20 de diciembre de 2013

Amos de títeres - Robert A. Heinlein

Año 2007. La Tierra vive en paz mientras se recupera de la Tercera Guerra Mundial. Pero la amenaza llega del espacio, y no en forma de un ataque violento e intimidatorio, sino como una invasión sutil e invisible. Sólo la más secreta de las agencias del gobierno estadounidense puede detenerlo. Pero ¿cómo luchar contra un enemigo que no puedes reconocer y que se ha infiltrado en todos los estamentos de la sociedad? 


Publicada en 1951, Amos de títeres (The Puppet Masters, también se puede encontrar como La invasión sutil y Titán invade la Tierra, pues tuvo varias traducciones al castellano) es obra de Robert A. Heinlein. Ingeniero, militar, escritor, ganador de cuatro premios Hugo, primer Gran Maestro de la SFWA, político frustrado, impulsor de la Ciencia-Ficción y adalid del individualismo.

Es una novela de Ciencia-Ficción dura, del subgénero de «invasiones extraterrestres» (del que fue pionera), con un estilo propio de los relatos de aventuras, espionaje y agentes secretos, y un cierto tono belicista. 


Dicen los entendidos que debemos agradecer a Robert A. Heinlein que dignificase la C-F, la sacase del reducto de las publicaciones pulp y la llevase al gran público y a la mayoría de edad. Por mi parte sí que puedo afirmar que en esta novela observé muchos de los elementos que considero característicos y definitorios de la rama dura de este género literario. Veamos:

Para comenzar, tenemos el estilo narrativo del autor. Si os gusta la sencillez de Isaac Asimov, su forma de hacer cercana la historia, os gustará Mr. Heinlein. Simple, directo, expeditivo, espartano diría. Relata de forma casi telegráfica, incluso un pelín abrupta por momentos. No existen prácticamente descripciones, y las que hay son muy breves, del estilo "una estancia larga y rectangular". Está narrada en primera persona y abunda en diálogos, compuestos de frases escuetas y directas. 

Esto se traduce en un ritmo narrativo trepidante, frenético. Suceden gran cantidad de acontecimientos, y casi no hay motivos de respiro. Si una palabra define este relato es Acción. Continuamente está ocurriendo algo, y consigue un efecto cautivador y adictivo irresistible, de esos libros que no puedes dejar de leer.


El argumento supuso una novedad en su momento, pues la idea de un ataque a la Tierra por parte de una raza extraterrestre estaba muy vinculada a la visión de H.G. Wells en su La guerra de los mundos: Una invasión militar, violenta y con sofisticado armamento. Heinlein, por el contrario, propone una invasión sigilosa, por parte de pequeñas criaturas con aspecto de babosa, procedentes de Titán, que se acoplan al cuello de los humanos (y otras criaturas como monos, perros, caballos...) tomando el control de su mente y doblegando su voluntad, pero manteniendo la apariencia de que son autónomos, como si de títeres se tratasen [de ahí el ilustrativo título ;) ]. De tal manera que resultan más terribles si cabe, porque crean una sensación de psicosis, de paranoia, que lleva a los terrícolas a desconfiar unos de otros y a implantar severas medidas de control, como el nudismo obligatorio o la matanza de mascotas susceptibles de propagar los parásitos invasores. 

La trama tiene un cierto carácter bélico, militarista, pues transcurre en gran parte en las clásicas salas de mando, con gigantescos paneles a través de los cuales el Estado Mayor sigue el desarrollo de la guerra y de las zonas controladas por el enemigo. 

Curiosa portada, inspirada en la cartelería constructivista,
y que, por una vez, guarda estrecha relación con el texto.

La acción transcurre en su totalidad en los Estados Unidos (lo que más tarde se convertiría en un cliché) y ello trae una de las principales críticas que reciben obra y autor: Se percibe claramente un marcado anticomunismo, y es fácil asociar a las babosas invasoras con la amenaza soviética. De igual modo, y con un ácido sentido del humor, Heinlein juega con los tópicos y estereotipos de otros países: los libertinos franceses felices con la imposición del nudismo, los flemáticos y decorosos ingleses negándose a desnudarse, y los soviéticos son retratados como el país idóneo para la invasión de las babosas, pues de cualquier modo ya actúan como si estuviesen dominados por ellas.

Ahí no acaban las críticas a este "Amos de títeres", pues el autor hace un alegato a favor del individualismo (los protagonistas se valen sólo de sí mismos para superar las dificultades, y muchas veces renuncian a ayudar a sus semejantes si ello supone un retraso o una molestia para su misión), tan opuesto al colectivismo comunista, y la obra tiene momentos de un machismo que hoy día nos sorprende:
«—Esperemos a que esto se resuelva, querido —me dijo—. Después, si sigues deseándolo, me casaré contigo. Hasta entonces, gozarás de todas las ventajas del matrimonio y estarás libre de cualquier responsabilidad.»
«—¡Abrázame! —La abracé, tratando de no tocar sus quemaduras. Entonces ella dejó de temblar—. Perdóname, Sam. Soy una débil mujer.»
Mi recomendación personal es tener en cuenta la época y la situación en la que fue escrita. En 1951, con los inicios de la Guerra Fría y el pánico a la guerra nuclear, y durante la Caza de Brujas del McCarthismo. Aconsejo dejar a un lado los prejuicios y leerla como lo que es: una historia de Ciencia-Ficción entretenida, divertida, narrada a un ritmo infernal y que rebosa de autos voladores, medicina y drogas futuristas, geografía postapocalíptica (Manhattan es un inmenso cráter) y acción desenfrenada. 

Es más, si nos distanciamos un poco y la vemos con nuestra mentalidad actual, podemos disfrutar de la crítica que el autor realiza de las instituciones sociales de su país, como el ejército, los políticos y la comunidad científica, que no sale muy bien parada (impagables los expertos enfrascados en discusiones bizantinas sobre conceptos teóricos mientras la plaga alienígena no para de extenderse).

Otro de los títulos que recibió la novela. 

A estas alturas de la reseña me falta hablar de los personajes, y es que merecen mención aparte. En línea con el estilo narrativo parco y seco del autor, los protagonistas están también apenas perfilados y, además del ya mentado individualismo que guía a todos ellos, se caracterizan por su ausencia de matices, son bastante planos y poco elaborados. Yo los definiría como fríos, asépticos y pragmáticos. No crean empatía, y no parece ser esa la intención de Heinlein. Más bien están al servicio de la historia y de la ideología del autor, que es un total exterminio del enemigo, sin lugar al armisticio o la diplomacia, como nos muestran algunos pensamientos del protagonista: 

«Yo no sabía nada, y me daba igual. Mi único interés en los titanes era lograr su destrucción.»
«Cualquiera que se acercase a menos de cien metros de mi cabaña tendría que mostrarme su espalda desnuda, o lo dejaría seco.»
Los tres personajes principales son Eliseé Nivens, el protagonista, al que durante casi todo el libro se dirigirán como Sam, y cuyo nombre se cita de manera anecdótica; "el Patrón" (o "el Viejo" en algunas traducciones) su jefe y a la vez su padre, y Mary (cuyo verdadero nombre es Allucquere). Los tres pertenecen a una oscura y desconocida agencia secreta del gobierno estadounidense, y la relación entre ellos es tan fría e impersonal como con el resto de secundarios de la novela. Hasta el punto de que la relación sentimental entre Sam y Mary es completamente desapasionada y casi profesional, pues más allá de llamarse querido y querida las muestras de amor entre ellos son mínimas.  

