28 de agosto de 2014

Veinte mil leguas de viaje submarino - Julio Verne

En 1867, el mundo está conmocionado por la aparición de un gigantesco monstruo marino desconocido hasta la fecha, que compromete la seguridad del tráfico marítimo y con ello el comercio y la economía internacionales. Diversas armadas, como la estadounidense, se aprestan a dar caza al monstruo. El profesor Pierre Aronnax, del Museo Nacional francés, su sirviente Conseil y el arponero canadiense Ned Land se embarcan en una cacería, en la que su barco es dañado por el monstruo, momento en el que caen por la borda. Para su sorpresa, descubren que el supuesto monstruo es en realidad un navío capaz de sumergirse en los océanos y viajar por los entornos submarinos. Al mando del prodigio de la ingeniería se halla el Capitán Nemo, un misterioso hombre que ha roto los vínculos con el mundo terrestre y que no responde ante más autoridad ni ley que las propias.  


Publicada en 1869, Veinte mil leguas de viaje submarino (Vingt mille lieues sous les mers) es una de las obras más conocidas de Jules Gabriel Verne, conocido por los hispanohablantes como Julio Verne. El segundo escritor más traducido y leído del mundo tras Agatha Christie. Se le considera el Padre de la Ciencia-Ficción (honor que comparte con H.G. Wells). Su fama de visionario le precede, por la cantidad de avances tecnológicos que anticipó en sus novelas (el submarino, el helicóptero, la guerra química, las armas de destrucción masiva, el viaje a la luna, la luz eléctrica, los satélites artificiales, el motor de explosión, el fax... hasta Internet). 

Es una novela de Ciencia-Ficción, porque toda la trama gira en torno a un avance técnico prodigioso, y las cuestiones científicas tienen gran peso en el argumento. Es también una novela de Anticipación, por mostrar algo inexistente en su época: un submarino eléctrico capaz de recorrer el mundo a una velocidad de vértigo. Y es una novela de aventuras clásica, mostrando acontecimientos llenos de acción y situados en escenarios exóticos y misteriosos. 



Veinte mil leguas de viaje submarino se publicó por entregas y en dos partes, en la revista Magasin d'Éducation et de Récréation, plataforma en la que el autor presentaba habitualmente sus obras. La primera parte se publicó en 1869 y la segunda en 1870. Se englobaba en la serie Viajes Extraordinarios. Pero una curiosidad: la primera edición completa en ver la luz fue la española, no la francesa, pues en nuestro país se publicó el texto íntegro en 1869. El motivo fue, tal vez, la estrecha amistad que mantenían el editor francés Pierre-Jules Hetzel y el traductor español Vicente Guimerá. 

Como es habitual en este autor, la narración es en primera persona, de manera retrospectiva, por un narrador no omnisciente y participante. En este caso, el texto se hace pasar por una novela escrita por el protagonista, el profesor Pierre Aronnax, a lo largo de su estadía en el Nautilus, y que es mostrada a la opinión pública, pese a que su autor (el profesor, se entiende) pone en duda que nadie crea los hechos que relata, por lo irreales y fantasiosos que le parecerán a los lectores. 




En resumen, la novela cuenta cómo Pierre Aronnax, profesor de ciencias naturales, una eminencia en biología marina y autor de un libro de referencia sobre el tema; su criado Conseil y el arponero quebequense Ned Land son invitados a embarcar en el Abraham Lincoln, una fragata de la armada estadounidense, que intenta dar caza a un misterioso monstruo marino que está atacando barcos a lo ancho del globo, y que se mueve a una velocidad imposible, pues es visto en lugares muy lejanos entre sí en cortos períodos de tiempo. Cuando se produce el encuentro, el monstruo burla a la fragata con facilidad, y la desapareja embistiéndola. Aronnax cae al mar, Conseil se arroja en pos de él, y Ned Land desaparece. Los tres se encontrarán sobre el monstruo, que resulta ser una creación humana. Allí conocen a su creador y gobernante, un enigmático hombre que se hace llamar Capitán Nemo, que los recluye en el Nautilus, pues así se llama su submarino,  y les enrola en un viaje de varios meses de duración, en el que recorren todo el globo terráqueo y viven aventuras como conquistar el Polo Sur, cazar en bosques submarinos o luchar contra pulpos gigantes, y asisten a maravillas como tesoros sumergidos de valor incalculable, barcos naufragados, túneles secretos y hasta continentes perdidos. 



El modo de narrar de Verne, en voz de Pierre Aronnax, tiene varias peculiaridades. Alterna pasajes emocionantes y descripciones que muestran las sensaciones del protagonista y su fascinación ante los prodigios que contempla, con otros de gran aridez, con un corte muy científico. Me explico: Aronnax es un hombre apasionado, pero es un científico, y su pasión se traduce en larguísimas enumeraciones de especies marinas, en clasificaciones minuciosas de animales y plantas (especie tal, orden cual, rama de esto, familia de lo otro) y descripciones que emplean tecnicismos y lenguaje muy formal. Tiene un cierto carácter divulgativo y que es como una clase de repaso a las Ciencias Naturales del cole. Es decir, que el autor no siempre consigue contagiarnos el entusiasmo de su protagonista. 
Nemo, frente a su órgano de tubos, por Mad Little Clown [devianart

Así pues, Julio Verne se convierte, sin pretenderlo, en el padre de la Ciencia-Ficción dura, y se observa un rigor y un trabajo de documentación monumentales por su parte, no sólo en cuanto a cuestiones de biología, física y química, sino que también se nota que estaba al día en un tema que le apasionaba: los avances en la investigación, y a lo largo de la novela cita el nombre de numerosas expediciones científicas y de los logros de las mismas, como medir la profundidad y la temperatura marinas, descubrir regiones inexploradas...

Pensemos que era otra época y estas novelas eran también un forma de contribuir a la divulgación, y a que gente que nunca podría viajar conociese otras países y otras realidades.



Veinte mil leguas de viaje submarino tiene otro detalle que puede entorpecer un poco su lectura, y que ya comienza en su propio título: el uso de unidades de medida obsoletas hoy día, como la legua (fijada aquí en 5500 m) o la toesa (1949 cm.), otras del sistema británico como el pie o la pulgada, alternadas con el sistema métrico decimal (emplea mucho el decímetro, que apenas se usa en España) y otros propios de la náutica, como el nudo (1852 m/h), la milla náutica (1852 m), la braza o el cable. 

Tal vez por eso, el autor comete errores de medida a menudo, que suelen venir advertidas en las ediciones actuales. Hay errores de otro tipo, el más llamativo quizá sea la continua confusión entre calamares y pulpos durante una de las escenas más famosas del libro. Algunos son notables:

«Algunos minutos después, vimos el cadáver del tiburón flotando sobre el agua.»

Cuando los tiburones carecen de vejiga natatoria, por lo que sus cadáveres no flotan, sino que se hunden como el plomo.




Si Veinte mil leguas de viaje submarino tiene pasajes tan áridos, si a veces no conecta con el lector, si la pasión del protagonista por los aspectos más científicos del medio marino no se contagia, si su lectura es algo confusa por el lenguaje empleado y además tiene errores de bulto ¿Qué la hace tan especial? ¿Por qué es una obra imprescindible de la literatura?


Primero. Como es habitual en las obras de Verne, maestro de la Anticipación, vaticina una serie de avances tecnológicos que después se harían realidad, y que eran inconcebibles en su época. A saber:

- Un submarino de gran tamaño, capaz de moverse a gran velocidad y de cubrir enormes distancias, de sumergirse a grandes profundidades y de albergar una tripulación numerosa. [En la época solo se habían diseñado sumergibles pequeñitos de propulsión mecánica, o de vapor, como el Ictíneo del español Monturiol, que apenas podían hacer inmersiones breves y a poca profundidad]

- El uso del submarino como arma de guerra, armado con un espolón capaz de hundir barcos acorazados. 

