18 de mayo de 2014

Crónica de una muerte anunciada - Gabriel García Márquez

Hoy es un día alegre y a la vez triste, porque el reto "12 Iberoamericanos", y con él nuestro periplo por los países de la hispanidad, llega a su fin. Para ello, visitaremos la hermosa Colombia. Con un número de habitantes casi idéntico, se reparte con España el tercer puesto como nación del mundo con más hispanohablantes, tras México y los Estados Unidos. Es un país con una riqueza natural impresionante, que comprende varios ecosistemas diferentes (sólo Brasil, por tamaño, la supera en biodiversidad), y al que poseer dos costas, una al Pacífico y otra al Caribe, y la mezcla de gentes de toda procedencia, han conferido una valiosísima variedad etnográfica y cultural. Cuna de grandes artistas, lucha cada día por sacudirse el estereotipo que la vincula casi en exclusiva con el narcotráfico y la guerrilla. Vamos pues a la tierra del cóndor, del mejor café, del mestizaje, de las orquídeas, del tigre Falcao y de uno de mis autores preferidos, que he querido reservar para el colofón de este reto de lectura. Lo vemos:


Título: Crónica de una muerte anunciada.

Autor: Gabriel García Márquez. Escritor, guionista, editor y periodista. Doctor Honoris Causa por la Universidad de Columbia; Medalla de la Legión de Honor de Francia y Premio Rómulo Gallegos entre otros. Tras obtener el Premio Nobel del Literatura en 1982,  rechazó muchos otros galardones y doctorados Honoris Causa, incluído el Premio Cervantes. Es uno de los autores en lengua castellana más leído y traducido, pieza clave del Boom latinoamericano y figura central del realismo mágico. Posiblemente, uno de los autores más célebres y queridos de nuestras letras. Su reciente fallecimiento provocó un alud de muestras de condolencia y homenajes, tanto por parte de las instituciones como de los lectores.

Año de publicación: 1981

Género literario: Es un drama y una tragedia griega clásica. Muchos la consideran una novela policíaca y el autor la mentaba como novela negra, pero más acertado es tomarla como una non-fiction novel (con matices que comentaremos) que se encuentra entre el periodismo y la literatura, y que incorpora tanto el tipismo como ingredientes del realismo mágico tan caro a García Márquez. 

Resumen: Un hecho real, pero dramatizado por el autor, ocurrido en 1951 en un pequeño pueblo de la costa caribeña de Colombia. Un carismático forastero llamado Bayardo San Román se encapricha de la joven Ángela Vicario. Consigue desposarse con ella, y tras una sonada boda en la que participa todo el pueblo, la devuelve a su familia, con la humillación y la decepción (para la mentalidad de la época) de que no es virgen. Tras sonsacarle a golpes el autor de la deshonra, la novia confiesa un nombre a sus familiares: Santiago Nasar, un joven hacendado de origen árabe, querido y respetado en la localidad. Los hermanos de Ángela, los gemelos Pedro y Pablo, se ven obligados por su sentido del honor a vengar la afrenta asesinándolo. La historia se convierte en una tragedia clásica en la que el destino de los personajes está escrito desde el principio, y todos los acontecimientos se alinean para que la muerte de Santiago Nasar sea inevitable, y para que los hermanos Vicario no puedan librarse de su deber de matarlo. Todo el pueblo será partícipe y testigo de los luctuosos acontecimientos, pero nadie podrá interponerse, pese a sus intentos, en el destino inexorable que pesa sobre sus protagonistas.


Sobre "Crónica de una muerte anunciada" y sobre Gabo se ha escrito todo lo posible, y no creo que esta reseña pueda aportar gran cosa al maremagno de estudios, análisis, comentarios y ensayos existente sobre ella, así que me centraré más en cómo la entendí yo y en lo que me transmitieron sus dos lecturas. 

En primer lugar, no la considero una novela negra ni policíaca, no una al uso al menos. Si debemos encuadrarla dentro de un género me inclino por la non-fiction novel, por su planteamiento y por su estructura y estilo narrativos, si bien tiene elementos que la alejan de ella. Para comenzar, los hechos no son exactamente reales, sino que están basados en otros que sí lo fueron. Los personajes son ficticios, pero son trasuntos de aquellos, y en cualquier caso García Márquez consigue imprimirles la suficiente credibilidad para volverlos reales y convencernos de que lo estamos leyendo ocurrió realmente en su pueblo, y de que él fue testigo de excepción de los acontecimientos. 

