29 de enero de 2014

Noches de Sing Sing - Harry Stephen Keeler

Tres hombres, tres respetados escritores, esperan su ejecución en la cárcel de Sing Sing. En su última noche con vida, se encontrarán la oportunidad de que uno de ellos, sólo uno, salve su vida. Dejarán que sea su creatividad, su ingenio y su habilidad para tejer fantásticas historias quienes decidan quién será el afortunado. Tes historias diferentes pero igual de misteriosas, intrigantes e imaginativas que capturarán nuestra atención y nos mantendrán pendientes de sus inesperados desenlaces.



Publicada en 1927, Noches de Sing Sing (Sing Sing Nights) es obra de Harry Stephen Keeler, estadounidense, autor de cincuenta y cinco novelas de misterio, que dejó material inédito para otras veinte, y con una curiosa relación con España que veremos más tarde. Fue editor, compaginó la carrera literaria con su trabajo en una siderúrgica y estuvo presente siempre en los quioscos con sus libros publicados en formato pulp.


Es un libro a medio camino entre la novela negra y el clásico relato detectivesco y de misterio, dividido en tres relatos independientes con complicados argumentos llenos de giros y cambios imprevistos.


El caso de Harry Stephen Keeler es peculiar. Vendedor masivo de ejemplares, reinó en los quioscos de medio mundo con sus dimenovels o pulps -las famosas novelitas impresas en papel barato y encuadernadas en rústica (paperback) para que se distribuyesen a bajo coste y llegasen a la mayor cantidad posible de público-, militó en las editoriales más importantes, llegó a ser editor él mismo y, sin embargo, a lo largo de su carrera fue perdiendo lectores y mercado, hasta desaparecer por completo, hasta el punto que hoy es casi un total desconocido para el gran público.


Esta Noches de Sing Sing es su segunda novela y una muestra muy ilustrativa de su forma de concebir y escribir una historia. Como veremos, Keeler gusta de usar varias lineas argumentales que se entremezclan y que terminan confluyendo de la forma más imprevista. Es una novela negra algo particular, pues en realidad tiene mucho más en común con la obra de la británica Agatha Christie -de la que es coetáneo- y sus misterios resueltos por las dotes deductivas y de observación de Miss Marple o Hércules Poirot que con los violentos y cínicos hardboiled de sus compatriotas Hammett o Chandler.

Para comenzar, destaca el original planteamiento: Tres escritores exitosos y reconocidos (Mc Caigh, estadounidense; Eastwood, inglés, y Krenwicz, ruso) se encuentran encarcelados en Sing Sing acusados de asesinar al literato Howard Greynell, por una cuestión de honor: mantenía relaciones con una jovencísima admiradora -mientras permanecía casado con su esposa- engañándola con falsas promesas de matrimonio. La noche previa a su ejecución en la silla eléctrica, el Gobernador del Estado aparece para indultar a sólo uno de ellos, pues se sabe que el fallecido recibió sólo dos balazos, dejando a discreción de los reos decidir cuál es inocente. Éstos deciden que cada uno inventará una historia, y el carcelero, un hombre sencillo llamado Shanahan elegirá aquel que más le haya gustado, y su autor será el indultado. Disponen hasta el amanecer para contar sus relatos, momento en que el Gobernador regresará a conocer la identidad del afortunado.


Este fenómeno de "cuentos dentro de otro cuento" se conoce como "relato enmarcado" y os sonará del clásico de Oriente Medio "Las mil y una noches" o "Los Cuentos de Canterbury" de Geoffrey Chaucer. Las obras con relatos enmarcados tienen en común la idea de "paso del tiempo", pues los personajes del relato principal los narran, por lo general para entretenerse, durante un viaje, un encierro o una espera. En nuestro caso, permite a Keeler jugar a tener tres identidades distintas y narrar las tres historias partiendo de tres concepciones diferentes. 


La intención del autor es, a mi juicio, principalmente la de entretener y servir tres historias amenas, divertidas y que permitan disfrutar manteniendo la atención en seguir, sin perderse, las enrevesadas líneas argumentales y estar en vilo esperando el desenlace de los acontecimientos. En este aspecto, los lectores podemos identificarnos con Shanahan, el carcelero y jurado de los tres relatos, y sus entusiastas reacciones a cada uno de ellos. Veámoslos:

[Un detalle antes de continuar: El libro emplea de forma explícita y sin complejos términos hoy desusados o que incluso pueden sonar ofensivos, y por momentos hace exposiciones que en nuestra época consideraríamos racistas o xenófobas. No haré juicios de valor sobre ellas, pues hemos de recordar que está escrito en 1927, y que los pensamientos y principios de un personaje no representan necesariamente a los del autor].

