12 de abril de 2014

Apocalipsis - Nicholas Wells

Little Rock, un pequeño pueblo de Colorado, ve rota su apacible vida por una serie de muertes violentas. Lo que se confunde en principio con ataques de alimañas, pronto se revela como un terrible virus que se extiende en progresión geométrica hasta convertirse en un pandemia global que transforma a las personas en seres violentos e incontrolables. El joven Marc, sus amigos, su padre, un sacerdote, un agente del FBI y un grupo de militares harán frente a la plaga, a medida que descubrimos el verdadero origen de la infección y los protagonistas se enfrentan a una revelación tras otra, que afectan tanto a su propio pasado como al futuro de toda la Humanidad.



Publicada en 2014, Apocalipsis es obra de  Nicholas Wells. Gallego de Lugo, empleado público y escritor debutante con este libro que hoy vemos. Él mismo se presenta mucho mejor en su web.

Es un Thriller de Terror y Suspense, de tema Fantástico-Sobrenatural, encuadrable (con matices) dentro de la literatura juvenil actual, y en el que prima el fondo sobre las formas, escrito con un estilo sencillo y directo que favorece una lectura amena y entretenida.

Destacan su ritmo narrativo vertiginoso, sin apenas pausas, su giro argumental que despista cualquier idea preconcebida sobre la novela, sus personajes arquetípicos, su tensión, su acción incesante y su elevado nivel de violencia, y su lograda ambientación, y que sienta las bases para el universo propio del autor.

Nicholas Wells [fuente: web oficial del autor]

La trama es sencilla, pero sugerente. Todo comienza en Little Rock, una pequeña localidad de Colorado. En ella vive Marc Benson, un joven de diecisiete años que padece pesadillas recurrentes y que, tras haber vagado por todo Estados Unidos acompañando a su padre -que trabaja para el Gobierno y con el que mantiene una relación distante- ahora lleva una vida corriente, acudiendo al instituto de secundaria con su amigo Billy, al que protege de los abusones, y enamorado de Alice, una guapa animadora pelirroja. La aparición de cadáveres mutilados provoca la reacción de las Autoridades, que desplazan al FBI y al ejército, en una medida que parece desmesurada para una población tan insignificante. Pronto lo que parecían ataques de animales se revela como una infección que se propaga a gran velocidad y provoca en las personas un comportamiento salvaje y violento, que va de la automutilación al asesinato y al canibalismo. Los protagonistas se ven así en una situación límite, desesperada, que los convierte en héroes a su pesar y requerirá de todo su instinto de supervivencia para salir de ella con vida.

Hasta aquí, nada que distinga a Apocalipsis de cualquier otra historia de zombies-infectados de las muchas que hemos leído y visto en novelas como Apocalipsis Z, películas como 28 días después o series como The Walking Dead. Pero como siempre, en KindleGarten buscamos el hecho diferencial, y lo que distingue nuestro libro de la común trama de zombies es el drástico giro argumental que se produce en el transcurso de la narración, que justifica el título y la portada, que explica el porqué de la infección, que permite ahondar en el pasado del protagonista y que Nicholas Wells ha escamoteado de manera hábil en su sinopsis para no estropearle a los lectores el placer de la sorpresa. Digamos que lo que en principio parecía un origen biológico, médico (un virus o similar) vira hacia lo Fantástico, hacia lo místico y sobrenatural.

Centennial Gardens de Denver, Colorado, donde transcurre parte de la acción

De esta manera,  se explican también las facultades extraordinarias que permitirán a los tres jóvenes protagonistas (Marc, Billy y Alice) hacer frente a sus enemigos. El autor se detiene para explicar cómo los tres adolescentes sufren un proceso de maduración forzosa para afrontar la crisis, y que los distingue de sus compañeros:

«Por momentos olvidaba que tanto Billy como Marc, al igual que Alice, no eran más que tres chiquillos que aún no habían cumplido los dieciocho años. Deberían estar pensando en invitar a una chica al baile de graduación o en jugar con sus amigos a la X-Box. Sin embargo dedicaban su tiempo a [...] y sostener el destino del mundo sobre sus frágiles hombros.»

