27 de noviembre de 2014

Pórtico - Frederik Pohl

En el Siglo XXII, la Tierra se encuentra superpoblada y sus recursos totalmente esquilmados, hasta el punto que la alimentación se obtiene de sustratos de hibrocarburos. La única posibilidad de supervivencia de la raza humana procede de Pórtico, un asteroide cercano a Venus, en el que una avanzada especie alienígena, los Heechees, dejó abandonada su base de exploración espacial. Desconociendo los principios de funcionamiento de la tecnología Heechees, los humanos operan sus naves por intuición. Las misiones a bordo de las naves Heechees, en busca de objetos e instrumentos de valor, pueden suponer, para aquellos que se aventuren en ellas, la más inmensa fortuna o una muerte segura. 

Pórtico portada Ultramar

Publicada en 1977, Pórtico (Gateway) es obra de Frederik Pohl. Uno de los autores de Ciencia-Ficción más destacados, con una trayectoria de 75 años dedicada al género, como escritor, agente literario, editor y conferenciante. Su entrega le granjeó cuatro Premios Hugo, tres Nebula, un Locus y dos John W. Campell Memorial. En su adolescencia co-fundó los Futurians, un grupo de aficionados a la Ciencia-Ficción, más tarde escritores de la misma. En KindleGarten lo conocimos con la reseña de su Mercaderes del espacio

Es una novela de Ciencia-Ficción blanda, que combina elementos del género de aventuras con aspectos de la llamada Ciencia-Ficción social, y que por ambientarse en un posible futuro, pertenece a la rama de la Anticipación, con un cierto tono distópico, por el escenario que plantea.

Pórtico es el inicio de una pentalogía conocida como Los Heechees o La saga de los Heechees. Tiene, además, el honor de haber obtenido los cuatro grandes premios de la Ciencia-Ficción: el Hugo, el Nebula, el Locus y el John W. Campbell Memorial.

Frederik Pohl

Frederik Pohl presenta un escenario y un contexto que destacan por su originalidad. Veamos:

En un futuro cercano, la humanidad ha agotado los recursos naturales de la Tierra. Los alimentos se obtienen a partir del cultivo de levaduras y bacterias del petróleo. La extracción de hidrocarburos ha convertido estados enteros como Wyoming, Utah y Colorado en gigantescas minas. La vida en Venus no es mucho mejor, con la población recluida en malolientes galerías subterráneas. La única esperanza de la humanidad es Pórtico: un asteroide situado cerca de Venus, perforado por cientos de kilómetros de túneles, en el que una raza desconocida y muy avanzada tecnológicamente, los Heechee, abandonaron, hace medio millón de años, casi mil naves espaciales.

Estas naves permiten viajar a cualquier lugar del Universo a velocidades hiperlumínicas, y a los prospectores (así se llaman los expedicionarios) si tienen suerte, encontrar y traer consigo instrumentos de alta tecnología, que puedan mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la Tierra. Los descubrimientos quedan a beneficio de Empresas Pórtico (más conocida como La Corporación), consorcio participado por los diversos Estados de la Tierra (con un mapa sociopolítico diferente al actual, que incluye a los Estados Unidos de América, la Unión Soviética, los Estados Unidos de Brasil, la Confederación Venusiana y el Nuevo Pueblo de Asia), y suponen una serie de regalías y porcentajes de beneficios para sus descubridores. 

Pórtico portada

El problema radica en que nadie sabe con certeza cómo funciona la tecnología Heechee, ni ha sido posible desentrañar los sistemas de navegación y pilotaje de sus naves, con lo que cada viaje de prospección es una aventura y una incognita: no se sabe ni a dónde se va, ni a qué distancia, ni cuánto se tardará en llegar y volver. Algunas naves regresan vacías, o destrozadas de tal manera que quedan inutilizables (nadie sabe repararlas). Muchas expediciones suponen la muerte o daños severos para todos o varios de sus tripulantes. Otros vuelven con las manos vacías, otros no regresan jamás, y unos pocos tienen la fortuna de un hallazgo que les suponga ganancias económicas (mayores o menores, según su suerte), e incluso les permita retirarse. 

Ser prospector en Pórtico es una aventura en toda regla: el viaje de desplazamiento al asteroide y los costes de alojamiento en él son elevadísimos, y no se admiten personas improductivas ni que no puedan pagar su manutención. A quien no puede afrontar su estancia, se le invita a embarcar en el primer crucero disponible o se le lanza al espacio sin traje protector. Mucha gente ahorra durante años en la Tierra o en Venus para pagarse su pasaje a Portico y probar fortuna. El caso del protagonista es diferente, pues todo comienza con un boleto premiado de lotería. 

Robinette Broadshaw (es un varón, pese a su nombre, como recuerda en la primera frase del libro) es un minero de Wyoming, condenado a una existencia precaria y monótona, trabajando en las minas de hidrocarburos (un trabajo de alto riesgo y que provoca graves enfermedades pulmonares) y pasando sus momentos de ocio deambulando, bebiendo y persiguiendo mujeres. El día siguiente a cumplir veintiséis años gana 250.000 dólares en la lotería, y decide invertirlos en cambiar de vida: compra un pasaje a Pórtico, dispuesto a probar suerte como prospector. 


Pórtico libro

La novela, dividida en treinta y dos capítulos, está narrada en primera persona por el protagonista: Rob, Robin, Robinette o Broadshaw, según quien se refiera a él. Hay dos tipos de capítulos, que se alternan. Unos transcurren en Pórtico, y Rob los narra en retrospectiva, en pasado. Otros transcurren en Nueva York, y son narrados en presente, mientras Rob acude a la consulta de un robot psicoanalista al que llama, con ironía, Sigfrid von Schrink.

Adicionalmente, la novela está salteada por fragmentos de conferencias, notas de prensa, extractos de memorandos, y boletines de anuncios por palabras y noticias, que dan una idea de los aspectos cotidianos de Pórtico. Como curiosidad, en las conversaciones entre Rob y Sigfrid, en ocasiones se nos muestra la charla vista internamente por éste, en una especie de lenguaje computacional. 

De tal manera que Rob, que se ha enriquecido con su tarea de prospector, está viviendo en la Tierra, en Nueva York ("debajo de la gran cúpula"), gozando de un Certificado Médico Completo (que le permite acceder a tratamientos médicos que frenan el envejecimiento), llevando una vida ociosa y disoluta, y acude a terapia psicológica con Sigfrid, aunque no sabe muy bien por qué. 

Así pues, Rob relata su vida en Pórtico, la organización del mismo, la interacción social de sus diferentes habitantes, su modo de vida, sus hábitos y costumbres, y de igual modo las características de las misiones de exploración, los tipos de naves (de una, tres y cinco plazas), las relaciones que se establecen en los viajes o los problemas que surgen en ellos. El microcosmos de Pórtico permite a Pohl hacer un retrato de la sociedad en general, y de la transformación que la personalidad de los individuos sufre en la adaptación a un medio hostil e inhospitalario.

Pórtico portada Nova

Porque Pórtico es un mundo de avanzada, de última frontera, lleno de grandes oportunidades pero también peligroso, desconocido y de una fiera adversidad. El mito de Pórtico como pasaporte a la riqueza y como trampolín para una vida nueva remite a las fiebres del oro del siglo XIX o a El Dorado de los españoles. 

Resulta llamativo como Frederik Pohl retrata en los mineros de la Tierra, en los prospectores de Pórtico, y en Rob en particular, los rasgos de una sociedad individualista, en la que nadie muestra motivaciones o impulsos de cambiar la situación colectiva, de asociarse o sindicarse, de movilizarse masivamente para exigir cambios sociales. Rob y el resto de prospectores buscan el lucro y el enriquecimiento personal, interesados solo en mejorar su situación individual. 

