21 de noviembre de 2013

Cosecha roja - Dashiell Hammett

Personville, una pequeña población minera más conocida como Poisonville, está podrida hasta las raíces. Cuatro hampones se reparten la ciudad y sus negocios ilegales prosperan mientras la Policía mira hacia otro lado. Cuando su cliente es asesinado, el Agente de la Continental se propondrá limpiar de escoria las calles de Poisonville a cualquier precio. La carnicería acaba de empezar...


Publicada en 1929, Cosecha Roja (Red Harvest) es una novela de Dashiell Hammett. Detective, escritor, militar durante las dos Guerras Mundiales, activista político de izquierdas y antifascista, y papá de la novela negra americana. Usó los seudónimos Peter Collinson, Daghull Hammett, Samuel Dashiell y Mary Jane Hammett.

Es una novela negra americana clásica, con una trama compleja, escrita con un estilo narrativo folletinesco, con una temática policíaca y de intriga y marcada por un nivel de violencia muy elevado.

Es una obra fundacional de la novela negra, que presenta muchos de los elementos que luego serán característicos y recurrentes en el género, que renueva la figura literaria del Detective y que maneja unos altísimos niveles de violencia, incluso para los estándares actuales. 

Lo primero que debemos saber es que Cosecha roja vio la luz no como novela, sino como una serie de cuatro entregas en la revista Black Mask. Fundada en 1920, Black Mask fue a la novela negra lo que Weird Tales a la Ciencia-Ficción. Por sus páginas pasaron no sólo Dashiell Hammett sino también Raymond Chandler y otros titanes del género. De hecho la novela negra toma su nombre del título de la revista. 

Si te gustan estas portadas, aquí tienes un montón
Esta publicación pulp acuñó el término hard-boiled, que define a la perfección esta Cosecha roja, como ahora veremos:

Lo primero que define al hard-boiled y con ello a la novela negra americana es la innovación que Hammett introdujo con su obra: La figura del Detective como un tipo opuesto por completo a los investigadores literarios anteriores, como Auguste Dupin de E.A. Poe, Sherlock Holmes o el inocente Padre Brown de Chesterton. Si aquellos se valían de la lógica, la observación, la deducción y el análisis para resolver sus casos, el Detective americano es un hombre de acción, que recorre las calles, obtiene información, interroga testigos, se salta leyes y normas y recurre a la violencia y a la lucha siempre que es necesario.

A mi modo de ver, lo importante, lo que subyace en este Cosecha roja, y lo que supone también una ruptura con la tradición de narrativa policíaca existente hasta entonces, no es la investigación en sí misma, si no la crítica social, la radiografía de la sociedad estadounidense. Por una parte tenemos el escenario: Personville, una ciudad minera de Montana, de unos 100.000 habitantes, a la que todos llaman Poisonville. En ella un solo magnate monopoliza todos los negocios legales y es el dueño de facto de la localidad, pues tiene comprados por igual a políticos y a los medios de comunicación más influyentes. Después, cuatro grandes mafiosos se reparten los negocios ilegales: juego, prostitución, contrabando de alcohol (recordemos que estamos en plena ley seca), apuestas... mientras el jefe de policía (irlandés, por supuesto) hace la vista gorda y se lleva su tajada. No es un panorama muy acorde con el sueño americano, ¿verdad?

Por otra parte tenemos al protagonista, el Agente de la Continental, un personaje anónimo, del que sólo sabemos que ronda los cuarenta años, no es muy alto (5 pies y 4 pulgadas, es decir 1,60m) y es robusto y algo obeso (pesa 190 libras, o sea 85,5 kilos). Además de su perspicacia y sus dotes de observación y de psicología, se vale de todos los recursos a su alcance para lograr sus objetivos: Intimida, extorsiona, chantajea, miente, revienta cerraduras, allana viviendas, recurre a la violencia, siembra cizaña entre los sospechosos, manipula los hechos a su conveniencia, fuerza situaciones para que se ajusten a sus intereses... además es duro como una piedra, no se ablanda ante nada ni nadie y carece por completo de empatía, manteniendo sus emociones impermeables a los sucesos que le rodean. Nada que ver con los elegantes, racionales, deportivos, legales y poco dados a la acción Dupin o Holmes. 

En resumen: El Detective no es mucho mejor que aquellos criminales a quienes combate, o al menos no es un protagonista clásico, un dechado de virtudes que sirva de espejo ejemplarizante al lector. Dashiell Hammett muestra la peor cara de su sociedad y de los ciudadanos que la componen. 


A nivel literario, y tal vez condicionado por el formato de publicación, el estilo es ágil, rápido, sencillo, poco elaborado en los aspectos formales. Lo más destacable para mí son los diálogos: breves, directos, como latigazos. Son intercambios de frases ingeniosas y réplicas mordaces, como pequeños duelos de ingenio en los que los personajes se miden y se tantean.