Antigua edición del libro con el título de "La invasión sutil"

En conclusión, este Amos de títeres es una muestra de Ciencia-Ficción dura llevada a su máxima expresión: Preponderancia de los elementos científico-técnicos en el argumento, lenguaje sencillo y asequible, y personajes poco profundos. La trama es simple y la historia, para su época, muy ocurrente e innovadora (pensemos la de veces que la hemos visto después refrita de una u otra forma). Por mi parte, puedo imaginarme el revulsivo que supuso en su día, y a falta de leer algo más del autor, voy entendiendo que se le considere tan fundamental para el género. 

Adaptaciones:

En 1994 fue adaptada a un largometraje dirigido por Stuart Orme, con Donald Sutherland como Andrew (el patrón), Eric Thal como Sam y Julie Warner como Mary. En un serie B facturado con un presupuesto muy justo y destinado al público devoto del género. Fue su primera adaptación oficial, tras infinitos plagios y versiones no autorizadas.


En España, por supuesto, se retituló como Alguien mueve los hilos, tal vez por evitar la confusión con las películas de la saga de terror The Puppet MasterCreo recordar que se publicó directamente a vídeo, pero no me hagáis mucho caso, tal vez tuvo un breve y poco notorio paso por las salas de cine. 

Sam contempla una babosa, en un fotograma poco afortunado que le da cara de bobalicón.

Por su parte, y gracias a su aparición en la serie Futurama, las babosas cerebrales terminaron por convertirse, por méritos propios, en todo un icono de la cultura pop.


Echadle un vistazo a los resultados de búsqueda en Google para «brain slugs futurama» y asombraos con la cantidad de monerías (diademas, sombreritos, pinzas del pelo, cupcakes, peluches...) que hay relacionadas con estos encantadores seres.  Además, ¿no recuerdan bastante los los Goa'uld de StarGate a estas babosas de Titán?

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16 de diciembre de 2013

Maleficio - Stephen King

Billy Halleck tiene una gran carrera como abogado, una familia que lo adora, una vida acomodada y un sobrepeso considerable. Su felicidad se ve interrumpida cuando atropella a una mujer gitana. Declarado inocente, el padre de la fallecida lo maldice con dos palabras: más delgado. A medida que pierde peso a un ritmo imposible, Billy comenzará la desesperada persecución de su maldiciente para intentar revertir su angustiosa situación.

Maleficio Stephen King

Publicada en 1984, Maleficio (Thinner) es una obra de Stephen King publicada bajo el seudónimo de Richard Bachman. Es una novela de género fantástico, misterio y mucho suspense, con elementos sobrenaturales y pequeños toques de terror psicológico, al estilo de las clásicas historias de Dimensión desconocida, Creepshow o Relatos desde la cripta. Es la última novela que King publicó como Richard Bachman, y destaca por su carácter fantástico, su estilo narrativo trepidante y repleto de acción, y la inclusión de la etnia gitana en el argumento.

Lo primero a tener en cuenta es que Maleficio es un libro de Richard Bachman, el alter ego que King utilizó entre 1977 y 1984 para publicar una serie de novelas en las que cambiaba el Terror por la Ciencia-Ficción y el Fantástico. Como Bachman, el estilo narrativo difiere también un poco del habitual de King. Así, no tenemos las extensas escapadas costumbristas que engordan las novelas de Stephen King, aunque la acción se ubique en Nueva Inglaterra, parte de ella en Maine. La subtramas están mucho menos desarrolladas, y sólo hay una unidad de acción. Todo esto se traducirá en una menor extensión del texto. 


Maleficio Stephen KingMaleficio Stephen KingMaleficio Stephen King


El estilo narrativo es muy ágil, trepidante, con la sensanción de «¡qué pasará, qué pasará!», de querer saber rápidamente qué ocurre después. 
La historia es sencilla y no demasiado original, aunque sí lo es el tratamiento de la misma: Billy Halleck es un abogado de gran prestigio al que todo le va bastante bien. Tiene una mujer que lo ama, una hija adorable, ingresos saneados y vive en Fairview, una pequeña localidad residencial de Connecticut para gente con un alto nivel de vida. Un día, atropella a una mujer gitana, causándole la muerte. Gracias a su amistad con el juez, sale indemne, pero el padre de la fallecida lo maldice con las citadas palabras "mas delgado". Billy comienza a adelgazar varios kilos por día, hasta que se decide a poner fin a la situación, que está derrumbando su hasta entonces perfecto e idílico mundo. 

No es lo más ocurrente de King, pero es precisamente ese regusto clásico a las viejas historias fantásticas de series como las citadas arriba o cómics como Dossier Negro o Creepy las que aumentan el disfrute de este Maleficio. El ritmo narrativo tan vivaz, las descripciones cortas, la acción continua, con Billy embarcado en una persecución contrarreloj en busca de los gitanos (que viajan nómadas por Nueva Inglaterra en sus caravanas) a medida que su pérdida de peso se agrava, provocan un suspense que hace tomar la novela y leerla volando. 

Richard Bachman
Supuesta foto de Richard Bachman. En realidad Richard Manuel,
el corredor de seguros de Kirby McCauley, agente literario de King.

Pensando que el libro ya es de 1984, y que las cosas han cambiado mucho desde entonces, vemos como los gitanos aparecen retratados de una forma bastante clásica: nómadas que recorren el país sin detenerse más de tres o cuatro días en cada pueblo, donde hacen exhibiciones artísticas (malabares, danza), leen la buenaventura y organizan peleas de perros y juegos de azar. El tratamiento de King/Bachman me parece bastante ecuánime, en cuanto no es ni buenista, pues reconoce sus actividades ilícitas, ni peyorativa, pues fuera de la maldición que está en el centro de la trama, los muestra como oportunistas que se aprovechan de la expectación que causa su llegada para hacer algo de dinero rápido y desaparecer cuando su presencia empieza a molestar y las fuerzas del orden los invitan a irse. 

Además de Taduz, el viejo gitano que maldice a Billy, un hombre de extraordinaria longevidad, agrada el personaje de su bisnieta Gina, una mujer de gran belleza exótica, vengativa, con carácter y un fuerte rencor hacia los «hombres blancos de ciudad» [lo que los gitanos españoles llaman payos o castellanos, es decir, todo aquel que no es gitano], que despierta el deseo de aquellos que la ven.  

Maleficio Stephen King

Se nota una cierta crítica social (más casi una crítica del cinismo y la hipocresía de la sociedad bienpensante) por parte de Bachman/King en cuanto al trato que estos «hombres blancos de ciudad» dan a los gitanos, por una parte discriminándolos abiertamente pero por otra acudiendo a ellos cuando se presentan, ya en busca de pociones, remedios y lecturas de fortuna (dando así pábulo a la superchería que en apariencia detestan), ya de diversiones ilegales, como las peleas de perros. Resalta en especial la atracción que el aspecto salvaje y exótico de las mujeres gitanas como Gina despiertan en los hombres. 