Hay dos elementos que impregnan toda la novela, y casi parecen tangibles: la suciedad y la desesperanza. Tanto las minas de Wyoming, como los túneles de Pórtico, como Venus, como las naves de los Heechee, son citados por Frederik Pohl como lugares sucios, malolientes, nauseabundos, pestilentes, y la fetidez es una constante en los recuerdos y la narración de Rob. Asimismo, el texto transmite sensación de desazón, de falta de expectativas: la Tierra, Venus o Pórtico son lugares sórdidos, desabridos y poco acogedores, en los que no hay salida ni porvenir. Solo Pórtico ofrece la oportunidad de cambiar el panorama con un golpe de suerte, con una misión afortunada, por la que vale la pena correr el riesgo de regresar muerto, desnutrido, en coma o esparcido en trozos por la nave, o simplemente de no regresar. 


Pórtico Frederik Pohl


Como contrapunto, Pohl ofrece la camaradería entre los prospectores como remedio para la crudeza de la vida en Pórtico. Relaciones que no siempre suponen la amistad verdadera, pero que muestran una preocupación por los demás, un apoyo mutuo e incluso una sana competencia que incluye la alegría por el éxito ajeno. 

Sobre esto, cabe decir que el autor desarrolla bien los personajes, no con una profundidad absoluta, pero sí lo suficiente para no ser meros soportes de la trama. La Familia Forehand, originarios de Venus, cuyos cuatro miembros se embarcan juntos como prospectores, y que recurrieron incluso a la prostitución y al sacrificio de un miembro para poder viajar a Pórtico; el estoico Shicky Bakin, carente de piernas, que trabaja como basurero y entregó todas sus ganancias a su hijo, afrontando con ascetismo la posibilidad de ser expulsado al espacio; Klara, la valiente pareja de Rob, aquejada de ludopatía; el brasileiro Francisco Hereira, que se convertirá en uno de sus mejores amigos... la novela de Frederik Pohl tiene, como dijimos, mucho de Ciencia-Ficción social, y lo verdaderamente importante en ella, a mi juicio, no es tanto la exploración espacial como el mosaico de personas que componen la sociedad de Pórtico.

Sobre Rob Broadshaw, el protagonista, cabe concluir que, pese a narrar, rememorando, sus vivencias en Pórtico, posee algún tipo de bloqueo mental que le impide recordar gran parte de lo sucedido, o al menos la terapia de Sigfrid parece orientada a desbloquear los recuerdos, sugiriendo hasta la hipnosis a tal fin.  

Pórtico Pohl


A mi parecer, Rob es un personaje interesante. No es un héroe, ni un cúmulo de virtudes. Todo lo contrario, es una persona común y corriente, vulgar incluso, y alguien con quien muchos podemos sentirnos identificados: es débil de cáracter, egoísta, indeciso, pusilánime a veces; es cobarde y pospone una y otra vez su primera misión; en muchos momentos vive de Klara, su pareja, y se siente desazonado por ello; arrastra un complejo de culpabilidad hacia su madre; hace daño a las personas que ama (llega a agredir físicamente a Klara, rompiéndole varios dientes), no sabe conservar a aquellos que le hacen feliz... sin ser psicólogo, diría que padece algún tipo de trastorno pasivo agresivo. 

También resulta curiosa la postura de Pohl hacia el psicoanálisis, que vemos a través de Sigfrid, una máquina que se desempeña como el clásico psicoterapeuta (hasta proyecta una imagen humana, sentada a la cabeza del diván con una libreta y un lápiz). indagando en la mente de Rob y reduciéndolo todo a conceptos freudianos, como el complejo de Edipo o la fijación anal. En un momento de la novela, Rob llega a concluir que, para él, la idea de amor está relacionada inseparablemente con que le introduzcan objetos por el ano. El hecho de que el psicoanalista sea un robot, insensible a los insultos y arrebatos de ira de Rob, inasequible al cansancio (atiende pacientes las veinticuatro horas), muestra un concepto poco halagüeño de dicha terapia [cada día más en entredicho, por cierto]. 

Por último, es necesario comentar que Pórtico abre muchas cuestiones, pero no las resuelve. Casi todo queda en el misterio, incluidos los acontecimientos que condujeron a Rob a su posición actual de riqueza y retiro ocioso. Sabemos que hizo tres salidas (tiene tres brazaletes de metal acreditativos) pero no queda claro cuál fue el descubrimiento que le reportó tan altísimos honorarios. Tampoco se aclarará el funcionamiento de las naves Heechee, ni el destino de muchos de los personajes. Desconozco si Frederik Pohl ya había concebido la obra como una saga, o al menos si tenía claro que Pórtico tendría continuación. Porque, como sea, el universo queda presentado, pero ofrece mucho más de que entrega en esta primera novela, y a la historia le falta un puntito de fuerza, no hay un momento de clímax. Pese a ello, es una lectura placentera, tanto en lo que concierne a la parte más científico-técnica, con la descripción de las naves y otros instrumentos Heechee (es Ciencia-Ficción blanda, no esperéis rigor ni explicaciones detalladas y factibles) como en lo tocante al aspecto social y psicológico, en el que Pohl se mueve con mucha soltura.


El videojuego:

En 1992, la compañía Legend Software comercializó un videojuego basado en la novela, y titulado del mismo modo: Gateway. Es una videoaventura de point and click, y no he podido localizarla en castellano. Existe bastante información sobre ella, en enlaces como este

Pórtico videojuego portada


Como está considerada abandoware, puede descargarse libremente, por ejemplo de aquí, de aquí o de aquí, donde también tenéis reseñas, pantallazos y más información. Eso sí, para hacerla funcionar necesitaréis un emulador de MSDOS (en el primer enlace recomiendan «pure WinXP, DOSBox and VDMSound»). 

Pórtico videojuego


El juego tuvo una segunda parte, Gateway II: Homeworld, publicado en 1993.

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21 de noviembre de 2014

Estimado Señor Editor:

De: Tomás Rivera, bloguero con diez minutos libres.

Para: Sr. Editor de una editorial pequeña y un tanto oscura, con una trayectoria corta y difícilmente rastreable, y de la que tampoco es que haya demasiada información en Internet. 

Asunto: Re: Posibilidad de publicación de su novela


Muy Señor mío:

Espero que no le importe que responda a su correo en forma de carta abierta.

En primer lugar, deseo agradecerle sinceramente su oferta para la publicación de la novela que estoy escribiendo, así como que me incluyese en la lista de correo masivo con la que habrá hecho la misma oferta a otros tantos miles de escritores aficionados. 

Tengo la absoluta certeza de que sus intenciones son honestas, y de que su editorial se encargaría de que el resultado final de mi novela fuese excelente, así como de hacerle una adecuada promoción que la pusiera en conocimiento del gran público. 

Asimismo, me hallo convencido de que, como usted afirma, su editorial está buscando nuevos autores que publicar, y de que su trato hacia mí como tal autor sería justo, ecuánime, respetuoso, de mutua confianza y con una política clara y transparente en cuanto a regalías, liquidación de derechos, control sobre mi obra y protección de la propiedad intelectual. 

De igual modo, estoy seguro de que sus tarifas para una edición en papel, modalidad que me ofrece además de la digital, y que yo debería sufragar, son ajustados y competitivos, posiblemente mejores que los de otras editoriales similares.