- La energía eléctrica usada como medio de propulsión, como arma y como iluminación [en la época, las lámparas eran de gas o de aceite].

- La escafandra autónoma [había algún prototipo que se cita en la novela, pero habría que esperar a 1942 y a Cousteau, le comandant, para un modelo eficiente que permitiese prolongadas inmersiones a más de 10 metros]. 

- La conquista del Polo Sur, que entonces aún no se había logrado pese a los sucesivos intentos. 

- o el uso de las algas para consumo humano.


Segundo. Verne aporta a la literatura un personaje inmortal: El Capitán Nemo. Porque el protagonista es Pierre Aronnax, pero el verdadero primer actor de Veinte mil leguas de viaje submarino es Nemo. Si de Aronnax solo sabemos que tiene cuarenta años, de Nemo contamos con una exhaustiva descripción física y psicológica por parte del autor, de unas treinta líneas:
«Reconocí sin vacilación sus cualidades dominantes: la confianza en sí mismo, manifestada en la noble elevación de su cabeza sobre el arco formado por la línea de sus hombros y en la mirada llena de fría seguridad que emitían sus ojos negros; la serenidad, pues la palidez de su piel denunciaba la tranquilidad de su sangre; la energía, demostrada por la rápida contracción de sus músculos superciliares, y, por último, el valor, que cabía deducir de su poderosa respiración como signo de una gran expansión vital. Debo añadir que era un hombre orgulloso, que su mirada firme y tranquila parecía reflejar una gran elevación de pensamientos [...] Era de elevada estatura; su frente era ancha; recta la nariz; la boca, netamente dibujada; la dentadura, magnífica, y sus manos eran finas y alargadas [...]  Aquel hombre constituía ciertamente el tipo más admirable que me había encontrado en toda mi vida. Detalle particular: sus ojos, un tanto excesivamente separados entre sí, podían abarcar simultáneamente casi la cuarta parte del horizonte. [...]»
Una visión de Nemo con fuerte profundidad psicológica, por Litenin [devianart]


Nemo, en latín, significa «Nadie», y esa es la idea que transmite el autor sobre el personaje. El capitán Nemo es una incógnita, nada es lo que se sabe de sus orígenes, y poco se sabe al final de la novela. Ignoramos su nacionalidad, su ocupación antes de romper con el mundo de la superficie, su pasado y sus filiaciones. Ni tan solo el idioma lo delata, pues él y su tripulación se comunican en un lenguaje artificial creado por él y desconocido para el trío de aventureros (Verne era esperantista). Es un hombre muy culto, habla varios idiomas, como el francés que comparten Aronnax, Conseil y Ned Land (de Quebec). Toca el órgano, tiene amplios conocimientos en muchos campos del saber y atesora una colección impresionante de arte, libros (entre ellos, el de Aronnax) y especies marinas. 

A lo largo del libro iremos descubriendo que es un hombre atormentado y que padeció injusticias en su vida anterior, y que pese a decir haber roto con el mundo de los hombres, es anti-imperialista y colabora con movimientos independentistas y con pueblos que luchan por su libertad, como la guerrilla cretense contra el Imperio Otomano.

«—Ese indio, señor profesor, es un habitante del país de los oprimidos, y yo soy aún, y lo seré hasta mi muerte, de ese país.»

Nemo obtiene sus inagotables riquezas del mar, pues conoce todos los pecios que albergan tesoros, y de ellos recupera colosales cantidades de oro y plata, así como cultiva perlas de proporciones ciclópeas. Esto nos acerca a un tema apasionante, incluye pequeñas lecciones de historia y ofrece unas descripciones muy hermosas de dichos restos de naufragios, que nada tienen que ver con las tediosas descripciones «científicas» arriba citadas.


James Mason como Capitán Nemo, en la película
de 1954 de la que hablaremos después

Tercero. Su creación, el Nautilus, es fascinante, y me imagino cómo debió de despertar la imaginación de los lectores de aquella época la idea de una embarcación submarina en la que recorrer el planeta sin ser visto y a una velocidad de vértigo. Con la descripción del Nautilus y del prodigio de la ingeniería que suponen sus muchos avances tecnológicos (su chapa blindada, sus ventanales de cristal irrompible, su resistencia a la presión atmosférica, sus ingeniosos sistemas de propulsión e iluminación...) son un ejercicio de Ciencia-Ficción dura magistral. Cuántos niños habrán fantaseado con viajar a bordo del Nautilus.


Cuarto. Es todo un libro de viajes, y transcurre por todo el ancho de nuestro planeta, visitando todos sus océanos, y acercando al público de su época a mundos que les estaban vedados. Además, Verne se permite licencias como un posible túnel submarino entre el Mar Rojo y el Mediterráneo (se cita que el Canal de Suez está en construcción) y los protagonistas visitan una base secreta dentro de un volcán inactivo y la mismísima Atlántida. 

«Un día y una noche bastaron para la aniquilación de esa Atlántida, cuyas más altas cimas, Madeira, las Azores, las Canarias y las islas del Cabo Verde emergen aún.»

La ruta seguida por el Nautilus [fuente]


Quinto: Sale Galicia. En concreto, la bahía de Vigo, donde el Capitán Nemo recupera el oro de los barcos españoles que se hundieron, en su regreso de las colonias americanas, durante la Batalla de Rande.  


Sexto: Tiene secuencias muy emocionantes. La más angustiosa y más lograda es la visita del Nautilus al Polo Sur, donde se queda atrapado en el hielo. Otras son la pelea contra los pulpos gigantes, las cacerías submarinas o la pelea cuerpo a cuerpo de Nemo con un tiburón.


Séptimo: Los personajes, que ya forman parte del imaginario colectivo, están bastante logrados pese a la parquedad con la que Verne los perfila, y entre Conseil, el solícito y leal criado de Aronnax, y Ned Land, el rudo arponero canadiense, se crea una sociedad que produce situaciones humorísticas, pues se hacen grandes amigos y pese a ello mantienen un "tira y afloja" constante que los convierte en un dúo cómico. Conseil es un experto clasificador que sin embargo es incapaz de reconocer aquellas especies que cataloga. Ned Land es un total ignorante de las cuestiones científicas pero posee una enorme experiencia directa en el mar. Uno es pausado, prudente y racional. El otro apasionado, impetuoso y visceral.
«—Entonces, capitán —dijo Conseil—, si por casualidad éste fuera el último de su especie, convendría dejarle con vida, en interés de la ciencia.
—Tal vez —replicó el canadiense—, pero en interés de la cocina, más vale cazarle.»

El Nautilus de Nemo en el cómic The League of the extraordinary gentlemen. Muy lovecraftiano.

Octavo: Pese a los errores arriba mencionados, Julio Verne hace gala de una minuciosidad y un rigor muy notorios, lo que transmite sensación de plausibilidad, de credibilidad. Vamos, que terminas creyéndote que la historia ocurre en realidad, y te convence hasta de lo más fantástico, como que la Atlántida exista. 

Nautilus

Noveno:
Toda la frialdad de los largos párrafos «técnicos» se ve compensada por pasajes emotivos y que sí nos contagian la fascinación de los protagonistas, cuando el autor se vuelve más literario y relata visiones de lugares como el mar Mediterráneo:

«El Mediterráneo, el mar azul por excelencia, el "gran mar" de los hebreos, el "mar" de los griegos, el mare nostrum de los romanos; bordeado de naranjos, de áloes, de cactos, de pinos marítimos; embalsamado por el perfume de los mirtos; rodeado de montañas; saturado de un aire puro y transparente, pero incesantemente agitado por los fuegos telúricos, es un verdadero campo de batalla en el que Neptuno y Plutón se disputan todavía el imperio del mundo. En él, en sus aguas y en sus orillas, dijo Michelet, el hombre se revigoriza en uno de los más poderosos climas de la Tierra.»