En cualquier caso, me ha sorprendido cómo Hammett era capaz de crear un personaje y definirlo en apenas un párrafo, con cuatro frases para la descripción física (los rasgos más notorios y llamativos) y poco más para el carácter y la personalidad. En verdad envidiable. Es curioso cómo los autores de la época supieron hacer de la necesidad virtud y, al igual que los escritores de fantasía y Ciencia-Ficción, se vieron obligados a acoplar su escritura a la publicación en revista, y crearon con ello un estilo narrativo propio que después sería influencia y referente para los autores posteriores. 

La obra, narrada en primera persona, llama la atención por su lograda ambientación. El entorno descrito es sórdido, frígido, desagradable. Transmite incomodidad y desasosiego. Bajos fondos, almacenes clandestinos, hoteles cochambrosos, bares y casas de juego, combates de boxeo amañados en barracones de madera, y la propia Poisonville como ciudad gris y mortecina, ambiente que empapa a sus habitantes y les transmite su indolencia y su apatía. 

La galería de personajes secundarios está tan conseguida como el principal. No faltan la mujer fatal que trae a los hombres de cabeza, el magnate local que gobierna a través de políticos comprados, los mafiosos, los soplones, el boxeador que se deja perder, el policía corrupto (insisto, ¿te exigen ser irlandés para ser policía en los USA?), los matones... personajes y escenarios que terminarían por convertirse en clichés del género. 

Y no podemos dejar de resaltar a la gran protagonista de Cosecha roja: La violencia. No contabilicé los muertos porque ya lo hecho alguien antes, y le salieron 26, sin contar fallecidos "fuera de plano" con los que la nómina asciende fácil a cerca de 40. Pero no sólo hablamos de violencia como tiroteos, explosiones, persecuciones de coches, peleas... que los hay y en cantidades, sino violencia en el tono general de la novela: los diálogos que son como peleas verbales, las situaciones tensas entre personajes, las continuas mentiras, engaños y falsas alianzas entre partes que se rompen al primer descuido, las amenazas que se profieren continuamente, las traiciones, o la cizaña que el Agente de la Continental siembra entre los mafiosos para enfrentarlos entre ellos. 

La portada de Alianza era más explícita
Y es que, por último, debo decir que la trama es compleja y, pese a que el libro se devora (literalmente, yo me lo acabé en dos días) conviene leer con cierta atención, porque el Agente de la Continental crea tal enredo y hay tantas partes implicadas mintiéndose y traicionándose (nadie es inocente, así de sencillo) que te puedes perder si te despistas un poco.

El caso es que la Agencia Continental de Detectives no paraba de recordarme a otra conocida Agencia de Detectives, la mítica Pinkerton, primera agencia de seguridad privada moderna, así que indagando un poco me encontré que no sólo efectivamente la real inspira a la ficticia, si no que además ¡el propio Dashiell Hammett trabajó para la Pinkerton!

Es evidente que su experiencia le inspiró a la hora de crear a su Agente de la Continental. Como bien ilustra esta ficha de la excelente web bibliotecanegra.com, Hammett abandonó la agencia por sus problemas de conciencia. Izquierdista declarado y convencido (llegó a ser acusado de comunista y padecer la caza de brujas del senador McCarthy), debía ser terrible para él llevar a cabo muchas de las tareas que implicaba ser agente de Pinkerton. Esto me recordó que hacía tiempo había leído un estupendo artículo sobre dicha agencia, y lo encontré, en dos versiones: esta y esta




Así, vemos que el Detective de Pinkerton era una mezcla de investigador privado, guardaespaldas, matón, revientahuelgas, vigilante de seguridad y pistolero. Para trabajar ahí había que carecer por completo de ética, remilgos, escrúpulos y conciencia. Personalmente, creo que cualquier gorila musculitos de puerta de discoteca perdería el control de esfínteres delante de uno de aquellos antiguos detectives de la Pinkerton. En resumen: Para ser detective había que ser un bastardo malnacido sin entrañas. 

Y bueno, una obra maestra, seminal y best-seller debería tener una o varias adaptaciones al cine, ¿verdad? Pues el caso es que, oficialmente, no es así. Veamos:

Se dice que el productor David O. Selznick (Lo que el viento se llevó, Rebeca) compró los derechos al poco de publicarse la novela, pero que la crudeza de su tono y la crítica social tan dura que muestra provocó que el proyecto se descartase. 

