25 de mayo de 2014

El Cartero - David Brin

Resumen: Ubica los hechos en una época que coincidiría con la nuestra actual, pero tras una Guerra Mundial que ha terminado con con toda la tecnología y con la civilización que conocemos. Diecisiete años después de la guerra y el "Invierno de los tres años", los Estados Unidos de América han desaparecido como nación, arrasados por los disturbios internos, las plagas y las hambrunas. La sociedad se ha visto reducida a pequeñas poblaciones que sobreviven aisladas del resto intentando llevar una vida pacífica, mientras algunos individuos llamados supervivencialistas optan por la violencia y el pillaje. En algún lugar, un ejército conocido como los holnistas (por Nathan Holn, un apóstol del supervivencialismo) se prepara para conquistar los últimos bastiones civilizados, movidos por el ideario absolutista de Holn.



Título: El Cartero (The Postman)

Autor: David Brin, un primer espada de la Ciencia-Ficción, de quien ya hablamos en la reseña de su "Navegante solar". Si en aquella mostraba su manejo de la C-F dura, en esta demuestra que también se defiende con soltura en la blanda.

Año de publicación: 1985

Género literario: Es una novela de Ciencia-Ficción blanda y Anticipación, pues muestra una proyección de un posible futuro, preponderando los aspectos humanos y sociales sobre los datos científico-técnicos. Cabría en el subgénero distópico, por mostrar una realidad indeseable de tipo post-apocalíptico. También puede considerarse una novela de Aventuras, por los hechos que relata y el modo en que lo hace.

En este escenario, Gordon Kratz, un solitario que vaga por el territorio del antiguo estado de Oregón descubre, tras ser atacado por salteadores, un jeep del servicio postal americano, y con el uniforme del cartero fallecido y su saca de correspondencia toma su identidad para acceder a los pueblos del Willamette Valley y obtener comida y refugio. Para revestirse de legitimidad, se inventa unos Estados Unidos de América Restablecidos que estarían reconstruyendo la nación desde el este, con sede en la ciudad de Saint Paul, Minnesotta. Pronto descubre que su presencia insufla esperanzas e ilusiones en la gente, cuyas comunidades comienzan a romper con su aislacionismo y a interesarse por las otras. Su farsa crece, fundando estafetas de correo y nombrando más carteros que van de ciudad en ciudad transportando la correspondencia y creando con ello una red de comunicación, de ayuda mutua y de comercio, permitiendo que las personas tengan noticias de familiares y amigos perdidos.

En sus viajes por el Willamette Valley descubrirá la existencia, en la localidad de Corvallis, de una supercomputadora inteligente llamada Cíclope, la última de su especie, asistida por un cabildo de funcionarios que mantienen la fe en la tecnología y buscan su restablecimiento. A su vez, a salvo en su montaña Sugarloaf, vive retirado George Powhatan, un personaje casi mítico por ser el único que detuvo al ejército holnista, y cuya comunidad ha regresado a un modo de vida tradicional, en comunión con la naturaleza.

La tensión llegará en el momento que el ejército holnista -a cuyo frente se encuentran el General Volsci Macklin y el Coronel Bezoar- decida invadir y conquistar el Willamette Valley. Gordon intentará que Cíclope provea la tecnología necesaria para hacerles frente y que George Powhatan les brinde su ayuda. Pero Cíclope esconde un secreto terrible y Powhatan no quiere saber nada de lo que ocurre fuera de su montaña.


