso, el más fuerte guerrero de la ciudad. Recibe el apodo de Manos de Hierro, y vive como uno más de los guras, pues así se llama esa especie. Conoce a Altha, una hermosa joven, pero él prefiere la vida montaraz de la caza y la camaradería de las tabernas. Altha lo sigue un día al exterior, donde es raptada por los yagas, unos seres alados de aspecto demoníaco y de una maldad implacable. El resto de la historia trata la aventura de Esau en su intento de rescatar a Altha, y sobre cómo guía a los guras en el asalto a la ciudad de los yagas, así como su enfrentamiento a Yasmeena, la despótica reina de los demonios, que además se ha encaprichado de él. 

Almuric portada


Como acabamos de ver, Almuric recopila todos los componentes propios de la obra de Robert E. Howard:

Su protagonista, Esau Cairn, es un hombre poderoso, solitario, individualista y autosuficiente, un héroe que se sobrepone a todas las adversidades por sus propios medios, sin requerir apenas ayuda, y que no se encuentra cómodo en su entorno social, sintiéndose fuera de lugar, sin sentimientos de pertenencia a un grupo de pares. 

La oposición entre barbarie y civilización se decanta en favor de la primera. Para Howard, la barbarie es la organización social perfecta para la humanidad, con su código de honor simple y su pasión por los placeres sencillos de la vida: cazar, guerrear, beber y vociferar en las tabernas. Estar siempre alerta, y siempre jugándose la vida contra cada enemigo temible. 

La civilización es una decadencia de la barbarie, que conduce a las personas a una vida blanda, acomodaticia y manipulada un aparato burocrático de leyes retorcidas al servicio de los poderosos. Esau no tiene cabida en su mundo natal, que no admite su naturaleza bestial, y termina enfrentándose a la corrupción política, y a la policía al servicio de ésta. 

«De un modo general, el hombre civilizado no vive plenamente; está recargado de masas de tejidos musculares atrofiados y de grasa inútil. La vida parpadea en él débilmente; tiene los sentidos adormilados. Al desarrollar el intelecto, ha sacrificado muchas más cosas de las que tiene consciencia.»

Almuric portada

De hecho, Almuric reaprovecha elementos que aparecen en otras obras de Howard. Koth, la ciudad de los guras que recibe a Esau, es también uno de los reinos de la Era Hybórea. Yasmeena, la reina de los yagas, comparte nombre con la Princesa Yasmina que Conan el Bárbaro debe rescatar en la novela The People of the Dark Circle. La inventiva para dar nombre a personajes y lugares era una de las grandes dificultades como autor para Howard, y se repetía con frecuencia. 

Pero el reciclaje más evidente es el de los yagas, que por su descripción física (humanoides alados de piel negra y aspecto demoníaco) y por su carácter maléfico y rapaz, están tomados letra a letra de los demonios alados a los que debe enfrentarse Solomon Kane al final de sus aventuras, en África, en el relato Wings in the Night (Alas en la noche).

Literariamente, Almuric es un peso ligero, como debe ser el pulp, donde el formato condicionaba el estilo de los autores, obligándoles a una narración ágil, trepidante, sin medios tiempos ni espacio para las descripciones o largos diálogos. El propio Esau afirma: «Oh, aprendí muchísimas cosas sobre Almuric. Como esto es una crónica y no un ensayo, me veo obligado a pasar muy por encima las costumbres, el modo de vida y las tradiciones de sus habitantes». El lector debe sobreentender muchas cosas, pero el texto es lo bastante claro para imaginarse Almuric como un lugar agreste, de vegetación exuberante, vastas llanuras, espesas selvas y rocosas montañas, todo ello habitado por versiones más salvajes y bestiales de nuestra fauna (se citan babuinos, hienas, leopardos, tigres dientes de sable, y una especie de avestruces, pero todo ello más feroz y amenazante que sus homólogos terrestres). También existen una forma de unicornios del tamaño de bisontes, y unos demonios con cuerpo de mono y cabeza de perro. 

Almuric portada


No hay tiempo para relajarse ni para reflexionar demasiado. Desde que aparece en Almuric, Esau está en constante peligro, y no cesa de enfrentarse a bestias, a guras, a yagas y a sus esclavos, unos hombres de piel azul llamados akkis, que los obeceden ciegamente y los adoran como a dioses. No ha lugar a explicaciones: Esau se entiende con todos los habitantes de Almuric, primero pensando que hablan inglés y después concluyendo que en el viaje ha obtenido la capacidad de comprenderlos, salvo algunos vocablos sin equivalente en su lengua. La gravedad, atmósfera, clima y hábitats de Almuric también le permiten sobrevivir sin problemas. Lo importante es la acción desbordante, los acontecimientos que se suceden sin darle un respiro al protagonista; los combates contra rivales formidables, las grandes batallas multitudinarias y que al final «ganen los buenos», es decir, que en la eterna lucha entre el Bien y el Mal venza el primero. 

