2 de mayo de 2014

Doña Bárbara - Rómulo Gallegos

En los Llanos venezolanos, que se extienden en la cuenca del río Orinoco, vive Doña Bárbara, una mujer mestiza de criollo e india, que guarda un fuerte rencor a la humanidad en general y a los hombres en particular, tras haber sido violada de joven por unos piratas de río, a la vez que mataban a Asdrúbal, su primer amor. De fuerte carácter, se ha hecho inmensamente rica a través del uso de la fuerza, de la seducción y de la superstición, y al amparo de la ley del llano, un código legal escrito a su medida por las autoridades que ha corrompido y que hacen la vista gorda con sus tropelías. Tiene un amante llamado Balbino Paiba, que junto a Melquiades el brujeador se encarga de los asesinatos y trabajos sucios que la cacica requiera. Practica la brujería, atemorizando a los crédulos que la consideran en tratos con el demonio, a quien llama «el Socio». Tiene una hija llamada Marisela, a la que repudió e ignora, fruto de su pasada unión con Lorenzo Barquero, a quien quitó su hacienda tras doblegar su voluntad mediante los excesos con el alcohol. Antes llamada La Barquereña, pasa a llamarse El Miedo, mientras que Lorenzo vive con su hija Marisela en una pequeña finca llamada La Chusmita, en la absoluta pobreza, embrutecido y permanentemente ebrio por el whisky que le proporciona Mister Danger, un extranjero que se instala en tierras de Doña Bárbara sin pedir permiso alguno, que se dedica a cazar animales salvajes y a comerciar con pieles, además de a robar ganado, cosas todas ellas que realiza impunemente, pues conoce un secreto del pasado de la cacica que podría comprometerla. Marisela y su padre sobreviven gracias a que Juan Primito, el recadero de la cacica, un hombre supersticioso y medio loco, les suministra alimentos a escondidas, guiado por su amor incondicional por la joven. La familia de Lorenzo, los Barquero, son primos de los Luzardo, poseedores de la hacienda Altamira. Cuando José Luzardo mata a su propio hijo Félix y después se suicida, su otro hijo, Santos Luzardo, es enviado a estudiar a Caracas, y se desentiende de la hacienda familiar. Es a su regreso para ponerse al frente de su herencia que comienza la historia. Tras despedir al citado Balbino Paiba de su puesto de administrador de Altamira, por saberlo conchabado con Doña Bárbara, a la que permitió hacerse con enormes extensiones de terreno de su hacienda, y de asegurarse la lealtad de sus peones Antonio SandovalMaría NievesCarmelito y el zambo Pajarote, acude a la justicia, representada por el Gobernador civil Ño Pernalete y su secretario Mujiquita, para descubrir que la ley está comprada por los caciques Doña Bárbara y Mister Danger. Los trabajos de Santos Luzardo para recuperar lo que le ha sido robado, su relación con Marisela y su enemistad con Doña Bárbara serán el motor de la trama.


Publicada en 1929, Doña Bárbara es obra de Rómulo Gallegos. Escritor, dramaturgo, productor cinematográfico, guionista y político. Fue senador, diputado y el primer presidente de Venezuela elegido de forma totalmente democrática, aunque fue depuesto por un golpe de Estado apenas nueve meses después. Nominado al premio Nobel de Literatura y ganador del Premio Nacional de Literatura en 1958. Doctor Honoris Causa por varias universidades, devolvió el de la Universidad de Columbia en protesta por su posterior entrega al dictador de Guatemala Carlos Castillo. Dos municipios venezolanos le honran llevando su nombre, que también ostentan numerosas escuelas públicas y otras instituciones de la nación, así como calles, parques y plazas. Desde 1964, el gobierno venezolano concede el Premio Rómulo Gallegos, que reconoce las mejores novelas iberoamericanas, abierto desde 1990 está a todo el ámbito hispánico. Junto con el español Premio Cervantes, (y Nobel aparte) es el más prestigioso que un escritor en lengua castellana puede ganar.

