27 de septiembre de 2014

2001: una Odisea espacial - Arthur C. Clarke

A finales del siglo XX, la humanidad posee una colonia estable en la Luna. Allí descubren un misterioso objeto, sepultado voluntariamente: un enorme monolito que, al ser expuesto a la luz solar, envía una señal en dirección a Saturno. Dos años después, la nave Discovery I, tripulada por cinco hombres y un avanzado ordenador llamado Hal9000, parte siguiendo dicha señal. Pero el exceso de celo de Hal9000 en su misión pone el viaje en peligro. El destino de Dave Bowman, uno de los tripulantes, terminará siendo mucho más trascendente de lo esperado.

2001 Odisea Arthur C Clarke

Publicada en 1968, 2001, una Odisea espacial (2001: A Space Odyssey) es obra de Sir Arthur C. Clarke. Uno de los buques insignia de la Ciencia-Ficción, científico, divulgador, especialista en radares y responsable de la órbita geoestacionaria de los satélites artificiales, gracias a la cual tal vez estés leyendo esta entrada en tu teléfono móvil. Un asteroide y un dinosaurio llevan su nombre. En KindleGarten lo presentamos con su saga Rama.

Sin duda, a la Ciencia-Ficción dura, por girar toda la trama en torno a un descubrimiento científico de envergadura, y por el peso específico de las cuestiones científico-técnicas en el desarrollo de la obra. Es también una novela de Anticipación, por ubicarse en el futuro, y tiene carácter divulgativo, haciendo accesibles al gran público conceptos teóricos muy complejos. 

Arthur C Clarke
Me encanta esa camiseta
  
2001, una Odisea espacial fue escrita por Sir Arthur a la vez que se encarga del screenplay de su versión cinematográfica, que firma junto a su director Stanley Kubrick. La película se estrenó antes de la publicación de la novela, y hablaremos de ella después.

Ambas, novela y cinta, están basadas en un relato escrito por Clarke en 1948: El centinela (The Sentinel), que narra el descubrimiento en la Luna del objeto alienígena, y aventura su papel de mecanismo de alarma para sus creadores, una antigua y avanzada especie extraterrestre, de que la humanidad ha alcanzado el nivel de desarrollo suficiente para viajar a su satélite y descubrir el artefacto. 

La trascendencia de 2001, una Odisea espacial y su calado en la cultura contemporánea son de tal envergadura, que os haría perder el tiempo si me paro a explicarlas, así que vamos directamente a la reseña:

La novela se divide en seis partes, con un total de 47 capítulos. Salvo muy contadas excepciones en la quinta parte, en la que Dave Bowman toma la palabra, está relatada en tercera persona por un narrador omnisciente, que tanto transmite los acontecimientos de la trama como hace pequeñas aportaciones de tono divulgativo, pero que logra integrar en la propia historia de modo que no cortan la misma, ni la vuelven árida, al contrario, ayudan a los profanos (como yo) a entenderla mejor y le dan un aire de aprender divirtiéndose.

2001 Odisea Arthur C Clarke


Todo comienza hace tres millones de años, con un primera parte protagonizada por un grupo de homínidos (llamados en la traducción monos-humanoides, lo cual no es correcto) sin concretar, pero que por antigüedad y descripción pueden ser Australopithecus africanus. Vemos como se encuentran condenados a la extinción, porque no se han adaptado con éxito al medio: carecen de defensas naturales (garras, cuernos o grandes colmillos), su esperanza de vida es muy corta, pasan hambre de manera permanente, son vulnerables a los depredadores (un leopardo se ceba con ellos) y su única fuente de agua es una sucia charca estancada que comparten con los Otros, un grupo rival de su misma especie. 

Un día, aparece en su entorno un misterioso monolito traslúcido, una losa plana que emite luces y muestra símbolos, transmitiendo ideas a la mente de estos homínidos. Uno de ellos, Moon-Watcher, toma una piedra y, empleándola como maza, mata a un cerdo.  El monolito acaba de concederles la ventaja evolutiva que necesitaban: la inteligencia, el pensamiento abstracto. Mirar un objeto e imaginarle un uso. Fabricar y utilizar herramientas, utensilios, armas. Matan al leopardo y se sitúan en la cúspide de la pirámide alimenticia. Expulsan a los Otros de la charca. Matando animales y comiendo su carne tiene garantizado su sustento, y ya no estarán indefensos nunca más: la carrera del Hombre ha comenzado. 

2001 Odisea Kubrick
El homínido descubriendo el uso de un hueso como maza es una escena
icónica de la película y un imagen que marcó la historia del cine

Saltamos al final del siglo XX, con el astrónomo Heywood Floyd viajando a en un vuelo comercial a una estación orbital (anticipando Clarke algo que hoy día es embrionario pero plausible, el turismo espacial) y de ahí a la Luna, donde la sección estadounidense de la colonia internacional ha encontrado, en  el cráter Tycho (llamado así, por supuesto, en honor a Tycho Brahe) un monolito enterrado, al que llaman TMA-1; hallazgo que han ocultado a la opinión pública con el mayor secretismo, pues es la primera evidencia que la Humanidad tiene de la existencia de vida extraterrestre inteligente. Al desenterrarlo, y entrar éste en contacto con la luz solar, lanza una potente señal, que alerta a sus creadores de que el ser humano ha logrado el nivel de desarrollo necesario para salir al espacio y alcanzar la Luna. Es decir, que ha evolucionado hacia una forma de vida racional. 

Y dos años más tarde, vemos ya la misión enviada hacia Saturno, la nave Discovery I, con una tripulación compuesta por Dave Bowman (el actor principal), Frank Poole, otros tres miembros en estado de hibernación, y el ordenador (para los amigos de Iberoamérica, computadora) HAL9000, verdadero responsable del funcionamiento de la nave, pues la serie HAL es la culminación de la ciencia informática humana: un sistema perfecto, infalible, con capacidad no sólo de computación, sino también lógica.  

2001 Odisea comic
Adaptación al cómic de la editorial Marvel, obra de Jack Kirby,
publicada en 1976. En España la editó, como no, Bruguera.

El punto clave de la trama de 2001, una Odisea espacial radica en el hecho de que Bowman y Poole desconocen el verdadero objetivo de la misión, del que solo es depositario HAL9000. De manera que la contradicción a la que es sometido éste, entre la obligación de garantizar el éxito de la misión, y el hecho de que los tripulantes conscientes desconozcan su verdadero cometido, le hará entrar en conflicto, concluyendo que los humanos son un obstáculo y un peligro para la expedición.

El final de la novela tiene un tono, redundancias aparte, marcadamente cósmico, con descripciones de fenómenos astronómicos a escala colosal, con Bownan a bordo de una pequeña sonda viajando a velocidades hiperlumínicas a través de alguna especie de agujero de gusano, y trasciende de la mera Ciencia-Ficción dura para convertirse en una reflexión metafísica sobre toda la Historia de la Humanidad y su papel en el Cosmos. 

Por tanto, Sir Arthur trata en su novela-película diferentes temas recurrentes en la Ciencia-Ficción (y en la literatura en general) como las implicaciones de la Inteligencia Artificial y el peligro inherente a que ésta tomen consciencia de sí misma y se revele contra sus creadores (desde Frankestein hasta Terminator o Matrix), el origen y el destino del ser humano, o la existencia de vida inteligente extraterrestre. Incluso se permite una reflexión sobre las personas nacidas ya fuera de la Tierra, una nueva generación de seres humanos no terrestres, que contemplan ésta como un lugar ajeno, remoto, con el que no tienen relación. Una proyección de aquellas personal de la era colonial, que nacían lejos de la metrópoli, y que como los criollos americanos, pronto desearon volar solos, sin injerencias de una potencia colonial con la que no se sentían identificados. 

