8 de diciembre de 2013

El largo adiós - Raymond Chandler

Por casualidad, Marlowe entabla relación con un curioso individuo al que ayudará a salir del país, tras lo cual descubre que es sospechoso de asesinar a su esposa. Como presunto cómplice, no dudará en investigar el caso, aún cuando éste sea cerrado. Contratado a su vez para localizar a un escritor desaparecido, Marlowe se verá entre dos casos que se entremezclan y en los que todos los implicados tienen algo que ocultar. 



Publicada en 1953, El largo adiós (The long goodbye) es obra de Raymond Chandler. Escritor, reportero, veterano de la primera guerra mundial, fue vicepresidente de una multinacional petrolera pero lo despidieron por su vida disoluta. Buscavidas que desempeñó todo tipo de empleos, desde bracero hasta empleado de banca, y creador de Philip Marlowe, probablemente el detective más famoso de la literatura después de Sherlock Holmes. 

Es una perfecta novela negra, con todos los elementos propios del género, de corte policíaco, con una trama compleja y llena de intriga, donde destacan los marcados giros argumentales. 

Está considerada la obra más completa y ambiciosa de Chandler, que presenta una profunda introspección en los pensamientos y las motivaciones de los personajes, realiza una crítica social despiadada y es un compendio de todos los elementos característicos del género negro.


El largo adiós es la sexta novela protagonizada por Philip Marlowe, de un total de siete (y dos relatos breves). Chandler reflejó en ellas el paso del tiempo, y si en la primera, El sueño eterno, Marlowe tiene 33 años, aquí ya cuenta con 42. Cansado, curtido, cínico y desencantado, pero aún así íntegro e idealista como siempre, Marlowe protagoniza aquí la que los entendidos consideran la obra maestra de su papá literario. 

Y os preguntaréis, ¿por qué no comencé por la primera, como es lógico y normal? Pues la verdad es que no lo sé. Tal vez porque me gustó el título, porque me convencieron las reseñas de Goodreads o porque la había cargado en el Kindle hace tiempo. Pero aunque convenga tener la referencia de las entregas previas, esta El largo adiós es una historia independiente y autoconclusiva y puede leerse sin conocer las anteriores. 

Bruguera, siempre en nuestros corazones

Para comenzar, y aún con mi escaso conocimiento de la novela negra, me atrevo a afirmar que esta narración es el ejemplo perfecto y arquetípico del género. Todos y cada uno de los componentes que le asociamos están representados: El detective solitario y endurecido, la mujer fatal, la Policía corrupta, el potentado con muchos trapos sucios que esconder, la justicia comprada, los guapos o hampones, la trama retorcida y ramificada que nunca deja de girar y sorprender, la violencia, los bajos fondos, y sobre todo el ambiente sórdido y oscuro y la crítica social, de la que hablaremos con amplitud. ´

La acción se ubica en Los Ángeles, a principios de los años 50, y se centra en la llamada «Alta Sociedad» y sus entresijos, pues Marlowe se moverá entre millonarios, escritores superventas y sus editores sin escrúpulos, dandys ociosos, médicos de prestigio y damas de sociedad de moral distraída. 

Para entendernos, Raymond Chandler, lector compulsivo de Black Mask, en la que publicó, era un ferviente admirador de Dashiell Hammett, y tiene muchos puntos en común con el autor de Cosecha roja. El más destacable, a mi juicio, es la mentada crítica social, que es aún más incisiva y encarnizada que la de su inspirador, porque es más mordaz. A través de las andanzas de Marlowe, el autor disecciona y pone en tela de juicio el sistema y los valores de la sociedad estadounidense, de la que no sale bien parada persona o institución alguna, ni los poderes públicos, ni las fuerzas del orden, ni la empresa privada, ni el sistema penitenciario, ni los medios de comunicación, ni los individuos:

«Los diarios son propiedad de los ricos. Ellos los publican. Los ricos pertenecen todos al mismo club. Claro que existe la competencia..., una competencia dura, implacable, por la circulación, las primicias, las crónicas exclusivas. Todo lo que usted quiera, siempre que no dañe el prestigio, el privilegio y la posición de los propietarios. Si lo hace, entonces se baja el telón.»

Y Marlowe es el mejor vehículo para esta crítica. Un hombre que paga el precio de su integridad y de su idealismo, que recibe todos los palos posibles, que se ve involucrado en un supuesto asesinato sólo por querer ayudar a una persona a la que no conoce de nada. Me fascinó el carácter del personaje, que Chandler muestra a través de unos diálogos acerados, cargados de cinismo y de acidez, de réplicas ingeniosas y de frases memorables. La novela contiene gran cantidad de ellos, y parecen disputarse la frase más lacerante.

