30 de noviembre de 2013

KindleGarten ediciones presenta Cuentos de San Andrés

Feliz día de San Andrés! Hoy es un día importante para mí, como aspirante a escritor aficionado y como único miembro de ese sello espurio que es KindleGarten Ediciones, la pequeñísima editorial que se enorgullece (ejem) de presentar la versión completa de Cuentos de San Andrés.

Ya tenéis a vuestra disposición, si deseáis hacerles un pequeño hueco en vuestra ya nutrida lista de lecturas pendientes, las dos partes que componen esta novela corta, que consta de doce capítulos y cien páginas. 


Para facilitar la descarga, he preparado un único archivo .zip  de 1,5 mb que incluye:

- El libro en PDF
- El libro en EPUB
- El libro en MOBI
- La portada en JPG
- Y el archivo de metadatas para aquellos que uséis Calibre u otro gestor de bibliotecas similar.

Cuentos de San Andrés se distribuye de forma libre y gratuita, y carece de DRM. Con los tres formatos proporcionados, debería ser compatible con casi cualquier plataforma de lectura del mercado (PCs, tablets, smartphones, e-readers...) y en cualquier caso pueden convertirse de formato usando Calibre o aplicaciones similares.

Esta obra está publicada con licencia Creative Commons Reconocimiento - No comercial - Compartir Igual 4.0 Internacional. Y diréis «ah, pues me parece muy bien pero, ¿eso qué quiere decir?». Pues lo siguiente:

Que con "Cuentos de San Andrés" PUEDES:

- Descargarte el archivo, copiarlo, distribuirlo, difundirlo, imprimirlo, fraccionarlo, editarlo o modificarlo.
- Incluirlo en una antología (total o parcialmente), usarlo en el ámbito educativo, en un club de lectura, en un librofórum... lo que desees. Cualquiera de esos usos me haría un hombre satisfecho y feliz. 
- Modificar la obra, o crear obra derivada. ¿No te gusta el final? Puedes cambiarlo. ¿Te gustaría hacer algún otro cambio? Adelante. ¿Quieres hacer un fic? Sería un honor y me haría sentir como un ratón encima de un queso. ¿Te gustaría adaptarlo a una webserie? ¿A una obra de teatro? ¿A un audiolibro? ¿Continuar la historia donde yo la dejé? ¿Hacer una precuela? Lo que quieras. La historia y los personajes son todos tuyos. 

Las únicas condiciones son:

- Reconocer la autoría original de Tomás Rivera, que soy yo.
- Que la obra derivada debe tener la misma licencia que la original, 
- Y hacerlo sin carácter comercial. No puedes obtener beneficios económicos de la obra original o de sus derivadas. Si deseas usarla con fines benéficos (por ejemplo con una obra de teatro aficionado, o una antología literaria, cuyas hipotéticas recaudaciones vayan destinadas a una labor prosocial) tienes mi aprobación y mi colaboración, aunque debes destinar la totalidad de las ganancias a dicha labor y a cubrir los gastos lógicos e inevitables de la distribución.


Y acabando ya con el tema árido, paso a hablaros un poco sobre este "mi libro"...

Me he atrevido a hacer una SINOPSIS, aunque no se me dan demasiado bien. Allá va:

Américo Santos y Altagracia Cisneros se aman, pero la fortuna parece negarles la felicidad de una sencilla vida juntos en su pequeño pueblo de San Andrés. Cada uno habrá de buscar su propio destino. Un padre posesivo, una sociedad conservadora, una religión omnipresente y una cruenta guerra civil marcarán sus caminos, donde caben la alegría, la soledad, la tristeza, el amor, la muerte, la esperanza y el humor, en el tormentoso antaño de una nación imaginaria que simboliza a toda Iberoamérica.

Y ahora debo pediros disculpas porque en mi Nota del autor del final de la Primera Parte os mentí, y os sigo mintiendo, ya que no la modifiqué. En ella afirmo textualmente: «Por supuesto, todos los hechos acá narrados son por completo ficticios y no tienen correspondencia con ningún acontecimiento histórico real y documentado. Pura invención». Eso es rotundamente FALSO, y creo que merecéis saberlo. Esta es mi primera intentona de escribir algo, así que soy un total ignorante del proceso creativo y de las licencias que un "escritor" puede tomarse, pero he de reconocer que parte de lo que aparece en este relato no es por completo fruto de mi inventiva. En el texto he colado historias, detalles, pinceladas y curiosidades extraídas del natural, de cosas que me han ocurrido o que han pasado en mi entorno cercano en algún momento del pasado, de memorias de otras personas, de anécdotas históricas, de recuerdos que gente mayor me ha contado o ha comentado públicamente y he visto en la TV, o en el diario, o en Internet... Estoy atento y a lo mejor en una conversación informal... zas! aparece una frase estupenda y me la apropio. Es decir, soy un ladrón de realidades, que después retuerzo o retoco un poquito para solaparlas en mi narración. Desconozco si esto es legítimo o práctica habitual, en cualquier caso está hecho desde el cariño y a modo de homenaje.

De igual modo, muchos de los personajes y lugares están inspirados por personas y emplazamientos que existen o han existido, o de amalgamas y combinaciones de varios de ellos, lo cual es también sentido tributo y carece de mala intención.

Así pues, soy un farsante. Espero que podáis perdonarme, y en lo sucesivo os prometo que no volveré a intentar engañaros.





[Editado a última hora: En el momento de publicar esta entrada, estoy leyendo Gringo viejo de Carlos Fuentes. En ella existe un personaje que tiene un nombre, una descripción y un papel muy similares a otro personaje que yo incluyo en mi escrito. Os puedo asegurar que Cuentos de San Andrés estaba escrito y terminado antes del leerme el libro de Don Carlos Fuentes. O es coincidencia, o mala suerte, o lo leí en una sinopsis y se me pegó... no lo sé. En cualquier caso, os aseguro que no hay intención, y como muestra de buena fe me autoacuso de plagio inconsciente o de plagio presciente]

Por otra parte, el libro no tiene notas a pie de página ni anotaciones. Creo que las necesitaría, sobre todo porque me he permitido introducir frases y expresiones en gallego, que deberían ser traducidas. Pero soy de la opinión que a veces, algunas cosas pierden la gracia o la esencia al explicarlas, y dejándolas a la libre interpretación de cada uno, será el lector el que construya con ellas su propia historia o su manera personal de entenderla.

