27 de octubre de 2013

Las Brujas - Roald Dahl

¿Sabrías reconocer a una bruja? Casi nadie puede. Nuestro protagonista aprenderá de su particular abuela no solo a distinguirlas, sino también a enfrentarse a ellas y a su maléfico plan para acabar con lo que más odian en el mundo: ¡los niños!


Publicada en 1983, Las Brujas (The Witches) es obra del galés Roald Dahl, del que ya hablamos en la reseña de sus Relatos Escalofriantes, con las ilustraciones de su colaborador habitual Quentin Blake.

Es un libro de tono fantástico, con toques de terror y humor por igual, dirigido a niños de 10 años en adelante, pero que como ocurre invariablemente con este autor, tiene un doble nivel de lectura que nos permite a los adultos disfrutarlo también. 

El argumento, como siempre en Dahl, es imaginativo y muy ocurrente: Un niño de siete años pierde a sus padres, noruegos afincados en Inglaterra, en un accidente de tráfico. Tras ello, se va a vivir con su pintoresca abuela noruega, que fuma puros y es una gran narradora de historias. Ella le habla sobre las brujas y le enseña a distinguirlas. A lo largo de la trama, ambos tendrán que vérselas con ellas en un enfrentamiento divertido y con momentos realmente hilarantes. 

Si habéis leído algo de Roald Dahl, cosa más que probable, sabéis que una de sus señas de identidad es su complicidad con los niños y con los ancianos, mientras que se muestra poco condescendiente con los adultos que han perdido su imaginación y su interés por todo lo que no sea el dinero. Asimismo, condena los defectos de los niños malcriados, como la glotonería, siempre dando un estrambótico escarmiento al infractor. Así, Las brujas no es ajeno a esta postura del autor, y tanto el protagonista como su abuela, de los que nunca sabremos el nombre, son tratados con mimo, con dulzura y condescendencia por Dahl, que en cambio no tiene piedad alguna con el resto de personajes. Personalmente, me encanta la crueldad y el ensañamiento que este autor puede tener a la hora de satirizar y caricaturizar.

Otro de los puntos fuertes de Las brujas son aquellas que le dan título al libro. Dahl crea un concepto de bruja propio, distinto por completo a los estereotipos más comunes y extendidos, y además de dotarlas de unos rasgos físicos grotescos y horripilantes (pero graciosos, como risibles son las medidas que deben tomar para ocultarlos) las convierte en enemigas declaradas de los niños, a los que odian y no soportan sin que la razón quede clara. Es tal el odio que les profesan, que los distinguen por el olor, recomendando Roald Dahl a los niños que no se laven con demasiada frecuencia, pues la mugre ayuda a protegerse de las brujas. 

Debo decir que el aquelarre y el perverso plan de las brujas son de los más gracioso que he leído en un libro infantil, y que me recuerda tanto a los planes magistrales de los científicos locos como a los inventos del profesor Bacterio, lo que le añade además un punto de nostálgico encanto. 

Añadir que las ilustraciones de Quentin Blake, con su conocido trazo sencillo pero efectivo, son un complemento idóneo para el texto, y en verdad un libro de Dahl sin las queridas estampas de Blake parece como que no es lo mismo, tan asociados tenemos, yo al menos, a uno y otro, tras tantos años leyendo sus libros. 


En algún lugar leí que este libro tiene una óptica sexista, en cuanto a que afirma que "cualquier mujer puede ser una bruja". Mi opinión personal es que no encuentro un especial encono de Dahl contra las mujeres, de hecho la abuela del protagonista es un personaje encantador y con una personalidad arrolladora. Pienso que simplemente intentó darle un giro siniestro, con un recurso típico de la literatura fantástica y de terror: la paranoia, el miedo a no estar seguros de lo que nos rodea. Por otra parte, los personajes masculinos tampoco salen bien parados, como el niño Bruno Jenkins y su padre, que representan, respectivamente, la glotonería y la altiva presuntuosidad de los snobs británicos. 

La obra tiene un cierto nivel de violencia, pero no es desmedida, y por otra parte se presenta aderezada con el humor negro tan propio del autor, y con un desarrollo tan rocambolesco y disparatado que la hace apta para un lector de corta edad. 