A modo de comienzo, destacaría las ideas que Brin quiere transmitir con su obra. Partimos de que es un autor poco amigo del militarismo. Recordemos que el libro data de 1985, durante la Guerra Fría, con la llamada "Guerra de las Galaxias" en su apogeo. Es decir, en plena paranoia nuclear. Así que el escenario es el de un mundo destruido por una tercera Guerra Mundial de la que sabemos muy poco. Involucró a los Estados Unidos en un bando, y al "renacer eslavo" por otro, que también guerreó contra Turquía. El primer día de la guerra, algún contendiente hizo explotar en el espacio una bomba electromagnética que inutilizó para siempre toda la tecnología de la Tierra, devolviéndola a la era pre-industrial. Hubo armamento nuclear, y Gordon, el protagonista, empieza la historia portando un contador Geiger con el que evita las zonas de mayor radiación. Estados Unidos ganó la guerra, pero fue una victoria pírrica (aquí se observa la postura del autor), pues posteriormente se colapsó internamente por la desorganización, los disturbios, el pillaje, las enfermedades y la postura egotista de los llamados supervivencialistas, individuos que decidieron arreglárselas solos, recurriendo al acaparamiento y la violencia, y "murieron solos en sus búnkers".

"El grano se pudría en rebosantes silos mientras los granjeros se arruinaban a causa de plagas leves contra las que existían vacunas. En las ciudades se disponía de ellas, y allí la inanición mataba a multitudes. Moría más gente debido al desorden y a la anarquía (la destruida red de comercio y asistencia médica) que a todas las bombas y gérmenes, o incluso a los tres años de semioscuridad."

Dentro del supervivencialismo apareció en determinado momento un líder, una figura de referencia llamada Nathan Holn, cuyos postulados derivaron en un movimiento llamado Holnismo. Las ideas de Holn proceden directamente de la Teoría del Superhombre (Übermensch) de Nietzsche y sus conceptos de "moral de señores" y "moral de esclavos", por la cual la sociedad conserva la existencia de los débiles y coarta el dominio que a los fuertes les corresponde por derecho natural. Holn fue autor de un libro titulado "Imperio Perdido" que recuerda al momento al "Mi lucha" de Adolf Hitler (que entendió a Nietsche un poco a su manera), y en el que expone sus teorías en las que cuestiona, entre otras cosas, la Ilustración, la Democracia, los principios fundacionales de los Estados Unidos de América y la figura de Benjamin Franklin como ideólogo de la igualdad de oportunidades de todas las personas, que serían un freno al mentado dominio de los más aptos, que aceptarían la mentira de Franklin y renunciarían con ello a la situación de preponderancia que merecen por naturaleza.


La situación es menos calamitosa que la expuesta por McCarthy en su "La carretera", y las oportunidades de supervivencia del ser humano bastante mayores. Han pasado diecisiete años desde el gran conflicto, al que siguió "el Invierno de los tres años". A saber, una época durante la cual las cenizas nucleares cubrieron el cielo, provocando un descenso de las temperaturas y la pérdida de las cosechas. Tras ello, la vida se ha ido recuperando: existen bosques, ríos con agua potable, pesca y caza. Hay agricultura y ganadería. Las enfermedades están controladas, tras terribles plagas que diezmaron a la población por la ausencia de medicamentos (Gordon cuida con reverencia su cepillo de dientes, pues muchos de sus conocidos murieron de algo tan en apariencia trivial como infecciones bucales). Las personas se concentran en pequeñas poblaciones defendidas por murallas, intentando vivir en paz y prosperar. No existe un Estado, ni un Gobierno, ni una Administración. No hay moneda: el sistema económico se basa en el trueque. La esperanza de vida es muy corta (Gordon está en la treintena, era un joven estudiante de segundo año de Universidad cuando todo comenzó), el trabajo es muy duro y las condiciones son especialmente difíciles para las mujeres. Es decir, la humanidad ha regresado a la Edad Media.

Gordon Krantz, el protagonista, no es un héroe. Es un superviviente. Durante los disturbios que siguieron a la guerra, formó parte de unas milicias destinadas a intentar mantener el orden, proteger los almacenes de alimentos y disuadir a los saqueadores. Pero fracasaron. En ellas Gordon contempló villanías y actos execreables, pero también conoció a grandes hombres, como el teniente Van, un vietnamita que reducía en secreto sus raciones de comida para aumentar las de sus soldados y al morir pidió ser enterrado envuelto en la bandera estadounidense. Conserva la ética, los principios morales de cualquiera de nosotros: rechaza la violencia, es incapaz de matar a nadie si no es en la más absoluta defensa propia y sólo quiere vivir tranquilo. Es un oportunista (recorre las poblaciones como un juglar errante, cantando canciones y representando obritas de teatro a cambio de comida y cama), y su idea de disfrazarse de cartero es, al principio, una farsa para acceder a los pueblos con facilidad.