Porque el narrador en primera persona no es otro que el propio García Márquez, lo que descubriremos a medida que cite a sus parientes o a su esposa Mercedes Barcha "la Gaba", otorgándole así al texto un extra de verismo, en cuanto es partícipe de la novela y nos cuenta sus entrevistas con los demás personajes cuando está haciendo la investigación para escribir su relato. 



Porque García Márquez, aún sirviendo un relato periodístico, una non-fiction si queremos, no pudo ni quiso abstenerse de incorporar el realismo mágico tan propio de su estilo, ni de jugar con los límites entre realidad y fantasía (habría que esperar a su "Noticia de un secuestro" para que sirviese un relato periodístico de no-ficción puro). La novela transcurre en el universo personal del autor. Así, el padre de Bayardo San Román es:

"el general Petronio San Román, héroe de las guerras civiles del siglo anterior, y una de las glorias mayores del régimen conservador por haber puesto en fuga al coronel Aureliano Buendía en el desastre de Tucurinca."

Además de este guiño a "Cien años de soledad", los elementos mágicos aparecen a lo largo de todo el libro, como el olor de Santiago Nasar que se pega a los gemelos Vicario, y no los abandona aunque se restrieguen durante días con estropajo y jabón; el espíritu de Yolanda de Xius, que confirma a su esposo (perplejo y desesperado porque los objetos de su difunta esposa desaparecen de casa) en una sesión de espiritismo que está recuperando sus pertenencias para su casa de la muerte; o la aparición del ánima en pena de un barco negrero, que Santiago Nasar vislumbra en el mar, como un presagio. 


A la inclusión del autor en la obra, y con ello en todo el universo fantástico que creó con sus libros y cuentos, se suma el tremendismo (que tan bien cultivó otro Premio Nobel, el español Camilo José Cela) que lleva la historia a la hipérbole y a la exageración. La boda estruendosa de Bayardo San Román y Ángela Vicario:

"Contó que se habían sacrificado cuarenta pavos y once cerdos para los invitados, y cuatro terneras que el novio puso a asar para el pueblo en la plaza pública. Contó que se consumieron 205 cajas de alcoholes de contrabando y casi 2.000 botellas de ron de caña que fueron repartidas entre la muchedumbre."

Y otros detalles como el obispo dando la bendición sin bajarse del barco; la cárcel donde al hermano del narrador le permiten, una noche que lo encierran, dormir acompañado de una prostituta; la truculenta descripción de la gonorrea de Pedro Vicario; la autopsia brutal que el cura hace a Santiago Nasar, destrozándolo mucho más que el propio asesinato; o el registro del Palacio de Justicia inundado, en el que el autor "pesca" la información:

"Todo lo que sabemos de su carácter es aprendido en el sumario, que numerosas personas me ayudaron a buscar veinte años después del crimen en el Palacio de justicia de Riohacha. No existía clasificación alguna en los archivos, y más de un siglo de expedientes estaban amontonados en el suelo del decrépito edificio colonial que fuera por dos días el cuartel general de Francis Drake. La planta baja se inundaba con el mar de leva, y los volúmenes descosidos flotaban en las oficinas desiertas. Yo mismo exploré muchas veces con las aguas hasta los tobillos aquel estanque de causas perdidas, y sólo una casualidad me permitió rescatar al cabo de cinco años de búsqueda unos 322 pliegos salteados de los más de 500 que debió de tener el sumario."

No podemos pasar por alto el carácter costumbrista y etnográfico que la novela atesora, pues nos muestra el modo de vida y los usos de una típica población de la costa caribeña de Colombia en los años 50, con costumbres que hoy nos parecen brutales, como la de que la novia tuviese que exhibir, al día siguiente de su boda, las sábanas manchadas de sangre como garantía de la pérdida de su virginidad (algo que me sorprendió por su similitud con la "prueba del pañuelo" que aún pasan muchas gitanas españolas cuando se casan). Aunque también resulta curioso, divertido incluso, cómo las comadres ilustran a la inocente Ángela sobre cómo engañar a su esposo para salir airosa de la prueba. Ilustra sobre la enorme variedad étnica y cultural de la zona, donde conviven una nutrida comunidad de árabes, a la que pertenece el protagonista (si bien practican el cristianismo; desde el nombre propio Santiago hasta el de su hacienda El divino rostro) con antillanos y con personas de origen catalán, que tienen apellidos como Xius u Oliver, y que aún usan sus interjecciones: 

"Magdalena Oliver creyó que estaba muerto. -¡ Collons de déu -exclamó-, qué desperdicio!"