Podríamos decir, por último, que el autor quiso hacer con Las brujas un homenaje a sus raíces, pues sus padres eran noruegos. Pese a estar ambientado en Inglaterra, hace continuas referencias a Noruega, y este país tiene un cierto peso en el argumento del libro. 


La película: 

Existe una adaptación cinematográfica de gran fidelidad al libro, titulada originalmente The Witches, y La maldición de las brujas en España, del año 1990, dirigida por Nicolas Roeg y producida por Jim Henson, con Rowan Atkinson como director del hotel y la grandísima Anjelica Huston como La Gran Bruja Mayor. 

Creo que Anjelica Huston nació para hacer de bruja

Para su uso en el entorno educativo, la editorial Alfaguara dispone de una guía de actividades.

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25 de octubre de 2013

El Crimen del Padre Amaro - José Maria Eça de Queiroz

Mediados del S. XIX. El joven Padre Amaro es destinado a Leiria, donde se enamorará de Amélia, la hija de su casera, con la que mantendrá una tórrida relación, a través de la que veremos un detallado retrato de la hipocresía y la doble moral de la sociedad de su época.

El crimen del Padre Amaro

Publicada en 1929, El crimen del Padre Amaro. Escenas de la vida devota (O crime do Padre Amaro. Cenas da vida devota) es obra de José Maria Eça de Queiroz. Abogado, diplomático, escritor y el autor más destacado del realismo portugués.

Es un auténtico novelón decimonónico, de estilo realista y naturalista, con una trama romántica y una importante carga costumbrista y de crítica social.

Es un ejercicio de realismo magistral que muestra la osadía de su autor, pues su argumento debió ser un auténtico escándalo en su época. 

Para comenzar esta reseña, debo advertir que no estamos ante un libro ligero ni una lectura de simple distracción. No me entendáis mal, no es un leño, ni denso o lento en exceso, pero es un libro profundo, para degustar despacio y recreándose en sus muchos matices. Si habéis leído Cumbres borrascosasOrgullo y Prejuicio o La Regenta sabéis a lo que me refiero: a esos grandes "novelones" del siglo XIX, cuando las historias se construían con solidez y a conciencia, gracias a lo cual han llegado a nosotros convertidos en lo que son: Grandes Clásicos. 

Eça de Queiroz


El crimen del Padre Amaro está al nivel de las citadas en su magnitud y trascendencia, siendo quizá la obra de Clarín (diez años posterior) aquella con la que comparte más elementos, tanto de temática como de ambientación. 

Así pues, es una obra intachable a nivel literario, formal y estilístico. La narrativa de Eça de Queiroz es deliciosa, pulcra, musical. Las descripciones, sin caer en el exceso de extensión, son precisas y nos permiten ver personajes y escenarios. Decía antes que el libro no es denso, y en verdad está revisado y afinado para no caer en redundacias ni hacerse pesado. 

El argumento, para mí, es apasionante: El amor prohibido entre un sacerdote y una joven, y cómo este degenera en una relación tormentosa, a la par que se muestran las relaciones de poder y las influencias de unas clases sociales y de unas personas sobre otras. 

El crimen del Padre Amaro
Gael García Bernal es el Padre Amaro en la película mexicana de la que hablaremos

Es significativa la capacidad de Eça para crear personajes y dotarles de personalidad, casi siempre ligada al físico, rozando algunos la caricatura, pero dotados todos y cada uno de gran humanidad y de muchos claroscuros, sin caer nunca en el maniqueísmo. Vemos como están sujetos a dudas, cambios de parecer y sentimientos que los mortifican, especialmente al Padre Amaro y a Amélia, cuyos sentimientos y emociones nos transmite el autor con gran viveza y claridad. 

En lo que se refiere a la trama, vuelvo a destacar lo arriesgado y provocador que debió ser en su día (recordemos por ejemplo que Clarín no pudo publicar La Regenta en Oviedo, tal fue el escándalo que suscitó). Según mi punto de vista, supone una feroz crítica social, en especial contra la burguesía y el estamento clerical (no contra la religión, como veremos), contra la hipocresía y la doble moral, así como contra el atraso y la decadencia de la nación portuguesa, percibiéndose en el autor un ansia de renovación y de progreso social, de regeneración de una sociedad estancada y empobrecida por una clase burguesa ociosa, rentista y carente de iniciativa empresarial. [Los paralelismos con España son más que evidentes, y podría ambientarse nuestra historia en Cuenca o en Soria, o en las gallegas Ourense o Pontevedra sin encontrar diferencias palpables].

