18 de febrero de 2014

Los desposeídos - Ursula K. LeGuin

Nuestra idea del Universo tal y como lo conocemos podría cambiar por completo si Shevek, un físico eminente e idealista, logra desarrollar su Teoría de la Simultaneidad. Para ello, debe huir del desértico planeta Anarres, el paraíso libertario que es su hogar, a Urras, un mundo en el que difícilmente podrá encajar pero que puede facilitarle los medios para su investigación, de los que carece en Anarres. A través de esta proyección utópica, la autora nos mostrará las ambigüedades y contradicciones de una perfecta sociedad anarquista e igualitaria.

Los desposeídos

Publicada en 1974, Los desposeídos: Una utopía ambigua (The Dispossessed: an ambiguous utopia) es obra de Ursula Kroeber Le Guin. Estadounidense. Novelista, poeta, ensayista, doctora en filología, experta en lenguas romances, traductora (es políglota y traduce al inglés del chino, el francés y el español, entre otros), profesora universitaria y primera mujer en ser nombrada GrandMaster de la SFWA*. Considerada una de las más grandes autoras de la Ciencia-Ficción, es una escritora muy activa que cultivó también la Fantasía y la literatura infantil y juvenil. Además participa activamente en movimientos feministas y libertarios. O lo que es lo mismo, unos ochenta y cuatro años bien aprovechados.



Es una novela de Anticipación y de Ciencia-Ficción blanda, en concreto dentro del subgénero social, y por igual es una novela de utopía, que reflexiona sobre el anarquismo y su viabilidad como estructura social funcional, y su contraposición a una sociedad capitalista-nacionalista. 

Ursula K. LeGuin


Para comenzar, creo que es importante destacar una idea: Los desposeídos es una proyección utópica del anarquismo, pero no una apología del anarquismo. La doctora Le Guin, declarada anarquista y taoísta, nos mostrará en esta narración las luces y sombras que pueden derivar de una sociedad organizada en forma de anarquía libertaria-sindicalista, y las contradicciones en la que podría incurrir. 

Veamos. La trama transcurre en dos planetas vecinos, Urras y Anarres, que se hallan muy próximos entre sí y muy lejos de Terra, nuestro planeta (considerado extramundano, como veremos). Urras posee una sociedad muy similar a la nuestra en la actualidad: está dividido en diversas naciones, con sus respectivos Gobiernos, que salvo excepciones se hallan dentro de una economía de mercado, capitalista y nacionalista, y ha desarrollado una cultura urbana y sofisticada. Por contraposición, Anarres es un mundo desértico, con unas condiciones de vida muy rigurosas, en el que se exiliaron hace casi dos siglos, procedentes de Urras, los autores de una fracasada revolución anarquista. Allí fundan una colonia que deriva en una sociedad anarquista y taoísta, sin Estado, Gobierno ni propiedad privada. El protagonista, un físico teórico llamado Shevek, puede desarrollar una Teoría de la Simultaneidad que descartaría la milenaria Teoría de la Relatividad del físico terrano Ainsetain, y con ello lograr el dominio del Universo, eliminando el tiempo y las distancias. Pero para ello debe abandonar su Anarres natal y exiliarse en Urras, comenzando así los acontecimientos de nuestro libro de hoy.

Los desposeídos Ursula K. LeGuin



Narrada en tercera persona, la novela tiene una estructura narrativa peculiar como dije arriba, que consiste en alternar un capítulo ambientado en Anarres con otro ubicado en Urras, titulándose todos y cada uno de ellos como el planeta en cuestión. Los capitulos anarresti corresponden al pasado, y los urrasti al presente. De tal modo, la trama se extiende a unos veinte años, y Le Guin se sirve de numerosas elipsis narrativas, transcurriendo muchos de los sucesos de la vida de Shevek fuera de plano y siendo explicados de forma retrospectiva, mediante diálogos entre los personajes.

