11 de junio de 2014

La Momia - Anne Rice

En 1914, plena época eduardiana, Egipto aún es una colonia británica. El célebre egiptólogo y magnate naviero Lawrence Stratford hace un descubrimiento excepcional: la verdadera momia del mismísimo Ramsés, pero es asesinado por su sobrino Henry (acosado por enormes deudas de juego) antes de que pueda recibir los merecidos honores. Expuesto en Londres, Ramsés, que fue testigo del asesinato de Lawrence, volverá a la vida a tiempo de evitar que Henry mate a Julie, la hija y heredera de Lawrence. A medida que se enamoran irremediablemente, Ramsés confiesa a Julie el secreto de su inmortalidad y su papel a lo largo de mil años de la historia de su nación. Acompañados de Lord Elliot Rutherford, amante y amigo de su padre, de su hijo Alex, prometido de Julie, de Henry y de Samir el egipcio, viajarán a Egipto para intentar aclarar la muerte de Lawrence. Pero allí Ramsés se reencontrará también con su gran amor del pasado. 


Publicada en 1989, La Momia o Ramsés el maldito (The Mummy or Ramses the Damned) es obra de Anne Rice. Escritora estadounidense que ha vendido más de cien millones de copias de sus libros. Sus problemas de salud la han llevado a reducir su actividad literaria y su conversión al cristianismo la ha desviado de los temas con los que conquistó al público, por lo que sus últimas obras no han tenido la repercusión ni el éxito de las anteriores. Tuvo que acostumbrarse a convivir durante años con cientos de fanáticos de su obra acampados delante de su mansión, y ahora vive algo retirada de la vida pública. Una de las autoras más leídas del planeta, es mundialmente conocida por su saga Las Crónicas Vampíricas y ha escrito usando varios pseudónimos.

Es una novela de fantasía de corte muy clásico, que combina misterio, terror, aventuras y una forma primitiva de Ciencia-Ficción en diferentes cantidades. Es además una novela romántica con fuertes toques de erotismo. Puede decirse que homenajea y/o se inspira en los grandes maestros del género.


La Momia ofrece mucho más de lo que aparenta de entrada. Además de una revisión del mito similar a la que la autora hizo de la figura del vampiro en sus Crónicas Vampíricas, es un homenaje tanto a las añejas películas de terror de la Universal Pictures y de la Hammer Films, como a las clásicas novelas de fantástico y terror que definieron el género y sentaron sus bases, como Drácula de Bram Stoker, Frankenstein de Mary Shelley, El hombre invisible de H.G. Wells o el relato Herbert West: reanimador de Lovecraft. Comenzando por el propio título, usando la coletilla de o Ramsés el maldito al estilo de las novelas de época (Frankenstein o el moderno Prometeo), todo el planteamiento del libro, su trama, sus personajes, su ambientación y su desarrollo en conjunto tienen ese regusto inconfundible a las viejas historias "de monstruos" con las que aprendimos a amar el género fantástico. 

Lo primero, dentro de la renovación del mito, es olvidarnos de la momia resucitada por obra de arcanos conjuros, un monstruo cubierto de vendas putrefactas, casi invulnerable y de enorme fuerza física, que estrangula a sus víctimas guiándose por una inteligencia exigua, casi inexistente. Para Rice, Ramsés obtiene la inmortalidad mediante un elixir, cuya fórmula era conservada por una sacerdotisa y que ahora sólo él conoce. Este origen científico, no místico, entronca con esa forma de Ciencia-Ficción primitiva que practicaban los autores arriba citados, y nos hace pensar en el hombre invisible de Wells o en el Mr. Hyde de Stevenson. 

Ramsés, que obtiene su vitalidad de la luz solar (por algo Ra, la divinidad solar, era el origen de la vida en la mitología egipcia), es para Rice un hombre de aspecto imponente, de gran belleza, con un carisma irresistible y una personalidad magnética y cautivadora, tanto para las mujeres como para los hombres.

«Y sin duda era el sol lo que había despertado a Ramsés. Ese era el significado de las extrañas inscripciones de la tumba: el sol no debía penetrar en su interior.»

Al ser inmortal (dormía y era despertado por los soberanos de Egipto cuando requerían su consejo), adquirió gran sabiduría y experiencia en el mundo antiguo, y tiene una mente prodigiosa y una curiosidad insaciable para adquirir nuevos conocimientos, a lo cual ayuda que no necesite dormir, lo que le permite leer y estudiar durante horas. 