2001 Odisea pelicula


Resulta de gran interés, al menos para mí, que Clarke emplee en todo momento un tono divulgativo, de acercamiento de todas estas cuestiones al lector, sin usar un exceso de tecnicismos y mencionando, de forma sucinta, opiniones y teorías de los expertos sobre, por ejemplo, si en caso de existir vida inteligente en otras estrellas, habría la posibilidad de contactar con ella, debido a las insalvables distancias que nos separan, o si la Teoría de la Relatividad es irrefutable y se puede viajar a velocidades superiores a la de la luz. 

También nos permite, a los aficionados a estos temas, disfrutar de detalles sobre cómo sería un viaje espacial tan ambicioso como el de la novela, con destino a Japeto, una de las muchas lunas de Saturno, usando la gravedad de Júpiter como honda para impulsar la nave, el uso de los motores, las correcciones de trayectoria... vamos, una delicia para aquellos que gusten de los aspectos más duros de la Ciencia-Ficción.  

2001 Odisea Arthur C Clarke Stanley Kubrick
El rosto de Dave Bowman dentro de su casco, una de las imágenes más
populares de la película. Kubrick logra aquí los momentos más angustiosos.

Comentar que el estilo narrativo de Sir Arthur es ameno, sencillo, efectivo, pero permitiéndose también momentos más líricos, como el que tal vez sea el más destacado, cuando Bowman entra en contacto con el destino final de la misión:

«—¡El objeto es hueco... y sigue, y sigue... y... oh, Dios mío... está lleno de estrellas!»

La perspectiva optimista del autor es otro acicate para la novela. Pensar que en el año 2001 estaríamos capacitados para enviar una nave a Saturno, cuando aún estamos hablando del 2020 como fecha para mandar una misión tripulada a Marte, tal vez ahora nos parezca ridículo, pero a mi juicio es importante soñar, tener ilusión por los logros, confiar en nuestro potencial como especie, y este tipo de obras colaboran a ello en gran medida. Pensemos que está escrita en 1968, y que el Apollo XI no llegaría a la Luna hasta el año siguiente. 


2001 Odisea Arthur C Clarke Stanley Kubrick


La película:

Ya dijimos que película y novela se desarrollaron a la vez. 2001: A Space Odyssey, en España 2001: una Odisea del espacio, es, de pleno derecho, una obra maestra del cine y el trabajo más reconocido de su autor, el perfeccionista y maniático Stanley Kubrick. Detallista hasta el extremo, Kubrick era conocido por ejercer un control absoluto sobre todo el proceso creativo de sus películas. Se comenta que llegaba a visitar las salas de cine donde iban a ser emitidas, para probar las butacas. 

Siempre se dice que 2001: una Odisea del espacio es una película muy visual. Este pleonasmo quiere decir que posee largos pasajes donde predomina la imagen, y de hecho no se escucha la primera palabra hasta el minuto 25. Los primeros tres minutos (y los tres primeros tras el intermedio) son a pantalla negra, con música de fondo. El metraje total es de dos horas y media, y es cierto que a los primeros pasajes sin palabras hay que sumarle otras escenas de diálogos lacónicos. 


2001 Odisea pelicula
Bowman desconecta a HAL9000, en el momento más tenso y emocionante del filme

Dos factores hacen que la película se fije en la memoria colectiva: la imagen y la música. Los planos panorámicos del espacio, o de África en los pasajes iniciales, son impresionantes. Comentar que el formato original era Cinerama, no Cinemascope. Por otra parte, Kubrick se valió de dos piezas clásicas como acompañamiento: Para la secuencia inicial, Así habló Zaratrustra, el poema sinfónico de Richard Strauss, que desde entonces ha sido imitado, homenajeado y parodiado hasta la saciedad. El resultado es épico.





Para la secuencia en la que la lanzadera comercial de la Panam [que quebró en 1991, aquí no acertó Clarke] lleva a Floyd a la estación orbital, Kubrick sincronizó los movimientos de las naves con El Danuvio azul de Johan Strauss, de tal manera que éstas parecen bailar y moverse al son del vals.

El diseño de las naves es una delicia para los aficionados a la Ciencia-Ficción, mientras que los efectos fotográficos, obra del propio Kubrick, se ven hoy inocentes, arcaicos, se nota que son fotografías moviéndose sobre un fondo, en especial si vemos la copia restaurada en HD. Pero recordemos que era el año 1968, el CGI era una quimera y aún faltaban nueve años para Star Wars.

A modo de anécdota, se dice que la banda Pink Floyd sincronizó su tema Echoes, del año 1971, con la última parte de la película, Jupiter and beyond the Infinite. Sin poder afirmar ni desmentir, en Youtube existen vídeos que intentan comprobarlo:





Además del carácter visual que se le atribuye, y de tener fama de película lenta y pesada, se la ha tratado también de incomprensible, ampulosa, grandilocuente, pretenciosa, manierista, pedante... Debo decir que cuesta verla de un tirón, sobre todo si estás en casa y tienes a mano distracciones, pero aún así proporciona momentos de tensión, angustiosos, destacando entre ellos las escenas en las que Poole o Bowman están dentro de su traje espacial, y escuchamos sólo su respiración. La iluminación rojiza y los planos nádir en la secuencia de la desactivación de HAL9000 le aportan el punto extra.

Por lo demás, mucho rigor, nada de sonidos en el espacio, y especial atención a las escenas sin gravedad, jugando Kubrick con los planos y las perspectivas para descolocar al espectador, transmitiendo correctamente la realidad de la gravedad cero: nuestras referencias espaciales carecen de validez. Arriba y abajo no significan nada. 


2001 Odisea Arthur C Clarke Stanley Kubrick
Poole camina por el suelo mientras Bowman desayuna sentado en un banco
en la pared. Nuestras referencias no tienen sentido en entornos sin gravedad.

Mención aparte merece HAL9000, que se convierte en un personaje inquietante. Omnipresente en forma de múltiples ojos repartidos por toda la Discovery, nada escapa a su control. Frío, infalible, perfecto, se permite hasta ser condescendiente con los humanos, sujetos al error. Su voz de perfecto caballero inglés, siempre calmada y siempre contenida, incomoda más que tranquilizar, y es una referencia cultural contemporánea, símbolo de la criatura que se rebela contra su creador. 

HAL es el acrónimo de Heuristically Programmed Algorithmic Computer, y Clarke negó en repetidas ocasiones la leyenda urbana de que procede de las letras anteriores en el abecedario a las siglas IBM. En la película, todas las computadoras son del gigante de la informática, que por aquel entonces era un monopolio de facto . 


HAL9000


Como es habitual, hay diferencias entre película y novela. Algunas pasan casi desapercibidas, como la antigüedad del monolito: tres millones de años en la novela, cuatro en el filme. Otras son más notorias, como el destino de la misión Discovery: Japeto, en Saturno, para el libro; Júpiter, para la cinta. El motivo del comportamiento de HAL9000 y de su decisión es diferente también y, mientras que en la versión fílmica no queda aclarado, Clarke sí que lo explica con detalle en la novela. También el monolito que otorga la inteligencia a nuestros antepasados en distinto en una y otra.

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25 de septiembre de 2014

Los cristales soñadores - Theodore Sturgeon

Horton Horty Bluett es un niño de ocho años, adoptado, que no puede separarse de Junky, su payaso de juguete. Los malos tratos que recibe lo impulsan a huir de casa, siendo acogido por los miembros de un espectáculo ambulante de Fenómenos de Feria. Su propietario, el enigmático Pierre Monetre el Caníbal, vive consagrado al estudio de unos misteriosos cristales con propiedades extraordinarias. Años después Horty abandonará la feria, pero tendrá que buscar su identidad y su pasado, que están en estrecha relación con los cristales de Monetre. 