En cualquier caso, se trata la resiliencia del pueblo gitano, que siempre sospechoso habitual y siempre en entredicho, aguanta lo que le echen y tira para adelante:
«Pero, naturalmente, la raza de los errabundos nunca muere. Eran unos desarraigados al llegar y se iban de la misma manera, arbustos humanos que cortan toda clase de lazos y se evaporan de la ciudad con dólares en sus grasientas carteras, ganados fichando algo de lo que ellos mismos abominan. Habían sobrevivido. Hitler trató de exterminarlos, junto con los judíos y los homosexuales, pero sobrevivirían a miles de Hitler, supuso.»
[En la historia de España hay muchos ejemplos como la Gran Redada o el reglamento de 1943 de la Guardia Civil]

En el texto constan muchos diálogos en romanó, el lenguaje de los gitanos, y en la traducción no se adjunta transcripción. Esto le da un poquito más de misterio a la trama [En España muy pocos gitanos hablan romanó, pues hablan caló, que es léxico romaní sobre la gramática castellana, y han aportado al español muchas palabras como chaval, chavó, estaripén, chanar, biruje, pestañí, marar/marelar, fuqui, najar/najelar, acais, fetén, molar,camelar, chorar, gachó/gachí, churumbel, malage...]

Siguiendo con la trama, sorprende cómo el autor articula todo el argumento en torno a la maldición de Billy, y como su adelgazamiento antinatural trastorna por completo su vida. Otros dos personajes implicados en el juicio y puesta en libertad de Billy sufren también su respectiva maldición, y en ellas Bachman/King añade un toque desagradable, de gore al estilo clásico.

Richard Bachman
Imagen de «Richard Chapman» que acompaña a Blaze,
la novela de dicho autor que escribió en 1973 pero publicó en 2007. 

El desarrollo de la novela es, muy rápido. Trascurre en apenas unas semanas, y tras la persecución de los gitanos por parte de Billy, a lo largo de Nueva Inglaterra, llega un desenlace de confrontación que resulta electrizante, de gran energía, con Billy ayudado por su amigo Richard Ginelly, un hampón de Nueva York que contrapone sus métodos más terrenales a los sobrenaturales de los gitanos.  Sobre el final en sí, es uno de los habituales de King (ni firmando como Bachman puede resistirse a ellos) por lo que agradará a unos y enfadará a muchos. 

Con todo lo dicho, cabe decir que, además de un un vigoroso relato fantástico con gran cantidad de suspense, es una reflexión sobre la psique humana y el terror que está en la mente de cada uno, pues Billy se ve acosado, entre la incomprensión de las personas de su ambiente, que lo consideran loco (pues las maldiciones gitanas, al igual que el vudú, sólo funcionan en quien cree en ellas) y sus propios terrores, como son la sensación de culpa y de injusticia. Destacaría especialmente el tema de la culpa, y cómo duda sobre hacerla extensible a su mujer, corresponsable del atropello.

Como aspecto curioso y divertido, Bachman se permite bromear a costa de Stephen King, y de paso se ríe un poco de aquellos que le atribuían al primero mucho más talento que al segundo:
«—No. Y, Billy, yo no considero exactamente las espinillas como algo fuera de lo normal. Estás empezando a parecer como de una novela de Stephen King.»
En resumen, Maleficio es un serie B muy digno, escrito con mucho cariño y oficio, y sin ser una obra maestra del género, sí es una lectura muy entretenida, adictiva, y agradable si te gustan las viejas y buenas historias de fantasía oscura y angustiosa. 

La novela está dedicada a Claudia Inez Bachman, ficticia mujer del ficticio Richard Bachman, y supuesta autora de la espuria foto de Bachman mostrada arriba. Es citada en la saga La Torre Oscura

Thinner Stephen King


La película:

Esta obra de serie B tuvo una adaptación a una película también de serie B. Rodada con un presupuesto muy bajo en 1996 por el artesano Tom Holland, con Robert John Burke como Billy Halleck, Joe Mantegna como Richard Ginelly, Michael Constantine como Tadzu y Stephen King como farmacéutico. 

Thinner Stephen King

Thinner (en España no se tradujo el título) es una perfecta muestra de cómo se puede hacer una película digna y entretenida sin necesidad de grandes presupuestos ni de efectos digitales. Sólo talento, actores implicados, un buen maquillaje, marionetas y mucho oficio. 

Thinner Stephen King
El aspecto de Taduz es mucho menos repulsivo que en la novela

Maleficio puede ser una lectura interesante para el público español, pues permite comparar la realidad del pueblo gitano en los Estados Unidos con la de la sociedad española, siendo España uno de los países del mundo con mayor proporción de población gitana, unas 600.000 personas. De ellas, el 45% viven en Andalucía donde, cada 22 de noviembre desde 1996, se celebra el Día de los gitanos de Andalucía. Hoy día, la práctica totalidad de los gitanos españoles son sedentarios, habitan en viviendas normales y desarrollan todo tipo de profesiones, aunque siguen enfrentándose a la discriminación y a los estereotipos que los vinculan con la delincuencia, el chabolismo, los oficios ambulantes y la autoexclusión social.

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12 de diciembre de 2013

El libro de la selva - Rudyard Kipling

La vida en las tierras salvajes se rige por su propia ley. Hombres y animales deben conocerla, cumplirla y respetarla. Tanto la historia de Mowgli y sus hermanos de manada, como las del resto de protagonistas de estos cuentos son ejemplos de moral, de honor y de integridad. Desde la selva hindú hasta el círculo polar ártico, la vida se abre camino en una lucha tan inclemente como hermosa. 


Publicado en 1894, El libro de la selva / El libro de las tierras vírgenes (The Jungle Book), es obra de Rudyard Kipling, uno de los escritores más trascendentes de la literatura inglesa, Premio Nobel de literatura, masón e imperialista.

Es una recopilación de relatos de aventuras, protagonizados por diferentes personas y animales humanizados, ambientados en escenarios exóticos, y que tienen un propósito moral y ejemplarizante. Destaca por la humanización de los animales protagonistas, que representan a diferentes tipos de personas y grupos sociales, el exotismo que transmiten, sus diferentes estilos que van desde el relato de aventuras hasta la fábula clásica, y el carácter moral que poseen. 


Su lectura permite descubrir que la célebre historia de Mowgli, compuesta de ocho cuentos, NO ES TODO lo que se cuenta en "El libro de la selva". Sí que es cierto que ocupa algo más de la mitad de la obra, pero se adjuntan además otros siete relatos independientes no relacionados con el niño-lobo. A partir de ahí, las diferencias con la imagen proporcionada por el cine se vuelven abismales. 

Rudyard Kipling era un imperialista convencido y militante. Pero no lo juzguemos con nuestra óptica actual, pensemos que vivió en pleno auge del imperio británico, aquel que tenía en la India -que él tanto conoció y amó- su joya de la corona. Así, en los distintos animales que se pasean por las páginas de estos relatos, podremos identificar tanto a los abundantes y peculiares tipos que habitaban aquel país como a sus castas, desde las más elevadas (los cazadores como el tigre, la serpiente o el lobo) hasta las más humildes (los carroñeros como el chacal) y los parias o «intocables», en este caso los monos, que viven fuera de la ley, ignorados y despreciados por el resto de habitantes de la jungla. 

En la India no hay orangutanes, pero el rey Louie canta y baila, así que no importa

La idea central de Kipling es que la Ley es necesaria y debe cumplirse para que la sociedad funcione. En la Naturaleza, quien no cumple la ley sufre las consecuencias. Gracias a la ley de la selva Mowgli es aceptado en la manada y criado como un lobo más, y por culpa de la misma ley sufrirá el conflicto entre su humanidad y su animalidad, entre naturaleza y civilización, que le marcarán a lo largo de los cuentos que protagoniza. Cabe decir que el Mowgli de Kipling es una figura más próxima a la de Tarzán que a la del candoroso niño del cine. Mowgli, señor de la selva de Seonnee -vemos al ser humano como dueño de la naturaleza- no duda en imponer su voluntad a los animales, guiarlos a la lucha y empuñar el cuchillo cuando quiere hacerse respetar. No es un libro infantil: Es un libro hermoso, con unas descripciones preciosistas y con pasajes de gran belleza, de espiritualidad incluso, pero al igual que la naturaleza, es cruel y despiadada. Unos deben morir para que otros vivan.