Estoy tomándole el gusto a esto de colgar 'selfies'. ¿Problemas de autoestima?
Por cierto, el próximo será con batamanta (si es que todavía las venden)

Así todo, me veo en la obligación de rechazar su generosa oferta, y me gustaría explicarle el porqué:

En primer lugar, NO soy escritor, ni deseo serlo. Sé que todos hemos soñado, en algún momento, con ver nuestra novela a la venta en las librerías. Con nuestro nombre en letras de molde sobre una preciosa edición de lujo, de esas en cartoné, con sobrecubierta satinada y portada en cuatricromía. Con entrevistas y reportajes en los suplementos culturales de las grandes cabeceras de la prensa (El Ideal Gallego no cuenta). Con presentaciones en Ferias del Libro varias, con una larga cola de lectores ante nosotros, deseosos de que firmemos su ejemplar e intercambiemos con ellos unas palabras amables y, quien sabe, incluso nos interesemos por ese libro que han escrito (sin poder prometerles nada, por supuesto). 

Esos tiempos ya pasaron, si es que alguna vez existieron. Para mí, escribir es una afición, una labor diletante, una actividad de ocio. Un "hobby", si me permite el anglicismo innecesario. A algunas personas les gusta el modelismo, el ballet, el tiro con arco, la fotografía o la recreación de batallas históricas. Mi afición (una de ellas, tengo más) es la más antigua del mundo, y no me refiero al sexo, o a romperse la crisma mutuamente con el vecino de la tribu de al lado. Mi afición es contar historias. Me divierte, me entretiene, me distrae y me hace olvidar los asuntos cotidianos. Concurre que me expreso mucho mejor (o eso creo) por escrito que oralmente, por eso perpetro cuentos y novelas. De lo contrario, andaría por los bares, de cuentacuentos. O de monologuista, que lo otro está demodé

Ya si eso mañana

Pero, como el resto de mis aficiones (dormir, por ejemplo), la realizo sin esperar obtener beneficio económico a cambio. Soy educador de profesión y telefonista de ocupación. Pero, ¿escritor? eso no. No tengo ni el talento, ni la creatividad, ni la imaginación, ni la constancia, ni la capacidad de dedicación, ni la perseverancia, ni la resistencia a la frustración que se necesitan para ser escritor. 

En segundo lugar, sé de manera fehaciente que usted no ha leído mi novela. Si se refiere a "Nómada", habría notado que la publico por entregas, y en la actualidad tiene apenas veinticuatro páginas. Si, por el contrario, se refiere a "Cuentos de San Andrés", se habría dado cuenta de que es un ejercicio de estilo, una historia escrita "a la manera de", cosida a retales y trocitos de otras novelas, que me inspiraron y que se encuentran entre mis dilectas. Y usted, como editor con olfato para los productos con salida en el mercado, sabe que el boom iberoamericano está, por desgracia, muerto y sepultado, y que un libro a caballo entre el costumbrismo y el realismo mágico está condenado al fracaso más estrepitoso ¡Si hasta Isabel Allende se ha pasado a la novela negra! Por ello, me choca que me diga que mi una obra (ya sea una u otra) le ha fascinado y la ve usted con la suficiente calidad como para ser publicada por su editorial.

Ya que estamos, le habrá llamado la atención la falta de rumbo que tengo como escritor, ¿no? La carencia de criterio estilístico, quiero decir. Yo, como editor, no me fiaría de un autor, aficionado o no, que con treinta y siete años aún no sabe a dónde quiere ir.


Como ejemplo de estar descentrado, me voy a poner a contar algo que no tenga nada
que  ver con el tema,  como que me encanta Steve McQueen. Elegancia, estilo, encanto, 
el glamour de los coches, las motos, las chaquetas de cuero... lo tenía todo, el condenado.

Por otra parte, soy consciente de mis muchas carencias y mis no menos limitaciones como escritor aficionado. Comentarios del estilo "habría que pulir algún detalle""tal personaje no transmite nada, deberías cambiarlo", o "la voz narrativa tiene autoridad, aunque la historia es insulsa" harían que su correo tuviese un punto extra de credibilidad. Suenan a cosas de esas que le dicen los editores a los escritores en las películas, cuando los llaman a media mañana y los despiertan, con una resaca horrible, para preguntarles que para cuándo estará listo el libro. 

En tercer lugar, no entra en mis planes costear mi propia edición. Soy un total ignorante en el mundillo literario y, aunque soy consciente de que una editorial tiene muchos gastos, y la publicación es una industria de mucho riesgo, me he documentado algo sobre el tema, y me quedo con una frase que leí no recuerdo dónde: "Si tienes que pagar, no te están editando". 

Quizás algo como "no podemos pagarte al principio, hasta que recuperemos la inversión" o "somos una editorial pequeña, pero si confías en nosotros creceremos juntos" sonase mejor que "te haremos un buen precio para tu edición". Hablo según mi criterio, no soy experto en mercadotecnia (¿le he dicho ya que trabajo de telefonista?)

Reunión de gente que publica en Wattpad, en un día de poca afluencia

Y por último, aunque como ya dije no dudo ni un momento de su proyecto ni de su honorabilidad (¡faltaría más!), me ha chocado que me diga usted que "están buscando con urgencia nuevos autores que publicar". Entiéndame, otra cosa no habrá hoy día, pero autores aficionados y noveles en busca de una oportunidad tiene usted a punta pala. Miles, literalmente. No exagero, hoy todo el mundo escribe. Dese un paseo por Amazon, Lulu, Smashwords, Bubok o cualquier plataforma similar de publicación online y verá lo que le digo. Entre en Wattpad y dedíquele cinco minutos: eso es la selva. Es como si yo dijese que estoy buscando con denuedo nuevas facturas que pagar, nuevos anuncios en la televisión, nuevas compañías de telecomunicaciones que me llamen a la hora de la siesta para venderme su ADSL, o nuevos fanáticos religiosos que me aborden por la calle para preguntarme si conozco a Jesús (por cierto, sí, lo conozco y me parece un tío caralludo).

Vamos, que lo normal, a día de hoy, es que cualquier editorial tenga montañas de originales apiladas, de otros tantos aspirantes a escritores, y no disponga ni de personal ni de tiempo material para leerlos todos, ni tan solo para responder a sus remitentes con un correo cortés de "lo sentimos, ahora mismo su obra no encaja en nuestra línea editorial, pero la conservamos por si en un futuro..."


Este disco existe. Y es bueno. 

Así todo, lo que más me place de su correo son, sin duda, las llamadas a la prudencia y la cautela. Que, en caso de confiar en su oferta, no me haga ilusiones, ni tenga unas expectativas demasiado altas, me aconseja. Lo cual le agradezco hasta el infinito, pues de nuevo queda fuera de toda duda su profesionalidad, y cuando desfilemos ante una multitud exultante y las masas me aclamen como nueva figura referente de la Ciencia-Ficción, heredero de Heinlein y Asimov, casi puedo imaginarle a usted, sosteniendo el Premio Hugo sobre mi cabeza y susurrándome una y otra vez al oído: "Memento mori. Memento mori".

Ilusiones, la verdad, no me hacía ya, pero no crea que no eché mis cuentas y no le di vueltas a su oferta. Que los gallegos arrastramos fama secular de desconfiados. Porque si su editorial me cobra por la edición (entiendo que a mayor tiraje, menor precio por ejemplar), la ganancia de usted no reside en vender mis libros, si no en imprimirlos. O lo que es lo mismo, usted me vende a mí mis libros para que yo, a su vez, se los venda a terceros con un margen de beneficio.

