2 de septiembre de 2014

Contrato con Dios - Juan Gómez-Jurado

En el año 2006, el multimillonario judío Raymond Kayn organiza una expedición arqueológica a Jordania, disfrazada de viaje de prospección minera. Espera realizar un hallazgo de tal magnitud que cambie la historia para siempre, basándose en la información contenida en unos rollos de cobre ocultos durante milenios. Para ello conforma un equipo de científicos, arqueólogos y mercenarios, a quienes acompañarán dos curiosos personajes: la desastrosa periodista española Andrea Otero y el sacerdote y agente secreto Anthony Fowler. Diversas facciones persiguen el objetivo de la excavación: el terrorismo islámico, la CIA, el Mossad y hasta el Vaticano. 


Publicado en 2007, Contrato con Dios es obra de Juan Gómez-Jurado. Escritor, best-seller man que con solo 37 años ya ha vendido millones de ejemplares en 40 países; y periodista (trabajó en los medios españoles más importantes: TVE, Canal Plus, Cadena Ser...). Autor del polémico artículo la piratería no existe, que cuestionaba la Ley Sinde, e impulsor de la iniciativa solidaria 1libro1euro.

Es un thriller de argumento histórico-esotérico-religioso, que combina hechos y personajes reales con otros ficticios, con un planteamiento de novela de intriga y espionaje y una carga de acción considerable. 



Durante la década pasada tuvieron sus auge las novelas de ficción histórica, dominando el mercado editorial con thrillers que giraban en torno a misterios del pasado, normalmente religiosos, y a aquellos que intentaban sacarlos a la luz. Templarios, cátaros, rosacruces, merovingios, masones e iluminati se mezclaban con artistas y científicos (Da Vinci, Dante, Newton, el Bosco...) y con intrépidos periodistas, sacerdotes, agentes secretos, buscadores de tesoros, servicios de inteligencia de todo pelaje y, por supuesto, nazis. Nombres como Katherine Neville, Dan Brown, Matilde Asensi, Julia Navarro o Javier Sierra refulgían entre la avalancha de autores y títulos con la que el mercado editorial intentaba ganar público, muchas veces a base de sucedáneos y obras de escasa calidad. 

La obra de Juan Gómez-Jurado tiene mucho que ver con esa corriente literaria, y es un caso llamativo de éxito fulgurante: Su primera novela, Espía de Dios (2005), fue un best-seller, y cada una de las siguientes también. Para la última, El paciente, se habla incluso de una adaptación hollywoodiense. Veamos esta Contrato con Dios, su segunda novela:



Como primer dato de interés, Contrato con Dios recupera a dos personajes que el autor había empleado en su primera novela, Espía de Dios: la periodista Andrea Otero y el sacerdote - agente secreto Anthony Fowler. Pese a ello, no es una secuela ni una continuación, y las referencias a Espía de Dios son escasas, por lo que puede leerse perfectamente sin haber leído la novela anterior.

Es ese tipo de libro que ni marca un hito en tu vida lectora, ni pasará a la historia de la literatura universal, pero que cuenta una buena historia haciéndola creíble, y que cumple sobradamente su objetivo: entretener.

Porque Contrato con Dios sigue la receta del thriller histórico que tan bien conocemos, pero también tiene aportaciones que lo hacen atractivo. 




Narra cómo la española Andrea Otero, una periodista no particularmente brillante y con una vida personal caótica, tras ser despedida de su trabajo, es contratada por Raymond Kayn, un magnate judío, para cubrir una expedición a Jordania, realizada con el mayor secretismo, y sobre la que todos sus integrantes deben guardar absoluta reserva. La componen el propio Kayn y su secretario, Jacob Russel; el Dr. Forrester (eminencia en arqueología bíblica) y su equipo; un grupo de paramilitares de la empresa Blackwater: la doctora Harel, israelí; Andrea y el padre Anthony Fowler, miembro de la CIA y del servicio secreto vaticano. A la expedición Moisés le sigue los pasos una célula de terrorismo islámico y, como el autor nos va avisando a lo largo de la novela, terminará de manera calamitosa. 

El desierto de Jordania, escenario para el grueso de la novela. 

Ese es precisamente el gran mérito de Gómez-Jurado: el manejo del suspense y de la tensión. Pese a que la historia no es demasiado original, pues la hemos leído y visto docenas de veces, logra que resulte adictiva, y que el ritmo narrativo, ya alto desde el comienzo, vaya in crescendo hasta que los últimos capítulos se lean a velocidad terminal. Con su truco de recordarnos en varias ocasiones que la expedición Moisés termina en debacl", y manejando varias líneas de acción paralelas que implican a personajes diferentes, proporciona a su novela una sensación de suspense muy lograda.