De todas formas, me gustaría, con el tiempo, ir escribiendo en este mismo blog entradas sobre las personas, lugares, historias y anécdotas que están detrás de estos Cuentos de San Andrés, si su lectura os agrada y esa información adicional os resulta de interés. Vamos, que os daré la tabarra (si tenéis a bien dejaros) a cuenta del librito durante un buen tiempo.

En la parte formal, he hecho todo lo posible para que el texto vaya limpio de erratas y pecadillos, revisándolo varias veces de cabo a rabo, aunque seguro que algo se me pasó, por lo que os pido disculpas por adelantado.

Comentaros también que el libro tiene su ficha en la red social Goodreads, donde podéis puntuarlo, comentarlo, recomendarlo a otras personas o darle un tirón de orejas virtual al autor si algo no os gusta.
Me encantan los burros. Tienen un no se qué...

Sin pretender aburriros más, os dejo a vuestra entera disposición Cuentos de San Andrés, que podéis descargar cuando gustéis desde Google Drive en el siguiente enlace:
Si alguno de vosotros tiene problemas con la descarga o con el archivo, os rogaría me lo comunique y se le enviaré por mail o por otro medio similar.

Y esto es todo. Os agradezco a todos y cada uno el apoyo y el interés demostrado durante este tiempo y que tantas fuerzas me han dado para sacar adelante este pequeño proyecto, que es para vosotros desde ya mismo. Espero que disfrutéis de estos Cuentos de San Andés aunque sólo sea un poquito.

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29 de noviembre de 2013

22/11/63 - Stephen King

Cuántas veces hemos soñado con volver al pasado y cambiarlo, ¿verdad? A Jake Epping se le presenta la oportunidad, aunque su propósito es ambicioso y casi irrealizable: Evitar el asesinato del presidente Kennedy y cambiar con ello la historia del mundo que conocemos. Pero el pasado es obstinado y no le gustan los cambios. Jake lo descubrirá cuando se embarque en una misión que le llevará a través de un mundo más inocente y más puro pero no menos peligroso que el suyo. 


Publicada en 2011, 22/11/63 (11/22/63) es obra de Stephen King. Es una historia que combina drama, suspense, misterio, fantasía y Ciencia-Ficción, que con el argumento de un viaje temporal, realiza un retrato retrospectivo de la sociedad y la cultura modernas estadounidenses. 

22/11/63 no es sólo uno de los mejores libros de Stephen King, sino una de las mejores novelas de este siglo XXI. Y es que el rey lo ha vuelto a hacer. Recuperando el texto largo (900 páginas), en lo que muchos opinan que se maneja mejor que en el breve, sirve una combinación de géneros que lo hace tan emocionante que pronto te olvidas de que estás leyendo un tochazo. Contribuye a la amenidad el hábil manejo del tempo narrativo, creando puntos que relanzan el ritmo cuando piensas que va a decaer, pues King le da otro giro y todo vuelve a la acción. El libro está dividido en seis partes y unas notas finales que podrían considerarse una parte más. En cada una de ellas prepondera una temática, con unas más centradas en el costumbrismo que tan bien maneja el autor, otras en la acción y una sexta parte que entra de lleno en el terrero de la Ciencia-Ficción distópica y que yo percibo como un homenaje a Ray Bradbury y su relato seminal El ruido de un trueno (tanto autor como relato son citados expresamente en la novela). 

Y es que 22/11/63 trata, como ya dijimos, sobre los viajes temporales, pero también sobre los efectos que los mismos tienen sobre la continuidad espacio-temporal del mundo que conocemos. De tal modo que el ya célebre Efecto Mariposa está en el centro de la narración, pero tratándose de Mr. King tiene que haber necesariamente una vuelta de tuerca, un giro más, y normalmente ese giro es hacia lo siniestro, hacia lo terrorífico. Ahora lo veremos:

¿Viajes en el tiempo? Hagamos uno al pasado del clan King

La premisa parece sencilla. En un lugar tan prosaico como el almacén de una hamburguesería existe un túnel del tiempo, una madriguera de conejo que conduce de forma invariable al 9 de septiembre del 1958. No importa cuanto tiempo pase el viajero en el pasado, minutos, días o años, cuando retorne, en su presente sólo habrán transcurrido dos minutos. Y cada viaje de vuelta supone un reinicio completo, una puesta a cero, lo que permite tantos intentos de cambiar el pasado como uno esté dispuesto a abordar. Pero no todo será tan simple, y sin caer en el spoiler, puedo contaros que el Efecto Mariposa es bastante perverso, y que esos aparentes reinicios no lo son tanto, y están en relación con un montón de realidades alternativas paralelas, tantas como la mínima diferencia que entre ellas pueda provocar un punto de inflexión. Realidades donde los utilitarios japoneses no se llamen Toyota Corolla sino Takuro Spirit. No sé, como infinitos planos de un multiverso que girasen en torno a una Torre...

Tenemos a un protagonista, Jake Epping, un profesor de instituto de 35 años, divorciado de un matrimonio fracasado y residente en Lisbon Falls, Maine. Como última voluntad de un amigo moribundo, se embarcará en el viaje al pasado para intentar detener el asesinato de JFK (para muchos, el momento en que América perdió la inocencia). Ya que tiene cinco años por delante, deberá vivir en el pasado integrándose en su sociedad y en su modo de vida.

Lo que permite a Mr. King realizar un cuidado retrato de aquella sociedad, que se convierte una canción de amor a su país y a sus gentes, pero con cuidado: No todo era maravilloso. Huye de la nostalgia ñoña y acrítica. Sí, los coches eran más chulos, la fruta sabía mejor y todo era barato. La gente era más confiada y amistosa. Pero el segregacionismo era norma, se fumaba en TODAS partes, las armas circulaban descontroladas y el fanatismo religioso estaba a la orden del día. [El extremismo y las armas de fuego son dos de las grandes cruzadas del autor]. El momento crucial lo marca la visita a los servicios de una gasolinera. Caballeros, Señoras y de color: unas tablas sobre un riachuelo, rodeadas de hiedra venenosa. 

Además de trama principal y de las subtramas romántica (estupenda a mi juicio, por realista) y costumbrista, con Jake (rebautizado George Amberson) interactuando con los diferentes personajes de la historia, el autor hace un regalo a sus lectores habituales, ubicando parte de la acción en Derry, tras los truculentos hechos narrados en It, donde podremos saludar a un par de miembros del Club de los Perdedores y sentir cómo el Mal todavía pesa sobre la ciudad. 