De igual modo, sorprenden gratamente los personajes de Baloo, un firme y severo maestro de la ley, encargado de instruir en ésta a los lobatos de la manada, y que reparte coscorrones a los alumnos poco aplicados, y la serpiente Kaa, firme y leal aliada de Mowgli, anciana pero temible y respetada en la selva. Baghueera es un personaje independiente, libre y con un punto misterioso, pero igualmente fiel y devota de Mowgli. 

Rudyard Kipling, con Bagheera. Obra de Vanessa Marston. 

Mención aparte merecen los anárquicos y caóticos monos, el pueblo sin ley, parias que viven lejos del suelo, sin memoria, sin líderes, sin intereses en nada, condenados a una eterna barbarie y a ser despreciados por todos, representan una vez más la tesis de Kipling, la de la necesidad de cumplir una ley y unos preceptos para que la sociedad sea viable. Tal vez sea una justificación de la actuación británica en la India.


El resto de los relatos: 

Hay dos ambientados en el circulo polar ártico:

Quíquern, protagonizado por un esquimal y por su perro de trineo, que narra las rigurosas condiciones de vida en un entorno tan hostil, y la estrecha relación, casi simbiótica, entre humano y animal, que tiene un estilo a las historias de Jack London.

La foca blanca, una hermoso relato, casi una fábula, protagonizado por una foca del citado color, que desea salvar a sus congéneres de las matanzas que los humanos hacen de ellos, y busca por todo el mundo un santuario virgen para su raza. Es una historia muy evocadora. 

Y cinco ambientados en la India:

Rikki-tikki-tavi, que es el nombre de una mangosta, la cual halla acomodo en el jardín de una familia, y en muestra de fidelidad y agradecimiento se propone limpiarlo de cobras. 

Los servidores de Su Majestad es un relato muy original. Un soldado inglés, que entiende el lenguaje de los animales, escucha como diversas especies de éstos (mulos, caballos, bueyes, camellos y elefantes) hablan con orgullo sobre sus papeles en la batalla (tirar de cañones, servir de montura a un húsar, transportar carga). Podría entenderse que cada animal simboliza a un cuerpo del ejército (artillería, caballería, intendencia...) y elogia el papel de los mismos en el poderío militar británico.

Los enterradores tiene un delicioso regusto a fábula clásica de Esopo o Samaniego. Un viejo cocodrilo conversa con un chacal y una grulla (animales carroñeros, serviles y rastreros) sobre su próspera y larga vida. Tiene un final impactante y, como el resto del libro, cargado de tintes morales. Muestra además la importancia de los ríos y las áreas fluviales en la sociedad hindú.

El milagro de Purun Bhagat es la narración más filosófica y espiritual del libro. Purun Bhagat es un hindú criado a la inglesa, que abandona su alta posición social y su celebridad en ambos mundos (colonia y metrópoli) para vivir como un santón. Es un elogio de la vida sencilla y de la comunión con la naturaleza. 

Toomai de los elefantes es la sencilla pero bonita historia de Toomai, el jovencísimo descendiente de un linaje de mahouts (conductores de elefantes) y de su magnífico elefante Kala Nag. Toomai desafiará la voluntad de su padre, pues desea ser cazador de elefantes salvajes (captor de ejemplares vivos para domesticar) y no mahout. La visión de un acontecimiento único y casi legendario le hará cambiar de parecer. 

Cada cuento va acompañado de una canción al final del mismo (y algunos más de una durante el texto) que en la traducción tienen verso libre y no riman, respetando así el traductor el sentido original. A su vez, las narraciones están literalmente abarrotadas de palabras hindúes, muchas de ellas, según el traductor, incluso inventadas por Kipling, o usadas con un significado diferente al original. Estos vocablos le dan mucha musicalidad y exotismo al texto. 

Todos los cuentos comparten, en cualquier caso, su ubicación en la naturaleza, en las tierras vírgenes a las que hace referencia el título, en grandes espacios abiertos donde el hombre vive de forma precaria y está expuesto a continuos peligros. Se contrapone así a Kim, que se centraba en el mundo de los hombres y de sus poblaciones. 


El libro de la selva en el cine:

Existen muchas adaptaciones a la pantalla, grande y pequeña, de diferente calidad y grado de ambición:


- En 1937 se estrena Elephant Boy, adaptación del relato Toomai de los elefantes, dirigida por Zoltan Korda y protagonizada por Sabú. 

- En 1942, de nuevo dirigida por Zoltan Korda, y protagonizada por Sabú, se estrena la primera adaptación de las aventuras de Mowli, con el título de Rudyard Kipling's Jungle Book. Es bastante fiel al texto original y, como es de dominio público, se puede visionar libremente


- En 1975, se emite en televisión un cortometraje del animador Chuck Jones, que adapta el relato Rikki-Tikki-Tavi. Está disponible en Youtube

- En 1989 se estrena en Japón la serie de anime Shonen Mowli, producida por Nippon Animation, que en España emitió primero Antena3 y despúes algunas cadenas locales. En 1993 se editó un largometraje que refunde varios fragmentos de la serie. En Youtube se pueden encontrar algunos vídeos, como el opening y ending en japonés



Versiones de Walt Disney Pictures: 

- La primera y más importante se estrenó en 1967. Con el fin de destinarla al público infantil, se edulcoró en gran medida el texto original, y la intención moralizante de Ruydard Kipling desaparece por completo, dando lugar a un discurso vitalista. Incluyó números musicales hoy muy populares. Así, Baloo pasa a ser un buenazo despreocupado que enseña a Mowgli las virtudes de no trabajar demasiado, en vez del riguroso maestro que corrige a la manada de lobatos a base de zarpazos. Kaa pasa a ser villana en vez de aliada, y los monos tienen un monarca que baila y canta a ritmo de jazz. 



- En 1994, estrena la cinta de imagen real El libro de la selva: la aventura continúa (Rudyard Kipling's The Jungle Book), dirigida por Stephen Sommers, con Jason Scott Lee en el papel de Mowli y caras conocidas como Lena Heady, Sam Neill o John Cleese. Muestra a un Mowli adulto, que regresa a la sociedad humana por amor a la hija de un militar británico. Las críticas fueron negativas con unanimidad. 



- En 2003 edita una secuela, estrenada directamente a DVD. En ella, Mowli intenta adaptarse a la vida entre los seres humanos, pero echa de menos a sus amigos de la selva. Por ello, se escapa de su familia adoptiva con ayuda de Baloo. Pero su amiga humana Shanti le sigue, y juntos deberán escapar de Shere Khan, que desea vengarse de lo ocurrido en la primera parte. 

Contó con las voces de Haley Joel Osment como Mowli, John Goodman como Baloo, John Rhys-Davies y Phil Collins. 


- En 2013, Disney lanza un remake en animación digital 3D, con un largometraje y una serie de televisión de 50 capítulos, que en España emitió ClanTV, considerándose apta para menores de 7 años.



- En 2016 se estrena una adaptación de la película de 1967, con gráficos CGI mezclada con imagen real, contando con las voces, entre otras, de Bill Murray como Baloo, Ben Kingsley como Bagheraa, Idris Elba como Shere Kahn, Scarlett Johanson como Kaa y Christopher Walken como rey Louie, que en esta versión no es un orangután sino un gigantopitecus prehistórico. 

