21 de diciembre de 2013

Cuentos de San Andrés - Curiosidades, anécdotas, detalles y homenajes

Hoy me voy a poner en modo autobombo, y en vez de traer una reseña, hablaré un poco sobre mí, o mejor dicho sobre mi primera intentona literaria, ese "Cuentos de San Andrés" que algunos de vosotros ya conocéis e incluso habéis leído. 

Me gustaría, si os apetece, contar un par de cosas sobre lo que hay detrás de la historia, los personajes, los lugares y los acontecimientos que componen el libro. Me lío bastante, así que lo haré en varias partes, a no ser que haya un clamor popular en contra <ejem>. Intentaré hacerlo ameno para que en caso de no ser interesante, sea al menos entretenido. 

Espero no hacer muchos spoilers que puedan chafar la posible futura lectura a nadie, así que procuraré no contar nada relevante de la trama. Vamos allá:

1. El Título (y sus equívocos)

Es difícil elegir un buen título. Sólo tenía claro que debía llevar "San Andrés", pues el nombre del pueblo fue la base para crear toda la historia. Ya que en principio iba a tratarse de una serie de cuentos independientes, protagonizados por personajes cuyo único punto en común fuese vivir en San Andrés, o recalar en él por una razón u otra, y tras descartar otras opciones como "Relato de San Andrés" o "San Andrés. Pequeño relato costumbrista" (comenzó siendo un simple ejercicio de estilo, pero creció y creció), "Cuentos de San Andrés" fue el escogido, dando lugar a una curiosa confusión:

En mi ignorancia, desconocía que para el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, perteneciente a Colombia, ubicado en el Caribe y que tiene por bandera la cruz de San Andrés blanca sobre azul (como Escocia), los cuentos tienen una gran importancia cultural y antropológica, pues transmiten y mantienen vivo el origen africano de parte de sus pobladores, y están narrados por igual en castellano y en criollo sanandresano, que es lengua oficial en ese Departamento. 


Lo descubrí tarde, cuando comenzaron a llegar al blog visitas a través de búsquedas del tipo "cómo escribir un cuento de San Andrés" o "cuentos típicos de San Andrés", que curiosamente iban aumentando a medida que se acercaba la festividad de dicho santo, por lo que entiendo que debe ser alguna tarea escolar clásica de aquel Departamento, y que pequeños estudiantes estaban buscando una ayudita extra :) Hice un poco de investigación, y recopilé hasta algún libro sobre las islas, cuentos como estos o un pequeño estudio (ojo, es un PDF!) [¿Os he contado alguna vez que dejé la carrera de Antropología social y cultural a medias?]

A diferencia de los sanandresanos de las islas, los habitantes de mi ficticio pueblito se llaman sanandrenses


2. La época ( y sus licencias)

A lo largo del libro no se citan fechas, aunque para mi propio uso sí las tenía marcadas. Intenté que fuese un poco impreciso a propósito, para contribuir a ese tono de realismo mágico que buscaba y que no logré (sigo trabajando en ello), aunque para evitar los temibles anacronismos no me salvé de documentarme, que es un rollo macabeo una labor agradecida y fascinante.

Por no desvelar demasiado de la novela, diremos que Jorge Atelier llega a Santa Emilia en 1919. Su automóvil es un Hispano-Suiza, en concreto un Hispano-Suiza 16 HP fabricado en 1915, similar a este:

Modelo 16 HP Torpedo de 1915. Casi 3 litros de motor y 60 CV. Todo un tanque. [fuente]
Los Hispano-Suiza eran vehículos de lujo, al alcance de muy pocos. Su modelo estrella, de hecho, era el deportivo Alfonso XIII [monarca de quien su nieto heredó el gusto por la vida regalada y a todo tren]. Se entiende que al bueno de Atelier las cosas no le iban nada mal en lo económico. No pude comprobar, sinceramente, si se exportaron a América. Eso fue una licencia artística en toda regla.

Su cámara era una Kodak Special Autographic No. 3A, fabricada en 1917. Con capacidad para carretes de diez disparos, sacaba fotos de 8x13,5 cm. Por entonces no había ampliadoras: Tan grande querías la foto, tan grande debía ser tu cámara. Era una de las llamadas "de cintura", pues se sujetaban entre las manos a esa altura, o con trípode (o sobre una superficie plana) y se enfocaba mirándola desde arriba. Plegable, cómoda y ligera, era un modelo de gama alta, pues incluía un telémetro (una innovación) y un punzón que permitía escribir en el negativo a través de una pequeña ranura en la carcasa.