La epopeya de Jake/George vendrá marcada por una idea central de la novela: el pasado es obstinado y se resiste a ser cambiado. De tal manera que el protagonista pasará por numerosas dificultades y afrontará obstáculos imprevistos e imprevisibles. A mí, al menos, la novela me sorprendió en muchas ocasiones y los giros argumentales me tuvieron entretenido, no se me hicieron obvios en ningún momento.

Debo destacar que la novela tiene un halo mágico, conmovedor, con pasajes de gran lirismo. No sólo por la subtrama romántica, sino en general por la habilidad para impregnar de emotividad las descripciones y para crear "momentos", en especial en lo relativo a la vida de Jake/George en el pasado y cómo influye en la vida de las personas, particulamente en la de los jóvenes estudiantes del instituto en el que ejerce como profesor. 

Creo útil comentar, por último, que Mr. King, a través del relato de Jake/George (en primera persona) y del seguimiento que éste hace de Lee Harvey Oswald, el asesino de JFK, se desmarca de todo tipo de teorías conspiranoicas en torno al magnicidio. Ni segundos tiradores, ni complot de la CIA, ni órdenes de Edgar Hoover. No os cuento más, pero el autor parece convencido de que las cosas fueron tal como se vieron y ocurrieron. 


La serie de TV:

Fue adaptada a una serie de TV autoconclusiva, de ocho episodios, producida por Fox para su servicio de streaming Hulu. Estuvo producida por J.J. Abrams y protagonizada por James Franco, con King como productor ejecutivo. La comentamos en este enlace.

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24 de noviembre de 2013

Colorado Kid - Stephen King

Hace veinte años que un hombre desconocido fue hallado muerto en las costas de Maine. Sólo un voluntarioso estudiante de medicina pudo lograr su identificación. Desde entonces, el motivo de su muerte sigue siendo una incógnita. De mano de dos veteranos periodistas del diario local, asistiremos a la emotiva historia de una muerte misteriosa y de las circunstancias que la rodearon hasta crear un caso irresoluble. 

Bien, deBolsillo, te vas acercando, esta vez casi lo logras



Publicada en 2005, Colorado Kid (The Colorado Kid) es obra de Stephen King. Es una obra de misterio e intriga, que combina características de la novela policíaca, de las historias de suspense, de la non-fiction-novel y con ciertos elementos del género fantástico, que se aleja del estilo y la temática habituales del autor, que posee un desarrollo narrativo sobresaliente y muestra un enfoque conmovedor y humano de un tema tan delicado como una muerte violenta y sin explicación aparente.


Antes de continuar, debemos tener en cuenta que este Colorado Kid fue la primera colaboración de Stephen King con Hard Case Crime (la editorial que busca recuperar el antiguo espíritu de las novelas paperback de serie negra, de la que ya hablamos con amplitud en la reseña de Joyland) pues esto explica el notable cambio de registro de Mr. King con respecto al grueso de su obra, y a mi modo de ver es el causante del desagrado que causó entre muchos de los habituales del autor. 

Lo más destacable, a mi juicio, de este Colorado Kid es, como ya dije, la labor narrativa. Es un ejercicio de estilo ejemplar en cuanto a limpieza, a claridad. King desenvuelve la historia con oficio, casi con la rutina del que ya no sabe hacerlo mal aunque quiera. Así, la narración fluye hacia delante con una sencillez de lectura que, acompañada de la escasa extensión del texto, hace que el libro se termine sin darse cuenta (yo me lo leí en unas horas). Personalmente agradezco este tipo de escritura en las novelas de intriga, para que el estilo alambicado no sea una dificultad añadida a la hora de seguir la trama.

La portada de Hard Case Crime, como siempre
un homenaje a las antiguas publicaciones de quiosco

En lo que respecta al argumento en sí, a la historia que narra Colorado Kid, debo opinar que no estamos, como se afirma en numerosas sinopsis, ante una novela negra, al menos no ante una al uso. Si tuviese que categorizarla, sería una novela de misterio, de intriga, pero narrada con un estilo periodístico, con ciertos ecos (lejanos) de la non-fiction-novel. De hecho, y pese a estar narrada en tercera persona, el grueso de la acción transcurre en un formato conversacional, en el que los tres protagonistas dialogan, conjeturan, hacen hipótesis y relatan sus recuerdos sobre los hechos.

Y hablando de los protagonistas, los de Colorado Kid destacan por su carácter pintoresco. Tenemos a los dos veteranos periodistas, Vince, de noventa años, y Dave de sesenta y cinco. Propietarios del pequeño, casi insignificante periódico Weekly Islander, y sin embargo un pozo de sabiduría sobre periodismo y dos maestros dispuestos a transmitir todo lo que saben a Steffi, la joven estudiante en prácticas que no se pierde una coma de lo que sus tutores le cuentan. Ya comenté en alguna otra reseña de King que es habitual en éste el trato considerado y respetuoso hacia los ancianos, y este libro no es una excepción, pues además los dos perros viejos son parte del tipismo del que pronto hablaremos.

Portada ¿polaca?¿checa? que me ha gustado
por la relación con el argumento y por sus colores

Este formato conversacional, donde no hay una acción trepidante, y todos los hechos ocurren en forma de recuerdos, de narración de lo ocurrido hace veinte años, es lo que a mi parecer distancia la obra del género negro, pero lo convierte en un excelente relato de misterio, ayudado por la exposición clara que comentamos antes. A medida que la trama avanza y vamos conociendo más y más detalles sobre el desafortunado Colorado Kid, nos vamos sumergiendo más y más en el caso, logrando King que nos involucremos en la historia y acabemos desesperándonos con los callejones sin salida y las lagunas de la investigación. 

En lo que concierne a esa investigación periodística, quiero pensar que Mr. King hace un alegato a favor del periodismo responsable, y en contra del morbo y el sensacionalismo, pues tanto Vince y Dave transmitirán a Steffi numerosas muestras de ética y de cómo conducirse con respeto y con profesionalidad. Este es uno de los aspectos que más me ha gustado del libro, el tono conmovedor que tiene, cómo transmite humanidad, en el trato que los veteranos prestan a Colorado Kid y a su familia, huyendo del amarillismo. De este modo, los dos ancianos se erigen como salvaguarda del carácter local y como protección frente a lo que consideran intrusiones del exterior.

