7 de diciembre de 2014

Almuric - Robert E. Howard

Esau Cairn es un hombre de físico portentoso, pero que no tiene lugar en la sociedad humana de su época. Con ayuda de un científico, viaja al planeta Almuric, similar a la Tierra, pero mucho más hostil y peligroso. Allí vivirá aventuras que lo enfrentarán a los bárbaros habitantes del planeta, primero a los rudos guras y después a los abyectos y demoníacos yagas, hasta verse cara a cara con su malvada reina Yasmeena. 

Almuric portada

Publicada en 1939, Almuric (Almuric) es obra de Robert Ervin Howard. Escritor cuyo nombre va unido a la literatura pulp, y de manera particular a la revista Weird Tales. Universalmente conocido por sus personajes: Conan el Bárbaro, Solomon Kane, Kull el Conquistador, Bran Mak Morn el Picto o Red Sonya. Practicó la musculación hasta la vigorexia, y llevó una vida solitaria, sin más amigos que los miembros del Círculo de Lovecraft, con quienes solo trataba por carta. De carácter depresivo, se suicidó de un disparo en la cabeza con apenas treinta años, truncando así su prometedora carrera literaria. Se le reconoce como uno de los padres de la fantasía moderna, en su subgénero de la Fantasía heroica o Espada y brujería.

Es una novela de Fantasía y Aventuras, etiquetable como Espada y Planeta, un subgénero del Space Opera, sin rigor científico alguno pero con un fuerte contenido de acción y emociones. 

Robert E. Howard


Almuric es una novela corta, y como tal fue concebida por Howard, pero vio la luz por entregas, en tres números (el primero, el de mayo de 1939) de la revista Weird Tales, y no fue hasta 1964 que se publicó como novela, por la editorial Ace Books. Hubo que esperar hasta 1987 a que Miraguano ediciones la publicase en castellano, en un volumen que hoy se considera una pequeña joya.

Tiene poco más de 130 páginas, divididos en un prefacio y doce capítulos. Está narrada en primera persona por el propio Esau, salvo el prefacio, que está narrado en primera persona por el científico que lo envía a Almuric. En la traducción se usa el nombre original Esau, y no su forma castellana Esaú, así que en esta reseña la conservaremos igual. 

Almuric portada
Portada de la edición de 1964 de Ace Books. 60 centavos.

Almuric es, sin duda alguna, deudora de una obra de casi idéntico planteamiento: la saga de John Carter de Marte (o Ciclo de Barsoom) de Edgar Rice Burroughs, pero también es un compendio de todos los elementos definitorios y característicos de la literatura de Robert E. Howard. A saber:

Esau Cairn es un hombre con unas capacidades físicas extraordinarias, con una fortaleza y una constitución sobrehumanas, posiblemente el más fuerte de la Tierra. Su vigor se extiende a su carácter, apasionado e inflamado, pero marcado por una bondad innata. Debe abandonar la práctica del fútbol americano, pues sus actuaciones se saldan con rivales lesionados de gravedad. Se pasa al boxeo, pero sin desearlo mata a un sparring, y le retiran la licencia. Más tarde, un político corrupto intenta usarlo para extorsionar a sus enemigos, pero Esau lo mata de un puñetazo. Perseguido y acorralado por "la mafia política", se refugia en casa de un científico, al que no desea comprometer. Pero éste le ofrece ser enviado a Almuric, un planeta que ha descubierto, mediante una máquina cuyo funcionamiento no se describe. Todo esto transcurre en unas pocas páginas. 

Acto seguido, Esau ya está en Almuric, desnudo (como luego ocurrirá en el filme Terminator, la materia inorgánica no viaja con su portador) y nada más poner un pie en el planeta se encuentra con uno de sus habitantes, al que vence en una pelea, tomando su puñal y su ropa (un taparrabos de seda, un cinturón y unas sandalias). Salva a otro hombre de ser muerto y devorado por un gigantesco carnívoro, y tras ello lleva una vida primitiva, refugiándose de las muchas fieras de Almuric, recolectando frutos para comer y endureciéndose todavía más. 

