9 de enero de 2014

La banda de los musulmanes - Chester Himes

Como ya comenté en su día, durante mis pequeñas vacaciones no iba a descuidar los retos en curso, y hoy volvemos con el de las "12 novelas negras" lanzado por Patricia en Los relatos de Patri: leyendo y escribiendo, con un libro que me leí casi de un tirón. Cada vez estoy más agradecido de haberme animado con este género, por las satisfacciones que me está dando. Tras disfrutar las peripecias de "Por amor a Imabelle", volvemos a su autor y al Harlem más noir de la mano de los dos detectives más duros del barrio: Sepulturero y Ataúd. Vamos a verlo:


Título: La Banda de los Musulmanes (The Real Cool Killers)

Autor: Chester Himes, a quien conocimos en la reseña de su "Por amor a Imabelle".


Año de publicación: 1959

Resumen:  El asesinato a tiros de un hombre blanco en Harlem parece, en principio, fácil de resolver, pero se irá complicando de forma inexplicable para Grave Digger y Coffin. Un viajante de refrescos que no es lo que parece, un buscavidas, un proxeneta, una pistola de fogueo y una banda juvenil, a la que pertenece la hija de Coffin, harán que los dos detectives negros más implacables del barrio tengan que emplearse a fondo para solucionar el caso.

Género literario: Es un hard boiled en toda regla, con todos los componentes del género, y una novela negra con mucha acción y desarrollo policíaco-detectivesco, que muestra además una importante carga de crítica social.

¿Qué podemos destacar de él?: Su delicioso tono pulp, su lectura sencilla y ágil, su estilo limpio y directo, que hace fácil seguir la trama pese a las diferentes líneas de acción paralelas, y (con respecto a su predecesora) que Grave Digger y Coffin se convierten en protagonistas de pleno derecho y pasan al centro de la acción.


[Antes de nada, comentar que en esta traducción, Sepulturero Jones y Ataúd Ed Johnson recuperan sus nombres originales: Grave Digger y Coffin Ed, y esos serán por tanto los que usaré en la reseña. El narrador se refiere a las personas de raza negra como de color, pero en los diálogos, éstas se refieren a ellos mismos con el término negro.]

"La Banda de los Musulmanes" es la tercera entrega del "Harlem Cycle", la serie de novelas policíacas ambientadas en el barrio neoyorquino de Harlem, y protagonizada por los detectives de raza negra Grave Digger Jones y Coffin Ed Johnson. Si en la primera entrega tienen un papel secundario, ahora, como apunté arriba, pasan a ser los protagonistas, y su investigación será el leiv motiv de la trama. 

Para comenzar, creo importante destacar el mentado carácter hard boiled de la obra. Pensemos que era una literatura concebida para ser vendida en kioscos, en ediciones baratas (los famosos paperbacks), destinada al consumo masivo y a un público que buscaba el entretenimiento y la distracción. El formato y las leoninas exigencias de las editoriales en cuanto a ritmos y volumen de entrega [¿alguien ha dicho Bruguera?] condicionó en gran modo el contenido y el estilo literario de sus autores, aunque estos hicieron de la necesidad virtud, y se las arreglaron para darle a sus obras un calado mayor del esperado. Veamos:

Todo arranca con un elemento discordante: Un blanco llamado Ulysses Galen en un bar de Harlem, durante la noche. Su presencia provoca un sangriento altercado y, una vez en la calle, es tiroteado y muere, en un tumulto en el que intervienen Sonny Pickens (un buscavidas) y una banda de jóvenes ataviados como musulmanes, con turbantes y barbas, llamados en la traducción Los auténticos musulmanes fríos. Hasta el lugar del crimen se desplazan veloces como el rayo Grave Digger y Coffin. Los presuntos culpables huyen y la investigación comienza. 

Una portada muy hard boiled para una novela hard boiled

Para relatarnos esta investigación y para desarrollar la trama, Himes se sirve de un estilo simple pero descriptivo. Muy veloz, permite leer a una velocidad de vértigo. Limitado, como dije, por el formato, presenta una novela breve, que gracias a lo adictivo de su estilo y a lo interesante de la trama, hace que se consuma rápidamente, y si nuestro afán en sólo el entretenimiento, pasar un rato divertido y leer una buena historia de detectives, con mucha acción, violencia, peleas, muertes, tiroteos y un punto de sexo como mandan los cánones del hard boiled, veremos nuestras expectativas más que cumplidas.

