29 de marzo de 2014

Cartas desde Malvadia,o el Club de los Poetas Libertos

Hoy me gustaría contaros una historia, un cuento de hadas. Pues ciertamente hay en ella un hada, un rey, un reino mágico y unos pequeños y valientes bardos. 

Transcurre nuestra historia en el confín del mundo de los hombres, donde altos acantilados se yerguen sobre el mar infinito. Donde soplan fuertes vientos; donde densas brumas cubren la tierra cada amanecer y sus jirones se quedan enganchados en la ramas de los árboles, de las que no se desprenden hasta bien entrada la mañana, pues hasta los mirlos y las pegas (que es como llaman allí a las urracas) los arrancan para hacer sus nidos. Una tierra cuyas largas y frías noches pertenecen a los muertos, que la recorren a voluntad mientras los vivos se encierran en sus casas y narran leyendas y cuentos, transmitidos de abuelos a nietos, arrebujados en las chimeneas con bancos que llaman lareiras, pues eso y no otra cosa es el lar, un fuego en el que calentarnos junto a los nuestros y sabernos amados y seguros.

[fuente: Soledad Belloza]

Esta querencia por la ultratumba, y tal vez el destino, unieron a un grupo de jóvenes que moraban en una pequeña ciudad junto al mar. Ciudad en la que el poderoso Hércules derrotó a Gerión, y de la que hace tres mil inviernos partió Ith a la conquista de Irlanda, portando con él la Piedra del Destino sobre la que aún hoy se coronan los herederos de Arturo. Aficionados a la cara más lúgubre y tenebrosa de la literatura y el resto de las artes, y carentes de un lugar donde enraizar su parnaso, pululaban por el atrio del templo de Minerva, pues el acceso más allá les estaba vedado. 

Satisfechos con su humilde suerte, los noveles literatos alimentaron su pasión con cuentos, con dibujos, con relatos, ¡con poemas! y fue tal su entusiasmo que pronto llamaron la atención de aquella hada, una de las tantísimas criaturas encantadas que pueblan esa tierra, y quien, por querer conocer el mundo de los hombres, tomó un día forma humana y vivió entre ellos. La Dama de la Luna, pues así la llamaba su gente por tener el brillo y el encanto de la dueña de la noche, no pudo sino reparar en nuestros prometedores protagonistas, y pronto los tomó bajo su tutela. No hizo más que animarlos, pues el talento estaba en ellos, como está el diamante enterrado entre carbones, esperando que el hombre lo encuentre, lo pula y lo talle para darle todo su valor. Apenas dirigirlos para que ellos mismos perfeccionasen y afinasen su potencial; sólo un pequeño empujón, pues eso significa educar, sólo eso y nada más. 


Guió el hada la mano y la pluma de nuestros pequeños poetas durante varias estaciones, como guió durante siglos a las embarcaciones la luz del antiguo faro que era escudo y orgullo de aquella remota ciudad, y fue así que comenzaron a sorprender a propios y extraños con la altura que iban alcanzando sus creaciones. 

Minerva, contemplando complacida desde lo alto cómo las musas cuidaban y no dejaban de visitar a sus protegidos, sonreía.

Pero todo templo, por grande que sea, tiene muros, y los muros significan límites. Y el talento, que es un pájaro que vuela alto y libre, porque está en el pecho y en la frente, no entiende de límites ni de barreras. Quién sabe si asustadas por la confianza que los poetas ganaban en si mismos, las sacerdotisas de la diosa (tal vez más devotas de Término) que sólo posan su mirada en la luz y en la albura, dictaron que el amor de los jóvenes vates por la noche y sus criaturas fuese herejía y aún anatema -pues es sabido que son los hombres quienes crean a sus dioses, no al revés, y quienes por ellos deciden y disponen- y no tuviese cabida en el templo ni aún en sus escaleras, donde ni a ladrones, mercaderes y otros pecadores se les negó jamás el pan y la sal. 



Desconcertados porque su amor por la diosa, a quien honraban a su manera, fuese dado por ominoso, y porque se les pidiese ser niños, sólo eso y nada más, los pequeños bardos ataron sus cuadernos, se despidieron del templo y comenzaron una travesía en el desierto, guiados por La Dama de la Luna, en busca de un lugar donde sus creaciones fuesen bendecidas. 

Y como no puede faltar en nuestro relato un rey (No un rey sádico que disfrute matando animales inocentes, como osos encadenados o mansos elefantes; que viva en el boato de la Corte, ajeno e indolente a las penurias de su pueblo. En nuestro cuento de hadas hablamos de un rey justo), esta travesía terminó en el reino de Malvadia.

[fuente: Facebook oficial de Jack Mircala]

Porque Malvadia está allá donde la imaginación quiera. Malvadia es el reino de Jack Mircala, un rey amante y protector de las artes y las letras que, conocedor de las vastedad de sus dominios, dio amparo a nuestros jóvenes protagonistas, sin exigirles pleitesía, tributo ni vallasaje.  

Y como amor con amor se paga, hoy los pequeños bardos son heraldos y embajadores de Malvadia, extendiendo sus intangibles fronteras hasta donde lleguen sus creaciones, que es como decir que -a diferencia de en los encorsetados muros del templo- ya no conocerán más límites que su imaginación y talento.



Es tal la satisfacción del rey Jack por disfrutar de tan nobles y leales ciudadanos (pues es Malvadia un reino con ciudadanos y no súbditos) que él mismo les ha compuesto su himno, e invita a todos aquellos jóvenes amantes de la oscuridad, de la noche, de las historias fantásticas y extraordinarias, de los sueños, del miedo, el suspense, el horror y la intriga, a visitar Malvadia y aún afincarse en ella si se atreven y así lo desean. 

Si tú, lector, quieres visitar Malvadia y conocer las siniestras creaciones, los relatos, poemas y artículos de Danaerys, de Terrorífica Arancha, de Gata Negra, de Xavi, de Animegore, de SombrasdeMedianoche o de mi preferido Iago Mora (disculpad los favoritismos de este pobre viejo) y sorprenderos cada día con la creatividad y el casi insultante talento de estos jóvencísimos autores, no dejéis de leer las inquietantes cartas que desde Malvadia envían con escrupulosa puntualidad:


Nos leemos!



cartas desde malvadia -
CC by-nc-nd -
Tomás Rivera
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28 de marzo de 2014

It (Eso) - Stephen King

Como ya comenté en una entrada anterior, este mes de marzo participé en un reto de lectura conjunta de "It", de Stephen King, organizado por Loba Roja, de "El  bosque de Loba Roja"



Ha sido un placer releer este gran libro, y una experiencia nueva para mí: ir comentándolo con las otras participantes en Twitter a través de la etiqueta #LCEso, compartiendo las emociones y los sentimientos que despertaban las distintas escenas en cada uno, hablando de los personajes... Tenía miedo de no llegar a tiempo, pero el enganche que me produjo la narración, equiparable al de la primera vez que lo leí, me hizo leerlo con ansia y terminármelo incluso antes de lo previsto. Creo que esta obra maestra del terror bien merece una reseña (si hay varias, Loba Roja las recopilará en su blog) así que vamos a verla. Por cierto, estará ilustrada por Fan Art tomado de Internet, y cada imagen tiene indicada la fuente al autor. Vamos allá:





Título: Eso (It)

Autor: Stephen King: Rey del Terror, Gran Maestro de la literatura fantástica, uno de los autores contemporáneos más importantes (para solaz de unos y a despecho de otros) y uno de mis escritores preferidos, de quien ya hablé ampliamente en reseñas anteriores.

