11 de enero de 2014

Ladrones de cuerpos - Jack Finney

Algo extraño ocurre en la tranquila localidad californiana de Mill Valley. Algunas personas comienzan a cambiar su comportamiento de manera casi imperceptible, creando desconcierto en familiares y amigos. Poco a poco, son cada vez más los habitantes que se comportan así. Un joven médico llamado Miles Bennell, su vecina Becky y unos pocos más descubrirán que están siendo suplantados, y serán los únicos que se enfrentarán a la sutil y silenciosa amenaza. Aunque tal vez sea ya demasiado tarde...


Publicada en 1955, Los ladrones de cuerpos (The Body Snatchers) es una novela de Jack Finney. Escritor americano bastante prolífico, que tocó distintos géneros, incluso el ensayo de no-ficción, pero que es célebre por sus obras de Ciencia-Ficción y Fantasía. Pese a que muchas no están traducidas al castellano, disponemos de las consideradas principales: esta Los ladrones de cuerpos y Ahora y siempre. En 1987 ganó el World Fantasy Award.

Es una historia de Ciencia-Ficción blanda, fantasía y terror, pues contiene elementos de los tres géneros, narrada en un tono de novela de aventuras y acción, con una perspectiva del terror innovadora para su época, y de la que se puede inferir una postura de crítica social. 


Los hechos narrados en Los ladrones de cuerpos son, más o menos, conocidos por todos. En una pequeña población, en este caso en California, algunos vecinos comienzan a recelar de un familiar, o de un amigo. No saben decir porqué, pero hay algo, una sospecha inexplicable, que lleva a pensar que esa persona querida no es ella realmente. Y de hecho no lo es, pues ha sido sustituido por una ente alienígena, una réplica perfecta nacida de una enorme vaina vegetal. Paulatinamente, estos seres van extendiéndose y usurpando el lugar de todos los habitantes, salvo el de los héroes de la historia, que les harán frente.

Esto, sin incurrir en el spoiler por lo popular del argumento, lo veremos una y otra vez, desde entonces, en el cine, las series de TV, los libros, los cómics... y es que, para comenzar, debemos citar el papel seminal, fundacional, que tiene Los ladrones de cuerpos. Un nuevo concepto en el género fantástico y una vuelta de tuerca al terror. Porque el horror ya no procede de monstruos, criaturas terribles, seres sobrenaturales, magia o maldiciones milenarias, sino de nosotros mismos. Los protagonistas ya no van al encuentro del horror, sino que es este el que surge a su alrededor, en forma de sus familiares, amigos y vecinos. Estamos ante el terror psicológico en una de sus manifestaciones más crueles: la de la paranoia, el terror a lo conocido, el no poder confiar en nadie, en saberse solo y, lo que es peor, cambiar de rol para convertirse en el monstruo, en la amenaza a erradicar, en el diferente (idea que más tarde veremos en Soy Leyenda de Richard Matheson o en The Tommyknockers de Stephen King).


Esta sensación de paranoia, de terror constante que transmite la novela se ve beneficiada por la ambientación que le imprime Jack Finney, y que logra introducirnos en la historia y sentir la angustia y la desesperación de los protagonistas, sintiéndose solos y sin nadie a quien recurrir ni pedir auxilio. Si eres fácilmente impresionable, llegarás a pasarlo mal a medida que el círculo se cierra en torno a los héroes y aumentan su aislamiento y su incomunicación.

El estilo narrativo de Finney es ágil, de lectura ligera, aunque se permite detenerse en descripciones, no demasiado extensas pero tampoco sucintas, introducir elementos secundarios en la trama e incluir muchos diálogos. En su día fue publicada en tres partes, y se nota su intención folletinesca cuando deja las situaciones en suspense para ser retomadas en la siguiente entrega.

Narrada en primera persona por su protagonista, el médico Miles Boise Bennell, quien incluso ofrece una detallada descripción de si mismo, tiene el esquema típico de la novela de acción, y es inevitable y necesario compararla, como ya anticipamos, con otra obra muy similar: Amos de títeres de Robert A. Heinlein, que fue publicada cuatro años antes, en 1951.  

Grandes clásicos de la industria editorial: ¿Sacan la peli?, reeditamos el libro.
 ¿No hay peli? mátate a buscarlo y que te tomen por loco en las librerías. 