Incluye nuevas versiones de las canciones originales, y la calidad de sus efectos visuales fue reconocida con el premio Óscar


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8 de diciembre de 2013

El largo adiós - Raymond Chandler

Por casualidad, Marlowe entabla relación con un curioso individuo al que ayudará a salir del país, tras lo cual descubre que es sospechoso de asesinar a su esposa. Como presunto cómplice, no dudará en investigar el caso, aún cuando éste sea cerrado. Contratado a su vez para localizar a un escritor desaparecido, Marlowe se verá entre dos casos que se entremezclan y en los que todos los implicados tienen algo que ocultar. 



Publicada en 1953, El largo adiós (The long goodbye) es obra de Raymond Chandler. Escritor, reportero, veterano de la primera guerra mundial, fue vicepresidente de una multinacional petrolera pero lo despidieron por su vida disoluta. Buscavidas que desempeñó todo tipo de empleos, desde bracero hasta empleado de banca, y creador de Philip Marlowe, probablemente el detective más famoso de la literatura después de Sherlock Holmes. 

Es una perfecta novela negra, con todos los elementos propios del género, de corte policíaco, con una trama compleja y llena de intriga, donde destacan los marcados giros argumentales. 

Está considerada la obra más completa y ambiciosa de Chandler, que presenta una profunda introspección en los pensamientos y las motivaciones de los personajes, realiza una crítica social despiadada y es un compendio de todos los elementos característicos del género negro.


El largo adiós es la sexta novela protagonizada por Philip Marlowe, de un total de siete (y dos relatos breves). Chandler reflejó en ellas el paso del tiempo, y si en la primera, El sueño eterno, Marlowe tiene 33 años, aquí ya cuenta con 42. Cansado, curtido, cínico y desencantado, pero aún así íntegro e idealista como siempre, Marlowe protagoniza aquí la que los entendidos consideran la obra maestra de su papá literario. 

Y os preguntaréis, ¿por qué no comencé por la primera, como es lógico y normal? Pues la verdad es que no lo sé. Tal vez porque me gustó el título, porque me convencieron las reseñas de Goodreads o porque la había cargado en el Kindle hace tiempo. Pero aunque convenga tener la referencia de las entregas previas, esta El largo adiós es una historia independiente y autoconclusiva y puede leerse sin conocer las anteriores. 

Bruguera, siempre en nuestros corazones

Para comenzar, y aún con mi escaso conocimiento de la novela negra, me atrevo a afirmar que esta narración es el ejemplo perfecto y arquetípico del género. Todos y cada uno de los componentes que le asociamos están representados: El detective solitario y endurecido, la mujer fatal, la Policía corrupta, el potentado con muchos trapos sucios que esconder, la justicia comprada, los guapos o hampones, la trama retorcida y ramificada que nunca deja de girar y sorprender, la violencia, los bajos fondos, y sobre todo el ambiente sórdido y oscuro y la crítica social, de la que hablaremos con amplitud. ´

La acción se ubica en Los Ángeles, a principios de los años 50, y se centra en la llamada «Alta Sociedad» y sus entresijos, pues Marlowe se moverá entre millonarios, escritores superventas y sus editores sin escrúpulos, dandys ociosos, médicos de prestigio y damas de sociedad de moral distraída. 

Para entendernos, Raymond Chandler, lector compulsivo de Black Mask, en la que publicó, era un ferviente admirador de Dashiell Hammett, y tiene muchos puntos en común con el autor de Cosecha roja. El más destacable, a mi juicio, es la mentada crítica social, que es aún más incisiva y encarnizada que la de su inspirador, porque es más mordaz. A través de las andanzas de Marlowe, el autor disecciona y pone en tela de juicio el sistema y los valores de la sociedad estadounidense, de la que no sale bien parada persona o institución alguna, ni los poderes públicos, ni las fuerzas del orden, ni la empresa privada, ni el sistema penitenciario, ni los medios de comunicación, ni los individuos:

«Los diarios son propiedad de los ricos. Ellos los publican. Los ricos pertenecen todos al mismo club. Claro que existe la competencia..., una competencia dura, implacable, por la circulación, las primicias, las crónicas exclusivas. Todo lo que usted quiera, siempre que no dañe el prestigio, el privilegio y la posición de los propietarios. Si lo hace, entonces se baja el telón.»

Y Marlowe es el mejor vehículo para esta crítica. Un hombre que paga el precio de su integridad y de su idealismo, que recibe todos los palos posibles, que se ve involucrado en un supuesto asesinato sólo por querer ayudar a una persona a la que no conoce de nada. Me fascinó el carácter del personaje, que Chandler muestra a través de unos diálogos acerados, cargados de cinismo y de acidez, de réplicas ingeniosas y de frases memorables. La novela contiene gran cantidad de ellos, y parecen disputarse la frase más lacerante.

Otro elemento a tener en cuenta, como ya comenté, es la trama. Resulta compleja, porque se ramifica y se enreda entre los dos casos que Marlowe debe atender: el primero, la huida a México de Terry Lennox, el misterioso hombre al que ayuda sin apenas conocerlo, borrachín y marido florero de una ociosa millonaria; y el segundo, la búsqueda de Roger Wade, un célebre escritor alcohólico con tendencias autodestructivas. Los dos casos, en apariencia sin conexión, terminarán por entrelazarse y nos harán leer con atención, pues conviene no perderse ni una coma, tal es la complicación que alcanza por momentos. 

Me gustó en especial la cantidad de giros argumentales que contiene, y las continuas vueltas de tuerca al argumento, que se relanza una y otra vez cuando parece que se va a estancar. El libro tiene una cierta extensión, y hay que decir que de no ser por estas piruetas podría hacerse un poco tedioso, y que si fuese más largo sin duda terminaría por serlo, aunque las sorpresas llegan hasta la última página y no debemos sacar conclusiones hasta que lleguemos al punto y final. 

La portada de la edición que yo leí, impreso en la Argentina
en 1973 (en España estábamos en plena censura todavía)

Disfruté también de la citada capacidad de introspección de Chandler en la mente de sus personajes. Así, tendremos cumplida información de las motivaciones de los protagonistas, y el autor se muestra como un buen conocedor de la naturaleza humana y de la época y la sociedad que le tocaron en suerte. La novela está narrada en primera persona, y los pensamientos y opiniones de Marlowe (que realmente es un trasunto del propio autor) forman parte de la misma, no se limita a narrar, sino que reflexiona, opina, hace juicios de valor y nos transmite todo su desencanto y su frialdad con los que le rodean. Marlowe es un personaje imperfecto, y él lo sabe, lo cual lo hace más humano y creíble. 

Y otra portada. Salta a la vista que es un libro muy reeditado. 

Por último, a nivel formal, el libro (que se divide en numerosos capítulos breves) muestra unos niveles narrativo y estilístico muy elevados, con un autor que domina a la perfección el desarrollo de la acción y que sabe manejar los tiempos. La influencia de Dashiell Hammett es menor en este aspecto, porque Chandler es más literario, se recrea en el texto y hasta realiza descripciones, que sin ser extensas sí son precisas e ilustrativas, y se para más en los detalles que su mentor, permitiéndose incluso momentos líricos:
«Nos despedimos. Seguí el auto con la mirada hasta que se perdió de vista. Subí las escaleras, entré en el dormitorio y deshice toda la cama para volver a hacerla. Sobre una de las almohadas había un cabello largo y oscuro. Sentí un peso en la boca del estómago. Los franceses tienen una frase para eso. Los muy sinvergüenzas tienen una frase para cada cosa y siempre tienen razón.

