16 de octubre de 2013

Némesis - Isaac Asimov

Siglo XXIII. La Humanidad se ha extendido desde la superpoblada y empobrecida Tierra hacia los Establecimientos, pujantes colonias espaciales que se desentienden de su antiguo origen. Rotor, uno de ellos, descubre una estrella enana roja llamada Némesis, que puede servirle de nuevo hogar, pero que también puede suponer la destrucción de todo el Sistema Solar. En manos de unos pocos seres humanos, con sus principios morales y sus dudas, estarán la salvación o el fin de nuestro mundo.



Publicada en 1989, Némesis (Nemesis) es obra de Isaac Asimov. Bioquímico, escritor de múltiples géneros, divulgador científico e histórico, profesor universitario, ateo militante, activista político, miembro de Mensa, responsable de las Tres Leyes de la Robótica, coleccionista de Premios Hugo y doctorados Honoris Causa y poseedor de las patillas más célebres de la Ciencia-Ficción. 

Es una novela de Ciencia-Ficción dura, con una trama sencilla pero intensa, donde priman la divulgación científica y los detalles técnicos y se plantean una serie de cuestiones éticas y filosóficas, en detrimento de la acción y la aventura.  

Es una de las últimas obras de Asimov, que recopila todos los elementos característicos del estilo del autor y que, pese a lo que éste indica en la introducción, guarda una (lejana) relación con sus sagas Fundación, Robots e Imperio.

Lo primero que debemos considerar al reseñar esta obra es que estamos ante un Asimov ya mayor y cansado, que reconoce en la introducción que ha optado por un estilo claro, sencillo y directo, en favor de una lectura clara y ajena a las opiniones de la crítica (que nunca le importaron demasiado, y que a los 69 años supongo que lo harían aún menos).

Pero no nos engañemos, no estamos ante una obra de poca calidad o de trámite. El argumento de Némesis es sólido y está resuelto con mucho oficio. Sí es cierto que el estilo de Asimov es sencillo, sin filigranas, sin recursos narrativos arriesgados. Las descripciones son mínimas, telegráficas, puede definir un personaje con tres líneas o una nave espacial con cuatro. Pero quien ha leído a Asimov sabe que siempre ha sido así, que ha primado el fondo sobre las formas, y que nunca se consideró a sí mismo un buen escritor en cuanto a los aspectos formales. 

Colabora a la citada sencillez que el autor maneja sólo dos unidades de acción: La Tierra y Rotor-Némesis, que transcurren paralelas casi toda la novela para terminar confluyendo. La historia abarca quince años, y no hay lugar a la confusión para ubicar personajes y acontecimientos en su lugar y su tiempo, como si Asimov quisiera que toda nuestra mente esté disponible para comprender las tesis  y teorías científicas que intenta transmitirnos con Némesis (si hay algún neurólogo en la sala, encantado le ruego me corrija lo relativo al uso del cerebro, etc.)

En el aspecto científico, la trama gira, por una parte, en torno a la hipotética posibilidad de realizar viajes superlumínicos, no sujetos a la teoría de la relatividad, compitiendo la Tierra y Rotor en la carrera con sus distintas tecnologías; y por otro, alrededor del descubrimiento de una estrella aún más cercana que Alfa Centauri, una enana roja que dará nombre a la novela. El carácter divulgativo es innegable, y Asimov nos ofrece, a través de sus personajes, especialmente la experta en el tema Tessa Wendel, sus visiones sobre un posible viaje superlumínico y aquellos condicionantes y dificultades que podría presentar. Reconozco que lo de corrección gravitatoria no acaba de entrarme en la mollera, pero confío en vosotros para que me lo expliquéis. 