Ni qué decir tiene que Ramsés y Julie Stradford, la heroína de la historia, desarrollarán pronto un interés romántico. Pero hablemos antes de su entorno y del resto del reparto. Tenemos a Lawrence Stradford, padre de Julie, un potentado industrial naviero que delega todos sus asuntos en su hermano Randolph y se asienta en Egipto para desempeñar su gran pasión: la egiptología. Su sobrino Henry, hijo de Randolph, representa al caballero de buena sociedad arruinado por su ludopatía y su vida disoluta, manteniendo varias amantes y viviendo de dar sablazos. Asesinará a su tío para falsificar su firma en unos documentos, siendo Ramsés testigo durante su despertar a la vida. Lord Elliot, duque de Rutheford, fue amigo íntimo y amante de Lawrence, mostrando la autora una absoluta naturalidad en el tratamiento de la relación homosexual entre ellos, algo que entendemos debía ser más que habitual en aquellas rígidas y flemáticas sociedades victoriana y eduardiana, pero impensable también hacerlo público. El hijo de Elliot, Alex, es un joven optimista y vital, inocente incluso. Es el prometido de Julie, pero no existe ente ellos un amor verdadero, sino un simple afecto, y su compromiso responde más a cuestiones económicas y de conveniencia social. Algo también frecuente y cotidiano por entonces. Otro personaje interesante es Samir, el historiador egipcio colaborador de Lawrence, que trabaja en el Museo Británico y adquirirá una auténtica devoción por Ramsés, al que llamará «mi señor». 

Creo que la ambientación está muy conseguida por parte de Mrs. Rice, y ayuda a introducirnos tanto en el Londres eduardiano como en el Egipto británico, reflejando la moral de la época, los férreos convencionalismos sociales, y los contrastes entre la metrópoli y las bulliciosas y caóticas ciudades egipcias. En especial resulta convincente el asombro de Ramsés ante los avances tecnológicos, que la autora va enumerando: el gramófono, el teléfono, el trasatlántico en el que viajan a Egipto, la aviación, los nuevos conocimientos científicos (precisamente a través de la biología celular comprende el funcionamiento del elixir de la inmortalidad)...

Existe un hermoso y triste mensaje en el hecho de que Ramsés redivivo halle que el mundo moderno, pese a todos sus avances, no haya sido capaz de erradicar la pobreza y las desigualdades. El dato de que durante su reinado intentase usar su elixir para garantizar el sustento a todos sus súbditos, pero con resultados muy distintos de los esperados, es también uno de los motores de la historia, pues marca la amargura y el remordimiento que, junto a otros hechos del pasado remoto, atormentan a Ramsés.


La obra se divide en dos partes. La primera ambientada en Londres, en la que se presentan los personajes y sus circunstancias, y se narran tanto el asesinato de Lawrence a manos de Henry como el despertar de Ramsés y su acomodación a la época. La segunda se desarrolla en Egipto, comenzando a bordo del crucero en el que viajan los protagonistas, y transcurriendo en las ciudades de Alejandría y El Cairo. 

Mi opinión personal es que la novela va de menos a más, y que la segunda parte (la más extensa) es la que concentra la mayoría de las buenas sensaciones y los momentos más emocionantes de la historia. La primera es más reflexiva, con una acción más pausada, y sirve, como ya comenté, para ponernos en situación y para que Mrs. Rice defina a los personajes, tomándose el tiempo necesario y profundizando en su personalidad, de manera que los conoceremos bien y no serán planos, ni incongruentes con la mentalidad de la época. En la segunda, con los personajes ya asentados y su relación entre ella consolidada con las escenas del crucero (en especial de sus charlas durante las cenas, en las que los Elliot, Julie, Henry, Alex y Ramsés van mostrándonos sus ideas y opiniones sobre cuestiones propias de la época, y en las que Ramsés les ilustra sobre la realidad del antiguo Egipto, contradiciendo sus creencias), la autora desarrolla la trama más interesante desde mi punto de vista. Y es que Ramsés experimentará con su elixir, en escenas como la de la mano, que al momento evoca a las historias de "científico loco" con un notable sabor a viejos relatos de terror sobre resurrecciones -como la citada Herbert West: reanimador - con un corte pulp delicioso. Cuando en el museo de El Cairo encuentre y reconozca la momia de su gran amor del pasado, una gran reina de Egipto, y desee resucitarla, asistiremos a las escenas más fantásticas y que más identificaremos con la idea preconcebida que tenemos de la momia como monstruo. Tiene momentos de verdadero terror, no horripilante pero sí tenso y con descripciones bastante truculentas.