Año de publicación: 1986

Resumen: Derry, Maine, es el refugio del Mal. Un mal que despierta cada veintisiete años para alimentarse de los temores de las personas y que impregna con su presencia cada rincón y a cada habitante de Derry. Asesinatos, muertes y desapariciones de menores anuncian el despertar del Mal, pero en esta ocasión siete niños le harán frente y jurarán destruirlo, armados sólo con la fuerza de su amistad y de sus imaginaciones prodigiosas. 

Género literario: Es una novela de terror "total" y de género fantástico, con un ambiente de suspense y misterio, y una violencia muy explícita. Incorpora además la mirada costumbrista y de retrato social y el tono nostálgico que S. King acostumbra en sus libros. 



¿Qué podemos destacar de él?: El "terror total" que dijimos. Su marcado ambiente fantástico y su tenso suspense. La viveza de los personajes y la identificación que consigue con ellos por parte del lector. Su manejo del tempo narrativo, que la hace amena pese a su abultada extensión. Y el retrato social de las pequeñas localidades de Nueva Inglaterra tan propio de King, aderezado con una mirada nostálgica al pasado y a la niñez del propio autor. 

Es difícil comenzar a "destripar" uno de los libros que más te han gustado a lo largo de tu vida, así que arrancaré dando mi opinión (que para algo KindleGarten es mi blog): "It (Eso)" no es sólo uno de los mejores libros de Stephen King; también es uno de los mejores libros de terror de todos los tiempos. Una de esas historias que marcan época, que crecen con el paso de los años, y cuyo villano pasa a engrosar la nómina de monstruos inolvidables de la historia de la literatura.

Partamos de una idea curiosa. Los lectores de mi quinta forjamos nuestra afición, en gran medida, con series de libros infantiles-juveniles como "Los Cinco""Los Siete Secretos" (ambas de la prolífica escritora británica Enyd Blyton), "Los Hollister" o "Los Tres Investigadores"cuya tónica común era la de un grupo de niños y niñas de corta edad que resolvían misterios y crímenes (siempre incruentos, como robos, falsificaciones, contrabando o desapariciones de objetos) gracias a su ingenio y su sagacidad, ante la ineptitud de los adultos, y saliendo siempre airosos de cualquier situación.

Bien, pues ahora imaginemos que la retorcida mente de Stephen King toma esa idea y la lleva a su terreno. Que los niños no tienen una vida normalizada donde todo sale bien, que todos sufren algún tipo de marginación y que deben enfrentar algo más allá de rateros o falsificadores de billetes: deben plantar cara a la manifestación más pura del Mal, una entidad que se alimenta de los miedos y fobias de cada uno de ellos, que puede adoptar la forma que desee, y que extiende su poder y su influencia a todo el pueblo en el que viven, de forma los niños están completamente solos ante él y no pueden contar con la ayuda de sus familias, la Policía ni adulto alguno. Pues eso es, someramente, de los que trata "It".


Porque "It" es, como dije algo más arriba, una historia de terror total. Mr. King la ubica en Derry, la ficticia ciudad del Estado de Maine, en los USA, en el que transcurren casi todos sus libros. Derry es una trasunto de Bangor, la pequeña ciudad donde él reside (incluso está en el mismo condado, Penobscot) , y forma una triada con Castle Rock y Haven, que acogen otros de sus relatos. El ente maligno que los protagonistas llamarán Eso despierta en Derry cada veintisiete años para alimentarse del miedo de las personas. Su llegada se anuncia con una serie de muertes y desapariciones, dura uno o dos años y termina con un acontecimiento catastrófico, calamitoso, tras lo cual Eso vuelve a su letargo para comenzar de nuevo el ciclo, ante la pasividad y la indolencia de sus habitantes:

"En Derry, olvidar la tragedia y el desastre era casi un arte, tal como Bill Denbrough llegaría a descubrir con el tiempo"

Mantiene a Derry dentro de su esfera de control, influye en las personas para que cometan crímenes y matanzas, y es tal su presencia que los habitantes del pueblo consideran normal la elevada tasa de desapariciones de niños, asesinatos y hechos violentos que ocurren, pese a la poca entidad del pueblo, y los medios de comunicación los ignoran por completo. Esta resignación, esta indolencia de los parroquianos se explica con una sencilla frase. Ocurra lo que ocurra, por cruel y antinatural que sea: "es Derry".

En verano de 1958, Eso encontrará al fin a unos oponentes de su talla. Tras comenzar su ciclo provocando la muerte de un joven llamado Adrian Mellon a manos de unos matones, por el mero hecho de ser homosexual, comienza la desaparición y muerte de niños, incluido el pequeño George Dembrough, asesinado por Eso mientras juega con un barquito de papel que le ha construido su hermano mayor Bill. Este será el arranque de nuestra historia, porque Bill será el gran héroe de la misma.

Y así llegamos a una de las principales bazas de "It": Sus protagonistas, a los que conoceremos tanto de niños como de adultos, pues su pelea con Eso será a dos asaltos, separados por 27 años. El destino, las circunstancias o el propio influjo de Derry reunirá a los siete y creará un vínculo de amistad inquebrantable, formando el Club de los Perdedores y teniendo cada uno su propio peso específico:

Bill Dembrough, Stuttering Bill en el original, Bill el Tartaja en la traducción, por su marcada tartamudez, será el jefe del grupo. Llamado Gran Bill por sus amigos, es un lider natural. Con una imaginación desbordante, escribe relatos e historias. Se culpabiliza de la muerte de su hermano. De adulto es un afamado escritor y guionista de cine, casado con una actriz. El propio Stephen King proyecta mucho de sí mismo en Bill, incluso de sus experiencias al inicio de su carrera, de sus publicaciones en revistas "masculinas" de escasa tirada y su acercamiento al mundo del cine.

Richie TozierTrashmouth en el original, Bocazas en la traducción, es histriónico y verborreico, lo que le causa problemas con los matones del pueblo. Usa unas enormes gafas, le gusta imitar voces, aunque no lo hace demasiado bien, y le encanta el rock and roll. De adulto es el locutor radiofónico más prestigioso y mejor pagado de California.

Eddie Kaspbrak es algo pequeño para su edad, y vive con una madre dominante y controladora que padece síndrome de Munchausen, atribuyéndole enfermedades que no tiene y provocándole asma psicosomática. Tiene un excelente sentido de la orientación innato. De adulto posee una próspera empresa de limusinas en Nueva York y está casado con Myna, una mujer idéntica a su madre.

Stanley Uris, conocido como Stan el Galán por su pulcritud en el vestir y por su aseo, es judío, lo que le causa muchos problemas de integración. Ordenado y meticuloso, es aficionado a la ornitología. De adulto vive en Atlanta y es un cotizado contable y experto en finanzas.

Mike Hanlon es el único niño negro de Derry, lo que le acarrea el desprecio de los abusones. Su padre se vio involucrado en el anterior despertar de Eso. De adulto es el único que permanece en Derry, siendo el bibliotecario e historiador de la ciudad.

Ben Hascom es un niño con problemas de sobrepeso, extremadamente tímido y solitario. Tiene una habilidad asombrosa para planificar y construir cosas. Su padre ha fallecido. De adulto será un arquitecto de fama mundial, pero vivirá en Nebraska de una manera solitaria. 

Beverly Marsh es una niña pelirroja adorable, inteligente y despierta, cuya puntería será muy útil en la lucha contra Eso. Pertenece a una familia muy humilde, y viste ropa usada y raída. Su belleza y encanto naturales produce el rechazo de otras niñas de familias más pudientes.

"Su risa es maravillosa. Podría enamorar a cualquiera"
Padece malos tratos por parte de su padre. De adulta es una diseñadora de moda de alto nivel, y está casada con un hombre que la maltrata y la manipula psicológicamente. 