Los de Barnes and Noble, que son unos hachas, se han inventado este chisme.
Tu libro autoeditado, en autoservicio y en unos minutos. Le han llamado Espresso,
porque son unos cachondos. Dicen que los libros salen algo pegajosos. [fuente]

Esto me hizo dudar, no voy a engañarle, ahora que ya nos hemos tomado confianza. Porque si a usted le entra el dinero por adelantado, y su ganancia está asegurada y es una cantidad fija, que no depende del número de ejemplares vendidos, yo podría pensar que usted no pondría todo su empeño en promocionar, publicitar, distribuir y vender mi novela. "Gaiteiro pagado, nunca ben toca", decimos en mi tierra. Y claro, en vez de en triunfal desfile, me imaginaba yo en mi habitación, sentado sobre un montón de cajas de cartón, llenas con flamantes ejemplares de mi novela, que yo tendría que promocionar, publicitar y vender por mi cuenta. Con lo cual terminaría vendiéndole la edición, en su mayor parte, a amigos y familiares. Como la lotería de Navidad con recargo para la excursión de fin de curso.

Entiéndame: se escuchan historias tan sobrecogedoras sobre editoriales en las que el autor debe costear la edición, que a uno le entra algo de miedo. Textos sin corregir, tal como los entregó el escritor, con faltas de ortografía y errores gramaticales y sintácticos. Erratas de imprenta. Portadas clónicas, diseñadas tirando de banco de imágenes. Editoriales que, una vez entregado el producto, ni saben, ni contestan, ni responden a los correos, y todo lo hablado sobre promoción y demás se pierde como lágrimas en la lluvia. Eso, para mí (que, recuerde, no tengo ni idea del mundillo literario), no es una editorial: es una imprenta.


Por si acaso, estuve buscando utilidad a los libros por si tengo que bancármelos [fuente]

Para concluir, desearía que no entienda mi respuesta como una negativa destemplada ni como un portazo en las narices. Comprenda que, en el fondo, mi novela la leen cuatro amigos. Tengo datos que avalan mis palabras: me consta que cuatro amigos míos leen la novela que estoy escribiendo, porque me lo han dicho ellos. Y, de la misma manera que no deseo cobrar por escribirla, tampoco es mi intención que mis cuatro amigos (que, por cierto, ya desempeñan, con cariño y buena fe, labores de editor, corrigiendo esto y aquello, llamando mi atención sobre los fallos y haciéndome notar los aciertos. Lo que a mí me gusta llamar "el lápiz rojo") tengan que pagar por leerla. Me cuesta un montón cobrarle a los amigos. 

Por eso no podría tener un bar (Y créame, como todos los españoles, en algún momento de mi vida he pensado en montar uno). La cosa está muy malita, y prefiero que más gente lea mi novela de manera libre y gratuita, a que menos gente la lea pagando. Como dije más arriba, hago esto por afición, y las regalías de veinte o treinta ejemplares no me van a cambiar la vida.

Se lo dije. Por cierto, podéis comprar la taza con este diseño aquí.

No le entretengo más. Su tiempo, como editor y profesional, es precioso, y ya le he hecho perder mucho. Quedo a su disposición si puedo serle de utilidad en algo, por ejemplo si desea que reseñe, en este mismo blog, la novela de alguno de los autores que está usted buscando con apremio para publicar. Eso sí, también hago esto por afición, así que carezco de tarifas, asequibles o no, que presentarle para tal fin, y por la misma causa no puedo ofrecerle resultados profesionales.

Atentamente,


Tomás Rivera, el de KindleGarten. 


Si queréis buenos consejos sobre escritura, en "Mientras escribo",
de este señor, tenéis todo lo que hay que saber. TODO.

Nota: Me consta que existen excelentes empresas de auto-edición, como Círculo Rojo, CreateSpace,  Tagus de Casa del Libro, la citada Lulu o la gallega Redelibros, por citar solo cinco. Que ofrecen diferente servicios, en función de lo que estés dispuesto a invertir (desde la simple impresión, y ahí tu responsabilidad si el texto tiene fallos, haberlo revisado en casa) hasta revisión ortográfica, gramatical y sintáctica, corrección de estilo, maquetación, portada, ilustraciones, publicidad, distribución, notas de prensa, página web, presencia en redes sociales, plataforma de venta, gestión de derechos de autor... Que tienen unas tarifas claras, y visibles desde el primer momento. Que son serias y profesionales, que ofrecen un servicio de calidad, y que responden una vez te han entregado el producto. Pero también sé que dichas empresas no vienen a ti, porque no lo necesitan, si no que eres tú quien acudes a ellos. Y si hacen publicidad, NUNCA se venderán como una editorial clásica, al contrario, por delante irá que son un servicio de pago.

Esta carta abierta va referida a ciertas editoriales, cuyo nombre no diré, por discreción y para que no me lluevan los burofaxes, que se mueven en una tierra de nadie intermedia entre lo que sería una empresa de autoedición y una editorial de toda la vida, pero que no terminan de ser ni una cosa ni la otra; y que contactan vía correo electrónico con escritores aficionados, como yo, apuntando un interés demasiado exagerado en la obra de uno, y ofreciendo la publicación de la misma, con unas condiciones que no quedan nada claras, que a mi juicio juegan con la ilusión (y, por qué no decirlo, la ingenuidad) de la gente, y que al menos a mí me suenan al viejo timo del tocomocho (para los amigos de Iberoamérica, "el cuento del tío"). 

Porque todo el mundo merece el beneficio de la duda, pero por desgracia muchas personas se encontrarán, como dije por ahí arriba, sentadas sobre una montaña de cajas llenas de libros, mejor o peor impresos, y con que de las promesas de promoción y distribución no queda ni el recuerdo. Para eso, yo me habría ido desde el primer momento a una empresa de autoedición, decisión valiente y loable, y al menos no me sentiría como un primo al que acaban de levantarle la cartera. 

Por mi parte, y por desgracia, ya tengo el culo pelado de estas cosas, pero pienso en lo que podría haberme ocurrido si recibo esta oferta con veinte añitos. Mi consejo es, ante cualquier duda, no dejarse engatusar por cantos de sirena, aplicar la duda metódica cartesiana, buscar referencias de la editorial en cuestión, contrastar opiniones con quienes han recibido la misma oferta, o han publicado ya con la mentada editorial; e informarse y asesorarse bien antes de firmar nada (y de adelantar un céntimo), que para eso, por suerte, está Internet. Nos leemos!
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19 de noviembre de 2014

Entrada 202. Perspectiva, Retrospectiva y Prospectiva.

Saludos. Esta es la entrada número 202 de KindleGarten, y me gustaría dedicarla a parar la maquinaria del blog, hacerle una pequeña revisión, recopilar un poco el camino recorrido hasta hoy y, quizá lo más importante, pensar en el camino que va a recorrer a partir de ahora. 

He decidido hacer esta parada técnica porque el blog ha alcanzado tres cifras que, a mí, me parecen importantes: 

- 100 Seguidores
- 100.000 Visitas, y
- 200 Entradas. 

Sumado a que pronto cumplirá los dos años de existencia. Todos estos datos, siendo humildes si los comparamos con otros blogs mucho más populares y exitosos, aún habiendo nacido más tarde, están muy por encima de las expectativas que tenía a la hora de empezar con este proyecto personal. Por tanto, me considero más que satisfecho con la acogida que está teniendo hasta el momento, y por la que no puedo hacer otra cosa que agradeceros a todos los que visitáis KindleGarten, ya sea de manera frecuente, ocasional o por simple casualidad [los designios de Google son inescrutables].

Modelo invernal. Hay una buena explicación a usar gorro y manga corta, creedme.

Así que es buen momento para hacer balance. Vamos por partes: 


LAS SECCIONES:

Desde un primer momento, en el que, la verdad, no tenía demasiada idea de cómo se escribía y administraba un blog, decidí que el contenido principal de KindleGarten serían las reseñas literarias. Pues bien, de las 202 entradas publicadas hasta el momento, 133 corresponden a reseñas. Sobre esto, comentar que no está previsto ningún cambio, y que las reseñas seguirán siendo el plato principal del blog. 