¿Cuál es la trama entonces, el leiv motiv de la novela? Pues que Gordon descubre que su mascarada de unos Estados Unidos Restablecidos despierta en la gente ilusiones y esperanzas de que es posible reconstruir el mundo que existió, abandonar la barbarie y recuperar la civilización: el Estado, las leyes, las instituciones. Nada que ver con la visión patriotera de la película que después revisaremos. Los habitantes de Pineview, la primera población que visita como cartero, le entregan cartas para familiares de otros pueblos, con los que han perdido el contacto, y hasta rebuscan los viejos y olvidados dólares para pagar el franqueo, con lo que la moneda comienza a recuperar su valor. Gordon recorre así el norte de Oregón, el llamado Willamette Valley, y la red postal comienza a crecer a la par que crece la esperanza en sus Estados Unidos Restablecidos.

A estos EE.UU. restablecidos se contrapone la visión feudal del ejército holnista que controla el sur del Estado, y que tiene sus ojos puestos en el fértil Willamette. Guerreros terribles, guiados por el General Volsci Macklin, veterano de las campañas de Cuba y Kenia, sólo se han visto detenidos por el ya citado George Powhatan. Hacia el final del libro se descubrirá la razón del poderío militar de Macklin, el porqué de su cuasi invencibilidad. Pero claro, no lo voy a contar. Macklin, Bezoar y sus hombres simbolizan al militar "de raza", incapaz de reincorporarse a la vida civil tras la guerra (por desgracia los Estados Unidos pueden dar testimonio de ello a través de muchos de sus veteranos de los conflictos del Vietnam o de Irak). En el futuro distópico de Brin además consideran que su "condición natural" de señores, emanada de su fortaleza, les da el derecho a reducir al vasallaje y a la servidumbre a los demás, convirtiéndose en un estamento permanente, que a ojos vista resulta totalmente improductivo en una situación de paz.

David Brin les contrapone a George Powhatan, un antiguo lider militar que ahora vive en el retiro de su montaña, Sugarloaf, donde ha desarrollado una población que vive de modo tradicional, respetando los ciclos de la naturaleza, criando ganado y cultivando la tierra, recuperando la cultura perdida. En autor se basa (no es que lo supiese yo, no soy tan listo :D, es que lo dice el libro) en la figura histórica del general y cónsul romano Cincinato, que a su vez inspiró a George Washington la Orden de los Cincinatos (que dieron nombre a la ciudad de Cincinatti), por la cual los militares juraban servir a la nación, no al revés, siendo soldados en la guerra y granjeros en la paz. De este modo, Powhatan representará el dilema moral de involucrarse en la defensa del Willamette aliándose con las poblaciones libres, o seguir en su montaña ajeno a todo.

Kevin Costner como el Cartero en la película de la que hablaremos

Dilema que se extiende al propio Gordon cuando su patraña de Estados Unidos Restablecidos haya enraizado en la conciencia colectiva por una lado, y por otro haya llamado la atención de los holnistas y comience a preocuparles como enemigo al que enfrentarse. Gordon debe decidir entre desaparecer discretamente y poner fin a la farsa o responsabilizarse del destino de las personas de Willamette dispuestas a tomar las armas y a dar sus vidas luchando contra un ejército ante el que no tienen ninguna posibilidad.

«¿Quién asumirá la responsabilidad ahora…?» 
¿Qué? Sacudió la cabeza para despejarla, pero las palabras no querían irse. 
«¿Quién asumirá la responsabilidad ahora, por estos niños estúpidos?»