Cristales soñadores Theodore Sturgeon

Publicado en 1950, Los cristales soñadores (The dreaming jewels) es obra de Theodore Sturgeon. El ilustre gran olvidado de la Ciencia-Ficción, que conocimos en KindleGarten con su Más que humano.

Es una novela de Ciencia-Ficción blanda, con un enfoque marcadamente metafísico y filosófico, y una historia de misterio y género fantástico.


Theodore Sturgeon


Los cristales soñadores es la primera novela de Theodore Sturgeon, y un ejemplo muy significativo de la Edad de Oro de la Ciencia-Ficción. Se publicó originalmente en la revista Fantastic Adventures, y más tarde fue recopilada como libro. En 1957 fue reeditada con el título de The Synthetic Man" por lo que pueden encontrarse ediciones con ambos títulos.


Para definir el tono general de la novela, recordaré lo citado en la reseña de Más que humano: Varias historias de Sturgeon fueron adaptadas como episodios de la serie The Twilight Zone (en España, Dimensión deconocida), y esa es la sensación que transmite Los cristales soñadores: Una historia de género fantástico de sabor añejo, clásico, de la mentada Edad de Oro, protagonizada por personajes extraños y excéntricos, con un fuerte componente de misterio, un poco de terror y, sobre todo, la intención de inquietar al lector (o espectador) y hacerlo reflexionar un poco, en este caso sobre los conceptos de humanidad y normalidad/anormalidad.

En esta novela, Sturgeon se centra en la misma temática que desarrollará en la citada Más que humano: Individuos que poseen capacidades extraordinarias y a la vez padecen algún tipo de diferencia, por la que sufren marginación e inadaptación social, que terminan por formar un grupo, con vínculos cuasifamiliares, en el que mutuamente se apoyan y protegen. Una sociedad al margen de la sociedad, en la que no tienen cabida.


Cristales soñadores Theodore Sturgeon


Los cristales soñadores, en concreto, por su ambientación y su atmósfera, nos traerá al momento reminiscencias de una controvertida obra maestra del cine: Freaks (La parada de los monstruos), la cinta que maldijo la carrera de Tod Browning. Pero no nos adelantemos.

Veamos antes la historia: Horty es un niño de ocho años, adoptado por un matrimonio, Armand y Tonta Bluett, que solo lo han acogido para dar buena imagen, de cara a la carrera política de Armand. Horty tiene un juguete, una caja sorpresa de cuerda con un arlequín, llamado Junky, del que no puede separarse sin sentir malestar físico y psíquico. Un día es expulsado del colegio por comer hormigas. Su padre adoptivo lo encierra con violencia en un armario, amputándole tres dedos con la puerta del mismo. Horty se escapa de casa, despidiéndose antes de Kay, la única niña que lo trata con cariño. Es acogido en un camión por Havana, Bunny, Zena, a los que confunde con niños, pero resultan ser enanos, y por Colum, un hombre lagarto sordomudo. Éstos forman parte del circo de Monetre el Caníbal, un antiguo médico huraño y misántropo. Disfrazando a Horty como mujer enana, lo incorporan al espectáculo, que abandona doce años después. 

Por entonces, Armand Bluett es juez, y Kay, que cuenta diecinueve años, trabaja en los archivos del juzgado. Ambos volverán a cruzarse en la vida de Horty, a quien también perseguirá su pasado en el circo de Monetre, pues debe intervenir en favor de aquellos que lo acogieron y se convirtieron en su familia. 

Cristales soñadores Theodore Sturgeon


Hasta aquí bien, pero ¿dónde está la Ciencia-Ficción? Bueno. Partamos de que Horty tiene memoria eidética, y absorbe conocimientos de todo tipo de materias a una velocidad pasmosa, aunque no sea muy espabilado (como indica Sturgeon «Horty era rápido para aprender y lerdo para pensar, pues la memoria eidética es ajena al pensamiento metódico»). Varios personajes, como Monetre o Zena, tienen capacidades telepáticas, y Monetre practica también la hipnosis. Y llegamos a los grandes protagonistas. Sí: los cristales. 

Monetre vive obsesionado con los diferentes cristales que, por parejas, almacena y somete a todo tipo de experimentos, pues ha constatado que no son cristales ordinarios, sino una forma de vida que es capaz de crear a su vez otros seres vivos, primero imitando a personas, animales y vegetales, y después experimentando sus propias invenciones a partir de patrones que observan. De tal modo que, en manos de Sturgeon, el origen de muchas monstruosidades de feria son los mentados cristales, que escapan a la comprensión y a la posibilidad de control por parte de Monetre. 

A lo largo de la trama, iremos descubriendo que tanto Horty como otros personajes (como Zena) tienen mucho que ver con los cristales, y que las casualidades no son casuales, y la relación entre el juguete Junky y Horty, o el encuentro entre éste y los miembros del circo, parecen ser fruto de la predestinación. Horty se convertirá en el punto de confluencia de todas las líneas argumentales y en la clave para entender el papel de los cristales soñadores. 


Cristales soñadores libro
Los cristales soñadores vio la luz en la
revista pulp Fantastic Adventures

Con un tono eminentemente fantástico, este libro se engloba claramente en la Ciencia-Ficción por las detalladas descripciones que Sturgeon ofrece de las propiedades de los cristales, y la importancia que los datos técnicos tienen en la trama, pues los poderes extraordinarios de los cristales no tienen un origen esotérico o sobrenatural, sino científico:

«Debía tener cuidado, después de haber descubierto que estaba vivo. Así se lo decía el microscopio. No era realmente un cristal, sino un líquido súper enfriado, una célula de paredes en facetas. El fluido solidificado del interior era un coloide, con índice de refracción similar al del polietileno, y había un núcleo complejo que no podía entender.»

Más aún, Monetre se rige, en sus investigaciones, por el más riguroso método científico, huyendo así Sturgeon de la figura del científico loco. 


Cristales soñadores portada


Pero dejando a un lado el género de la novela, para mí lo más importante es la historia que cuenta y el mensaje que transmite. Ya comenté en la reseña de Más que humano que Theodore Sturgeon tiene unos recursos narrativos y estilísticos de perfil más alto al acostumbrado en la Ciencia-Ficción, y sorprende tanto la profundidad psicológica que ofrece a los personajes, como la triste belleza de la situación que nos presenta: uno de aquellos terribles y grotescos espectáculos de Fenómenos en las que personas con deformidades físicas eran expuestas al público para que, en resumen, éste se riese de ellos, se asombrase con sus rarezas y saliese de allí bendiciendo su suerte por no verse en su situación.

Por eso comenté que me recordó tanto a Freaks, por la humanidad que muestra, y por la mirada tierna y noble que ofrece de comunidad de personas que, en su desgracia, permanece unida y nunca abandona a nadie. Así, Havana, Bunny, Colum y Zena acogeran a Horty sin dudarlo, reconociéndolo al instante como uno de los suyos, erigiéndose inmediatamente Zena como su protectora y siendo para él lo más parecido posible a una madre, una hermana, una amiga y un amor. La explicación a por qué Horty puede hacerse pasar por una enana durante doce años está, como no, en los cristales. 


Freaks
Todd Browning, con el reparto de Freaks (1932). Las personas
participantes padecían realmente discapacidades, sin trucos. 
Inasumible para la moral de la época, truncó la carrera de su director. 

Vemos como el circo es refugio y a la vez prisión para estos fenómenos, que nunca podrán formar parte de la Humanidad de pleno derecho, pues no pueden sustraerse a su anormalidad

«Alrededor estaba la feria. Alrededor estaban también los recuerdos, de demasiados años. La feria era un mundo, un buen mundo, donde ella se sentía vivir, pero que exigía una amarga retribución. La misma feria evocaba un mar de ojos y dedos que apuntaban: Eres diferente. Eres diferente. ¡Un monstruo!»