Lo comento porque hasta ahora (con dos excepciones que veremos) no ha habido las habituales "Etiquetas" o "Tags" (también llamadas "Secciones") que tan frecuentes son en los blogs literarios: Book Jar, Book Haul, Top Ten Tuesday, Book Tag, Whislist, Quiero leer, Viernes musicales... y todas aquellas que cada uno/a se invente o adapte. Soy consciente de que son muy populares, resultan atractivas y divertidas, a la gente en general le gustan y ofrecen variedad de contenidos. Pero, simplemente, no son para mí, y seguirá sin haberlas en el futuro. 

Las mentadas excepciones ha sido el In My Mailbox (IMM), sección de la que ha habido trece entregas, y Los blogs que leo, que alcanzó solo tres. La segunda desapareció ya en los albores del blog, y la primera va a estar ausente una buena temporada. ¿El motivo? Vamos a verlo:


EL COLAPSO:

Que a los aficionados a la lectura nos gustan los libros es una obviedad, y que "nunca se tienen demasiados libros", otra. El problema comienza cuando atesorar y coleccionar libros se convierte en algo peligrosamente parecido al Síndrome de Diógenes. 


Hasta que no me lea, al menos, esta pila, no me compro más libros en papel

Como fui contando en los videos de Youtube, tengo una montaña de libros pendientes de leer. Y, simplemente, me parece irracional seguir comprándome más y más libros que, con suerte, leeré dentro de uno o incluso dos años, mientras nuevas aguas corren sobre las aguas, y nuevos libros se suman a otros que duermen en la estantería esperando su turno. 

Varios de los libros de la foto son del primer IMM del blog, allá por marzo. Del 2013. Y ahí siguen. Otros los compré en la Feira do libro antigo e de ocasión de A Coruña, en agosto. Algunos aún conservan el plástico. Enough said. 

El colapso que da tan catastrofista título a este apartado se produjo la semana pasada. Os cuento. Estaba ordenando una serie de lecturas gratuitas (relatos y libros que sus autores comparten en sus blogs, páginas web, grupos de Facebook y comunidades de G+, entre otras vías), a la vez que comprobaba las actualizaciones de varios blogs que sigo, y hacía un pequeño plan de lecturas pendientes en papel y otras tantas en digital. Cuando vía Facebook acabé comprando en Amazon libros que ese día eran gratuitos por decisión del autor, y me di cuenta que no iba a leerlos, que alguno de ellos ya lo había comprado el verano pasado, lo cual no recordaba, y aún no los había leído, decidí tirar del freno de mano y pararme a pensar qué estaba haciendo.

Algo así

Para resumir: Como el Imperio Romano, simplemente, implosioné. Y tras meditarlo bien, llegué a la conclusión de que me estaba agobiando la necesidad de querer saberlo todo; de estar al tanto de todas las lecturas disponibles, de cada libro, revista y antología; de no perderme nada de lo que una infinidad de personas publican cada día en Internet. Que algo tan placentero y satisfactorio como leer estaba pasando de ser una afición a ser una obligación. Y todos sabemos que las obligaciones rara vez son divertidas. Tenía que hablar conmigo mismo y afrontar...

LOS HECHOS:

- No puedes leerlo todo. Esto es así. Asúmelo. No debes sentirte mal por estar perdiéndote a este o aquel prometedor autor de Ciencia-Ficción que publica sus escritos de manera gratuita en su blog, ni puedes leerte todos los 199 números en PDF existentes de esa revista de Fantasía que acabas de descubrir. Las veintitantas novelas de Mundodisco y las obras completas de William Faulkner tendrán que esperar.

- Y no pasa nada. El día tiene veinticuatro horas y la mente humana tiene sus límites.

- No puedes pretender seguir cien blogs. Por muy buenos que sean, por interesantes que sean sus contenidos y por muy bien que escriban sus autores.


- No puedes almacenar libros y más libros que no vas a leer. Aunque en el Outlet do libro galego encuentres un montón de títulos que te interesan (como la novela de Alfredo Conde sobre Manuel Romasanta) y estén a 5 libros = 10 euros. Ni "yo controlo" ni "puedo dejarlo cuando quiera". En mi caso, es mentira.

- La gente normal no tiene que hacerse una agenda de lectura, a menos que sea crítico literario o lectora de originales en una editorial.

Con lo que había dos alternativas. La primera, hacerme monje amanuense.



Así podría dedicar gran parte del día a leer y escribir. Total, la tonsura ya la tengo de serie, y la vida no se diferenciaría mucho de la que llevo en la actualidad. Pero deseché la idea porque no me iba bien lo de levantarme a maitines.

Y opté por la segunda, que consiste en tomarme todo con más calma, leer todos los libros pendientes a medida que me vaya apeteciendo uno u otro título, y que implica una serie de cambios en KindleGarten.


ESPECIALIZARSE O MORIR:

Los lectores constantes del blog, o aquellos que sencillamente hayáis revisado las últimas entradas, habréis notado que, de las últimas quince reseñas, una corresponde a una obra autopublicada, "Las memorias de un cadáver amnésico", y las otras catorce a obras de Ciencia-Ficción. 

Os habréis fijado también en el cambio de cabecera del blog. No sé si se intuye, pero quiere ser un homenaje a las viejas colecciones de bolsillo de la editorial española Bruguera, en concreto de las colecciones de bolsilibros como "Biblioteca del Espacio", "Selección Terror", "Servicio Secreto" o "Punto Rojo".



[Auténtico, genuino, entrañable y castizo pulp hispano, con el que tanto escritores internacionales como un montón de autores españoles con diversos pseudónimos anglosajones, abarrotaron los quioscos del país con sus historias "de a duro", aventuras emocionantes que amenizaron tantos viajes en tren, tantas esperas y tantas guardias en cuarteles perdidos de la mano de dios. Literatura barata, popular y "circulante", pues las "novelitas" iban de mano en mano y, una vez leídas, se cambiaban y recompraban en quioscos, librerías y hasta ultramarinos. Bruguera sabía cuántos ejemplares vendía, pero nunca supo cuántos lectores tenían sus infinitas colecciones.]

El caso es que, si revisamos las etiquetas de las reseñas publicadas hasta el momento, y tras eliminar la duplicidad "Fantasía" y "Fantástica", encontramos que las más numerosas son: Fantasía (48), Ciencia-Ficción (47), Anticipación (39), Aventuras (39), Drama (28), Misterio (27), Intriga (21), y Terror (20).

Y la conclusión es que, siguiendo la deriva natural que el blog ha ido teniendo hacia la Fantasía, el Terror y la Ciencia-Ficción, con sus historias de aventura, intrigas y misterio, en lo sucesivo KindleGarten será un blog centrado en estos tres géneros (o estas tres formas de la Fantasía).

Es decir: KindleGarten se convierte en un blog literario especializado en Ciencia-Ficción, Terror y Fantasía.



El motivo es sencillo: El género fantástico, en todas sus formas, es el que me está proporcionando (y sin desmerecer otras obras, como "Luz de Agosto" de William Faulkner o las de mi idolatrado Rivera Letelier), como lector, las mayores satisfacciones, el que más me está llenando, el que más me divierte y el que me está dejando las impresiones más marcadas. Y deseo compartir todo ese mundo con vosotros.

En cuanto al concepto de Fantasía, en global, como género universal que no se limita a historias de elfos, magos y dragones, os recomiendo este vídeo de Patrick Rothfuss sobre el tema. La explicación (y la traducción) están en este enlace a la estupenda web Fanfítica. [Obrigadísimo polo vídeo e máis a ligazón, Vanesa :)].