Portada francesa (o belga). La que más me ha gustado

Lo que nos lleva a un componente indispensable en la obra de King: El costumbrismo. Colorado Kid es una carta de amor a Maine. A su costa, a sus islas, a su paisaje, pero por encima de todo a sus gentes. Vince y Dave son un perfecto arquetipo del yanqui de localidad pequeña, desconfiado de los forasteros, celoso de sus secretos y de su intimidad, del pequeño mundo que considera suyo y del que no desea que trasluzcan sus misterios y sus asuntos privados. En esta novela, el tipismo está más justificado que nunca, y los dos ancianos tienen razones más que sobradas para la reserva y discreción con las que actuaron durante veinte años en los que respecta al caso de Colorado Kid. Y no cuento más, que incurro en spoiler

Y otra portada más. La redacción del Weekly Islander
con los tres protagonistas al sol. Bonita acuarela. 

Y ahora llegamos al momento terrible, al gran caballo de batalla de King, a lo que tanta gente detesta y abomina de él, lo que tantos debates suscita: EL FINAL. Yo sólo voy a decir que me parece adecuado, porque es consecuente con el tono general de la novela y va en línea con ella. Por supuesto es mi opinión, y no quiero imponérsela a nadie. 

A modo de conclusión, sólo resaltar el carácter cuidadoso y considerado del autor para tratar un tema tan difícil como el central de este libro, el de una muerte sin aclarar y rodeada de incógnitas, de manera que crea una historia emotiva, conmovedora incluso, y que no carece de cierto punto fantástico y hasta mágico. Si bien no brilla a la altura de otras novelas de King, no deja de ser una lectura agradecida y que no puede faltar en el haber de los "lectores constantes" del escritor de Bangor. 



La serie: 

La novela sirvió de base para la serie de TV Haven, producida por el canal estadounidense Syfy. De temática sobrenatural, se basa en Colorado Kid pero contiene referencias continuas a la obra de Stephen King en todo su conjunto, con especial querencia por It. Contó con cinco temporadas, que se emitieron entre 2010 y 2015.


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21 de noviembre de 2013

Cosecha roja - Dashiell Hammett

Personville, una pequeña población minera más conocida como Poisonville, está podrida hasta las raíces. Cuatro hampones se reparten la ciudad y sus negocios ilegales prosperan mientras la Policía mira hacia otro lado. Cuando su cliente es asesinado, el Agente de la Continental se propondrá limpiar de escoria las calles de Poisonville a cualquier precio. La carnicería acaba de empezar...


Publicada en 1929, Cosecha Roja (Red Harvest) es una novela de Dashiell Hammett. Detective, escritor, militar durante las dos Guerras Mundiales, activista político de izquierdas y antifascista, y papá de la novela negra americana. Usó los seudónimos Peter Collinson, Daghull Hammett, Samuel Dashiell y Mary Jane Hammett.

Es una novela negra americana clásica, con una trama compleja, escrita con un estilo narrativo folletinesco, con una temática policíaca y de intriga y marcada por un nivel de violencia muy elevado.

Es una obra fundacional de la novela negra, que presenta muchos de los elementos que luego serán característicos y recurrentes en el género, que renueva la figura literaria del Detective y que maneja unos altísimos niveles de violencia, incluso para los estándares actuales. 

Lo primero que debemos saber es que Cosecha roja vio la luz no como novela, sino como una serie de cuatro entregas en la revista Black Mask. Fundada en 1920, Black Mask fue a la novela negra lo que Weird Tales a la Ciencia-Ficción. Por sus páginas pasaron no sólo Dashiell Hammett sino también Raymond Chandler y otros titanes del género. De hecho la novela negra toma su nombre del título de la revista. 

Si te gustan estas portadas, aquí tienes un montón
Esta publicación pulp acuñó el término hard-boiled, que define a la perfección esta Cosecha roja, como ahora veremos:

Lo primero que define al hard-boiled y con ello a la novela negra americana es la innovación que Hammett introdujo con su obra: La figura del Detective como un tipo opuesto por completo a los investigadores literarios anteriores, como Auguste Dupin de E.A. Poe, Sherlock Holmes o el inocente Padre Brown de Chesterton. Si aquellos se valían de la lógica, la observación, la deducción y el análisis para resolver sus casos, el Detective americano es un hombre de acción, que recorre las calles, obtiene información, interroga testigos, se salta leyes y normas y recurre a la violencia y a la lucha siempre que es necesario.

A mi modo de ver, lo importante, lo que subyace en este Cosecha roja, y lo que supone también una ruptura con la tradición de narrativa policíaca existente hasta entonces, no es la investigación en sí misma, si no la crítica social, la radiografía de la sociedad estadounidense. Por una parte tenemos el escenario: Personville, una ciudad minera de Montana, de unos 100.000 habitantes, a la que todos llaman Poisonville. En ella un solo magnate monopoliza todos los negocios legales y es el dueño de facto de la localidad, pues tiene comprados por igual a políticos y a los medios de comunicación más influyentes. Después, cuatro grandes mafiosos se reparten los negocios ilegales: juego, prostitución, contrabando de alcohol (recordemos que estamos en plena ley seca), apuestas... mientras el jefe de policía (irlandés, por supuesto) hace la vista gorda y se lleva su tajada. No es un panorama muy acorde con el sueño americano, ¿verdad?

Por otra parte tenemos al protagonista, el Agente de la Continental, un personaje anónimo, del que sólo sabemos que ronda los cuarenta años, no es muy alto (5 pies y 4 pulgadas, es decir 1,60m) y es robusto y algo obeso (pesa 190 libras, o sea 85,5 kilos). Además de su perspicacia y sus dotes de observación y de psicología, se vale de todos los recursos a su alcance para lograr sus objetivos: Intimida, extorsiona, chantajea, miente, revienta cerraduras, allana viviendas, recurre a la violencia, siembra cizaña entre los sospechosos, manipula los hechos a su conveniencia, fuerza situaciones para que se ajusten a sus intereses... además es duro como una piedra, no se ablanda ante nada ni nadie y carece por completo de empatía, manteniendo sus emociones impermeables a los sucesos que le rodean. Nada que ver con los elegantes, racionales, deportivos, legales y poco dados a la acción Dupin o Holmes. 

En resumen: El Detective no es mucho mejor que aquellos criminales a quienes combate, o al menos no es un protagonista clásico, un dechado de virtudes que sirva de espejo ejemplarizante al lector. Dashiell Hammett muestra la peor cara de su sociedad y de los ciudadanos que la componen. 