Y décimo: La publicación por entregas se trasluce en el modo de plantear los capítulos por parte del autor, y en cómo finalizan éstos, pues se observa que siempre terminan con un punto de suspense, para dejar al lector intrigado y con ganas de continuar leyendo la historia. Esa maestría para manipular el interés del lector, que tan bien dominaban los autores que escribían novela por entregas (los clásicos folletines) hacen que Veinte mil leguas de viaje submarino sea una historia adictiva, que transcurre a un ritmo muy elevado (aún con esos largos párrafos que pasan lista a un sinnúmero de especies marinas) y que reparta las dosis de acción e intriga de una manera muy proporcionada, relanzando la lectura con un nuevo acontecimiento o una nueva aventura que te reenganchan a la trama. 

Este tipo se ha construido su propio Nautilus. Con motor eléctrico. Que funciona.

Hay detalles que hoy nos chirrían un poco, como la carencia de un mensaje ecologista, dando Aronnax y los otros personajes por supuesto e inevitable que muchas especies desaparezcan por la acción humana; la ausencia total de mujeres en la novela (algo común en Verne, por otra parte), su tono algo reaccionario o el racismo evidente de los protagonistas:

«—¿Son monos? —preguntó Ned Land.
—Casi —respondió Conseil—. Son salvajes.»

Pero no debemos juzgar estas cosas con nuestra actual escala de valores, tan diferente a la que entonces era normal. Quedémonos en cambio con su contribución a la Ciencia-Ficción y en particular al Steampunk, y con el tributo del autor a su idolatrado Poe:

«Me sentía llevado a ese dominio de lo fantasmagórico en el que con tanta facilidad se movía la imaginación sobreexcitada de Edgar Poe. A cada instante, esperaba verme, como el fabuloso Gordon Pym, ante "esa figura humana velada, de proporciones mucho más grandes que las de ningún habitante de la tierra, situada tras esa catarata que defiende las inmediaciones del Polo".»

Pese al desenlace abierto de la novela, en el que el futuro del Capitán Nemo y el Nautilus quedan en el aire, el autor recuperará a sus creaciones en su posterior La isla misteriosa, de 1875, en la que se aclara cuál fue finalmente el destino de Nemo y de su submarino. 

Para concluir lo concerniente a la novela, comentar que resulta una lectura recomendable para todo tipo de público, pues contiene elementos tanto de la Ciencia-Ficción como de la novela de aventuras más clásica, aderezado con localizaciones exóticas, y un personaje complejo y con entidad como el Capitán Nemo. Sin duda una novela que merece la pena conocer, y que se disfruta hoy día con la misma ilusión que hace casi siglo y medio.

Nemo, una mirada romántica por FaQy [devianart]


Adaptaciones e impacto en la cultura popular:


En 1954, Walt Disney Pictures realizó su adaptación cinematográfica más destacable. Toda una superproducción de la época, con un reparto de verdadero lujo: James Mason como Nemo, Paul Lukas como Profesor Aronnax, el siempre entrañable Peter Lorre como Conseil, y Kirk Douglas como Ned Land. 


Dirigida por Richard Fleischer, fue producida por Walt Disney en persona. Los diseños de Harper Goff fueron copiados posteriormente hasta la saciedad, y pueden considerarse como una muestra pionera de Steampunk. 

Hay un antes y un después del Nautilus de Harper Goff

Porque el trabajo de Goff es encomiable, como el del resto miembros del estudio Disney. Los fondos marinos, iluminados con un tono verdoso fosforescente, son de auténtica Ciencia-Ficción. Su Nautilus pasó a ser EL Nautilus, lleno de ruedas dentadas, manivelas giratorias, palancas e indicadores «de aguja» de todo tipo.... sus ventanales son celebérrimos hoy día, igual que las escafandras de sus tripulantes, sus uniformes o la icónica camisa marinera a rayas rojas de Ned Land.

Apreciad el diseño imitado
una y otra vez. Puro Steampunk.

La película ganó dos Oscar menores (mejor color y mejores efectos especiales) y es una perfecta historia de aventuras, resultando entretenidísima y muy divertida. No pueden faltar los toques Disney, como la canción de taberna marinera que canta Ned Land a bordo del Abraham Lincoln, coreado por la tripulación, escenas cómicas como la de la cena, o que el Nautilus tenga una mascota graciosa, una foca llamada Esmay. 

Ned Land se convierte en el donaire de la historia, y se encarga de los momentos cómicos

Se toma sus libertades e introduce bastantes cambios en la historia, algunos muy sustanciales, pero opino que lo hace en aras del espectáculo y de adaptarla al lenguaje cinematográfico. Como detalle, Aronnax se refiere a Conseil como «my apprentice», tal vez por considerar, en la época, que era más correcto «aprendiz» o «alumno» que «criado». 

Con todo, es una adaptación fiel y, de ver solo un film sobre la novela, debería ser este, sobre todo para los aficionados a las películas clásicas de la era dorada de Hollywood y del Technicolor.
Nemo y el ataque de los pulpos, por Daniel Govar [devianart]
El fan art también homenajea a la película de Disney

En el año 2003, la productora de animación en 3D Pixar, ya integrada en el gigante Walt Disney Pictures, bautizó a uno de sus personajes más populares como Nemo, en la película Finding Nemo, titulada Buscando a Nemo en España. Nemo es un pequeño pez payaso con una discapacidad en una aleta, que es capturado y trasladado a un acuario doméstico. Las divertidas y cómicas aventuras que vive su padre Martin durante su búsqueda le valieron a la producción el Oscar a la mejor película de animación.



Por su parte, Alan Moore incorporó al Capitán Nemo a La Liga de los Hombres Extraordinarios (The League of the extraordinary gentlemen), un cómic en el que los personajes de las grandes novelas de aventuras británicas del siglo XIX (Allan Quatermain, el Dr. Jekyll y su alter ego Mr. Hyde, el hombre invisible), componen un grupo de corte superheróico liderado por Mina Murray (aquí divorciada de Johnatan Harker, por lo que usa su apellido de soltera), al servicio de la corona británica. 



Basándose en datos de la novela La isla Misteriosa, puesto que en Veinte mil leguas de viaje submarino nunca se aclara la nacionalidad del Capitán Nemo, en el cómic se especifica que Nemo es hindú, y su misantropía se convierte en un odio declarado a la Humanidad, pero con especial encono al Imperio Británico. Serán precisamente sus diferencias con los británicos y su falta de adhesión a los mismos los que le lleven, al final del segundo volumen, a abandonar la Liga.



Moore y el dibujante Kevin O'Neill le dieron a Nemo la fisonomía y la imagen de un hindú de la secta Sij, con sus atributos más reconocibles: turbante que oculta todo el cabello, barba larga y kirpán (puñal ceremonial). 

El Capitán Nemo, visto por Garvals [devianart]
Nótese la influencia evidente de la obra de Moore/O'Neill

La notoriedad del cómic y de su adaptación cinematográfica del 2003 (en la que el personaje es interpretado por el hindú Naseeruddin Shah) son las responsables de que para gran parte del público, en especial el infantil y juvenil, el aspecto del Capitán Nemo sea para siempre el de un Sij.

Señor Sij que ilustra la entrada de la Wikipedia sobre el Sijismo

Verne y Galicia: 

La relación del autor con Galicia no termina con la aparición de la bahía de Vigo en la novela.