El clero se lleva sin duda la peor parte, representando tanto el Padre Amaro como el canónigo Dias o el Padre Brito las peores faltas a sus votos: lujuria, gula, aburguesamiento, desvinculación del pueblo llano, descuido de sus tareas, adscripción a la burguesía con la que comparten pasatiempos frívolos... Sólo el buen Abad Ferrão, uno de mis personajes predilectos del libro, es el sacerdote humilde y pío, que transmite una fe sencilla y cercana al pueblo, que consuela en vez de amenazar y reconforta en vez de mortificar. 

El crimen del Padre Amaro
Soraia Chaves como Amélia en la adaptación portuguesa de la novela.

La Iglesia Católica se muestra como un ente plenipotenciario y omnipresente, que controla a la clase burguesa y con ella al grueso de la sociedad. Se ejemplifica a la perfección en el dominio que el Padre Amaro ejerce sobre Amélia, y el daño que causa al pobre João Eduardo, el prometido de la misma. 

Consigue así transmitirnos una sensación de injusticia, de desigualdad, de que algo no funciona bien, y de que los personajes no se comportan como se espera de ellos. El modo de actual del Padre Amaro nos rechina, nos choca. Todo lo cual enfatiza la postura crítica y regeneracionista de Eça de Queiroz. 

La verdad es que el mérito de El crimen del Padre Amaro es poner por escrito y denunciar una situación muy común y cotidiana en la época y aún en el Siglo XX: Las relaciones sexuales de los sacerdotes con mujeres (la criada o la sobrina del cura eran una figura típica en el mundo rural), que muchas veces producían descendencia (la más grande poetisa gallega, Rosalía de Castro, era hija natural de un cura y una hidalga) que debía ser ocultada. Una situación absurda en la que la gran perjudicada era la mujer, que quedaba estigmatizada de por vida. 

El crimen del Padre Amaro
Ana Claudia Talancón es Amelia en el filme mexicano.

Resaltar también que el carácter costumbrista en innegable y a mi juicio de gran valor, pues hace un retrato muy completo de la sociedad portuguesa de la época, en particular de la rural, de su vida cotidiana, de sus usos y costumbres, con especial hincapié en la religiosidad exacerbada y mal entendida (de nuevo insisto que Eça de Queiroz no tira contra la religión, sino contra el clero). 

Por último, una apreciación personal, pienso que la traducción es muy acertada, pues respeta la prosodia portuguesa, expresiones y modismos propios de esa lengua, así como la acentuación en los nombres propios (Amélia, Maria), los diminutivos (Ameliazinha, Zé), las unidades monetarias (tostones, contos...). En verdad me han dado ganas de leerla en portugués porque debe ser todavía más deliciosa.


Adaptaciones: 

Estamos ante uno de esos casos en los que la adaptación cinematográfica eclipsa en popularidad y en difusión al libro que la inspira. La película mexicana dirigida por Carlos Carrera y protagonizada por Gael García Bernal como el Padre Amaro y Ana Claudia Talancón como Amelia, rompió taquillas en México y Estados Unidos, se exhibió en numerosos países, tuvo una enorme recaudación, fue candidata al Globo de Oro y al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en el año 2002, ganó innumerables premios y es uno de los filmes más taquilleros del cine mexicano. Esta adaptación traslada la acción a México y hace algunas modificaciones en la historia. 

El crimen del Padre Amaro
Portada española del filme 

La cinta actualiza el argumento de la novela, e incorpora problemáticas presentes y cotidianas de la realidad mexicana, como el narcotráfico, la corrupción o la delincuencia. Cuenta, en su reparto, con otros actores veteranos como Angélica Aragón como la Sanjuanera, Pedro Armendáriz Jr. como alcalde o el español Sancho Gracia como Padre Benito. 


Por su parte, la nación de Eça de Queiroz hizo su propia versión de la obra, en el año 2005, de mano del cineasta luso Carlos Coelho da Silva, con Jorge Corrula como Padre Amaro y Soraia Chaves como Amélia; también situando la historia en el presente y trasladando la acción a una barriada periférica y deprimida de Lisboa. 

El crimen del Padre Amaro

Es una cinta de menor calado que la mexicana, realizada con menos medios y con menos pretensiones, más destinada al mercado interno.