Desde luego, uno de los puntos fuertes de la novela es la paradoja de que aquellos personajes que no son humanos muestren más humanidad que los que sí lo son, pudiendo deducir, como lectores, que para el autor  la humanidad (me refiero a lo que ello conlleva: empatía, clemencia, solidaridad...) es una condición adquirida, no innata. Hasta el punto que no sabemos, mientras el autor no nos lo desvela, qué personajes son humanos y cuáles no. 

Y ya siguiendo con el componente fantástico y de Ciencia-Ficción de la novela, cabe destacar la original idea de los cristales que expone Theodore Sturgeon. Es imposible explicar lo que significan para la historia sin desvelar detalles de la trama , que os arruinarían las deliciosas sorpresas que esconde el libro, y os privarían del placer de los giros argumentales que el autor le imprime, pero me parece interesante la idea de unos entes capaces de recrear seres vivos, sin razón aparente, y que incluso al final del relato seguirán conservando su halo de misterio. 

«–Los cristales viven -prosiguió Monetre-. Piensan. Piensan de un modo que nos es totalmente extraño. Han estado en esta tierra durante decenas, centenares de siglos… terrones, guijarros, pedruscos… pensando sus propios pensamientos… luchando por nada que la humanidad desee, no tomando nada que la humanidad necesite… sin entrometerse, comunicándose sólo con seres como ellos. Pero dueños de un poder que el hombre nunca soñó. Y yo quiero ese poder, lo quiero, y lo tendré.»

Cristales soñadores Theodore Sturgeon


Este último párrafo nos permite redundar en lo ya dicho sobre el diseño de los personajes por parte del autor. Rebosan de pasiones, y de sentimientos, despuntando entre todos Monetre, que encarna como vemos a un sujeto obsesionado, casi hasta la caricatura (muchas críticas calificaban a Los cristales soñadores de mediocre dramón victoriano).

Por último, insistir un poco más en este tono de serial televisivo clásico, de Ciencia-Ficción dorada, de género Fantástico, que amamos en espacios como la citada Twilight Zone, El teatro de Ray Bradbury o incluso los Cuentos asombrosos de Spielberg. De hecho, su ambientación principalmente en interiores, y determinadas escenas de tensión son muy televisables:

«Esto es peor que una pesadilla, pensó Kay. Encerrada en una casa rodante con un viejo sátiro asustado y un enano moribundo. Y un loco y una especie de monstruo que volverán en cualquier momento. Y preguntas sin sentido sobre dedos cortados, cristales vivos… Y que yo, Kay, no soy Kay, sino algún otro, o alguna otra cosa.»

Cristales soñadores libro


Porque Los cristales soñadores ofrece, en efecto, momentos tensos y de suspense, además de otros truculentos y cercanos al gore (incluye varias amputaciones de dedos). Pero están equilibrados dentro del conjunto, de manera que los diecisiete capítulos de esta no demasiado extensa novela se leen con comodidad y de una forma amena, pues al lenguaje sencillo, pero cuidado, de Sturgeon, hay que sumarle que no se recree en las explicaciones científicas y que no abuse del lenguaje técnico.

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23 de septiembre de 2014

Ubik - Philip K. Dick

En el año 1992, la Humanidad ha establecido colonias en la Luna y Marte, y ha logrado la semivida, un sistema que permite a los muertos mantener la consciencia y comunicarse con los vivos. La sociedad está completamente robotizada y mercantilizada, siendo todos los utensilios cotidianos robots que funcionan con monedas. La existencia de personas con capacidades psiónicas (telépatas, telequinéticos, precognitores) es común. La empresa de Ray Hollis emplea a estos psiónicos para espionaje, sabotaje industrial... a ella se contraponen las Organizaciones de Prevención, que se valen de inerciales que anulan a los psiónicos. La más importante es la de Glenn Runciter, y en ella trabaja Joe Chip, un competente técnico de medición de campos psiónicos, que padece serios problemas económicos. La trama comienza cuando conoce a Pat Conley, una joven poseedora de un poder inercial nunca visto: es capaz de cambiar el futuro. Durante un operativo en la Luna, el equipo de Runciter sufre un percance tras el cual la realidad se altera, el tiempo pierde su integridad y Joe Chip y los inerciales comienzan una carrera contrarreloj para salvar su vida, en la que la única ayuda procederá de un misterioso aerosol llamado Ubik. 

Ubik Philip K Dick


Publicado en 1969, Ubik (Ubik) es obra de Philip Kindred Dick. Uno de los escritores de Ciencia-Ficción más notorios, considerado de manera unánime como maestro del género. Ganador del Hugo y del John W. Campbell Memorial, entre otras distinciones. Pese a su celebridad, vivió y murió en la pobreza. Su mayor reconocimiento fue póstumo, gracias sobre todo a la película Blade Runner. Padeció problemas mentales, como brotes psicóticos, delirios, paranoia, visiones obsesivas y recurrentes y hasta episodios de glosolalia, en los que hablaba en griego antiguo. Estas dolencias se agravaron por su consumo habitual de drogas psicoactivas. 


Es una novela de Ciencia-Ficción que conjuga elementos tanto de la vertiente blanda como de la dura, pues tiene un carácter marcadamente mental y psicológico, pero cuida también los aspectos científico-técnicos en busca de verismo y plausibilidad. Es una historia de Anticipación, por adelantar una posible realidad futura. 


Philip K Dick

Ubik es una novela compleja, con una trama atípica, un desarrollo inusual y varios conceptos significativos. No tendré en cuenta su proyección de unos años 90 en los que ya existen las colonias espaciales, pues es un detalle circunstancial, poco más que para ubicar el inicio del nudo de la novela en la Luna.

Me resulta difícil reseñar Ubik sin desvelar una de sus grandes bazas: su argumento impredecible, su historia tan poco convencional y la lectura atenta que requiere. Para resumir, diré que es un enorme truco de espejos, una jugada mental en la que ciertos personajes están vivos y otros están muertos (o semivivos), y los lectores abrigaremos dudas en todo momento sobre la situación de los mismos. Y cuando al final del libro pensemos haber aclarado todo, Dick aún dará una última vuelta de tuerca para descolocarnos una vez más. 

Ubik Philip K Dick

Ubik es engañosa, te confunde una y otra vez, deja pistas falsas y está sembrada de pequeños detalles que parecen insignificantes, pero que avanzada la historia mostrarán su importancia para la trama. Debemos tener en cuenta que el grueso de la novela transcurre en un escenario mental, no real, y que éste no está sujeto a las leyes del espacio-tiempo relativistas. Y que todas las piezas de este gigantesco rompecabezas no encajarán hasta el final, después de que las hayamos girado infinidad de veces sobre el tablero.

Para desarrollar Ubik, Dick se valdrá de diversos hilos argumentales, cuyo resultado es caleidoscópico. Uno es Patricia Pat Conley, la inercial con un poder nunca antes visto ni medido: la capacidad de anular la precognición alterando la línea temporal. Otros serán Glenn Runciter, y su mujer Ella Runciter, en estado de semivida. Un tercero será un proceso acelerado de entropía, que comienza al regreso desde la Luna del grupo de protagonistas. Y por último, está el Ubik, del que hablaremos. 


Ubik Philip K Dick


Así pues, la novela se divide de facto en dos partes: La primera, la presentación de los personajes. Joe Chip conoce a Pat a través de un buscador de inerciales, y recomienda su incorporación a Runciter y asociados. Se forma la expedición a la Luna con Joe Chip, Glenn Runciter, Pat y otros diez inerciales que conforman un grupo variopinto. La segunda parte, tras el lance ocurrido en la Luna y el apresurado regreso a la Tierra, asistimos a una realidad en la que confluyen una entropía incrementada, que provoca la descomposición de los alimentos y el tabaco o la obsolescencia de monedas y artilugios electrónicos, y una regresión temporal en la que el grupo protagonista vuelve a los años 30. 