"Losers Club" de Thiachan: Mike, Ben, Bev, Bill, Richie, Eddie y Stan [fuente: Devianart]

Todos tienen en común ser hijos únicos (sólo Bill tiene un hermano, pero éste fallece como ya vimos) y pertenecer a familias de clase trabajadora. De adultos, todos serán profesionales exitosos y con elevadísimos ingresos (excepto Mike) y ninguno tendrá hijos. 

Cada uno por sus peculiaridades, los siete deben soportar los abusos y el acoso de los matones del pueblo, especialmente Henry Bowers, Victor Criss y Belch Huggins, que serán sus enemigos terrenales, y que se sumarán a Eso para atormentar a los jóvenes protagonistas. 

En este aspecto, y antes de continuar, creo que es destacable cómo King trata temas delicados y con implicaciones, como son el acoso escolar (cuando aún no existía el término bullying), el racismo, la discriminación por razones religiosas o culturales, y especialmente la violencia doméstica, tanto el maltrato de padres a hijos como en la pareja, siendo el caso de Beverly el más significativo, pues hace que nos indignemos y suframos con los malos tratos que le propinan primero su padre y posteriormente su marido. Creo que la ficción puede ayudar tanto o más a la sensibilización con estos temas que cualquier campaña gubernamental, y es de agradecer el esfuerzo de Mr. King para con ello.

"Beverly Marsh" de dollyfish [fuente: Devianart]

Por contrapunto, los perdedores suponen un ejemplo natural, nada impostado, de como la amistad y la inocencia de los niños están por encima de las diferencias. Bill y Eddie son metodistas, Richie católico, Stan judío y Mike baptista, y todo lo que en teoría los distingue (el judaísmo de Stan, la gordura de Ben, la negritud de Mike o la tartamudez de Bill) son fuentes de bromas y camaradería. 

De igual manera, cabe resaltar el estudio de la locura que Mr. King efectúa en esta obra, a través de los ya citados villanos. Henry Bowers, el cabecilla, es un demente con tendencias sádicas. Violento, irracional, irascible, irreflexivo, pierde el control con facilidad y es capaz de causar mucho daño y disfrutar haciéndolo. Su padre Butch Bowers, es un maníaco obsesivo-compulsivo. Mientras, Patrick Hockstetter, uno de los personajes más inquietantes y espeluznantes del libro, representa al psicópata, carente de empatía y sentimientos, no distingue el bien del mal y es incapaz de establecer lazos afectivos. Como vemos, Eso tiene en Derry un terreno abonado para sus tropelías.

"Así es como ocurre todo -pensó-. Se lo diré a Bill para que lo comprenda. "Eso" está por todas partes, en Derry. Se limita... se limita a llenar los lugares vacíos".

Espectacular cubierta USA para la edición 25 aniversario

Y ahora toca hablar de Eso, un monstruo de categoría, del cual el payaso, llamado Bob Gray o Pennywise (que podría traducirse como tacaño o avaro) sólo es una de sus muchas encarnaciones, y cuya verdadera forma nunca veremos. No os voy a spoilear, pero se puede resumir en que es capaz de conocer los miedos y las fobias de cada persona y adoptar la forma de las mismas (sí, como un Boggart!) y que posee una enorme crueldad, cebándose en particular con los niños (tiene querencia por encarnarse los monstruos de las películas de terror que más los han asustado). Puede decirse que está inseparablemente unido a Derry, y lo emplea como despensa. A lo largo del libro conoceremos su origen y su antigüedad, mostrando King la influencia del horror cósmico de Lovecraft o Hope Hogdson (volveremos a hablar de esto).

"Kill the Devil" de AliveArsenic [fuente: Devianart]


Este aspecto mental, psicológico, de la omnipresencia de Eso, que parece estar siempre vigilando, siempre controlando y sabiendo cada cosa que ocurre en Derry, y que está detrás de todos los hechos luctuosos que ocurren en el pueblo (el listado de catástrofes, tragedias y matanzas que se relatan en el libro es más que amplio y truculento), crea un ambiente de suspense que alcanza la paranoia, y como lectores nos parece sentir la presencia constante de Pennywise en cada página.

"Nada, salvo el mido y la mortífera certidumbre de que algo, muy cerca, lo estaba observando, calculando sus posibilidades, tomándose tiempo".

La sensación opresiva, de indefensión de los siete protagonistas, se refuerza por la maligna influencia que Eso tiene sobre Derry, que les impide obtener ayuda y les obliga a depender únicamente de ellos mismos para derrotarlo.

"D-d-d-"Derry" es "Eso". ¿C-Comprendéis? - Los fulminó con la mirada; ellos se apartaron un poco ante aquellos ojos brillantes, aterrorizados-. D-D... ¡"Derry es Eso"! P-podemos ir a c-c-cualquier pa-parte... c-cuando "E-E-so" n-n-nos atrape. n-nadie v-v-verá nnnada, na-nadie oirá nad-nada, na-nadie se d-dddará cu-cu-cuenta."

Para narrar la historia, King alterna capítulos ambientados en 1958, en la infancia de los perdedores, con capítulos ubicados en 1985, durante su adultez. Combinará también diferentes puntos de vista narrativos: Tercera persona con narrador omnisciente; primera persona, a través del diario personal de Mike Hanlon; tercera persona en presente e incluso segunda persona en presente. El grueso de la acción transcurre en 1958, aunque en ambas épocas los protagonistas deben confrontar a Eso, pero el pasado permite a Mr. King hacer lo que más le gusta además de atemorizarnos: Hablarnos de Nueva Inglaterra y hacer costumbrismo. 

La mirada al pasado de King, pese a ser nostálgica nunca es idílica ni edulcorada (ahí están "22/11/63" o "Joyland" para verlo) pero el autor no puede ocultar el amor por su Maine natal  y sus pequeñas poblaciones, y su recuerdo de un pasado en el que todo era más sencillo y puro. De mano de los perdedores conoceremos el Rock and Roll (y lo que supuso para los jóvenes de la época, que no se perdían Bands of America en la tele) y la importancia de la cultura de masas (el cine, los cómics, las series de televisión) en el mundo de 1958; pues, aunque se estén enfrentando al Mal en estado puro y sus vidas corran peligro, los perdedores no dejan de ser niños, que piensan, juegan y actúan como tales. 

Este tono mágico, de ensoñación, que transmite la novela y que los lectores habituales de King conoceréis de otros textos suyos, es perfecto para ilustrar lo que supone para los protagonistas su amistad, su apoyo mutuo, su confianza; la fuerza del juramento que los une o el despertar del amor y la sexualidad. Es imposible no emocionarse con ellos, sufrir con sus tribulaciones o alegrarse por sus logros. Cada lector tendrá su favorito, y es difícil quedarse sólo con uno. Si Bill es sin duda el predilecto del autor y el personaje más central, resulta sencillo identificarse con uno u otro [Yo me quedo con Ben, que me recuerda mucho a mi mismo cuando era pequeño. Aunque Bev es tan encantadora...]

Ilustración de Joey Schichtel: Mike, Stan, Richie, Bill, Bev, Ben y Eddie
 [fuente: Tumblr del autor]

Siguiendo con los aspectos formales, comentar que la extensión del libro (1500 páginas en mi edición) no es obstáculo y no debe desanimar a potenciales lectores, pues es tal el dominio del suspense y del ritmo narrativo por parte del autor, que se convierte en una lectura ágil y veloz, ayudada por un lenguaje sencillo y unas descripciones no excesivamente recargadas (sí hay "escapadas líricas" de las que tanto gustan a Mr. King, sobre todo cuando describe los atardeceres de verano en Maine, el reflejo del sol en los árboles, etc. pero son las menos) y por un equilibrio correcto entre escenas de acción y escenas de reflexión. El libro incluye numerosos flashbacks de los distintos protagonistas, y la conexión entre pasado y presente está resuelta, en muchas ocasiones, con el truco narrativo de continuar la frase iniciada al final del capítulo anterior en el principio del siguiente, creando sensación de continuidad y de transición "suave".  