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16 de octubre de 2013

Némesis - Isaac Asimov

Siglo XXIII. La Humanidad se ha extendido desde la superpoblada y empobrecida Tierra hacia los Establecimientos, pujantes colonias espaciales que se desentienden de su antiguo origen. Rotor, uno de ellos, descubre una estrella enana roja llamada Némesis, que puede servirle de nuevo hogar, pero que también puede suponer la destrucción de todo el Sistema Solar. En manos de unos pocos seres humanos, con sus principios morales y sus dudas, estarán la salvación o el fin de nuestro mundo.



Publicada en 1989, Némesis (Nemesis) es obra de Isaac Asimov. Bioquímico, escritor de múltiples géneros, divulgador científico e histórico, profesor universitario, ateo militante, activista político, miembro de Mensa, responsable de las Tres Leyes de la Robótica, coleccionista de Premios Hugo y doctorados Honoris Causa y poseedor de las patillas más célebres de la Ciencia-Ficción. 

Es una novela de Ciencia-Ficción dura, con una trama sencilla pero intensa, donde priman la divulgación científica y los detalles técnicos y se plantean una serie de cuestiones éticas y filosóficas, en detrimento de la acción y la aventura.  

Es una de las últimas obras de Asimov, que recopila todos los elementos característicos del estilo del autor y que, pese a lo que éste indica en la introducción, guarda una (lejana) relación con sus sagas Fundación, Robots e Imperio.

Lo primero que debemos considerar al reseñar esta obra es que estamos ante un Asimov ya mayor y cansado, que reconoce en la introducción que ha optado por un estilo claro, sencillo y directo, en favor de una lectura clara y ajena a las opiniones de la crítica (que nunca le importaron demasiado, y que a los 69 años supongo que lo harían aún menos).

Pero no nos engañemos, no estamos ante una obra de poca calidad o de trámite. El argumento de Némesis es sólido y está resuelto con mucho oficio. Sí es cierto que el estilo de Asimov es sencillo, sin filigranas, sin recursos narrativos arriesgados. Las descripciones son mínimas, telegráficas, puede definir un personaje con tres líneas o una nave espacial con cuatro. Pero quien ha leído a Asimov sabe que siempre ha sido así, que ha primado el fondo sobre las formas, y que nunca se consideró a sí mismo un buen escritor en cuanto a los aspectos formales. 

Colabora a la citada sencillez que el autor maneja sólo dos unidades de acción: La Tierra y Rotor-Némesis, que transcurren paralelas casi toda la novela para terminar confluyendo. La historia abarca quince años, y no hay lugar a la confusión para ubicar personajes y acontecimientos en su lugar y su tiempo, como si Asimov quisiera que toda nuestra mente esté disponible para comprender las tesis  y teorías científicas que intenta transmitirnos con Némesis (si hay algún neurólogo en la sala, encantado le ruego me corrija lo relativo al uso del cerebro, etc.)

En el aspecto científico, la trama gira, por una parte, en torno a la hipotética posibilidad de realizar viajes superlumínicos, no sujetos a la teoría de la relatividad, compitiendo la Tierra y Rotor en la carrera con sus distintas tecnologías; y por otro, alrededor del descubrimiento de una estrella aún más cercana que Alfa Centauri, una enana roja que dará nombre a la novela. El carácter divulgativo es innegable, y Asimov nos ofrece, a través de sus personajes, especialmente la experta en el tema Tessa Wendel, sus visiones sobre un posible viaje superlumínico y aquellos condicionantes y dificultades que podría presentar. Reconozco que lo de corrección gravitatoria no acaba de entrarme en la mollera, pero confío en vosotros para que me lo expliquéis. 

Al igual que me ocurrió con Cita con Rama, y por cuestiones de mi formación académica como ya comenté entonces, me fascinó un aspecto que Asimov trata en esta novela: El hecho de que la diáspora de la Humanidad dé lugar a nuevas identidades, a nuevos sentimientos de pertenencia a la colonia (aquí llamadas Establecimientos) donde el ser humano nace y crece desvinculado por completo de la Tierra y de los terrícolas. Destaca también que la Tierra es un planeta superpoblado, empobrecido, contaminado y decadente, donde el progreso se ha detenido, mientras que las colonias son pujantes y prósperas, y encabezan los avances científicos y sociales. No deja de ser significativo también que las colonias tienden a la uniformidad racial y cultural, y que la multiculturalidad de la Tierra se considera un problema, no una ventaja. 