La extraña aventura de la mariposa gigante es el relato de Mc Caigh, el escritor americano de novelas de intriga y misterio, apodado El hombre de hierro por su temple despreocupado. Aunque el protagonista del mismo es, a priori, un individuo conocido como Cara de Luna (descrito como cuarterón de chino), el verdadero actor principal será un joven aspirante a publicista llamado Wilk Casperson. En esta trama ambientada en Chicago se entremezclan dos malhechores (Cara de Luna y su compinche) en busca de dinero fácil y rápido, un baile de disfraces, una rica heredera y su collar de gran valor, un estudioso de las mariposas y su criado japonés, un rarísimo y valiosísimo ejemplar de mariposa tropical, un contrato en el aire, un malentendido y un crimen sin explicación. Es un relato muy entretenido, narrado de manera ágil sin renunciar a descripciones precisas aunque no demasiado extensas (pocos adjetivos calificativos, más bien son composiciones de lugar), con mucha acción y diferentes sucesos simultáneos. El citado malentendido es lo que permite que todos los subargumentos confluyan: por una parte Cara de Luna y su socio intentando robar el collar, por otra Casperson pendiente de su contrato con una importante empresa de publicidad, por otra el amante de las mariposas asesinado, y por otra una historia de venganza y viejos rencores. Aunque no carece de momentos que la acercan a la novela hardboiled americana (las armas de fuego, los asesinatos, el comportamiento criminal de Cara de Luna, las falsas acusaciones, la investigación policial) se acerca más a los clásicos relatos de detectives, donde un pequeño detalle -sólo perceptible por alguien con gran capacidad de observación- permite la resolución del misterio, que finalmente se explica con todos los implicados presentes y vía unas asombrosas dotes de deducción. Es una historia muy divertida y para leer poniendo mucha atención. 

Más pulp no se puede

La extraña aventura de las doce monedas de Confucio corre por cuenta de Krenwicz, el dramaturgo ruso-americano. Un poquito más sencillo que el anterior, es también muy ágil y mantiene el mismo grado de ocurrencia y originalidad. Está protagonizado por Jason Barton, redactor del diario El correo de la tarde. Su jefe, un déspotico francés llamado León Frangenac, le encomienda la casi imposible tarea de conseguir una interviú (palabra así usada en el texto) con la única hija del Emperador de China, que se encuentra en Chicago -donde transcurre la aventura-, y que es inaccesible por decisión de Li Hwei Tsung, el ministro chino que la acompaña. De su éxito depende la continuidad de su empleo. Consigue la entrevista y se enamora (mutuamente) de la princesa, una joven idealista, sensible y de ideas progresistas. Ella le cuenta la leyenda de las doce monedas de Confucio, tesoro nacional chino ahora perdido. La historia se embrollará con el asesinato de un comerciante chino, el doble papel de Li Hwei Tsung y su relación con el pasado oculto de Frangenac, y dará lugar a una sucesión de persecuciones y situaciones tensas a contrarreloj que hacen que el relato sea tan divertido como su predecesor. El desenlace es curioso e inesperado. 


La falta de un eslabón es la aportación de Eastwood, el escritor inglés, autor de más de mil relatos y ganador de importantes premios literarios. Su cuento, que transcurre en su mayor parte en Londres, está protagonizado por un ingeniero ferroviario llamado Eustaquio Annesley y entra en el terreno del Fantástico y la Ciencia-Ficción. El protagonista sufre un accidente que lo deja al borde de la muerte. El doctor Andrev Michaelovitch, usando un suero de su invención, trasplanta su cerebro al cuerpo de un gorila, salvándole la vida pero condenándolo a una existencia miserable al margen de la sociedad. Este relato es el de estructura y de trama más sencillas pero no por ello menos fascinante, por su carácter fantástico, y pese a que el final me resultó algo predecible (inconvenientes de haberme leído muchos números de Creepy) lo disfruté tanto como los anteriores. Es quizá, de los tres, el que contiene más carga de crítica social. 

En su conjunto, Noches de Sing Sing llama la atención por su tono clásico, correcto, sin estridencias, en la línea de la ya mentada Agatha Christie. Tal vez el enorme éxito de Harry Stephen Keeler en la primera mitad de su carrera se debiese a que sus obras, de ser todas coma la que hoy tratamos, son adecuadas para todos los públicos, pues ésta carece de escenas violentas o excesivamente duras (los asesinatos ocurren fuera de plano y el lenguaje es blanco, limpio de palabras malsonantes). Su lectura me retrotrajo al momento a las antiguas historietas en las que los personajes expresan verbalmente sus pensamientos (recurso muy habitual también en los cómics infantiles) para explicar la historia:
«- ¡Conque de negocios o a ver la ciudad solitos! Y él se lleva la llave en el bolsillo... Entonces, nuestra altiva princesa y su doncella estarán solas en sus habitaciones. ¡Por Baco! ¡Voy a hacer la prueba!»
De esta manera, tiene un punto beatífico, inocente, que permite disfrutar del argumento si queremos escapar un poco de la violenta novela negra como la que he comentado hasta ahora en este blog, y de los diálogos breves y acerados de la misma. Para mí es un placer volver a encontrarme a los personajes monologando como en los viejos tebeos de Bruguera y diciendo cosas como «¡Esta es la mía!» o «¡Vaya por Dios! ¿Por qué me habré olvidado de preguntarle sus nuevas señas?»