El argumento es muy similar, aunque en Amos de títeres las babosas parasitaban a los humanos y tomaban el control de su mente, mientras que en Los ladrones de cuerpos las vainas directamente los eliminan y suplantan. La primera ocurre a escala planetaria e involucra a los Gobiernos mundiales y a los ejércitos, pero la segunda ocurre a escala local. Ahora sí, comparten la denuncia del macartismo y del ambiente de psicosis y paranoia que creó en la sociedad norteamericana de los años 50, con una caza de brujas que llevó a todos a sospechar de todos, al miedo a expresarse, a ser denunciado, a relacionarse con personas susceptibles de ser comunistas por las posibles represalias... Si bien Heinlein era un crítico feroz y encarnizado que atacaba absolutamente todo: el militarismo, el machismo, el planteamiento de la propia literatura de acción y aventuras, con personajes deliberadamente planos y estereotipados, pecaba -como comentaba con mucho acierto Joshua BedwyR en los comentarios de aquella reseña- de poca sutileza en su crítica, dando la sensación de que hablaba en serio y por tanto provocando que mucha gente no las pillase, la crítica de Finney es más leve, menos incisiva, y aún así más palpable, es más evidente su postura.


A pesar de ello, Finney (según lo que he podido leer a propósito de esto) afirmó que su única intención era divertir y distraer, crear una historia entretenida, sin intenciones de denuncia. Tal vez lo dijo por miedo, tal vez sea cierto y la gente quiso ver una crítica que no existía. 


Lo que es innegable es que se trata de un argumento apasionante, y una trama con interés, llevada con oficio y dominio del ritmo narrativo por parte de Finney. Si contrastamos de nuevo con Amos de títeres la encontramos más literaria, con unas formas más cuidadas. Dentro de la Ciencia-Ficción la encuadraría en la vertiente blanda, por el poco peso de los aspectos científico-técnicos en el texto, y por el poco rigor de las explicaciones físicas a la forma que tienen las vainas de desplazarse por el universo. Tampoco le he aplicado la etiqueta de Anticipación por estar ambientada en el presente de su época y no mostrar avances tecnológicos ni proyectar posibles futuros.

Para terminar el cuerpo central de la reseña, y aunque [casi] siempre recomiendo los libros que aquí os traigo, el de hoy lo hago con especial hincapié a los que seáis aficionados a la Ciencia-Ficción, al Terror y/o al Fantástico, porque leerlo ayuda a comprender todo el género que vino después, y se entiende que tenga la consideración de gran clásico y joya que atesora. 


Adaptaciones:

A falta de una, cuatro fueron las adaptaciones cinematográficas que tuvo esta novela. La primera sólo un año después de su publicación, en 1956, dirigida por Don Siegel y protagonizada por Kevin McCarthy y Dana Wynter. Titulada Invasion of the body snatchers fue traducida literalmente en España como La invasión de los ladrones de cuerpos


Esta primera versión tuvo un remake en 1978, dirigido por Philip Kaufman y protagonizado por Donald Sutherland, Brooke Adams, Leonard Nimoy, Jeff Godlum y Veronica Cartwright. Pese a titularse igual que la original, en España fue retitulada como La invasión de los Ultracuerpos. Como curiosidad, Kevin McCarthy y Don Siegel, protagonista y director de la cinta del 1956, hacen sendos cameos. 



Tiene algunas diferencias con la versión original, como que la acción se traslada de la pequeña localidad californiana a la ciudad de San Francisco, o que el final difiere. Estas dos primeras adaptaciones están consideradas obras imprescindibles del cine fantástico y de terror, y la imagen de Donald Sutherland que viene a continuación es todo un icono del cine:


En 1993, el irregular director Abel Ferrara retomó la historia para servir una cinta con hechuras de Serie B que llevó por título Body Snatchers: The invasion continues (En España Secuestradores de cuerpos) y ubicó la acción en una base militar de Alabama. Los protagonistas, interpretados por Terry Kinney y Meg Tilly pasan a ser padre e hija en vez de pareja. Ferrara optó por acercarse al gore y se recrea en escenas de los cuerpos en transformación, cubiertos por hebras y filamentos vegetales.


La cuarta versión, a cargo de Oliver Hirschbiegel, data del año 2007 y tuvo a Daniel Craig y Nicole Kidman en sus papeles principales. Bautizada simplemente como The Invasion (traducida en España como Invasión) se lleva la acción a Washington, siendo al igual que en la película de 1978, el personaje principal psiquiatra y no médico. Veronica Cartwright hace un cameo como paciente del protagonista.