"Der Club der Verlierer 2" de Henry-Jekyll [fuente: Devianart]

Este tempo se vuelve frenético en el desenlace de la novela, leyéndose los últimos capítulos a una velocidad vertiginosa. Dado que relatan el enfrentamiento final entre los perdedores y Eso, tanto en 1958 como en 1985, se narran de forma alterna, creando un paralelismo muy curioso y manteniéndonos en vilo. Llegados a este punto, y sin entrar en detalles para no spoilear, decir a los "descontentos habituales" con los finales de Mr. King, que con "It" no tendrán motivo de queja, pues a mi juicio se trata de uno de los finales más redondos y logrados de su amplia trayectoria. 

Pues antes dije que volveríamos a hablar del horror cósmico, y el final de esta novela, tanto en 1958 como en 1985, es un enfrentamiento tanto físico como mental y espiritual entre los perdedores (en especial Bill) y Eso, valiéndose King de una ocurrente combinación de creencias folclóricas de diferentes procedencias (del paganismo europeo especialmente) para articular el espectacular choque definitivo. 

Y un aviso a los de estómago delicado: "It" es un libro fuerte. Vamos, que la violencia es muy explícita y por momentos roza el gore más sanguinolento. Teniendo en cuenta además que gran parte de la acción transcurre en las cloacas [el eterno miedo a la oscuridad, al subsuelo como símbolo del Infierno, a los espacios cerrados], el autor se recrea en todo tipo de excrecencias, sustancias y fluidos corporales, sangre, pus, saliva, vísceras, sesos, pelo, barro, lodo y lo que proceda, acentuando esa sensación de incomodidad y desasosiego que la novela transmite en su conjunto. 

"Un ojo pendía de la cuenca, dejando escapar un fluido blanco amarillento. Su mejilla sangraba como una fuente".

Lo que no quiere decir que sea sólo gore, simplemente que el autor incrementa lo escalofriante de su relato con este elemento splatter, que sin ser central en la novela, la hace aún mas terrorífica y acongojante. 

"It" es, en resumen, una novela de terror imprescindible para los amantes del género, una excelente historia llena de emoción y suspense, y a la vez un hermoso relato sobre la amistad y la pureza de la vida en la niñez, sin dejar de lado la denuncia social y la sensibilidad con problemáticas como la exclusión, el maltrato o el racismo. Sin duda es un libro sobresaliente, de los que resisten el paso del tiempo y que justifica con creces la etiqueta de Rey del Terror que ostenta su autor Stephen King.

Mi recomendación para aquellos que nunca han leído a Stephen King y deseen iniciarse en el autor de Maine, es comenzar por esta "It" pese a que su extensión pueda desmotivar de entrada, porque es el compendio de todo su estilo literario y de su universo personal. 

"Pennywise" por Raúl Manriquez (raulman) [fuente: blog del autor]

¿Más datos de interés?: "It" se interrelaciona con otras obras del autor, que gusta de dar consistencia y credibilidad a su universo personal citando elementos y personajes de unos libros en otros. 

En un momento de la novela se hace referencia a hechos que ocurren en "La Zona Muerta" en la localidad de Castle Rock.

"Insomnia" transcurre en Derry, ocho años después de "It", y cuenta con la presencia de Mike Hanlon. 

En "Los Tommyknockers" aparece Derry y se hace referencia a "un payaso". 

En "22/11/63" el protagonista pasa por Derry, se encuentra con Bev y Richie y charla con ellos. 

En "El cazador de sueños", una placa conmemorativa de los hechos que ocurren al final de "It" aparece cubierta con una pintada que dice "Pennywise vive"

En "Todo oscuro, sin estrellas" se hace nuevamente referencia a Pennywise. 

A modo de opinión personal, el duelo de adivinanzas que Roland y su ka-tet mantienen con Blaine el Mono durante la saga "La Torre Oscura" tiene un planteamiento muy similar al "Rito de Chüd" que forma parte de la trama de "It"

Y bueno, también hay una película... o mejor dicho una miniserie televisiva de dos episodios, del año 1990, que en España fue estrenada en cine como largometraje. [Ficha IMDB] Dirigida por Tommy Lee Wallace, no está, siempre según mi criterio personalísimo, a la altura de la novela, resultando una adaptación muy pobre, pese a contar con el propio King como co-guionista. 



Parte es debido a un cásting poco acertado, con algunas caras conocidas y grandes errores como Tim Curry como Pennywise y John Ritter como Ben adulto. Lo arreglan un poco aciertos como Tim Reid como Mike adulto, o el reparto infantil donde destacan Jonathan Brandis (Seaquest) como Bill y el ínclito Seth Green como Richie. 

Salvo que esa chica no es mi Beverly Marsh, el casting infantil
me parece bastante acertado. El de adultos ya es otra cosa.

Como sea, creo que no hace justicia a la atmósfera de la novela e introduce muchas modificaciones innecesarias, como convertir a Stan en boy-scout o que aparezca el padre fallecido de Ben. Le falta mucho de su tono épico en los enfrentamientos entre los perdedores y Eso, aunque es entretenida y se puede disfrutar si se visiona sin prejuicios y sin compararla continuamente con el libro.

Y así llegamos, me parece, al final de la reseña, aunque me dejo un montón de cosas en el tintero, porque esta obra tiene varios niveles de lectura y da para debatir muy mucho. Os recomiendo estar pendientes al blog de Loba Roja para no perderos las demás reseñas del resto de participantes en la lectura conjunta, y recordad que en Twitter están todos los comentarios en la etiqueta #LCEso. Nos leemos!


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21 de marzo de 2014

Tirano Banderas - Ramón Valle-Inclán

Con la reseña de hoy volveremos al reto "12 autores iberoamericanos", en el que llego al libro número ocho y creo que, a estas alturas, ya toca visitar al "padre de la criatura" y centrarnos en un autor español. Para tan magno acontecimiento no podía escoger a uno cualquiera, así que hoy hablaremos de uno de los más grandes literatos que han dado las letras hispanas, uno de los principales renovadores de nuestra literatura, un personaje que revolucionó el Madrid de su época con su aspecto bohemio, sus ocurrencias, su carácter pendenciero, sus furibundas opiniones, sus celebradas intervenciones en cuanta tertulia se le presentaba y su inconfundible acento gallego. Además, dedicó la novela que hoy veremos al continente americano, así que tenemos todos los ingredientes para una obra redonda. ¿La vemos?:



Título: Tirano Banderas. Novela de Tierra Caliente.

Autor: Ramón María del Valle-Inclán, o lo que es lo mismo Ramón Valle Peña. Gallego universal, escritor, ensayista, poeta, periodista, traductor, uno de los dramaturgos más trascendentales e innovadores del teatro español (y escenógrafo, director, productor... sólo su manquedad le impidió ser también actor), tertuliano por excelencia y miembro de la Generación del 98, icono del modernismo y la bohemia, padre del esperpento, inagotable fuente de anécdotas, todo un personaje en sí mismo, uno de los literatos más grandes de la historia de España y el manco más célebre de nuestras letras después de Cervantes. 

Año de publicación: 1926

Genio y figura

Resumen: Santos Banderas rige los designios de Santa Fe de Tierra Firme a través de la represión, la fuerza y el despotismo, y hace caso omiso del movimiento revolucionario que gana cada día más fuerza y apoyos. Mientras tanto, los habitantes de Santa Fe intentan sobreponerse a la miseria y el atraso, ignorados por el sátrapa y las clases dominantes. Un retrato de la realidad de toda Iberoamérica, que inaugura aquí sus esperpentos con su visión deformante, patética y emotiva del Nuevo Continente. 