Los dos factores que marcaran la idea central de Ubik serán, por una parte, la existencia de capacidades psiónicas, y por otra, la posibilidad de la semivida. Ésta consiste en mantener a los fallecidos en moratorios: empresas con depósitos de hielo sintético, en los que mantienen la consciencia y la actividad mental, y desde los que pueden comunicarse con los vivos por un sistema de auriculares. Estas comunicaciones suponen un gran desgaste para los semivivos, y reducen el tiempo de semivida, por lo que deben limitarse a lo indispensable.


Ubik Philip K Dick


En cuanto a las capacidades psiónicas, es llamativo como tanto los psiónicos como su antítesis los inerciales, estén incorporados a grandes empresas, que incluso se agrupan en un consorcio llamado la Sociedad, que regula tarifas, contratos, etc. esto va en línea con otra de las tesis de Philip K. Dick: la absoluta mercantilización de la sociedad, en la que hasta los utensilios más simples como puertas, armarios o grifos requieren de monedas para funcionar, y en la que los robots se permiten amenazar a los humanos con denunciarlos si no pagan e incluso hacer juicios de valor sobre ellos. Joe Chip, que no tiene ni los cinco centavos necesarios para poder abrir la puerta y salir de casa, escucha de un robot-camarero la sentencia «Podemos arreglárnoslas perfectamente sin gente como usted».

Es significativa también la presencia de drogas como algo común, existiendo máquinas expendedoras de ellas, e incluyéndose anfetaminas, alucinógenos y sedantes en los botiquines. Una de las inerciales expresa: «Cuando trabajo rindo mucho más si tomo alguna droga psicodélica de las derivadas del cornezuelo del centeno: me hace ver a quién me enfrento, y eso siempre es una ayuda.»

Mención aparte merece el estrafalario modo de vestir que Dick atribuye a su futuro: gorras con hélice, abrigos de pelo de camello, pantalones bombachos de lamé dorado, chalecos de piel de serpiente... Para muestra: «Llevaba un vestido tirolés de poliéster y zahones de vaquero sobre los cuales brillaban unas estrellas de hojalata. Se recogía el largo cabello con una redecilla y calzaba sandalias.»


Ubik Philip K Dick
[fuente]

Ubik"es una novela compleja en fondo y contenido, pero simple en la forma. No es demasiado extensa y usa un lenguaje sencillo. Maneja un buen número de personajes, pero estos no están elaborados en profundidad, e incluso de algunos (como el propio Joe Chip) no tendremos descripción física exhaustiva. De todas maneras, como es habitual en la Ciencia-Ficción, los personajes son simples vehículos para que transcurran los acontecimientos. Lo importante es la trama, los personajes son accesorios, y Philip K. Dick no busca que los lectores empaticemos o nos identifiquemos con ellos.  

El libro está dividido en diecisiete capítulos numerados, que se abren con un texto publicitario de tono clásico (estilo años 40-50) sobre las propiedades de Ubik. Ubik es, por este orden, cerveza, café instantáneo, aderezo para ensaladas, bicarbonato, cuchilla de afeitar, pulimento para suelos, préstamo bancario, acondicionador capilar, desodorante, somnífero, pan de molde, sujetador, plástico conservante de alimentos, dentífrico y maíz tostado. Siempre eficaz y milagroso, y siempre totalmente inofensivo si se emplea siguiendo las instrucciones

Ubik Philip K Dick
[fuente]

El nombre Ubik, tal vez más esquivo para un angloparlante, a quienes hablamos lenguas romances enseguida nos significa Ubique (nombre que adopta en momentos de la novela), en latín Ubicuo, es decir, que está al mismo tiempo en todas partes.  Y en efecto Ubik tendrá ese papel, una especie de demiurgo en forma de aerosol (bueno, y botella de tónico), del que al final de la novela tendremos una explicación bastante completa, que no os voy a desvelar, pero que en resumen es un potente antientrópico capaz de revertir la segunda ley de la termodinámica. 


Ubik Philip K Dick
[fuente: martinacecilia en Devianart]

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21 de septiembre de 2014

Ciclo de Tschai - Jack Vance

El planeta Tschai se encuentra en la estrella Carina 4269, a 212 años-luz de nuestro Sol. La nave terrestre Explorador IV llega a Tschai siguiendo una señal de radio recibida desde él. Pero cuando se encuentra en su órbita es destruido por un torpedo, salvándose únicamente el explorador Adam Reith, que cae en el planeta con su lanzadera. Allí entra en contacto con las diversas especies inteligentes que lo habitan, y que conforman una sociedad hostil y violenta, con una paz precaria mantenida por el  equilibrio de fuerzas entre ellas. Reith intentará volver a la Tierra, pero se verá implicado en aventuras, intrigas y enfrentamientos entre razas. 

Ciclo de Tschai Jack Vance
 Portadas de Antoni Garcés para editorial Ultramar [fuente: Outcasted Project]


Publicado entre 1968 y 1970, El Ciclo de Tschai o Planeta de la aventura (Planet of Adventure) es obra de John Holbrook Vance, o simplemente Jack Vance. Prolífico escritor de Ciencia-Ficción y Fantasía, Gran Maestro de la SFWA. Aunque se graduó en Berkeley, fue marino, granjero, operario en una conservera, albañil, carpintero y electricista. Se construyó su propia casa, habitó en diversos países y viajó por todo el mundo, incluso viviendo en un barco con otros escritores del género, sus amigos Frank Herbert y Poul Anderson.

Es una saga de cuatro novelas cortas, y resulta una combinación equilibrada de Ciencia-Ficción blanda y de Fantasía. Por su ambientación en un mundo imaginario poblado por diversas razas inteligentes enfrentadas, tiene un tono de Fantasía heroica o Fantasía épica que la acerca a la Space Opera, pero sin caer en licencias contrarias al rigor científico.

Jack Vance


El Ciclo de Tschai o de Planeta de la Aventura se compone de cuatro novelas breves, cuya extensión total es de unas ochocientas páginas. La unidad espacio-temporal de la historia es absoluta, comenzando cada novela donde termina la anterior, quedando la acción inconclusa al final de cada una. Del mismo modo, el autor emplea idéntico estilo e idénticas técnicas narrativas en las cuatro. Por todo ello, he optado por comentarlas también en una única reseña.

Cada novela lleva por título el nombre de una de las razas que pueblan el planeta Tschai. A saber:

  1. Los Chasch (City of the Chasch) [1968]
  2. Los Wankh (Servants of the Wankh) [1969]
  3. Los Dirdir (The Dirdir) [1969]
  4. Los Pnume (The Pnume) [1970] 

Para transmitir una idea general de los que es el Ciclo de Tschai, diré que remite automáticamente, por su temática y su planteamiento, a otras grandes sagas literarias: Flash Gordon de Alex Raymond o John Carter de Marte de Edgar Rice Burroughs. Veamos:

La totalidad de la trama transcurre en el planeta Tschai, que orbita alrededor de la estrella Carina 4269. Tiene dos lunas, Az (rosa) y Braz (azul), y sus años duran 488 días. A él llega la nave terrestre Explorador IV, tras el rastro de una señal de radio recibida hace 212 años, la distancia que separa ambos planetas. Tras soltar una pequeña lanzadera de exploración, la Explorador es destruida por un torpedo procedente de Tschai, salvándose únicamente el protagonista, Adam Reith (vemos que el nombre, Adán, connota la idea de "hombre solo, único"), aunque su lanzadera queda inutilizable. Una vez en la superficie, descubre que el planeta está habitado por diversas especies inteligentes humanoides, y por seres de nuestra raza. Esta existencia de seres humanos en un lugar tan alejado de la Tierra será uno de los grandes interrogantes de la serie, llegándose a la conclusión de que los Dirdir, dominando el viaje interestelar, hubiesen tomado humanos en la Tierra hace miles de años, y los hubiesen llevado a Tschai.