Es una novela clásica, y un melodrama de corte costumbrista, lleno de simbolismo, con varios niveles de lectura y con un mensaje regeneracionista. También se puede ver como un drama en tres actos de planteamiento teatral.

Destaca por sus múltiples niveles de lectura, por suu evidente carga simbólica, por su lirismo y sus descripciones, por su valor costumbrista y etnográfico, por sus personajes estereotipados pero profundos y matizados, y su carácter melodramático y popular, que le permitió conectar con facilidad con los gustos de los lectores.


Para definir correctamente Doña Bárbara, que conviene notar la existencia en ella de diferentes niveles de lectura:

El primer nivel de lectura es el melodrama: la historia de amores tormentosos, pasiones, odio, enfrentamientos entre familias, viejas afrentas por reparar, ansias de venganza y justicia, con personajes polarizados en "buenos" y "malos", que el lector reconoce y ubica fácilmente y que sirve una historia entretenida, emocionante y del gusto del pueblo, que finaliza con el triunfo de los buenos propósitos y de las almas puras frente a la injusticia y la iniquidad. El interés amoroso de los protagonistas fructifica en boda, ante lo que la villana no puede interponer sus malas artes, reconociéndose derrotada por la nobleza de la heroína. En resumen: el galán y la bella terminan juntos, los malos reciben su merecido, se baja el telón y el público aplaude.

[El melodrama será una fórmula que veremos repetida miles de veces y que está en la base de una de las muestras más exitosas de la cultura de masas: la novela, que como sinónimo de melodrama y perdiendo su sentido amplio de «Obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte...» que define la RAE, evolucionaría después a la radionovela, la fotonovela y la telenovela.]



El segundo nivel de lectura es el que se reconoce como el principal elemento de esta obra: su poderosa carga simbólica. Pues su tema central no es otro que el conflicto entre civilización y barbarie, entre progreso y tradición, entre razón y superstición, entre la necesidad de modernizar la nación y el conservadurismo inflexible, entre la Sociedad sujeta a la Ley y al Derecho y el caciquismo y la corrupción. Es más que evidente que Santos Luzardo, educado en Caracas, doctor en leyes, culto, refinado, racional y de mente progresista representa a la civilización, mientras que Doña Bárbara, haciendo valer su epíteto, con una carga semántica tan notable, mestiza de criollo e india, de carácter indómito y aguerrido, dueña y cacica del Llano (con una ley hecha a su medida por funcionarios y cargos públicos corruptos) que domina por el miedo, la fuerza y la superstición, representa la barbarie.

Por igual, el resto del reparto tiene su simbolismo. Marisela es la naturaleza salvaje, indómita y estéril por el abandono, que una vez encauzada por la mano del hombre se vuelve fértil y hermosa, mostrando su mejor aspecto. Es el choque entre los dos mundos, en el que sale ganando la civilización, pero que lleva para siempre el sustrato y el origen llanero. Es decir, Marisela representa el mundo nuevo, la nueva nación surgida de someter a la razón y al progreso la naturaleza y la esencia del pueblo llanero sin perder las raíces de las mismas.

Lorenzo Barquero es el hombre civilizado que sucumbe al influjo de la barbarie y cuya voluntad no es capaz de imponerse a ella. Es una figura apasionante en cuanto a que era un hombre prometedor, el orgullo de los Barquero y de los Luzardo, que lo ponían continuamente de ejemplo para Santos. Y sin embargo es el progreso frustrado, embrutecido por la vida salvaje del Llano, por la sabana, encarnada por Doña Bárbara, refiriéndose a ambas por igual con el expresivo nombre de la Devoradora de hombres, y será una obsesión absoluta para el personaje.

El río Apure, omnipresente en la novela

Juan Primito es la superstición y la credulidad del llanero, mientras que Melquiades es la brujería y la violencia indolente. Los peones de Altamira (Carmelito, Pajarote, María NievesAntonio Sandoval) son ejemplo del pueblo llanero, gente sencilla, fiel, noble pero simple, que reconocen la fuerza y la hombría como autoridad y aprecian el arrojo y los redaños como las mayores cualidades. Una vez ganada su lealtad, es ciega y a toda prueba.