Resulta hilarante la incapacidad de los habitantes de los Establecimientos para entender la vida en espacios amplios, abiertos y sujetos a los fenómenos atmosféricos, pues viven bajo cúpulas y en condiciones de temperatura y luz controladas, y las salidas de Marlene a Erythro, el satélite que gira en torno a Megas, el planeta de Némesis, tiene ocurrencias que nos provocan una sonrisa. 

Dije que la obra prima la reflexión ética y filosófica sobre la acción, y eso se percibe en que Rotor, en manos del pragmático y racional líder Janus Pitt, decide poner rumbo a Némesis (de la que se sienten dueños, por haberla descubierto antes que los terrícolas), en aras de expandirse y crear su propio mundo, y olvida a la Tierra en el proceso, la abandona a su suerte. Sin embargo, otros personajes como Marlene (que podemos considerar la protagonista o al menos un personaje principal y central) buscan alternativas que permitan la supervivencia del planeta natal de la Humanidad. 

Como ocurre en el conjunto de la obra de este autor (en la que yo he leído al menos), no hay lugar para escenas de acción desbordante, grandes batallas espaciales, tiroteos ni persecuciones. Las armas de los personajes son la negociación, el debate, la persuasión, la lógica y hasta la seducción. Así, Crile Fisher, padre de Marlene y protagonista que va creciendo a lo largo de la trama, se valdrá de ellas para inclinar la balanza en favor de la Tierra en la frenética carrera por conseguir viajar más rápido que la luz, si bien lo hace tanto movido por el deseo de reunirse con Marlene como por el de salvar la Tierra de su posible destrucción.

Al igual que en Fundación, el autor abre la puerta a la existencia de habilidades PSI, en este caso una percepción extrasensorial que permite interpretar el lenguaje corporal, los gestos y el lenguaje de los demás para leer en ellos como en un libro abierto. Por la relevancia de esta capacidad en la trama, no hablaré más de ella en esta reseña. 

Otro aspecto apasionante que Asimov maneja en Némesis es el de la vida extraterrestre, si bien, dentro de su racionalismo, no podía hacerlo mediante hombrecillos verdes o una creación semejante, sino por microbios u organismos similares, por lo que optó por una postura muy ocurrente y que entronca con otros clásicos de la C-F dura como Solaris de S. Lem, la de un planeta con conciencia e inteligencia colectivas, y hasta aquí puedo leer para evitar el spoiler.  

Don Isaac sacándose unas perrillas, que nunca vienen mal

Para mí, Némesis representa la lucha entre el interés general, de toda la Humanidad, y los intereses personales y particulares de los protagonistas, de las diferentes motivaciones que les hacen actuar de una u otra manera, y las implicaciones éticas que tienen sus acciones y decisiones.

Eso sí, prefiero avisar que la etiqueta de Ciencia-Ficción dura no es arbitraria, y que el peso del componente científico-técnico en el conjunto de la novela es muy notable, pero según mi criterio, gracias a la claridad expositiva de Asimov, no se hace árida ni tediosa en ningún momento, pues todo se explica a través de la propia trama y de los diálogos de los personajes. 

Si tuviese que ponerle un pero a esta novela sería, como me ocurre muchas veces con otras novelas, sobre todo de C-F, es un detalle de la traducción: la confusión tan frecuente entre billones anglosajones (mil millones, lo que en español designa el apenas usado millardo) y billones españoles (un millón de millones). Cuando nos dicen que en la Tierra viven ocho billones de personas, fácil entendemos 8.000 millones, pero cuando hablamos de distancias astronómicas todo se nos complica mucho. 

Antes de terminar, recordad que, según Asimov, esta novela no está relacionada con sus sagas más celebradas, y en la introducción reconoce la pereza que le da escribir otra novela que las una. Pero lo cierto es que, una vez leída (recomiendo prestar especial atención al Epílogo), se entiende que los acontecimientos narrados en Némesis son fundamentales para que Fundación, Robots o Imperio tengan lugar, sin necesidad de esa novela-puente que el buen doctor nunca llegó a escribir. 

En la saga Fundación, se cita de forma tangencial a Némesis como una leyenda sin rigor histórico, con miles de años de antigüedad.