Porque Julio Verne visitó el escenario de su obra en dos ocasiones. La primera, durante cuatro días, en junio de 1878. Fue recibido con gran pompa por las autoridades y participó como invitado de honor en diversos actos públicos. Se llevó una impresión muy positiva de la ciudad, sus gentes y sus paisajes, de acuerdo a las anotaciones que dejó en su diario.

Monumento a Julio Verne en el puerto de Vigo, Galicia [fuente]

La segunda ocasión fue en 1884 y totalmente imprevista. La maquinaria de su yate, el Saint Michel III, se averió, y Verne recaló en Vigo para repararla. De ello se encargó Antonio Sanjurjo Badía, inventor e industrial gallego nacido en Sada (cerca de A Coruña). Sanjurjo Badía atesoraba una inventiva y una capacidad de innovación asombrosas (además de ideas progresistas) y, tal vez inspirado por el autor francés, diseñaría en 1898 un pequeño submarino totalmente funcional, destinado a defender la bahía de Vigo en caso de ataque estadounidense, lo cual no fue necesario por firmarse la rendición española poco después de la botadura.

El submarino de Sanjurjo Badía, hoy en el Museo do Mar de Galicia, en Vigo[fuente]

En 2012, nace en la ciudad la Sociedad Verniana de Vigo, la segunda de España tras la barcelonesa, que organiza diversos actos de homenaje a la figura de Julio Verne y a su obra. 

Y comentar también que Xerais, una de las editoriales en lengua gallega más importantes, que concede los Premios Xerais de literatura gallega, ha rebautizado, desde este 2014, la categoría juvenil del citado galardón como Premio Jules Verne. Los premios se entregan en a illa de San Simón, y a pocos metros de ella se puede visitar un monumento dedicado al escritor, en la playa de Cesantes, en el concello de Redondela. 

Monumento a Julio Verne en Redondela, Galicia [fuente: Javier Coria]
Solo es visible por completo durante la bajamar [obsérvese la marca de la marea]

El gaiteiro y también vigués Carlos Nuñez, hizo su propio tributo a la relación entre su ciudad y Verne con su canción Capitán Nemo (de como el Nautilus visitó la bahía de Vigo), en su disco Mayo Longo. Es una canción festiva, de pub irlandés, y cuenta con la voz del fallecido Ronnie Drew, de los míticos The Dubliners, quien con su tono aguardentoso y su acento de irishman le dan un aire cómico, casi como de serie infantil de animación. 



A Coruña, por su parte, homenajea a Verne y a Veinte mil leguas de viaje submarino a través del Aquarium Finisterrae, más conocido como la Casa de los Peces. Construido a la orilla del oceáno Atlántico y conectado con el mar, su sala central es la más grande de Europa, con 4,4 millones de litros de agua salada. Recibe el nombre de Sala Nautilus, y además de estar decorada al estilo del camarote del Capitán Nemo, en ella suena continuamente música de órgano.

La sala Nautilus del acuario de A Coruña

El acceso a la Sala Nautilus recrea el acceso a un submarino, y las escaleras que descienden a la sala están adornadas con montones de carteles de cine y portadas de ediciones de la novela. Una vez abajo, se puede sentar en el escritorio del capitán Nemo:


Allí nadan gran cantidad de especies de peces, y su inquilino más popular es Gastón el Tiburón, un tiburón toro sudafricano de tres metros de longitud y más de cien kilos de peso [Gastón era casualmente el nombre de un sobrino de Verne, que un buen día enloqueció y disparó a su tío sin motivo, tras lo cual fue ingresado en un manicomio]. Gastón es un ídolo para los niños, que recorren la sala tras él, gritando su nombre.

O sorriso de Gastón, foto de Jorge Pérez Bouzas [fuente: Flickr]

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23 de agosto de 2014

La casa de los espíritus - Isabel Allende

Narra la historia de Chile desde principios del siglo XX hasta el golpe de estado de Augusto Pinochet (que arda en el infierno), a través de la intrahistoria de una familia, los Trueba, tanto de su patriarca, Esteban Trueba, como de cuatro generaciones de mujeres. Mediante las cuitas cotidianas de los Trueba, sus pasiones y sus devenires, asistimos también a la profunda transformación social de Chile, y a los cambios que el país y sus gentes experimentaron.




Publicada en 1982, La casa de los espíritus es una novela de Isabel Allende, la escritora chilena más internacional, dramaturga, periodista y la autora en lengua castellana más leída del mundo (descontando a la fallecida Corín Tellado). Prima segunda del presidente Salvador Allende, se exilió de Chile tras el golpe militar de 1973, y en 2003 se naturalizó estadounidense. Ostenta una larga lista de galardones, que incluyen el Premio Nacional de Literatura y el Hans Christian Andersen. Recibió y recibe duras críticas negativas de expertos literarios y colegas de profesión, en especial de su paisano Roberto Bolaño. Pero goza del favor del público, con casi 60 millones de ejemplares vendidos y traducidos a 35 idiomas.


Pertenece de pleno derecho, realismo mágico, por su forma de engarzar hechos fantásticos en un entorno cotidiano. Es un drama por los sucesos que narra y por el tono en que lo hace, que sin embargo provoca sonrisas y hasta carcajadas en algunos momentos, por lo que podríamos calificarlo de tragicomedia. Por supuesto, es una novela romántica, y es también una novela histórica, por relatar la historia moderna de Chile. 



Mágico. Es la palabra que escogería si hubiese que definir La casa de los espíritus con solo una. Heredera directa de Gabriel García Márquez, Allende tiene una capacidad innegable y sobresaliente para ese género tan iberoamericano que es el realismo mágico. Las depositarias de esta magia son, en gran medida como veremos, las mujeres que componen la saga familiar de los Trueba, cuyas vivencias se ven marcadas por sucesos fantásticos, esotéricos, extraordinarios y hasta rocambolescos. 

Intentaré resumir la historia. Severo del Valle (ateo y masón) y su esposa Nívea (agnóstica y sufragista) tienen quince hijos, de los que nos interesarán Marcos, Rosa y Clara. Rosa tiene los cabellos verdes y es de una hermosura incomparable, ni un defecto ni una mácula enturbian su belleza, pura y beatífica. Teje el mantel más grande del mundo, en el que borda un animalario fantástico de seres inexistentes. Clara, llamada Clara clarividente por sus capacidades premonitorias, vive en las nubes, despreocupada de los asuntos mundanos, se comunica con los espíritus, mueve objetos con la mente y escribe un sinfín de cuadernos de la vida que serán la base de la narración. Marcos es un viajero incansable que regresa de sus viajes cargado con infinidad de objetos, libros y especies exóticas. Es quien trae a Barrabás, el perro que inaugura el relato, que crece hasta el tamaño de un potro y tiene un apetito insaciable, marcando el tono de realismo mágico que tendrá el libro. 

Esteban Trueba es hijo de Ester Trueba y tiene una hermana, Férula. Su padre dilapidó la fortuna familiar, y Esteban comienza la historia en la pobreza. Se promete con Rosa pero, cuando ésta fallece, desposa a su hermana Clara. Esteban prospera en los negocios, explotando la finca agrícola Las tres Marías primero y todo tipo de negocios después, entrando en política y convirtiéndose en senador conservador de manera vitalicia.




Esteban y Clara tendrán tres hijos: Blanca y los gemelos Jaime y Nicolás, que pese a ser mellizos son totalmente distintos, tanto de físico como de carácter. Blanca tendrá a su vez una hija extramatrimonial llamada Alba, que tiene los cabellos verdes de su tía Rosa, y que es quien escribe la historia a partir de los cuadernos de vida de su abuela Clara.