Balbino Paiba es el hombre sin escrúpulos que medra al margen de la ley, cuyos desmanes y delitos quedan impunes por su relación con Doña Bárbara y el control que ésta tiene sobre la justicia. 

Mister Danger encarna al musiú, el extranjero que se asienta en Venezuela y prospera en ella, a costa y a despecho de los venezolanos. Ño Pernalete es el funcionario corrupto, negligente y prevaricador, que lastra el país con su incompetencia y propicia las irregularidades y las injusticias. Mujiquita es la ley coartada, el Poder Judicial supeditado a los corruptos y los poderosos, que no puede garantizar la justicia a quienes la necesitan.


Y esto nos lleva al tercer nivel de lectura: la denuncia que Rómulo Gallegos realiza de la situación de Venezuela, un país riquísimo en recursos y con un potencial de prosperidad enorme, y sin embargo lastrado por la corrupción y el caciquismo, donde la superstición de las creencias en la magia y la brujería, el conservadurismo exacerbado del pueblo, y la persistencia de las leyes más básicas (la ley del más fuerte, para entendernos) anclan la nación al pasado e impiden su progreso. Es evidente que Gallegos, como político, tenía un discurso fuertemente ilustrado y regeneracionista, y que su novela es un instrumento al servicio de su pensamiento político. 

«Por el trayecto, ante el espectáculo de la llanura desierta, pensó muchas cosas: meterse en el hato a luchar contra los enemigos, a defender sus propios derechos y también los ajenos, atropellados por los caciques de la llanura, puesto que doña Bárbara no era sino uno de tantos a luchar contra la naturaleza; contra la insalubridad, que estaba aniquilando la raza llanera; contra la inundación y la sequía, que se disputan la tierra todo el año; contra el desierto, que no deja penetrar la civilización.»

Monumento a Doña Bárbara en Elorza, en el Apure

En estos niveles destaca entre todos los símbolos la cerca con la que Santos Luzardo quiere delimitar su hacienda. La cerca simboliza todo lo que el llanero repudia: el fin de la ley natural que permite hacerse con cuanta res sin herrar se meta en la hacienda propia, o incursionar en la ajena a cachilapear. La cerca es orden, es ley, es civilización. La llegada de Santos Luzardo y con ella del cercado por una parte, y la desaparición de Doña Bárbara por otra, significan el fin de una era y el comienzo de otra nueva.

«Cachilapear, es decir, cazar a lazo el ganado no herrado que se encuentre dentro de los términos del hato, es la pasión favorita del llanero apureño. Como en aquellas sabanas sin límite las fincas no están cercadas, los rebaños vagan libremente, y la propiedad sobre la hacienda es una adquisición que cada dueño de hato viene a hacer, o en las vaquerías que se efectúan de concierto entre los vecinos, y en las cuales aquél recoge y marca con su hierro cuanto becerro desmadrado y orejano caiga en los rodeos, o fuera de ellas, en todo momento, por derecho natural de brazo armado de lazo.»

Aún tenemos un cuarto nivel de lectura, que es el costumbrista, pues el valor antropológico y etnográfico de este libro es innegable, y con el transcurso del tiempo casi documental, siendo un retrato del modo de vida llanero a principios del siglo XX, y refleja los usos y las costumbres, el léxico, la mentalidad, las creencias, las leyendas (la de el familiar me sorprendió), los oficios, los medios de transporte, las diversiones, las manifestaciones de cultura popular como las canciones y los joropos, y todo lo que concierne al día a día de un lugar y una época. Realidad que Rómulo Gallegos conoció de primera mano y que ilustra de manera poética y evocadora. 