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2 de octubre de 2013

La ciudad y los perros - Mario Vargas Llosa

El Colegio militar Leoncio Prado marcará para siempre la vida de sus alumnos. Su tránsito de la infancia a la madurez pondrá a prueba su carácter, su lealtad, su fortaleza y su resistencia. A través de los relatos de sus protagonistas, conoceremos las circunstancias que llevaron a cada uno a terminar en un lugar donde se premian la rudeza y la agresividad y se castigan la honestidad y la moral. 

La ciudad y los perros

Publicada en 1962, La ciudad y los perros es una obra de Mario Vargas Llosa, escritor peruano (y desde 1993, también español), político, dos veces doctor, Premio Nobel de Literatura en el 2010 además de Premio Planeta, Cervantes, Rómulo Gallegos y Príncipe de Asturias entre otros.


Es un novela dramática, ubicada en el realismo y la crítica social, con tintes costumbristas, y con una estructura narrativa inusual. Fue la primera novela de Vargas Llosa, y supuso la fama y el reconocimiento del autor. Está considerada obra clave de la literatura del siglo XX, y tiene una estructura narrativa y una temática muy arriesgadas para tratarse de una ópera prima.

Un joven Vargas Llosa escribió La ciudad y los perros entre Madrid y París y la publicó en España gracias al editor Carlos Barral (de la editorial Seix Barral), todo un experto en burlar la inexorable censura franquista. Supuso una conmoción en su momento, y se convirtió rápidamente en un hito en la literatura en lengua castellana:

En primer lugar, tiene una estructura narrativa poco habitual, sobre todo si consideramos que es la primera novela del autor (antes había publicado relatos breves). La obra comienza in media res (en el medio de la historia), con el acontecimiento sobre el que gira la trama: El robo del examen de Química por parte de los protagonistas. A partir de ahí, el autor alternará narración omnisciente en tercera persona con relatos en primera persona de diferentes protagonistas, muchos de ellos en retrospectiva, combinando el presente con analepsis que aportan mucha información sobre los personajes que componen el cuadro.

Está ambientada en el Colegio militar Leoncio Prado, en el Callao, Perú, en las postrimerías de los años 50. Vargas Llosa estudió dos años en la institución, por lo que la novela, sin llegar a ser autobiográfica, sí que recoge su propias vivencias, y resulta evidente que Alberto Fernández «el Poeta» es en cierto modo un trasunto del propio autor. Los cadetes estudian durante tres años: tercero, cuarto y quinto. Los alumnos de primer año (tercero) son llamados «perros», lo que inspira el título de la obra.

La ciudad y los perros es una novela «de personajes» y es envidiable la capacidad de su autor para dar vida a tantos y tan bien caracterizados protagonistas. Tanto los cadetes como los oficiales y otros secundarios ajenos a la escuela son una radiografía excelente de los «tipos» de la sociedad peruana de su época, y el libro tiene un valor costumbrista (y casi antropológico) nada desdeñable. 

Mario Vargas Llosa

Mediante esta nómina de personajes, Vargas Llosa muestra las diferencias sociales que padecen los peruanos de la época, en concreto la capital y su área de influencia. Denota los prejuicios de los costeños hacia los serranos, y las desigualdades entre blancos (despectivamente, blanquiñosos), cholos (mestizos) y negros, y entre los distintos barrios como Miraflores (una zona acomodada) o Lince (una zona pobre y deprimida). 

En esta relación de protagonistas, destacan los cadetes del colegio. Los tres principales son Alberto Fernández «el poeta», Ricardo Arana «el esclavo», y «el Jaguar» (del que nunca se dirá el nombre); a los que acompañan «el Boa», «el Rulos», «el negro» Vallano, «el serrano» Cava y el brigadier Arróspide. Los cadetes se mueven en un entorno brutal, áspero, desabrido. A la rigidez e intolerancia del ambiente castrense y sus normas inflexibles, se suma la barbarie propia de los cadetes y el mundo de sus cuadras (barracones), marcada por una parte por la clandestinidad -los robos de ropa y útiles personales, las partidas de dados y naipes (la novela comienza con los cadetes jugándose a los dados quién roba el examen), el alcohol y el tabaco, las fugas (llamadas «tirar contra»), la sexualidad sórdida (competiciones de masturbación, zoofilia, violaciones entre cadetes, visitas a los burdeles como el de «la Pies dorados», único personaje que mantiene su nombre real en la obra)- y por otra por la violencia -peleas y agresiones entre cadetes, los crueles «bautizos» a los alumnos del tercer curso por parte de los de cuarto, que consisten en humillarlos y maltratarlos con ensañamiento durante un mes-.