Almuric portada
Primera versión castellana, de Miraguano Ediciones

Las rigurosas condiciones de vida de Almuric llevan la fuerza y la resistencia de Esau hasta la hipérbole:

«Mi piel, bronceada por el sol y curtida por los elementos, se volvió insensible al calor y al frío, algo que no creí que fuese posible. Músculos que hasta entonces había ignorado poseer se hicieron evidentes. Adquirí una fuerza como ningún terrestre había conocido desde hacía siglos.»

Cansado de la soledad y de la vida errante, decide buscar a sus semejantes. Así llega a la ciudad de Koth, donde es apresado, pero más tarde aceptado como un igual tras vencer en singular combate a Ghor el Oso, el más fuerte guerrero de la ciudad. Recibe el apodo de Manos de Hierro, y vive como uno más de los guras, pues así se llama esa especie. Conoce a Altha, una hermosa joven, pero él prefiere la vida montaraz de la caza y la camaradería de las tabernas. Altha lo sigue un día al exterior, donde es raptada por los yagas, unos seres alados de aspecto demoníaco y de una maldad implacable. El resto de la historia trata la aventura de Esau en su intento de rescatar a Altha, y sobre cómo guía a los guras en el asalto a la ciudad de los yagas, así como su enfrentamiento a Yasmeena, la despótica reina de los demonios, que además se ha encaprichado de él. 

Almuric portada


Como acabamos de ver, Almuric recopila todos los componentes propios de la obra de Robert E. Howard:

Su protagonista, Esau Cairn, es un hombre poderoso, solitario, individualista y autosuficiente, un héroe que se sobrepone a todas las adversidades por sus propios medios, sin requerir apenas ayuda, y que no se encuentra cómodo en su entorno social, sintiéndose fuera de lugar, sin sentimientos de pertenencia a un grupo de pares. 

La oposición entre barbarie y civilización se decanta en favor de la primera. Para Howard, la barbarie es la organización social perfecta para la humanidad, con su código de honor simple y su pasión por los placeres sencillos de la vida: cazar, guerrear, beber y vociferar en las tabernas. Estar siempre alerta, y siempre jugándose la vida contra cada enemigo temible. 

La civilización es una decadencia de la barbarie, que conduce a las personas a una vida blanda, acomodaticia y manipulada un aparato burocrático de leyes retorcidas al servicio de los poderosos. Esau no tiene cabida en su mundo natal, que no admite su naturaleza bestial, y termina enfrentándose a la corrupción política, y a la policía al servicio de ésta. 

«De un modo general, el hombre civilizado no vive plenamente; está recargado de masas de tejidos musculares atrofiados y de grasa inútil. La vida parpadea en él débilmente; tiene los sentidos adormilados. Al desarrollar el intelecto, ha sacrificado muchas más cosas de las que tiene consciencia.»

Almuric portada

De hecho, Almuric reaprovecha elementos que aparecen en otras obras de Howard. Koth, la ciudad de los guras que recibe a Esau, es también uno de los reinos de la Era Hybórea. Yasmeena, la reina de los yagas, comparte nombre con la Princesa Yasmina que Conan el Bárbaro debe rescatar en la novela The People of the Dark Circle. La inventiva para dar nombre a personajes y lugares era una de las grandes dificultades como autor para Howard, y se repetía con frecuencia. 

Pero el reciclaje más evidente es el de los yagas, que por su descripción física (humanoides alados de piel negra y aspecto demoníaco) y por su carácter maléfico y rapaz, están tomados letra a letra de los demonios alados a los que debe enfrentarse Solomon Kane al final de sus aventuras, en África, en el relato Wings in the Night (Alas en la noche).