Película de 1943, de la que hablaremos después

Lo que nos conduce a hablar de lo literario, de lo propiamente estilístico. Porque el modo de escribir del autor es en efecto poético y evocador, percibiéndose con claridad el amor y la fascinación que sentía por los lugares y las gentes que protagonizan su relato, repartidos entre los Estados del Apure y la Arauca. Con descripciones llenas de lirismo, el texto te transporta a los escenarios que ilustra, y consigue algo tan difícil como transmitir las sensaciones: la humedad, el calor, los colores, los aromas... es un estilo que posee fuerza y expresividad, aunque para el gusto actual y para el lector poco acostumbrado se puede hacer recargado. Destacar también que está plagado de términos autóctonos, en tal número que algunos párrafos requieren una relectura [Diversas ediciones cuentan con un conveniente glosario de venezolanismos]. 

«El hermoso espectáculo de la caída de la tarde sobre la muda inmensidad de la sabana; el buen abrigo, sombra y frescura del rústico techo que lo cobijaba; la tímida presencia de las muchachas que habían estado esperándolo toda la tarde, vestidas de limpio y adornadas las cabezas con flores sabaneras, como para una fiesta; la emocionada alegría del viejo al comprobar que no lo había olvidado el «niño Santos», y la noble discreción de la lealtad resentida de Antonio, estaban diciéndole que no todo era malo y hostil en la llanura, tierra irredenta donde una raza buena ama, sufre y espera.»

Los diálogos son muy vivos, y Gallegos recurre por norma a algo que resulta llamativo: explicar lo que el personaje quiere decir realmente con su frase, aclarando la segunda y hasta tercera intención que los llaneros tienen al hablar. Se percibe por ello un deseo de profundizar en la personalidad de cada uno, y se llega a la conclusión de que los llaneros, cuando hablan, no dan puntadas sin hilo. 

Monumento a Marisela en Buenos Aires de Apure, Venezuela

El libro, dividido en tres partes de extensión similar (trece capítulos las dos primeras, quince la tercera) se hace ameno pese a su extensión, y algunos de sus capítulos tienen carácter de «escenas», mostrando un hecho concreto o un acontecimiento propio del llano, como una faena agrícola determinada (una vaquería o la recogida de la miel de aricas), lo que refuerza su tono costumbrista y permite a Gallegos escapadas líricas, que comienzan con los propios títulos de los capítulos. 

A lo largo de toda la narración, Gallegos no ahorra en elogios al pueblo, a la gente de a pie, a su modo de vida sencillo, y a su carácter formado por la unión de las identidades criolla, negra e india, y es este carácter popular el que tan vez propició la fervorosa acogida de su novela.

«Y vio que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer, voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. En sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso, alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pie, y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y las virtudes en las almas nuevas.»


El río Orinoco, en cuya cuenca se hallan los Llanos

Se puede inferir entonces que Doña Bárbara es un llamamiento de Rómulo Gallegos a modernizar y democratizar la nación venezolana, a través del necesario progreso y de la aplicación y el cumplimiento de la ley, conservando los valores positivos y las señas de identidad del pueblo venezolano, pero desterrando el caciquismo, los usos corruptos y despóticos y las creencias irracionales, como la brujería y la superstición tradicionales, que se muestran como improductivas y como un lastre: a lo largo de la narración se ve como Doña Bárbara se engaña a sí misma en lo relativo a sus dotes como bruja, atribuyéndole a posteriori sus éxitos en tal o cual cometido, es decir, racionalizando lo que en realidad es azar o coincidencia. Del mismo modo, su dominio sobre las gentes del llano y sobre sus peones procede en gran medida del miedo que a estos les ocasiona su aparente brujería y relación con el Socio, cuando realmente sólo tiene buenas dotes de observación y deducción, nociones de psicología e intuición a la hora de guiarse por su instinto. 

En la misma línea, la asunción por parte de los peones de Santos Luzardo  -en especial de Antonio Sandoval, el más entusiasta- de sus postulados modernizadores, y que Marisela se enamore de él tan perdidamente, simbolizando la rendición de lo salvaje frente a lo civilizado, significan la unión del progreso con todo aquello que tiene de positivo la vida tradicional llanera. 