«El Poeta» es una persona fuera de su ambiente (procede de una buena familia de Miraflores) pero que se adapta a él y sobrevive. Se financia escribiendo novelitas pornográficas y cartas a las enamoradas para los otros cadetes. «El esclavo» también está fuera de su mundo, pero no consigue adaptarse y sobrevivir en él. Representa la víctima del sistema, y no puede acoplarse ni a la disciplina de la escuela ni al ambiente de resistencia clandestina en el que se mueven sus compañeros. Por su parte, «el Jaguar» es un personaje con claroscuros y muy complejo, pues representa tanto los peores defectos como la virtud del orgullo y del honor (es el único que planta cara a los alumnos de cuarto, que no pueden «bautizarlo», organiza a sus compañeros en «el Circulo» para defenderse, les sirve de ejemplo, y carga con cualquier culpa por no delatar al verdadero culpable de una falta), además el final del libro ofrece un dato muy revelador sobre él, que lo humaniza y redime en gran medida.

Destacar que los tres personajes estarán interconectados de muchas maneras en la obra, y una de ellas es Teresa, una joven que representa una alegoría de la propia Iberoamérica: Pobre pero digna, limpia y pulcra; noble pese a su entorno menesteroso. Es poco agraciada, y sin embargo provoca el enamoramiento en los jóvenes.

En esta misma línea de alegorías y simbologías, llama la atención la figura de la Vicuña, mascota del colegio, que nunca parece comer ni dormir, y a la que los cadetes apedrean cuando los mandos no miran. Representa tanto la irracionalidad del ejército como la desubicación de los cadetes (es un animal de alta montaña y de una región muy lejana, está fuera de su entorno natural) y el rechazo del sistema en el que están inscritos, así como la sensación de encierro y reclusión de quien debería estar libre.

La ciudad y los perros película
Cartel de la adaptación cinematográfica

El resto de personajes representan igualmente virtudes, defectos y valores. «El Boa» significa la lealtad ciega, y es singular su relación de amor-odio con una perra callejera llamada «La malpapeada» que le guarda lealtad pese al maltrato que él le dispensa, y de igual manera permanece fiel él al «Jaguar» en la adversidad.

El Teniente Gamboa, por su parte, muestra una vez más la irracionalidad y la ceguera del ejército en sus decisiones y su forma de manejarse, pues no preponderan el honor y la justicia, sino al contrario, el ejército es capaz de cualquier cosa con tal de mantener su buena apariencia y su prestigio, aún a costa de condenar a inocentes, ocultar pruebas o amenazar y coaccionar a testigos. Gamboa, por ser fiel a sus principios y a su sentido del deber y el honor, que deberían ser virtudes militares, se convierte por el contrario en una víctima del sistema en el que creía y al que pertenece por decisión y vocación.

La obra retrata lo que ocurre cuando se tergiversa el significado de los valores. De las cualidades castrenses (valor, disciplina, honor, sentido del deber, compañerismo, lealtad) queda lo peor, están mal entendidas por parte del ejército y por ello se tornan lo contrario de lo que dicen defender. En manos de los docentes militares, son defectos que deforman a los jóvenes cadetes y por tanto a los adultos que pronto serán.

La ciudad y los perros es, en resumen, una obra arriesgada para su tiempo, dura, violenta, pero con una lectura satisfactoria, y merece la pena cada línea. Decir que la ambientación (temporal y espacial) no es ningún impedimento, los diferentes registros narrativos la hacen variada, y merece la pena vencer la cierta dificultad inicial, que pronto deja paso a una lectura apasionante y muy recomendable.


Adaptaciones: 

Fue adaptada al cine por Francisco José Lombardi en 1985, en la película homónima, con guión del propio Vargas Llosa, y por Sebastián Alarcón en la cinta Jaguar, en 1986.

Tuvo una adaptación al teatro que se estrenó en Madrid en 1982, con Antonio Banderas en el reparto, y se reestrenó en Lima en el 2012.

Por otra parte, es una habitual en listas del tipo «Las 100 mejores novelas del S.XX».

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