Género literario: Difícil. Diremos que es un esperpento valleinclaniano, que narra una historia que puede ser real, pero deformando y exagerando los rasgos y las expresiones hasta los límites de lo grotesco, reduciendo la trama al absurdo y al patetismo, y recreándose en las descripciones, en las que el físico de los personajes es reflejo de su carácter. Más o menos. 

¿Qué podemos destacar de él?: Que es el inicio de un género literario propio y único de su autor. Su compromiso social y político con la realidad de Iberoamérica. Su carácter eminentemente teatral. Sus elaboradas descripciones, su retrato psicológico de los personajes y el uso de un koiné de todas las variedades del castellano para crear un lenguaje que representa a todo el idioma. 

Creo que lo primero que cabe destacar de "Tirano Banderas" es lo que supuso en su momento. Valle era un tipo pintoresco, una curiosidad, que no se tomaba nada demasiado en serio, ni tan sólo a si mismo y que ni siquiera se arrogaba el oficio de escritor. Para sus colegas de profesión, embarcados en la regeneración de una España arruinada que agonizaba lastrada por un régimen arcaico y una crisis de valores abismal, no era más que un bohemio enamorado del amor, un modernista que cantaba a la belleza femenina y que nunca sería capaz de escribir nada comprometido. En un viaje a México, Valle toma conciencia de la realidad social del país americano, se involucra con ella y en su mente comienza a forjarse esta historia, cuya publicación fue un puñetazo en la mesa de su autor, que sorprendió a propios y extraños, tomó por sorpresa a aquellos que lo denostaban y lo colocó en el ojo de ese huracán de intelectuales entregados a la renovación de la sociedad española que conocemos como Generación del 98


¿Y de qué trata "Tirano Banderas"? Pues lo cierto es que es una de esas novelas en las que lo importante no es qué cuenta, sino cómo lo cuenta. La trama principal es, sin duda, la dictadura de Santos Banderas, el movimiento revolucionario que se fragua ante la pasividad de éste, la crueldad de su represión y su anunciada caída, pero Valle sirve una historia coral, compuesta de diversas intrahistorias, que tienen tanto peso como la central, todas ellas interrelacionadas, que le sirven para desarrollar su particular tipismo, tan lejano del naturalismo que despreciaba (no hay nada más opuesto a Valle que Don Benito Garbancero, como llamaba a Perez Galdós). Podemos decir así que esta es la manera propia que Valle tiene de hacer costumbrismo, empapado de una crítica social notoria aunque solapada en la anécdota y el ridículo. Y es que, amigos lectores, asistimos al nacimiento del esperpento.

Los que me seguís con asiduidad tal vez hayáis notado que utilizo a discreción el término esperpéntico, como siempre ignorando si es de uso extendido en los países hispanohablantes o si es un modismo español. El diccionario de la RAE define esperpento (término de origen incierto) así:

1. m. Hecho grotesco o desatinado.
2. m. Género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, escritor español de la generación del 98, en el que se deforma la realidad, recargando sus rasgos grotescos, sometiendo a una elaboración muy personal el lenguaje coloquial y desgarrado.
3. m. coloq. Persona o cosa notable por su fealdad, desaliño o mala traza.

Y es que esto es lo más destacable, la premisa central, de "Tirano Banderas". La historia es lo de menos, lo importante es el retrato deformado, grotesco, patético, exagerado, manierista y retorcido que Valle-Inclán realiza de la realidad. Es como si mirase a los personajes con una gigantesca lente de aumento que tomase los rasgos físicos y psicológicos más característicos de los personajes y los magnificase hasta la caricatura. Así la gordura o la delgadez son extremas, hiperbólicas, como lo son los defectos o las cualidades como la maldad, la avaricia, la indolencia o la crueldad, que convierten a algunos personajes en auténticos monstruos repulsivos. Por ejemplo, la historia de la chinita, la mujer de Zacarías el Cruzado, intentando empeñar un anillo en la casa de Empeñitos de Quintín Pereda, un avaro prestamista español, eleva la anécdota a un hecho fundamental para la trama y refleja las desigualdades sociales a la vez que sirve un retrato despiadado y mordaz del usurero y una mirada tierna a la inocencia de la chinita, que personaliza, a mi entender a todo el pueblo llano iberoamericano, a su carácter noble y sufrido y a su mestizaje y mezcla de culturas [recordemos que una china -también llamada china cambuja, zamba o loba, según el país- es una mestiza de negro y amerindia, o de amerindio y negra]. Es un hecho remarcable del esperpento valleinclaniano que el retrato de los personajes es integral, y físico y personalidad son unidad indivisible. La capacidad descriptiva de Valle-Inclán no conoce límites y cada gesto, cada pequeño detalle queda registrado para su deformación y su transformación en algo grotesco y tremendo.



Este gusto por lo tremendo, por lo bárbaro, por la exageración y la hipérbole se extiende a todo el conjunto de la obra, a cada situación y a cada escenario. Este tremendismo (que a su manera recogería años después otro ilustre gallego, el Premio Nobel Camilo José Cela) refleja las escenas más chocantes, y nada puede ocurrir de forma "normal". Desde que el hijo de uno de los revolucionarios sea devorado por una piara de cerdos, pasando porque los tiburones estén saciados y aburridos de carne de revolucionario, porque el embajador español sea afeminado, lánguido e indolente y se acompañe siempre de su perrito faldero Merlín; porque los presos políticos se jueguen su suerte a la carta más alta o que el tirano Santos Banderas entretenga sus tardes en interminables partidas de ranita mientras ejecuta una cuerda de reos tras otra. 

El mensaje es, en cualquier caso, más que evidente: La indiferencia e indolencia del sátrapa Banderas hacia su pueblo, rodeado por una clase dirigente de la que sólo escucha halagos y de la que recibe la más rastrera complicidad, que vive por completo ajeno a las miserias y vicisitudes de un pueblo hambriento y hundido en la miseria. Tal es esta ignorancia de la realidad de su propio pueblo que ningunea a la revolución que se forja del descontento y de sus propios abusos, y no tiene conciencia de que está creando héroes con su represión (el niño mentado en el párrafo anterior se convierte en un mártir de la causa) y su anunciada y evidente caída (supongo que esto no es un spóiler, se ve venir) permitirá a Valle-Inclán otra ración del ya citado tremendismo y supone un colofón perfecto para su esperpento. 

Debo decir también que, en este retrato deforme, pero sin duda alguna comprometido, que Valle hace de la realidad americana, los españoles no salimos muy bien parados, y la Colonia española (referida aquí con el despectivo mote centroamericano de "gachupines") compuesta de usureros, empresarios y cargos diplomáticos de aspecto ridículo y sufrido, y actitud perversa y engolada, supone uno de los principales respaldos del gobierno de Banderas, al que apoya económica y políticamente: 

"—La Colonia, por sus vinculaciones, no puede ser ajena a la política del país: Aquí radica su colaboración y el fruto de sus esfuerzos. Yo, por mis sentimientos pacifistas, por mis convicciones de liberalismo bajo la gerencia de gobernantes serios, me hallo en una situación ambigua, entre el ideario revolucionario y los procedimientos sumarísimos del General Banderas. Pero casi me convence la colectividad española, en cuanto a su actuación, porque la más sólida garantía del orden es, todavía, Don Santos Banderas. ¡El triunfo revolucionario traería el caos! 
—Las revoluciones, cuando triunfan, se hacen muy prudentes. 
—Pero hay un momento de crisis comercial: Los negocios: se resienten, oscilan las finanzas, el bandolerismo renace en los campos. Subrayó el Ministro: 
—No más que ahora, con la guerra civil. 
—¡La guerra civil! Los radicados de muchos años en el país; ya la miramos como un mal endémico. Pero el ideario revolucionario es algo más grave, porque altera los fundamentos sagrados de la propiedad. El indio, dueño de la tierra, es una aberración demagógica, que no puede prevalecer en cerebros bien organizados. La Colonia profesa unánime este sentimiento: Yo quizá lo acoja con algunas reservas, pero, hombre de realidades, entiendo que la actuación del capital español es antagónica con el espíritu revolucionario."