Decir adiós es morir un poco.»
Además de una novela policíaca y de intriga, este El largo adiós es también, en resumen, un pequeño estudio sobre el ser humano, sus peores defectos y la sociedad defectuosa en la que vive. Aún con todo, la bonhomía y la integridad de Marlowe son un ejemplo. Creo entender que para el autor, pese a la coraza indolente e inexpresiva con la que lo protege, su detective es el último hombre honrado de Los Ángeles. 


La película:

Aunque resulte difícil imaginarse a Philip Marlowe y no ponerle al momento la cara de Humphrey Bogart, en la adaptación cinematográfica de El largo adiós (en España Un largo adiós, porque sí) que Robert Altman dirigió en 1973 el encargado de dar vida al inmortal detective fue el entrañable Elliott Gould. El director trasladó la acción a los años 70 y la ambientó en los entresijos de Hollywood y la industria del cine. 

¿Por qué siempre les cambiamos el título? Menos mal
que en esta ocasión sólo fue el artículo determinado. 

Debo decir que no he visto la película, aunque tiene buenas críticas y en general las puntuaciones rondan el 7 sobre 10. Como curiosidad, tiene bastantes apariciones no acreditadas o cameos, como las de David Carradine o Arnold Schwarzenegger como matón con mostacho.



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4 de diciembre de 2013

Cuernos - Joe Hill

La vida de Ignatius Perrish ha sido un infierno desde que Merrin, su novia, fue violada y asesinada. Tras una enorme borrachera, se despertará con un par de cuernos en su frente. Pronto descubrirá que la gente le confiesa sus secretos más ocultos y oscuros. Quizá pueda valerse de su nuevo poder para demostrar su inocencia de un crimen que todos le imputan,  o tal vez ésto le traiga aún más problemas...


Publicada en 201, Cuernos (Horns) es obra de Joe Hill, príncipe del terror, escritor y guionista de cómics.
Es una historia de género fantástico en su vertiente más oscura, con una trama que combina misterio, intriga y elementos de la novela policíaca y de la literatura de terror, y que está marcada por un humor ácido y muy mordaz. 

Y es que partimos de una idea disparatada, fantástica, fruto de una imaginación cruel y retorcida. Ignatius Ig Perrish se despierta una mañana, tras una borrachera monumental durante la que hizo cosas horribles, y descubre que le han nacido cuernos en la frente. No cuernos figurados, metafóricos (que también) sino dos astas de hueso puntiagudas y largas como un dedo anular. Pero lo peor no es tener cuernos de diablo, sino que a la gente no parece importarle, y se confiesa con él de sus pensamientos y sus secretos más íntimos y comprometedores. Así, Ig comenzará un recorrido en el que descubrirá que TODOS le consideran autor de la truculenta muerte de su novia, y que nadie en su pequeño pueblo de Nueva Inglaterra le guarda especial aprecio ni buenos deseos. 

De esta manera, Joe Hill arma una historia de corte fantástico pero que puede verse en cierta manera como una novela de misterio o incluso policíaca: Ig enfrentará a las personas de su entorno (familia, amigos, su no-novia, vecinos y hasta a su párroco) obteniendo información de ellos, en forma de confesiones a cada cual más sórdida y, al menos para mí, hilarante. Pues la sinceridad total que provocan los cuernos de Ig harán aflorar lo peor de los diferentes interlocutores, que sin la acción del superyó freudiano exteriorizan lo peor que esconden en su mente. 

El escenario de Cuernos nos recordará al momento a los de papá King: Una pequeña localidad de Nueva Inglaterra llamada Gideon, próxima a Derry por lo que nos indican, donde no faltan los lugares que nos evocan a aquella, tanto una fundición abandonada como la colina y el río que la rodean, tan parecidos a los Barrens donde transcurrían las aventuras del Club de los Perdedores


La narración, en tercera persona, alterna el momento presente con diversas retrospectivas, tanto a la infancia y adolescencia de Ig, como a momentos más cercanos en el pasado y a situaciones en las que él no estaba presente, pero sí otros personajes implicados en la trama. Mediante esta forma de narrar, Hill nos va entregando la información a trocitos, de manera paulatina como ya dijimos, provocando un efecto curioso: Nuestra percepción y nuestra idea de los diversos protagonistas van cambiado a medida que vamos conociendo las circunstancias que los llevaron a tomar decisiones y a actuar como actúan. En este aspecto, el libro nos sorprenderá en ocasiones con giros inesperados. 

Los diversos personajes, tanto protagonistas como secundarios, están muy matizados y desarrollados con mimo. Además del propio Ig, una persona derrotada y deprimida que vive en un continuo impasse desde la muerte de Merrin, su novia de toda la vida, de la que estaba perdidamente enamorado, están su amigo Lee Thorneau, indolente y con un ramalazo psicótico considerable; Glenna su novia, o mejor dicho no-novia, con la que convive pero por la que no siente nada; Terry, su famoso (es músico en un programa de tv de gran audiencia) y bienintencionado hermano, y toda una cohorte de secundarios a cada cual más pintoresco y delirante, una vez conocidas sus interioridades. 

Pero aún así, Cuernos tiene una peculiaridad, algo que a mi juicio lo apea del sobresaliente. No conseguí empatizar con los personajes, aún con toda su humanidad no logran transmitir simpatía, ni que nos identifiquemos con ellos. En especial Ig despierta lástima, compasión, pero siempre tuve la sensación de que no aprovecha al máximo la ventaja que le otorga su recién adquirido poder, y que en realidad no hace (ni hizo en el año transcurrido desde entonces) todo lo necesario para lavar su nombre y demostrar que no mató a Merrin, casi como si se hubiese rendido y la cuestión ya le fuese indiferente. Probablemente fuese la intención del autor, crear un antihéroe, un perdedor existencialista que no provoque empatía en el lector, aunque a mí me hubiese gustado un héroe más al uso. Cuestión de gustos. 


Lo que no se le puede negar a Joe Hill es un talento narrativo envidiable. Domina a la perfección todos los recursos, y la influencia de papá King se nota en una de sus mejores armas: Una frases impactantes, lapidarias, que destilan ironía y que te quedan grabadas. Se agradece, pues animan mucho el texto, ya que la narración por momentos se ralentiza y pierde algo de fuelle, en especial en las partes retrospectivas, que pese a todo son imprescindibles para entender la historia, aunque Hill, siguiendo la estela de papá una vez más, gusta también de recrearse en pequeños detalles costumbristas. Aún con esta irregularidad en el tempo narrativo, el libro tiene 450 páginas, con lo cual no llega a hacerse pesado. 

Eso sí, debo señalar que Cuernos tiene, a mi parecer, uno de los mejores arranques que he leído últimamente, y los primeros párrafos son una lección de cómo crear interés en el lector, con frases para enmarcar.

A nivel personal, me ha sorprendido y agradado la notable presencia del catolicismo en la novela, siendo católicos tanto el protagonista y su familia como Merrin y la suya. Me ha gustado porque no suele ser habitual en los relatos estadounidenses, aunque tiene sentido en cuanto a que el diablo es una figura eminentemente católica (algunos credos protestantes niegan su existencia). Esto permite también al autor reflexionar sobre la figura del demonio, haciendo notar que muchas religiones lo consideran un ente benefactor de la humanidad. 