Los llanos venezolanos que ambientan la historia

Por tanto, Doña Bárbara puede disfrutarse de muchas maneras, y cada lector encontrará la suya. Aún quien no desee complicarse con simbolismos ni lecturas entre líneas, se recreará en una historia ambientada en aquellas haciendas tan vastas que se miden en leguas, con rebaños donde las cabezas de ganado se cuentan por miles, y donde el hombre luchaba cada día contra la naturaleza por hacerse con su dominio. Todo ello escenario para un drama clasicote con unos personajes inolvidables que ya son parte indivisible del patrimonio inmaterial y del acervo cultural de los venezolanos y de todos los lectores, en castellano o en otra de las muchas lenguas a la que fue traducida. 

«¡Llanura venezolana! ¡Propicia para el esfuerzo como lo fuera para la hazaña, tierra de horizontes abiertos donde una raza buena ama, sufre y espera!...»

Adaptaciones: 

- La primera adaptación conocida data del 1942, y es una versión radiofónica emitida en Cuba, con la española María Valero y el cubano Ernesto Galindo, en un programa titulado La novela del aire.

- De manera paradójica, la primera adaptación cinematográfica de esta obra no fue venezolana, sino mexicana. En 1943, Fernando de Fuentes dirigió a la divina María Félix en el papel de Doña Bárbara, encarnando Julián Soler a Santos Luzardo. Los expertos la sitúan como una de las 100 mejores películas de dicho país, ocupando el puesto 75. El propio Rómulo Gallegos fue coautor del guión. María Félix sería la inspiración y el modelo a seguir para muchas de las actrices que encarnaron al personaje después de ella. Se metió tanto en el papel y se mimetizó de tal modo con el personaje que a partir de entonces se la conoció como «La Doña». Se puede ver completa en Youtube.[Ficha IMDB



- En 1998 se filmó un nuevo largometraje, en coproducción Argentina-España-USA, dirigida y escrita por Betty Kaplan, con Esther Goris como Doña Bárbara, Jorge Perugorría como Santos Luzardo y la española Ruth Gabriel como Marisela. Fue un fracaso comercial absoluto y duró muy poco en cartelera. [Ficha IMDB


En su país de origen tuvo varias adaptaciones, en especial de mano de una de las principales industrias venezolanas: la de las telenovelas o. como se conocen en España, culebrones

- La primera data de 1958, y vio la luz en la entonces Televisa, ahora Venevisión. Fue protagonizada por la popular cantante llanera Adilia Castillo, La Novia del llanoEn este enlace al libro Medio siglo de besos y querellas en Google Books hay más información, en el capítulo Gallegos en la TV: conversación con José Ignacio Cabrujas.

- La segunda, de 1967, también fue obra del canal Venevisión. Adaptada por la guionista Delia Fiallo, fue dirigida por Paul Antillano y Doña Bárbara fue encarnada por la entonces principiante y hoy gran dama del género Lupita Ferrer.

Lupita Ferrer y a José Bardina, que interpreta a Balbino Paiba, en otra serie de la época

- La versión de 1975, producida por la hoy desaparecida RCTV, contó con Marina Baura como Doña Bárbara. Tiene el honor de ser la primera emisión en color de la televisión venezolana. [Ficha IMDB


- En 1977, la TV cubana CMQ recogió el testigo y produjo su propia versión, un telefilme dirigido por Roberto Garriga, y protagonizado por actores destacados de ese país, con Raquel Revuelta al frente como Doña Bárbara.

Raquel Revuelta, en otra producción de la época

- Existe una versión peruana, de 1964, pero apenas existen datos sobre ella. [Ficha IMDB]

- En 1967 se estrenó en Caracas una ópera homónima, con libreto de Isaac Chocrón y música de Caroline Lloyd, con Morella Muñoz como Doña Bárbara, y Ramón Iriarte como Santos Luzardo. El propio Rómulo Gallegos asistió al estreno y cuentan que lloró de emoción y aplaudió a rabiar de contento con el resultado. Existe una grabación de la ópera completa en tres actos. 