El libro es muy rico en diálogos, y éstos están compuestos de enunciados largos y expresivos. En este particular se muestra como un gran escritor de diálogos, y sabe darle a cada personaje su identidad a través de ellos. Ya comenté que algunos enunciados pueden parecernos hoy racistas o discriminatorios. Por ejemplo durante la conversación que Barton y la princesa china mantienen el segundo relato, y ésta le expone al periodista su idea de eliminar los prejuicios raciales a través de matrimonios entre personas de distinta etnia, la reacción de Barton es tal como si le hablasen de canibalismo, o que piense que la princesa puede equipararse en belleza y gracia a «cualquier jovencita americana». Pero insisto, recordemos que fue escrita en 1927 y no podemos juzgarla desde nuestra mentalidad actual. 

Comentar, por último, que Keeler se permite, antes del tercer relato, introducir un pequeño tratado teórico sobre cómo elaborar un cuento, de tres maneras distintas, una por cada protagonista. Y que el desenlace de la novela en sí (o del relato "marco" si le queremos llamar así) es tan sorprendente e imprevisible, al menos para mí, como los de las tres narraciones que enmarca. 

Noches de Sing Sing es, en resumen, auténtica literatura de evasión, pero escrita con oficio, dignificando el soporte pulp y garantizando una narrativa de calidad y, por encima de todo, historias originales y muy, muy divertidas de leer, que os recomiendo si os gustan las  novelas donde puede pasar cualquier cosa por inesperada que ésta sea, y si queréis conocer un poco sobre aquella literatura paperback que atiborró los quioscos y amenizó tantas esperas, guardias y viajes.


Adaptaciones:

Existe una única adaptación cinematográfica, del año 1934, dirigida por Lewis D. Collins. Introduce algunos cambios con respecto al libro, como modificar los nombres de los protagonistas. 


Me fue completamente imposible encontrarla en castellano, pero como es una obra de dominio público, podéis verla de manera libre y gratuita en este enlace

Y no me olvido de que comenté que Harry Stephen Keeler tuvo una curiosa relación con España. Me sorprendió que esta Noches de Sing Sing se  publicase en España en 1941, y a través de una pequeña editorial especializada en libros jurídicos, la Ed. Reus. Casi toda la obra de Keeler fue publicada en España. A través de enlaces como este o este tenéis información muy interesante sobre él, pero la explicación está en este otro, que es lo más parecido a una web oficial que existe sobre el escritor. La responsable es, de forma paradójica, la censura. Sí, la férrea censura que reprimió a los españoles durante la dictadura franquista no tenía demasiado que cortar en las obras de Keeler, pues, como veréis si leéis esta Noches de Sing Sing el sexo brilla por su ausencia y la violencia se mantiene dentro de lo (muy) razonable, lo que le permitió compartir quiosco con El coyote de José Mallorquí o las novelitas western de Marcial Lafuente Estefanía. La relación de Keeler con España y Portugal (en una situación casi idéntica a la de España) fue tal, que algunas de sus últimas novelas están publicadas  únicamente en español y/o portugués, ¡mientras la original en inglés permanece inédita!

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4 comentarios:

  1. No me suena este libro de nada, pero me lo guardo :D

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    1. Yo tampoco lo conocía hasta hace poco, es el primer libro suyo que leo y quedé muy satisfecho de su lectura. Es un caso muy curioso el de este autor: antes sus libros se vendían poco menos que "al peso" (1 por 30 pesetas, 5 por 100 y cosas así), y en cambio hoy día se pueden pagar hasta 30 euros por el mismo libro. El ser humano es raro :)

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  2. ¡Qué genial debe ser este libro! Había escuchado (o leído) su título, sin embargo nada más sabía de él; que tenga relato enmarcado y uno de sus cuentos sea de ciencia ficción más encima, lo encuentro maravilloso. Gracias una vez más por ayudar a mi educación literaria.

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    1. Es de una lectura muy entretenida, y adictivo, por la capacidad de sorpresa que tiene. El relato de Ciencia-Ficción es clásico, al estilo de los viejos capítulos de "Dimensión desconocida"; una historia con "científico loco" y una idea original, sobre todo para la época. Yo intentaré leer algo más de este autor, que tanto éxito tuvo en España aunque ahora esté olvidado. Gracias por tu visita Elwin.

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