Porque ya dijimos que Gordon no es héroe, y tampoco un adalid. Sí es un idealista, tal vez el último romántico del siglo XX, dispuesto a seguir a un líder y morir por una causa.

«¿Por qué, por qué no hay nadie que asuma la responsabilidad de enderezar las cosas de nuevo? Yo ayudaría. Yo dedicaría mi vida a ese líder.»Pero todos los grandes sueños parecen haberse desvanecido. Todos los hombres buenos, como el teniente Van y Drew Simms, murieron defendiéndolos. Debo de ser el único que queda que sigue creyendo en ellos.»


Y esto nos lleva a otro elemento crucial de la novela: Cíclope. Gordon descubre que alguien está distribuyendo aparatos electrónicos funcionales por el valle de Willamette, y sus pesquisas le llevan a una localidad llamada Corvallis, en la que se conserva la última supercomputadora pensante, inteligente, llamada Cíclope, puesto que antes de la guerra el ser humano había sido capaz de crear tal tecnología. Por estar dentro de una jaula de Faraday durante la bomba de pulso electromagnético que citamos arriba, se salvó del apagón mundial. Ahora tiene un papel de líder, de guía y tutela de la comunidad humana que la cobija, que no toma una decisión sin consultarla primero con ella. Esta tecnocracia les facilita una vida más regalada que la de sus vecinos del sur (electricidad, energía eólica, arados de metal...) y tanto Cíclope como los funcionarios que la cuidan pueden ser los aliados perfectos de Gordon, pero la supercomputadora no es lo que parece y tiene un secreto detrás que no os voy a contar para no arruinar la lectura.

En esta localidad vive Dena, una joven funcionaria con la que Gordon tendrá un subargumento romántico, y cuyas ideas feministas radicales desembocarán en un cuerpo militar femenino con un curioso papel en la historia.


Queda hablar de los aspectos literarios, y debo decir que "El cartero" no sólo es interesante y llamativo por su temática, sino que además está bien escrito. David Brin tiene un estilo limpio, sencillo pero afinado, y relata con fluidez, consiguiendo crear interés por la historia y que resulte muy entretenida. Por otra parte, como vimos en "Navegante solar", tiene mano para las escenas de acción y las desarrolla con soltura.

"El caballo resoplaba visiblemente mientras avanzaba con paso cansino bajo la densa llovizna, conducido por un hombre con un poncho impermeable. Su única carga era una silla de montar y dos abultadas sacas, cubiertas con un plástico para ser protegidas de la humedad. 

La gris autopista interestatal relucía porque estaba mojada. Había charcos hondos, como pequeños lagos, en el hormigón. El polvo había invadido aquella autopista de cuatro carriles durante los años de sequía de la posguerra, y la hierba empezó a crecer cuando volvieron las antiguas lluvias del noroeste. Gran parte de ella era ahora una pradera, una plana incisión en las boscosas colinas que dominaban un agitado río." 

Mi edición  no incluye ningún mapa, pero Brin facilita que ubiques fácilmente los lugares, y yo al menos ya tengo un pequeño "plano mental" de Oregón.

"Gordon alzó su impermeable formando como una carpa para consultar el mapa. Delante, a su derecha, se había formado un gran pantano donde los afluentes al sur y este del Willamette se unían antes de dirigirse al oeste entre Eugene y Springfield. Según el viejo mapa, más abajo había un moderno parque industrial. Ahora sólo unos pocos tejados viejos rompían la superficie cenagosa. Los carriles, aparcamientos y céspedes eran dominio de las aves acuáticas, que no parecían en absoluto disconformes con la humedad."
Olivia Williams interpreta a Abby, cuyo papel en la película
difiere en gran medida del que tiene en la novela.

En conclusión, "El cartero" no es tan sólo una novela de aventuras ambientada en un futuro distópico, aunque se puede leer como tal. Es un libro sobre la toma de decisiones, sobre la moral, sobre la sociedad y nuestro papel en ella.  Una historia para reflexionar que no debe faltar en el haber de los aficionados a la Ciencia-Ficción.