- El año 2009, la directora venezolana Carolina Lizarraga se encargó de un montaje musical titulado Orinoco y basado de manera libre en la novela. Tiene un reparto de casi cincuenta artistas, encabezado por Daniela Tugues como Doña Bárbara, Alejandro Zavala como Santos Luzardo, Carla Urquiola como Marisela y Juan Carlos Páez como Pajarote. Fue todo un éxito y se representó, durante tres temporadas. 


- Y la versión que más acercó esta obra al gran público actual, fue la telenovela colombiana-estadounidense lanzada en el 2008 por Telemundo. Adaptada por Valentina Párraga, fue protagonizada por la mexicana Edith González como Doña Bárbara, el galán peruano Christian Meier como Santos Luzardo y Génesis Rodríguez como Marisela. Con 191 capítulos y emitida en más de 90 países (hasta en Japón, Armenia, Macedonia o Israel) fue lo que se considera todo un éxito. Fue una adaptación muy libre y se caracterizó por su melodramatismo y su punto provocativo y de erotismo ligero, luciendo los galanes el torso desnudo a la menor ocasión. [Ficha IMDB] y [web oficial




En Venezuela se puede conocer de primera mano los lugares en los que transcurre esta novela a través de la Ruta de Gallegos, un itinerario por el Estado de Apure, que incluye estatuas de los protagonistas.

En el Estado de Apure existe el Parque Natural Santos Luzardo, de casi seis mil kilómetros cuadrados de naturaleza en estado salvaje, que alberga todos los ecosistemas presentes en la narración. 

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4 comentarios:

  1. yo vi la novela la verdad xDDDDDDDDDDDDD y eera entretenida aunque con muchisimo drama. Creo que la novela estaria bien

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    1. Aquí en España arrasó audiencias, un 22% y así. Mucha gente se sorprendía al descubrir que era un libro, Aunque en el original los hombre no iban marcando pectorales xD Yo me voy a ver esta noche la película de 1943, que la tengo pendiente :)

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  2. ¡Pucha qué escribes bien e inspirado, amigo Tomás! Este libro lo leí dos veces, primero para el colegio y la segunda vez para la universidad; la verdad es que en ambas ocasiones me gustó harto. No obstante hoy he olvidado casi todo respecto a él. Del gran análisis que haces sobre este libro, se te escapa el simbolismo de los nombres: "Doña Bárbara", claramente relacionado con la barbarie, "Santos", que de algún modo representa su santidad (o sea, espíritu bondadoso y justo) y "Marisela", relacionado con María, la mismísima Virgen. Por otro lado, hay una lectura sexual en el libro, donde Doña Bárbara es una verdadera fuerza de la naturaleza, una amazona, que debe ser conquistada por el hombre que es Santos Luzardo. Por cierto, me pregunto cómo te alcanza el tiempo para otras cosas, si lees y escribes tanto.

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    1. Muchas gracias Elwin. Tienes razón en cuanto al simbolismo, sólo reparé en el de Doña Bárbara, pero los epítetos de Santos y Marisela se me pasaron. Y eso que mi abuelo se llamaba Santos también. Tampoco cité el componente erótico-sexual, y como bien dices en bastante notorio, y todo se expresa en términos de dominio, tanto Doña Bárbara seduciendo a los hombres hasta que se le resiste Santos Luzardo, como éste imponiendo su voluntad a Doña Bárbara, "domándola" como doma el potro o como en cierto modo "doma" a Marisela. Tiene tal cantidad de simbolismos que es difícil abarcarlos todos.
      En cuanto al tiempo que dedico a leer y escribir, lo debo sobre todo a que soy una persona bastante aburrida y rutinaria, y casi todo el tiempo que me dejan el trabajo y las tareas de casa lo dedica a esas aficiones o a hacer un poco de deporte. A costa también de otras actividades culturales como el cine o las series de TV de calidad. Suerte que gracias a tu blog me mantengo informado de la actualidad en esos temas.

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