A nivel literario, y tal vez condicionado por el formato de publicación, el estilo es ágil, rápido, sencillo, poco elaborado en los aspectos formales. Lo más destacable para mí son los diálogos: breves, directos, como latigazos. Son intercambios de frases ingeniosas y réplicas mordaces, como pequeños duelos de ingenio en los que los personajes se miden y se tantean.

En cualquier caso, me ha sorprendido cómo Hammett era capaz de crear un personaje y definirlo en apenas un párrafo, con cuatro frases para la descripción física (los rasgos más notorios y llamativos) y poco más para el carácter y la personalidad. En verdad envidiable. Es curioso cómo los autores de la época supieron hacer de la necesidad virtud y, al igual que los escritores de fantasía y Ciencia-Ficción, se vieron obligados a acoplar su escritura a la publicación en revista, y crearon con ello un estilo narrativo propio que después sería influencia y referente para los autores posteriores. 

La obra, narrada en primera persona, llama la atención por su lograda ambientación. El entorno descrito es sórdido, frígido, desagradable. Transmite incomodidad y desasosiego. Bajos fondos, almacenes clandestinos, hoteles cochambrosos, bares y casas de juego, combates de boxeo amañados en barracones de madera, y la propia Poisonville como ciudad gris y mortecina, ambiente que empapa a sus habitantes y les transmite su indolencia y su apatía. 

La galería de personajes secundarios está tan conseguida como el principal. No faltan la mujer fatal que trae a los hombres de cabeza, el magnate local que gobierna a través de políticos comprados, los mafiosos, los soplones, el boxeador que se deja perder, el policía corrupto (insisto, ¿te exigen ser irlandés para ser policía en los USA?), los matones... personajes y escenarios que terminarían por convertirse en clichés del género. 

Y no podemos dejar de resaltar a la gran protagonista de Cosecha roja: La violencia. No contabilicé los muertos porque ya lo hecho alguien antes, y le salieron 26, sin contar fallecidos "fuera de plano" con los que la nómina asciende fácil a cerca de 40. Pero no sólo hablamos de violencia como tiroteos, explosiones, persecuciones de coches, peleas... que los hay y en cantidades, sino violencia en el tono general de la novela: los diálogos que son como peleas verbales, las situaciones tensas entre personajes, las continuas mentiras, engaños y falsas alianzas entre partes que se rompen al primer descuido, las amenazas que se profieren continuamente, las traiciones, o la cizaña que el Agente de la Continental siembra entre los mafiosos para enfrentarlos entre ellos. 

La portada de Alianza era más explícita
Y es que, por último, debo decir que la trama es compleja y, pese a que el libro se devora (literalmente, yo me lo acabé en dos días) conviene leer con cierta atención, porque el Agente de la Continental crea tal enredo y hay tantas partes implicadas mintiéndose y traicionándose (nadie es inocente, así de sencillo) que te puedes perder si te despistas un poco.

El caso es que la Agencia Continental de Detectives no paraba de recordarme a otra conocida Agencia de Detectives, la mítica Pinkerton, primera agencia de seguridad privada moderna, así que indagando un poco me encontré que no sólo efectivamente la real inspira a la ficticia, si no que además ¡el propio Dashiell Hammett trabajó para la Pinkerton!

Es evidente que su experiencia le inspiró a la hora de crear a su Agente de la Continental. Como bien ilustra esta ficha de la excelente web bibliotecanegra.com, Hammett abandonó la agencia por sus problemas de conciencia. Izquierdista declarado y convencido (llegó a ser acusado de comunista y padecer la caza de brujas del senador McCarthy), debía ser terrible para él llevar a cabo muchas de las tareas que implicaba ser agente de Pinkerton. Esto me recordó que hacía tiempo había leído un estupendo artículo sobre dicha agencia, y lo encontré, en dos versiones: esta y esta




Así, vemos que el Detective de Pinkerton era una mezcla de investigador privado, guardaespaldas, matón, revientahuelgas, vigilante de seguridad y pistolero. Para trabajar ahí había que carecer por completo de ética, remilgos, escrúpulos y conciencia. Personalmente, creo que cualquier gorila musculitos de puerta de discoteca perdería el control de esfínteres delante de uno de aquellos antiguos detectives de la Pinkerton. En resumen: Para ser detective había que ser un bastardo malnacido sin entrañas. 

Y bueno, una obra maestra, seminal y best-seller debería tener una o varias adaptaciones al cine, ¿verdad? Pues el caso es que, oficialmente, no es así. Veamos:

Se dice que el productor David O. Selznick (Lo que el viento se llevó, Rebeca) compró los derechos al poco de publicarse la novela, pero que la crudeza de su tono y la crítica social tan dura que muestra provocó que el proyecto se descartase. 

Pero eso no impidió que existan por lo menos tres adaptaciones no oficiales de la historia. A ver... un justiciero solitario, anónimo, misterioso y taciturno, llega a un pequeña población dominada por dos grupos criminales. Provoca un enfrentamiento entre ellos para que se destruyan mutuamente, y acaba viéndose involucrado en el conflicto. En efecto:


En 1941, el japonés Akira Kurosawa (Los siete samuráis, Ran) adaptó la obra, con ciertas modificaciones en la trama, a la magistral Yojimbo, donde un samurái errante, interpretado por Toshiro Mifune, pondrá orden en un diminuto pueblo atrapado en una lucha sin fin entre dos clanes rivales.

A lo mejor tu respuesta fue otra, pero también has acertado:


Que es una adaptación de la anterior, y con ello una adaptación a su vez de Cosecha roja. Dirigida por Sergio Leone y rodada en España en 1964, Por un puñado de dólares (A fistful of dollars) comparte todos los elementos de la original, reemplazando al samurái por un pistolero (inmenso, inconmensurable Clint Eastwood) y trasladando la acción a una pequeña aldea en la frontera entre Estados Unidos y México. 

Y por último, Walter Hill (Driver, Warriors, los guerreros de la noche) ubicó la historia en el año 1931, en un pueblo de Texas llamado Jericó, poniendo a Bruce Willis en la piel del pistolero protagonista, llamado John Smith (que para el caso es como si fuese anónimo), en la película El último hombre (Last man standing), en 1996. 


Se considera que ésta última es la más fiel al argumento original de la novela,  aunque la trama es muy similar a la de Yojimbo, citada en los créditos como inspiradora.