Literariamente, Almuric es un peso ligero, como debe ser el pulp, donde el formato condicionaba el estilo de los autores, obligándoles a una narración ágil, trepidante, sin medios tiempos ni espacio para las descripciones o largos diálogos. El propio Esau afirma: «Oh, aprendí muchísimas cosas sobre Almuric. Como esto es una crónica y no un ensayo, me veo obligado a pasar muy por encima las costumbres, el modo de vida y las tradiciones de sus habitantes». El lector debe sobreentender muchas cosas, pero el texto es lo bastante claro para imaginarse Almuric como un lugar agreste, de vegetación exuberante, vastas llanuras, espesas selvas y rocosas montañas, todo ello habitado por versiones más salvajes y bestiales de nuestra fauna (se citan babuinos, hienas, leopardos, tigres dientes de sable, y una especie de avestruces, pero todo ello más feroz y amenazante que sus homólogos terrestres). También existen una forma de unicornios del tamaño de bisontes, y unos demonios con cuerpo de mono y cabeza de perro. 

Almuric portada


No hay tiempo para relajarse ni para reflexionar demasiado. Desde que aparece en Almuric, Esau está en constante peligro, y no cesa de enfrentarse a bestias, a guras, a yagas y a sus esclavos, unos hombres de piel azul llamados akkis, que los obeceden ciegamente y los adoran como a dioses. No ha lugar a explicaciones: Esau se entiende con todos los habitantes de Almuric, primero pensando que hablan inglés y después concluyendo que en el viaje ha obtenido la capacidad de comprenderlos, salvo algunos vocablos sin equivalente en su lengua. La gravedad, atmósfera, clima y hábitats de Almuric también le permiten sobrevivir sin problemas. Lo importante es la acción desbordante, los acontecimientos que se suceden sin darle un respiro al protagonista; los combates contra rivales formidables, las grandes batallas multitudinarias y que al final «ganen los buenos», es decir, que en la eterna lucha entre el Bien y el Mal venza el primero. 

Tampoco faltan las mujeres, tanto la «damisela en apuros», Altha, que Esau debe rescatar del cautiverio de los yagas, como la malvada Yasmeena, que hace de «mujer fatal», hermosa y seductora en su crueldad. Las villanas de gran hermosura, crueles, frías y calculadoras son una constante tanto en Howard como en la literatura pulp en general, al igual que su tendencia a sentirse atraídas por el protagonista masculino, a tentarlo con poder y con sus favores, y a indignarse con él y condenarlo cuando son rechazadas. 

Almuric portada


En cuanto a las mujeres guras, Robert E. Howard presenta una raza con un acusado dimorfismo sexual, que se manifiesta ya desde la niñez: las mujeres son semejantes a las terrestres, más hermosas y delicadas incluso. De carácter tranquilo, buscan la seguridad de las ciudades y evitan los numerosos peligros del exterior. Por el contrario, los hombres guras son simiescos, de cuerpos hipertrofiados y velludos en extremo, y de una fuerza física descomunal. Howard indica que el trato entre sexos es respetuoso, y que no se dan ni el maltrato ni el abuso de los hombres hacia las mujeres. A este panorama opone el pérfido tratamiento de los yagas hacia sus hembras, a las que cortan las alas para recluirlas en su ciudad, sometidas a los machos, con excepción de su reina Yasmeena.

La narración alterna en relato de los hechos con descripciones someras, por parte de Esau, del planeta, de sus habitantes y del modo de vida de éstos. Hay que decir que Esau «se gusta», y a menudo hace referencia a su físico, y cómo éste le permite realizar todas las proezas que protagoniza: «mis músculos de acero se tensaban y anudaban como cuerdas», «pero con mi tamaño y mi fuerza, no tengo nada de un hombre ordinario», «Mi cuerpo robusto estaba hecho por pura fuerza»... esto es habitual en la narrativa de Howard, y en otros relatos en primera persona se observa el mismo comportamiento. 