Antes de seguir, y por su papel preponderante en el conjunto de la obra, hablaré un poco de Anarres, su utópico sistema anarquista-taoísta [Os pido disculpas si la interpretación que haré del tao, para adecuarla a mis intereses en esta reseña, no es correcta, pero es un concepto que me resulta complejo y muy, pero que muy difícil de entender] y las ambigüedades que la autora le atribuye, creando con su libro un pequeño tratado novelado, una proyección, de cómo sería una sociedad anarcosindicalista:

Anarres es un mundo desértico, árido y carente casi por completo de fauna y flora, más allá de peces y de los árboles holum (nunca descritos por la autora), auténticos cerdos vegetales que son la base de la dieta, la vestimenta y la construcción anarresti. Muy rico en recursos minerales, es considerada por los urrasti una simple colonia minera, y ambos planetas comercian, aunque la normativa anarresti impide a los viajeros salir de los puertos espaciales (cercados con muros) y a los habitantes de Anarres entrar en ellos. Ningún extranjero puede entrar en Anarres y menos aún asentarse en él. Ningún anarresti puede salir de Anarres, y si lo hace, no puede volver. 

Los desposeídos Ursula K. LeGuin


En él se exilió una colonia procedente de Urras casi doscientos años antes de que comience nuestra historia, represaliados de una fracasada revolución de corte anarquista. Una vez en Anarres, instauran una utópica sociedad sin Estado, sin Gobierno, sin fuerzas del orden, sin dinero, sin salarios, sin clases sociales y sin propiedad privada, articulada mediante sindicatos independientes, y donde los individuos sólo tienen nombre, no apellidos. El nombre es asignado por una computadora y no denota el sexo del portador. El idioma, llamado právico, es totalmente artificial y creado también informáticamente. Cada individuo, pese a tener una ocupación determinada, debe desempeñar tareas colectivas (lo que nosotros llamaríamos obras públicas) irrenunciables y asignadas por el sindicato. La familia no es el núcleo social, y no existe el concepto de hogar. Los niños viven y duermen en los centros educativos, y las parejas pueden ser separadas si la sociedad los requiere en diferentes destinos por necesidades de la producción. De igual manera, hombres y mujeres habitan en viviendas colectivas, y si una pareja desea intimidad (a lo que los anarresti llaman, sin eufemismos, copular) solicita una habitación privada, que se les asigna si está disponible. 

El carácter taoísta se manifiesta en el absoluto desprecio por lo superfluo, lo aparatoso, lo llamativo, lo lujoso, lo excedente, todo lo que está fuera de lo mínimamente imprescindible para la vida diaria. A todo ello se refieren como excremento (en un momento de la juventud de Shevek, su amigo le reprende con cierta ironía por tener en su habitación una manta naranja). El peor insulto que un anarresti puede decirle a alguien es propietario.

Los desposeídos Ursula K. LeGuin

Para no extenderme, o no os dejaré nada por descubrir sobre la utópica anarquía descrita por Le Guin, resaltaré el importante papel que desempeña el lenguaje en la creación de la realidad anarresti. Y es que el právico ha desterrado por completo los adjetivos posesivos. En vez de «te presto mi lápiz» se dice «comparto contigo el lápiz que uso», en lugar de «mi madre» los niños pronto aprenden a decir «la madre». No existiendo la propiedad ni el dinero, no existen tampoco términos como «préstamo», «compra», «venta», «apuesta» o «alquiler». [Me fascinó esta hipótesis, pues el lenguaje es sin duda un elemento crucial para la construcción de la identidad individual y colectiva, como postula la hipotesis de los lingüistas Sapir y Whorf, y que el pedagogo de la liberación brasileiro Paulo Freire aplicó al ámbito socioeducativo, partiendo de que los individuos no serían libres hasta que conceptualizasen su propio mundo a partir de su propio idioma. Podemos verlo cuando nuestros políticos se valen del lenguaje para transformar nuestra realidad y convierten los recortes en ajustes y las subidas de impuestos en un esfuerzo extra. Vamos, lo que en el "1984" de George Orwell se llamaba neolengua.]