«El ruido sobresaltó a la criatura, que giró sobre sí con las manos extendidas para atacar. Por un momento quedó paralizado por el horror de lo que ahora veía con claridad, bajo la implacable luz de la bombilla. Los ojos de la mujer sobresalían de las cuencas medio carcomidas. A través de una gran herida en su pecho se veían las blancas costillas. Le faltaba la mitad de la boca, y una clavícula desnuda estaba cubierta de sangre.»

Portada del cómic del que luego hablaremos, con una
de las escenas más impactantes de la novela


La momia está estructurada y planificada, creo que intencionadamente, de una manera muy cinematográfica. La forma de ordenar las secuencias, el ritmo ascendente para acabar en un final casi frenético, la escena del clímax en la ópera de El Cairo, durante la representación de Aida de Verdi, las escenas de acción... ¿tenía ya en mente la autora una adaptación al cine? Quien sabe. Pero esta forma de concebir el libro lo hace muy visual y muy cómodo de leer.

Los homenajes a las novelas fantásticas clásicas, al cine de terror, al pulp, a las historietas, se extienden a la forma de narrar, intercalando exclamaciones que pueden parecer efectistas y un poco de opereta, pero que los amantes del género las interpretarán como guiños:

«¡La momia había vuelto a la vida!»
«Jamás en su vida se había arrepentido tanto de nada. ¡Pero ya estaba hecho! Había sucumbido a la tentación. Había hecho volver a la vida a aquel cuerpo medio podrido. 

Y debía encontrar el resultado de su locura. ¡Tenía que saber si había una chispa de inteligencia en aquel ser!» 

Expresiones que tanto recuerdan a las narraciones en primera persona de H.G. Wells, Lovecraft o Poe, como podrían encajar perfectamente en cuadros de texto en un cómic de Creepy o Eerie. Un placer para los amantes del fantástico, en cualquier caso.



Otro componente destacable del libro es su alto contenido romántico-erótico. Mrs. Rice es experta en darle a sus obras un punto de erotismo light, y aquí no duda en incluir muchas escenas de sexo, usando muchas veces todo tipo de eufemismos para referirse a los genitales y al acto sexual, con un lenguaje y una forma de narrar propia de la novela romántica subida de tono. 

«—¡Ah, tómame, lord Rutherford! —susurró ella con voz siseante—. ¡Clávame tu daga en el alma!»
«—Derriba la puerta —susurró—, la puerta de mi virginidad. Ábrela. Soy tuya para siempre.
El rompió el sello. Una aguda punzada de dolor explotó en su interior y dio paso al instante a una pasión sin límites. Julie lo besó con desesperación. Sintió el sabor de la sal y el calor de su cuello, de su rostro, de sus hombros. Él la penetró profundamente una y otra vez, y ella arqueó la espalda, alzándose, apretándose contra él.»


El libro tiene un buen ritmo, y como ya dije se hace muy divertido. Las descripciones son las necesarias para que nos hagamos la composición de lugar, sin abusar de adjetivos. 

«La momia estaba moviéndose. Tenía el brazo derecho extendido, y de él colgaban trozos de venda rasgada. Estaba saliendo lentamente del sarcófago. A Julie se le heló un grito en la garganta. Aquel ser avanzaba hacia ella (hacia Henry, que estaba entre medio dándole la espalda) con pasos lentos y vacilantes. Tenía el brazo extendido y de las vendas se levantaba un polvo que desprendía un intenso olor a moho.»

Yconsigue que el desarrollo resulte emocionante y atrape nuestra atención, sobre todo en las numerosas escenas de acción y de luchas. 

«Henry emitía sonidos inhumanos. La razón lo había abandonado. Retrocedió hacia el patio disparando el arma una y otra vez. Con un aullido de dolor la mujer cayó sobre él, le arrebató el revólver de un zarpazo y se aferró a su cuello. Se debatieron un momento, como si bailaran un vals mortal. Henry intentaba soltarse desesperadamente, pero las garras de la mujer se hundían en su garganta como una tenaza.»

El cómic:

En 1990, la ya desaparecida editorial Millenium Publications, especializada en adaptar al noveno arte novelas y películas de terror y fantasía, editó una serie de doce números basada en la novela. 


Contó con Faye Perozich y la propia Anne Rice como guionistas, y con Mark Menéndez como ilustrador principal, entintador, colorista y portadista. Hasta donde alcanzan mis investigaciones no fue editada en castellano, pero pueden encontrarse a la venta sin dificultad por Internet, aunque algo caros.

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9 comentarios:

  1. yo soy muy fan de todo lo egipcio y este si lo leeria!

