2 de diciembre de 2013

Gringo viejo - Carlos Fuentes

La reseña de hoy, dentro del reto "12 autores iberoamericanos" nos lleva a México, el país con más hispanoparlantes (120 millones, más del doble que España), de la mano de uno de sus autores más célebres y protagonista del boom latinoamericano. Debo decir que es un libro que me ha provocado sensaciones encontradas, y que en las reseñas disponibles en internet tiene la opinión polarizada: los lectores lo aman o lo odian, pero no parece dejar a nadie indiferente [Echadle un vistazo a sus ratings en Goodreads y os haréis una idea]. Por mi parte, tenía muchas ganas de leerlo y de quitarme la asignatura pendiente de este autor, y ahora deseo compartir mis impresiones con vosotros. ¿Vamos allá?



Título: Gringo viejo

Autor: Carlos Fuentes, uno de los autores mexicanos más leídos y renombrados. Recientemente fallecido, fue también guionista de cine y diplomático. Fue reconocido con los premios Rómulo Gallegos en 1977, Nacional de Literatura de México en 1984, Cervantes en 1987, Internacional Menéndez Pelayo en 1992 y Príncipe de Asturias en 1994, entre otras distinciones. Doctor Honoris Causa por varias universidades como Harvard, Cambridge, la Nacional de México, la Veracruzana, la Autónoma de Sinaloa, la de Quintana Roo, la de Veracruz, la de Puerto Rico o la de las Islas Baleares. 

Año de publicación: 1985

Lo leemos...: En digital, en el Kindle.

Resumen: El periodista y escritor Ambrose Bierce, viejo y cansado, se niega a morir de forma indigna. Atravesando la frontera, se adentra en el México de 1913 para unirse a la Revolución y morir heróicamente. Su camino se cruzara con los de su compatriota la institutriz Harriet Winslow y el General Arroyo, un revolucionario obsesionado con la venganza. El choque de culturas, la búsqueda de la propia identidad y el ansia de libertad de un país entero protagonizan esta historia, con la revolución mexicana como telón de fondo. 

Género literario: Es una novela dramática, de corte histórico, con un trasfondo bélico, que combina personajes reales con otros imaginarios, y que crea una narración ficticia a partir de sucesos históricos documentados. Puede considerarse igualmente una novela romántica.

¿Qué podemos destacar de él?: El original punto de partida de la historia, la cuidada ambientación, el estilo cercano al realismo mágico y que, pese a tener una linea argumental sencilla, es una obra de gran complejidad por su estructura narrativa inusual y por el carácter "interior" que tiene, y del que hablaremos en esta reseña. 

Decíamos que la idea inicial de la novela es muy original. Bien, Carlos Fuentes arma la historia a partir de la misteriosa desaparición en México del escritor, periodista y veterano de la guerra civil estadounidense Ambrose Bierce (en KindleGarten, por ahora, sólo reseñamos muy brevemente un relato suyo), quien, cansado de la vida y con setenta años ya cumplidos, en 1913 dejó como despedida una carta a sus amigos en la que decía negarse a morir de enfermedad, de viejo o cayéndose por una escalera. Deseaba morir en combate, o fusilado. Dicha carta pasó a la posteridad por la frase "Ser un gringo en México... ¡Ah, eso sí es eutanasia!"

A partir de ahí, Fuentes fabula con lo que pudieron ser los últimos días de Bierce en México, si bien nunca se nombra al personaje, que durante toda la obra se llamará simplemente "el gringo viejo".

Así, y como nos recordarán numerosas veces a lo largo de la lectura, la intención del gringo viejo es morirse. Simple y llanamente. Es un hombre mayor, desencantado, cínico y atormentado por sus demonios interiores y un pasado que le remuerde. Con una visión romántica pero amarga de la vida, será el contrapunto al resto de personajes de la novela, lo que servirá de motor para otro pilar de la misma: la contraposición de México y los Estados Unidos, dos mundos contiguos pero totalmente opuestos y antagónicos.



Para Fuentes, los Estados Unidos son orden, civilización, un mundo urbano donde priman la frialdad, las formas y las emociones contenidas, la religión recogida, el recato, los sentimientos reprimidos. México es caos, desorden, ruido, barbarie, naturaleza de vastas extensiones, fuerza, pasión y expresividad, orgullo, deseo de vivir libre y con dignidad. 

Hay que decir que, para mostrar todo este salvajismo, el autor se vale de un lenguaje crudo, explícito, tremendista, escatológico incluso. No ahorra palabras malsonantes para transmitir la sensación de suciedad, de sordidez, de aridez, de repulsión en ocasiones. Los personajes sudan, sangran, escupen, orinan, defecan, mestrúan... el texto muestra vida, con todas las consecuencias. 