Ciclo de Tschai mapa
 [fuente: Web oficial de Jack Vance]


Son cuatro las especies que pueblan Tschai, y cada una tiene a su vez hombres a su servicio: los Hombres-Chasch, los Hombres-Wankh, los Hombres-Dirdir y los Pnumekin. Estas razas tienen papeles diversos, pero siempre sometidos a la especie de la que toman nombre. Del mismo modo, tienen una fisonomía que recuerda a aquella, lograda mediante cirugía, selección genética e indumentaria.

Los seres humanos conforman un mosaico variopinto de muy distintas culturas, desde el nomadismo bárbaro de los Hombres Emblema hasta formas de vida urbana sofisticadas y formalistas, como los Yao. El único elemento común a todas ellas es el idioma, que Reith debe aprender durante su convivencia forzosa con los Hombres Emblema.

Ciclo de Tschai Planeta Aventura
Az y Braz, en el cielo de Tschai [fuente: Web oficial de Jack Vance]


Un rasgo muy definitorio de Planeta de la aventura es el relativismo cultural: todas las especies estiman las demás son inferiores a la propia, y todos los hombres supeditados a las cuatro razas consideran que los demás son aberraciones. Así, los humanos son llamados subhombres. A ello colabora el sistema de mitos y religiones de cada especie, pues todos sostienen la creencia, de una u otra manera, de ser la legítima habitante de Tschai.

La casi total ausencia de relación entre especies, y el temor mutuo a las potencialidades de los otros, provoca que la situación en Tschai sea la de una Guerra fría, una tensión constante resuelta con escaramuzas menores para evitar confrontaciones de mayor magnitud. En ese delicado equilibrio de fuerzas, cada raza domina un territorio, mientras que los grandes espacios abiertos pobres en recursos, como la estepa, son los lugares por los que se mueven los distintos grupos humanos. La única raza autóctona de Tschai, los Pnume, habita en el subsuelo, ajena (en teoría) a la vida en la superficie.


Ciclo de Tschai Jack Vance
 Las cuatro razas: Dirdir, Schach, Pnume y Whank

Desde el primer momento, Reith tiene claro su objetivo: regresar a la Tierra. Pero para ello tiene primero que vivir un montón de aventuras, interactuando con diversos personajes y tomando contacto con las cuatro especies del planeta. Al igual que los mentados John Carter o Flash Gordon, antes tendrá que lograr aliados autóctonos, ganándose el respeto y la afinidad de aquellos que primero lo tratan como enemigo. En el caso de Reith, serán Traz Onmale, el joven líder de los Hombres Emblema, y Anacho, un Hombre-Dirdir, que ofrecerá los momentos cómicos por su personalidad presuntuosa y su incapacidad para asumir que Reith proceda de la Tierra, y que los humanos puedan haber desarrollado una tecnología igual o superior a la de los Dirdir.

Reith también desarrollará intereses románticos: El primero con una joven noble Yao, llamada Flor de Cath, aunque el autor desecha rápidamente este subargumento. El segundo, con una joven Pnumekin, conocida como Zap 210. En general, el papel de las mujeres en la saga es poco más que anecdótico, y no muy afortunado.


Ciclo de Tschai comic


El gran logro de Jack Vance es el equilibrio entre Ciencia-Ficción y Fantasía. Si Flash Gordon o John Carter de Marte son Space Opera, carentes por completo de rigor científico, el Ciclo de Tschai se mantiene siempre dentro de lo plausible dentro lo científico-técnico. Vemos como la tecnología de Tschai es avanzada, disponiendo de naves interestelares o armas de energía, pero el nivel de desarrollo de las diferentes especies, y de los múltiples grupos humanos, es muy desigual, aunque se encuentran con facilidad vehículos a motor, teléfonos, células de energía, potentes armas de fuego, como los cañones lanzaarena, o plataformas voladoras. Con todo, predominan las armas blancas, en especial las espadas largas y flexibles, y las catapultas manuales, que arrojan flechas, y que por su descripción tal vez deberían ser llamadas ballestas.

En general, Vance describe la tecnología de Planeta de la aventura como poco práctica, y más pendiente de la estética que de la funcionalidad. Por ejemplo, las plataformas voladoras de los Chasch, que aparecen al principio de la primera novela, son poco aerodinámicas, y sus ocupantes casi se pelean por el espacio y por mantenerse en equilibrio sobre ellas. [Por su poca ergonomía y por su diseño barroco, recuerdan a los esquifes del palacio de Jabba el Hutt en The Return of the Jedi]


Dirdir Tschai Jack Vance
Dirdir de David Brasgalla [fuente: blog del autor]

Además de aunar Ciencia-Ficción y Fantasía heroica con acierto, creo que, con este Ciclo de Tschai, Jack Vance dignifica y eleva de categoría un tipo de narración que se encontraba limitada al subgénero del pulp. De él toma los aspectos positivos, como el ritmo vertiginoso, la sensación de aventuras sin fin, con los acontecimientos sucediéndose a gran velocidad, o una impresión, impostada pero creíble, de publicación por entregas en la que cada capítulo termina en un punto álgido, de manera que el lector sienta la necesidad pulsante de querer leer el siguiente.

Vance era un gran creador de mundos, y otorga a Tschai una gran riqueza de matices, por los elaboradas que están todas las especies presentes en Planeta de la aventura, tanto las cuatro razas extraterrestres como los numerosos grupos humanos.

Unos y otros tienen no solo un aspecto físico cuidado, sino una notoria profundidad psicológica y sociológica, pues el autor detalla su organización social, sus usos y costumbres, su legislación, su cosmogonía... y vemos que el contraste entre ellas es total. Los Dirdir son crueles, orgullosos y violentos. Los Wankh son sobrios e indolentes, poseedores de un complejo sistema de comunicación por carrillones (ideogramas sonoros). Los Schasch azules son insidiosos, celosos de su intimidad y poseedores de un sentido del humor retorcido. Los Schash verdes se mantienen en el salvajismo. Mientras, los Pnume viven en infinitos túneles subterráneos y son reservados y silenciosos, observando los acontecimientos sin mezclarse en ellos, exceptos sus miembros más extraños: los solitarios y dementes Phung.

Wanhk Tschai Jack Vance
Un Wanhk, visto por el ilustrador francés Caza

A diferencia de otras sagas similares, como la anterior John Carter de Marte de Burroughs, o la posterior Crónicas de la Contratierra de John Norman, el Ciclo de Tschai está narrado en tercera persona, por un narrador no omnisciente, que nunca anticipa acontecimientos y que emplea a menudo fórmulas como «parecían ser», «una especie de», «tal vez fuese», «Reith supuso que sería»... lo que desemboca en que es la propia acción la que va relatando la historia, a medida que Adam Reith y el resto de personajes van protagonizando los acontecimientos. De igual manera, la mayor parte de los datos se van proporcionando a través de los diálogos, mientras que el autor no se hace depositario de ellos, sino que los transmite por mediación de los personajes, como Traz, Anacho, Flor de Cath, Zap 210 u otros secundarios, que explican y enumeran datos de sus correspondientes culturas.