Pero eso no impidió que existan por lo menos tres adaptaciones no oficiales de la historia. A ver... un justiciero solitario, anónimo, misterioso y taciturno, llega a un pequeña población dominada por dos grupos criminales. Provoca un enfrentamiento entre ellos para que se destruyan mutuamente, y acaba viéndose involucrado en el conflicto. En efecto:


En 1941, el japonés Akira Kurosawa (Los siete samuráis, Ran) adaptó la obra, con ciertas modificaciones en la trama, a la magistral Yojimbo, donde un samurái errante, interpretado por Toshiro Mifune, pondrá orden en un diminuto pueblo atrapado en una lucha sin fin entre dos clanes rivales.

A lo mejor tu respuesta fue otra, pero también has acertado:


Que es una adaptación de la anterior, y con ello una adaptación a su vez de Cosecha roja. Dirigida por Sergio Leone y rodada en España en 1964, Por un puñado de dólares (A fistful of dollars) comparte todos los elementos de la original, reemplazando al samurái por un pistolero (inmenso, inconmensurable Clint Eastwood) y trasladando la acción a una pequeña aldea en la frontera entre Estados Unidos y México. 

Y por último, Walter Hill (Driver, Warriors, los guerreros de la noche) ubicó la historia en el año 1931, en un pueblo de Texas llamado Jericó, poniendo a Bruce Willis en la piel del pistolero protagonista, llamado John Smith (que para el caso es como si fuese anónimo), en la película El último hombre (Last man standing), en 1996. 


Se considera que ésta última es la más fiel al argumento original de la novela,  aunque la trama es muy similar a la de Yojimbo, citada en los créditos como inspiradora.

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10 comentarios:

  1. Que ganas! pedazo de reseñas las que te mandas :D me gustaria leerlo

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    1. Jo gracias! Si puedes anímate, se lee rápido y es muy entretenido :)

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  2. Vaya pues si que ha dado de si el libro, confieso que me gusta la novela negra pero creo que nunca me me he sumergido en los clásicos americanos, igual me equivoco, pero desde que tengo el blog te aseguro que no, y ya va siendo hora... investigo un poco titulos y miro que hacer

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    1. Pues la verdad es que sí, que tenía "chicha". Yo estoy empezando aún ahora con la novela negra, y me alegro de haberme apuntado al reto de lectura, de lo contrario seguro que nunca me hubiese animado. Ahora voy con la americana, luego ya tocará la escuela escandinava.

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  3. Maravillosa novela. Y si añades El Halcón Maltés y El agente de la Continental, ya es el no va más.

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    1. Lo haré, lo haré tiempo al tiempo :) también quiero leerme a Raymond Chandler. Nunca es tarde para descubrir cosas nuevas!

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  4. ¡Escribes gloriosamente tus criticas, amigo! (a tal punto que me provocas una pequeña envidia y el deseo de acercarme aunque sea un poquito a tu talento a través de mis trabajos). Una vez más me alientas a leer esta joyita, que a ver si lo hago. Aparte de los clásicos Poe y Conan Doyle (además de las intervenciones de nuestro amado S. K en el género), lo único que he leído de este tipo de obras fue gracias a una excelente antología de la editorial Vicen Vivens que haces años tuve en mis manos, la cual contaba además con una excelente introducción y bellas ilustraciones a todo color.

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    1. Muchas gracias Elwin, pero la verdad que no debo provocarte envidia porque ya sabes que te debo mucho en lo que concierne a escribir, pues siempre me diste consejos muy útiles. En cualquier caso, si deseas leer algo de novela negra yo empezaría por esta obra u otras análogas, ya que me parecen las más representativas del género. Mi próxima lectura de este estilo será de Raymond Chandler, otro coloso de la novela negra. Saludos desde España, amigo.

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  5. Te felicito Tomas, es una estupenda reseña de un grandisimo libro. En mi opinión está en el top ten de las mejores novelas negras de la historia. De Hammett, además de este titulo he leído un par más: La llave de cristal y el libro de relatos El agente de la Continental. El libro de relatos es tan bueno o incluso mejor que Cosecha roja, en cambio el otro no me gustó. Si continuas con el reto te aconsejo un autor que para mi está al nivel de Hammett, Chandler o Ross McDonald, si no por encima de ellos. Se trata de Horace McCoy. De este autor tienes tres libros excelentes: Despídete del mañana, Debería haberme quedado en casa y ¿Acaso no matan a los caballos? Saludos.

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    1. Muchas gracias David, por partida doble, tanto por tu felicitación como por tu sugerencia de lectura. Horace McCoy me suena y en concreto la primera y tercera obra que citas las conozco de título. Casi seguro que siguiendo tu consejo sea mi próxima lectura para el reto, que será ya la octava y que me está reportando grandes satisfaciones, porque la novela negra americana me está cautivando (la escandinava me tira menos). Doy casi por seguro que disfrutaré de Horace McCoy. Saludos!

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