Y es que, por su carácter teatral, el texto abunda en diálogos, largos y elaborados, con frases extensas, que no se ven interrumpidas por las anotaciones habituales en la narrativa como por ejemplo "dijo" o "exclamó indignado" sino que se dejan fluir tal cual, haciéndonos pensar por momentos que estamos leyendo una obra de teatro. Pero así era Valle-Inclán, hizo teatro para ser leído y novelas para ser escenificadas :)

El estilo narrativo de Valle es fuertemente descriptivo y de un gran lirismo, y algunos párrafos tienen el tono de acotaciones teatrales como acabo de comentar (y más teniendo en cuenta que las acotaciones teatrales de Valle-Inclán son "literarias", están hechas para ser leídas y disfrutadas, no son meras instrucciones de tipo "sale por la derecha" o "se sienta").

"Tirano Banderas, sumido en el hueco de la ventana, tenía siempre el prestigio de un pájaro nocharniego. Desde aquella altura fisgaba la campa donde seguían maniobrando algunos pelotones de indios, armados con fusiles antiguos. La ciudad se encendía de reflejos sobre la marina esmeralda. La brisa era fragante, plena de azahares y tamarindos. En el cielo, remoto y desierto, subían globos de verbena, con cauda de luces. Santa Fe celebraba sus ferias otoñales, tradición que venía del tiempo de los virreyes españoles. Por la conga del convento, saltarín y liviano, con morisquetas de lechuguino, rodaba el quitrí de Don Celes. La ciudad, pueril ajedrezado de blancas y rosadas azoteas, tenía una luminosa palpitación, acastillada en la curva del Puerto. La marina era llena de cabrilleos, y en la desolación azul, toda azul, de la tarde, encendían su roja llamarada las cornetas de los cuarteles. El quitrí del gachupín saltaba como una araña negra, en el final solanero de Cuesta Mostenses."
Valle-Inclán sigue paseando por Pontevedra. Su estatua de la plaza Mendez Núñez,
cerca de la cual vivió, es una de las muchas que adornan otras tantas ciudades españolas

Para todo este despliegue esperpéntico, el autor se sirve de un lenguaje elaborado, plagado de adjetivos y onomatopeyas, que se mueve igual de cómodamente en lo coloquial y en lo culto y que, para esta novela en concreto, enriqueció con léxico propio de las muchas variedades que el castellano tiene a lo largo y ancho de Iberoamérica, creando un koiné, una lengua franca que es el habla de todos los hispanohablantes. 

Así que toca un aviso a navegantes: El libro tiene un periodo de adaptación, al principio cuesta, y por momentos puede hacer sentir algo perdido, hasta el punto que yo al menos lo finalicé (las dos veces que lo leí) con la sensación de haberme perdido algunos detalles, pues mi conocimiento del idioma tampoco es enciclopédico y muchos términos ni siquiera están recogidos en el diccionario. Veamos dos ejemplos:

"Nacho Veguillas hacía el tonto mojiganguero:

—¡Cuá! ¡Cuá! Yo me guío por sus luces, Licenciadito.

Murmuró el Mayor del Valle:

—Para acertarla, cada uno se ponga en el caso.

—¿Y puesto en el caso vos, Mayorcito?...

—¿Entre qué términos, Licenciado?

—Desmentirse con la vieja o chicotear como a un roto al Coronelito de la Gándara.

El Mayor Abilio del Valle, siempre a tirarse del pirulo chivón, retrucó soflamero:

—Tronar a Domiciano y después chicotearle, es mi consejo."

"Zacarías San José, a causa de un chirlo que le rajaba la cara, era más conocido por Zacarías el Cruzado: Tenía el chozo en un vasto charcal de juncos y médanos, allí donde dicen Campo del Perulero: En los bordes cenagosos picoteaban grandes cuervos, auras en los llanos andinos y zopilotes en el Seno de México. Algunos caballos mordían la hierba a lo largo de las acequias. Zacarías trabajaba el barro, estilizando las fúnebres bichas de chiromayos y chiromecas. La vastedad de juncos y médanos flotaba en nieblas de amanecida. Hozaban los marranos en el cenagal, a espaldas del chozo, y el alfarero, sentado, sobre los talones, la chupalla en la cabeza, por todo vestido un camisote, decoraba con prolijas pinturas jícaras y güejas. Taciturno bajo una nube de moscas, miraba de largo en largo al bejucal donde había un caballo muerto. El Cruzado no estaba libre de recelos: Aquel zopilote que se había metido en el techado, azotándole ron negro aleteo, era un mal presagio. Otro signo funesto, las pinturas vertidas: El amarillo, que presupone hieles, y el negro, que es cárcel, cuando no llama muerte, juntaban sus regueros. Y recordó súbitamente que la chinita, la noche pasada, al apagar la lumbre, tenía descubierta una salamandra bajo el metate de las tortillas... El alfarero movía los pinceles con lenta minucia, cautivo en un dual contradictorio de acciones y pensamientos."
Porque no sé a vosotros, pero a mí este párrafo me pareció un trabalenguas y tuve que leérmelo dos veces :)

Por todo lo dicho, creo que ya queda claro que no es esta una novela de ritmo rápido ni de lectura ligera. Tampoco es pesada, ni un "leño", pero pide una lectura sosegada, sin prisas, incluyo releyendo y hasta subrayando (bendito Kindle) párrafos. Este predominio de las formas, este estilo barroco y recargado, donde cada frase cuenta y está dibujada minuciosamente, y el autor juega con el lenguaje con tal dominio, exigen tiempo y atención, aunque corresponden con una sensación muy grata de disfrutar de las palabras y de quedarse satisfecho con la lectura realizada. 

Pero por otra parte, todo este despliegue de talento narrativo, de prosodia, de lirismo, no está sólo al servicio del esperpento, sino que con "Tirano Banderas" Valle da alas a otro subgénero literario, tan ligado (por desgracia) al continente americano: la Novela del Dictador, del cual no es la primera, y además es ficcional, pero traza las pautas que seguirá el género en lo sucesivo (luego vendrán "Yo, el Supremo" de Roa Bastos, "El otoño del patriarca" de García Márquez, "Conversación en la catedral" o "El sueño del celta" de Vargas Llosa...)

Una edición de la época. Bonita, ¿verdad?

Ahora llegaría el momento en el que acostumbro a recomendar el libro por tal o cual motivo, pero en esta ocasión prefiero matizar que estamos ante una novela que desanimará a muchos y provocará rechazo directo a otros, así que ceñiré mi recomendación a aquellos que disfrutáis, como dije arriba, de la lectura calmada y tanto (o incluso más) del lenguaje, del estilo del autor como de la historia que está contando. 

¿Más datos de interés?: Claro. La novela de un dramaturgo tenía que gozar de una adaptación teatral, y ahora mismo el Proyecto Dos Orillas, que aúna compañías teatrales de España y América está representando un montaje con actores y actrices de muy diversos países, recogiendo el espíritu panhispánico de la  obra de Valle-Inclán.