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17 de noviembre de 2013

Navegante solar - David Brin

En nuestra Galaxia, cada especie sapiente ha sido elevada a la inteligencia por otra raza tutora, y a su vez eleva a otras especies pupilas. Así ha sido desde el origen del Universo. Sólo existe una excepción: nosotros. Sin tutores conocidos, la Humanidad, que ya ha elevado a delfines y chimpancés, es un elemento discordante en la ordenada Confederación Galáctica. Todo puede cambiar en el siglo XXIII de confirmarse una atrevida hipótesis: El Sol está habitado. Un arriesgado viaje a nuestra estrella puede encontrar a los tutores perdidos del ser humano, si los muchos intereses en contra no lo impiden. 



Publicada en 1980, Navegante solar (Sundiver) es obra de David Brin. Escritor, astrofísico, filósofo, asesor de la NASA, la CIA, la universidad de San Diego y de empresas como Google, divulgador y coleccionista de los principales premios de la Ciencia-Ficción (dos Hugos, un Nebula, tres Locus y un Campbell)

Es una historia de Ciencia-Ficción en su vertiente más dura, con una estructura sencilla pero de contenido complejo, pues presenta una serie de ideas e hipótesis bastante profundas sobre la especie humana y su posible lugar en una galaxia habitada por otros seres inteligentes. 

Que sienta las bases para el universo personal del autor, desarrollado en una serie de seis libros, y que parte de una premisa muy interesante y llamativa: la elevación a la inteligencia de unas especies por otras, y la estructura social que surge de las relaciones tutor-pupilo entre razas. 

Creo que, para comenzar, debemos tener claro que Navegante solar es una novela de Ciencia-Ficción dura con todas sus consecuencias: La estructura narrativa es sencilla. Dividida en diez partes, la trama sigue la estructura introducción-nudo-desenlace, sin complicaciones. El estilo del autor es simple y directo, sin recrearse en descripciones, que son breves y sucintas, ni en figuras estilísticas. Lenguaje directo y frases cortas. Para el Dr. Brin es lo que nos cuenta, no cómo nos lo cuenta. 

Y lo que nos cuenta es una hipótesis imaginativa y que nos mueve a la reflexión, a pensar. Imaginemos una Galaxia donde existen (¡por fin!) numerosas especies inteligentes que dominan el viaje interestelar. Desde la noche de los tiempos, cada raza con potencial de inteligencia ha sido elevada por otra anterior, convirtiéndose así en tutora y pupila respectivamente. La pupila queda vinculada a la tutora por un contrato de determinada duración, y a su vez elevará a otras especies, continuando el ciclo. Cuanto más antigua es una raza, y cuanto más atrás se remonte su linaje de elevaciones, más importante es en el orden galáctico. Abandonar a una especie pupila es un deshonor impensable, y una raza que se ha elevado por si misma, sin tutora, un anatema. 

Las especies inteligentes comparten una Enciclopedia Galáctica, un compendio de TODO el saber de la galaxia, de toda la tecnología, de todos los conocimientos existentes desde los primeros seres sapientes, los míticos Progenitores. Cuando una raza es elevada, no necesita desarrollar su propia tecnología, simplemente obtiene de su tutora toda la sabiduría de la Biblioteca a cambio de sumisión, como parte de su contrato.

Y en esto aparece la Humanidad. Paf! Una especie salida de nadie sabe dónde, que no sólo no tiene tutores conocidos, sino que ni le importa y se enorgullece de ello, y que además de desarrollar su propia tecnología e incluso dominar el viaje espacial sin necesidad de la Enciclopedia, tiene la desfachatez de elevar a dos especies de su planeta natal, los chimpancés y los delfines. Esto provoca que la situación del ser humano dentro del orden galáctico sea peculiar, no es exactamente un paria ni un apestado, pero su carencia de linaje le coloca en una posición incómoda, teniendo que pagar fuertes peajes por acceder a la Enciclopedia y viendo limitada su expansión por la galaxia.

De este modo, el Dr. Brin introduce todo su universo, que servirá de escenario para la saga de seis libros La elevación de los pupilos, y desarrollará una serie de ideas muy interesantes, sobre todo por su calado filosófico. Como ya dije, es un libro que nos mueve a la reflexión.



Por ejemplo, la situación en la propia Tierra se mueve entre una distopía en la línea de Un mundo feliz (que aparece citada en la obra) y una sociedad enfocada hacia el progreso y al viaje espacial como destino ineludible de la humanidad. Como requisito para ser aceptada entre las razas sapientes, la humanidad debe controlar su tendencia a la agresividad y la violencia, lo que provoca la división social entre ciudadanos y condicionales. Los primeros tienen plenitud de derechos y libre albedrío, mientras que los segundos llevan implantado un chip de control, tienen prohibida la reproducción, la salida al espacio y el acceso a las ciudades, viviendo en reservas donde conviven con los extraterrestres (llamados etés) que están en una situación similar. 

Me resulto llamativo, y hasta gracioso, como los humanos, principalmente los condicionales, se dividen entre xenófilos y xenófobos, llevando los extremos a crear dos facciones enfrentadas, los camisas, que se visten al estilo futurista (túnicas de telas brillantes) y sienten devoción por los etés, y los pieles, que viven y visten como hombres prehistóricos, odian ferozmente a los etés y convierten su marginación en orgullo. Aquí se observa el perfil filosófico del autor, que hace, a través de estos extremistas, reflexiones sobre la especie humana, sobre su identidad en un mundo donde ya no es el centro del universo, sobre el papel de las religiones, ya superadas y olvidadas, sobre la tendencia a agruparse en facciones y sobre el lugar de los inadaptados dentro de una sociedad modélica y superestructurada. 

«Jacob estaba seguro de una cosa: los camisas y pieles compartían su resentimiento. Resentimiento hacia la cauta política de compromiso de la Confederación hacia los E.T. Resentimiento hacia las Leyes Condicionales que mantenía aislados a tantos. Resentimiento hacia un mundo donde el hombre ya no conocía con seguridad cuáles eran sus raíces.»

Dejemos las Ciencias Sociales, que aquí hemos venido a ver Ciencia-Ficción. Así el protagonista, Jacob Newa Álvarez (cuya descripción se reduce a que es amerindio, y su historia a que pertenece a una familia de políticos, que está considerado un héroe por salvar una importante instalación espacial y a que perdió a su mujer en un célebre accidente), el eté Fagin (con aspecto de brécol gigante), el neo-chimpancé Jeffrey y otros personajes, viajarán a Mercurio y de ahí al sol en la nave Bradbury, un híbrido de la tecnología humana y de la procedente de la Biblioteca, capaz de soportar las temperaturas solares, donde buscarán la supuesta forma de vida inteligente que puede ser el tutor perdido de la humanidad.