Esto permite a Vance incrementar aún más el ritmo narrativo, pues no existen párrafos explicativos ni largas descripciones. Pero ello no va en detrimento de la composición que nos hacemos del planeta Tschai y sus pintorescos pobladores, porque el estilo de Jack Vance es tan vivo que logra transmitirnos la sensación de estar presentes en las correrías y aventuras de Reith y sus amigos.

La trama avanza así, una aventura tras otra, un acontecimiento tras otro. Reith sale de un lance y ya está cayendo en el siguiente. Al principio de la novela, Vance deja claro, en boca de los miembros de la Explorador IV, que los exploradores (como Adam Reith) no son personas corrientes, sino excepcionales, y lo cierto es que el protagonista es un héroe al estilo clásico, lleno de recursos y con una capacidad extraordinaria de superación y de adaptación a las circunstancias. Por supuesto la ayuda de Traz y Anacho será preciosa, y el equipo que forman tendrá que vérselas con obstáculos tan variados como bandas de Sasch Verdes, salteadores de caravanas, manipuladores Hombres-Wankh, partidas de caza Dirdir y hasta la siempre temible burocracia. Viajarán a pie, en caravana, en barco, en plataforma voladora; libertarán una ciudad, trastocarán el sistema de creencias de los Hombres-Chasch, serán fugitivos, guerreros, buscadores de sequins (la moneda de Tschai, que no se acuña sino que nace en bulbos), prófugos de la justicia...


Tschai Jack Vance Planeta Aventura


En resumen, estas cuatro novelas (o esta novela de 800 páginas dividida en cuatro partes) son una aventura de corte clásico, que gustará tanto a los amantes de la Fantasía como a los aficionados a la Ciencia-Ficción, una muestra de imaginación y originalidad desbordantes, y un ejercicio de auténtica honestidad literaria, con una narración sencilla y unos diálogos ricos, donde la acción no se detiene nunca y el ritmo vivo y trepidante garantizan diversión y adicción a partes iguales.


El cómic:

Entre los años 2000 y 2008, la editorial europea Delcourt publicó la adaptación al cómic, en una serie de ocho álbumes, con guión de Jean-David Morvan y dibujo de Li-An.

Ciclo Tschai comic


Está disponible en español, y las ilustraciones de Li-An reflejan con gran fidelidad la ambientación y la atmósfera que Vance transmite con sus textos.

Ciclo Tschai comic
[fuente: Vance Museum]

Existe amplia información sobre esta saga en Internet. Una simple búsqueda nos devuelve, entre un alud de resultados, este artículo en la revista española Jotdown, esta entrada en en blog Outcasted Project, su artículo en Ciencia-Ficción.com o más ilustraciones de Caza sobre el Ciclo de Tschai en el blog IMAGE(I)NARTE. Incluso unos valientes franceses (o belgas, siempre dudo) tienen un proyecto para crear un juego de rol, aunque parece que está algo parado.


Tschai Vance
Así sería la pantalla del Director de Juego. Sacad los dados! [fuente: Tschaiproject]

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12 de septiembre de 2014

Fatamorgana de amor con banda de música - Hernán Rivera Letelier

Los años de esplendor de Pampa Unión, un desaparecido pueblo de la Pampa chilena, por medio del romance de la señorita Golondrina del Rosario con Bello Sandalio, el trompetista de La Banda del Litro, una formación musical compuesta para recibir al dictador Carlos Ibañez del Campo. A través de los disparatados y esperpénticos sucesos de la novela, conocemos los años de esplendor de la Pampa y de la industria salitrera, y su posterior declive y agonía.



Publicado en 1998, Fatamorgana de amor con banda de música es obra de Hernán Rivera Letelier, escritor chileno, vocero de la Pampa salitrera. 

Es una historia que combina drama, romance y humor, con una mirada ácida, triste y nostálgica, que incluye elementos de diferentes corrientes artísticas, como el esperpento, el surrealismo o el neorrealismo.

[fuente: Letra capital]

Una fatamorgana es un espejismo, una entelequia, una ilusión óptica provocada por el sol y el calor, que se produce en el mar y en los desiertos. Como veremos, el título es evocador y representativo de lo que es la novela. Por una parte, toda la historia en sí misma y su ambientación tienen una atmósfera de irrealidad, de ensoñación, que se mueve entre lo cierto y lo increíble. Por otra parte, significa la desaparición del modo de vida pampino, de la sociedad salitrera, como si sus años de esplendor, de pujanza, hubiesen sido solo un sueño, una simple ilusión.   

Fatamorgana..., narrada en tercera persona y dividida en veinte capítulos sin titular, se mueve entre diferentes géneros. Combina el costumbrismo con el neorrealismo del cine de Fellini o Berlanga, con el esperpento de Valle-Inclán, el tremendismo de Cela, el surrealismo y pinceladas del realismo mágico de García Márquez. Pasa del drama al humor en la misma página, y destila romanticismo, entendido como la exaltación de los sentimientos y las emociones frente a la razón.

Pampa Unión, en la actualidad [fuente: Solo Calama]

La trama se ubica en Pampa Unión, un pueblo de la pampa salitrera chilena, en su época esplendorosa, en 1929. Fundado casi sin querer por el doctor Lautaro Ponce, se convirtió en lugar de reunión de mineros, comerciantes y buscavidas. En él proliferaron tabernas y prostíbulos, transformándose en un centro de comercio, diversión y excesos a la sombra de la próspera industria salitrera, asistiendo a su largo y lento declive. Finalmente se despobló, y hoy sus ruinas son Monumento Nacional.

Es, ante todo, una historia de amor. El romance entre la señorita Golondrina del Rosario, hija del barbero del pueblo, culta, refinada, exquisita, delicada, de belleza vaporosa, y Bello Sandalio, un trompetista crápula y calavera, hijo de una iquiqueña y un marinero irlandés, del que heredó el cabello pelirrojo («de cobre») y la piel pecosa.




El romance se desarrolla entre muchos subargumentos, que sirven a Rivera Letelier para hacer una pequeña lección de historia de la Pampa salitrera y de la Región de Antofagasta, de la que es considerado, con justicia, el gran portavoz. En la novela figuran gran cantidad de personajes y hechos reales, como el líder obrero Luis Emilio Recabarren, el aventurero español Victoriano Pig (que ofrece unos momentos realmente tremendistas y esperpénticos), el escritor Hipólito Gutiérrez, Pablo Neruda (citado sin nombrarlo, como «un joven poeta chileno, autor de un libro titulado Crepusculario») o el dictador Carlos Ibañez del Campo.

Igualmente flotan sobre la novela hechos dramáticos, como las injusticias que padecen los mineros por parte de los patronos, los abusos de las fuerzas del orden, y las muchas e infames matanzas de obreros huelguistas, destacando sobre todas ellas la de Santa María de Iquique, una de las mayores iniquidades de la historia chilena.

«[...]las estremecedoras narraciones de masacres llevadas a cabo en toda la extensión de la comarca pampina. La matanza de Ramírez, la matanza de Buena Ventura, la matanza de Pontevedra, la matanza de la Escuela de Santa María de Iquique, la matanza de Barrenechea, la matanza de Maroussia, la matanza de La Coruña, la matanza de San Gregorio. "Palomeo de rotos" llamaban con sorna los militares a estas verdaderas carnicerías que los industriales y los gobiernos de turno, coaligados en un repugnante complot de silencio, querían ocultar a toda costa al conocimiento público y a la historia patria.»

Como indicativo del origen extranjero de muchos propietarios de explotaciones mineras, dos de las «oficinas» se llaman La Coruña y Pontevedra, ciudades y provincias gallegas]


Original portada constructivista rusa

En la misma línea histórica, el libro es un retrato de la sociedad pampina: las luchas obreras, los movimientos sociales, las explotaciones salitreras siempre en manos de extranjeros, los inmigrantes, los mineros, los buscavidas sin oficio ni beneficio, las prostitutas... toda una corte de los milagros que se muestra a través de la mirada deformante, esperpéntica y surrealista de Rivera Letelier, que hace que cobren vida y sus descripciones grotescas y caricaturizadas sean de una gran expresividad y transmitan la dimensión psicológica de los personajes, además de la descripción física.