Del mismo modo, mi labor (embrionaria y sin pretensiones) como escritor, se va a circunscribir a la Ciencia-Ficción, y se va a centrar, por el momento, en seguir publicando, y concluir, mi pequeña novela de C-F social, "Nómada", que podéis leer y descargar, de forma libre y gratuita, en este mismo blog.

Entonces, se abren algunos interrogantes:

- ¿Quiere eso decir que soy un experto en el género fantástico?

NO. Ni pretendo serlo. KindleGarten sigue siendo un blog aficionado, y mi única intención es ir compartiendo con vosotros mis descubrimientos a medida que los voy realizando. Mi opinión no es la de un entendido ni la de una autoridad en la Fantasía, el Terror y la Ciencia-Ficción. Al contrario, es la de un simple neófito, y mi visión será de quien se va adentrando en este mundo fascinante, no de quien ya lo conoce al dedillo.

- ¿Será KindleGarten un blog de referencia en el género fantástico?

NO. Si deseáis conocer unos cuantos excelentes blogs de referencia, visitad el blog de Jack Moreno, un auténtico experto en Ciencia-Ficción, que nos deja esta lista con los 50 mejores blogs de Ciencia-Ficción, entre ellos Adalides, Rescepto Indablog o El rincón de Koreander, que visito a menudo para copiar y plagiar sin mesura ni vergüenza.



- ¿Qué va a pasar con todas las reseñas ya publicadas, y que pertenecen a otros géneros?

Que se van a quedar ahí, que estoy tan orgulloso de ellas como siempre, y que nada en el mundo de Internet es irreversible, por lo que no descarto volver a escribir sobre otro tipo de narrativa en algún momento del futuro.

- ¿Qué pasa con las afiliaciones y el blogroll?

Que se quedan tal y como están, que yo soy el mismo, que sigo aquí y que continúo ofreciendo mi ayuda y mi colaboración a todo aquel que las necesite para promocionar blogs, libros e iniciativas de cualquier tipo. Como hasta ahora.

- ¿Sólo habrá reseñas de género fantástico?

Pues la verdad es que no, aunque sí serán la inmensa mayoría. Tendrán cabida otro tipo de obras, pero siempre que tengan ese tono pulp que comentaba antes. Habrá algo de novela negra, como las historias del Harlem Cycle de Chester Himes, con sus detectives Coffin Johnson y Grave-Digger Jones. O publicaciones de editoriales que intentan recuperar y dignificar el pulp en todas sus expresiones, como la salmantina Dlorean ediciones o la gallega (y en gallego) Contos estraños [editoriales, por cierto, con las que no tengo relación alguna y que cito solo a modo de ejemplo].




Y, para no extenderme mucho más, solo voy a hablar un poco sobre la relación entre KindleGarten y...

LAS REDES SOCIALES:

Hace no mucho tiempo, publiqué esta entrada, en la que anunciaba mi propósito de abandonar todas las redes sociales, pues no entendía la obligatoriedad de figurar en ellas, y consideraba que no aportaban nada a la promoción y visibilidad del blog.

Me equivoqué a medias, y acerté a medias. Puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que la desaparición de las páginas (Fanpage) del blog en Facebook y Google+ tuvieron repercusión cero en el número de visitas. La ausencia de Twitter y Goodreads tampoco fue significativa, al menos en mi caso, y me han ayudado a reducir la ansiedad y la dependencia de estar todo el día conectado, así que bienvenidas sean. Conservé mis perfiles personales en Facebook y Google+, por el consejo que David Sánchez me dejó en los comentarios, y debo agradecerle su aportación.

Ha sido más efectivo, para visibilizar el blog, sumarse a varios grupos temáticos de Facebook y a unas cuantas comunidades de Google+, y ser un auténtico pesado, espameando por doquier enlaces a KindleGarten. En concreto, la red social de Google se ha mostrado como una forma de promoción más útil y productiva que Facebook, pues reúne a la gente por intereses comunes, se crea un ambiente más colaborativo, y se obtiene información de más calidad. Uno de los plusers (usando su término) más activos, el escritor y bloguero Ricardo Bosque, dice que la frase, tantas veces escuchada, "Google+ es un desierto" es errónea. La correcta es "Google+ es un oasis". Y creo que tiene razón.




Dentro de las redes sociales, y también dentro del emporio Google, queda por definir el papel de YOUTUBE para este blog. La verdad que abrí el canal con muchas ganas, y los pocos vídeos que he colgado hasta el momento tuvieron buena aceptación. Pero no termino de entender el medio ni de hacerme a él. No soy un Youtuber, esa raza de usuarios que saben manejarse en la plataforma, y conocen desde las mejores horas del día para subir los vídeos hasta las palabras clave más adecuadas. Tengo la sensación de "ir a rueda", haciendo lo mismo que todo el mundo, y la verdad que me gustaría hacer algo original; propósito quimérico en una plataforma a la que se suben 50.000 horas de vídeo diarias [Como para verlas todas. Ver arriba "LOS HECHOS" :)]. Por ahora, el canal estará en dique seco, mientras me aclaro sobre cuál es mi objetivo en Youtube, y cómo trabajar en una plataforma en la que da igual qué hagas, lo cuidados que estén tus contenidos, lo ocurrente que seas o las habilidades que tengas como comunicador: un vídeo de gatitos haciendo monerías siempre tendrá más visionados que el tuyo.




Y por hoy, esto es todo. Con la maquinaria revisada y el motor a punto, arrancamos KindleGarten de nuevo, y nos vemos en breve con la reseña de otro clásico de la Ciencia-Ficción: "Pórtico", de Frederik Pohl. Nos leemos!
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14 de noviembre de 2014

La Ballena Dios - T.J. Bass

En el futuro remoto, la Tierra está superpoblada y sus recursos naturales han sido esquilmados por completo. Rorqual Maru, una nave cosechadora abandonada por el fin de la vida en los océanos, vuelve a la vida cuando los bénticos, hombres que sobreviven fuera de la Colmena, la toman por una divinidad. El retorno de la vida a los océanos provocará que la Colmena recupere el interés por ellos, pero los bénticos no estarán dispuestos a ser siempre perseguidos y masacrados, pues ahora tienen una divinidad que los protege. 

Ballena dios portada


Publicada en 1984, La Ballena Dios (The Godwhale) es obra de  Thomas J. Bassler. Autor de Ciencia-Ficción, famoso por su saga Colmena (Hive), doctor en Biología y Medicina, ejerció como facultativo muchos años, escribiendo gran cantidad de artículos en revistas de Medicina, mientras que en la ficción se prodigó muy poco. Fundó la American Medical Joggers y mantuvo una tesis controvertida (y bastante extremista, la verdad) sobre hábitos de vida sana. Lo conocimos en la reseña de su Más que humano.


Es una novela de Ciencia-Ficción dura, escrita con profusión de términos científico-técnicos, y de Anticipación, pues se ambienta en un hipotético futuro lejano. Es una historia de aventuras, con diversas subtramas y con un trasfondo filosófico sobre la condición humana y sus distintas formas de organización social.


T.J. Bass


La Ballena Dios es la secuela de Más que humano (Half Past Human) [no confundir con Más que humano (More than human) de Theodore Sturgeon] y, a diferencia de su antecesora, fue publicada directamente como novela. Fue finalista del Premio Nebula en 1975.

Ambas son historias independientes, y esta segunda parte puede leerse sin conocer la primera, aunque personalmente recomiendo leer primero Más que humano, pues facilita comprender el contexto de la La Ballena Dios, de manera que el escenario propuesto por T.J. Bass y el complicado lenguaje científico que utiliza resulten más familiares.