Y sin ser una adaptación oficial, el director tejano Robert Rodriguez quiso homenajear al ya clásico del terror y el fantástico en su The Faculty, de 1998, en la que Elijah Wood, Jordana Brewster, Piper Laurie (la trastornada madre de Carrie) y Salma Hayek, entre otros, pueblan un instituto de secundaria donde los profesores son suplantados por alienígenas. No fue demasiado bien tratada por la crítica, pese a ser muy entretenida y estar por encima en calidad a los habituales filmes de terror para adolescentes, y fue objeto de polémica porque los alumnos consumían una droga casera que permitía reconocer a los suplantadores. 


En un momento de la película, Stokely, que cumple el cliché de chica rarita del grupo (gótica, inteligente e introvertida, marginada por sus compañeros)  afirma que Los ladrones de cuerpos es una copia descarada de Amos de títeres.

Aún con todos los estereotipos, a mí me pareció la mejor de la peli, proclamo.

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9 comentarios:

  1. La referencia a TBBT me mato de risa xDD
    pero se ve super bueno!
    besos grandes!

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    1. Creo que era perfecta para ilustrar cómo me siento con Robert A. Heinlein :D Creo que esta novela te podría gustar, yo recomiendo leer ambas, "Amos de títeres" y esta, por ser similares pero con dos enfoques distintos. Besos!

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  2. "Porque el horror ya no procede de monstruos, criaturas terribles, seres sobrenaturales, magia o maldiciones milenarias, sino de nosotros mismos". Creo que me ganaste desde esta línea. Se ve que es un libro muy interesante, muchas gracias por la reseña. Intentaré conseguirlo.

    Y tengo que decir que me gustan realmente tus reseñas porque realmente son eso: reseñas. ¡Hasta pronto!

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    1. Muchas gracias por tu apreciación, espero saber transmitir las sensaciones que los libros me producen, y este en concreto me gustó porque al igual que con "Amos de títeres" me imagino el revulsivo que supusieron en su momento. Espero que te guste, porque además es muy ameno y está escrito con oficio aunque tenga algunos pecadillos sin importancia. Saludos!

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  3. Hola otra vez, mi gallego amigo semivirtual devorador de libros (en realidad te envidio tu capacidad de leer tanto en tan poco tiempo, mientras que yo voy para el mes con "11/22/63" y eso que me ha encantado). Siempre he querido leer esta novela, mira que de adolescente me fascinó la versión de Ferrara (la vi un montón de veces en una época en la cual no era habitual tener películas de colección, así que la arrendé varias veces); en cuanto a la del 79 la vi ya adulto y la verdad no me gustó mucho, pese a que salía mi ídolo Leonard Nimoy (quizás deba darle otra oportunidad); y la última versión, derechamente la encontré un fiasco y lo peor fue su desenlace demasiado dulzón, el cual por supuesto se alejaba de la idea aterradora del clímax final original (que supongo esa era la intención del libro, pues no he tenido el gusto de leerlo)...En cuanto a la peli en blanco y negro...¡Pues nunca la he visto! (mea culpa)!

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    1. Creo Elwin, que la novela te gustará pues, si bien no está escrita de forma sublime, sí tiene el estilo adecuado y la calidad necesaria para la historia que narra, y domina tanto el ritmo con las dosis de suspense.
      Por mi parte, la versión que no vi fue la de Ferrara, que me parece un director inconstante, pues antes de esta película venía de dirigir su excelente "Bad Lieutenant" ("Teniente corrupto") y después de ella facturó "The Adicction", un filme sobre vampiros que no me gustó nada.
      La versión de 1956 tiene el encanto añejo de las viejas películas fantásticas en blanco y negro, y está resuelta con mucho oficio.

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    2. Je, je, je, te debo confesar que me gusta mucho el cine de Ferrara y su filme de vampiros decadentes en blanco y negro me agradó bastante la verdad (de hecho recuerdo haberlo comprado muy barato en DVD original y nuevecita; incluso después adquirí una copia más para regalársela a uno de mis alumnos favoritos cuando salió del colegio).

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    3. En mi caso creo que la juzgué más desde el enfado que me agarré con el director (y con el videoclub donde la alquilé, con la distribuidora española, con el responsable de la portada y, si me apuras, con el mundo) porque la portada estaba acaparada por Christopher Walken destacando como protagonista. Yo entonces estaba muy cautivado por el actor (había visto casi seguidas "La Zona Muerta", "El cazador" y "Batman vuelve") así que cuando descubrí que apenas salía unos minutos me desilusioné tanto que ya "crucifiqué" el filme hasta hoy. Tal vez deba volver a visionarla cuando tenga la ocasión.

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  4. A los lectores de Finney puede que les interese esto: https://analizandoelsistemadecontrol.blogspot.com.es/2017/11/alien-que-mensaje-ocultan-las-pelis-de.html

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