Tampoco faltan las mujeres, tanto la «damisela en apuros», Altha, que Esau debe rescatar del cautiverio de los yagas, como la malvada Yasmeena, que hace de «mujer fatal», hermosa y seductora en su crueldad. Las villanas de gran hermosura, crueles, frías y calculadoras son una constante tanto en Howard como en la literatura pulp en general, al igual que su tendencia a sentirse atraídas por el protagonista masculino, a tentarlo con poder y con sus favores, y a indignarse con él y condenarlo cuando son rechazadas. 

Almuric portada


En cuanto a las mujeres guras, Robert E. Howard presenta una raza con un acusado dimorfismo sexual, que se manifiesta ya desde la niñez: las mujeres son semejantes a las terrestres, más hermosas y delicadas incluso. De carácter tranquilo, buscan la seguridad de las ciudades y evitan los numerosos peligros del exterior. Por el contrario, los hombres guras son simiescos, de cuerpos hipertrofiados y velludos en extremo, y de una fuerza física descomunal. Howard indica que el trato entre sexos es respetuoso, y que no se dan ni el maltrato ni el abuso de los hombres hacia las mujeres. A este panorama opone el pérfido tratamiento de los yagas hacia sus hembras, a las que cortan las alas para recluirlas en su ciudad, sometidas a los machos, con excepción de su reina Yasmeena.

La narración alterna en relato de los hechos con descripciones someras, por parte de Esau, del planeta, de sus habitantes y del modo de vida de éstos. Hay que decir que Esau «se gusta», y a menudo hace referencia a su físico, y cómo éste le permite realizar todas las proezas que protagoniza: «mis músculos de acero se tensaban y anudaban como cuerdas», «pero con mi tamaño y mi fuerza, no tengo nada de un hombre ordinario», «Mi cuerpo robusto estaba hecho por pura fuerza»... esto es habitual en la narrativa de Howard, y en otros relatos en primera persona se observa el mismo comportamiento. 

Mi opinión personal es que el mundo de Almuric permitiría a Robert E. Howard ambientar muchas más historias, tanto de Esau Cairn como de otros personajes. Por ejemplo, existe un «cinturón», una cadena de altas montañas, tras el cual existe un mundo ignoto, desconocido para los guras (incluso piensan que Esau procede de allí), del que los yagas obtienen esclavas de piel amarilla y cobriza. También se cita que los guras no son los primeros habitantes de Almuric, sino que existen ruinas antiquísimas, magníficas, sobre cuyos constructores se ignora todo. Es posible que el suicidio del autor interrumpiese, junto con el resto de su corpus literario, el desarrollo de nuevas aventuras en el planeta. Pues Almuric se editó de manera póstuma, y supuestamente tras una revisión del texto, que tal vez no estuviese finalizado. 

Es, en resumen, una obra muy recomendable como lectura de entretenimiento, pues ese era su destino inicial. Como manera de acercarse al pulp y descubrir un mundo fascinante, de historias llenas de acción, sangre, miembros cercenados, proezas físicas imposibles, batallas campales; monstruos ciegos, más antiguos que el mundo, de un poder devastador y vencidos in extremis por un golpe desesperado. Pueblos con un sentido del honor simple y expeditivo, y canciones cantadas a voz en cuello en las tabernas, bebiendo jarra tras jarra de cerveza; todo ello con argumentos sencillos, sin hilos secundarios, personajes apenas bosquejados y, por encima de todo, mucha diversión para dos o tres tardes.  



El cómic: 

Almuric comic


En 1980, Marvel Comics editó una adaptación al arte secuencial, en los números 2, 3 y 4 de su revista Epic, destinada a obras más personales y enfocadas a un público más adulto que en grueso de su producción habitual. Dispuso de guión de Roy Thomas (uno de los hombres fuertes de la compañía, responsable también de los guiones de la serie Conan el Bárbaro) y de los lápices de Tim Conrad. Los autores de Epic conservaban los derechos sobre la obra (algo raro en Marvel), lo que permitió que en 1991 fuese reeditado por Dark Horse Comics, en un solo volumen.

Con la reedición del material original, Dark Horse inició también una serie regular, titulada Ironhand of Almuric, con guión de Roy Thomas y dibujo de Mark Winchell, pero se canceló en el número cuatro. Más datos en Tebeosfera

Almuric comic
En este enlace tenéis más páginas del cómic (en francés)

Y comentar que los galegofalantes tenemos la oportunidad de leer las aventuras de Esau Cairn en nuestra lengua, gracias a la edición de Urco Editora: 

Almuric Urco Editora


Que traduce, poco a poco, toda la obra de Robert E. Howard y otros imprescindibles del pulp. Lo podéis comprar aquí.

Escúchalo en EL SÓTANO

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