La cámara de Atelier , todo un cañón para la época [fuente]
Cuando Altagracia tiene el encontronazo con su altiva compañera Virtudes Herrera, su amiga Dulce María le dice a la susodicha que su papá no deje de inyectarse el Salvarsán para tratarse el mal francés. Aquí casi meto la pata hasta el corvejón, pues iba a decir "la penicilina". El antibiótico del doctor Fleming no comenzó a utilizarse de forma masiva hasta 1940. ¿Cómo se trataba en la época de nuestros hechos la sífilis? Pues con Salvarsán, un medicamento a base de arsénico, obra del alemán Paul Ehrlich. Conocido como "la bala mágica" por su efectividad, sustituyó al mercurio como remedio para las enfermedades venéreas y se usó desde 1910 hasta la irrupción de la citada penicilina, que tantas vidas salvó en la Segunda Guerra Mundial y que era menos agresiva para el cuerpo. 


El nombre de "mal francés" para referirse a la sífilis era propio de España (otra licencia artística). En Portugal la llamaban "mal español", en Rusia "enfermedad polaca" y en Turquía "enfermedad cristiana". ¿Os habéis fijado qué gracioso? Siempre la traen los demás.

Américo se pone su único traje y se va a pedir la mano de Altagracia en 1933. En uno de los últimos capítulos, uno de los personajes gallegos que infiltré hace referencia a que la guerra en España está "a punto de concluir". El grueso de la historia transcurre por tanto entre 1933 y 1939, y luego se extiende un par de años más.  


3. Los nombres (de persona)

Era mi intención de que los nombres tuviesen origen cristiano y significación religiosa. Quería ilustrar así la importancia del catolicismo en la historia de América, con todo lo que ello conlleva, positivo y negativo. De igual manera, hay mucho de Galicia en la Iberoamérica de estos "Cuentos...", y en Galicia el peso de la religión es notorio también. Veamos a los protagonistas:

Américo Santos lleva el nombre del continente, pues iba a ser el protagonista indiscutible hasta que Altagracia le robó el foco. En cuando al apellido, ¿hay algo más católico que los santos? Mi abuela materna se llamaba América, y mi abuelo paterno se llamaba Santos. Quería que tuviese algo de los dos, el carácter plácido y conciliador de mi abuela y la nobleza y capacidad de trabajo y sacrificio de mi abuelo. Américo Castro fue un importante historiador, lingüista e intelectual español, republicano y antifascista, miembro de la Generación del 14. Santos Luzardo es el protagonista de la imprescindible "Doña Bárbara" de Rómulo Gallegos, de quien nuestro héroe toma algún detallito (qué más quisiera yo).

Si buscas "Santos Luzardo" en Google te sale Christian Meier
y ésa es la verdad.
Altagracia Cisneros salió de la canción de Rubén Blades "Desapariciones", que conocí a través de la versión de Los Fabulosos Cadillacs. Blades cantaba contra la impunidad de las muertes y desapariciones durante la dictadura panameña del General Noriega, y la indefensión e incertidumbre en la que quedan sus familiares, pero es extensible a cualquier régimen dictatorial, ya sea el de Videla en Argentina, el de Pinochet en Chile o el de Franco en España.



Y los versos son:

"llevo tres días buscando a mi hermana / se llama Altagracia igual que la abuela
salió del trabajo para la escuela /llevaba puestos jeans y una camisa blanca
no ha sido el novio no/ el tipo está en su casa
no saben de ella en la policía /ni en el hospital..."


Hay una población llamada Alta Gracia en la provincia de Córdoba, en Argentina, y otra Altagracia en Nicaragua. También una Altagracia de Orituco en Venezuela. Nuestra Señora de Altagracia es la patrona de la República Dominicana. 

Don Diosdado sigue la misma idea de nombres cristianísimos. Iba a llamarse Deodato, que es la forma clásica, pero creo que es más sonora la forma final. No tiene relación alguna con el militar venezolano Diosdado Cabello. Me hacía gracia además que un personaje bruto, descreído y maldiciente tuviese un nombre tan pío.

Pastor Duarte lleva también un nombre religioso, y me cautivó su eufonía. Ya era demasiado tarde cuando me dí cuenta de lo mucho que se semejaba a Pascual Duarte, el protagonista de "La familia de Pascual Duarte" de Camilo José Cela. Ya me parecía a mí que me salía demasiado bien. 

Rómulo Castrofeito es un doble homenaje a dos personas complemente distintas. Rómulo por el genial y magnífico escritor venezolano Rómulo Gallegos, que da nombre al más prestigioso premio literario iberoamericano. Castrofeito, en el concello de O Pino, A Coruña, Galicia, es la parroquia natal de Fernando Vázquez, actual entrenador del RC Deportivo de mis amores, y lo elegí porque suena muy gallego, a despecho de Rosa Díez


Sus padres (los de Rómulo, quiero decir) se llaman José Ramón y Hermelinda, dos nombres comunes en el rural gallego. Del primero deriva el hipocorístico Moncho (el apodo de o caseiro lo explicaré otro día). San Ramón es el patrón de muchas aldeas gallegas. 