Si todo esto ha sido el marco de referencia de la novela, queda por hablar de su núcleo, de lo que García Márquez quiso (o yo al menos interpreto que quiso) decir con ella: "Crónica de una muerte anunciada" no es tanto una novela policíaca o un relato periodístico como una tragedia griega clásica, cuyo tema central es el Destino y su inexorabilidad. No revelo la trama ni el desenlace diciendo que Santiago Nasar es asesinado, pues así comienza la historia:

"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo."
Y lo que importa no es el qué, sino el cómo y el porqué. Asistimos a unos acontecimientos que están marcados por la inevitabilidad. Muchos son los que saben que los hermanos Vicario tienen intención de asesinar a Santiago Nasar, pero no pueden hacer nada por impedirlo, porque el hado no lo permite. Alguien le pasa un papel con el aviso por debajo de la puerta, pero nadie lo encuentra hasta que es demasiado tarde. El alcalde les quita los cuchillos y decide no arrestarlos, pero ellos se arman de nuevo. El cura los considera incapaces de matar a nadie. Y otros muchos dan por hecho que Santiago sabe que van a matarlo.

"Nadie se preguntó siquiera si Santiago Nasar estaba prevenido, porque a todos les pareció imposible que no lo estuviera."
Igual que no consideran a los gemelos Vicarios capaces de comenter asesinato:

 "- No seas pendeja -le dijo-, ésos no matan a nadie, y menos a un rico."

Todo parece confabularse para que los acontecimientos sean ineludibles. Incluso Santiago, que siempre sale de casa por la puerta de la cocina, decide esa mañana, de manera inexplicable, salir por la puerta principal, donde los Vicario le están aguardando. Amante de las armas, nunca sale sin un revólver de gran calibre "capaz de atravesar un motor", pero ese día lo deja en casa. 

Esa idea de fatalidad, de hado, se extiende de tal manera sobre el relato que todos los habitantes del pueblo, implicados sin desearlo en el drama, toman la forma de coro, que al igual que en la tragedia griega comenta, cuestiona o censura a los protagonistas y los advierte de las consecuencias de sus actos, a la vez que explican el argumento con sus diálogos. 

"- No puede ser -dijo el coronel Aponte-, porque yo los mandé a dormir. Acabo de verlos con un cuchillo de matar puercos -dijo Cristo Bedoya.
- No puede ser, porque yo se los quité antes de mandarlos a dormir -dijo el alcalde-. 
Debe ser que los viste antes de eso. 
- Los vi hace dos minutos y cada uno tenía un cuchillo de matar puercos -dijo Cristo Bedoya. 
-¡Ah carajo -dijo el alcalde-, entonces debió ser que volvieron con otros! 
Prometió ocuparse de eso al instante, pero entró en el Club Social a confirmar una cita de dominó para esa noche, y cuando volvió a salir ya estaba consumado el crimen."

Los gemelos Vicario son asimismo tan víctimas del Destino como Santiago, pues son obligados, impelidos incluso, a matarlo, en función de un sentido del honor trágico, anticuado, hasta anacrónico para nuestra visión actual. El machismo que somete a las mujeres al hombre, somete de igual manera a los hombres a la sociedad, pues lo que se considera correcto y lógico es que venguen la "afrenta" de su hermana. Los gemelos deben matar a Nasar, aunque no quieran, pues es lo que se espera de ellos y lo que se les exige, por un sentido del honor y de la honra calderonianos que nos parecen anacrónicos hoy día.

"- Ya no tienen con qué matar a nadie -dijo.- No es por eso -dijo Clotilde Armenta-. Es para librar a esos pobres muchachos del horrible compromiso que les ha caído encima.Pues ella lo había intuido. Tenía la certidumbre de que los hermanos Vicario no estaban tan ansiosos por cumplir la sentencia como por encontrar a alguien que les hiciera el favor de impedírselo."

La fatalidad es uno de los motores principales de este drama trágico, y se percibe desde el primer momento, con las premoniciones e imágenes de muerte que Santiago Nasar tiene a lo largo de la novela. Se ve engrandecida por el uso del "tiempo cíclico" por parte de García Márquez, quien se permite tanto volver sobre los temas ya vistos como avanzar veintitrés años en el futuro y mostrar las consecuencias de los hechos para sus protagonistas, mostrando así que la tragedia alcanzó a todos los participantes, a víctima, a verdugos y también a Ángela Vicario y Bayardo San Román, que se adivina como el verdadero gran derrotado y damnificado del asesinato de Santiago. 