Este clima desagradable, desabrido, impregna toda la narración, e incluso las escenas de sexo carecen (a mi parecer, que no soy ningún entendido en el tema) de erotismo. Se muestra un sexo animal, violento, sin lugar para el amor o el cariño. Hasta las descripciones son duras y chocantes. [No incluiré ningún párrafo de este tema, prefiero que cada uno lea e interprete, porque quizás exagere].

Pero dije que es un libro de contrastes, y lo mantengo. Al igual que existe todo lo citado, contiene también pasajes de un lirismo increíble, de gran belleza, muy expresivos. Lo que desconcierta a muchos lectores es la capacidad del autor de pasar de un extremo al otro en la misma página. 

Dentro de esta belleza, de esta expresividad, me parece ver una influencia clara y directa de Juan Rulfo, tal vez condicionado por la temática, tan similar a la de muchos relatos de "El llano en llamas", y por el dominio de todas las técnicas narrativas por parte de Fuentes, que tiene un manejo perfecto de todos los recursos. A nivel técnico, la obra es sencillamente intachable, y el tono mágico y de ensoñación me trajeron reminiscencias de mi adorado Rulfo, y yo encantado, por supuesto.

Es de agradecer, porque llegamos a otro punto delicado de la obra, y que muchos tachan de pretencioso e impostado, entre otros epítetos: Es una lectura compleja,y la limpieza estilística ayuda a sacarla adelante. Es compleja por varias razones. La primera, la narración no es lineal, sino que hace continuos saltos adelante y atrás, pero no avisa de ellos, no son "flashbacks" y "flashforwards" , si no que de repente puede comenzar un diálogo en el que interviene un personaje que ha fallecido hace varios capítulos, o retormarse una escena que quedó atrás hace rato, y continuar a partir de ahí. No se si lo puedo explicar con claridad, pero la idea es que la narración "viene y va", dando vueltas continuamente sobre sí misma. 

Ambrose Bierce, genio y figura

La segunda razón de esta complejidad es que es una historia más "mental" que física. Me explico: La narración no avanza sólo a través de acontecimientos, sino que se construye sobre los diálogos, los pensamientos y el (temido) monólogo interior de los personajes. Alternando el punto de vista de diferentes narradores, extensos diálogos y no menos extensos relatos de los pensamientos de los protagonistas, Carlos Fuentes va articulando la narración, de forma que la trama, que en sí es sencilla, se alambica y retuerce haciendo que necesitemos un cierto grado de abstracción para aprehender todo lo que "Gringo viejo" quiere contarnos.

La tercera razón para esta complejidad viene de mano de los personajes, que ya va siendo de hablar de ello, ¿no? Además del gringo viejo, tenemos a la estadounidense Harriet Winslow, una solterona de 30 años (recordemos la época), cuyo padre, oficial del ejército, desapareció en la guerra de Cuba, que rompe con toda su vida en Washington para trabajar como institutriz de una rica familia de hacendados en el norte de México, sin saber que es territorio rebelde. Harriet seguirá, en la novela, el clásico "viaje del héroe", representando para ella una búsqueda de la identidad y de su destino personal, el conocido viaje de crecimiento. Pero paralelamente tenemos al General Tomás Arroyo, que personifica tanto a México como país, como a la Revolución: es la fiereza, la brutalidad, el orgullo, el deseo de dignidad, de liberación, el odio y la rabia. La interacción de estos dos personajes, tan opuestos, es la extensión de la contraposición permanente de Estados Unidos y México, y paradójicamente ambos (especialmente Harriet) formarán su identidad a través del otro. 

Alfaguara o el arte de no complicarse la vida

Fuera de esta complejidad, y del carácter "interior" o de "introspección psicológica" del libro, que tantas opiniones negativas recaba, yo deseo destacar su valor costumbrista, y el retrato que realiza de los diferentes "tipos" del México de la época revolucionaria: las soldaderas o "Adelitas", los niños, los ancianos, las prostitutas, los rebeldes, los oficiales salidos del pueblo como Arroyo, los soldados condenados a luchar a los que tanto les da un bando que otro, los militares de honor... igualmente, a través de la voz del General Arroyo, el relato de las injusticias, vejaciones, abusos y maltratos a los que los hacendados sometían a los campesinos, que son por momentos escalofriantes, y que a mí me movieron a la compasión, sobre todo por la impunidad en la que se movían. Sin entrar en el spoiler, sólo contaré un momento muy emotivo, con mucha significación: Cuando todos los peones de la hacienda entran en el salón de baile y se ven, por primera vez en su vida, reflejados en un espejo, tomando conciencia de su propio cuerpo y su propia imagen, que nunca habían visto antes. 

Otro punto a resaltar es la fuerza de los personajes, el grado de detalle que les proporciona el autor, lo matizados que están. Tanto el gringo viejo, como Harriet, como Arroyo están dibujados con mimo y concienzudamente, y transmiten mucho sentimiento, mucha credibilidad. Mi favorito ha sido el propio gringo viejo, por la historia que arrastra, por su temeridad y su desapego de todo, pero tal vez el más llamativo sea Tomás Arroyo, por la energía que desprende. 