Otros personajes de interés serán Pedro Tercero García, el enamorado de Blanca, padre de su hija Alba, cantante popular y rival político de Esteban Trueba; Esteban García, nieto no reconocido de Esteban Trueba; Amanda, pareja de Nicolás y amor platónico de Jaime, y su hermano pequeño Miguel, que con el tiempo será activista político, guerrillero y el amor incondicional de Alba.


Gracias, Wikipedia, por ahorrarme trabajo [fuente]

La línea genealógica Nívea - Clara - Blanca - Alba comparte, como vemos, nombres relacionados con la albura, la luminosidad y el color blanco. Más aún, para nombrar a Alba recurren a un diccionario de sinónimos, y expresan su miedo a agotar las palabras de la lengua castellana para el tema. Todas comparten además talentos y características pintorescas y poco comunes, como los cabellos verdes de Rosa y Alba, la clarividencia de Clara o la belleza y presencia de ánimo de Blanca. 

Sin intentar resumir más, pues me resulta imposible sin extenderme demasiado, La casa de los espíritus va relatándonos la historia moderna de Chile a través de la familia Trueba, y así asistimos a la transformación del país y de su sociedad, de sus usos y costumbres, de sus gentes, de la vida en la ciudad y en el campo, de las injusticias, de la política y sus corruptelas; de sus esperanzas y anhelos, que culminan con el triunfo electoral de Salvador Allende y mueren con el golpe de estado que supuso su deposición y su supuesto suicidio, naciendo la dictadura militar y una represión de las libertades tan cruel, terrible y ensañada que estremeció y escandalizó al mundo entero. 



Dos son, pues, los motores que mueven la trama de La casa de los espíritus. Uno, la fantasía. Otro, las pasiones: el amor, el odio, la ambición... Los personajes, acusados en algunas críticas de planos, vacíos, estereotipados y sin sentido, para mí están vivos y rezuman pasiones, pulsiones de emoción que les dan entidad, parecen tomar volumen y salirse de las páginas. Además, sus emociones encarnan a los diversos tipos chilenos. Esteban Trueba es el terrateniente, el hombre rico (su fortuna parece inagotable) que no admite réplicas ni disensiones a su autoridad, que sólo contempla su manera de hacer las cosas. Puede ser cruel en extremo, como es con los campesinos de Las tres Marías y a la vez cariñoso y tierno con su nieta Alba. Nervioso, irascible, colérico, enérgico, es puro genio, hasta brutal. Caracterizado por Allende con rasgos excesivos, exagerados, hiperbólicos incluso, obsesionado hasta la paranoia con el marxismo, entronca con los esperpentos del genial Valle-Inclán.

«Tuvo la habilidad de ser el primero que llamó a la izquierda "enemiga de la democracia", sin sospechar que años después ése sería el lema de la dictadura.»

Mucha gente entiende que Allende mantiene una postura machista por la violencia contra la mujer que existe a lo largo del libro, sobre todo por parte de Esteban Trueba, que golpea a su mujer Clara, rompiéndole varios dientes (que ella conserva en una bolsa de fieltro que siempre lleva colgada al cuello) y tiene la costumbre de tumbar campesinas, esto es tomarlas por la fuerza y violarlas, procreando un sinnúmero de hijos ilegítimos, de uno de los cuales nacerá Esteban García, quien tendrá un papel crucial en la novela.

Jeremy Irons es Esteban Trueba en la película de la que hablaremos después [fuente]

Pero, a mi juicio, Isabel Allende solo refleja una realidad, algo que era común en una época, y que sigue ocurriendo. Al contrario, la figura de la mujer es capital en la novela, y La casa de los espíritus es una homenaje a la mujer chilena. El ejemplo más claro lo vemos cuando Alba es liberada de su reclusión en las cárceles políticas de Pinochet, y es auxiliada por una humilde mujer del pueblo, que sin conocerla ni pedirle nada a cambio, la acoge, la oculta y la cuida:

«Era una de esas mujeres estoicas y prácticas de nuestro país, que con cada hombre que pasa por sus vidas tienen un hijo y además recogen en su hogar a los niños que otros abandonan, a los parientes más pobres y a cualquiera que necesite una madre una hermana, una tía, mujeres que son el pilar central de muchas vidas ajenas, que crían hijos para que se vayan también y que ven partir a sus hombres sin un reproche, porque tienen otras urgencias mayores de las cuales ocuparse. Me pareció igual a tantas otras que conocí en los comedores populares, en el hospital de mi tío Jaime, en la Vicaría donde iban a indagar por sus desaparecidos, en la morgue, donde iban a buscar a sus muertos. Le dije que había corrido mucho riesgo al ayudarme y ella sonrió. Entonces supe que el coronel García y otros como él tienen sus días contados, porque no han podido destruir el espíritu de esas mujeres.»
Anchoniou es Pedro Tercero García [fuente]

El resto de personajes encarnan a su vez a otros tipos: Pedro Tercero García es un hijo del pueblo, y su carrera como cantante popular, agitador político y posteriormente ministro con Salvador Allende nos recuerda a figuras como la del malogrado cantante Víctor Jara. Esteban García es el militarote de extracción popular, no de carrera (lo que en España llamamos chusqueros) crecido en el resentimiento hacia las clases dirigentes, que una vez amparado por la más absoluta de las impunidades, se entrega al revanchismo y al ajuste de cuentas.

Podría hablar largamente de los personajes: Jaime, con su ternura y su infinita bonhomía; Nicolás y sus excentricidades; Amanda perdida por las drogas y la vida bohemia; Férula Trueba y su espíritu orgulloso y sufridor, Tránsito Soto, la noble prostituta que jamás olvida el favor que le debe a Esteban Trueba; Miguel, el idealista irredento; o secundarios entrañables como el Poeta, que no es otro que el titánico Pablo Neruda, y el Candidato, nombre que recibe Salvador Allende en esta novela. Pero aún no he hablado de lo literario.



La casa de los espíritus alterna la narración en tercera persona con fragmentos en primera persona, en los que Esteban Trueba toma la palabra. Es Alba quien relata la historia, aunque se refiere a sí misma como un personaje más, pues en realidad está poniendo en orden y dándole forma, como ya comenté, a los "cuadernos de vida" de su abuela Clara. No es hasta el final que habla en primera persona, cuando ya Esteban ha fallecido. Su omnisciencia es total, y con frecuencia anticipa hechos que desarrollará más tarde y adelanta la importancia que tal o cual personaje tendrá para la historia. 

Su estilo narrativo me resultó cautivador. El ritmo refleja el pulso narrativo de autores como García Márquez y no puede sustraerse a la influencia de éste. Incluye largas descripciones, y su lenguaje resulta dulce, melodioso, y muy sensual, pues transmite colores, olores y sabores, describe tanto con los adjetivos como con las sensaciones que provoca. Su extensión de 536 páginas (en la edición que atesoro) se hace liviana, grata, y se disfruta en dos o tres tardes, porque una vez cautivado por la historia, al lector le resulta difícil abandonar la lectura. 

Salvador Allende, el Candidato, aparece en el libro
como ejemplo de integridad, entereza y fidelidad al pueblo

Debo resaltar algo que me resultó significativo. A medida que el libro avanza, la magia desaparece. Del realismo mágico que impregna los primeros capítulos del libro, la narración se va haciendo más prosaica cada poco, para terminar en un relato realista, crudo, sórdido, del golpe militar, de la destitución de Allende, cercado en la Casa de la Moneda, rodeado de sus fieles (entre los que se encuentra Jaime), y la posterior represión de sus partidarios e implantación de un pensamiento único dictatorial.