El citado dominio narrativo de Hill es extensible a las descripciones, que son amplias e inspiradas, tanto las de lugares como las de personas, ayudando a introducirnos en la narración, y haciéndonos ver el ambiente sórdido y áspero que le imprime a la historia. 

Cuernos es considerada por muchos críticos la obra maestra de Joe Hill. Yo, por mi parte y a falta de leerme El traje del muerto opino que es una lectura muy entretenida, amena, adictiva y divertidísima por el fuerte humor negro y la mala leche que contiene, aunque echo de menos el tono evocador, mágico, de ensoñación, que tanto disfruté en "Fantasmas". Está presente también en momentos puntuales, en especial en las retrospectivas protagonizadas por unos jóvenes Ig y Merrin enamorados sin remisión, pero creo que "Cuernos" se queda un pasito por debajo de la nota máxima. En notas escolares (ya sabéis que no puntúo las reseñas) sería un Notable. 

Por último, resalta el valor de Joe Hill como creador de "momentos" memorables, tanto las citadas escenas evocadoras como en especial lo que para mí es más significativo de este libro: las diferentes entrevistas de Ig con los interlocutores sincerándose con él. Alcanza niveles de acidez y corrosión que a mí me arrancaron más de una carcajada por la mala baba que se gasta el autor. 



La película:

El 31 de Octubre de 2014, víspera de Todos los Santos, Shamaín, o Halloween por aquellas latitudes, se estrenó en Estados Unidos y en el Reino Unido la adaptación cinematográfica, dirigida por el francés Alexandre Aja, protagonizada por Daniel Radcliffe como Ig Perrish (papel para el cual se descartó a Shia LaBeouf, afortunadamente según mi criterio), Juno Temple como Merrin, Max Minghella como Lee Thorneau y, entre otros, Heather Graham como Veronica, la camarera que podría salvar a Ig con su testimonio pero a la que pierde su afán de celebridad. 




En vez de los cuernos rectos y puntiagudos, lisos y apuntados hacia el frente que se describen en el libro, en la película han optado por unos cuernos curvos y rugosos de sátiro. Aquí tenéis más fotografías. Tiene ficha en IMDB y en Filmaffinity. El propio Joe Hill fue productor ejecutivo, y salvo los habituales detalles necesarios para adaptarla al lenguaje cinematográfico, es bastante fiel a la novela.

Juno Temple es una Merrin idónea. Este fotograma ¿no os recuerda a la
Ofelia de Millais? La melena pelirroja le da un toque prerrafaelita.

La fotografía juega mucho con los contrastes de luz y color, con tonalidades cálidas y suaves para las escenas románticas de Ig y Merrin en el bosque, que por su candidez tienen un aire prerrafaelita (ayudado por la melena pelirroja de Merrin), y por oposición las escenas más fuertes tienen una "luz dura" que marca mucho los contornos, donde todo resulta más áspero.

Me atrevo a ver, o querer ver, en Joe Hill, un homenaje a su padre Stephen King, en las escenas de la infancia de Ig y sus amigos, que tanto recordarán al espectador a secuencias de It o Stand by me.

En cuanto al guión, hay alguna omisión importante (como la impactante escena en la que Ig empuja a su abuela, en silla de ruedas, por un terraplén abajo) y cambios de cierta entidad, como el papel de Terry, el hermano de Ig. 



Mi parecer personal es que es una buena película de género fantástico, y un excelente Serie B facturado con medios, con solvencia por parte del director y con implicación por parte de los actores. Daniel Radcliffe está genial como Ig, y muestra sus recursos actorales, con lo que supongo aclarará por fin que es mucho más que Harry Potter. Juno Temple resulta una Merrin perfecta, sacada punto a punto de la novela, y el resto del reparto es fruto de un casting acertado, donde los actores y actrices secundarios aceptan su lugar, como Heather Graham, antigua primadonna  que pasa a un papel modesto en el que brilla sin estridencias.


La cinta ofrece momentos de humor negro, que provocan la risa incómoda, derivados de las confesiones que los diversos personajes hacen a Ig, y de sus consecuencias. Los momentos en la consulta del médico, tanto en la sala de espera como en el gabinete, son divertidísimos, al igual que la escena (que no estaba en el libro) de la batalla campal entre periodistas.


Las diversas opiniones que he leído muestran a un público dividido, y mi conclusión personal es que no es una película para todos los públicos, porque tiene muchos elementos de Serie B que para un público generalista pueden parecer pobres o mal acabados, que sin embargo fascinarán a los amantes del género fantástico. Se nota la pasión de Joe Hill por las viejas cintas de terror y fantasía de artesanos como George A. Romero, John Carpenter o Roger Corman, y sin duda Alexandre Ajá ha sido una elección correcta, y un director cuya carrera habrá que seguir.

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2 de diciembre de 2013

Gringo viejo - Carlos Fuentes

El periodista y escritor Ambrose Bierce, viejo y cansado, se niega a morir de forma indigna. Atravesando la frontera, se adentra en el México de 1913 para unirse a la Revolución y morir heróicamente. Su camino se cruzara con los de su compatriota la institutriz Harriet Winslow y el General Arroyo, un revolucionario obsesionado con la venganza. El choque de culturas, la búsqueda de la propia identidad y el ansia de libertad de un país entero protagonizan esta historia, con la revolución mexicana como telón de fondo. 



Publicada en 1985, Gringo viejo es obra de Carlos Fuentes, uno de los autores mexicanos más leídos y renombrados. Recientemente fallecido, fue también guionista de cine y diplomático. Fue reconocido con los premios Rómulo Gallegos en 1977, Nacional de Literatura de México en 1984, Cervantes en 1987, Internacional Menéndez Pelayo en 1992 y Príncipe de Asturias en 1994, entre otras distinciones. Doctor Honoris Causa por varias universidades como Harvard, Cambridge, la Nacional de México, la Veracruzana, la Autónoma de Sinaloa, la de Quintana Roo, la de Veracruz, la de Puerto Rico o la de las Islas Baleares. 

Es una novela dramática, de corte histórico, con un trasfondo bélico, que combina personajes reales con otros imaginarios, y que crea una narración ficticia a partir de sucesos históricos documentados. Puede considerarse igualmente una novela romántica.

Destacan el original punto de partida de la historia, la cuidada ambientación, el estilo cercano al realismo mágico y que, pese a tener una linea argumental sencilla, es una obra de gran complejidad por su estructura narrativa inusual y por el carácter interior que tiene, y del que hablaremos en esta reseña. 

Decíamos que la idea inicial de la novela es muy original. Bien, Carlos Fuentes arma la historia a partir de la misteriosa desaparición en México del escritor, periodista y veterano de la guerra civil estadounidense Ambrose Bierce (en KindleGarten, por ahora, sólo reseñamos muy brevemente un relato suyo), quien, cansado de la vida y con setenta años ya cumplidos, en 1913 dejó como despedida una carta a sus amigos en la que decía negarse a morir de enfermedad, de viejo o cayéndose por una escalera. Deseaba morir en combate, o fusilado. Dicha carta pasó a la posteridad por la frase «Ser un gringo en México... ¡Ah, eso sí es eutanasia!».

A partir de ahí, Fuentes fabula con lo que pudieron ser los últimos días de Bierce en México, si bien nunca se nombra al personaje, que durante toda la obra se llamará simplemente el gringo viejo.