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  2. Puede que me anime a leerla, tuve oportunidad de comprarla pero al estar en edición bolsillo la descarte de inmediato, Si la viera en tamaño normal la compararía. Recuerdo que vi en el canal TCM una versión con Christoper Lee como la momia, la sinopsis me recordó a la película, es entretenida pese a tener tantos años.
    Besos

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  3. En efecto la película de la Hammer films, la de Christopher Lee, sería la más cercana a la historia de esta novela. Por su parte, la clásica de la Universal, la de Boris Karloff, no tiene apenas similitudes, pues muestra la momia como monstruo clásico. A mí me agradó mucho su lectura, y me dio mucho más de lo que esperaba.

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  4. Esta novela tiene un problema enorme bajo nuestro punto de vista y es que... ¡¡acaba totalmente en continuará!! ¡¡Pero no continúa en ningún sitio!! :(

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    1. Muy cierto! En mi edición no se incluye, pero supuestamente hay alguna que termina con una especie de "continuará". Supongo que Anne Rice había pensado en iniciar una saga, pero que al final descartó la idea. Una lástima, porque Cleopatra apuntaba a ser un personaje muy interesante, en la línea de "Ella" de Rider-Haggard.

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  5. Por fin puedo continuar con mi lectura atrasada de tus últimas entradas. Cuando hace unas semanas atrás vi que le habías dedicado una de ellas a una de mis autores predilectas, me puse muy contento, si bien debo confesarte que cuando leí este libro hace años, lo encontré una obra menor suya y me aburrió un buen resto (pero fue con "Violín" que derechamente fuí incapaz de terminarla); no obstante al leer tu crítica que como siempre resulta tan completa, me da la impresión de que bien merecería una segunda oportunidad. No obstante con humildad deseo hacerte una aclaración: La Rice toda su vida ha sido una ferviente católica y es por esa razón que en muchas de sus obras destaca el tema de la religiosidad y en especial desde el punto de vista de la fe en la que se educó; pasó por una crisis que la volvió más bien agnóstica, pero a la muerte de su marido hace pocos años atrás, retomó sus orígenes. Te escribo todo esto, pues lo que afirmas más arriba se puede malinterpretar en el sentido de que cuando pones "Cristianismo", ello bien puede parecer que hablas de que la autora optó por una iglesia "prostestante" o secta fundamentalista, quienes muchas veces se anteponen ese adjetivo como si fueran los únicos en seguir las doctrinas de Cristo (y donde muchas veces tienden a reprimir ciertos intereses de sus adeptos). Hay muchos autores católicos o cristianos en general que se dedican al género, aunque como bien acabo de leer en la Wikipedia, la Ricce se puso extremista como bien pasa con muchas personas apasionadas y artistas tan viscerales como ella misma (lo que lamento con demasía).

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    1. Como siempre muchas gracias Elwin, por tu aportación. Como bien apuntas, tal como lo redacté estoy diciendo que se convirtió al cristianismo, no que recuperase una fe que ya tenía y había perdido o atemperado con el tiempo. He vuelto a leer por Internet y efectivamente tuvo una crisis de fe, como le pasa a tanta gente, y en la actualidad parece que se ha refugiado en la religión con bastante fervor, por sus circunstancias personales.

      A mí, esta "La momia" me ha gustado como homenaje a las viejas novelas de género fantástico, y encuentro que escenas como la de la mano, o la de la resurreción de Cleopatra, tienen el encanto de las historias añejas que tanto me agradan. En el futuro retomaré a Anne Rice, tal vez con sus Crónicas Vampíricas, aunque también me produce mucha curiosidad su saga sobre Jesucristo, que creo están adaptando al cine en estos momentos.

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  6. De Rice he leído los tres primeros de las Crónicas Vampíricas, una de sus nuevas crónicas Vampíricas, El Don del Lobo (su nueva saga) y Belinda, una de sus obras con seudónimo. Fluctua entre lo interesante y la repetición de sus propios clichés, pero me da la impresión de que este libro es de la época en que aún contaba buenas historias.
    Rámses me recuerda a los "dioses vampiro" de las Crónicas Vampíricas, en su aura regia y el hecho de despertar para aconsejar a otros.
    Lo terminaré leyendo de una manera u otra, así que me lo apunto.

    Besos!

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    1. Yo no he leído demasiado de la autora, pero en general me gusta su manera de "relanzar" mitos clásicos como el vampiro o en este caso la momia. Si me animo con algo más de ella, tal vez sea con su saga "Las brujas de Mayfair", pero aún no estoy seguro.

      Besos!

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