Refresquemos nuestras memoria: En un futuro indeterminado, pero en cualquier caso muy lejano, la población de la Tierra es de trillones de personas (en este volumen, el autor nos proporciona la cifra exacta: 3,5 x 1012 habitantes), y toda la superficie del planeta ha sido devastada y convertida en infinitos campo de cultivo. La humanidad vive en mastodónticas ciudades subterráneas, que conforman una entidad llamada la Colmena o la Gran Sociedad Terrestre. Los humanos han degenerado en unos seres de sangre rosácea, huesos porosos y cuatro dedos, que carecen de melanina y no pueden vivir en el exterior, por el que han desarrollado un miedo patológico. Son sujetos dóciles, pasivos, pusilánimes y carentes de emociones, inquietudes e intereses más allá de alimentarse. Esta alimentación se obtiene recuperando todos los nutrientes al alcance de la Colmena, desde cadáveres, hongos o plancton hasta residuos cloacales, y se suministra a la población a través de expendedores, en forma de elaborados insípidos que contienen básicamente proteínas, mientras que los oligoelementos (aminoácidos, vitaminas, lípidos...) son una recompensa extra reservada a los individuos con determinadas tareas productivas. [Comento todo esto porque T.J. Bass no redunda en la presentación de la Colmena, que ya hizo en Más que humano]


Ballena dios portada

En Más que humano, el contrapunto a la Gran Sociedad Terrestre lo constituían los ojos-de-gamo, hombres que vivían en la superficie, en un estado de primitivo salvajismo, subsistiendo con la rapiña de las cosechas de la Colmena, que eran aniquilados por ésta mediante cazadores protegidos por trajes y vigorizados con drogas. Pues en La Ballena Dios tendrán su réplica en los bénticos, hombres adaptados a la vida en el medio marino, que habitan en cúpulas subacuáticas y pasan sumergidos la mayor parte de su existencia, gracias a unas habilidades natatorias y una capacidad anaeróbica extraordinarias. 

La historia comienza dos mil años antes de los acontecimientos principales, cuando la Tierra aún es un lugar habitable, regido por una ciberentidad llamada Olga, y que prepara la implantación de la humanidad en las inmediaciones de la estrella Proción. Larry Dever, uno de los protagonistas, pierde la mitad inferior de su cuerpo en un accidente (en mi opinión, algo absurdo) que, además de seccionar sus piernas, daña sus órganos internos. Existe la opción de trasplantarle los órganos de un clon exacto de sí mismo, idéntico a él pero con una inteligencia mínima. Larry Dever conoce a su clon, al que llaman Tonto Dever, y se niega a que sea sacrificado en su beneficio. Por ello, se le deja en Suspensión Temporal (una forma de animación suspendida) hasta que exista otra alternativa, mientras Tonto Dever es enviado a Proción junto a otros amigos de Larry. 


Ballena dios portada


Ya en la época presente de la trama, conocemos al resto de actores de la obra: Har, un miembro de la Colmena, de gran envergadura y aspecto simiesco, que fue declarado no válido para la vida, pero se salvó del triturador al que se envían los niños de tal condición, y que sobrevivió en los cimientos de la ciudad. Drum y Ode, dos ancianos hocicudos (así se llaman en este libro los habitantes de la Colmena) que son arrancados de su retiro y obligados a trabajar en las cloacas. Wandee, una mujer despolarizada (es decir, que no ha desarrollado atributos femeninos y es estéril), ingeniera de la Colmena. Una serie de bénticos como Clam o Vientre Blanco, el mec Trilobitex Ferroso  [los mecs son robots pensantes] y, sobre todos ellos, Rorqual Maru, la cosechadora marina que se convertirá en la Ballena Dios. [Los japoneses añaden, por costumbre, la palabra Maru al nombre de los barcos. Hay diferentes teorías sobre el porqué.]

La trama en sí comienza cuando coinciden una serie de hechos. Rorqual Maru, que es una gigantesca embarcación cosechadora, yace en la arena de una playa, abandonada, lamentándose por no poder servir a los humanos y dejándose morir. La Colmena ha agotado los recursos marinos, no queda nada de vida en los océanos, y por ello ha deshauciado a sus mecs, como Rorqual. Fiel a Rorqual, a la que considera su diosa, está Trilobitex Ferroso, un pequeño mec, al que Rorqual envía en busca de los hombres, para que continúe sirviéndoles.

Para abreviar, Larry Dever y Har, tras conocerse en los cimientos de la Colmena, huyen de ésta, robando un bote-mec a Drum y Ode. Entran en contacto con los bénticos, y mediante Trilobitex Ferroso convocan a Rorqual Maru, que comienza a devolver la vida a los océanos, y con ello a ser considerada una deidad por los primitivos hombres marinos. La Colmena, que envía habitualmente naves con cazadores para eliminar a los bénticos que roban sus cosechas, se encuentra que una de sus expediciones es rechazada por Rorqual. Por ello, usando el código genético de Larry Dever (valioso por su antigüedad, pues no padece las carencias de los hocicudos), la ingeniera Wandee crea a los ARNOLDs (Augmented Renal Nucleus of Larry Dever), guerreros de enorme fuerza y vigor, adiestrados mediante leptoánimas, programas de condicionamiento mental que los hacen especialmente belicosos y violentos. Pero el prototipo de ARNOLD enviado a luchar contra Rorqual y los bénticos desarrollará una afinidad especial con la ballena, y se verá atraído de manera irresistible por la vida marina y por las hembras bénticas, convirtiéndose en un caudillo guerrero y rebelándose contra la Colmena. 


Ballena dios portada

La novela, dividida en once capítulos, muestra varias ideas interesantes. Veamos: 

Por una parte, tenemos la Colmena, la Gran Sociedad Terrestre, una sociedad donde el individuo no tiene entidad alguna, y que es capaz de las añagazas más maquiavélicas con tal de perpetuarse. Ejemplos claros son la retirada de los privilegios de Drum y Ode, quienes se habían ganado una cómoda jubilación y que, ante una carestía general de alimentos, deben elegir entre la Suspensión Temporal o un trabajo sufrido e insalubre en las cloacas; la inclusión de una carencia de quince aminoácidos vitales en el sistema de los ARNOLDs, que solo la Colmena puede proporcionarles, para garantizar su dependencia y su lealtad a ésta; o la creación de bombas de tiempo que no os voy a desvelar, porque son un punto crucial de la trama. 

Por otra, la contraposición entre la sociedad artificial de la Colmena y la forma de vida en comunión con la Naturaleza (o lo que queda de ella) de los bénticos, y sus diferentes escalas de valores. La indolencia y abulia de la Colmena frente a la existencia vigorosa y gratificante de los bénticos, aún con sus rigurosas condiciones de vida. Asistimos así a las pruebas de valía personal que se imponen los bénticos. Por ejemplo, la cópula debe realizarse bajo el agua, de manera que tanto los varones como las mujeres (llamados aquí machos y hembras) deben demostrar su capacidad anaeróbica y su resistencia física, prevaleciendo así la genética de los más aptos. Darwinismo puro. 

Destaca la figura de ARNOLD, un ser creado por ingeniería genética, que en realidad es una proyección de Larry Dever, pues está construido a partir de sus genes. Las leptoánimas con las que es condicionado (experiencias mentales virtuales en las que se convierte en gallo de pelea, perro de presa, guerrero bárbaro y una araña gigante llamada Papaíto Piernaslargas) hacia el belicismo, y la relación que se crea entre poderío militar, dominio y sexo, convirtiéndose ARNOLD tanto en el líder guerrero de los bénticos como en padre innúmero de la raza, tomando literalmente docenas de esposas y teniendo cientos de hijos, a los que transmite su genética, diluyendo la mentada carencia de aminoácidos esenciales. [Comentar que, con la leptoánima «Dan el de dientes dorados», Bass retoma a uno de los personajes más entrañables de Más que humano: Dan, el último perro de la Tierra].