Elenco principal de la adaptación cinematográfica de la que hablaremos después:
Gregory Peck como el gringo, Jane Fonda como Harriet y Jimmy Smits como Arroyo

En resumen, por no extenderme mucho más, y sabiendo que me dejo muchas cosas en el tintero, estamos ante una novela complicada pero que se puede disfrutar si se lee con calma y con predisposición, aunque no la recomiendo como lectura de distracción, porque requiere complicidad y un poco de concentración para no perder el hilo. 

¿Hemos subrayado algún párrafo?: Sí, aunque intentaré abreviar. Un ejemplo del tono general del relato:

"Él mismo era ahora un fugitivo voluntario, tan fugitivo como los antiguos sobrevivientes de asaltos de conchos y apaches revertidos al nomadismo cruel de la necesidad, la enfermedad, la injusticia  y el desengaño: todo esto escribió en su cabeza el gringo viejo al cruzar la frontera entre México y los Estados Unidos. Con razón todos se cansaron de tanto huir y se quedaron enredados en las espinas de las haciendas durante más de cien años.Pero acaso él traía otro temor y lo dijo al cruzar la frontera:- Temo que la verdadera frontera la trae cada uno adentro."

Y otro pensamiento del gringo viejo:

"Las montañas se levantaban como puños morenos y gastados y el viejo pensó que el cuerpo de México era un gigantesco cadáver con huesos de plata, ojos de oro, carne de piedra y un par de cojones duros de cobre. Las montañas eran los puños. Iba a abrirlos, uno tras otro, en espera de que tarde o temprano encontraría, como hormigas apresuradas sobre una palma de hondos surcos, lo que buscaba."

¿Más datos de interés?: Y tanto. En el año 1989, el cineasta argentino Luis Puenzo llevó "Gringo Viejo" al cine, con el mismísimo Gregory Peck ("Matar a un ruiseñor") como el gringo viejo, Jane Fonda ("Danzad, danzad, malditos") como Harriet Winslow y Jimmy Smits ("La ley de Los Ángeles") como el General Arroyo. Incluye la aparición de Pedro Armendáriz hijo como Pancho Villa. [Ficha IMDB] [Ficha Filmaffinity]

Atentos a los innovadores formatos a pie del cartel

Como anécdota, Jane Fonda estuvo nominada al Razzie a la peor actriz por su papel en esta película. Como dato de interés, la película tiene un tono mucho más amable que el libro, y carece de la crudeza del mismo. En particular, el personaje de Arroyo está bastante dulcificado y despojado de la fiereza y crueldad que posee en la novela. Si en la novela el gringo viejo no es nombrado en ningún momento, en la versión cinematográfica se especifica desde el primer momento que se trata de Ambrose Bierce.

Y así terminamos por hoy. Por mi parte he disfrutado con la lectura de "Gringo viejo" tanto por el agradable regusto a Juan Rulfo como por la ambientación (me gustan la cultura méxicana y la imaginería la época revolucionaria), aunque en esta ocasión no os la recomendaré abiertamente, si acaso probadla un poco primero, a ver si os picáis. Si desistís, no os sintáis culpables, porque hay que reconocer que por momentos la novela se las trae. Yo, de paso, me apunto a Ambrose Bierce en la lista de pendientes. Nos leemos!


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4 comentarios:

  1. JOLINES ES GREGORY PECK OMGERD. SI YO LO ADORÉ con matar un ruiseñor esta tengo que verla!!!!!! aparte que carlos fuentes se merece todo mi respeto.

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    1. Pues creo que la película te va a gustar, yo tras verla ya no me imagino a Ambrose Bierce con otro aspecto que no sea el de Gregory Peck. Recomiendo verla en versión original porque los personajes mexicanos hablan alternando español e inglés, incluso en la misma frase, y con el doblaje se pierde. Además me gusta el inglés pronunciado a la mexicana.

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  2. Pues hace años, cuando estaba por salir del colegio, me leí "La muerte de Artemio Cruz" y bien te puedo decir que en esta novela el autor también juego con diversas técnicas narrativas, que hacen de la lectura algo complejo de digerir. La verdad es que después de esa experiencia, no me atrajo volver a leer a este caballero.

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    1. Es una lectura algo compleja, y es una lástima porque desalienta a mucha gente, y la historia es hermosa y original, creo que se pierde un buen argumento por causa de un estilo algo enrevesado. La adaptación cinematográfica, por ejemplo, pierde la esencia original, porque es difícil trasladarla a la pantalla, pero como historia es más agradecida, más accesible.
      Lo que más me sorprendió del autor fue su forma de escribir primero un párrafo precioso, lírico, y a continuación uno sórdido y lleno de palabrotas. Un estilo curioso.

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