Los desposeídos Ursula K. LeGuin

Por todo lo enunciado, es evidente que el pobre Shevek, que huye a Urras esperando encontrar un clima propicio para desarrollar su Teoría de la Simultaneidad, que por su idealismo y su educación anarresti (compartir es bueno, tener es malo) desea entregar al dominio público, no tendrá nada fácil adaptarse a la vida urrasti. En ese planeta, es una rara avis, una curiosidad, un elemento propagandístico que los gobernantes muestran al público, casi un capricho que pronto se convertirá en un elefante blanco, costoso de mantener y en apariencia de escasa utilidad, pues las expectativas suscitadas por su llegada se verán frustradas para los materialistas científicos urrasti que lo apadrinan. En concreto, Shevek es acogido en la nación de A-Io (pues como ya comenté, en Urras hay Estados soberanos, frente a la anarquía de Anarres), que podemos equiparar a nuestros Estados Unidos, en la que el sufrido Shevek no logrará acostumbrarse al consumismo, al uso del dinero, a la frivolidad, a los acontecimientos sociales, a las bebidas alcohólicas, a la prensa (seria o sensacionalista), a las guerras entre naciones, ni a las complicadas relaciones sociales que tejen los urrasti. [Es significativa la relación que mantendrá con Vea, cuyo complicado juego de flirteo y seducción no podrá comprender Shevek, acostumbrado a las sencillas y directas relaciones anarresti, donde el cortejo se reduce a un «-¿copulamos? -si.»]

Uno de los ejes argumentales de esta novela, que da sentido al título de la misma y que desemboca en las pocas escenas de acción que ésta contiene, es la toma de contacto que Shevek tiene con las personas desfavorecidas de A-Io, pues por parte de sus anfitriones se le mantiene en una "torre de marfil", ajeno a las profundas desigualdades de la sociedad urrasti. Este interés de Shevek por los parias de A-Io hará avanzar la trama en los capítulos correspondientes al presente, y entre otras cosas propiciará su contacto con los embajadores de Hain y Terra, descubriéndonos así el poco halagüeño futuro que nuestro mundo tiene dentro del univero Ekumen, pues como adelanté arriba, es un planeta marginal, empobrecido, un erial despoblado y sobreexplotado, y sus oriundos sobreviven casi gracias a la caridad y la acogida de otros mundos más avanzados.

Los desposeídos Ursula K. LeGuin

Conviene resaltar también la presencia de las ideas feministas de Le Guin, que se observan en cuanto en Anarres no existe distinción alguna entre los sexos, habiendo un gran número de mujeres científicas, mientras que en Urras éstas se hallan apartadas de la Ciencia, de los puestos dirigentes y de cualquier toma de decisión, y todo el mundo, mujeres incluidas, lo considera normal y hasta conveniente. La mentada Vea, feliz en su papel de burguesa ociosa (léase florero), es el ejemplo más esclarecedor. 

Y bueno, al arrancar la reseña dije que Los Desposeídos no es una apología del anarquismo, y con ese tema vamos, que no me olvidé. Si bien la doctora Le Guin desarrolla todos los mecanismos que harían viable una sociedad anarcosindicalista, o en este caso anarquista-taoísta, nos encontraremos con una zona gris muy clara: la libertad individual, dentro de una sociedad libertaria, parece no existir. Es decir, el margen de libre albedrío, de iniciativa personal de cada sujeto, es mínima, por no decir inexistente. El peso del colectivo, de la Sociedad (con S mayúscula) es abrumador. Pensemos que, aún no existiendo unas fuerzas represoras ni un Estado con capacidad punitiva y sancionadora, nadie se niega a aceptar las tareas colectivas obligatorias, ni rechaza el destino que su sindicato le asigna. Como mucho puede escoger entre una serie de destinos disponibles, pero siempre estamos hablando de productividad, de trabajo, con poco lugar para el ocio o la creación cultural. Toda la realización personal está basada en cuanto a individuo productivo. 