Así, y como nos recordarán numerosas veces a lo largo de la lectura, la intención del gringo viejo es morirse. Simple y llanamente. Es un hombre mayor, desencantado, cínico y atormentado por sus demonios interiores y un pasado que le remuerde. Con una visión romántica pero amarga de la vida, será el contrapunto al resto de personajes de la novela, lo que servirá de motor para otro pilar de la misma: la contraposición de México y los Estados Unidos, dos mundos contiguos pero totalmente opuestos y antagónicos.



Para Fuentes, los Estados Unidos son orden, civilización, un mundo urbano donde priman la frialdad, las formas y las emociones contenidas, la religión recogida, el recato, los sentimientos reprimidos. México es caos, desorden, ruido, barbarie, naturaleza de vastas extensiones, fuerza, pasión y expresividad, orgullo, deseo de vivir libre y con dignidad. 

Hay que decir que, para mostrar todo este salvajismo, el autor se vale de un lenguaje crudo, explícito, tremendista, escatológico incluso. No ahorra palabras malsonantes para transmitir la sensación de suciedad, de sordidez, de aridez, de repulsión en ocasiones. Los personajes sudan, sangran, escupen, orinan, defecan, mestrúan... el texto muestra vida, con todas las consecuencias. 

Este clima desagradable, desabrido, impregna toda la narración, e incluso las escenas de sexo carecen (a mi parecer, que no soy ningún entendido en el tema) de erotismo. Se muestra un sexo animal, violento, sin lugar para el amor o el cariño. Hasta las descripciones son duras y chocantes.

Pero dije que es un libro de contrastes, y lo mantengo. Al igual que existe todo lo citado, contiene también pasajes de un lirismo increíble, de gran belleza, muy expresivos. Lo que desconcierta a muchos lectores es la capacidad del autor de pasar de un extremo al otro en la misma página. 

Dentro de esta belleza, de esta expresividad, me parece ver una influencia clara y directa de Juan Rulfo, tal vez condicionado por la temática, tan similar a la de muchos relatos de El llano en llamas, y por el dominio de todas las técnicas narrativas por parte de Fuentes, que tiene un manejo perfecto de todos los recursos. A nivel técnico, la obra es sencillamente intachable, y el tono mágico y de ensoñación me trajeron reminiscencias de mi adorado Rulfo, y yo encantado, por supuesto.

Es de agradecer, porque llegamos a otro punto delicado de la obra, y que muchos tachan de pretencioso e impostado, entre otros epítetos: Es una lectura compleja,y la limpieza estilística ayuda a sacarla adelante. Es compleja por varias razones. La primera, la narración no es lineal, sino que hace continuos saltos adelante y atrás, pero no avisa de ellos, no son flashbacks y flashforwards , sino que de repente puede comenzar un diálogo en el que interviene un personaje que ha fallecido hace varios capítulos, o retormarse una escena que quedó atrás hace rato, y continuar a partir de ahí. No se si lo puedo explicar con claridad, pero la idea es que la narración "viene y va", dando vueltas continuamente sobre sí misma. 

Ambrose Bierce, genio y figura

La segunda razón de esta complejidad es que es una historia más mental que física. Me explico: La narración no avanza sólo a través de acontecimientos, sino que se construye sobre los diálogos, los pensamientos y el (temido) monólogo interior de los personajes. Alternando el punto de vista de diferentes narradores, extensos diálogos y no menos extensos relatos de los pensamientos de los protagonistas, Carlos Fuentes va articulando la narración, de forma que la trama, que en sí es sencilla, se alambica y retuerce haciendo que necesitemos un cierto grado de abstracción para aprehender todo lo que Gringo viejo quiere contarnos.

La tercera razón para esta complejidad viene de mano de los personajes, que ya va siendo de hablar de ello, ¿no? Además del gringo viejo, tenemos a la estadounidense Harriet Winslow, una solterona de 30 años (recordemos la época), cuyo padre, oficial del ejército, desapareció en la guerra de Cuba, que rompe con toda su vida en Washington para trabajar como institutriz de una rica familia de hacendados en el norte de México, sin saber que es territorio rebelde. Harriet seguirá, en la novela, el clásico viaje del héroe, representando para ella una búsqueda de la identidad y de su destino personal, el conocido viaje de crecimiento. Pero paralelamente tenemos al General Tomás Arroyo, que personifica tanto a México como país, como a la Revolución: es la fiereza, la brutalidad, el orgullo, el deseo de dignidad, de liberación, el odio y la rabia. La interacción de estos dos personajes, tan opuestos, es la extensión de la contraposición permanente de Estados Unidos y México, y paradójicamente ambos (especialmente Harriet) formarán su identidad a través del otro. 


Fuera de esta complejidad, y del carácter interior o de introspección psicológica del libro, que tantas opiniones negativas recaba, yo deseo destacar su valor costumbrista, y el retrato que realiza de los diferentes tipos del México de la época revolucionaria: las soldaderas o Adelitas, los niños, los ancianos, las prostitutas, los rebeldes, los oficiales salidos del pueblo como Arroyo, los soldados condenados a luchar a los que tanto les da un bando que otro, los militares de honor... igualmente, a través de la voz del General Arroyo, el relato de las injusticias, vejaciones, abusos y maltratos a los que los hacendados sometían a los campesinos, que son por momentos escalofriantes, y que a mí me movieron a la compasión, sobre todo por la impunidad en la que se movían. Sin entrar en el spoiler, sólo contaré un momento muy emotivo, con mucha significación: Cuando todos los peones de la hacienda entran en el salón de baile y se ven, por primera vez en su vida, reflejados en un espejo, tomando conciencia de su propio cuerpo y su propia imagen, que nunca habían visto antes. 

Otro punto a resaltar es la fuerza de los personajes, el grado de detalle que les proporciona el autor, lo matizados que están. Tanto el gringo viejo, como Harriet, como Arroyo están dibujados con mimo y concienzudamente, y transmiten mucho sentimiento, mucha credibilidad. Mi favorito ha sido el propio gringo viejo, por la historia que arrastra, por su temeridad y su desapego de todo, pero tal vez el más llamativo sea Tomás Arroyo, por la energía que desprende. 

Elenco principal de la adaptación cinematográfica de la que hablaremos después:
Gregory Peck como el gringo, Jane Fonda como Harriet y Jimmy Smits como Arroyo

En resumen, por no extenderme mucho más, y sabiendo que me dejo muchas cosas en el tintero, estamos ante una novela complicada pero que se puede disfrutar si se lee con calma y con predisposición, aunque no la recomiendo como lectura de distracción, porque requiere complicidad y un poco de concentración para no perder el hilo. 


La película:

En el año 1989, el cineasta argentino Luis Puenzo llevó Gringo Viejo al cine, con el mismísimo Gregory Peck (Matar a un ruiseñor) como el gringo viejo, Jane Fonda (Danzad, danzad, malditos) como Harriet Winslow y Jimmy Smits (La ley de Los Ángeles) como el General Arroyo. Incluye la aparición de Pedro Armendáriz hijo como Pancho Villa.

Atentos a los innovadores formatos a pie del cartel

Como anécdota, Jane Fonda estuvo nominada al Razzie a la peor actriz por su papel en esta película. Como dato de interés, la película tiene un tono mucho más amable que el libro, y carece de la crudeza del mismo. En particular, el personaje de Arroyo está bastante dulcificado y despojado de la fiereza y crueldad que posee en la novela. Si en la novela el gringo viejo no es nombrado en ningún momento, en la versión cinematográfica se especifica desde el primer momento que se trata de Ambrose Bierce.

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