Al igual que me ocurrió con Cita con Rama, y por cuestiones de mi formación académica como ya comenté entonces, me fascinó un aspecto que Asimov trata en esta novela: El hecho de que la diáspora de la Humanidad dé lugar a nuevas identidades, a nuevos sentimientos de pertenencia a la colonia (aquí llamadas Establecimientos) donde el ser humano nace y crece desvinculado por completo de la Tierra y de los terrícolas. Destaca también que la Tierra es un planeta superpoblado, empobrecido, contaminado y decadente, donde el progreso se ha detenido, mientras que las colonias son pujantes y prósperas, y encabezan los avances científicos y sociales. No deja de ser significativo también que las colonias tienden a la uniformidad racial y cultural, y que la multiculturalidad de la Tierra se considera un problema, no una ventaja. 

Resulta hilarante la incapacidad de los habitantes de los Establecimientos para entender la vida en espacios amplios, abiertos y sujetos a los fenómenos atmosféricos, pues viven bajo cúpulas y en condiciones de temperatura y luz controladas, y las salidas de Marlene a Erythro, el satélite que gira en torno a Megas, el planeta de Némesis, tiene ocurrencias que nos provocan una sonrisa. 

Dije que la obra prima la reflexión ética y filosófica sobre la acción, y eso se percibe en que Rotor, en manos del pragmático y racional líder Janus Pitt, decide poner rumbo a Némesis (de la que se sienten dueños, por haberla descubierto antes que los terrícolas), en aras de expandirse y crear su propio mundo, y olvida a la Tierra en el proceso, la abandona a su suerte. Sin embargo, otros personajes como Marlene (que podemos considerar la protagonista o al menos un personaje principal y central) buscan alternativas que permitan la supervivencia del planeta natal de la Humanidad. 

Como ocurre en el conjunto de la obra de este autor (en la que yo he leído al menos), no hay lugar para escenas de acción desbordante, grandes batallas espaciales, tiroteos ni persecuciones. Las armas de los personajes son la negociación, el debate, la persuasión, la lógica y hasta la seducción. Así, Crile Fisher, padre de Marlene y protagonista que va creciendo a lo largo de la trama, se valdrá de ellas para inclinar la balanza en favor de la Tierra en la frenética carrera por conseguir viajar más rápido que la luz, si bien lo hace tanto movido por el deseo de reunirse con Marlene como por el de salvar la Tierra de su posible destrucción.

Al igual que en Fundación, el autor abre la puerta a la existencia de habilidades PSI, en este caso una percepción extrasensorial que permite interpretar el lenguaje corporal, los gestos y el lenguaje de los demás para leer en ellos como en un libro abierto. Por la relevancia de esta capacidad en la trama, no hablaré más de ella en esta reseña. 

Otro aspecto apasionante que Asimov maneja en Némesis es el de la vida extraterrestre, si bien, dentro de su racionalismo, no podía hacerlo mediante hombrecillos verdes o una creación semejante, sino por microbios u organismos similares, por lo que optó por una postura muy ocurrente y que entronca con otros clásicos de la C-F dura como Solaris de S. Lem, la de un planeta con conciencia e inteligencia colectivas, y hasta aquí puedo leer para evitar el spoiler.  

Don Isaac sacándose unas perrillas, que nunca vienen mal

Para mí, Némesis representa la lucha entre el interés general, de toda la Humanidad, y los intereses personales y particulares de los protagonistas, de las diferentes motivaciones que les hacen actuar de una u otra manera, y las implicaciones éticas que tienen sus acciones y decisiones.

Eso sí, prefiero avisar que la etiqueta de Ciencia-Ficción dura no es arbitraria, y que el peso del componente científico-técnico en el conjunto de la novela es muy notable, pero según mi criterio, gracias a la claridad expositiva de Asimov, no se hace árida ni tediosa en ningún momento, pues todo se explica a través de la propia trama y de los diálogos de los personajes. 

Si tuviese que ponerle un pero a esta novela sería, como me ocurre muchas veces con otras novelas, sobre todo de C-F, es un detalle de la traducción: la confusión tan frecuente entre billones anglosajones (mil millones, lo que en español designa el apenas usado millardo) y billones españoles (un millón de millones). Cuando nos dicen que en la Tierra viven ocho billones de personas, fácil entendemos 8.000 millones, pero cuando hablamos de distancias astronómicas todo se nos complica mucho. 