Pero ya dije que Himes (como Hammett, Chandler, ...) fue más allá, y aprovechó sus escritos, como el presente, para realizar tanto un fino retrato sociológico de su entorno como una acerada crítica social [Esta es una de las mayores satisfacciones que me produjo descubrir la novela negra americana, su carácter crítico]. Y es que el Harlem por el que se mueven Grave Digger y Coffin es un barrio poco acogedor. Bares no demasiado recomendables, bloques de viviendas miserables donde se hacinan los vecinos; prostitutas, macarras [en España: proxenetas], bandas de delincuentes juveniles, borrachos agresivos, buscavidas sin oficio conocido... La crítica de Chester Himes no es victimista ni maniquea. No hablamos de pobres personas de raza negra y de malísimos blancos que los marginan y los explotan. Los habitantes de Harlem que recorren las páginas de estas novelas no son ningunos santos, aunque es más que evidente que son, muchas veces, fruto de sus circunstancias. De igual manera, el autor muestra el carácter de reducto, de ghetto que posee Harlem. Un hombre blanco no tiene, sencillamente, lugar allí, y su presencia provoca, tarde o temprano, problemas. 
"— Pues que es así, comisionado -asintió Grave Digger-. Todos los días, en Harlem, dos o tres veces al día, los negros ven cómo otro negro es perseguido por uno de su misma raza con un cuchillo, un hacha o un palo. O bien es perseguido por un policía blanco con una pistola, o por un hombre blanco, dispuesto a servirse de sus puños contra el negro de turno. Sin embargo, solamente en muy contadas ocasiones la gente de Harlem puede ver a un blanco perseguido por uno de ellos. Y más aún si se trata de un personaje blanco. Entonces se trata de un gran acontecimiento. Tienen la oportunidad de ver derramar la sangre de un hombre de raza blanca… y además, derramada por uno de los suyos. Para ellos ha llegado el Gran Día de la Emancipación. Como dicen en Harlem, éste será el Día de los Días. Es lo que Ed y yo combatimos siempre cuando tratamos de que Harlem sea un lugar seguro para la gente blanca."
La crítica se extiende a los medios de comunicación y al tratamiento que hacen de los acontecimientos luctuosos que se cuentan en la novela, pero eso ocurre al final del libro, por lo que no hablaré demasiado del tema para no desvelar detalles, pero en resumen la perspectiva de los periódicos es bastante tendenciosa.

Vemos igualmente como los locales, pese a estar frecuentados por gente de raza negra, pertenecen muchas veces a propietarios de raza blanca, e igualmente son blancos los policías (los ya celebérrimos policías irlandeses a los que me referí en otras reseñas), siendo Grave Digger y Coffin unas particulares excepciones. Su rareza provoca, como ya presentó Himes en su anterior novela, que deban emplearse a fondo para imponer respeto entre sus vecinos, que sienten desprecio por los policías negros. Y en verdad los dos se granjean el respeto y el miedo tanto por sus brutales métodos como por la aparatosa artillería que portan y la eficacia con la que la manejan. 
"— El teniente Anderson me preguntó anoche por qué nos aferramos a estas armas tan anticuadas cuando las nuevas son mucho mejor. Intentó venderme la idea de una de esas nuevas automáticas hidráulicas que disparan quince veces seguidas; afirmó que eran más veloces, más ligeras y tan seguras como éstas. A pesar de ello, le respondí que continuaban gustándonos éstas.
— ¿Le contaste lo rápido que puedes recargar?

Grave Digger llevaba su revólver, similar al de su camarada, debajo del brazo izquierdo.

— No, le dije que él ignoraba lo duros que son esos negros de Harlem -repuso Coffin Ed.

Su cara, llena de cicatrices a causa de un ácido, parecía siniestra a la penumbra del interior del auto.

— Debiste añadir -rió Grave Digger- que esas personas no sienten respeto por una pistola que no tenga un cañón de medio kilómetro de largo. Quieren ver aquello que puede causarles la muerte."

Me ha gustado que Himes prestase atención a un tema, que ya en 1959, era preocupante, y hoy me parece que sigue siéndolo: el de las bandas de delincuentes juveniles, representadas aquí por estos "Los auténticos musulmanes fríos", que ya muestras los típicos elementos de identificación. Vestimenta, ritos de iniciación, enemistad con otras bandas, portar armas, consumo de drogas... en el argumento vemos que cumplen un papel socializador, sustituto de la familia para varios de sus miembros, y los peligros que conlleva el modo de vida de estas agrupaciones. El hecho de que, como indica la sinopsis, la hija de Coffin Ed forme parte de la banda es una aliciente más de la novela y un elemento que le aporta mucha tensión, de lo que tampoco hablaré más. 