La captura y despiadada ejecución de disidentes por parte de los militares, y la indignante detención y reclusión de Alba en una prisión política, donde es incomunicada, humillada, torturada y violada repetida y sistemáticamente, son acongojantes. Padece privación sensorial, anulación de la voluntad mediante interrogatorios continuados, se le hace pasar hambre y sed, se le niega asistencia médica... Resulta triste ver que ni toda la influencia política de Esteban Trueba le permiten salvar a su nieta, representando así a la burguesía conservadora burlada y traicionada por los militares, a quienes financiaron y apoyaron, tras lo cual fue desplazada del poder y ninguneada por éstos. 

«Hundido en su poltrona, como un anciano acabado, lo vieron llorar desconsoladamente. No lloraba por la pérdida del poder. Estaba llorando por su patria.»

Algunos quieren ver maniqueísmo y un sesgo ideológico claro de Isabel Allende contra el régimen de Pinochet, que tiene sus partidarios y que muchos consideran legítimo. Es evidente que la autora, emparentada con el presidente Allende, colabora con su obra a limpiar el nombre de éste, quien padeció una campaña de descrédito y un boicot manifiesto de la derecha, apoyado y financiado por la CIA (llamado la desestabilización económica) que fracturó en dos a la sociedad chilena y provocó la pérdida de apoyo y popularidad del presidente electo. En cualquier caso, hay que carecer de entrañas para no escalofriarse con los padecimientos de Alba, y conmoverse con la fuerza de voluntad con la que ella y otras presas y presos afrontan su cautiverio, incluso cantando para mostrar a sus verdugos que no han conseguido doblegarlos. 

La calidez del color ocre es una constante en muchas portadas

La narración pasa, pues, por diversas etapas, y va variando su tono con la incorporación y salida de personajes. En esta línea, la aparición de la pequeña Alba aporta los momentos más cómicos del libro, que como ya comenté es una tragicomedia, pues siempre hay sitio para la sonrisa entre el drama que es la tónica general, y las ocurrencias de Alba provoca la risa más de una vez. 

«A Alba le habría gustado que su tío se casara con mamá, porque era más seguro tenerlo de padre que de tío, pero le explicaron que de esas uniones incestuosas nacen niños mongólicos. Se quedó con la idea de que los alumnos de los jueves en el taller de su madre eran hijos de sus tíos.»


Tengo que concluir, porque esta obra es inabarcable en una reseña, y aún hay que hablar de sus adaptaciones... pero me guardo un par de detalles que me fascinaron:

- Que el Padre Restrepo, el cura que predica con fervor fanático al principio de la obra, sea gallego
«El mismo Satanás era descrito hasta en sus más íntimas anomalías con el acento de Galicia del sacerdote, cuya misión en este mundo era sacudir las conciencias de los indolentes criollos.»
- Que se cite la industria salitrera, orgullo de Chile arruinado por los abonos sintéticos, un mundo que descubrí gracias a Hernán Rivera Letelier y su La reina Isabel cantaba rancheras.
«En las provincias del Norte la quiebra de las salitreras había dejado en la miseria a miles de trabajadores.»
- La hermosa descripción de la manera de ser, sencilla y noble, de los campesinos:
«Lo escuchaban sorprendidos y confusos. Su tiempo se medía por estaciones, sus pensamientos por generaciones, eran lentos y prudentes. Sólo los más jóvenes, los que tenían radio y oían las noticias, los que a veces iban al pueblo y conversaban con los sindicalistas, podían seguir el hilo de sus ideas. Los demás lo escuchaban porque el muchacho era el héroe perseguido por los patrones, pero en el fondo estaban convencidos de que hablaba tonterías.
—Si el patrón descubre que vamos a votar por los socialistas, nos jodimos —dijeron.»
- El entierro de el Poeta, convertido por el pueblo llano en un homenaje y en un acto de libertad. 

- Y por supuesto toda la colección de hechos mágicos y fantásticos que no cabe aquí: la plaga de hormigas de Las tres Marías, el perro Barrabás, el vuelo transandino de Marcos, las visiones premonitorias de Clara, las sesiones de espiritismo con las hermanas Sosa, la cabeza insepulta de la abuela Nívea, las dotes de faquir de Nicolás... y la propia casa de la esquina, la mansión familiar que da sentido al título del libro, y su arquitectura imposible, casi no-euclediana. 



Adaptaciones:

En 1993, el danés Bille August presentó la adaptación cinematográfica, una coproducción USA- Portugal - Dinamarca - Alemania, en la que se encargó de la dirección y del guión. Contó con un reparto de lujo, con Jeremy Irons como Esteban Trueba, Anchoniou como Pedro Tercero García, Winona Ryder como Blanca, Glenn Close como Férula, Vanessa Redgrave como Nívea, Meryl Streep como Clara, María Conchita Alonso como Tránsito Soto y Vincent Gallo como Esteban García. 

No es una mala película, pero no logra trasladar la magnitud de la novela, y el resultado no convenció con unanimidad ni a crítica ni a público, pese a la esforzada interpretación de todo su elenco. Aún con todo, fue un relativo éxito de taquilla.



Por su parte, la dramaturga estadounidense Caridad Svich realizo una adaptación libre, que han representado diversas compañías, como la costarricense Espressivo Teatro, la mexicana Ink Teatro o la chilena Teatro Mori.


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16 de agosto de 2014

La zona muerta - Stephen King

John Smith sufre un fuerte golpe en la cabeza siendo niño, mientras patina. Desde entonces tiene corazonadas, pálpitos que suelen cumplirse. De adulto, un accidente de tráfico lo sume en un coma de casi cinco años. Al despertar, ha perdido a su pareja y su trabajo, y ha ganado el don de tener visiones de acontecimientos pasados y futuros al tocar a las personas. Intenta rehacer su vida afrontando los problemas que su poder le supone, incluso ayudando a la Policía a capturar a un asesino en serie. Cuando descubre que Greg Stillson, un ambicioso político local en campaña para el senado, es un loco peligroso que puede comprometer el futuro de la Humanidad, decide hacer todo lo posible por detenerle.



Publicado en 1979, La zona muerta (The Dead Zone) es obra de Stephen King. Rey del terror que no necesita presentación. Es el autor más reseñado en KindleGarten y ostenta el récord Guinness al escritor con más obras llevadas al cine. Esta es una de ellas.

Es principalmente una novela de género fantástico y sobrenatural, con un argumento de misterio y una atmósfera general de terror, con elementos de horror psicológico y momentos propios del subgénero slasher. De cierta manera es también un retrato de la sociedad estadounidense durante los años 70. 

El clan King en Halloween, con Joe Hill como monstruo
de la laguna negra y Owen de vampiro. Tabitha pensando
"Señor, dame paciencia con este hombre"

Si algo resulta significativo en La zona muerta, si algo la hace especial, es la profundidad que King logra en sus personajes, lo elaborados que éstos se encuentran, hasta parecer vivos. No es solo una historia de terror y fantástico; también es un retrato humano y social. 

Para lograr esta profundidad, Mr. King comienza su narración mucho antes de los hechos principales, tomando una serie de escenas aparentemente inconexas, pero que terminarán teniendo un peso crucial en la novela. Asistimos a la presentación del protagonista, John Smith, cuando es apenas un niño y sufre el fuerte golpe en la cabeza que provoca sus primeras visiones, aún muy primarias. Conocemos igualmente a Greg Stillson, el villano, cuando no es más que un buscavidas que vende biblias a domicilio por las granjas del medio oeste, y vamos descubriendo su naturaleza de bad ass. Y una tercera historia, casi una anécdota, en la que un vendedor de pararrayos intenta venderle uno, sin éxito, al dueño de un bar de carretera.