En estos diversos subargumentos se nota una labor hercúlea de documentación por parte del autor, con todos los datos relativos a la forma de funcionar de las células terroristas, de los servicios secretos o de las empresas de seguridad privada como Blackwater; de las culturas islámica y judaica, de los paisajes y geografía de Jordania, el país que sirve de escenario a la historia; del trabajo en un periódico (a mi el ficticio El Globo y su director con tirantes y peluquín me recordaron bastante a El Mundo y a Pedro J.), de arqueología e historia bíblica, de cacharritos usados en espionaje y contraespionaje... probablemente los expertos en estos temas le puedan sacar faltas, pero para mí logra que todo se vea creíble, transmite sensación de plausibilidad. 

La infame Blackwater tiene su papel en esta novela

Algo que me ha sorprendido de Contrato con Dios es la amplitud de su dramatis personae, y la capacidad de Gómez-Jurado para manejar con soltura tantos y tan diferentes personajes. Como es normal, unos están más cuidados que otros, en función de su peso en la trama, pero en general gozan de más profundidad de la habitual en este tipo de libros. Incluso algún secundario nos muestra su pasado, como la paramilitar Mary Jackson, en quien descubrimos a la torturadora de la prisión de Abu Ghraib, tan tristemente célebre en su día. 

Me gustó particularmente que la protagonista, Andrea Otero, no sea una heroína al uso, y que esté llena de defectos que la humanizan: su pareja la abandona por su incapacidad para poner orden en su vida; es consumista y adicta al lujo aunque no pueda permitírselo, es una profesional del montón... igual que el padre Anthony Fowler, que pese a ser un agente doble de la CIA y el Vaticano, tener un entrenamiento militar de élite y guardarse más recursos y trucos que una navaja suiza, no es un superhombre, sino que es falible y comete errores.




Igual de adecuado resulta, según mi criterio, el tratamiento de los radicales islámicos, que son retratados de una manera bastante ecuánime, humanizándolos, sin olvidar que se trata de terroristas, por supuesto, pero evitando visiones grotescas o maniqueas. Vemos cómo muchos de ellos son jóvenes idealistas y confundidos, que son captados para la causa. En la misma línea, debo reconocer que fui totalmente incapaz de acertar quién era Huqan, el lider terrorista, y no supe identificar su identidad secreta a lo largo de la trama. Punto extra para Gómez-Jurado por lograr huir de lo predecible.

La narración es la habitual en este tipo de best-sellers: convencional, expeditiva y directa. Pocas descripciones, nada que interrumpa el ritmo frenético del texto. Relatada en tercera persona por un narrador omnisciente y no participante, intercala subargumentos que ocurren en diferentes lugares, con extractos de entrevistas de Andrea a Raymond Kayn y al Dr. Forrester, y con escenas ubicadas en la Alemania nazi de 1943, protagonizadas por los miembros de una familia judía, custodios de un objeto que será fundamental para la trama. Estas escenas son para mí las más conmovedoras y crudas de la novela, reflejando tanto la injusticia, la barbarie y la crueldad del nazismo, como la bondad y la capacidad de sacrificio del ser humano para con sus semejantes. 

Hummer H3, uno de los muchos juguetes de alta tecnología que aparecen en la novela

En la otra mano, y para mi gusto, Contrato con Dios adolece de lo mismo que tantos otros libros de temática y planteamiento similares: es frío, no logra que empatices con los personajes y difícilmente consigue emocionar. Sí que es ameno, y provoca sensación de tensión, de nervio por saber qué ocurrirá, aunque al no tomarle cariño a los personajes tampoco temes por su suerte. 

No estoy diciendo que sea un mal libro. Sería injusto para el autor y para su obra. Está escrito con oficio, con solvencia y con mucha profesionalidad. Es una narración sin fisuras ni cabos sueltos, en la que Gómez-Jurado va hilvanando la historia de manera sólida y dejando pequeños anticipos aquí y allá, diminutos avisos de lo que va a ocurrir más adelante, provocando ese suspense y esas ganas de seguir leyendo que son el punto fuerte de Contrato con Dios



Es, en resumen, un libro ameno, divertido y con un ritmo electrizante, al que tan solo se le puede achacar que, por su la corriente en la que se inscribe (el thriller de ficción histórica) no envejece todo lo bien que debiera y al leerlo hoy se le notan los años. Pero, así y todo, es una lectura perfecta como evasión y para leer sabiendo que estamos ante una obra sólida y profesional, no ante uno de esos subproductos que colapsaron el mercado a la sombra de El ocho o El código Da Vinci

Recordad que no debéis confundir esta novela con el trabajo homónimo del titán del cómic Will Eisner

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4 comentarios:

  1. Otro de esos autores que tenemos pendiente, pero que por una cosa u otra vamos dejando de lado.

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    1. A nivel técnico me parece un autor irreprochable, con una factura muy correcta. La historia en sí os recordará a las de Javier Sierra, en particular a "El ángel perdido", o a las de Julia Navarro, como "La sangre de los inocentes" o "La hermandad de la sábana santa".

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  2. Me lo apunto :) me has convencido!

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    1. Otro periodista más :) y este escribió en el diario de mi ciudad, "La Voz de Galicia". Supongo que tarde o temprano me leeré el otro libro que tengo de él, "Espía de Dios", aunque luego no siga mucho más su carrera :D

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