Sobre los personajes, como es habitual en la C-F dura, no están demasiado desarrollados, sí lo suficiente para darles entidad y hacerlos creíbles, pero tendremos descripciones mínimas de ellos y poquitos datos sobre su historia personal. Mi preferida sin duda es la piloto Helene da Silva, una mujer de gran personalidad, con noventa años de edad pero un cuerpo de veinticinco, fruto de viajar a velocidades no-relativistas [lo mismo que le ocurre por ejemplo al protagonista de la Saga de Ender de O.S. Card], lo que la hace irresistible para los hombres: una mujer con el mundo, los conocimientos y la experiencia de la madurez pero con el aspecto físico de la juventud. 

Desde que se inicia el viaje a Mercurio, la obra incorpora elementos propios de las novelas de intriga y detectivescas, pues el viaje al sol se verá complicado por una compleja trama (que no voy a desvelar, tranquilos) para impedirlo, con diversos personajes con intereses encontrados y motivos para hacer fracasar la misión, encontrándonos incluso con la clásica escena de las historias policíacas en la que Poirot, o quien proceda, resuelve el caso y descubre al culpable en una reunión de todos los sospechosos. No está exenta tampoco de escenas de acción y situaciones emocionantes propias de las novelas de aventuras, aunque las escenas de lucha y persecuciones son un poco confusas si no estás muy puesto en física (ahora hablaremos de eso). 

Destacar que la obra debe ser una auténtica delicia para los lectores con conocimientos avanzados de física, química y otras Ciencias exactas, porque el Dr. Brin no se corta a la hora de aplicarlas a la historia, y yo, al menos, por momentos me sentí bastante perdido. Normalmente la C-F dura tiene carácter divulgativo, y autores como Asimov, O.S. Card o Sir Arthur C. Clarke rebajan el liston para que el lector comprenda los conceptos y se interese por ellos sin abrumarse, pero David Brin tiene una actitud más propia de ese profe que todos padecimos, que pone la directa y da su explicación dando por hecho que todos los presentes saben de lo qué está hablando. Aún así, no quiero desmotivaros, el libro puede leerse con normalidad, sólo que algunas situaciones son más difíciles de comprender, sobre todo las escenas de acción.

Para terminar, resaltar que, pese a iniciar una saga, Navegante solar es autoconclusiva, y puede leerse suelta, pues la historia queda completamente cerrada y no tiene relación directa con los siguientes volúmenes. 

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5 de noviembre de 2013

... y no se lo tragó la tierra - Tomás Rivera

Esta es la historia de un año perdido. Un año de injusticias, crueldad, prejuicios, discriminación, dificultades de integración, fracaso escolar y explotación laboral. Monólogos interiores, retazos de conversaciones, y los pensamientos del pequeño protagonista y su familia nos proporcionan un retrato de la dura y difícil vida de los jornaleros mexicanos-americanos en los Estados Unidos de los años 50 y son, ante todo, una historia de esperanzas, ilusiones, perseverancia, y de la búsqueda de la propia identidad.


Publicada en 1971, ... y no se lo tragó la tierra (...y no se lo tragó la tierra / ... and the earth did not devour him) es obra de Tomás Rivera. Doctor en Pedagogía, profesor universitario y de enseñanza secundaria, escritor y poeta no demasiado prolífico, miembro de numerosas organizaciones del ámbito educativo y rector de la universidad de Riverside (California). Impulsó y promovió numerosas iniciativas para la integración del alumnado hispano en el sistema educativo estadounidense, y para el desarrollo de la identidad chicana y su normalización social; y fue el primer rector universitario de origen hispano de los EE.UU. Su frenético ritmo de trabajo le provocó un ataque al corazón, del que falleció con apenas 49 años.

Es una historia de corte realista y dramático, no exento de costumbrismo, con un trasfondo de crítica social, narrado a través de pequeños cuentos independientes pero relacionados entre sí, que toman forma de monólogos interiores, retazos de conversaciones y relatos intercalados con los pensamientos de sus protagonistas. 

Su brevedad contrasta con su inmenso contenido. Tiene una estructura narrativa poco habitual, que combina una aparente sencillez tanto argumental como de lenguaje, con una enorme profundidad de discurso sobre la construcción de la identidad chicana, tanto la individual como la colectiva.

[Antes de continuar, indicar que en todas las fuentes que he consultado, se refieren a los chicanos como mexicanos-americanos, o mexican american. Para mí sería más adecuado decir mexicanos-estadounidenses, pero voy a respetar la forma común y extendida].

Creo que la mejor forma de ilustrar la profundidad de este escueto libro es hacer analogías con otros de temática similar. Por una parte, el escenario presentado entronca directamente con el que John Steinbeck mostró en su Las uvas de la ira (1939), la de los trabajadores agrícolas a quienes la necesidad impulsa a recorrer el país en medios de transporte precarios padeciendo discriminación y graves injusticias, y sufriendo además un proceso de desarraigo y pérdida de la identidad. Por la otra, yo le encuentro un paralelismo notable con Memorias dun neno labrego (1961) de Xosé Neira Vilas [El libro en gallego más vendido y traducido] en el que Balbino, un niño que vive en una pequeña aldea gallega, narra también en primera persona, y monologa la mayor parte del tiempo, la crudeza de su vida, y las penurias y estrecheces que él y su familia padecen, a la vez que sus sueños e ilusiones.

Pero comparte con ambas el espacio para la esperanza, para el augurio de un futuro mejor, y para el sentimiento de poder superar cualquier adversidad y salir fortalecido de ellas. Vamos, lo que en psicología se denomina resiliencia.


A nivel formal, el autor emplea un lenguaje muy sencillo, muy pocas descripciones y construcciones simples, reflejando la forma de expresarse y de pensar de los protagonistas, humildes aparceros mexicanos-americanos, y tiene un carácter eminentemente oral, cuajado de interjecciones y de modismos propios de la palabra hablada, no de la escrita.

La estructura del libro es inusual: capítulos breves, alternando la narración de varios personajes, e intercaladas entre ellos, pequeñas escenas, de apenas media página de extensión, sin título, que tanto pueden ser fragmentos de conversaciones, como escuetas narraciones, y que cuentan situaciones concretas de la realidad del colectivo protagonista, denunciando un aspecto concreto de la misma, que a mi personalmente me recordaron a las viñetas de humor amargo, mordaz y costumbrista del titánico artista gallego Castelao (de quién quizás hable con extensión otro día), tituladas Cousas da vida:

«Si me tocase a mí la lotería, compraba pan...»