Retrospectivas aparte, la trama se extiende durante casi diez años, comenzando en 1970 y terminando en 1979. Esto permite a King hacer una radiografía de la sociedad de su país y de los grandes hechos históricos que lo convulsionaron: Vietnam, Richard Nixon y el escándalo WaterGate... de igual modo retrata diferentes tipos sociales: desde las bandas de motoristas hasta los prósperos industriales textiles de Nueva Inglaterra. Porque La zona muerta transcurre en el escenario preferido del autor, New England, entre los dos estados hermanos, Maine y New Hampshire.

El protagonista de La zona muerta es John Smith, sin middle name (el autor se permite bromas y comentarios sobre la cotidianidad del nombre), un profesor de literatura inglesa que al comienzo del libro tiene 22 años, y está prometido con Sarah, profesora también en el mismo colegio que él. Como presentación de los personajes, el primer pasaje transcurre en una feria, de noche, en la víspera de Halloween. Una de las barracas es una ruleta, en la que Johnny, guiándose por una corazonada inexplicable, gana más de 500 dólares, apostando repetidamente al número 19 (que a los lectores de La Torre Oscura les sonará de algo). Quedaos con el dato de la ruleta porque tendrá importancia después. Sarah se indispone por causa de una salchicha en mal estado; John la acompaña a su casa, y tras asegurarse que está bien, toma un taxi para irse a la suya.




Dicho taxi choca contra un vehículo que participa en una carrera ilegal, y el golpe en la cabeza recibido en el brutal accidente sumirá a John en un coma de cuatro años y medio de duración. Al despertar, Johnny se encontrará en un mundo nuevo, desconocido, rodeado de cambios sociales y avances tecnológicos que lo desconciertan. Este trance servirá a King para reflexionar sobre la naturaleza humana y su capacidad de respuesta a la tragedia, de modo que Sarah, su prometida, se casa con otro hombre (un abogado que desea hacer carrera política) y es madre de un niño llamado Denny. Mientras, su madre Vera, persona de creencias religiosas fervorosas, acaba enloqueciendo, cayendo en el fanatismo y la credulidad más absolutas, siendo incluso presa de sectas milenaristas y dando pábulo a las supercherías más absurdas, mientras su padre Herb, un humilde carpintero, intenta mantener la entereza y conservar la salud de su esposa. 

Y con el despertar de Johnny llegamos al meollo del libro: tras el coma, ha adquirido poderes precognitivos, teniendo visiones premonitorias que se producen al contacto con las personas. Tras las primeras manifestaciones de su don (o maldición) llama la atención de la prensa, y su celebridad provoca un aluvión de correspondencia de personas de todo el país que solicitan su auxilio para todo tipo de peticiones. Nuestro protagonista intentará huir de la vida pública recluyéndose en casa de su padre, en el campo.



La misma notoriedad nos lleva a una subtrama de gran interés, que aporta a la novela su principal dosis de terror: El sheriff de Castle Rock, Maine, ruega a Johnny que le ayude a capturar a un asesino en serie, que escoge como víctimas a mujeres jóvenes y a niñas. Tras unas dudas iniciales, Johnny se decide a colaborar, y a través de los asesinatos y de la captura del psicópata asistimos a los momentos más escalofriantes de esta obra, que son también los más sangrientos, llegando como ya comenté más arriba a tener pasajes que lo acercan al slasher. El asesino de Castle Rock encarna una idea recurrente en la literatura de Stephen King: el terror está alrededor de nosotros, en nuestro mundo cotidiano, latente, esperando a surgir en cualquier momento. No se necesitan orígenes sobrenaturales, místicos ni arcanos. Descontextualizando a Sartre, con perdón, «el infierno son los otros». 

Tras este subargumento, que desemboca a su vez en que a John se le revoque la plaza de profesor que había obtenido, por considerar el centro que su don afectaría a su labor docente, éste ejercerá diversos trabajos, siendo el más destacado el de preceptor privado para Chuck Chatsworth, el joven hijo de Roger Chatsworth, un magnate de la industria textil (muy próspera en la Nueva Inglaterra de la época). Chuck es inteligente y despierto, pero tiene problemas de lectoescritura, que John le ayudará a superar, estableciéndose una estrecha relación de amistad entre ambos. ¿Recordáis al vendedor de pararrayos? Bien. Para celebrar la fiesta de graduación de Chuck, se alquila el Cathy's, el local cuyo propietario no quiso proteger con un pararrayos años antes. Pero la precognición de nuestro héroe anticipa una desgracia de dimensiones trágicas. Y no os cuento más.



A partir de este punto, la salud de John se deteriora a pasos agigantados, por una causa que tampoco os voy a revelar, pero que está relacionada con su cerebro, y por ello con su don precognitivo. Tras estrechar la mano de Jimmy Carter y anticipar con acierto que será presidente de los Estados Unidos, desarrolla un cierto interés por la política, y en especial por Greg Stillson, del que hablaremos a continuación. El descubrimiento, visión mediante, de que Stillson es un demente, un hombre mentalmente desequilibrado y megalómano, y que su ascendente carrera política pone en peligro el futuro de toda la Humanidad, insufla en John la necesidad de eliminarlo, no sin una considerable lucha interior de carácter moral, que lo humaniza y le otorga verismo. 

Porque aquí Stephen King anticipa una idea que ya le rondaba por la cabeza entonces, pero que no plasmaría hasta 32 años más tarde, en su monumental 22/11/63: cambiar el futuro mediante el asesinato de un mandatario. En el caso de La zona muerta, John preguntará a diversas personas, entre ellas el doctor Weizak, su neurólogo (polaco de nacimiento y damnificado por la II Guerra Mundial), si matarían a Hitler en caso de tener la oportunidad, antes de que provocase la mayor guerra de la historia de la humanidad y los millones de muertes derivadas de la misma. 

Christopher Walken como John Smith en la película de la que hablaremos

Y es que ya toca hablar de Greg Stillson, sin duda uno de los mejores villanos que han salido de la máquina de escribir de Stephen King. Stillson en un hombre ambicioso, decidido y que no se detiene ante nada ni nadie para lograr sus objetivos. Nuestra primera imagen de él es la de un vendedor ambulante que recorre el medio oeste americano en un desvencijado Mercury, yendo de granja en granja vendiendo biblias a domicilio a paletos que odia y desprecia. La frialdad con la que mata a un perro a patadas nos estremece, y que golpee salvajemente a una joven con la que acaba de hacer el amor, por un comentario desafortunado de la misma, nos indigna e indica que es una persona que pierde los nervios fácilmente y tiene un serio problema de agresividad. Stillson es un hijo de mala madre, un cabrón sin entrañas ni escrúpulos. A lo largo de los años llega a alcalde y se postula a senador por el estado de New Hampshire. Extorsiona, chantajea, soborna, amenaza y coacciona a quien pone en peligro sus intereses. Recluta como guardia personal a una banda de violentos motoristas liderada por Sonny Elliman, un maleante que se convierte en su adlátere. Y todo ello con un barniz de populismo y extravagancia que le granjea la admiración y la confianza de la clase trabajadora, pues ante el público muestra una cara muy distinta a su forma de ser en privado. 

Martin Sheen encarna al demente candidato a senador Greg Stillson


Se puede afirmar que La zona muerta, dentro de ese retrato humano que comenté algo más arriba, dedica una especial atención a la locura en sus diferentes formas, centrándose en el aspecto más psicológico del terror. Por una parte está la demencia y los delirios de grandeza de Greg Stillson. Por otra, la pura psicopatía del asesino de Castle Rock, derivada de un trauma infantil provocado por una madre castrante (un tema muy Freudiano), de un modo muy parecido a Norman Bates en Psycho. Tenemos también el trastorno disociativo de la realidad de la mentada señora, con su monomanía con el sexo. Y por otra parte, la obsesión compulsiva, en concreto con la religión, con componentes de esquizofrenia, vista a través de Vera, la madre de John, con la que King insiste en la línea abierta por la madre de Carrie en la novela homónima.