«Españoles, griegos, sirios, yugoslavos, árabes, chinos, japoneses, argentinos, peruanos, bolivianos, italianos, alemanes, portugueses y toda una babel de comerciantes y aventureros venidos desde todas las latitudes del globo terráqueo»

Hay algo que ilustra la efervescencia de la vida pampina de la época y la prosperidad de la pecaminosa Pampa Unión, localidad que oficialmente no existía y que carecía de iglesia: la oferta cultural existente, con periódicos y revistas que publicaban poemas de aficionados, cines, «biógrafos» y teatros. Como homenaje al cine clásico, Rivera Letelier emplea la figura del sincronizador, es decir el pianista que tocaba mientras se proyectaba la película muda, eligiendo la música adecuada para acompañar las escenas. Golondrina del Rosario ejercía de sincronizadora, además de profesora de declamación y poesía para las señoritas de la burguesía,  lo que es síntoma del nivel de progreso y refinamiento que había alcanzado un lugar tan remoto e inhóspito.

El gran logro del autor, como ya vimos en su otra obra, es dotar a su relato de un tono nostálgico, melancólico, de recuerdo de esplendores pasados ahora perdidos, de buenos tiempos, de fotos antiguas en las que nos vemos más jóvenes y bellos, de amistades y amores pretéritos. Así, el lento y agónico declive de la industria salitrera chilena, que se extiende desde la Gran Depresión hasta entrados los años 80, parece ser eterno, arrastrando con él una sociedad entera, un modo de vida desaparecido y que en esta Fatamorgana... se retrata en sus años dorados.

Cementerio de Pampa Unión. Fue profanado por saqueadores de tumbas en busca
de objetos de oro, como alianzas de boda o prótesis dentales [fuente: Panoramio]

Así vemos correr el dinero, que se gana a espuertas y se gasta a manos llenas, en juergas tremebundas que duran días enteros, con los mineros borrachos durante todo el fin de semana, de taberna en taberna y de prostíbulo en prostíbulo, la música sonando sin parar y las jaranas que terminan en tumultos escandalosos.

Ejemplo perfecto de este desenfreno son los miembros de La Banda del Litro, juerguistas irredentos, borrachos, puteros... el propio Bello Sandalio, un truhán mujeriego y bohemio (siempre vestido con llamativas humitas de lunares) redimido al enamorarse perdidamente de la señorita Golondrina del Rosario; Candelario Pérez, el tambor, viejo veterano de la guerra del 79; Tirso Aguilar, el buglista, abandonado por su mujer, que se enamora de cada prostituta; el Bere Maturana, el loco y excéntrico platillero, atormentado por el «drama onomástico» de llamarse Berenjena; Cantalicio del Carmen, el bombero, cuyos hijos fallecen al poco de nacer y devoto de la Virgen de la Tirana; Eraldino Lumbrera, el remilgado y jactancioso trompetista que oculta su homosexualidad... todos bebedores contumaces, incapaces de tocar si no están medio borrachos y que terminan las parrandas cada mañana tras recorrerse todos los locales de Pampa Unión.

A estos personajes descastados y astrosos opone Rivera Letelier una nómina de otros caracteres más virtuosos, pero no por ellos menos esperpénticos y caricatos, como el maestro Jacalito, director de la orquesta, beato, timorato y comedido; o la idílica Golondrina del Rosario, cúmulo de virtudes y arquetipo de señorita de buena sociedad, que sin embargo se enamora hasta la pasión de Bello Sandalio, consumando su amor físicamente de una manera inimaginada.

«Ella, enardecida por el recuerdo de la prostituta acariciando a su músico peregrino en el proscenio, hizo aflorar a la más servil de las putas que, según había oído decir alguna vez, toda mujer llevaba dentro. Y esa noche lo amó como nunca antes lo había hecho. Lo amó sin partitura, sin red protectora, sin botellita de agua para el camino. Lo amó a capella, a pie descalzo, a puro pelo. «La única medida del amor es amar sin medida», se repetía para sí, gimiendo. Y se dejó adobar entera como una puerquita, se dejó lamer y lamió con la humildad de una pobre cordera huérfana, bebió de la melaza candente con la unción y fruición con que se liba de un cáliz sagrado, y rendida y humillada y caída de bruces, abiertas sus flores hasta el delirio, se dejó habitar, sodomizar y comulgar con todo el amor y la voluntad de que era capaz una frágil mujer apasionada.»

Oficina salitrera Unión, en la época [fuente: Norte de Chile]

Toda la novela, y en particular el final que sufren sus protagonistas, es tremendista y está empapado de romanticismo, en el sentido que ya comenté: la exaltación de los sentidos. La secuencia final, que no contaré, es impresionante, profundamente trágica y muy, muy emotiva.

Rivera Letelier logra, sin duda alguna, transmitir esos sentimientos y esas sensaciones con su relato. Se nota el calor abrasador y asfixiante de la Pampa chilena, ese desierto de Atacama que es el lugar más seco y árido del planeta («Febrero derretía fierros esa noche»). El aire y el sol inclementes, que provocan esa fatamorgana que da título al libro. Tiene un estilo lírico, fluido, que con sus descripciones de personas y hechos es capaz de pasar del drama a la comedia en el mismo párrafo, y en el que destaca su forma de adjetivar verbos y sustantivos, inventando o retorciendo palabras, creando una prosodia propia y característica, tanto las hipérboles:

«perfumada y empolvada hasta lo níveo», «nimbada de un sombrerito», «empalideció hasta lo angélico», «drama onomástico», «boato papal», «la dureza penitencial de los asientos»

como el uso de los verbos:

«viboreaba», «rojeando como una granada abierta en el pecho»

y los adjetivos y sustantivos adjetivados:

«paternoso», «amorosienta», «muslos vinolentos», «morriñoso», «apeñuscado», «ojillos aguarenados», «abolivianado», «carnes alunadas», «traposas voces», «idiotas jibiliosos», «ojos enllantados», «calzoncillos afranelados», «asorochada por el calor»...

Son marca de autor y muestran un dominio del lenguaje soberbio, y claramente influido, creo ver, por maestros como Neruda, Rubén Darío o Valle-Inclán.


Trabajadores salitreros de la época [fuente: Wikipedia]

Fatamorgana de amor con banda de música es, en resumen, una novela para disfrutar de tres maneras distintas. La primera, como retrato y crónica de la historia pampina, del auge y lento desvanecimiento de su sociedad y su industria. La segunda, como un relato de amor apasionado y valiente por encima de diferencias sociales, de un romanticismo exarcerbado. Y la tercera, como un libro escrito con un dominio delicioso del lenguaje y un tono nostálgico, conmovedor y que reviste de dignidad y de belleza a personas llevadas a la miseria y la desesperación por la época y el lugar en los que les tocó vivir.


Adaptaciones:

El fallecimiento del cineasta francés Bernard Giraudeau en 2010 dejó inconclusa su adaptación cinematográfica, labor que continuó el belga Hubert Toint, y la película se estrenó finalmente en 2016, tras varios retrasos, con el título de Mirage d’amour avec fanfare.



Circuló sobre todo por festivales de cine, y tuvo poca difusión por salas comerciales.

Marie Gillain como Golondrina del Rosario y Eduardo Paxeco como Bello Sandalio


Por otra parte, la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta llevó a las tablas su versión escénica en el 2011, con notable éxito, a juzgar por las reseñas existentes

Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta [fuente: su blog]

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