El otro motor es la incertidumbre, hasta el punto que como lectores nunca conoceremos la verdad de lo que ocurrió. ¿Fue realmente Santiago Nasar el autor de la "deshonra" de Ángela Vicario, o fue sólo un chivo expiatorio? ¿Encubría Ángela Vicario a alguien? No lo sabemos, ni lo sabremos.

"Sin embargo, lo que más le había alarmado al final de su diligencia excesiva fue no haber encontrado un solo indicio, ni siquiera el menos verosímil, de que Santiago Nasar hubiera sido en realidad el causante del agravio. Las amigas de Ángela Vicario que habían sido sus cómplices en el engaño siguieron contando durante mucho tiempo que ella las había hecho partícipes de su secreto desde antes de la boda, pero no les había revelado ningún nombre. En el sumario declararon: «Nos dijo el milagro pero no el santo». Ángela Vicario, por su parte, se mantuvo en su sitio. Cuando el juez instructor le preguntó con su estilo lateral si sabía quién era el difunto Santiago Nasar, ella le contestó impasible:
   - Fue mi autor.
Así consta en el sumario, pero sin ninguna otra precisión de modo ni de lugar."

En resumen, "Crónica de una muerte anunciada" es una novela que guarda mucho más de lo que aparenta su brevedad. Un libro para leer del tirón y que se presta a la relectura, a redescubrirlo para reparar en aquello que se nos pasó por alto en la ocasión anterior. Merece la pena para acercarse al universo personal de García Márquez, y para disfrutar de una historia narrada con viveza y en la que realidad y fantasía se confunden hasta hacerse indistinguibles.


La película: En 1987 se estreno la adaptación fílmica, en co-producción Colombia-Francia-Italia (llevando esta última la mayor parte del peso), dirigida por el italiano Francesco Rosi, con guión de Tonino Guerra. Contó con Rupert Everett como Bayardo San Román, Ornella Muti como Ángela Vicario, Irene Papas como Pura Vicario, Lucía Bosé como Plácida Linero y Anthony Delon como Santiago Nasar. 


Según mi criterio, es una versión bastante desafortunada.  A nivel técnico está facturada con solvencia, y el director cuidó tanto el montaje como los planos, se le nota implicado. Alguna secuencia es buena, como la alternancia de planos cénit y nádir en la escena de la muerte de Santiago Nasar. La ambientación y el vestuario son correctos también. Se filmó en Colombia, por lo que tampoco hay quejas en lo que se refiere a las localizaciones. Tal vez lo más destacable sea la fotografía, optando por los colores cálidos y la luz muy cargada en los exteriores, para acentuar la sensación de "Tierra caliente". 

Heredera directa del spaghetti-western

Pero donde pincha es tanto en el tono general, que no refleja el espíritu trágico de la novela. Se pierde todo el concepto de tragedia clásica, de hechos inevitables, de personajes víctimas del destino, al que no pueden sustraerse. En su lugar, ofrece un melodrama, al que no ayuda el trabajo de los actores, con unas interpretaciones poco creíbles, frías y acartonadas. Se ven un tanto perdidos, y creo humildemente que el director no supo o no fue capaz de expresarles lo que esperaba de ellos. El caso más notorio es el de Ornella Muti, que hace una actuación de opereta, casi a nivel de telenovela, pues por momentos parece estar leyendo sus diálogos en un tablero tras la cámara.

Tampoco colabora el rodaje en italiano, con los miembros de un reparto multinacional hablando una lengua que no dominan y recitando los textos de corrido, con una traducción al castellano bastante aséptica, más propia de un telefilme o un documental que de una película tan ambiciosa. Lo que era habitual en los spaghetti-western de Sergio Leone, y formaba parte de su encanto, aquí desluce en gran medida el resultado final del filme. 

Por otra parte, la trama sufrió una simplificación muy acusada, recortando la nómina de personajes y perdiendo así una de las que considero bazas principales de la novela: la implicación de todo el pueblo en la tragedia. Ni siquiera provocan una sensación de "masa", de personaje colectivo, el ya citado coro que tan fundamental era en la tragedia. Simplemente parecen pasar por allí, y ni en la escena principal, la de la muerte de Santiago Nasar, transmiten alguna emoción. 