Los desposeídos Ursula K. LeGuin

En la misma línea, y aquí creo ver una de las premisas principales de la autora, está el hecho de la coacción que Shevek sufre a la hora de desarrollar y publicar su Teoría de la Simultaneidad, obstruido por un rígido y omnímodo aparato burocrático, un tanque de ideas que impide cualquier cambio y cualquier postulado que pueda comprometer la estabilidad del Sistema y que teme las consecuencias que la Teoría de Shevek pueda causar. Vemos así que un sistema anarquista no significa, en si mismo, que los individuos sean realmente libres, o que deseen serlo. De hecho, en la novela se cita textualmente, en varias ocasiones, el miedo a la libertad, la idea del filósofo Erich Fromm que también empleó [de nuevo] Paulo Freire en su Pedagogía del Oprimido.

Los desposeídos Ursula K. LeGuin

Llegados hasta aquí, creo que no conviene que desarrolle más la reseña, o de lo contrario os puedo revelar demasiados datos sobre la historia y haceros perder el interés en ella. Debo advertir que no es una novela de acción, y no debéis esperar persecuciones, tiroteos, peleas, batallas espaciales ni extravagantes seres extraterrestres. Por contra, estamos ante un libro que hace reflexionar, que tiene "digestión" una vez leído y que al menos a mí no me dejó indiferente, porque te hace dudar de ideas preconcebidas que tenías. En verdad la doctora Ursula K. Le Guin me ha fascinado con la profundidad de su planteamiento y las muchas lecturas que permite su escrito. Esta excelente muestra de Ciencia-Ficción social es una obra más que recomendable, y con razón está considerada por un amplio sector de crítica y público como la obra maestra de su autora.

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7 comentarios:

  1. Pues, felicitaciones por haber leído por fin a tan extraordinaria escritora (mira que yo desde mi época de la universidad que he disfrutado de su bella prosa e imaginación). No he leído este libro aún, menos lo tengo todavía (a diferencia tuya, no leo en digital); pero si deseas seguir con este particular universo, no puedes dejar de leer la que yo tengo entendido que SÍ ES SU OBRA MAESTRA: "La Mano Izquierda de la Oscuridad" (¡Me fascina el nombre de este libro!). Hay muchos otros bellos textos suyos que me encantaría recomendarte, pero para no saturarte, sólo te diré que debes entrar dentro de su ciclo de Terramar, lejos algunas de las novelas de fantasía más bella que he tenido el gusto de gozar. Bueno, no quiero extenderme más. Saludos desde Chile,

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    1. Muchas gracias por tu comentario Elwin, ha sido un placer leer por fin a esta autora, y con certeza que me leeré el libro que me propones, porque me ha fascinado su universo y este año le dedicaré más lecturas; comenzaré por la saga Ekumen y después iré con Terramar, puesto que ahora estoy cubriendo mi cupo de fantasía con "Añoranzas y pesares" de Tad Williams. Un abrazo desde España.

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  2. LO QUIERO. ESTA SEÑORA LA PUTA AMA. TODO LO QUE YO QUIERO SER.

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    1. Caray, eso sí es entusiasmo! :DDD Yo estoy encantado de haberla descubierto, aunque sea tarde, y ya puedo anticiparte que habrá más reseñas suyas, pues este año espero leerme, al menos, su saga Ekumen completa.

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  3. Hola!
    Esto es una reseña, sí señor :-)
    Tengo pendiente leer a esta señora. Y sí, quién no quisiera ser como ella?? :3
    Hay que aprender mucho. Intentaré leer todos sus libros.

    Gracias por seguirme en mi blog.
    Un placer pasar por aquí. Veo que tienes otras reseñas muy interesantes. Ya me pondré al día.

    Saludos!!

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    1. Hola! Dentro de no mucho habrá más reseñas de esta autora, porque planeo leerme toda su saga Ekumen. Es una persona increíble, de esa gente admirable que acredita tantos méritos que te hace sentir pequeñito. Seguimos leyéndonos, Saludos!

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