La película:

A principios de los noventa, Kevin Costner lo tenía todo. Encadenaba un éxito tras otro: "Campo de Sueños" primero, siete Óscars con "Bailando con lobos" después; "Revenge", "Robin Hood, príncipe de los ladrones" de Kevin Reynolds, "JFK" con Oliver Stone, "El guardaespaldas", "Un mundo perfecto" a las órdenes de Clint Eastwood, "Wyatt Earp" y la dramática "The War". Todas y cada una de sus películas eran taquillazos asegurados y su presencia en los créditos de un filme garantizaba recaudaciones millonarias. Uno de los hombres más deseados de aquel momento, es el responsable de que una infinidad de niños españoles se llamen Kevin.

Entonces llegó "Waterworld" y con ella el primer batacazo de su carrera. La película supuso un rodaje interminable y problemático, unas pérdidas de sesenta millones de dólares, el fin de su ascenso meteórico y de su amistad con Kevin Reynolds, que se retiró casi totalmente del mundo del cine.

Tras la comedia romántica "Tin Cup", que dio beneficios y tuvo una buena acogida, aunque lejos de sus anteriores blockbusters, en 1997 Costner arriesgó con la adaptación fílmica de "El cartero", que dirigió, protagonizó y produjo. Hasta interpretó la canción de los créditos finales.



Y se la pegó. Con un presupuesto de ochenta millones de dólares, recuperó menos de veinte y fue un fracaso estrepitoso de público y crítica. Ganó cinco Razzies: Peor película, Peor actor, Peor director, Peor guión adaptado y Peor canción original. Para colmo, en el 2000 recibió el Razzie a Peor película de la década. 

La carrera de Costner quedó tan tocada que ya nunca se recuperaría a los niveles que había alcanzado años atrás. Aún daría la sensacional "Open Range" en 2003 y sigue haciendo cine (en el momento de escribir estas líneas tiene en cartelera "3 días para matar") pero ya nada volvería a ser igual que en los buenos tiempos. Al menos se reciclaría como cantante de country-rock con su banda Modern West, con la que parece que no le va nada mal.

Concuerdo en que "El mensajero del futuro" (título que recibió en España) no es gran cosa, aunque creo también que no es la peor película de la década y que el vapuleo que recibió fue un tanto desproporcionado, casi pareció un ensañamiento con Kevin Costner, algún tipo de maniobra orquestada para tumbar la película, que todo el mundo criticaba y denostaba sin tan siquiera haberla visto. Vamos a verla un poco:

En la parte técnica, "The Postman" es más que correcta, como corresponde a su presupuesto faraónico. Destacan los planos panorámicos, a los que ayudan los hermosos parajes naturales que muestran. La inspiración de Costner en los grandes directores del western clásico como John Ford es evidente, hasta el punto que una secuencia de "She Wore a Yellow Ribbon" (en España "La legión invencible") se funde con la propia película. Gente con más criterio que yo critica algunos planos y el montaje, pero se sale de mis conocimientos. La fotografía es magnífica, tal vez de lo mejor del filme.

La banda sonora de James Newton Howard es adecuada al tipo de película, con la habitual orquestación que busca un tono épico, incluso resulta efectista y un poco "tramposa" a la hora de reforzar algunas secuencias.



Pero...

Es demasiado larga. Casi tres horas. Y tiene un ritmo bastante irregular y poca acción, por lo que a mucha gente se le hizo lenta. Estira en exceso algunas escenas, como la del Cartero cogiendo al vuelo una carta que le entrega un niño, y usando la cámara lenta, que es un recurso a mi parecer muy anticuado. Otras secuencias que podrían tener más carga dramática y significación, como la de un joven cartero perseguido y abatido por un soldado holnista, se resuelven muy deprisa. Es de esas películas que en el cine hacen que te empieces a revolver en la butaca y a mirar el reloj.