No es el único montaje sobre esta novela, pero sí el más actual y tal vez el más ambicioso. No os perdáis el video de presentación. Si vienen a A Coruña conseguirán arrastrarme al teatro sin duda ;)



Y tuvo también su adaptación cinematográfica, en 1993, con dirección de José Luis García Sánchez y guión del mismo y del gran Rafael Azcona. Contó con Gian Maria Volonté como Tirano Banderas, Juan Diego como Nacho Veguilla, Fernando Guillén como Quintín Pereda y el cantante (ya esperpéntico por si mismo) Javier Gurruchaga como el Barón de Benicarlés. [Ficha Filmaffinity] y [Ficha IMDB]


La película no tuvo demasiado éxito en su día, los costes de producción superaron con creces a la recaudación en taquilla (no pasa nada, las subvenciones públicas pueden con todo) y el resultado global no fue demasiado satisfactorio. Vamos, que fue un fracaso. Esto pasa porque la hicimos los españoles en co-producción, si la hubiesen hecho los mexicanos ellos solos otro gallo cantaría.

Un último dato de carácter personal, sin interés para la reseña, es que esta es una de las novelas que más impune y descaradamente fusilé me inspiró a la hora de escribir mi pequeña "Cuentos de San Andrés". Salvando muy muchísimo las distancias, por supuesto, la concepción panhispánica de Valle-Inclán, su idea de aglutinar toda Iberoamérica en su Santa Fe de Tierra Firme fue una influencia notoria para mí desde el primer momento.

Y ahora sí llegamos al final de la reseña de hoy, que aún siendo tan extensa no se acerca a plasmar todo lo que esta novela contiene y transmite, pero espero permita al menos hacerse una idea de la misma y del estilo literario de Ramón María del Valle-Inclán, el colosal gallego que con larguísimas barbas blancas, anteojos redondos, ropa extravagante y sin el brazo que perdió en una tertulia que acabó en trifulca, fue capaz de, estando en peligro de muerte, rechazar una transfusión de sangre de su odiado José Echegaray diciendo "No quiero sangre de ése..... ¡la tiene llena de gerundios!" Nos leemos!


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20 de marzo de 2014

¿Acaso no matan a los caballos? - Horace McCoy

Siempre es un placer retomar el reto "12 novelas negras" (lanzado, como os recuerdo siempre, por Patricia Mariño en su blog "Los relatos de Patri: leyendo y escribiendo") que ya llevo muy avanzado, y del que siempre estaré agradecido por haberme descubierto un mundo nuevo y desconocido para mí, el del género negro. Como habréis deducido ya si seguís mis reseñas de este reto, mi gusto se ha decantado (porque el gusto tiene vida propia, toma sus propias decisiones y no se le puede forzar) por la novela negra estadounidense, en especial la clásica novela hard boiled

Hoy veremos a uno de sus mayores exponentes, un autor un tanto particular con el cual me animé de mano de una sugerencia de David Sánchez, responsable de "Las lecturas de Mr. Davidmore", un gran conocedor del género y cuyo blog acaba de cumplir su primer año de vida con unas cifras que hacen que KindleGarten parezca la hoja parroquial. Desde aquí mi agradecimiento por la recomendación y mi enhorabuena por su cumpleaños bloguero. Ahora, ¿vamos con la reseña?: 



Título: ¿Acaso no matan a los caballos? (They shoot horses, don't they?)

Autor: Horace McCoy. Escritor, periodista deportivo, militar condecorado, fotógrafo de guerra, actor frustrado y prolífico guionista de cine, donde colaboró con grandes directores de la Golden Age de Hollywood como Henry Hathaway o Raoul Marsh. Está considerado de manera unánime como uno de los principales autores de la novela negra y hard boiled estadounidense.

Año de publicación: 1935



Resumen: Durante la Gran Depresión, son muchos los jóvenes que, como Robert Syverten, intentan lograr un hueco en Hollywood, para encontrarse deambulando por sus aledaños sumidos en la pobreza. Uno de los populares maratones de baile, humillantes espectáculos en los que las parejas danzan sin parar durante semanas, parece una buena oportunidad para ganar dinero y notoriedad, pero su pareja Claudia, con una morbosa fijación por la muerte, puede dificultarlo todo. Una radiografía de la sociedad estadounidense, de sus miserias y sus traumas, y un retrato de la desesperación, la desazón y la ausencia de futuro de una generación perdida. 

Género literario: Es una novela negra atípica, con una narración realista y dramática, y una reflexión filosófica sobre el nihilismo de una sociedad desesperanzada y en apariencia carente de futuro por la crisis económica y social que atraviesa.

¿Qué podemos destacar de él?: Su profundidad argumental y filosófica, que contrasta con su brevedad. La sensación de desarraigo que transmite, entre el existencialismo y el nihilismo, y su reflejo de la sociedad estadounidense en general y la de Hollywood en particular durante la Gran Depresión.

A modo de comienzo, deciros que sé lo que algunos estáis pensando. ¿Un maratón de baile? Tomás, ¿estás de broma? ¿No dijiste que era una novela negra? ¿Dónde está el detective duro, curtido y cínico? ¿Y los gángsters,  y la mujer fatal, y los políticos corruptos, y los polis irlandeses? Veamos. "¿Acaso no matan a los caballos?" reúne muchos de los elementos que, a mi entender, caracterizan a la buena y clásica novela negra hard boiled. Atípica, curiosa, fuera de clichés, pero novela negra así con todo, y de las buenas como veremos. 

En primer lugar, comienza muy fuerte, y lo que voy a escribir no es un spoiler, porque McCoy lo cuenta en el arranque de la historia: Robert, el protagonista, mata a Gloria, su compañera de baile, de un tiro en la cabeza, simplemente porque ella se lo pide. Desde la sala de un tribunal, nos narra los hechos en primera persona, en retrospectiva, alternando su relato con los pensamientos que está teniendo en el momento presente, en el que el juez le lee su sentencia. Sentencia cuyas frases dan título a los capítulos de la novela, y que puede conocerse leyendo el índice. 


Robert Syverten es un joven que intenta subirse al tren de Hollywood en una América castigada por la Gran Depresión. Idealista y entusiasta, persigue el sueño de ser director de cine pero, como tantos otros, debe conformarse con pescar, muy de vez en cuando, un papel de extra. Su camino se cruzará con el de Gloria, una joven del mid-west morbosamente obsesionada con su propia muerte, hasta el punto de desearla y hablar sobre ella de manera constante. Sin trabajo, deciden presentarse a un maratón de baile, cuyo premio es de mil dólares (una fortuna para la época). El citado maratón es un espectáculo patético y lamentable en el que decenas de parejas bailan durante semanas para un público abúlico, y cuyos promotores son capaces de lo que sea mientras aumente el aforo. 

A medida que avanza el certamen, asistiremos a un desfile de todos los tipos de esa sociedad marginal compuesta por los desheredados de la Gran Depresión, y a sus tribulaciones. Tanto las parejas que se lo toman como un trabajo (y acuden a maratones de todo el país) como aquellas que se juntan por conveniencia o las que simplemente concurren por pura desesperación, son puestas a prueba hasta aflorar, en muchos casos, lo peor de cada persona: la violencia, la insidia, la competitividad... lo que debería ser un espectáculo derivará en crímenes, agresiones físicas, arrestos, sobornos, favores sexuales... 

Con este tour de force, en el que los organizadores exprimen a los participantes, y donde retuercen el reglamento cada vez más ("por el espectáculo") llevando a las parejas a la humillación y a la pérdida de la dignidad, exhibiéndose ante el público casi como animales en un circo, Horace McCoy muestra, a mi modo de ver, los extremos a los que la desesperación, la miseria y la ausencia de perspectivas puede llevar a las personas. Cuando una Sociedad ha perdido las expectativas, la perspectiva de futuro, cuando la Depresión es tal que sus miembros han dejado de soñar con el mañana y sólo piensan en sobrevivir al presente, la decadencia y la degeneración alumbran monstruos como el que McCoy retrata en esta obra. 