La película fue un auténtico fracaso, aún con ese "Seleccionada Cannes 1987" que muestra en el cartel. García Márquez renegó de ella y declaró que era "la peor adaptación posible de una novela suya". Reacio desde entonces al cine, tuvieron que pasar veinte años hasta que otra de sus obras, "El amor en tiempos del cólera" se viese convertida al celuloide. 

Si alguien desea verla, está disponible íntegra en Youtube:


Fue otro arte escénico, el teatro, quien hizo justicia a la obra de Gabo. Por una parte, el Grupo de teatro universitario de la EAFIT colombiana presentó su versión en el 2008. Esta compañía estudiantil tiene una larga trayectoria y no es raro que sus componentes abandonen sus carreras iniciales en favor de la interpretación. Su montaje se representó con éxito durante la temporada 08-09. 


Y por su parte, el destacado director teatral Jorge Alí Triana, estrenó en 1999 su montaje basado en la novela, que se ha representando desde entonces y lo sigue haciendo en la actualidad, con diferentes compañías como la Repertorio Español de Nueva York, la Boundless Theatre Company, o la del Centro Cultural Británico de Lima, Perú. En total, más de quinientas puestas en escena en países como Estados Unidos (incluido Puerto Rico), México, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Costa Rica, Perú, Colombia, Ecuador, Australia y Rusia.

Puesta en escena del Centro Cultural Británico de Perú

Este montaje sí transmite todo el dramatismo y todo el tono trágico de la novela de García Márquez, y se sirve de una iluminación llena de contraluces y de claroscuros, con predominio de los tonos rojos y ocres. La originalidad viene su inspiración en el mundo de la tauromaquia, siendo el escenario un ruedo con su arena y su barrera, y presentándose los actores en escena con un paseíllo como el que inicia las corridas de toros. Incluso la puerta de la casa de Santiago Nasar recuerda a la puerta de los chiqueros por la que los toros salen al coso. Existen numerosos vídeos en Youtube, como este:



El espectáculo ha contado con el beneplácito de crítica y público, y más de doce años en escena se pueden considerar como un auténtico éxito. 

Llegamos así, con una triste alegría, al final del reto de lectura que nos ha llevado por diferentes países hispanohablantes, y que nos ha permitido conocer mejor a sus autores y a sus gentes. Ahora KindleGarten entra (tras la conclusión, ya próxima, del reto "12 Novelas negras") en una época marcada por el terror, la fantasía y la Ciencia-Ficción, pero sin duda cuando necesite "desintoxicarme" un poco de dichos géneros y cambiar de aires, lo haré con alguna buena historia de uno de los muchos autores iberoamericanos que se han quedado en el tintero, y después la traeré aquí para comentarla. Nos leemos!


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6 comentarios:

  1. Es un libro que debo leer de gabo, pronto será porque ya no tendremos más libros suyos para disfrutar :(

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    1. Yo por suerte, o por desgracia, según se mire, aún tengo unos cuantos suyos por leer, aunque algún día espero leerlos (y atesorarlos) todos.

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  2. ¡Qué libro más maravilloso es este! Lo he leído al menos tres veces y siempre con mucho gozo. He tenido la suerte de ver una obra teatral en plan monólogo basada en ella, muy buena. Recuerdo que tenía como 15 años cuando lo leí por primera vez, pues me lo dieron como lectura para el colegio; luego me vi la peli de inmediato con muchas ganas y me sentí bastante defraudado por su adaptación tan libre. Lo que me gustaría saber es si te gustó la cinta que hicieron de "El Amor en los Tiempos del Cólera".

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    1. Pues lo cierto es que es otra película que no vi, pero cuando me relea el libro veré la adaptación sin duda. Las opiniones que he escuchado en general son bastante buenas, parece que se aplicaron mucho más que con la mentada "Crónica..." que a mi juicio traiciona bastante la idea del libro.

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  3. Cuando lo lei, me encantó , desgarrador....tan bien escrito..
    Tu reseña me ha parecido una maravilla, aportas un monton de información...y de calidad, claro. Un saludo!

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    1. Muchas gracias :) Es una obra fascinante, por cómo lo que importa no es el desenlace, si no todo el proceso y lo que lleva al asesinato. Cómo indaga en los motivos, lo bien que transmite las sensaciones, y como bien dices, lo desgarrador que resulta, lo vívidos que se sienten los sentimientos de los personajes. Me hace sentir lástima y dolor por ellos, incluso por los asesinos.

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