Las interpretaciones tampoco son excepcionales, y en particular el personaje del General Bethlehem, interpretado por Will Patton, me parece un caricato, no transmite el carisma ni el aplomo que debería.

Le falta tensión, y las escenas de acción son un tanto pobres. En las secuencias de multitudes, por ejemplo en los campamentos holnistas, se observa a hombres a caballo cabalgando sin necesidad de un lado a otro, para dar sensación de movimiento, algo que en campamento militar nunca se haría. En especial, el combate final entre el Cartero y Bethelem, que debería ser el clímax de la película, se ve en cambio ramplón y apático. Se supone que Bethelem es un luchador prodigioso, pues nadie en su ejército se atreve a desafiarlo (al único que lo hizo y fracasó le castigó cortándole la lengua y los genitales), y sin embargo la pelea con el Cartero parece una riña de patio de colegio, con los contendientes tirados en el suelo y forcejeando sin estilo ni técnica de lucha alguna, como llaves o golpes de defensa personal que un soldado con instrucción debería conocer.

Kevin Costner  disculpándose por su película en The Simpsons.

Aunque lo peor a mi juicio, lo que arruina la película, es su escasa fidelidad a la novela, y cómo desvirtuó el mensaje de la misma. El argumento cambia por completo. Podemos decir que se basa en él pero poco más.

Primero, simplifica mucho la trama y la hace maniquea, la transforma en una historia de buenos y malos, sin la riqueza de matices y los dilemas morales que tienen en el libro. Desaparecen las líneas argumentales de Corvallis y la computadora Cíclope, la de George Powhatan, y el General Volsci Macklin y el Coronel Bezoar se aglutinan en la figura de Bethelem. Deja de ser una historia de Ciencia-Ficción para ser un western de ambientación post-apocalíptica, como una "Mad Max II" pero con caballos en lugar de automóviles.

Convierte además la idea de Brin del servicio postal y de unos Estados Unidos Restablecidos como algo para infundir esperanzas a la gente (como un ideal de persistencia de las Instituciones, de lo conocido, de algo a lo que aferrarnos porque nos hace sentir seguros), en una arenga patriótica y nacionalista que le afearon incluso en su país, que ya es decir. El Cartero (anónimo, pues no conserva el nombre Gordon Kranzt) se erige como una especie de mesías, y los carteros en símbolo patriótico de unos Estados Unidos que serán el eje central del argumento de la película.

El propio Costner reconoció que la película muestra el amor que profesa por los Estados Unidos, y su intención patriótica es evidente. Se permite añadir incluso la figura de un hombre mayor al que el Cartero admite en el servicio postal al descubrir que es veterano de la guerra del Vietnam.

Will Patton como el General Bethelem

El concepto holnista tampoco está demasiado bien trasladado, y se pierde el enfoque nietzschiano del superhombre, introduciendo la cuestión racial, que en la novela ni se plantea (todos los soldados son de raza blanca, mientras que en las poblaciones hay personas de todas las etnias).

Y resulta sensiblera y meliflua en algunos momentos. Por contra, los conflictos morales "del siglo XX" de Gordon (aquí sólo el Cartero, como dijimos) y sus reparos hacia la violencia desaparecen, y tanto él como el resto de personajes matan sin contemplaciones. La ética de Costner es mucho más simple que la de Brin.

El filme deja también alguna anécdota curiosa:

- Los hijos de Kevin Costner aparecen en pantalla. Sus hijas Lily y Annie cantando la canción "America the Beatiful" en Pineview, y su hijo Joe es el pequeño que le entrega la carta al Cartero.

- El nombre del espurio Presidente de los EE.UU. Restablecidos, Richard Starkey, es el verdadero nombre del Beatle Ringo Starr.

- Cuando el ejército de Bethelem está acuartelado en una antigua cantera, proyectan cine por las noches. Los soldados tienen predilección por "Sonrisas y lágrimas" ("The sound of music"), que ven una y otra vez. Cuando ponen "Soldado Universal" y el nombre de Dolph Lundgren aparece en pantalla, comienzan a abuchear y a apedrear la cabina de proyección hasta que el operario pone "Sonrisas y lágrimas" de nuevo.