Antes de terminar, recordad que, según Asimov, esta novela no está relacionada con sus sagas más celebradas, y en la introducción reconoce la pereza que le da escribir otra novela que las una. Pero lo cierto es que, una vez leída (recomiendo prestar especial atención al Epílogo), se entiende que los acontecimientos narrados en Némesis son fundamentales para que Fundación, Robots o Imperio tengan lugar, sin necesidad de esa novela-puente que el buen doctor nunca llegó a escribir. 

En la saga Fundación, se cita de forma tangencial a Némesis como una leyenda sin rigor histórico, con miles de años de antigüedad.

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8 comentarios:

  1. En Isaac Asimov, la ética siempre es pragmática. Uno de los personajes de La Fundación tiene como lema "Nunca dejes que tu sentido de la moral te impida hacer lo que es correcto".

    Por cierto, estoy leyendo tus cuentos y me están gustando. Me recuerdan mucho la ambientación de Wenceslao Fernández Flórez. Una de dos, o es que eres pariente suyo, o va a ser que ambos sois gallegos... ;D

    Ya te contaré.

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    1. Muchas gracias por leer "Cuentos...", la verdad es que me has cazado a la primera: Wenceslao Fernández Flórez es uno de mis autores de referencia junto con Álvaro Cunqueiro, Creo que los gallegos somos pioneros del realismo mágico xD

      Sobre Asimov coincido contigo. Es racionalista, pragmático, y una de las cosas que más me gustan de su obra es el peso que tienen los conflictos éticos y morales.

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  2. Esas patillas xD
    yo de este autor si que quiero leer hace mucho tiempo! me encanta la ciencia ficcion

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    1. Yo te animo porque es un imprescindible. Si bien no es un gran escritor en cuanto lo formal (narrativa simple, estructuras sencillas, pocos adjetivos, descripciones mínimas), su obra tiene una gran profundidad de contenido y creo todo un Universo propio. Te sugiero comenzar por sus relatos de Robots.

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  3. Tanto tiempo sin leerte, amigo (para mi un par de semanas lo es). No sé si sabías que mi memoria para titularme de profesor fue sobre este autor; razón por la cual está claro que para mí Asimov es un escritor muy querido, pues lo sigo desde niño, si bien con el tiempo apenas he continuado mi lectura de sus obras (publiqué parte de mi memoria en mi blog por si te interesa). Este libro no lo he leído y espero alguna vez honrarlo como bien se merece.

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    1. Un placer leerte de nuevo amigo Elwin. Estuve algo ausente por un problema personal, de hecho aún estoy normalizando rutinas, por eso tardé en responderte. Esta tarde (ahora son las 8:06 en España) me paso por tu blog a leer tu escrito sobre Asimov y la última entrada sobre Drácula, que la tengo pendiente.

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  4. Aún no he tenido el placer de leer este libro de Asimov. Pero recomiendo encarecidamente la saga Fundación, que fue por la que llegué a él y continué leyendo sus obras.
    Me gustó mucho tu blog y la manera de escribir tus reseñas y me encantaría seguirte pero por alguna razón tu blog no me muestra el gadget de seguidores :(

    ¡Saludos!

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    1. "Fundación" me pareció magistral. Yo me la leí en orden cronológico, y era terminar uno y ponerme al momento con el siguiente. Ahora tengo pendientes "Robots e Imperio" y varios de sus relatos de robots, para completar mi perspectiva de la figura de R. Daneel.

      Sobre lo del Gadget de seguidores, me preocupa, he probado en varios pcs y con varios navegadores y puedo verlo en todos. ¿Alguna cuestión de proxys o similar entre proveedores?. Tomé la URL del botón de "participar en este sitio" y la abrevié con bitly: http://bit.ly/1ayX9FI espero que funcione, porque sería un honor que fueses mi seguidora, lo que por cierto te agradezco sinceramente. Saludos!

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