La sinopsis oficial dice que esta obra fue, durante años, "la preferida de los existencialistas franceses". Hasta que no la leí no comprendí el porqué. Pues existencialismo es lo que transmite, impregnado de un nihilismo áspero y descorazonador. Y todo ello cristalizado de forma magistral por McCoy en el personaje de Gloria, de quien pasamos a hablar.

Si el bueno de Robert representa el entusiasmo, el vigor de la persona joven que conserva la ilusión, que disfruta de cosas sencillas como contemplar el océano,  sentarse en un parque o sentir el sol sobre su cuerpo, que piensa que su oportunidad finalmente llegará y que, como él mismo dice, hasta conocer a su pareja de baile "nunca había pensado en el fracaso", Gloria es su antítesis. Cínica, descreída, apática, sin ilusiones, motivaciones ni intereses, expresa continuamente su odio y su repulsa por todo y por todos. Siembra cizaña entre otras parejas, actúa de forma deshonesta a espaldas de Robert, provoca enfrentamientos... No es que carezca de autoestima, sino que se desprecia y aborrece a si misma. Le obsesiona la muerte, hablando de ella de forma compulsa y morbosa.  Pero ni siquiera la considera una liberación, un poner fin a una vida en la que es desdichada. De una manera nihilista como ya dijimos, casi la interpreta como un paso más en el sinsentido de su vida, como algo lógico que, puesto que debe ocurrir de todas maneras, lo mejor es que lo haga cuanto antes. 



Así, si he entendido correctamente el mensaje de McCoy (o al menos es mi manera de aprehender esta novela), Gloria representa a la sociedad americana, a esa Gran Depresión que conduce a la perdición a las personas y les roba sus sueños y su futuro, como le priva del suyo a Robert, condenándolo a muerte por provocarle a ella la suya movido por un sentimiento noble: la piedad. Pues para Robert, el matar a Claudia es un acto de clemencia, como lo es matar a un caballo que se ha roto una pata (supongo que no había ninguna duda del porqué del título de la novela, ¿verdad?)

Cabe destacar también el enorme simbolismo del maratón de baile como metáfora de una sociedad que no puede detenerse pese a sus muchos defectos. Hay asesinatos, pero hay que seguir moviéndose. Uno de los participantes es un reo prófugo, pero las parejas deben seguir bailando. La organización hace trampas y el reglamento es cada vez más injusto, pero siempre hay que seguir hacia adelante, siempre en movimiento, en una vorágine sin fin y por último sin sentido, cuando los bailarines han perdido la noción de si mismos y creen llevar en aquel recinto toda la vida. 



Debo resaltar que toda esta profundidad de contenido se condensa en un texto bastante breve (tanto que es común encontrarla editada en un mismo libro junto a otra novela de ambientación similar, "Luces de Hollwood") que se lee con un ritmo muy alto, propiciado por el estilo limpio y directo de Horace McCoy, que se detiene lo mínimo en descripciones, tanto de los personajes como de los escenarios, y sin embargo ilustra de manera más que correcta unos y otros. Su tono oral, coloquial, colabora también en que la lectura sea amena y en ningún momento pesada. Como es habitual en la novela negra americana (al menos desde mi pequeña experiencia) la forma está al servicio del fondo, y McCoy opta por el estilo sencillo y expeditivo de otros maestros como Chandler o Hammett, aunque personalmente lo encontré mucho más lírico, con mayor capacidad de evocación que aquellos. Pues hay momentos de gran expresividad, como cuando Robert goza de escasos minutos en los que los rayos del sol entran a través de los tragaluces (algo que Claudia, siempre hiriente y malintencionada, no puede dejar de ridiculizar) o comienza a odiar a su antes bienamado océano Pacífico al sentir las olas rompiendo sin cesar bajo el edificio donde se celebra el maratón de baile. 

Cómo me gusta poner las portadas de "Club del Misterio" [fuente]

La novela es muy rica en diálogos, y a través de ellos transcurre gran parte de la trama. Las conversaciones entre Robert y Gloria definen muy bien lo que representa cada uno de ellos:

—¿Vas a sermonearme ahora?—No te sermoneo, pero convendría que cambiaras de actitud. Domínate. Influyes en todo aquel que se relaciona contigo. Mírame a mí, por ejemplo. Antes de que te conociera no me pasaba por la imaginación que pudiera fracasar. Nunca se me ocurrió que no encontraría oportunidades de triunfar. Y ahora...—¿Dónde has aprendido ese discurso? No puede ser que se te haya ocurrido a ti solito.—Pues es mío —dije.Miró al océano, hacia Malibú.—¿De qué me sirve engañarme? —dijo al poco rato—. Sé perfectamente dónde estoy...Me quedé en silencio. Mientras observaba el océano pensaba en Hollywood, me preguntaba si habría estado alguna vez allí o si despertaría dentro de un instante en Arkansas, para levantarme a toda prisa y recoger los periódicos antes de que despuntara el día.—... Hijo de mala madre —dijo Gloria, hablando para sí—. No es necesario que me mires de este modo, ya sé que no soy buena...«Tiene razón —pensé—, tiene toda la razón, no es buena...».—Me gustaría haber muerto aquella vez, en Dallas —dijo—. Siempre he pensado que aquel médico me salvó la vida sólo por un motivo...No hice ningún comentario. Seguí mirando el mar y pensando que llevaba razón al creer que no era buena, y que todo habría sido mejor si aquella vez en Dallas hubiera muerto. Indudablemente, estaría mejor muerta.—Soy un fracaso. No he conseguido nada y no puedo ofrecer nada a nadie —decía—. No me mires como si fuera un bicho raro.—No te miro de ninguna manera —le dije—. Y no puedes ver mi cara.—Sí que puedo.Mentía. No podía verme la cara. Reinaba la mayor oscuridad.

Podría decir, a modo de resumen, que "¿Acaso no matan a los caballos?" es una novela más grande por dentro que por fuera, y que contiene muchísimo más de lo que su argumento, a priori, puede sugerir. Por mi parte, la recomiendo con fervor tanto a aficionados al género noir en particular como a quienes queráis disfrutar de una historia cautivadora y repleta de simbolismo, pero narrada a modo de hard boiled, que es como decir de una manera adictiva y atrapadora.

¿Más datos de interés?: Por supuesto. Una novela así debía tener su correspondiente adaptación cinematográfica, y ésta llegó en 1969 de la mano del director Sidney Pollack, con Michael Sarrazin como Robert y Jane Fonda como Gloria. Con esa curiosa costumbre que tenemos de cambiar los títulos al traducirlos, se tituló "Baile de ilusiones" en Iberoamérica y "Danzad, danzad, malditos" en España. [Ficha Imdb] y [Ficha Filmaffinitty]. 

Tiene la categoría de obra maestra del cine, pese a la anécdota de haber tenido, en su día, nueve nominaciones al Óscar y haber ganado sólo uno (mejor actor de reparto, a Gig Young como Rocky, el organizador del maratón). 


Y con esto llegamos al final de la reseña de hoy, con una obra que a mí al menos me ha dejado reflexionando bastante (es una de esas novelas "con digestión") y que nos acerca un poco más a alcanzar el reto de leer doce novelas negras, aunque ya anticipo que el género no desaparecerá de KindleGarten, si sigue proporcionándome lecturas tan agradecida como la de hoy, que vuelvo a recomendaros. Nos leemos!


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