- La leyenda del Rock Tom Petty encarna al alcalde de Bridge City, una ciudad construida en una presa. Podría decirse que se interpreta a sí mismo, pues su nombre no se cita. Cuando el Cartero lo reconoce y le dice "I know you. You're famous", él responde "I was once... sort of... kind of. Not anymore".

En resumen, "The Postman" - "El mensajero del futuro" no es una calamidad absoluta, pero sí es un elefante blanco, una de esas películas que te hacen preguntarte en qué se gastaron el desmesurado presupuesto que tenían, porque un artesano con oficio (por ejemplo John Carpenter) podría haberla despachado igual o mejor con unos medios infinitamente menores.

Podéis escuchar al propio David Brin hablando de las diferencias entre su libro y la adaptación de Kevin Costner, con la que no aparenta estar demasiado satisfecho:

Su frase "Well, the film is very watchable [...] but the book is better" lo dice todo :)

Más datos de interés: "El cartero" ganó el Premio Locus y el John W. Cambell Memorial en 1986. De manera generalizada se la reconoce como una de las mejoras novelas de temática post-apocalíptica existentes.


OTROS LIBROS DE DAVID BRIN EN KINDLEGARTEN:

- Navegante solar

Y con esto sería suficiente por ahora para conocer novela y película, o de lo contrario la reseña también se hará interminable. Como habréis deducido, os recomiendo la primera, y dejo la segunda a vuestro criterio. 


Escúchalo en El Sótano:




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6 comentarios:

  1. ¡Enhorabuena! has sido nominada para el concurso de los "Liebster Awards" en mi blog
    http://lunalibros030.blogspot.com.es/

    Anímate a participar 

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    Respuestas
    1. Muchas gracias! Me paso a verlo. Saludos!

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  2. Me apunto este libro :) otro para el saco.

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    Respuestas
    1. Al final terminaremos haciendo una guía de lectura de Ciencia-Ficción :D

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  3. Tu blog cada día va cobrando renombre, mi gallego amigo (lo digo por tu nueva nominación), por tanto...¡Felicitaciones! Respecto a este posteo tuyo, como en otras ocasiones, me haces ver que hay autores de lujo como este al que bien hace rato tengo pendientes ¿Me vas a creer que cuando fuí al cine a ver "Mundo Acuático" me gustó mucho (y cuando adolescente quería parecerme a Kevin Costner). Uno de mis amigos fanático y gran conocedor de la ciencia ficción como nosotros, me recomendó mucho esta novela hace años, así que ya son dos las personas importantes para mí las que me dicen que no pierda el tiempo y me haga con una edición de este libro lo más pronto. Igual debo confesarte que a veces me dan ganas de ver este filme. Nos estamos leyendo.

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    1. Muchas gracias Elwin. A mi también me gustó "Waterworld", y conozco a bastante gente a quien le gustó igualmente. Es divertida, y amena. Se le puede achacar su desmesurado presupuesto, porque se podría haber rodado en estudio con mucho menos, pero un ciclón les destruyó los decorados, bueno, la historia conocida.

      "El cartero" es sin duda una novela fascinante y te la recomiendo de nuevo. Es menos dramática y desgarradora que "La carretera", pero a cambio tiene un tono más "de aventuras" y más acción. A la película le falla que no invita a reflexionar como el libro, no tiene el mismo mensaje. Insisto: no es la peor película de la década, las hay mucho peores. Simplemente tiene muchos defectos, pero tampoco es para tirarla.

      Sobre Kevin Costner, creo que cuando era chaval vi "Robin Hood" como diez veces. Y otras como "Silverado" o "Los intocables" dos o tres veces también. En España fue popularísimo, y España hay ahora censados 14.717 Kevins. Seguimos en contacto.

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