Un último dato es el sentido del título. Dentro del don premonitorio de John, y de los daños sufridos por su cerebro en el accidente y el coma posterior, se halla una dificultad para producir la imagen mental de determinados conceptos, como si hubiese una zona de su mente a la que no puede acceder, una zona muerta. Dentro de esta zona muerta se encuentran los números, resultando que en sus visiones no puede concretar direcciones exactas. Como ya dije por allá arriba, el tema de la ruleta iba a tener importancia a lo largo de la trama, y los números de la misma, en especial el 0 (la banca gana) aparecen varias veces como símbolo de incertidumbre.  

La secuencia del asesino de Castle Rock, la más espeluznante de la película

Y en lo que corresponde a las cuestiones literarias, poco hay que decir que no hayamos dicho de Stephen King en otras ocasiones, o que no se sepa a estas alturas. Que tiene un dominio absoluto del tempo narrativo, y que las páginas van pasando sin que te des cuenta. Que juega con diversas líneas argumentales paralelas que acaban uniéndose sin provocar confusión, y que le gusta, como siempre, ir dejando pistas y anticipando detalles de la trama aquí y allá, creando intriga y manteniendo al lector en vilo en todo momento. Que realiza su ejercicio de costumbrismo irrenunciable, y que la trama va ganando en intensidad a medida que la salud de John empeora y el desenlace se va haciendo más y más inevitable, transmitiéndonos la sensación de huida hacia adelante. Doy por supuesto que el final desagradará a muchos, aunque yo pienso que es el correcto para esta historia. 

Resumiendo, una novela muy completa, que va mucho más allá de ser un simple thriller de misterio, para convertirse en una reflexión sobre la naturaleza humana, sobre la moral, sobre la locura y sobre el coste de tomar decisiones y ser uno mismo. Todo ello, por supuesto, narrado al modo cautivador de una historia de género fantástico y terror psicológico, de ese con el que disfrutamos estremeciéndonos, pasándolo mal y recordando  que solo es un libro.  

El túnel de la película está en las cataratas del Niágara y tiene su propia leyenda
[Fuente: Expediente Copérnicus]


En las habituales referencias cruzadas que King hace en sus obras, los hechos luctuosos de "La zona muerta" se citan en su posterior It (Eso), durante la cena-reunión del club de los perdedores:

«¡No puede ser! – exclamó Beverly-. ¡Habría salido en los periódicos… en la televisión! Cuando ese policía loco mató a tantas mujeres en Castle Rocke, Maine… y todos esos niños que asesinaron en Atlanta…»

King también  se permite que su primera novela aparezca citada:

«–¡Él tiene la culpa! ¡Él lo hizo! Él lo incendió con la mente, como en ese libro Carrie. ¡Asesino! ¡Asesino!...»

Existen muchos otros detalles, como que Sarah viva durante un tiempo en la calle Flagg (Randall Flagg es el archivillano del universo King), que se mencione Jerusalem's Lot o que el Sheriff George Bannerman vuelva a aparecer en Cujo

Como detalle, la edición que leí está traducida al castellano por el argentino naturalizado español Eduardo Goligorsky, traductor, periodista y escritor de Ciencia-Ficción.


La película:

En 1983 se estrenó su versión cinematográfica, obra del artesano David Cronemberg, con Christopher Walken como John Smith, Brooke Adams como Sarah y Martin Sheen como Greg Stillson. Está producida por el legendario Dino de Laurentiis y la música corre por cuenta de otro titán: Michael Kamen. El filme simplifica bastante el argumento, eliminando tanto el incidente infantil de John como toda la secuencia de la ruleta de la fortuna, atribuyendo al accidente de auto toda la responsabilidad en el desarrollo de la presciencia del protagonista. Por cierto, en la película conduce él, y choca contra el remolque de un camión cuyo conductor se duerme al volante.




Se realizan otros cambios significativos, como reemplazar el asunto del Cathy's durante la fiesta de graduación por un funesto partido de hockey sobre hielo, o toda la subtrama relativa al asesino de Castle Rock. Aún así la película es fiel en gran medida al espíritu del libro, y aporta sus propios momentos para el recuerdo. Las secuencias de Castle Rock son tal vez las más espeluznantes de la película, particularmente las que transcurren en la casa del asesino, con una iluminación verdosa y fantasmagórica, planos angostos y una escena realmente grimosa y muy impactante.

Otros cambios considerables es la trayectoria de Greg Stillson, que sufre una elipsis importante, pues sólo lo conocemos a partir de su campaña electoral, y se le vincula con Roger Stuart (en la novela Roger Chatsworth), el padre de Chuck (aquí llamado Chris) de una manera muy distinta a la del libro. De ese modo, el personaje pierde bastante complejidad, pero la interpretación de Martin Sheen salva los muebles, aprovechando al máximo sus dotes para el histrionismo.


La escena del túnel se convirtió en la más icónica del filme

Chuck Chatsworth (aquí Chris Stuart, como ya comenté) rebaja su edad a la pre-adolescencia y su relación (y la de su padre, Roger Stuart) con John varía también, de hecho concluye de una manera diametralmente opuesta a la del libro.

También se pierde bastante la perspectiva de la religiosidad de Vera, la madre de John, que se muestra como una persona de fe vehemente, pero lejos de la mujer desequilibrada y fanática que es en la novela. Por otra parte, la escena en la que sufre el infarto no es la mejor interpretación de la veterana actriz, resultando un momento lastimero, como de opereta.

En el apartado propiamente cinematográfico, Cronenberg realiza un trabajo técnico intachable, con un manejo de la cámara apropiado a cada secuencia, y jugando mucho con los contrapicados y otros planos angulosos e inusuales para dar tensión a determinadas escenas. Me gustó la iluminación, que logra una atmósfera mortecina, con colores fríos apagados, perfecta para un filme de esta temática.


Ah, aquellos lejanos años del videoclub...

Con unos 105 minutos de duración, proporciona un visionado muy entretenido y tiene un ritmo vivo, pero no demasiado rápido, digamos de medio tiempo. Simplemente  es imposible condensar todo el libro en ese metraje, y el resultado es que la historia arranca poco antes del accidente de Johnny, y como ya comenté nos perdemos todos los antecedentes de los personajes, que por ello no tienen la profundidad lograda en la novela. 

Puede resumirse como una buena película de género fantástico, dirigida con dedicación y profesionalidad por David Cronenberg, que cuenta con una factura técnica más que correcta, una banda sonora que se ajusta como un guante a las escenas que acompaña y, por supuesto, con la complicidad de unos actores implicados en sus respectivos papeles, por lo que el resultado final, sin ser una obra maestra, alcanza el notable. 




La serie de TV:

Contó también con una adaptación televisiva, en forma de serie, de producción estadounidense. Estrenada en el 2002, gozó de seis temporadas y fue cancelada en el 2007. Anthony Michael Hall interpreta a Johnny Smith, y fue rodada en Canadá, las primeras cinco temporadas en Vancouver y la sexta en Montreal. 

Introduce cambios bastante sustanciales, con una manifestación diferente de los poderes del protagonista, nuevos personajes y una deriva hacia la Ciencia-Ficción que incluye un futuro apocalíptico paralelo, que podría producirse si Stillson no es detenido por Johnny. 



Debo decir que no visioné ni un capítulo, por lo que no puedo opinar sobre ella. Pese a todo, seis temporadas en el encarnizado y saturado panorama televisivo estadounidense (es España fue emitida también, por el canal SciFi, hoy SyFy) son todo un mérito.

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