La intención de Apocalipsis es evidente: entretener. Pura literatura de evasión, honesta y sincera. Para ello, Nicholas Wells recurre a un estilo simple y directo. Relatado en tercera persona -excepto las pesadillas premonitorias de Marc, que se desgranan en primera persona- por un narrador omnisciente (que se permite incluso pequeñas acotaciones personales), posee una única unidad de acción, con los personajes principales ocupando permanentemente el foco narrativo.

Y aquí llegamos a uno de los elementos más característicos de esta obra: Su ritmo de lectura frenético, trepidante. Sin apenas descripciones, los acontecimientos se suceden a velocidad de vértigo, y la acción se agolpa sin dar respiro al lector. No hay tiempos muertos, y la transformación que sufren las vidas de los protagonistas en los apenas dos días que cubre la novela es radical.

Como comenté en Goodreads, Apocalipsis tiene hechuras de best-seller, esto es un estilo sencillo de leer, telegráfico por momentos, muy ameno, divertido, sin palabras complicadas, y abundando en diálogos, que hilados con frases breves intercambiadas con un ritmo muy fluido, hacen que la narración transcurra hacia adelante con facilidad. La estructura también es simple: Una introducción  mínima, breve, la imprescindible para ubicar la historia y presentar a los protagonistas, y ya entramos de lleno en el nudo de la trama, que avanza como una locomotora a toda máquina hacia el desenlace. Todo ello hace que las 406 páginas se puedan devorar en apenas unas horas, convirtiéndolo en un entretenimiento perfecto.

El Invesco Field at the Mile-High, orgulloso hogar de los Denver Broncos,
aparece también en nuestra historia. Al fondo, las Montañas Rocosas.

Todo lo dicho tiene otras implicaciones. Y es que la novela de Nicholas Wells tiene un corte que se mueve entre la literatura de quiosco (el pulp o folletín de toda la vida) con su estilo asequible y poco denso, el best-seller y un delicioso y logrado sabor a Serie B, del que vamos a hablar:

En primer lugar, los personajes son arquetípicos, fácilmente identificables, hasta el punto que casi no necesitan presentación. El autor no profundiza en exceso en ellos, lo justo para que cumplan su papel en la historia. Tenemos a los jóvenes: Marc Benson, un chico normal, enamorado de Alice y protector con su amigo Billy, que es inteligente y delicado, sobreprotegido por su madre, víctima habitual de los abusones. Alice, una guapa pelirroja, que acaba de romper su noviazgo con Jason, el musculoso y descerebrado capitán del equipo de Lacrosse, es amable y amistosa con Marc, con quien acabará desarrollando un interés romántico.

Y tenemos a los adultos: El agente del FBI Robert Richardson -a quien el autor caracteriza al momento por su parecido con el actor Josh Duhamel-, la sargento de marines Mara Jones, hermosa, eficiente y profesional, Rosco Gellar, el sheriff obeso, torpe e incompetente, un absoluto redneck que sin embargo es capaz de redimir su inoperancia con un actor de heroísmo; el coronel Hoovert, un típico militar de grado con una actitud escéptica pero con valiosísimas dotes para afrontar una crisis tan inabarcable; el Padre Thomas, un sacerdote católico cuya parroquia se convertirá en refugio para los supervivientes... es decir tipos que hemos visto muchas veces en otras tantas historias y se convierten por tanto en viejos conocidos. Como es natural, los que más atención reciben de su autor son Marc y su padre, cuya relación (o ausencia de ella) y su pasado común se irán explicando a lo largo del texto, y dotando al argumento un punto extra de solidez.

Josh Duhamel inspira el personaje del Agente Richardson.
Lo he puesto con traje para mayor similitud, y porque le sienta muy bien.