El estilo narrativo principal de la obra es, como ya dijimos, el monólogo interior. El personaje desgrana sus pensamientos, y nos transmite la acción a través de ellos, no de una narración propiamente dicha. Hay alguna excepción, como los capítulos Los quemaditos o El retrato, que poseen una narración en tercera persona más convencional, pero igualmente muestran en gran proporción los pensamientos de los protagonistas, y están repletos de diálogo. El protagonista no monopoliza la narración, sino que conoceremos la perspectiva de los diferentes miembros de la familia y otros personajes, siempre a través del citado monólogo interior.

La pérdida de identidad, la deshumanización del colectivo protagónico viene mostrada, a mi parecer, por el hecho de que nunca sabemos el nombre del protagonista, de sus padres o de sus hermanos (sólo a uno de ellos se referirán como el Chuy pero no está presente). Vemos como los trabajadores mexicanos-americanos son tratados como masa, se pierde la individualidad. Cobran sueldos de miseria, deben desplazarse continuamente dependiendo de las campañas agrícolas, viajan en trocas (camiones desvencijados) donde se hacinan hasta cuarenta personas que permanecen de pie durante cientos de kilómetros, duermen en el suelo en gallineros (barracones), y trabajan largas jornadas al sol sufriendo deshidratación e insolaciones, incluso los niños pequeños. Están sujetos a mortales accidentes de tráfico, a la usura, a las estafas, a la indefensión ante la ley, al permanente «I don´t like mexicans because they steal». La situación me recordó al momento a la que padecían los jornaleros gallegos que se desplazaban a Castilla en la época de siega («¡viajeros al tren, gallegos también!»), que protagonizaban los refranes y estereotipos más despectivos («¿rogaste a gallegos?, ya no puedes ir a menos»), y que Rosalía de Castro inmortalizó en el poema Castellanos de Castilla.

La sensación de injusticia se acentúa cuando el pequeño protagonista monologa el relato Y es que duele, que se centra en la situación de los niños mexicanos-americanos en el sistema escolar. La desigualdad de ser un sospechoso habitual, la humillación de los continuos exámenes médicos en busca de parásitos, el desconocimiento del idioma o el continuo cambio de escuela, producto del incesante desplazamiento de su familia en busca de trabajo. Recordemos además que en teoría son ciudadanos de pleno derecho, pues tienen nacionalidad estadounidense (el citado Chuy fue enviado al frente en la Guerra de Corea, transmitiéndome a mí por lo menos la sensación de «para eso sí que se acuerda de ellos el Gobierno»). Estos mexicanos-americanos se refieren a los inmigrantes ilegales como mojaditos.

La paradoja de ...y no se lo tragó la tierra viene de mano de que son precisamente la dura realidad, la desubicación y la aparente pérdida de identidad las que propician que el protagonista, que a mi entender simboliza a todo el pueblo mexicano-americano, encuentre finalmente su identidad, que no es otra que la del chicano, identidad que Tomás Rivera defendió en sus trabajos tanto de ficción como de no-ficción, y a cuyo desarrollo e integración dedicó toda su vida y su carrera profesional.

De esta manera, ...y no se lo tragó la tierra, considerada por los expertos la obra central de la literatura chicana (yo no puedo opinar por ignorancia, lo siento) es un llamado a recuperar y defender la identidad chicana, nacida de la mezcla del origen mexicano y la vida en los Estados Unidos, sobre todo en Texas. Cabe decir que el libro, sin ser autobiográfico, sí refleja vivencias propias del autor, hijo de trabajadores agrarios mexicanos-americanos, y que él mismo fue jornalero siendo niño.

Trabajadores agrícolas chicanos de la época . Nótese la corta edad de los niños

Y voy a decir un punto negativo del libro, algo que no me gusta: la Portada. No por la ilustración, que me parece una muestra de arte naif muy correcta y plástica, sino por el diseño, que lo veo poco profesional. Como ya dije en el IMM de Agosto, parece hecha con el MSPaint en cinco minutos, y si la ilustración fuese a página completa me gustaría mucho más.


La película:

En el año 1995 se estrenó la adaptación cinematográfica con el título de ...and the Earth did not swallow him, dirigida por Severo Pérez, con José Alcalá como Marcos, el protagonista, y la añorada y entrañable Lupe Ontiveros. La pelicula ganó los siguientes premios:

Medalla de Oro del 12th Annual Television Movie Awards (1997)
Premio del Jurado del Festival Internacional de Cine de Viña del Mar (1996)
Premio SOL del Festival de Cine Latino CineSOL (1995)
Mejor Película del Minneapolis Rivertown Film Festival (1995)
Mejor Película del San Antonio CineFestival (1995)
Premio del Jurado al Mejor Director del Cairo (Egypt) International Film Festival (1994)
Premio del Público "Best of the Fest" del Santa Barbara Film Festival (1994)
Mejor Película del San Diego Independent Film Festival (1994)

Cartel de la película
Me ha resultado completamente imposible encontrar una copia en lugar alguno. Podéis ver el tráiler en Youtube, y puede visionarse gratuitamente en el portal Fandor ¡pero no desde España! a menos que hagas trampa (proxies, TOR, hagas una VPN...). También puedes verla en Amazon Instant Video, gratis con el mes de prueba, o alquilándola por 2,99$ para tres días, sin aparente limitación por país de residencia. 

Tomás Rivera da nombre también a un premio de literatura infantil y juvenil organizado por la Texas State University, para libros ambientados y/o tematizados en la realidad mexicana-americana, al que puedes optar enviando tu obra.



Dijimos que el Dr. Rivera colaboró en numerosas asociaciones, consejos y comités del mundo académico y educativo. Algunos que hoy día llevan su nombre son el The Tomás Rivera Policy Institute, o el The Tomás Rivera Center de la Universidad de San Antonio (Texas). 

El Online Archive of California permite el acceso (paradójicamente, no online) al archivo Tomás Rivera, compuesto de 198 cajas con 85.000 items con sus escritos sobre pedagogía, educación y derechos civiles. 

Por Internet circulan artículos interesantes sobre el autor, como este.

Y por último, indicar también que el Dr. Rivera recibe el que para mí es uno de los mayores honores que una persona puede tener: dar su nombre a escuelas públicas, como la de Riverside, California o la de Denton, Texas.

Escuela Elemental (Primaria) en Denton, Texas

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