Como novela negra que es, y como ya comenté, contiene altas dosis de violencia (al menos, a mi juicio, el género noir debe ser violento) tanto física como emocional. Además de muertes, amputaciones de miembros, golpes, navajas, revólveres y secuestros, tenemos la oportunidad de acompañar a Grave Digger y ser testigos de sus métodos de investigación (Coffin Ed tendrá menos presencia en la obra, por circunstancias), tan lejanos de las elegantes, metódicas y frías deducciones de Sherlock Holmes o Hercules Poirot. Si en otras reseñas vimos que los detectives de la novela negra no se paran ante nada y son hombres de acción que patean calles y garitos buscando información, Grave Digger es la quintaesencia de este violador de madres (término que usa la traducción para trasladar el motherfucker que aparece no pocas veces en el texto) y es capaz de amenazar (y cumplir sus amenazas), golpear, intimidar y coaccionar para lograr lo que busca. Y conseguirlo. 

En esta ocasión, la añeja portada de "Circulo del Crimen" me
parece estupenda, y además relacionada con el texto

Dije, y no me olvido, que el sexo (y la perversión del mismo), siguiendo el espíritu hard boiled, está también presente. Pues el comercio del sexo, la explotación sexual de las jóvenes negras, es un pilar muy importante de la trama y explica las motivaciones de varios personajes y el porqué ocurren determinados acontecimientos. Asoma aquí también la crítica social, tanto en esta trata de blancas propiamente dicha, como en la actitud del entorno social en el que se desenvuelve, incluso por parte de los implicados, y yo al menos me quedé perplejo, aunque de nuevo me recuerdo que todos somos fruto de nuestras circunstancias. Pero de nuevo prefiero no incurrir en el spoiler, mejor que lo leáis vosotros mismos. 

Para concluir y no extenderme, sólo citar, por último, que Himes maneja, a la vez, varias líneas de acción paralelas, lo que le proporciona a la novela un carácter muy cinematográfico, pero que pese a ello no se hace en absoluto complicada de seguir, pues tienes claro en todo momento lo que está ocurriendo y, lo que es más importante, cuándo está ocurriendo. Yo al menos no encontré ningún fallo de continuidad, y estas distintas unidades de acción simultáneas enriquecen mucho el conjunto final de la obra. 

¿Más datos de interés?: Poco en esta ocasión. Ni adaptaciones cinematográficas ni nada similar. Sólo he encontrado dos grupos musicales. El trío de jazz "The real cool killers":


Y la veterana banda de punk-rock francesa Real Cool Killers:


Que podéis escuchar en Myspace (sí, aún existe) o en Youtube, donde incluso hay algún documental sobre ellos de la tele francesa.


Y así concluimos la reseña de hoy. Como es habitual, me gustaría recomendaros la lectura de este autor, tanto si os gusta la novela negra americana como si sólo buscáis una lectura ligera y entretenida, que lo es y mucho. No puedo sino agradecer a María Acosta  que me presentase a este Chester Himes y me prestase sus viejos y leales ejemplares de "libro amigo" de Bruguera, desde los que me enganché a las aventuras de Sepulturero y Ataúd. Gracias también a todos vosotros. Nos leemos!


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5 comentarios:

  1. Uff me interesa me interesa! aunque muchos de estos titulos por aqui nada de nada

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    1. En España los publicó en su tiempo la entonces todopoderosa editorial Bruguera, que casi monopolizaba la literatura de kiosco, con docenas de revistas, libros de bolsillo, novelitas románticas y de vaqueros, tebeos... en su revista mensual "Círculo del Crimen", de la que me encanta poner portadas por el encanto pulp que tenían, se leyeron en España a Chester Himes, Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Elmore Leonard...

      En la actualidad las reeditan Akal, en bolsillo, con un precio muy bueno, y RBA, en una edición más cuidada pero bastante más cara.

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  2. Tomás, cada vez que leo tus críticas a estas novelas negras me doy cuenta de lo que me estoy perdiendo. A ver de si una vez por todas me compro algunos de estos libros este año y lo leo (en todo caso, ya tengo proyectados como 4 lecturas después del que ahora mismo estoy gozando, je).

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    1. Yo te animo a que pruebes este género Elwin, pues yo tampoco era conocedor del mismo y algunas de sus historias me parecen cautivadoras. El caso de Chester Himes es curioso, porque sus novelas se enmarcan en la literatura de kiosco, de distracción, en las dimenovels (como las novelitas del oeste o románticas que tan populares fueron en España, y no se si en Chile) y sin embargo fue capaz de dignificar el soporte y valerse de esa humilde palestra para crear tramas complejas y hacer denuncia social. Por ahora todas las lecturas han sido de novela negra estadounidense, a ver si en breve me animo con algún autor europeo.

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  3. Amigo mío, debes leer si dudarlo a mi compatriota Roberto Ampuero, que creo ya te lo he recomendado, en especial sus novelas con el detective cubano radicado en Valparaiso Cayetano Brulé. Te vas a divertir un montón, además de que poseen bastante humor e ilustran magníficamente nuestra llamada "chilenidad".

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