El espíritu de Serie B que tanto disfruté se refuerza al transcurrir la acción en tan poco tiempo (dos días) y en pocos escenarios: La escuela de Little Rock, que es puesta en cuarentena por el Gobierno, la base militar Área 35 en la que trabaja el padre de Marc y dónde se sitúa el Estado Mayor del ejército, la parroquia del Padre Thomas, alguna pequeña localidad que los protagonistas atraviesan y, finalmente los Centennial Gardens y el estadio de los Denver Broncos, en Denver, la capital del Estado. Destacar que la ambientación que consigue el autor es sobresaliente, e ignoro si conoce los lugares de primera mano o los ha ilustrado a base de documentarse, pero la impostación es perfecta y sorprenden los detalles sobre rutas de carretera o geografía, así como sobre vehículos y armamento.

Los escenarios, sumados a la temática, crean una atmósfera terrorífica, y sobre todo en los primeros capítulos -en los que vamos descubriendo que la pandemia tiene un alcance mucho más amplio de lo previsto, y la acción se concentra en la escuela de Little Rock, con los alumnos y el profesorado recluidos- alcanza momentos muy crudos, y algunas escenas son especialmente truculentas, con hechos luctuosos que afectan a niños de muy corta edad, por lo que aviso desde aquí a los lectores de estómago delicado [Por eso dije más arriba que su cariz de literatura juvenil requiere algunos matices]:

«El Director giró el pomo y abrió ambas puertas. En ese instante la profesora Adams y Daisy se abalanzaron sobre él. Sus cuerpos, totalmente ensangrentados con restos de carne y vísceras, se le acercaron violentamente. Sus grandes ojos blancos, totalmente abiertos y como queriendo salir de sus órbitas, le miraban fijamente mientras intentaban atacarle. El color blanco destacaba enormemente sobre la capa de sangre que cubría sus rostros. El director cayó rápidamente al suelo mientras la señora Van Mildred corría hacia el gimnasio para pedir ayuda.»
Es en estos primeros compases donde el autor se permite los párrafos más explícitos, y donde el libro se mueve más dentro del horror, pues luego girará al fantástico como ya comenté. El tono terrorífico se ve incrementado por la incertidumbre de los protagonistas sobre el origen de la infección. Veamos por ejemplo la descripción de los efectos del virus en algunas de sus víctimas:

«El tipo A, es el más devastador y peligroso. La infección provoca que el sujeto infectado se auto infrinja heridas hasta causarse la muerte. Como ven el sujeto se extirpó a si mismo los ojos utilizando sus propias manos, a continuación se arrancó la piel a tiras provocándose profundos cortes que le ocasionaron una lenta y dolorosa muerte.»
Portada de la edición autopublicada

Y sobre el ya mentado giro argumental, y el cambio de tornas tan marcado, sólo comentaré, para evitar el spóiler, que la trama se vuelve más épica, más mística, y que se centra sobre todo en la nueva naturaleza de los jóvenes protagonistas, revelada a raíz de los hechos dramáticos que deben vivir [Precisamente eso significa la palabra Apocalipsis: Revelación]. 

A modo de conclusión, destacar de nuevo lo accesible que resulta la lectura de Apocalipsis, una novela que tal vez no sea innovadora ni especialmente original, pero sí que posee elementos que le dan carácter propio y que lo convierten en un debut muy digno para Nicholas Wells. La recomiendo especialmente tanto para amantes de la literatura Fantástica y/o de la literatura juvenil más contemporánea, como para todo los que busquen una historia entretenida, sin complicaciones y resuelta con oficio y muchas solvencia.

Al sur de Denver hay una Castle Rock 

Apocalipsis está editado por Tagus, del grupo Planeta, y está disponible en formato epub en las webs de La Casa del Libro y de El Corte Inglés

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2 comentarios:

  1. Qué interesante se ve esta ópera prima. Lo que me llama la atención eso sí, es que su autor decidiera ambientar su obra en USA y no en su propio pueblo ¿Deseo de hacerlo más "atractivo" al público asiduo al género?

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    Respuestas
    1. No puedo hablar por el autor pero creo que la respuesta va en esa línea. Supongo que para hacer la historia más sencilla para el público, más familiar, prefirió ambientarla en un escenario conocido, al que todos estamos más acostumbrados por haberlo visto tantas veces, que no en su ciudad o su país, que sería tal vez más difícilmente "exportable".

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