Otro elemento a tener en cuenta, como ya comenté, es la trama. Resulta compleja, porque se ramifica y se enreda entre los dos casos que Marlowe debe atender: el primero, la huida a México de Terry Lennox, el misterioso hombre al que ayuda sin apenas conocerlo, borrachín y marido florero de una ociosa millonaria; y el segundo, la búsqueda de Roger Wade, un célebre escritor alcohólico con tendencias autodestructivas. Los dos casos, en apariencia sin conexión, terminarán por entrelazarse y nos harán leer con atención, pues conviene no perderse ni una coma, tal es la complicación que alcanza por momentos. 

Me gustó en especial la cantidad de giros argumentales que contiene, y las continuas vueltas de tuerca al argumento, que se relanza una y otra vez cuando parece que se va a estancar. El libro tiene una cierta extensión, y hay que decir que de no ser por estas piruetas podría hacerse un poco tedioso, y que si fuese más largo sin duda terminaría por serlo, aunque las sorpresas llegan hasta la última página y no debemos sacar conclusiones hasta que lleguemos al punto y final. 

La portada de la edición que yo leí, impreso en la Argentina
en 1973 (en España estábamos en plena censura todavía)

Disfruté también de la citada capacidad de introspección de Chandler en la mente de sus personajes. Así, tendremos cumplida información de las motivaciones de los protagonistas, y el autor se muestra como un buen conocedor de la naturaleza humana y de la época y la sociedad que le tocaron en suerte. La novela está narrada en primera persona, y los pensamientos y opiniones de Marlowe (que realmente es un trasunto del propio autor) forman parte de la misma, no se limita a narrar, sino que reflexiona, opina, hace juicios de valor y nos transmite todo su desencanto y su frialdad con los que le rodean. Marlowe es un personaje imperfecto, y él lo sabe, lo cual lo hace más humano y creíble. 

Y otra portada. Salta a la vista que es un libro muy reeditado. 

Por último, a nivel formal, el libro (que se divide en numerosos capítulos breves) muestra unos niveles narrativo y estilístico muy elevados, con un autor que domina a la perfección el desarrollo de la acción y que sabe manejar los tiempos. La influencia de Dashiell Hammett es menor en este aspecto, porque Chandler es más literario, se recrea en el texto y hasta realiza descripciones, que sin ser extensas sí son precisas e ilustrativas, y se para más en los detalles que su mentor, permitiéndose incluso momentos líricos:
«Nos despedimos. Seguí el auto con la mirada hasta que se perdió de vista. Subí las escaleras, entré en el dormitorio y deshice toda la cama para volver a hacerla. Sobre una de las almohadas había un cabello largo y oscuro. Sentí un peso en la boca del estómago. Los franceses tienen una frase para eso. Los muy sinvergüenzas tienen una frase para cada cosa y siempre tienen razón.

Decir adiós es morir un poco.»
Además de una novela policíaca y de intriga, este El largo adiós es también, en resumen, un pequeño estudio sobre el ser humano, sus peores defectos y la sociedad defectuosa en la que vive. Aún con todo, la bonhomía y la integridad de Marlowe son un ejemplo. Creo entender que para el autor, pese a la coraza indolente e inexpresiva con la que lo protege, su detective es el último hombre honrado de Los Ángeles. 


La película:

Aunque resulte difícil imaginarse a Philip Marlowe y no ponerle al momento la cara de Humphrey Bogart, en la adaptación cinematográfica de El largo adiós (en España Un largo adiós, porque sí) que Robert Altman dirigió en 1973 el encargado de dar vida al inmortal detective fue el entrañable Elliott Gould. El director trasladó la acción a los años 70 y la ambientó en los entresijos de Hollywood y la industria del cine. 

¿Por qué siempre les cambiamos el título? Menos mal
que en esta ocasión sólo fue el artículo determinado. 

Debo decir que no he visto la película, aunque tiene buenas críticas y en general las puntuaciones rondan el 7 sobre 10. Como curiosidad, tiene bastantes apariciones no acreditadas o cameos, como las de David Carradine o Arnold Schwarzenegger como matón con mostacho.



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6 comentarios:

  1. NO habia oido de el pero me llama eso seguro :P

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    1. Te gustará seguro, es muy ambiental, casi te lo imaginas en blanco y negro, con música de jazz de fondo y Humphrey Bogart narrando en primera persona: "estaba en mi oficina bebiendo el tercer vaso de whisky de la mañana cuando la mujer entró..." pura novela negra :D

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  2. Definitivamente leer otras de tus críticas sobre este género, me alienta a conocer más en persona respecto a ello, Por cierto, el Capitán Picard de la serie "Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación" es un gran fanático de este autor y en especial de esta novela (de hecho, en varios episodios y una película se recrean escenarios "inspirados" en este título).

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    1. Creo que te gustaría, yo espero leerme también "El sueño eterno", desde luego dentro de la novela negra, este autor es fundamental. En cuanto a lo que me comentas de Star Trek: Nueva generación, creo que no la ví lo suficiente como para darme cuenta, aunque recuerdo con mucho cariño a Picard, porque Patrick Stewart le daba muchísimo empaque al personaje.

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  3. Respuestas
    1. Muchas gracias :) La novela es magnífica.

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