El Padre Casto es todo un epíteto: aunque muchos curas no respeten el voto de castidad, el párroco de San Andrés es todo un sacerdote de los de antes, dispuesto a todo para lograr la salvación de las almas de su rebaño, incluso la de Don Diosado, con quien tiene una relación tirante que copié de me inspiraron los inmortales personajes de Giovannino Guareschi, pero me estoy adelantando, eso toca otro día. 

Doña Eduviges lleva el nombre de dos santas (de Polonia y de Silesia) y significa "mujer luchadora", que creo que se ajusta bastante también al carácter del personaje. 

Olvido es otro epíteto, por el papel que tiene en la trama, y siempre llamó mi atención, al igual que otros nombres marianos como Pasión, Misericordia, Piedad, Dolores... [claro que ninguno iguala a Martirio]

Candelaria (y sobre todo su apócope Candela) es uno de mis nombres de mujer preferidos y una festividad que siempre recuerdo, porque además de la patrona de Venezuela y de las Islas Canarias (España), es perfecta para predecir el tiempo: Si el 2 de Febrero está despejado, el invierno será largo. Lo digo yo y en mi entorno no me cree nadie. Lo dice una marmota y lo cree todo el mundo. Vivir para ver. 



Dulce María me parece un nombre bonito y sonoro. Además está entre los personajes a los que tomé más cariño, igual que a su inseparable Milagros. El resto de compañeras de Altagracia llevan igualmente nombres cristianos: Virtudes, María AuxiliadoraRemedios...

Y lo mismo para muchos otros personajes: Benigno, Pascual, Inmaculada, Domingo, Evangelina, Anunciación...

Jorge Atelier es un trasunto de José Sellier, pionero de la fotografía y la cinematografía en Galicia, y por extensión en España. Atelier en francés significa taller, y es una palabra de uso común en Portugal para designar el taller de un sastre, o el estudio de un pintor o un fotógrafo. Para redondearlo, hace poco descubrí con placer y arrobo al escritor chileno Hernán Rivera Letelier, con lo cual sirva Atelier para hacerle un homenaje retroactivo xD.

Ahora, el asunto Capitán Arroyos. Cuando escribí "Cuentos de San Andrés" aún no había leído "Gringo viejo" de Carlos Fuentes. Cuando me encontré al General Tomás Arroyo casi me atraganto, sobre todo por lo similar de ambos personajes. Iba leyendo el libro de Fuentes y pensaba "por favor por favor por favor, que no le pase eso..." y paf! el recorrido de ambos es prácticamente calcado. Muchos verán una copia o un plagio. Yo sólo puedo alegar casualidad, pero ya dije en el pasado que me acuso de "plagio inconsciente". Si a George Harrison le sirvió, a mi también.

Y para terminar, tenemos a Federico Reyes, el escritor nacional de ese país anónimo, capital La Española, donde se ubica San Andrés. Altagracia toma sus dos poetas favoritos y escoge de uno el nombre y de otro el apellido.

No son otros sino:

El andaluz Federico García Lorca, uno de mis poetas predilectos, un auténtico caudal de talento y uno de los dramaturgos españoles más importantes, que simboliza la barbarie fratricida de nuestra Guerra Civil, fusilado y enterrado en la ignominia de una fosa común por el triple delito de ser librepensador, republicano y homosexual.


Y el titánico e inconmensurable Pablo Neruda, chileno, cuyo verdadero nombre era Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto.


Fernán Caballero, el autor que da la idea a Altagracia de usar pseudónimo, es una población española, en la provincia de Ciudad Real, y pese a su resonancia masculina, esconde a la escritora Cecilia Böhl de Faber.


Amigas lectoras, espero que podáis disculparme que nuestra heroína tenga que ocultar su feminidad para triunfar como poetisa, pero en justicia no es el peor trago que le hago pasar, y además "eran otros tiempos y las cosas se hacían así".

Por hoy es suficiente, sino la entrada va a quedar larguísima. Otro día hablaremos de los topónimos, de los protagonistas y alguna cosa más. Nos leemos!
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2 comentarios:

  1. siiiiiii! que viva mi pais ♥♥
    pues claro que leeré tus cuentos de san andrés como no

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    1. Gracias! :D Si te animas a leerlos creo que encontrarás bastantes elementos que te recordarán a tu país, tanto de paisajes y geografía, vocabulario, vestimenta, fauna... fue una de mis referencias principales para crear esa pequeña nación imaginaria sin nombre, ya me contarás qué tal. Gracias otra vez ;)

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