Por mi parte, encuentro un paralelismo entre ARNOLD y caudillos guerreros de la Antigüedad, como el godo Alarico o el mapuche Lautaro, que criados y educados en el seno de grandes imperios (el ya decadente imperio romano o el aún incipiente imperio español), se beneficiaron de sus conocimientos sobre los mismos para combatirlos en igualdad de condiciones. 

Tenemos también la idea de OLGA, una inteligencia artificial cuyo recuerdo, como vimos en Más que humano, se convirtió en religión para los ojos-de-gamo. En La Ballena Dios, Larry Dever, contemporáneo de OLGA, descubrirá los restos de fuselaje de la nave a Proción, entendiéndose así que la aventura espacial de la Humanidad fracasó, y ese fue el origen de la actual Gran Sociedad Terrestre. [Quienes habéis leído Más que humano sabéis que no fue exactamente así, y que el destino de OLGA fue más halagüeño, pero T.J. Bass no ejerce de narrador omnisciente, y deja ciertas cuestiones más sugeridas que explicadas]. 

Ballena dios portada

Llamativo es también el concepto de Rorqual Maru como deidad benefactora, que trae la fertilidad y la abundancia, practicando los bénticos un culto sencillo, primitivo, muy similar al culto cargo que se desarrolló en las poblaciones aborígenes de las islas del Pacífico durante el Siglo XX.

Como vemos, la presencia de mecs [máquinas racionales] de todo tipo es una constante de la novela, desde los más pequeños como Trilobitex Ferroso, pasando por botes o mecs médicos, hasta los más grandes y sofisticados como Rorqual. Curiosa es la posibilidad de acople sexual con los mecs, como vemos cuando Larry Dever, tras pasarse más de media novela arrastrándose sobre sus manos, recibe unas piernas biónicas (que le permiten adoptar forma de centauro o sátiro, a voluntad), con las que puede mantener una suerte de coito con una mec.

Y, entre otras ideas que no tienen cabida aquí por una simple cuestión de extensión, cabe resaltar también la inclusión de la ecuación de Olga (ga = c), que determina la habitabilidad de un planeta, y se muestra como una constante universal que demostraría que toda la creación fue simplemente un juego de alguna entidad suprema, lo que provoca la desazón de sus descubridores. En esto no me detengo, porque sus muchas implicaciones dan para una entrada entera. 

Ballena dios portada

Para no perpetuar la reseña, hablemos de la cuestión literaria. Narrada en tercera persona, La Ballena Dios no es una novela demasiado extensa, y goza de un ritmo que podríamos llamar de medio galope, pues los acontecimientos se suceden sin tiempos muertos y de manera constante, a una velocidad que, sin ser excesiva, tampoco se hace tediosa en momento alguno. Igual que en su día con Más que humano, debo advertir que T.J. Bass escribe con gran abundancia de términos técnicos, en particular de la Medicina y la Bioquímica, que pueden desalentar a aquellos que no lean Ciencia-Ficción dura de manera habitual. De cualquier manera, puede leerse siendo un profano total en la materia [como yo], aunque seguro que un médico, un biólogo o un químico lo disfrutarán mucho más, por saber en firme lo que el autor quiere transmitir. 

Personalmente, noté en T.J. Bass los tres años transcurridos entre su predecesora y esta La Ballena Dios, pues se percibe su evolución como escritor, y en esta novela tiene un estilo más fluido, más natural que en su antecesora, donde en comparación era más sintético y más árido. Los diálogos están más logrados también, aunque los personajes, como siempre recuerdo cuando hablamos de Ciencia-Ficción dura, no tienen una profundidad ni una elaboración literarias, sino que están ahí para sostener las tesis del autor. Así todo, se le puede tomar cariño al pobre Larry Dever, al rudo pero noble Har, a los sufridos y leales Drum y Ode, o al fiel Trilobitex Ferroso. ARNOLD nos caerá mal por su arrogancia, orgullo y prepotencia, pero tengamos en cuenta que ese es su papel, y Bass aprueba sin apuros la creación del personaje. 

Un detalle gracioso es la onomástica de los protagonistas: nombres musicales como Drum y Ode (Tambor y Oda respectivamente) para los hocicudos; Wandee (Wand significa vara, o varita, y Wandee suena como Wandy, es decir, con forma de varita); Rorqual Maru para la embarcación protagonista, y los múltiples nombres de especies marinas para los bénticos: Clam (almeja), Razor (ballena de aletas), Shrimp (gamba), Cod (bacalao), Crayfish (langostino), Sunfish (pez rueda) o Limpet (lapa).

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11 de noviembre de 2014

Nómada - capítulo 3: Fe

Saludos. Aquí está el tercer capítulo de mi novelita de Ciencia-Ficción, que tras varios nombres provisionales responderá al título definitivo de "Nómada"

Con este tercer capítulo, "Fe", quedan presentados los personajes principales de la trama, y lo que comenzó siendo un relato corto (el primer capítulo titulado "Estepa") ha ido creciendo y tomando forma, así que ya estoy creando y escribiendo lo que será una novela corta de, calculo, unas doscientas páginas más o menos. 


[fuente]


"Nómada" será una novela de Ciencia-Ficción blanda, en concreto de C-F Social. ¿Quiere esto decir que no habrá aeronaves, ni armas láser, ni extraterrestres? Pues algo de eso habrá, pero poco. El grueso de la acción transcurrirá entre la España del siglo XXII y una inabarcable estepa árida, que parece no tener fin y que recorre infatigablemente una pequeña tribu de nómadas.  

Como novedad, he cambiado también la forma de editarla. Desde el principio tenía claro que sería una novela por entregas, y así la voy a ir publicando, capítulo a capítulo, en este blog. Mi intención es, dentro de mis humildes posibilidades, homenajear a los grandes autores de la Edad de Oro de la Ciencia-Ficción, y sus novelas publicadas por partes en las revistas de la época, como Future Science-Fiction, If, Amazing Stories, Astounding Tales, Other Worlds...

Pues bien, en efecto la publicaré capítulo a capítulo, pero en vez de subir un PDF nuevo con cada capítulo, dejaré un único archivo en PDF (alojado en mi Google Drive), que iré modificando cada vez, añadiéndole el nuevo capítulo. Creo que así es más cómodo para todos, pues los lectores sólo tienen que sobreescribir el archivo antiguo con el nuevo. 

La licencia de publicación es Creative Commons Reconocimiento - No Comercial - Sin Obra Derivada 3.0. Esto quiere decir que puede leerse, descargarse, imprimirse, compartirse, almacenarse y distribuirse con total y absoluta libertad, siempre que se reconozca la autoria de Tomás Rivera, sea sin fines comerciales, y no se genere obra derivada. 




La imagen de hoy es el celebérrimo cuadro de Francisco de Goya titulado "El dos de mayo de 1808 en Madrid", que tendrá su aparición en el argumento, aunque lo hará bajo su nombre más extendido: "La carga de los mamelucos"

Y, antes de que me olvide, aquí está el enlace a "Nómada", por ahora con los tres primeros capítulos, poco más de ocho mil palabras y unas veinticuatro páginas:






Comentar también que esta es la entrada número 200 de KindleGarten y, que tras darle muchas vueltas a la posible manera de celebrarla, finalmente me la reservo para publicar este "Fe" que espero disfrutéis. Nos leemos!
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