Mi opinión personal es que el mundo de Almuric permitiría a Robert E. Howard ambientar muchas más historias, tanto de Esau Cairn como de otros personajes. Por ejemplo, existe un «cinturón», una cadena de altas montañas, tras el cual existe un mundo ignoto, desconocido para los guras (incluso piensan que Esau procede de allí), del que los yagas obtienen esclavas de piel amarilla y cobriza. También se cita que los guras no son los primeros habitantes de Almuric, sino que existen ruinas antiquísimas, magníficas, sobre cuyos constructores se ignora todo. Es posible que el suicidio del autor interrumpiese, junto con el resto de su corpus literario, el desarrollo de nuevas aventuras en el planeta. Pues Almuric se editó de manera póstuma, y supuestamente tras una revisión del texto, que tal vez no estuviese finalizado. 

Es, en resumen, una obra muy recomendable como lectura de entretenimiento, pues ese era su destino inicial. Como manera de acercarse al pulp y descubrir un mundo fascinante, de historias llenas de acción, sangre, miembros cercenados, proezas físicas imposibles, batallas campales; monstruos ciegos, más antiguos que el mundo, de un poder devastador y vencidos in extremis por un golpe desesperado. Pueblos con un sentido del honor simple y expeditivo, y canciones cantadas a voz en cuello en las tabernas, bebiendo jarra tras jarra de cerveza; todo ello con argumentos sencillos, sin hilos secundarios, personajes apenas bosquejados y, por encima de todo, mucha diversión para dos o tres tardes.  

Podéis leer otras opiniones más sólidas en estos enlaces:

- The Cimmerian (en inglés)






El cómic: 

Almuric comic


En 1980, Marvel Comics editó una adaptación al arte secuencial, en los números 2, 3 y 4 de su revista Epic, destinada a obras más personales y enfocadas a un público más adulto que en grueso de su producción habitual. Dispuso de guión de Roy Thomas (uno de los hombres fuertes de la compañía, responsable también de los guiones de la serie Conan el Bárbaro) y de los lápices de Tim Conrad. Los autores de Epic conservaban los derechos sobre la obra (algo raro en Marvel), lo que permitió que en 1991 fuese reeditado por Dark Horse Comics, en un solo volumen.

Con la reedición del material original, Dark Horse inició también una serie regular, titulada Ironhand of Almuric, con guión de Roy Thomas y dibujo de Mark Winchell, pero se canceló en el número cuatro. Más datos en Tebeosfera

Almuric comic
En este enlace tenéis más páginas del cómic (en francés)

Y comentar que los galegofalantes tenemos la oportunidad de leer las aventuras de Esau Cairn en nuestra lengua, gracias a la edición de Urco Editora: 

Almuric Urco Editora


Que traduce, poco a poco, toda la obra de Robert E. Howard y otros imprescindibles del pulp. Lo podéis comprar aquí.

Escúchalo en EL SÓTANO


OTROS LIBROS DE ROBERT E. HOWARD EN KINDLEGARTEN:

- Gusanos de la Tierra

- Rey Kull


Compártelo:

4 comentarios:

  1. Tiene buena pinta, nos lo apuntamos en la (ya casi interminable) lista de pendientes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este se lee con rapidez y facilidad. Es diversión pura, sin complicaciones.

      Eliminar
  2. Me fascina Howard como bien sabes y este personaje apenas sabía y hoy gracias a ti me informo lo suficiente como para desear tener en mi colección tan formidable título.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una obra interesante, por ser un Espada y Planeta muy divertido, y sin ser lo más popular de Howard, sin duda tiene la suficiente calidad para no pasarlo por alto. Creo que en Holywood se están perdiendo la oportunidad de hacer una adaptación, que resultaría una gran cinta de aventuras.

      Eliminar

Y tú, ¿Qué opinas?

SUSCRIBIRSE POR CORREO

Recibe las actualizaciones en tu e-mail

Archivo

Seguir en las redes